miércoles, 5 de febrero de 2014

“Batman: Gotham a Luz de Gas" y “Batman: Amo del Futuro”, de Brian Augustyn, Mike Mignola y Eduardo Barreto.





ECC Ediciones ha recuperado en un único prestigio dos de las historias más populares y conocidas de la línea Elseworlds y a cuyo éxito se debe la consolidación en los años siguientes de la línea, obras amba del guionista, aunque habitualmente haya desempeñado tareas de editor, Brian Augustyn y los magníficos dibujantes Mike Mignola y Eduardo Barreto, respectivamente. Se trata de “Gotham a Luz de Gas” y su continuación “Batman: Amo del Futuro”.

Es 1889 y en el mismo barco en el que el joven heredero Bruce Wayne regresa a su ciudad natal Gotham tras largos años alejado de ella formándose en Europa tras el asesinato de sus padres, regresa también una presencia más siniestra el célebre asesino en serie por antonomasia Jack El Destripador. Coincidiendo con la aparición de Batman, en los arrabales de Gotham empiezan a aparecer los cuerpos de prostitutas muertas con las mismas características de los asesinatos de Whitechapel  Cuando Bruce Wayne es acusado de haber cometido los crímenes y ser el célebre Destripador, Batman tendrá que actuar para demostrar su inocencia y detener al autentico asesino. Unos años más tardes, en Gotham se va a celebrar una fastuosa exposición universal que se ve amenazada por la presencia del egocéntrico Alexandre Leroi, el autonombrado Hombre del Mañana, quién desde su dirigible amenaza con atentar impunemente contra la indefensa Gotham si no se cumplen sus condiciones, siendo Batman el único capaz de pararle los pies.

A partir de las premisas marcadas por el editor Mark Waid para poner en marcha la línea Elseworlds, Augustyn supo sacar el máximo partido a la fórmula en la primera obra de la línea  Gotham a luz de gas” entremezclando la riqueza y versatilidad del universo batmaniaco adaptado a la idiosincrasia del siglo XIX con la ascendencia y permeabilidad que siempre ha dado en el cine, la literatura o el cómic la mítica figura del misterioso y escurridizo Jack El Destripador. Con esos mimbres, Augustyn hilvana una trama efectiva que se beneficia de la magnífica labor gráfica de un Mike Mignola que se encuentra muy a gusto en un proyecto ideal para su lucimiento.

Fue tal el éxito de “Gotham a Luz de Gas” que propició que pocos años más tarde Augustyn continuara la historia de su Batman decimonónico en “Amo del Futuro” una historia que localizada en los inicios del siglo XX para enfrentar al Hombre Murciélago con un villano directamente inspirado en “Robur, El Conquistador” de Julio Verne. Sin ser tan reconocida y famosa como su predecesora, “Amo del Futuro” es una historia que poco tiene que envidiarle gracias al cuidado que pone Augustyn para ofrecer una trama sólida y ajustada a la caracterización verniana que explota y al gran nivel gráfico que desplegó el finado dibujante uruguayo Eduardo Barreto quién realiza la que para mí es su mejor obra para el mercado estadounidense. 

Barreto dejó marcadas evidencias de su conocimiento de clásicos como Foster y, sobre todo, José Luis Salinas en una historia con un acabado más clásico que la anterior pero no por eso menos efectivo y espectacular que tiene en el impresionante duelo a espada a bordo del dirigible su momento álgido.

En definitiva, las dos historias reunidas en este tomo no hacen más que demostrar las enormes posibilidades de Batman para adaptarse a cualquier localización y situación con éxito, siempre y cuando la historia y los autores estén a la altura. Es lo que tiene ser todo un icono pop.

martes, 4 de febrero de 2014

“Chew 7: Manzanas Podridas”, de J. Layman y Rob Guilory.




Expresé algunas dudas respecto al derrotero que estaba tomando la original “Chew” en sus útlimas entregas que el equipo formado por  Jhon Layman y Rob Guillory vienen publicando en  Image y que en España edita Planeta. Sin embargo, esta séptima entrega que recoge el arco “Manzanas Podridas” publicado originalmente en los números 31 a 35 de la serie regular, me ha despejado las dudas y renovado mi interés por las aventuras del agente Chu y sus cólegas.

