jueves, 17 de noviembre de 2011

“Long John Silver: Neptune”, de Xavier Dorison y Mathieu Lauffray.

Me ha costado pero tras más de un año de búsqueda he logrado encontrar un álbum de “Neptune”, la segunda entrega del “Long John Silver” de Dorison y Lauffray, que no estuviera abarquillado, y la verdad es que la espera ha merecido la pena porque esta nueva entrega mantiene el buen nivel de “Lady Vivien Hastings”, el primer álbum de la serie.

Rumbo a la ciudad perdida de Guayanacapac y su perdido tesoro, el Neptune afronta el siempre incierto cruce del océano en un ambiente irrespirable para el rígido capitán Hastings y sus oficiales con una tripulación bajo sospecha, seducida por los cantos de sirena del maquiavélico Silver esperando llegar a su destino para tomar el barco. Sin embargo, los acontecimientos se precipitan cuando la doncella de la casquivana Lady Hastings aparece muerta y Jack, el grumete, es acusado de negligencia. Silver y Hastings iniciarán un duelo del que solo puede haber un vencedor.

Magnífica entrega la que nos ofrece el equipo creativo en esta historia clásica de piratas en la que se toman prestados a algunos de los personajes de la mítica “La isla del tesoro” con un planteamiento que me ha recordado al que ya llevara a cabo Loisel con su “Peter Pan”. Dorison muestra su capacidad como guionista al hacer una excelente caracterización del personaje que da título a la serie, Long John, sacando buen partido del inmenso talento de Mathieu Lauffray para reflejar los distintos matices de uno de los personajes más complejos y ambiguos que ha dado la literatura de ficción, sin por ello descuidar el desarrollo de la trama de intriga y acción que se desarrolla en el ambiente cerrado del barco.

Si la historia avanza y se lee con agrado gracias al buen manejo que hace Dorison de las convenciones y tópicos del género, realmente el punto fuerte del álbum –y la serie- es disfrutar del espectacular trabajo de un inmenso Mathieu Lauffray que convierte cada página en un espectáculo para la vista sin descuidar por ello la agilidad narrativa y dotando al álbum de la intensidad que este tipo de historias requiere.

En fin, que he disfrutado bastante de “Neptune” y, mientras encontraba un álbum en condiciones, a Norma Editorial, le ha dado tiempo a publicar la tercera entrega de la serie, “El laberinto esmeralda”, así que no tendré que esperar mucho para ver como continúan las nuevas aventuras de Silver y sus piratas. En unos días os lo cuento.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Y el mejor álbum de Tintín es…

Cerrada la encuesta y, por un corto margen de tres votos, “El Tesoro de Rackham El Rojo” es el que más votos ha recibido con 19, ocupando el segundo y tercer puesto, respectivamente, "Las Joyas de la Castafiore” (14) y “El templo del Sol” (13).

¿Habrá influido la película de Spielberg (no, todavía no la he visto) en el resultado?...

Gracias a todos los participantes y os espero en la próxima encuesta.

¿Defendiendo a Frank Miller?.




Se ha corrido la voz de los comentarios que Frank Miller realizó sobre el movimiento de “indignados” yanqui. Si alguien todavía no se ha enterado, aquí puede leerlos en la lengua de Shakespeare.

No comparto ni las opiniones ni los modos de Miller pero tampoco creo que se deba aprovechar su posicionamiento público para lincharle gratuitamente, simplemente porque no compartamos ni sus ideas ni sus opiniones. Unas ideas y opiniones, por cierto, que vienen de antiguo y siempre han estado presentes de un modo u otro en sus obras., aunque últimamente se hayan radicalizado.

Opinemos sobre esto

esto

esto

o esto

Ni antes era tan bueno ni ahora tan malo, creo yo.

martes, 15 de noviembre de 2011

“Time Bomb”, de Jimmy Palmiotti, Justin Gray y Paul Gulacy.

