jueves, 19 de julio de 2012

“La Cosa del Pantano 1”, de Scott Snyder, Yanick Paquette, Victor Ibáñez y Marco Rudy.

 
En los cómics, como en la vida, se premia el talento, entendiendo en este caso por tal el de ver más allá de lo que la mayoría no somos capaces. Y mucho más talento del que le presumía en sus prometedoras obras anteriores ha confirmado el guionista Scott Snyder en el relanzamiento de “La Cosa del Pantano” en el NUDC, del que ha publicado ECC Ediciones las cuatro primeras grapas en un nuevo tomito. Y es que tras su “Génesis Oscura” obra y gracia de Len Wein y Bernie Wrightson  y catapultada a la categoría de obra de culto merced a la genialidad del barbas de Northampton, muchos han sido los llamados a rememorarr las viejas glorias del querido Swampy –Morrison, Millar y Vaughan, como nombres más destacados- sin ser ninguno capaz de volver a sacarle del lodazal en que parecía instaurado tras el paso de Moore. Mérito enorme por tanto  de Snyder que con dos detallitos el de volver a hacer de nuevo atrayente al lector –y sin necesidad de conoce toooda la larga trayectoria anterior de los autores mencionados- el uniervo de “La Cosa del Pantano”.

La premisa de la que parte la nueva serie es que Alec Holland, el botánico que acabó transformado en La Cosa del Pantano, ha resucitado y recuperado su humanidad aun cuando mantenga intactos los recuerdos de su alter ego. Holland intenta llevar una vida normal mientras el Verde y el Consejo de Árboles formado por las antiguas encarnaciones de la Cosa del Pantano intentan convencerlo para que vuelva a convertirse en la Cosa del Pantano, el adalid del Verde predestinado para enfrentarse a su némesis, la Podredumbre, que ha resurgido y se fortalece en las zonas desérticas de Estados Unidos alistando para su causa un ejército de zombis y a su propio adalid, el pequeño William Arcane.

Para empezar, desde hace décadas no recuerdo tal proliferación de cartelas y texto escrito en un tebeo de superhéroes. Y no lo digo como un desmérito. Con el tema de la adaptación de la narrativa gráfica a la cinematográfica, dar más importancia al impacto visual de las grandes viñetas y la absurdez de que los jóvenes y nuevos lectores repelen el texto escrito, el género ha sufrido un empobrecimiento del texto que ha mermado la calidad y profundidad de las historias. Sin embargo, ni todos los textos son reiterativos ni prescindibles y en muchas ocasiones son necesarios para contar correctamente una historia porque, pese a quien pese, el mejor cómic nace de la reunión complementaria de texto e imagen. Es una suerte que Snyder vaya a la contra de esa tendencia tan generalizada y haya sabido encontrar el modo de incorporar los textos  que ha considerado necesarios sin mermar por ello el impacto visual del buen trabajo de Paquette, Ibañez y Rudy.

Entrando ya en la historia, por otro lado, se nota el buen trabajo de documentación realizado por el guionista para aprovechar la herencia recibida y a partir de su interpretación y la introducción de unas sutiles modificaciones reinventarla de un modo entretenido y atractivo para un amplio abanico de lectores, sacando buen partido además para crear expectación del recurso del cliffhanger. Sin renunciar del todo a los guiños al terror clásico de Wein ni al lirismo de la sofisticada interpretación de Moore, Snyder hace suyo al personaje desde el principio con un tratamiento ecléctico del personaje y su universo y más deudor acaso al del temprano Cronenberg de “La Mosca” al  apostar por mantener la condición humana de Holland y abriendo así un interesante abanico de posibilidades a explorar.

