viernes, 20 de mayo de 2011

“Hombre”, de Antonio Segura y José Ortiz.

Hoy la cosa va de un triple olvido de nuestras queridas editoriales patrias. Y es que al dejar de reeditar excelentes cómics antiguos –o clásicos, si preferís el eufemismo- se obvia la capacidad de crear una auténtica cultura tebeística que vaya más allá de unos cuantos locos inasequibles a los saltos generacionales entre los más jóvenes.

Un buen ejemplo de esto y el primero de los olvidos a los que me refiero, es “Hombre”, de Antonio Segura y José Ortiz, un sobresaliente cómic apocalíptico que nadie se anima a recuperar para los nuevos lectores y eso que el momento parece idóneo ahora que las distintas editoriales andan como locas tratando de hacerse con los derechos de cualquier cómic pseudoapocaliptico, ninguneando esta estupenda obra de Segura y Ortiz (los otros dos olvidados) que probablemente si se hubiera publicado en otras latitudes se pelearían por conseguir.

Nacida a principios de los ochenta, a la estela del “boom” del cómic de temática adultas que demandaban las nuevas revistas, “Hombre” empezó a publicarse en “Cimoc” para, tras una corta aventura de sus autores en ese curioso experimento que fue la editorial Metropol y “la revista “K.O. Cómics”, volver a la revista y la editorial donde nació, “Cimoc” y Norma, siendo recopiladas buena parte de las historias serializadas –principalmente las de continuidad más largas- en una serie de álbumes de la colección “Cimoc Extra Color”.

Hombre” plantea un escenario clásico de Ficción Apocalíptica. El Mundo civilizado ha sucumbido tras un gran apagón eléctrico y distintas crisis ecológicas que han provocado que los escasos supervivientes malvivan hacinados entre las ruinas de las antiguas ciudades luchando por subsistir un día más imponiéndose en la práctica la ley del más fuerte. En ese futuro deprimente, la historia se centra en las andanzas de Hombre – el protagonista no responde a otro nombre o apodo -, un tipo duro y arisco que, iremos comprobando conforme la serie avanza, bajo su aparente distanciamiento todavía guarda algún rastro de humanidad.

Hombre” es uno de los primeros trabajos de Antonio Segura , el guionista que mejor ha desarrollado el género de Ciencia Ficción en los cómics españoles en series tan notables como “Kraken” o“Bogey”. Sin embargo, en “Hombre” es donde mejor se puede apreciar su evolución y aprendizaje del medio a través de unas historias que van mejorando conforme avanza el conocimiento de Segura de los secretos de la narración gráfica, buscando historias más complejas que permiten evolucionar al protagonista y el mundo en que se mueve. De este modo, de las primeras historias de acción y regusto negrísimo, trufadas de referencias cinematográficas a westerns clásicos y películas de terror contemporáneas, Segura va enfrentando a su protagonista a nuevos retos y dilemas morales, que no se resuelven a tiros ni puñetazos, e introduce el drama, el humor y el erotismo en las tramas con la perdida de la amante de Hombre, encargándole el cuidado de un bebé o con su posterior relación con Atila, una despampanante heroína nacida para dar la réplica al personaje masculino y que, en muchas ocasiones, le restará protagonismo.

Por otro lado, se considera , por su coincidencia temporal, que “Hombre” está bastante influida por ”Jeremiah”, la magnífica serie de Hermann, cuya reedición se suponía que entraba en los planes de Planeta junto a la de “Bernard Prince”. No sé si es cierta esa influencia o es fruto de la casualidad. Aunque es cierto que ambas series comparten un punto de partida común y la utilización de las convenciones del Western en un escenario futurista poscataclísmico, el tratamiento de los personajes y las situaciones es diametralmente distinto. Si Jeremiah es un héroe con todas las de la ley que se mueve en un mundo que pretende reconstruirse de sus ruinas, Hombre es un antihéroe solitario, duro y sin contemplaciones que lucha por la supervivencia en los restos de un mundo sin esperanza, descarnado y cruel en el que solo los más malos tienen oportunidades de salir adelante. Jeremiah es joven, ingenuo y guapete, Hombre es un tipo arisco, maduro y medio calvo que ha visto demasiadas cosas feas…Podría decirse que si la versión del futuro de Hermann guarda un regusto rousseniano, la de Segura y Ortiz es amarga y descarnadamente hobbesiana.