No se puede negar que los de Radical Comics no lo tengan claro. Parecen haber entendido mejor que nadie los actuales derroteros del cómic mainstream y, sin el lastre sentimental de miles de aficionados dispuestos a cuestionar cada decisión como les pasa a las grandes editoriales, se dedican a recibir alabanzas por hacer a pequeña escala lo mismo, escribir y dibujar cómics para intentar colocarlos a algún productor cinematográfico con pelas. Vamos, que se han montado una fábrica de blockbusters en toda regla aprovechando además el tirón mediático de un grupo de dibujantes y guionistas de cierta reputación que se han encargado de sacar los primeros trabajos y los de Dolmen han estado listos para hacerse con sus derechos en España. Yo he picado con “Time Bomb”, en principio uno de los proyectos más atractivos anunciados, realizado por los esforzados Jimmy Palmiotti y Justin Gray y el nostálgicamente brillante Paul Gulacy a los mandos. Y efectivamente “Time Bomb” no engañará a nadie, un buen proyecto de blockbuster palomitero, eso sí tan correcto como intrascendente. Claro, que a lo mejor es que a mí me pilla un poco mayor. Os cuento.
En el presente, empiezan a excavar en Alemania un túnel y dan con una ciudad fantasma de los nazis. Una tipa se equivoca y activa una trampa de los nazis que activa un misil que suelta un virus que acabará con toda la humanidad en cuestión de un par de días. La cosa está muy chunga pero a los mandamases se les ocurre que cuatro esforzados G I Joes salten en el tiempo un par de días al pasado y eviten que la trampa se active. Sin embargo, alguien se equivocó con las comas, los cálculos salen mal y los cuatro comandos acaban viajando a la Alemania nazi para enfrentarse al mismísimo Hitler y al genio malvado que ideó la gracia de la bomba.
Jimmy Palmiotti y Justin Gray son dos tipos esforzados aunque escasos de originalidad que han hecho un poco de todo en la industria del cómic destacando sobre todo por su correcta revisión de “Jonah Hex”. En “Time Bomb” han ideado una historia a medio camino entre “Stargate”, Malditos Bastardos” y la clásica “El nido de las águilas” centrando todo el guión en imprimir a la historia una espectacularidad artificiosa y un ritmo desenfrenado a partir de una idea que seguramente podría haber dado más de sí con un ritmo algo más pausado que hubiera permitido una mayor definición de los estereotipados protagonistas (el listo moreno, el malo rubio, la maciza aplicada y el negro gracioso). Tras un planteamiento inicial bastante correcto, la historia se desquicia en una sucesión delirante de situaciones molonas –no olvidemos que es un blockbuster- en la que los protas no dejan nazi sano para acabar cerrando la historia de un modo aceptable aunque abrupto.

En el aspecto gráfico, el que tuvo retuvo y Paul Gulacy (imagino que se embarcó en este proyecto por su relación con su antiguo entintador, Palmiotti) realiza un excelente y elegante trabajo tanto la representación de los personajes y su entorno aunque como es característico en su estilo muestra cierta rigidez en los rostros de los personajes. Gulacy no tiene problemas a ajustarse a los ritmos cinematográficos que la historia demanda y cumple sobradamente con lo que Palmiotti y Gray le demandan.

En fin, “Time Bomb” promete exactamente lo que da por lo que no se puede pedir mucho más. Ahora solo hace falta que Tony Scott o Roland Emmerich dirijan la peli. Yo, por si acaso, voy preparando las palomitas.

lunes, 14 de noviembre de 2011

“Lady S: ¡A tu salud, Suzie!”, de Jean Van Hamme y Phillipe Aymond.

En su línea de recuperación de títulos y series BD que en su día fueron descartados por otras editoriales, 001 Ediciones nos ofrece un integral jibarizado a precio realmente competitivo con los dos primeros álbumes de “Lady S.”, serie que mezcla intriga, espionaje y glamour de la mano de uno de los mejores guionistas que ha dado el cómic europeo y auténtico especialista en la materia, Jean Van Hamme, quién cuenta con la colaboración gráfica del aplicado Phillipe Aymond.

Aparentemente, Suzan solo es la inteligente y bella hija y ayudante del embajador plenipotenciario de los Estados Unidos, pero tras su sofisticado encanto esconde un oscuro pasado que la convierte en una potencial espía perfecta. Cuando el enigmático representante de una misteriosa organización la chantajea para hacerse con un dossier secreto, Suzan deberá recurrir a sus talentos ocultos para salvar la situación.