Respecto a la elección de la némesis de “La Cosa del Pantano” parece que interrelaciona estrechamente la serie con otro personaje de los de culto de DC, “Animal Man” en la corta pero esplendida etapa de Jamie Delano, con lo que imagino que en algún momento habrá crossover a la vista. A pesar de esto, Snyder no renuncia a incorporar numerosos guiños de terror setentero que parece conoce bien  con la introducción de un macabro ejército zombie y ese Willam Arcane niño a medio camino del Damien de “La Profecía” y los niños de la genial película española ¿Quién puede matar a un niño?" ”.

Si hasta ahora hemos hablado de las excelencias del guionista, también hay que destacar la labor del trío de dibujantes que dan  un tono sombrío a la historia sin llegar al agobio claustrofóbico y manteniendo la claridad expositiva. Paquette, el dibujante principal, introduce con buen criterio espectaculares páginas dobles en las que la separación entre viñetas viene dada por motivos que ayudan a la caracterización de la acción o incluso por bocadillos y cuadros de textos hábilmente distribuidos para reforzar el conjunto de la composición y guiar la narración. Y por otro lado muchas de sus viñetas evocarán en el seguidor veterano del personaje el trabajo de grandes dibujantes que han pasado por sus páginas como el mencionado Wrigthson, Bisette o Veitch. También merece destacarse por adaptarse miméticamente tan bien al tono de la serie y el trabajo de Paquette el trabajo del español Víctor Ibáñez y el brasileño Marco Rudy.

En definitiva, la nueva “La Cosa del Pantano” de Snyder y Paquette es una excelente proposición para adentrarse en los terrores protagonizados por Swampy desde una nueva perspectiva deudora pero no acomplejada respecto al excelente trabajo de los autores anteriores. Sin duda, este es el camino.

miércoles, 18 de julio de 2012

“Evaristo”, de Carlos Sampayo y Francisco Solano López.

Es una idea arraigada que el género negro está de moda en el cómic actual y, aunque puede que sea cierto según la procedencia de los cómics en cuestión, yo soy más bien de la opinión que realmente nunca ha dejado de estarlo, apareciendo cada cierto tiempo nuevas obras que por su calidad refuerzan mi idea. Sin embargo, también es cierto que, por lo menos en nuestro país, hay autenticas joyas dentro del cómic negro que permanecen olvidadas y son prácticamente desconocidas por los aficionados actuales, salvo honrosas excepciones. Probablemente uno de los cómics de género negro de mayor calidad que permanecen inéditos en España a pesar del tiempo transcurrido desde su publicación inicial en la década de los ochenta sea el argentino “Evaristo”, guionizado por Carlos Sampayo y dibujado por el gran Francisco Solano López.


Originalmente publicada en las revistas “Superhumor” y “Fierro”, “el conjunto de 16 historias en blanco y negro que la componen narran los diversos casos en que se ve envuelto el comisario de la Policía Federal, Evaristo Meneses en el Buenos Aires de los años cincuenta y sesenta, donde lidiaba desde con bandas de pistoleros, asesinos en serie y hasta con leones escapados del zoo.

El guionista Carlos Sampayo quién ya venía demostrando su talento y conocimiento del género en la revolucionaria “Alack Sinner” junto a José Muñoz, en “Evaristo” adopta un tratamiento más convencional para adaptar al cómic las historias inspiradas en los casos del auténtico Evaristo Meneses, un policía real al parecer bastante popular en la Argentina de la época convertido en héroe de historieta, adelantándose en varias décadas por tanto en la idea al "RG" de Peeters y Dragon, aunque parece ser que el auténtico Meneses como estos no quedó muy contento con el resultado final.  Sampayo, en algunas de las historias, se incorporaba a la historia como un personaje más al que el propio comisario Evaristo contaba sus casos y  de un modo similar al que venía haciendo Montalbán en su serie “Carvalho” o Ed McBain en las novelas sobre el “Distrito trece”  identifica fuertemente las historias con el lugar donde acontecen, el Buenos Aires de los años cincuenta y sesenta dándole un tono autóctono característico y renunciando a seguir los modelos impuestos por los populares cartoons norteamericanos de detectives e incorporando a algunas de las historias los componentes de crítica social y política tan característicos de su obra.