En el aspecto gráfico, “Hombre” es una auténtica maravilla de uno de los dibujantes españoles más injustamente tratados. Si nadie es profeta en su tierra menos lo ha sido un José Ortiz que ha desarrollado la mayor parte de su extensa producción en el extranjero siendo un dibujante por desgracia mucho más (re)conocido en países como Estados Unidos, Italia o Francia que en España. En “Hombre”, Ortiz realiza uno de sus mejores trabajos, primero en blanco y negro y a mitad de la serie introduciendo el color, a través de un primoroso dibujo realista lleno de fuerza y calidad junto a un cuidado sentido de la narrativa mostrando su calidad en el desarrollo de situaciones y personajes e imaginando desoladores escenarios urbanos y naturales.

En definitiva “Hombre” es una enorme joyita olvidada del cómic patrio que, en su momento ya triunfó, incluso fuera de nuestras fronteras, y estaría muy bien que alguna editorial se acordara de ello - eso sí, si es para jibarizarlo mejor que no - la próxima vez que estén a punto de hacerse con los derechos del último cómic clónico de Robert Kirkman.

jueves, 19 de mayo de 2011

Jeffrey Catherine Jones (1944-2011)

Parece que ha fallecido Jeffrey Catherine Jones, conocida anteriormente de su cambio de sexo por Jeff Jones, una de las dibujantes e ilustradoras más influyentes de la década de los setenta, que junto a los exquisitos Bernie Wrightson (1 de izda a dcha.), Mike Kaluta (3) y Barry Windsor Smith (4) compartió el mítico The Studio.

Nunca sabremos hasta que punto su transexualidad y los problemas psicológicos que la torturaron durante buena parte de su vida, mermaron el potencial y la carrera de una “dibujante de dibujantes” , heredera directa como ilustradora fantástica de Frazetta, de al que apenas nos ha quedado una escasa producción, especialmente en el mundo del cómic donde se reduce a unas pocas portadas y un par de historias (“Idyl”, “I’m age”).

Aquí hay un magnífico artículo que analiza tanto su obra como a la artista y la persona.

D.E.P.










¿Un cómic puede cambiar el mundo?

Seguramente no, pero a buen seguro que ayuda. Más información, aquí.

miércoles, 18 de mayo de 2011

¿Qué tienen en común Bruce Springsteen y los Transformers?


Pues aparentemente nada…Salvo que uno sea lector de cómics con unos añitos a la espalda y aun recuerde que hubo un tiempo antes que los muñecos de los robotillos multiformes de Hasbró se convirtieran en una exitosa franquicia cinematográfica para jovencillos calenturientos -¿sigue saliendo la Megan Fox?- a punto de estrenar su tercera entrega, en el que Marvel, gracias al buen tino de un Jim Shooter que se las sabía todas, se hizo con los derechos de publicación de sus aventuras en cómics. Shooter puso al frente del invento a un Mantlo experto en sacar partido a este tipo de franquicias que duró solo dos números, dejando al mando de la sorprendentemente exitosa serie regular a un Bob Budiansky que fue el que definitivamente logró que la cosa funcionase (en EEUU la serie llegó a los ochenta números).



En España, esos tebeos los publicó Comics Forum y la cosa también debió ir bastante bien a nivel de ventas que incluso se atrevieron al pco con la serie de los “Gi Joe”, (que para mí era bastante peor). Por otro lado, cuando las ventas de "Transformers" bajaron tuvieron el buen ojo de complementar la serie principal con otra tan buena como “ROM” (sí, esos tebeos de Bill Mantlo que no volveremos a ver editados jamás por los espinosos temas de quién ostenta qué derecho) con lo que, cuando ya se te aburrías de los autobots y los decepticons te lo pasabas pipa con el Caballero del Espacio y los Fantasmas Espaciales (fue uno de esos casos frecuentes en aquella época en Forum en que las series de complemento eran bastante mejores que las principales).



En fin, pero a lo que íbamos que me puede la nostalgia (aunque esta entrada sea pura nostalgia). Antes de la etapa "ROM", en uno de los primeros episodios de los Transformers los autobots salvaban al Boss y a la Elm Street Band al completo otorgando carta de realidad o de fantasía a unos y otros. Quizás hoy en día a los aficionados más talibanes y detallistas les haría tirarse de los pelos esos tebeos llenos de fallos, pero a los inocentes chavalillos que éramos por aquel entonces nos parecía de lo más natural que Springsteen conviviera en el mismo universo que los Transformers (e incluso que Spiderman que también hizo algún que otro cameo).