Tras la sangrienta muerte de Toni Chu, su hermano el agente cibópata Tony Chu ha vuelto a su puesto en la FDA con fuerzas renovadas desarticulando uno tras otras las peligrosas amenazas terroristas de la secta de los adoradores del Huevo embarcados en una Guerra Santa contra los Comedores de Pollo. Sin embargo, Chu ha emprendido secretamente su propia cruzada personal para detener al Vampiro cibópata que acabó con su hermana que se dedica a coleccionar los poderes relacionados con la comida de otros mutados aunque ello suponga comérselos. Mientras Chu acude a una entrevista letal con su enemigo jurado, su compañero el cyborg Colby proseguirá su azarosa vida sentimental y acabará descubriendo el doble juego del fugado Savoy y el agente.

Guillory y Layman vuelven por sus fueros y construyen un elaborado y sólido guión en el el que las diversas subtramas se entremezclan entre sí a la perfección y la historia se acelera de modo que sus disparatadas, a veces excesivamente, premisas van encajando a la perfección para ofrecer una de las propuestas de género más sorprendentes y originales que ha dado el mainstream norteamericano. Y es que este thriller gastronómico funciona mejor cuánto menos en serio nos lo tomemos y sepamos disfrutar cómo lo hacen los autores de su irreverente dominio de las convenciones del género.

Layman ha encontrado en Guillory el compañero perfecto para articular esta rocambolesca historia. Guillory es capaz de dibujar eficazmente cualquier situación por pintoresca que sea con su caricaturesco estilo y mantener a la perfección el ritmo de la narración sin que la historia se resienta e incorporar a los diferentes y variopintos personajes que van desfilando, a veces casi por accidente, por estas páginas.

En fin, “Chew” es un cómic para esos que están siempre quejándose de la falta de originalidad del mainstream aunque ello no suponga de antemano que les vaya a gustar pues se trata de una serie no apta para todos los gustos ni todas las cabezas. Sin embargo, si se aceptan las premisas del equipo creativo sigue resultando una de las series más sorprendentes e irreverentes que se están publicando actualmente en el mainstream norteamericano.

lunes, 3 de febrero de 2014

“Wonder Woman 6”, de Brian Azzarello, Cliff Chiang y Goran Sudzuka.





Si hay una serie dentro del NUDC que no pierde su impulso inicial e incluso va acelerando y volviéndose más frenética y adictiva conforme se acumulan los números, esa es la “Wonder Woman” de Brian Azzarello y Cliff Chiang que, en la sexta entrega de la edición española de ECC que recoge los números 20 a 23 de la numeración norteamericana, derrocha acción y épica en el intenso desenlace de uno de los momentos álgidos de la serie hasta el momento.

Las luchas por la primacía entre los dioses griegos continúan y en medio de las mismas se encuentran Wonder Woman y sus aliados dispuestos a todo por proteger a Zeke, el último semidiós nacido de los devaneos de Zeus con una humana. De este modo, Wonder Woman se las tendrá tiesas con Artemisa enviada por Apolo para acabar con el último hijo de Zeus, antes de afrontar incluso un desafío mayor con el enfrentamiento con el brutal Primogénito quién liberado de su encierro ha vuelto dispuesto a reclamar su legado y vengarse de los que lo desterraron. Quizás ni con el apoyo de Lennox, Ares y Orion la poderosa Diana pueda acabar con tan despiadado enemigo.

Azzarello ha logrado algo muy especial en esta serie al reinterpretar los siempre agradecidos mitos griegos y cruzarlos hábilmente con los héroes DC en una trama clásica a toda mitología – el relevo  del padre por el hijo- a la que además ha sabido imprimir su propio personalidad beneficiándose ambas tradiciones por igual, con una riqueza que solo es comparable a lo que hicieran en su momento para Marvel Jack Kirby y Stan Lee con Thor y sobre todo, décadas más tarde, con el mismo personaje Walter Simonson, o en DC, George Perez en su celebrada etapa al frente de las aventuras de "Wonder Woman".

Azzarello ha logrado ya insertar plenamente, sin que nos chirríe dentro de la nueva mitología mestiza que ha creado, a un personaje tan enraizado en el panteón DC como es el Orion de los Nuevos Dioses kirbianos sin renunciar a su propia tradición superheroica por ello al presentarnos a su díscola familia al tiempo que concluye brutalmente el primer encuentro de Wonder Woman con El Primogénito –tranquilos, que seguro que habrá más- con numerosas bajas entre los aliados de nuestra amazona favorita y un cambio en su condición divina que seguro que dará mucho juego en los próximos números y permite explicarnos de paso que Diana pueda enfrentarse de tú a tú a divinidades como Apolo o Artemisa. Pocos autores en el mainstream actual dan tanto en tan pocos números.