Si excelente es el trabajo del guionista, magnífico es el del dibujante, un Solano López probablemente en su mejor momento que da a la historia un empaque realista único dejando en evidencia a aquellos que le criticaban por ser un dibujante de “cabezas parlantes”.

 
Solano López se muestra como un perfecto dominador del claoroscuro, referenciando con todo detalle las localizaciones urbanas en las que se desarrollan la mayoría de las historias y un narrador sobrio que no renuncia a jugar con las perspectivas para dotar de mayor presencia visual a los personajes e incorporar a algunas de las historias un tono poético e imaginativo que raya con el surrealismo y que involucra de un modo original al lector.

“Evaristo” probablemente es uno de los mejores cómics negros de la historia del cómic y seguramente el mejor trabajo de ese monstruo del cómic argentino que fue Francisco Solano López. No estaría de más que alguna editorial española -001 Ediciones en su paralizada Biblioteca Solano López, por ejemplo – se animase a presentarla a los lectores españoles. Merece la pena reivindicarlo.

martes, 17 de julio de 2012

“Juez Dredd: Mega-City Masters”, de John Wagner, Alan Grant, Carlos Ezquerra, Steve Dillon, Brian Bolland, Kevin O’Neill, Alan Davis, David Gibbons, John Byrne, Simon Bisley y otros.




2012 puede ser el año del “Juez Dredd”, sin duda. Y no lo digo solo por la nueva adaptación cinematográfica – a mí la de Stallone en su momento ya me gustó, que conste- sino también porque basta ver cualquier telediario o conectarse a Internet para comprobar la pujanza y clarividencia del dibujante Carlos Ezquerra y el guionista John Wagner al crear hace más de treinta años para la referencial revista británica “2000 AD” a este policía fascista que aglutina las funciones de juez , jurado y verdugo de un futuro distópico en que la Humanidad se hacina en inmensas ciudades masificadas  tras una serie de guerras nucleares. Parece que los métodos de Joe Dredd están de moda y lo que nació como una sátira gamberra al autoritarismo y ha coqueteado en sus páginas con el Terror, la Ciencia Ficción y la crítica social algunos parecen tomárselo demasiado en serio. Kraken Ediciones, la editorial que en España ostenta los derechos de la serie y viene publicando la edición cronológica del personaje en “Juez Dredd: Archivos Completos” se sube al carro de la celebración editando en España el primer volumen de una nueva recopilación “Juez Dredd Mega-City Masters” que reúne una historias clásicas del personaje usando como excusa la hiperbólica y masificada ciudad de Megacity Uno en la que transcurren la mayor parte de las aventuras de Dredd.

Tengo que reconocer que las violentas barrabasadas de Dredd cargadas de humor negro y bizarro ideadas por Wagner (y otros autores) a mí siempre me han hecho bastante gracia y me han resultado una lectura la mar de entretenida. Historias que en cierto modo y salvando las distancias en sus orígenes tomaban como referencia los modelos de la  E.C sin las restricciones a las que estuvieron sometidos los geniales autores de esa compañía para luego ir elaborando y coqueteando con otros géneros sin perder nunca su base en la genuina Ciencia Ficción más fantasiosa y bizarra con el referente exclusivo en el estrellato del carismático protagonista. Sin embargo, el principal aliciente que tienen antologías como esta es poder disfrutar del trabajo gráfico de los magníficos dibujantes que han pasado por sus páginas, muchos de los cuales las usaron como trampolín para triunfar al otro lado del Atlántico.
De este modo, en estas páginas podemos disfrutar de trabajos del creador gráfico del personaje, el gran Carlos Ezquerra como de pesos pesados británicos de la altura de Steve Dillon –cuando se molestaba en dibujar sin simplificar tanto su estilo-, Brian Bolland, Kevin O’Neill o David Gibbons o Simon Bisley a los que se unen otros que homenajean al personaje como el mismísimo John Byrne. De todos modos, y a modo de curiosidad yo destacaría la inclusión de ese curioso experimento que son las dos historias dibujadas por Bisley y John Higgins quiénes cada uno interpretan gráficamente el mismo guión de Wagner y Grant manteniendo el mismo téxto en  las  cartelas y los diálogos. Que cada uno se quede con la que más le guste.
 