En series como “XIII” y “Largo Winch”, Van Hamme ya ha dado sobradas muestras de manejar como nadie los resortes del género de espionaje y, sin nada ya que demostrar, se divierte en esta nueva serie de la que ya se han publicado en Francia siete álbumes y en la que juega con los elementos que tan bien ha manejado siempre – un protagonista con un dudoso origen en un marco de intrigas internacionales – con la novedad que en este caso la protagonista es una mujer.


En los dos álbumes recopilados en el tomito de 001 Ediciones -“Na zdorovié, Shanniouchka!” y “¡ A tu salud, Suzie!” – se recoge una aventura autoconclusiva en la que con ágil ritmo y un excelente uso de las elipsis y los flashbacks para mantener la atención del lector se nos explica el pasado de la protagonista al tiempo que se resuelve una compleja y rebuscada conspiración internacional para dejar la puerta entreabierta a futuras misiones. Evidentemente, la historia resulta increíble pero el gran talento de Van Hamme es precisamente mantener al lector atrapado más allá de las debilidades de la trama para que no se preocupe en exceso de su verosimilitud, gracias tanto a la cuidadosa documentación de sus historias como a su tratamiento de los personajes, estereotipados y convencionales, sí, pero sabiamente construidos para que sus roles encajen perfectamente con la trama diseñada.

En el aspecto gráfico, Van Hamme cuenta con el correcto Phillipe Aymond un dibujante solvente con un estilo realista e impersonal en la estela del de Vance o Francis Vallès de los que tanto gustan al guionista belga. Aymond cumple sobradamente describiendo los distintos ambientes y localizaciones en los que se desarrolla la historia y mantiene el tipo aunque en ocasiones sus personajes resulten excesivamente rígidos e inexpresivos.

En definitiva, “Lady S.” es una excelente y honrada propuesta de género que no promete más de lo que da, un rato entretenido para todos aquellos que les gusten las historias de espías e intriga con la garantía del oficio de todo un maestro del género. Tampoco es tan poco... Esperemos que la cosa venda lo suficiente para que 001 Ediciones se atreva con las siguientes entregas de la serie.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Ya se puede votar en el Expocómic.

Se abre el período de votaciones populares para el Expocómic de Madrid. Todo el mundo a votar que siempre es curioso comprobar como los gustos de los "entendidos" nada tiene que ver con la de los "populares".

Aquí se puede votar.

viernes, 11 de noviembre de 2011

“El juicio del Capitán América” de Ed Brubaker y VVAA.

Prometía el último arco argumental publicado en la serie regular del “Capitán América” (números 6 a 9 de la edición de Panini y 611 al 615 de la numeración yanqui) pero el resultado no pasa de correcto. Quizás sea porque tengo unas expectativas demasiado elevadas respecto a Brubaker y mi nivel de exigencia es más alto que con otros guionistas o quizás porque las tramas procesales siempre me han atraído especialmente y la que en estos números desarrolla está bastante desdibujada pero me da la sensación que Brubaker despacha con premura una historia que podría haber dado más de sí que los cinco números en que se desarrolla. Os cuento.

El gobierno de los Estados Unidos pretende procesar a Bucky –actual Capitán América- tras la filtración de los crímenes que perpetró durante la Guerra Fría cuando era el Soldado de Invierno. Sin embargo, sus superamigos están dispuestos a demostrar la inocencia de Bucky aunque tengan que recurrir hasta al Doctor Fausto para que testifique al tiempo que evitan los atentados que la cada vez más peligrosa y pirada Veneno planea con la ayuda del Hombre Maestro tras su fuga.

La cosa así contada promete mucho más de lo que al final resulta, ya que Brubaker pasa de puntillas del tema del juicio para centrarse más en el desarrollo de los planes de Veneno y el Hombre Maestro que se mantienen siempre un par de pasos por delante de los superamigos (hasta que la serie no recupere un protagonismo claro por parte del Capi creo que la voy a llamar los superamigos o los nuevos vengadores secretos, podéis ayudarme a decidir) de Bucky.

Y es una pena, porque Brubaker plantea elementos interesantes como la recuperación de otro de los secundarios con solera de la rica biografía del Capi, Bernie Rosenthal, quien debutara como novia durante la etapa de Byrne y Stern, pero luego resuelve el juicio de forma poco creíble y embarullada para…embarcar a Bucky rumbo a Rusia y presumiblemente un nuevo juicio que será mateira del próximo arco, con lo que es posible que lo mejor esté todavía por llegar.