En el aspecto gráfico, Chiang que en el primero de estos números cuenta con el apoyo de Goran Sudzuka, sigue manteniendo el alto nivel demostrado hasta ahora, transmitiendo toda la energía de los intensos y brutales enfrentamientos entre los dioses como nunca habíamos visto hasta ahora en la serie y recreando con mucho acierto los diversos escenarios por los que transitan los personajes y sorprendiéndonos con el diseño de los nuevos personajes que va insertando en la historia practicando una estética pop cercana al manga en algunos de ellos y en otros con una línea estilizada que recuerda más al clasicismo elegante que practica Eric Shanower en su recomendable "Age of Bronze".

En fin, lo peor que tiene la lectura de esta sexta entrega de  “Wonder Woman”  es que se acaba demasiado pronto y nos deja  con ganas de más. Tendremos que conformarnos con releer la historia mientras esperamos la publicación de la próxima entrega para comprobar como prosigue esta fantástica aventura.

domingo, 2 de febrero de 2014

Cartel del XIX Salón de Granada por Manel Fontdevila



Se va poniendo en marcha la temporada de salones 2014 con la XIX Edición  del de Granada, que se celebrará del 7 al 9 de Marzo, y  del que ya se ha dado a conocer el cartel, obra del casi siempre inspirado Manel Fontdevila que, como no podía ser de otro modo, afila su espíritu crítico frente a los poderes fácticos a través de su lápiz incendiario y su…¿tirachinas?

Cartel muy interesante en el que Manel sintetiza diversos estilos e inquietudes. A ver si el resto de carteles de este año mantiene el nivel.

Más sobre el XIX Salón de Granada, aquí.

viernes, 31 de enero de 2014

“Las Aventuras de Zorgo”, de Luis Bustos.

 
Dibbuks reunió hace unos meses en una bonita edición integral los dos álbumes que srecopilaron en su momento “Las aventuras de Zorgo”, serie publicada inicialmente en la extinta y recomendable revista “Míster K”  y que nos descubrió a muchos el talento para la historieta cómica del madrileño Luis Bustos, que luego vería confirmada su versatilidad y capacidades con la dramática y ambiciosa “Endurance”.


Las aventuras de Zorgo nos cuenta las desventuras de un histriónico genio malvado que desde su refugio en la Isla Calavera y secundado de su fiel Manolito que con sus legiones de Tochobots pretende dominar el Mundo y sembrar el Caos y la Destrucción en las democracias occidentales, especialmente en el país de su archienemigo Jonatán, el presidente de los Estados Unidos, mientras desmonta los diversos planes de los clónicos agentes de la ONU por pararle los pies e intenta ganarse el respeto y la admiración de sus colegas supervillanos en sus reuniones y festejos.

Tras la lectura completa del integral, comprobamos como Bustos a lo largo de la serie fue puliendo su talento en estupendas historias de humor blanco, accesibles al amplio abanico de lectores a los que iba dirigida la revista “Mister K”, en las que plasmaba las eclécticas aventuras de Zorgo –personaje inspirado en parte en la propia caricaturización del autor-, un histriónico mad doctor que ironiza sobre estos personajes exagerando los atributos característicos que la cultura popular les han ido adjudicando. Bustos exhibe sus amplios conocimientos de cultura de derribo aunando sin que rechinen los clichés propios del género superheroico, las pelis de 007 y de monstruos japoneses con la castiza y riquísma tradición  de la Escuela Bruguera y, especialmente,  de su último gran exponente, el Superlópez de Jan y dejando caer con sutileza una sutil y sardónica carga de profundidad en el buscado enfrentamiento entre realidad y ficción al convertir en archienemigo de su Zorgo nada menso que al presidente de los Estados Unidos.   

A partir de esa inspiradora materia prima, Bustos logra construir un personaje propio con una personalidad definida y que acaba por resultar, en su antipatía histriónica,  entrañable a los lectores en su búsqueda de autoafimación, como pueden serlo otros pintorescos villanos como Gru o Gargamel. Y es que, a través de sus malvados planes que siempre por una u otra razón acaban fracasando, el autor fue desarrollando a partir de las asumidas limitaciones de las historias autoconclusivas de una sola página una continuidad y coherencia interna que le permitieron ir  dotando de mayor complejidad al  personaje principal al tiempo que le dotaba de  una amplia y rica galería de secundarios y motivos recurrentes que germinaron en un rico y delirante universo propio.

