






Como se deduce de su colaboración para la portada del disco de presentación de The Softies, “It’s love” de 1995.
Las melancólicas canciones de soledad, amor y desamor del dúo formado por Rose Melberg y Jen Sbragia encajan a la perfección con la obra intimista de Adrian Tomine, uno de los autores independientes que mejor ha sabido desarrollar eso del “slice of life” en los cómics con obras tan recomendables como “Rubia de verano” o “Sonámbulo y otras historias”.
Desgraciadamente, “The Softies” se separaron en el año 2000 dejándonos un puñado de tristes y bellas canciones pop. Como muestra os dejo un video pobremente reproducido de Rose Melberg interpretando “It’s love”.
Releo esta recopilación de cinco historias cortas publicada hace algo más de un año por Astiberri y no deja de sorprenderme la capacidad de Jason para ser capaz de sugerir tanto con tan poco.
“Low Moon” -por algún motivo desconocido en la edición de Astiberri han prescindido de la acertada coletilla “y otras historias”- es por su carácter recopilatorio un tebeo idóneo para iniciarse en el particular universo de este autor noruego…. Sus obsesiones, filias y fobias quedan fielmente retratadas a través de un aparentemente heterogéneo conjunto de historia que para el seguidor contumaz de la producción jasoniana le puede dejar esa desagradable sensación de ya leído habitual ante los autores que no evolucionan tan rápidamente como nos gustaría y una y otra vez repiten los mismos esquemas y planteamientos desaparecida la sorpresa inicial que producen las primeras lecturas.
Sin embargo, releída con atención la obra esa lectura ha de desecharse por apresurada y podemos afirmar que quizás “Low Moon” sea la obra de Jason narrativamente más ambiciosa al optar por una composición de cuatro viñetas por página que obliga al autor a afinar al extremo sus asumidos condicionantes estilísticos – personajes antropomórficos, planos medios, esquematismo narrativo, las élipsis temporales, la sucesión de viñetas recurrentes o la escasez de diálogos…- para desarrollar como ya es característico del resto de su obra sus parábolas partiendo de distintos géneros clásicos – western, ciencia ficción, thriller, polar, melodrama…- en historias que en el fondo tienen un trasfondo y una moraleja común: reflejar el pesimismo vital del hombre contemporáneo desde un planteamiento irónico y desencantado propio del observador imparcial y desencantado que asume con perspectiva las miserias de nuestra especie.
Son historias que evocan a situaciones y tramas típicas que evocan referentes cinematográficos de lo más variopintos desde los que Jason busca sorprender introduciendo elementos distorsionantes que dan una nota surrealista que contrasta con las convenciones habituales del género. Esto es particularmente evidente en historias como la que da nombre al libro, “Low Moon”, publicada inicialmente seriada en “The New York Times” en la que se desarrolla un western a lo “Solo ante el peligro” en el que se sustituyen las armas de fuego por un tablero de ajedrez y se mantiene en la divertidamente absurda “Proto film Noir” en el que unos trogloditas muy particulares protagonizan su particular versión de “El Cartero llama dos veces” con elementos a lo “Atrapados en el tiempo” cayendo en la autoreferencia a obras tan originales como “Yo maté a Adolf Hitler”. Lo mismo ocurre en la contenida y quizás más evidente “Émilie le envía un saludo”, una historia de venganza en la que es inevitable recordar “¿Por qué haces esto?”, una historia correcta pero que no incorpora para el lector habitual de Jason ningún elemento sorpresivo ni arriesgado. Más interesante es en ese sentido “&” en la que el autor experimenta con el melodrama y la tragiciomedia con apuntes negros en una narración paralela básicamente de dos personajes que acaban coincidiendo en la barra de un bar. Para el final, he dejado mi historia favorita del libro, “Estás allí”, una negrísima aventura de ciencia ficción y desencuentros familiares en la que el rapto por un alien de la madre permite al autor reflexionar sobre las relaciones paternofiliales y la repetición de los pasos de los padres por los hijos en un circulo vicioso al que todos parecemos abocados y del que solo la imaginación y la fantasía se postulan como tabla de salvación frente a la incomunicación, la soledad, el desamor y, finalmente, la muerte. Deliciosa.
En definitiva, Jason es un escandinavo tan desesperando como otros artistas oriundos de esas frías tierras nórdicas como Dreyer, Kierkegaard o Bergman pero su enfoque resulta sin duda mucho más divertido.
Ojalá no se demore demasiado la publicación de sus nuevas obras.
Desde aquí os podéis descargar la historia que da título al libro, “Low Moon”, gratis.