Eran otros tiempos, los tebeos tenían magia y hasta un artista como Sienki podía firmar portadas como esta sin rubor…


Para que no quede todo en una batallita de abuelo cebolleta os dejo un directo de “Thunder Roaddel 76 (Eso sí, al autobot amarillo que se convertía en escarabajo y salvaba a Springsteen os lo imagináis vosotros si no os leísteis el tebeo).



“Estela: Zona Franca”, de Morvan y Buchet.

Hay series que, a pesar de su calidad, pasan injustamente desapercibidas para el gran público, quizás porque los que escribimos regularmente sobre esto de los cómics tendemos a buscar la originalidad y la novedad que nos sorprenda y por resabiados minimizamos otros valores como la comercialidad y la mera diversión. Solo de ese modo puedo explicar que no haya escrito todavía de una serie como “Estela”, de la que Norma acaba de publicar su duodécima entrega “Zona Franca” (una más aparecida ya en Francia) , y que es probablemente, junto a “Nathan Never” y sin tener en cuenta reediciones y clásicos, de los cómics actuales de Ciencia Ficción que mejor mantiene ese equilibrio entre comercialidad y calidad.

No voy a destripar ahora –ya lo iré haciendo conforme la vaya releyendo- todos los intríngulis de este “space opera” que tiene en su eclecticismo para aglutinar, sin ningún tipo de complejo, todo tipo de influencias del rico y variado género de la Ciencia Ficción su principal cualidad, para centrarme en esta última entrega publicada en España en la que la protagonista de la serie, la humana Nävis, mientras continua apartada del servicio en Estela y actúa como mercenaria del ambiguo Ehmte Cis-Rohm, debe llevar a Soimitt, un asesino a sueldo con el que ya ha tenido encuentros y desencuentros, a un misterioso planeta viviente donde, gracias a sus curiosas propiedades, podrá eliminar los bloqueos mentales del asesino. Mientras esquiva a los fundamentalistas que viven allí, Nävis hará sorprendentes revelaciones sobre los misterios que rodean a la todopoderosa Estela y a su patrón.

Zona Franca” no es ni de lejos el mejor álbum para incorporarse de nuevas a esta serie ya que incorporan revelaciones e introducen nuevos misterios que dejarán al lego desconocedor de la trama completamente fuera de juego. Y es que Morvan construye un álbum de acción en que las persecuciones frenéticas y los tiroteos se suceden sin tregua salpimentados de diálogos y referencias que obligan al lector a tener frescos en la memoria hechos y sucesos narrados en anteriores álbumes para no perderse del todo. Si la trama, fiel a los cánones del género, resulta entretenida y está bien llevada –insisto, sobre todo si se conoce de antemano lo ocurrido en otras entregas-, es en el aspecto gráfico donde el álbum y la serie destaca gracias al trabajo de Buchet, un dibujante muy plástico y hábil que se maneja con habilidad en la recreación de todo tipo de artefactos tecnológicos, razas extraterrestres y curiosos planetas.

En definitiva, un tebeo de género muy entretenido y una serie que no debería pasar desapercibida entre los amantes de la Ciencia Ficción que quieran pasar un buen rato con un tebeo que cumplirá todas sus expectativas salvo la de ser mínimamente original. Vosotros decidís

martes, 17 de mayo de 2011

Trailer y Cartel de “Tintin: El Secreto del Unicornio”, de Steven Spielberg.

Una pregunta: ¿Por qué Tintin parece un avatar? Es muy pronto, pero el trailer no me ha gustado demasiado, la verdad. (El cartel, en cambio, sí me gusta, aunque me recuerde a "Las Aventuras de Willy Fog").

Eddie Campbell a vueltas con la Novela Gráfica.