“Las Aventuras de Zorgo se vuelve todavía más interesante  a partir del segundo álbum en el que Bustos abandona la rígida composición en viñetas y la estructuración en torno al gag final propio de la Escuela Bruguera más clásica  por una composición de página más fluida y sorprendente para el lector que permite al autor mostrar su amplio conocimiento del medio y explotar una mayor variedad de recursos.
Las Aventuras de Zorgo” leídas de corrido y no sometidas a la periodicidad con la que fueron concebidas para su publicación en revista permiten comprobar de  la evolución y madurez de un estupendo historietista pero, sobre todo, dejan con ganas de seguir disfrutando de historietas de Zorgo más ambiciosas y de mayor extensión. No sería mala noticia que Luis Bustos se decidiera a retomar el personaje y llevarle a realizar nuevas maldades e ignominías en historia de más extensión. Seguro que nos divertiríamos.

jueves, 30 de enero de 2014

Philippe Delaby (1961-2014)





Ayer nos sobrecogíamos todos un poco con la inesperada noticia ofrecida por Dargaud  del fallecimiento de Philippe Delaby, el excelente dibujante belga de exitosas series que han sido y son superventas en Francia como Murena y el segundo ciclo de  “La Balada de las Landas Perdidas”, ambas formando equipo junto al prolífico guionista Jean Dufaux

La noticia me dejó mal cuerpo, no sólo por lo repentino e inesperado, sino además por la reflexión egoísta de aficionado y admirador de su obra al pensar todos los tebeos que han quedado definitivamente en el tintero al morir cuando se encontraba en plenitud.
 
Más allá de maldecir lo injusta que es la muerte de alguien todavía tan joven y seguramente con tantos proyectos por delante, nos queda disfrutar de sus series, alguna lamentablemente en curso, y seguir disfrutando de su primoroso y detallista trazo y de sus exquisitas y sensuales mujeres de papel.



D.E.P.

miércoles, 29 de enero de 2014

“Simon Dark 2: ¡La plaga del demonio!”, de Steve Niles y Scott Hampton.




Ya escribí por aquí con entusiasmo de la primera entrega de esta serie, que ha publicado ECC completa en tres volúmenes, y me preguntaba las razones que habían llevado a una serie con tan buenos elementos a ser cancelada en su número 18 en Estados Unidos. Tras leer esta segunda entrega, que va de los números 7 a 12, aunque la historia continua resultando entretenida uno empiece a sospechar las razones que provocaron el cierre de la serie. Os cuento.

En Gotham se ha desatado una misteriosa epidemia sobrenatural que transforma a pacíficos ciudadanos en monstruos dispuestos a acabar con sus conciudadanos sembrando el terror y el caos por toda la ciudad. El misterioso Simon Dark y sus aliados han conectado los disturbios sobrenaturales con los misteriosos planes de la poderosa secta satánica a la que se enfrentan y que prepara el advenimiento del Infierno en la Tierra, pero para poder detenerlos, el confundido Dark tendrá que introducirse en la peligrosa sancta santorum y de los demonios y enfrentarse a su misterioso y poderoso líder en las sombras.

Niles durante los primeros números de esta entrega mantiene el pulso de la serie y nos sumerge en una vorágine de terror urbano en la que se mueve como pez en el agua a la que ha de enfrentarse  un Simon Dark que ha mutado del confuso y desvalido antihéroe que conocimos en un seguro y poderoso héroe de acción de ideas muy clara gracias a los nuevos poderes que ha adquirido. Quizás esa brusca y poco elaborada evolución del personaje junto a la errática y confusa conclusión de la saga provoca que algunas de las potenciales posibilidades que se adivinaban al nuevo personaje hayan sido cercenadas por Niles sin demasiada explicación en la que es una nueva demostración más de sus limitaciones como guionista. Con todo, Niles lleva la historia al género –el terror- en que mejor se maneja y le da un socorrido acabado lovecraftiano a los enemigos de Dark que permiten que la historia siga manteniendo el interés aunque vaya de más a menos.