P: Parece como si la política sólo se pudiese incluir en un título cuando el editor no se lee las series. Hay muchas ocasiones en que las series peor vendidas son asignadas a un nuevo creador que hace algo nuevo y las ventas despegan. Pero luego el editor empieza a interferir en el título y la consecuencia es que el creador que aumentó las ventas deja el título.
DM: Una de las cosas que debes saber del mundo de los cómics, es que si algo no se ha hecho cientos de veces antes, vas a pasar por un infierno para poder convencer a la gente que está al cargo de que te permita hacerlo. Si les preguntas, la mayoría de las veces te dirán que no. No tienen nada que ganar si haces algo que nadie ha hecho antes. Para ellos es como si se estuviese cayendo el cielo sobre sus cabezas. Es mejor guardarte el consejo, escribir las historias, y mirar dónde están las aberturas por las que podrás incluir algo innovador que llegue a interesar a un amplio rango de lectores. Si no, no merecerá la pena. Tienes que encontrar la forma de poder hacerlo y que se haga real, o nunca llegará a manos del lector.
Nunca he entendido que ya que el verde es el color preferido de los principales editores de cómic, ¿por qué excluyen las distintas religiones, razas u orientaciones sexuales de su audiencia? Simplemente no lo entiendo. Todas esas personas tienen dinero.
(Ya está disponible la segunda entrega de la entrevista que Frog2000 está traduciendo al veterano Don McGregor. Aparte de analizar su etapa en Marvel y comentar sobre la esperada –y nunca publicada- segunda parte de “Killraven”, McGregor analiza el entramado editorial y las trabas que tuvo que sortear a lo largo de su carrera. Imprescindible).
Supongo que ya lo habréis visto, pero por si acaso no me resisto a subir, el cartel de Pellejero para la próxima edición del Salón de Barcelona que se celebrará del 14 al 17 de Abril con unos cuantos invitados anunciados que ponen los dientes largos.
Con nueve álbumes publicados en España por Norma Editorial –y un décimo publicado aparecido en Francia- “Djinn” es una de esas series europeas consolidadas que siempre agrada releer y que vamos a ir repasando a lo largo de una nueva serie de entradas.
Con “La Favorita” se inicia el primer ciclo de la serie en el que asistimos a como la bella Kim Nelson se encuentra en Turquía, adonde ha acudido atraída por la figura de su abuela, la exótica y sensual Jade quién fuera en las primeras décadas del siglo pasado la favorita de Murati, el llamado Sultán Negro. Mientras investiga en la misteriosa y exótica ciudad de Estambul, Kim acabará convertida a su pesar en la pieza clave para descubrir el tesoro perdido de Murati en un juego de conspiraciones que la conectan directamente con la figura de su abuela con la que parece compartir una singular conexión y en la que está en juego su propia vida.
Si algo ha caracterizado a Jean Dufaux a lo largo de su exitosa carrera es haber tenido muy buen ojo a la hora de elegir a los dibujantes con quién ha colaborado en sus series. Marini, Delaby o la misma Ana Miralles son excelentes dibujantes que se han sabido amoldarse a la perfección a la capacidad de Dufaux para armar historias de género que a pesar de su escasa originalidad y el sobreabuso de lugares comunes y tópicos reconocibles por cualquier lector con un mínimo bagaje resultan sumamente efectivas en su objetivo principal que es ofrecer un buen rato de entretenimiento y permitir el lucimiento de sus compañeros a los lápices.
En ese sentido, “La Favorita” no es una excepción y Dufaux plantea con un excelente dominio del oficio una historia aventuras cargada de erotismo y misterio, localizada en Estambul en la que la narración avanza a través del relato paralelo y complementario de las andanzas de las dos protagonistas separadas en el tiempo, Kim y Jade, de personalidades aparentemente contrapuestas. Si la primera es, en principio, la típica turista ingenua y timorata desubicada por el choque cultural con las costumbres turcas, Jade se muestra como una femme fatale de armas tomar que utiliza de toda su sensualidad para conspirar a favor de los intereses de su amo, el Sultán Negro, e imponer su propia autoridad dentro del harén de este. En esta primera entrega, Dufaux plantea la trama y presenta a los personajes ofreciendo lo suficiente como para atrapar a los lectores con un sabio manejo de la dosificación de la intriga que hábilmente sabe promete rmás de lo que ofrece.
Dufaux no se ruboriza en plantear situaciones y personajes estereotipados que evocan desde novelas como “La pasión turca” de Antonio Gala a películas como “El Hamman”de Ferzam Ozpetek, que Dufaux condimenta con buenas dosis de intriga y erotismo coqueteando abiertamente con el softcore a lo Enmanuelle Arsan. A pesar de su falta de originalidad, si el álbum –y la serie- merecen la pena más allá del oficio de Dufaux es por el gran trabajo de la española Ana Miralles, que quizás no fue profeta en su tierra a pesar de venir avisando con obras como “Eva Medusa” y adquirió pronto el reconocimiento que en España no encontró en Francia con esta serie. A pesar que en este primer álbum, Miralles se encuentra todavía adaptándose a la temática se muestra como una buena narradora y sabe explotar y mostrar todo el exotismo de la historia tanto en localizaciones como en personajes que en definitiva son los puntos fuertes de la misma al tiempo que poco a poco va mostrando una evolución que será más evidente en las sucesivas entregas de la serie.