Quizás el único pero que se le pueda poner al excelente material recopilado tanto en color como en blanco y negro es el bajo nivel de reproducción de algunas de sus historias (¿No habrán podido disponer de mejor material?) que desluce el trabajo de artistas fantásticos como Bolland.
Con todo, y dada la publicación errática y dispersa a lo largo de los años de Dredd en España, este conjunto de hsitorias no deja  de ser una buena oportunidad para conocer e iniciarse en el universo de uno de los personajes más carismáticos y geniales que ha dado el mundo del cómic. Le pese a quién le pese, cucarachas.

lunes, 16 de julio de 2012

“Halcyon”, de Marc Guggenheim, Tara Butters, Ryan Bodenheim y Mark Englert.


 
De la madurez –aunque a veces nos cueste creerlo- del género de superhéroes da buena cuenta la proliferación de obras que, con mayor o menor fortuna, van más allá de las propuestas más convencionales para intentar indagar en torno al concepto de superhéroe y sus consecuencias desde distintas perspectivas.

Toda una generación de autores diversos que incluye nombres tan diversos como Morrison, Ellis, Miller, Milligan, Millar, Kirkman o Busiek por nombrar unos cuantos de los guionistas más destacados de los que me vienen ahora mismo a la cabeza han contribuido a ello con más o menos fortuna consiguiendo el respaldo habitualmente de los aficionados. Sin embargo, en pocas ocasiones han sido capaces en sus creaciones de escapar de  la alargada sombra de la obra cumbre del género crisol de ideas que con mayor o menor fortuna han pretendido explorar y de la que todavía actualmente se nutre el género en lo que es la demostración más palpable de su maestría y en parte fracaso de los autores posteriores. Me estoy refiriendo, claro,  al  “Watchmen”, de Moore y Gibbons. El penúltimo en intentar unirse a ese selecto club de autores ha sido Marc Guggenheim con lsu  miniserie de cinco números “Halcyon”, editada por Image y que acaba de publicar en España en un tomo unitario Planeta.
La premisa de Halcyon es bastante sencilla. Cuando en el mundo empiezan a desaparecer paulatinamente los instintos violentos en la especie humana se alcanza una utópica paz universal que provoca que repentinamente los superhéroes carezcan de sentido y dejen de ser necesarios. Los distintos miembros del supergrupo Halcyon intentan adaptarse a la nueva situación de la mejor manera posible. Sin embargo, hay un héroe – Sabre, un justiciero urbano, rebelde y solitario- que no acepta la nueva Edad Dorada a la que se dirige la Humanidad y empieza a investigar. El resultado de la investigación colocará a los superhéroes ante un dilema crucial.

En el prólogo de la obra Guggenheim señala su admiración por “Watchmen” y como tras ver la adaptación cinematográfica de la serie se le ocurrió la idea sobre la que orbita “Halcyon”, explorar como reaccionarían los superhéroes en un mundo donde ya no tuvieran razón de ser. Resulta honrado por parte de Guggenheim reconocer esa influencia -aunque interponga por medio la más discutible película- pues a lo largo de la lectura de “Halcyon” cualquier que haya leído "Watchmen" no podrá sustraerse a su sombra, pero un poco más tranposillo es que no reconozca los guiños evidentes a la obra de  algunos de los autores mencionados más arriba de los que toma prestados conceptos, situaciones e ideas.