“Mira, el mundo del cómic en América lo absorbe todo. Es una cosa enorme y horrible. Hoy introducimos una nueva idea, y la cambian para poder utilizarla. Introduces una nueva idea, el cómic como literatura, la novela gráfica, y dicen, “podemos usarlo. Es una buena palabra, podemos usarla para vender libros, y esos libros tendrán un formato determinado. Creemos un formato para nuestras novelas gráficas. Haremos novelas gráficas de Spider-Man y de Lobezno. Las diferenciaremos de los comic books creando un nuevo formato, y ese formato será el de la novela gráfica”. Los chicos lo leen y dicen, “ah, tienen formato de novela gráfica”. Pero son cómics en otro formato. 64 páginas en lugar de 32, más grandes. Así es como empezó. Así que para el negocio del comic book es tan simple como un formato. “Si hago un cómic de Spider-Man, ¿en qué formato lo hago, comic book o novela gráfica?”. Es solo otro formato. Pero no era esa la intención original. La intención era alcanzar una nueva forma de pensar en el cómic. Pensar que no era para niños… bueno, que no era sólo para niños, que también era una literatura inteligente y adulta. Y poder conservarlos en la estantería junto a Shakespeare y a Oscar Wilde y a Cervantes. [Pausa]. Ahora tenemos los clásicos, Gasoline Alley, Peanuts, en bonitos tomos en tapa dura, en colecciones para conservar en la estantería, tratamos la historia de nuestro medio con seriedad. El término “novela gráfica” tiene un significado. Una actitud, una forma de pensar. Y es una forma de pensar que comienza hace unos 30 años, desde los años 70. Y es por eso por lo que hablo de un movimiento. Es un evento en el tiempo. Y creo que cuando las generaciones futuras miren hacia atrás y se pregunten “¿qué fue la novela gráfica?”… La novela gráfica fueron las obras más importantes y memorables de ese período. Como Maus, o Persépolis, etcétera”.

(Interesante la entrevista que los chicos de Entrecómics han realizado a Eddie Campbell, uno de los ideólogos de la NG y que podéis leer completa aquí. Aparte de intentar iluminar sobre tan farragoso tema, diciendo cosas sensatas y otras con las que no estoy de acuerdo (como la referencia a Kirby y Adams), comenta su propia obra – que en su mayor parte tengo pendiente- y experiencias como editor, resultando el conjunto de la entrevista bastante ámeno e interesante. No os la perdáis).

“Thor Marvel Héroes: Las Edades del Trueno”, de VVAA,

¡ Qué poquita gracia le habrá hecho al sufrido seguidor regular de la serie en grapa de Thor que, dentro del coleccionable “Marvel Héroes”, Panini haya incorporado material tan reciente como el que se incluye en este volumen!...Y es que la entrega decimonovena de esta colección recopila buena parte del material “de relleno” que aparecía en el volumen 4 dek que se publicaba para no solaparse con la etapa de JMS. En concreto, e este volumen lo componen las siguientes historias: “Las Edades del Trueno” y su continuación “Reino de Sangre” (Vol. 4 # 9 a 11), de Matt Fraction, Patrick Zircher, Khari Evans y Clay Mann; el especial “Thor God-Sized” con la historia“Vida y Muerte de Skurge, el Verdugo" (Vol. 4 # 18) de Fraction, al guión, y Dan Breton, Doug Braitwaite, Mike Allred, Miguel Angel Sepúlveda, dibujando cada uno un capítulo del especial; y, finalmente, la historia “El juicio de Thor” (Vol. 4 # 22), de Peter Milligan y Cary Nord.

Más allá de tratarse de un tomo dirigido al que, como yo, es lector ocasional de “Thor” (en su momento dejé de hacerme con estos números porque solo me interesaba la etapa de JMS) y, sobre todo, a potenciales lectores que se enganchen al personaje a partir de la película, el volumen ofrece material reciente a buen precio (casi cinco euros menos que si se compran las grapas sueltas).


En cuanto a calidad, el volumen reúne un material bastante desigual que nos permite acercarnos a un guionista interesante como Matt Fraction que aquí nos ofrece su mejor y su peor vertiente: por un lado “Las Edades del Trueno” y “Reino de Sangre” son historias bastante interesantes y entretenidas, en las que Fraction hace hincapié en el aspecto mitológico del personaje e incide en el carácter cíclico de la conducta de los dioses obligados a repetir una y otra vez con distintas variantes los mismos comportamientos. Fraction construye esta historia con buen pulso narrativo y se encuentra perfectamente complementado por unos dibujantes cuyo estilo se ajusta especialmente a la espectacularidad de la historia, mereciendo resaltar la labor de un Patrick Zircher colosal.