En definitiva, “La Favorita” es un buen punto de partida de una serie que por o, a pesar de, sus asumidas referencias puede atraer a un amplio abanico de lectores que sabrán sucumbir a alguno de sus muchos encantos. Pronto una nueva entrega.
McGregor: Bueno, si te lees “Ragamuffins”, y sé que tú lo tienes, la primera historia cuenta mucho mejor mi encuentro inicial con los cómics que todo lo que yo te pudiese decir ahora. Ahí narré cuando dí en el clavo al descubrirlos. Supongo que tendría unos cinco años. Debía estar en el jardín de infancia, y había una tienda en el camino hacia el mismo en la que tenían expuestos los cómics en estanterías. Inmediatamente me enamoré de ellos. Ya te puedes imaginar que nunca pensé que terminaría haciendo guiones de cómic. Desde un principio tuve el impulso de convertirme en contador de historias, y no puedo recordar una época en la que no estuviese leyendo cómics. Probablemente empezaría cuando tenía cinco o seis años. No sé si era capaz de leer cada palabra, pero captaba lo suficiente como para saber lo que estaba pasando... Nadie me los leía. Creo que mi amor por los cómics fue lo que me obligó a querer aprender a leer.
Cuando tu obra es y será más reconocida y recordada con el paso del tiempo que tu propia persona creo que un artista alcanza su objetivo.
A lo mejor los más jóvenes no saben quién era Augusto Algueró, director de orquestas televisivas de gruesas gafas de pasta de cristales oscuros que algunos jugábamos a imitar de chicos, pero sus canciones son memoria sentimental de este país, sin duda, y este señor fue una celebridad mediática a la altura de los solistas que interpretaron sus canciones en los años sesenta y setenta.
“Noelia”- Nino Bravo.
“Tómbola”- Marisol/Pepa Flores.
“Penélope” de Joan Manuel Sérrat.
D.E.P.

Tras la versión de Garcia López Os dejo una selección del que para mí mejor ha sabido captar la tradición mitológica y superheroica de la princesa Diana captando no solo la firmeza e ingenuidad del personaje sino todas las sutilezas faciales de un personaje que creció como no lo había hecho en los cuarenta años anteriores a lo largo de los sesenta y pico números que estuvo al cargo de la serie de Wonder Woman a partir de 1987. Me refiero, claro, al gran George Perez.




Si tuviera que resumir qué elegir una sola portada en que se resumiera el personaje de Wonder Woman y lo que implica a lo largo de las décadas sería esta una portada que no solo recoge la tradición de la escuela pictórica romántica prerrafaelista sino también de grandes artistas de cómics como Hal Foster, Neal Adams o Craig Russell. Una portada que para mí es una obra maestra del género superheróico que resume perfectamente no solo la esencia sino también la tradición del personaje:
Los dos últimos posts publicados por el amigo Mo Sweat en su imprescindible Comic is Art me ha animado a iniciar una nueva sección en El lector impaciente dedicada a rendir homenaje a todos aquellos grandes personajes femeninos que tanto y tanto nos han fascinado como lectores de cómic a lo largo de los años contemplando su evolución y desarrollo a través de las versiones que de ellos han realizado distintos artistas y su evolución. 
Nada mejor pues que iniciar esta nueva sección con la presencia de todo un icono de la cultura popular creado por William Moulton Marston, la inmortal Diana, que la mano –Zeus guarde incorrupta- José Luis Garcia-López ha sabido mostrarnos como pocos en toda su belleza.

Leída y releída “Alta Sociedad” tengo sensaciones contradictorias respecto a la obra, tan contradictorias como la figura de Dave Sim, un tipo que, en mi opinión, hace equilibrios entre la genialidad y la locura desde un exacerbado personalismo y afán de independencia que ha marcado toda su andadura profesional (y personal, por lo que sabemos) y con cuyas iniciativas en el campo de la autoedición marcó el camino a un buen número de autores que le tomaron - probablemente a su pesar - como ejemplo y adalid de la libertad creativa. Sim se ha creado de este modo una aureola en torno sí que se ve alimentada por sus extravagancias que lo han convertido casi en un personaje más de su propia obra y uno de sus reclamos más atractivos. Y aunque me alegro de la presencia de “Cerebus” y Sim en las librerías españolas creo que va a llegar tarde para que muchos de los lectores españoles se hagan una idea de su impacto aunque animo para que continúe su publicación para que quién quiera pueda opinar y valorar por sí mismo.