Es admirable la cohesión y el manejo de tantos personajes como realiza Bru y la serie, aunque haya perdido buena parte de la intensidad del principio sigue entreteniendo tras tantos años gracias a la recuperación de tantos antiguos personajes y las tramas cargads de intriga que pergeña pero, en ocasiones como esta, da la sensación que Brubaker no puede –o no lo dejan obligado a ajustarse a los dichosos megaeventos – desarrollar plenamente todo el potencial de sus ideas. Así que, a pesar de sus defectos, sigue siendo una de las series más interesantes del panorama mainstream.

De todos modos, el gran handicap que hemos sufrido Brubaker y los lectores es la ausencia durante estos números de un dibujante fijo en la serie. Tras la marcha de Epting, la consolidación del veterano Butch Guice es bastante lenta y creo que su etapa actual en “Capitán América” no va a ser precisamente uno de sus trabajos más recordados, necesitando además la ayuda de otros dibujantes. Así, aparte de Mitch Breitweiser, de uno de los episodios se encarga el murciano Daniel Acuña quién cumple con oficio con el encargo.

Completa el número 9 de la edición de Panini el número 615.1, un invento del Departamento de Marketing de Marvel que afectó a varias colecciones para captar nuevos lectores con historias autoconclusivas que recontaban el origen de los personajes o los que los guionistas quisiesen. Pues eso, episodio de relleno dibujado por el meritorio Mitch Breitweiser que Bru con honradez aprovecha para introducir una nueva trama que retomará más adelante. Y van…

jueves, 10 de noviembre de 2011

“Alías: ¿Quién es Jessica Jones”, de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos.

Si tuviera que quedarme con un único título de lo publicado hasta ahora por Panini en la interesante selección de títulos incorporados al coleccionable Extra Superhéroes, sin duda el elegido sería este primer tomo en el que se recogen los primeros quince números de “Alias”, uno de los mejores y más influyentes trabajos realizados por Brian Michael Bendis desde que está en la Casa de las Ideas y en el que demuestra que cuando quiere puede.

Alias” narra los casos de Jessica Jones, una antigua superheroina que renunció a su carrera con traje de mallas para ganarse la vida como detective privado en casos que, curiosamente, siempre tienen alguna relación con su antigua vida y sus viejos colegas de profesión.

Publicada bajo el sello MAX de Marvel –ya sabéis el antepenúltimo intento de contar historias de superhéroes con un tratamiento más “adulto”- “Alias” es una serie interesante por diversos motivos. Por un lado, al ser la pionera a inicios de la década pasada de demostrar lo bien que le sienta a este género las convenciones del negro, abriendo la vía a excelentes series que nos llegaron en los años siguientes, como “Gotham Central” o “Sleeper”. Por otro, por la habilidad con la que Bendis inserta dentro de la continuidad del universo Marvel, un nuevo personaje de creación propia –Jessica Jones- sin que chirríe dentro del cerrado círculo de los superhéroes rellenando un nicho vacío hasta ese momento en ese universo. Pero, por si no fuesen suficientes motivos, en “Alias”, Bendis desarrolla además interesantes historias en las que, a lo largo de las pesquisas de sus investigaciones, enfrenta a la protagonista, una antisuperheroina marginada con problemas para relacionarse, a diversos dilemas morales que sirven al guionista para plantear interesantes cuestiones en torno a convenciones propias del género mostrando su lado más oscuro con verosimilitud.

En el aspecto gráfico, Bendis colabora con Michael Gaydos, un interesante dibujante con un estilo frío, oscuro y opresivo en la línea de los Lark, Phillips o Leon, bastante adecuado para este tipo de historias en las que el tratamiento psicológico de los personajes y el clímax son más importantes que la acción. Gaydos se amolda a las complejas composiciones de páginas preferidas por Bendis – básicamente, las prefiere porque le permiten colocar más globos de diálogo- aunque, en ocasiones, resulte irritante el abuso de la utilización de la misma viñeta cambiando únicamente los globos de diálogo. Aparte de la labor gráfica de Gaydos, son destacables las excelentes portadas realizadas por David Mack.