Desmontada por tanto la originalidad de la premisa inicial, “Alcyon” no deja de ser  un tebeo correcto y entretenido pero que conforme va avanzando va perdiendo fuelle y hubiera precisado de algo más de extensión para desarrollar plenamente su potencial inicial, explicando situaciones apenas referenciadas y  dotando  de  máyor  profundidad y compejidad a unos personajes principales excesivamente esquemáticos y con los que resulta difícil empatizar al lector. Guggenheim –que curiosamente forma equipo creativo con su mujer, Tara Butters, guionista de televisión- establece un elenco de personajes protagonistas demasiado plano y tributario a los principales perfiles de los superhéroes icónicos con lo que se ahorra la caracterización al tiempo que abusa de la referencia siendo excesivamente sencillo para cualquiera mínimamente familiarizado con el género reconocer en ellos a otros personajes más famosos buscando centrarse exclusivamente en el desarrollo de la trama  principal. Sin embargo, resulta lastimoso comprobar como a pesar de ello  finalmente la conclusión resulta tan pobre,  anticlimática y confusa, resolviéndose precipitadamente una idea que podría haber dado mucho más de sí.

Poco ayuda de todos modos a Guggenheim el grafismo de Ryan Bodenheim, un dibujante bastante impersonal y plano en la estela del peor Steve Dillon. Bodenheim es un correcto narrador pero su trabajo es frío y da la sensación que no se acaba de creerse la historia ni los personajes que maneja que en definitiva no dejan de ser ecos y homenajes de creaciones de otros que carecen de toda originalidad aun cuando en el material complementario del tomo los autores expliquen el origen de sus diseños.

En "Halcyon", Guggenheim tuvo una  idea  inspirada pero le faltó talento, tiempo o ganas para desarrollarla correctamente, ajustándose finalmente a modelos y convenciones típicas del género que lastran en exceso la historia y esbozando pobremente una historia que podría haber dado algo más de sí con un mejor desarrollo. Un tebeo que gustará más cuanto menos se sepa del género superheroico, sus posibilidades y sus limitaciones.

viernes, 13 de julio de 2012

“1Q84: Libro 3”, de Haruki Murakami.

Tenía muchas ganas, tras haber leído las dos anteriores partes de la trilogía “1Q84” recopiladas por Tusquets en un único volumen, de comprobar como Murakami concluía las peripecias de Aomame y Tengo en el extraño mundo de 1Q84 y aunque el final pueda resultar lógico he de decir que en conjunto me ha parecido la peor de las tres partes con diferencia.

En esta nueva entrega, Murakami continúa alternando las peripecias de los dos protagonistas donde se quedaron. Aomame confinada en un piso refugio tras haber acabado con el jefe de la secta Vanguardia y espera volver a reencontrarse con Tengo mientras este se encuentra en el extraño Pueblo de los Gatos asistiendo a su padre moribundo. A las aventuras de estos dos personajes Murakami une las de un personaje al que otorga una mayor importancia el detective Ushikawa al que Vanguardia ha encargado la búsqueda de Aomame.

Decepcionante y fallida la conclusión de “1Q84” en la que Murakami deja sin resolver todos los misterios planteados en torno a las peculiaridades de este mundo deforme para centrarse exclusivamente en la reunión de los dos protagonistas eternamente aplazada. Quizás como metáfora del amor imposible pueda tener un pase pero lo dudo pero no deja de resultar decepcionante que el autor haya mantenido una trama de suspense y misterio rayana en el terror psicológico durante tantas páginas para plantar de ese modo a sus lectores con una conclusión tan pobre en la que deja sin explicación ni desarrollo a todo el elenco de personajes secundarios que han ido apareciendo a lo largo de la trilogía.

Quizás es que ha tenido que preparar un maratón o tuvo un bloqueo y no supo llevar más allá los enigmas planteados pero aviso que en este maratón de trilogía es más divertida la carrera que el último tramo que el lector acaba acalambrado. Si lo sé no corro.

jueves, 12 de julio de 2012

“Liga de la Justicia Oscura 1”, de Mikel Janin y Peter Milligan.