Centrándonos ya en “Alta Sociedad" , más allá del simbolismo y la riqueza de interpretaciones que permite, “este arco argumental es una sátira del mundo de las altas esferas y del poder en el que un pícaro mindundi como era Cerebus al inicio de la obra acaba convertido en jefe de estado de la ciudad de Iest en un complejo juego de poder en torno a su figura que le lleva a competir en unas elecciones con una cabra y a desarrollar posteriormente una complicada política belicista mientras que a su alrededor se fraguan todo tipo de conspiraciones.
Sim en “Alta Sociedad” va estableciendo un complejo escenario a medio camino entre el teatro del absurdo y la literatura kafkiano con guiños cinematográficos más o menos notorios tanto a las comedias de “Los Hermanos Marx” como al “Ciudadano Kane” wellesiano por el que se mueven un elenco de personajes, de corte realista o fantástico, algunos de los cuáles son rastreables a lo largo y ancho de la cultura popular de los que el autor se sirve a modo de símbolos, homenajes y parodias más o menos identificables rastreables a lo largo y ancho de la cultura popular del siglo XX. 
Sim va moviendo sus personajes en torno a la figura del oso hormiguero protagonista, Cerebus, en un ejercicio de continuo reajuste que exige de la completa atención del lector para seguir el ritmo de una lectura enrevesada y frustrante en ocasiones que avanza, sin embargo, ajustándose a un patrón básico que permite al autor elucubrar sobre los más variopintos temas de un modo más o menos explicito, más o menos críptico. con lo que al final la obra acaba pareciendo uno de esos compendios medievales en los que cabía de todo, analizando desde las crisis económicas a los sistemas democráticos, la fantasía heroica, el cómic de superhéroes o los juegos de cartas.
Gráficamente, la obra no se ajusta a ninguna convención prestablecida y el autor experimenta constantemente aprovechando su amplitud de registros para hacer coexistir personajes más caricaturescos con otros más realistas, optando en ocasiones por fondos ausentes o completamente negros por otras con fondos muy detallados o cambiando el orden de lectura en alguna ocasión. Toda una gama de sorprendentes e innovadoras iniciativas que, por desgracia, no sorprenderán tanto al lector actual como lo hicieron en su momento a un enorme número de autores de distinto pelaje que no tardaron en aplicarlas de distintas formas a sus propias obras.
“Alta Sociedad”·y por extensión “Cerebus” es uno de los cómics más valientes, arriesgados, irregulares e influyentes de la historia del medio al que se le puede aplicar con toda justicia el tópico de que se le quiere o se le odia .-de hecho se le quiere y se le odia- pero que en ningún caso deja indiferente. Ojalá Ponent Mon continúe ofreciendo nuevas entregas de la serie (en preparación aparece en su página el primer tomo de “Iglesia y Estado”), aunque la cosa se esté retrasando bastante respecto a las semestrales previsiones apuntadas.
Finalmente, un inciso sobre la edición, creo que asumiendo la decisión de no empezar la publicación de la serie desde el principio la excelente edición de Ponent Mon hubiera agradecido la presencia de un glosario de personajes en el que a modo de “quién es quién” se hubiera puesto en antecedentes a los lectores noveles sobre muchos de los sucesos a los que indirectamente se hace referencia en "Alta Sociedad" para ayudar a situar al lector en medio de la “novela río” que es “Cerebus”.
Me entero por En todo el colodrillo – blog que hoy mismo he descubierto y que promete convertirse en un fijo diario- del abandono de Albert Monteys de la mayor parte de sus tareas directivas en “El Jueves” para dedicarle más tiempo a su vocación, la historieta.
Nunca he sido asiduo seguidor de “El Jueves” por lo que mi opinión no es muy de valorar pero no me parece que Monteys lo hubiera hecho mal, devolviéndole en parte a la revista en momentos puntuales la mordiente y presencia mediática que se la presupone.
Con todo, me ha hecho mucha gracia la tira en la que Monteys ha comunicado la noticia a sus lectores que encabeza la entrada y espero que el cambio beneficie a todas las partes a los lectores, a la revista y al propio Monteys. Ya nos iremos enterando.
Así un poco de sopetón me comunican que ha ganado Mireia Pérez uno de los premios de cómics más importantes del país - el Fnac-Sinsentido- que parece definitivamente consolidado en su cuarta edición.
No, no había visto la primera temporada todavía de la adaptación del cómic de Kirkman a la pequeña pantalla. Por falta de tiempo y porque a mí me gusta ver las series como fueron planificadas así que he esperado a que una cadena española se animase.
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