A pesar de la jibarización de la edición de Panini, “Alias” es una lectura excelente y una interesante paseo por las entretelas del género superheroico en el que es, junto a su “Daredevil”, lo mejorcito que le he leído a Bendis. Echadle un ojo, si os interesa, porque la relación calidad-precio es excelente.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Felicidades a Santiago Valenzuela, ganador del Premio Nacional del Cómic (y a su padre, también).

Me contaba un amiguete librero, hace años, que el padre de Santiago Valenzuela andaba buscando desesperado de librería en librería de Madrid a alguien que tuviera un ejemplar (o, al menos, conociera) "Horizontes Lejanos", la primera entrega de la serie de “El Capitán Torrezno”.

Y es que hace años –tampoco demasiados- por mucho premio del Injuve que se hubiera ganado existían pocas oportunidades para que jóvenes valores patrios y sus obras llegaran a las librerías.

Sin embargo, a través de Internet, las calidades de “El Capitán Torrezno” se difundieron y hoy, tras séis álbumes de la serie, Santiago Valenzuela ha visto como el séptimo y último “Plaza Elíptica” –que todavía no he leído, por cierto- se ha visto recompensado nada menos que con el Premio Nacional del Cómic 2011.

Desde aquí felicito a Valenzuela, claro, pero sobre todo a su padr,e que nunca más tendrá que volver a ir preguntando por las librerías si algún despistado conoce la obra de su hijo.

martes, 8 de noviembre de 2011

“Blankets”, de Craig Thompson.


Continuando con la relectura de la obra de Craig Thompson tras “Adiós, Chunky Rice”, le tocaba el turno a la multipremiada y prestigiosa “Blankets”, obra publicada también por Astiberri sobre la que han corrido ríos de tinta –virtual- en parte, y más allá de su indudable calidad tebeística, por ser una de las más representativas e influyente del movimiento de novelistas gráficos que la tomaron como una de sus obra de referencia. No voy a ser tan presuntuoso como para pensar que lo que comente no se ha expuesto –mejor- antes, pero como opinión personal ahí queda.

Blankets” es el relato de la infancia y juventud del propio Craig Thompson en el seno de una familia de férreas creencias cristianas en un rincón perdido de la América profunda, con especial relevancia a las relaciones que Thompson mantiene con su hermano menor y su primer amor con Raina una chica que vive en una familia parecida a la suya en otro estado. La relación con Raina marcará una crisis de fe de Thompson y el paso de la adolescencia a la madurez.

Desde el sobrecogedor primer capítulo de esta obra – uno de los relatos más duros que he leído nunca en un cómic- es imposible no empatizar con Thompson en este tebeo que en buena medida parece guardar un fuerte carácter expiatorio de culpas y traumas infantiles producidos por las gamberradas de los compañeros de colegio (no por comunes menos crueles) y otros más personales y terribles como los abusos sexuales que presuntamente sufrieron él y su hermano o la cerrazón opresiva de una educación religiosa ultraortodoxa que sin duda marca el carácter y por suerte la mayoría no hemos padecido. Thompson nos pone en su situación logrando la simpatía del lector por cómo abre las ventanas a los lectores a su dura infancia en forma de viñetas y, sobre todo, por las omisiones y silencios implícitos entre los intersticios de estas que cuentan casi más que lo que muestran sus dibujos, llevándonos a tocar fondo junto a él en ese magistral primer capítulo en el que todo su incuestionable talento para la narración gráfica está al servicio de la historia.

Sin embargo, Thompson sitúa al lector contrito quizás demasiado pronto en un mundo muy triste, muy sucio y muy gris para rescatarle demasiado pronto embelesándole con la relación que mantiene con Raina. Pero, en mi opinión, quizás es el mismo Thompson el primero en embelesarse demasiado en sus recuerdos y en la exposición de su talento con lo que se demora en exceso en los dimes y diretes y los flirteos con su primer amor, logrando que el tebeo pierda buena parte del ritmo y la intensidad inicial para ya no volver a recuperarla.