Tras el buen sabor de estos números, Fraction decepciona con la historia más floja del volumen, “Vida y Muerte de Skurge”, en la que Thor, Loki y Balder investigan porque se está perdiendo en los Nueve Reinos el recuerdo de El Verdugo (personaje desapareciendo en la etapa de Walt Simonson). La historia es una tontería confusa y pobremente desarrollada, que solo tiene algún interés por la curiosidad de ver a Mike Allred dibujando a Thor con una estética pop muy acusada que resulta bastante divertida entre tanto músculo hipertrofiado que derrochan el resto de dibujantes con los que comparte protagonismo.

La historia que cierra el volumen, “El juicio de Thor” es un trabajo alimenticio de Peter Milligan en que este construye una trama de intriga en la que Thor es desterrado de Asgard por Odín al encontrarse evidencias, tras la investigación de Los Tres Guerreros, de haber participado en el asesinato de distintos asgardianos. Thor deberá demostrar su inocencia en una historia en la que lo más divertido es que, a pesar de la referencia del título, no hay juicio por ningún lado y todo se desarrolla a un ritmo precipitado para concluir de una manera burda. Una lástima que Milligan no se lo haya currado más porque Cary Nord realiza una excelente labor y se encuentra bastante por encima de una historia que podría haber dado mucho más de sí.

En definitiva, el tomo es etnretenido a pesar de la desigual calidad de las historias, siendo su principal defecto que puede llevar a confusión al lector poco familiarizado con el personaje al dar una imagen del mismo más cercana a la Fantasía Heroica que al género superheroico. Para eso ya tenemos a Conan, digo yo.

lunes, 16 de mayo de 2011

“Penny Century”, de Jaime Hernández.

Los lectores habituales de cómics nos quejamos habitualmente, con resabio justificado, de la repetición de clichés y tópicos que inundan las librerías de obras de autores que una vez sí y otra también nos ofrecen “más de lo mismo” en una sucesión de convenciones que acaban por aburrir al más convencido. Precisamente por ese motivo, no deja de ser un grave error dejar de conocer la obra de Jaime Hernández, creador de un universo propio rico en referencias pero al mismo tiempo tremendamente original, y, más allá del interés que pueda suscitar sus temas y obsesiones, uno de los autores de cómics más completos y sólidos que ha dado el medio en los últimos cuarenta años del que cualquier proyecto de historietista puede y debe aprender.

A partir de las extraordinarias experiencias de sus fascinantes personajes femeninos, las historias de Jaime giran en torno a las relaciones de amor y desamor de sus protagonistas y la libertad, optimismo y alegría con la que viven sus vidas. A esa moraleja principal, Jaime le da un envoltorio sorprendente alejado de convencionalismos, ya que las protagonistas de sus historias son mecánicas y luchadoras de lucha libre, multimillonarias y chicanas punkies que juntas y revueltas protagonizan historias en las que el autor coquetea con habilidad y sin prejuicios con díspares y eclécticos elementos de culebrón, terror, ciencia ficción y humor, manteniéndose siempre uno o varios pasos por delante de un lector al que no deja de recordar que es un invitado y personaje curioso más en su fascinante universo de ficción. Un universo evocdaor de una estética retro realista inspirado en el cine y la televisión de las décadas de los cincuenta y sesenta y los sueños de sus más desbordantes fantasías, maceradas en los cómics y las sesiones de wrestling de su infancia o la rebeldía de los conciertos punk de su juventud, que este hijo de emigrantes dota de una personalidad sincrética, vigorosa y saludable que traslada a su original obra.

Jaime Hernández es un consumado maestro del blanco y negro. Un artista pulcro, elegante e inteligente que sabe dar siempre con el encuadre perfecto para contar sus historias en la siempre exigente composición de dos por tres viñetas por página que maneja como pocos el ritmo de la narración. Jaime se muestra como un maestro, lleno de recursos que sorprende con la profundidad de sus composiciones y ligereza de sus personajes, pasando con toda naturalidad del dibujo más realista a la caricatura evocadora de otros grandes como Charles Schultz y sin obviar guiños a otro gran autor de la escena del cómic independiente norteamericano, Charles Burns.

El último recopilatorio que acaba de publicar La Cúpula, con historias que a pesar de contar con más de diez años de antigüedad se mantienen frescas y divertidas, es una buena oportunidad para adentrarse en tan particular universo. En realidad, una oportunidad tan buena como otra cualquiera porque aunque todo se interrelaciona en el mundo de Penny, Maggie y Hopey, cada una de las historias tiene una entidad propia que permite leerlas sin conocer anteriores (la trilogía “Locas”) o posteriores (“La Educación de Hopey Glass”) entregas con lo que cada reencuentro con las protagonistas es único e inigualable.