Fundamental es la labor gráfica de un Scott Hampton que sigue demostrando ser el dibujante idóneo para esta serie con su tenebroso y expresivo estilo capaz de crear opresivas atmósferas primigenias que perfectamente se ajustan a la historia ideada por Niles y unos espantajos directamente inspirados en los famosos Mitos de Cthulthu y el Terror clásico más convencional.  Hampton, conforme más errática se acaba volviendo la conclusión de la historia, con su tratamiento de las situaciones es el que consigue salvar en buena medida el tebeo  vistas las cada vez más evidentes limitaciones de Niles.
 

En fin,  “Simon Dark: ¡ La Plaga del Demonio!” es una historia que va de más a menos pero que aún resulta lo suficientemente interesante para mantener el interés por la conclusión de la historia en la que el irregular Niles nos desvelará por fin los últimos misterios en torno al origen de su protagonista. Ojalá que la serie recupere el bache y su conclusión esté a la altura de lo que prometía en sus inicios.

martes, 28 de enero de 2014

“Daredevil: El hombre con miedo”, de Mark Waid, Chris Samnee y Javier Rodríguez.




Panini acaba de publicar el cuarto recopilatorio del entretenido Daredevil de Mark Waid, que reúne los números 22 a 30 de la serie regular, en el que por fin se desvelan algunos de los misterios que venían atormentado al Hombre Sin Miedo desde principios de esta etapa.

La identidad de Daredevil ya no es un secreto y esto supone no solo una debilidad para Matt Murdock sino para todo su entorno que se convierte en blanco de sus enemigos, especialmente del misterioso oponente que desde hace tiempo le atormenta. Tras un accidentado encuentro con Superior Spiderman y El Zancudo, Daredevil empezará a saborear el miedo cuando descubra el mal que sufre su fiel amigo Foggy al tiempo que las pasa canutas con Ikari – un nuevo villano que cuenta con sus mismos poderes pero que no ha perdido la vista – y el misterioso adversario que desde hace tiempo le viene fastidiando. Casi sin tiempo para reaccionar, además Murdock deberá salvar al hombre en que se ha convertido el chico que le acosaba de pequeño y le puso el apodo de Daredevil de los racistas Hijos de la Serpiente y sobrevivir a un encuentro con Estela Plateada y un escurridizo alienígena.

Waid sigue mostrando que no hay que devanarse demasiado la cabeza para ofrecer un producto de género entretenido y bien hecho y, sacando partido de su oficio y conocimiento del género y del personaje, ofrecer unas entretenidas aventuras en las que no hace más que explotar las convenciones y fórmulas propias del género, introduciendo inteligentes novedades de esas que siempre animan a los lectores: aquí aparece un superhéroe invitado de esos que suben las ventas como Superior Spiderman -¡ Primera aparición incluso previa a su propia colección!-, Iron Man o Estela Plateada, aquí tiro de repertorio y desempolvo a un villano “clásico” como El Zancudo, aquí que presento a uno nuevo como Ikari, etc….Waid siempre se guarda un as en la manga para mantener  atrapado al lector sin necesidad de grandes efectivos ni maniobras incoherentes .

Waid maneja perfectamente los resortes de una colección regular y va encadenando entretenidas historias sin descuidar la continuidad del personaje protagonista al que va lentamente haciendo evolucionar en sus dos atractivas identidades a través de los cuidados conflictos a los que le somete y la preocupación por dejar espacio para que los secundarios tengan también su propio espacio dentro de la serie.

En el apartado gráfico Chris Samnee se consolida definitivamente como el dibujante regular de la serie y en estos números nos recompensa con un estupendo trabajo. Evidentemente, Samnee no tiene ni la imaginación ni la vistosidad gráfica de Rivera o Martín pero sabe sacar provecho de sus muchas virtudes y lo suple con una excelente narrativa y un estilo tributario de Michael Lark o Mazzuchelli al tiempo que conforme van pasando los números se va soltando y nos sorprende con composiciones cada vez más modernas, vistosas y atrevidas. 

En el único número no dibujado por Samnee de los recogidos en este tomo lo suple a la perfección el colorista habitual de la serie, un Javier Rodríguez que no solo no desmerece sino que se adapta perfectamente al estilo de Samnee para mantener la identidad gráfica de la serie .

“Daredevil: El hombre con miedo” es un excelente entretenimiento y un tebeo de superhéroes evocador de bunas épocas pasadas sin descuidar un acabado gráfico vistoso y moderno. Waid y Samnee han dado con la fórmula del éxito y la están explotando a la perfección, así que disfrutémos de su trabajo en esta serie mientras nos dejen.

lunes, 27 de enero de 2014

“Marshal Law: Miedo y Asco”, de Pat Mills y Kevin O’Neill.