Una de las propuestas más desconcertantes y discutibles que nos está dejando el NUDC tras “Flashpoint” es la serie de la “Liga de la Justicia Oscura” de la que ECC acaba de publicar los primeros cuatro números. Discutible porque para la conformación de este supergrupo de seres místicos se han reintegrado en el universo superheroico tradicional por arte de “Flashpoint” y la floja “Flashpoint: Siete Secretos” a personajes como Constantine o Shade que llevaban décadas en el sello Vertigo y desconcertante porque aparte de estos dos que no son precisamente normalitos el resto del grupo lo conforman algunos de los superhéroes místicos más grillados, extraños e inestables del extenso panteón místico de DC, personajes como Madame Xanadú, Paloma, Deadman, Zatanna o Mindwarp a los que hay que unir los dos angelitos anteriormente mencionados… Telita para cualquier guionista, salvo que se sea alguien tan rarito como los personajes como Peter Milligan.

En estos primeros cuatro números –discutible la edición por parte de ECC de no haber esperado a publicar el arco argumental completo o al menos hasta el momento en que Milligan le ha cedido los trastos a Lemire- asistimos a la aparición de una amenaza mística de consecuencias imprevisibles consecuencia de la esquizofrenia de La Encantadora. Cuando los héroes tradicionales fallan, los héroes místicos se van uniendo (o algo así) para hacer frente a la amenaza.
Vaya contraste de leer la “Batgirl que comentábamos ayer en la que Simone es tan convencional y tan clarita frente a esta “Liga de la Justicia Oscura” que avisa desde el título ante todo es un galimatías oscuro y confuso que a estas alturas de la fiesta no se sabe si se va a convertir en la “Doom Patrol” del siglo XXI o la van a cancelar a las primeras de cambio (cancelar no la han cancelado pero en EEUU por lo que se ve ya han sustituido a Milligan por Jeff Lemire). Estos cuatro números en los que Milligan presenta a los personajes y describe el potencial de la amenaza de la Encantadora no dejan de ser epatantes aunque plantea más dudas sobre las posibilidades de la serie que garantías ofrece Milligan. Quizás en la próxima entrega, todo se aclare y deba aplaudir la maestría de Milligan una vez más pero de momento no pasa de ser todo raro, raro, raro.
En cambio, en el aspecto gráfico, la serie sí me está gustando bastante con el español Mikel Janin brillando a gran nivel y dando a la serie una atmósfera (sí, otra vez) oscura y opresiva que le va bastante bien inspirada en cierta medida en el   Chris Bachalo de la clásica “Shade, El Hombre Cambiante” pero adaptado a las modas superheroicas actuales.

En fin, veremos si este extraño experimento entre las convenciones superheroicas y el terror psicodélico y lovecraftiano que Milligan tan bien desarrolló en la Vertigo ochentera se consolida. De momento, tengo mis dudas pero a Milligan siempre le doy el beneficio de la duda y Janin es un dibujante a seguir.

miércoles, 11 de julio de 2012

“Batgirl 1”, de Gail Simone y Ardian Syaf.


Barbara Gordon  es uno de esos personajes secundarios que sirven para dar coherencia a un Universo. Ya sabéis uno de esos que  tan bien han sabido trabajar en Marvel durante décadas y tradicionalmente tan mal  en DC salvo contadas excepciones como la que nos ocupa. Barbara Gordon, hija del Comisario Gordon a tiempo completo y superheroina a tiempo parcial como Batgirl y como Oráculo desde que quedó confinada en una silla de ruedas por obra y gracia del señor Moore en “La Broma Asesina”. A pesar de ello, Barbara Gordon ha sido siempre un personaje con cierto peso en el Universo DC al que no se le ha sabido salvo contadas excepciones desarrollar todo su potencial. Ahora resulta que tras los hechos de “Flashpoint”, Barbara ha recuperado misteriosamente la movilidad de las piernas –cosa tampoco tan extraordinaria como puede parecer si tenemos en cuenta que en DC las resurrecciones milagrosas y las destrucciones y nacimientos de multiversos son cosas de todos los días- y en la nueva colección de “Batgirl”, de la que ECC Ediciones acaba de publicar un recopilatorio con los cuatro primeros números USA, la experimentada guionista Gail Simone y el dibujante indonesio Ardian Syaf serán los encargados de resolver todas las incógnitas tanto pasadas como futuras en torno a Barbara Gordon.