En fin, la obra de Jaime Hernandez está llamada a ser una obra maestra del noveno arte si no lo es ya por derecho propio que como los buenos vinos gana solera y bouquet conforme pasan los años. No la dejéis de conocer.

Comparando portadas.

A lo mejor son cosas mías, pero en la portada del último libro de Rebeca Rus, “Díez maneras de ser Laura”, parece haber un homenaje a cierto cómic fantasmal de Clowes. ¿Qué opináis?


domingo, 15 de mayo de 2011

Solano López en “El Eternauta”, un dibujante en evolución.

En mi caso personal, debo decir que no estaba atento al éxito de la historia, sino más bien al transcurso de esa historia en lo que atañe a lo que producía Héctor con respecto a mis capacidades, a mis posibilidades. Yo me sentí siempre cómodo, con independencia de si estaba o no estaba en un nivel de popularidad al que nunca presté atención. Le presté atención a cómo funcionaba la historia con respecto a mi propia capacidad para resolverla, y estuve siempre en una buena dosis disconforme con los resultados, porque me daba cuenta de que tenía mucho que aprender. Y desde el punto de vista profesional, siempre consideré El Eternauta como una etapa evolutiva de mi trabajo, que venía realizando desde cuatro años atrás, que comencé a trabajar con la editorial Abril y la otra, la editorial Columba. De manera que en cada etapa en esas editoriales, yo fui evolucionando con mi estilo, sobre todo con lo que ocurrió en la editorial Abril y Bull Rocket, que me planteó un problema, porque tenía un estilo muy definido heredero del estilo de Milton Caniff, que lo adoptó Paul Campani, que fuel el dibujante que me precedió en esta historia. Lo que yo tuve que hacer fue un esfuerzo técnico para adaptar mi propio estilo al estilo de ese dibujante italiano porque era una exigencia editorial, donde se tenía que notar lo menos posible el cambio de manos por parte del ilustrador. Así que conseguí eso con Bull Rocket, y cuando empecé a trabajar con Oesterheld, el estilo y el ritmo de las historias que Oesterheld me proponía, no eran para mí adaptables al estilo que había absorbido con el dibujante italiano, eso había que cambiarlo.

Y coincidió la circunstancia de que a los pocos meses, al tener en mis manos un guión de una historia de ciencia ficción al estilo de lo que hicimos con El Eternauta, había que cambiar la técnica con respecto a Bull Rocket. Así que, progresivamente, los primeros meses lo fui dejando de lado, pero después tenía que sustituir un estilo sólido, bien acreditado y muy eficaz, como era el estilo de Paul Campani, por mis propios recursos, que aún no sabía muy bien cuáles eran [ríe]. Es decir, que fui modificando mi estilo esde mi perspectiva, para adaptarlo al nuevo clima historietístico que me imponía Héctor Oesterheld en El Eternauta, con relación a las historietas clásicas de estilo norteamericano, que era lo que utilizaba como referencia.

(Interesantísima la charla con Solano López que las gentes de Entrecomics han publicado hace unos días y podéis leer aquí. Parece que el maestro argentino se encuentra delicado de salud. Le deseo una pronta recuperación).

ACTUALIZACIÓN: Entrada publicada originalmente el día 12 que por la caída masiva de Blogger se perdió en el Eter.

jueves, 12 de mayo de 2011

Superman le vuelve a poner ojos tiernos a las barras y estrellas.

¡ Qué poco le ha durado el espíritu universal a Superman! Como no podía ser de otra manera, Superman vuelve a tener el pecho henchido de patrioterismo más ramplón y casposo al que parecía haber renunciado hacía poco junto con la nacionalidad norteamericana. En concreto, este alegato se lo ha marca en “Superman #711”.

En fin, no sé si DC y JMS han recibido presiones del “entorno”, las ventas descendieron o simplemente todo era una “astuta” operación de marketing tontorrón de las que acostumbran, pero con chorradas burdas como esta no se cubren de gloria precisamente. en el resto del mundo. Ay, Superman para lo que has quedado...

(Fuente: Nuestros Cómics).