A pesar de no ser la obra maestra que se supone –en todo caso, para mí sería solo media obra maestra-, “Blankets” no deja de ser un tebeo mayúsculo, muy valiente y muy superior a la media. Con un manejo de conceptos como la elipsis, la digresión, la transición, la metáfora gráfica o la composición de página digno de estudio tanto por el dominio que muestra Thompson a lo largo de tantas y tantas páginas como por la belleza y originalidad de las soluciones particulares, pero, en la segunda mitad de la historia, tanto virtuosismo, alarde preciosista y mimo se vuelve en contra de lo que el autor quiere contar y creo acaba lastrando la historia, que para mí siempre ha de ser lo principal.

En fin, “Blankets” es un tebeo importante e influyente, sí. Rico en méritos pero también con algunos defectos, propio de un autor joven con un inmenso talento, pero del que todavía se puede esperar mucho más. ¿Habrá logrado en “Habibi” pulir Thompson sus defectos y será su obra maestra definitiva? Ni idea, ya cuando la lea os cuento que me parece si os interesa.

lunes, 7 de noviembre de 2011

“Memorias de un hombre en pijama”, de Paco Roca.



He disfrutado a lo largo del fin de semana vestido para la ocasión de la recopilación remontada –aunque no perjudique en nada la narración o la experiencia lectora dada la clásica composición de página- que Astiberri ha realizado de la serie del mismo título que, a lo largo de algo más de un año, el cada vez más prolífico Paco Roca ha venido publicando en el diario local valenciano “Las Provincias” y que, por estar fuera de mi ámbito geográfico habitual, desconocía. Un tebeo amable, sencillo y sabio que, por su falta de pretensiones, consigue sobradamente su objetivo de hacer pasar un ratillo agradable al lector antes de encaminarse a acometer tareas más ingratas.

Al menos, yo he disfrutado de las anécdotas generacionales y las situaciones comunes que el autor de “Arrugas” y El invierno del dibujante” expone y, en más de una ocasión, ha logrado hacerme esbozar una sonrisa cómplice ante un episodio común protagonizado por otros nombres o alguna curiosidad que Roca sabe exponer con gracejo blanco no exento de ironía, pero carente de acidez y maldad, conformando episodio a episodio una serie de la que Roca es autor al tiempo que absoluto protagonista, juez y parte, director y actor que acaba construyendo desde la perspectiva que le ofrece su trabajo casero y su querencia por el pijama, que ya es por sí misma toda una declaración de principios, junto al cotilleo de las experiencias propias y las de sus amigos ocultos bajo los signos del zodiaco, un amable y acertado retrato generacional con el que a los que, año arriba año abajo compartimos su edad nos gana, atisbando en el indolente y complaciente retrato caricaturesco que hace de sí mismo un poco el reflejo del nuestro.

Y así, a la chita callando, tirando de oficio y una envidiable madurez narrativa y personal propia del que desempeña su trabajo honradamente y se conoce a sí mismo hasta el punto de ser humilde como para saber cuando retirarse a tiempo al creer que no tiene nada más que decir, Roca construye una obra a la estela de las francesas “Señor Jean” o “Mis Circunstancias” con una voz propia más humilde, amistosa y nuestra que las de Dupuy, Barberian o Trondheim, una obra con la que nos gana al no sermonearnos y con la que nos engatusa –casi- como para querer regalarle otro pijama o, mejor, invitarle a cañas y seguir compartiendo anécdotas, las suyas y las nuestras.
Así que, como a partir de ahora pijamas no te van a faltar, cuando quieras, Paco, quedamos y nos tomamos unas cañas para que nos sigas contando que es de tu vida. Aquí, Paco Roca, aquí unos amigos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

A Bruce Cockburn le gusta Bill Sienkiewicz.

El veterano cantautor y compositor canadiense Bruce Cockburn encargó al bueno de Sienki la portada para “The Charity of Night”, su disco de 1996, y el bueno de Bill cumplió con la maravilla de arriba.

Aunque no esté incluida en este disco, creo que la canción de CockburnCall it democracy”, del disco “World of Wonders” de 1985, dedicada al Fondo Monetario Internacional ilustra bastante bien la entrada…y estos tiempos que nos ha tocado vivir. Grande Cockburn y grande Sienki.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cartel del XII Encuentros del Cómic y la Ilustración de Sevilla.

Precioso y llamativo cartel realizado por el dibujante sevillano José Luis Agreda, conocido por sus series para “El Jueves” y “Mister K” en el que dos mundos se tocan.

Toda la información sobre el Salón, aquí.