ECC Ediciones ha tomado la sabia decisión de reeditar tras muchos años de su primera publicación por Forum "Marshal Law: Miedo y  Asco", uno de esos tebeos que en opinión de lo que esto suscribe de obligada lectura y que debería estar disponible en las estanterías regularmente por ser una auténtica obra maestra de su género llamada a socavar y remover los cimientos de los moderados estetas del buen gusto hasta puntos insospechados y ofrecer una visión de lo superheroico tan influyente que, a pesar del tiempo transcurrido de su publicación original en el sello Epic en 1987, sigue siendo una obra rabiosamente "moderna" y su huella puede encontrarse en buena parte de lo que se ha publicado en el género posteriormente y se ha considerado rupturista.

San Francisco ha sufrido un terrible cataclismo que ha convertido la mayor parte de la ciudad en una ruina en la que malviven los supervivientes acosados por la que las bandas de antiguos superhéroes licenciados de la guerra en La Zona que campan a sus anchas cometiendo desmanes y respetando solo  la ley del más fuerte.  Frente a la anarquía y el caos, la única figura de autoridad y orden en ese entorno es Marshal Law, un policía solitario antiguo héroe  veterano también de La Zona, quién embutido en su traje de cuero sadomaso intenta imponer su ley  con sus peculiares métodos. Cuando empieza a operar Bacteria, un asesino en serie obsesionado con acabar con strippers disfrazadas de Celeste, la superheroina con la que se va a casar Espíritu Publico, el mayor superhéroe de la Nación Marshal Law habrá encontrado un caso a la talla de sus capacidades.

Dicen los que saben de esto del género de superhéroes que “Watchmen” es la gran obra maestra del género, referencia obligada para entender la evolución del mismo posteriormente. Y no les falta razón, pero generalmente se tiende olvidar de manera apresurada la conmoción que “Miedo y Asco”,  la primera miniserie de seis números de Marshal Law de los británicos Mills y O’Neill, fue para todos aquellos que consideraban el género superheroico un mero entretenimiento infantil. Los autores construyeron a su manera, que bebía directamente de la irreverencia punk, de las distopias tremendistas de Dyck (vía Scott, por supuesto)  de la osadía del cómic underground y de las sucias tramas hard boiled de Ellroy, un meditado y reflexivo desafío a las asentadas esencias superheroicas poniendo en tela de juicio todas sus ponderadas cualidades en una intensísima historia cargada de sexo, mala baba y vísceras que iba mucho más allá de la sofisticada obra de Moore y Gibbons.

Mills y O’Neill forjados en la dinámica escena británica en torno a la revista “2000 A.D”,  supieron como ninguno importar al incipiente sello Epic promovido por Marvel las fórmulas propias de “Juez Dredd” dando una vuelta de tuerca a la creación de John Wagner y Carlos Ezquerra e ir incluso un paso más allá a través de un justiciero sadomaso dispuesto a cazar superhéroes aunque todavía no se hubiera encontrado ninguno. Mills construyó una trama brillante en la que mezcla la distopia catastrofista heredera de “Mad Max” y “Blade Runner”  con las fórmulas del género negro haciendo que la historia crezca a partir de sus brillantes y cortantes diálogos y textos al tiempo que intertextualiza mediante los sesudos cuadros de texto en los que recoge las anotaciones de la novia de Mills una fiera crítica a la carga ejemplarizante del género al que pertenece.

Sin duda, “Marshal Law” no sería tan brillante sin el brutal y expresivo acabado de un magistral Kevin O’Neill que logra dar con el punto exacto en la caracterización deprimente y sucia de sus demasiado (sobre)humanos personajes, pero al tiempo construye una historia clara y perfectamente hilvanada en la que a modo de pintadas y lemas se introducen como puñetazos las máximas ideadas por Mills y presenta a partir de su personalísimo estilo fantásticas splash carentes de cualquier autocensura y que se grabarán en las retinas de los lectores.

En fin, “Marshal Law: Miedo y Asco” es un tebeo brillante, subversivo, valiente e inteligente  en forma y fondo que a pesar de los años transcurridos desde su publicación mantiene intacto su mensaje y adentrándose en los territorios más sórdidos del género superheroico como nadie ha sabido continuar con posterioridad.  Una auténtica obra maestra que no es ni para pusilánimes ni prejuiciosos y que seguro que, tras su lectura ,no dejará a nadie indiferente.