En estos cuatro números y tras recuperar su rol superheroico de Batgirl, Barbara Gordon se enfrentará con un misterioso supervillano pirado llamado Espejo que se dedica a matar a gente que se ha salvado milagrosamente de morir. Mientras la anquilosada Batgirl se pone en forma para parar al villano deberá despejar la preocupación que su vuelta ha suscitado en Nightwing y la comunidad superheroica de Gotham al tiempo que se adapta a vivir fuera de la casa familiar con su nueva compañera de piso.

 
Como decía, Barbara Gordon siempre ha sido un personaje con mucho potencial por desarrollar y este NUDC puede ser el momento idóneo para ponerse a ello. Una garantía es que al frente de la serie esté precisamente una Gail Simone que conoce a la perfección al personaje tras su larga etapa en “Aves de Presa”, con experiencia en sacar partido a personajes de perfil bajo como demostró en “Los Seis Secretos” y que al parecer cuenta con bastante margen de maniobra por parte de la Editorial para explicar su recuperación. Por lo que se lee en estos primeros cuatro números antes de intentar justificar la recuperación de Batgirl precipitadamente Simone prefiere centrarse en los conflictos que provoca en el personaje la vuelta a la “normalidad” y abrir nuevas vías con el prometedor cliffhanger final.

En cambio, la trama con Espejo el nuevo villano que se desarrolla en estos números resulta bastante tópica y precipitada siendo una simple excusa argumental frente a lo que realmente interesa a la Simone y a los aficionados, ver como se adapta la nueva Barbara y los múltiples personajes con los que interactúa a su nuevo rol. Y es una pena porque Espejo podría dar bastante más de sí.

En el aspecto gráfico, conrtar con Ardian Syaf es un gran acierto ya que Syaf va camino de ser lo que podría haber sido Jim Lee si no se le hubieran subido los humos a la cabeza. Excelente narrador de secuencias de acción y con un correcto dominio de la anatomía, Syaf no tiene dificultades para desarrollar los distintos registros del personaje, el civil y el superheroico, aunando elegancia y fluidez narrativa.
En fin, una serie  entretenida e interesante y  que seguramente será del gusto de todos los que ya venían siguiendo el personaje, desarrollada por un equipo creativo de garantías que si desde la editorial les dejan el suficiente margen de libertad para desarrollar el personaje sin agobiarse por las ventas puede dar bastante de sí. El principal elemento negativo es la elección para las minúsculas cartelas en que Simone desarrolla los pensamientos de Barbara de unas fuentes doradas sobre fondo negro que solo tipos como Flecha Verde y Ojo de Halcón deben ser capaces de leer sin dejarse las pestañas. A ver si Syaf o Simone lo solucionan en próximos números.

Solidaridad

No me gusta traer estos temas al blog que prefiero mantener como un pequeño refugio de evasión y encuentro más allá de ideologías y las miserías de la vida  pero hoy por hoy y ahora mismo es lo que me pide el cuerpo.

martes, 10 de julio de 2012

“Vengadores Secretos”, de Warren Ellis, Jamie McKelvie, Kev Walker, David Aja, Michael Lark, Alev Maleev y Stuart Inmonen.

Concluida la publicación en España de la etapa de Warren Ellis en “Los Vengadores Secretos” toca repasito tal y como hiciera con la de Ed Brubaker en su momento. El desembarco de Ellis en la serie vino motivaado por la necesidad de finiquitar definitivamente el contrato que le ligaba a Marvel y poder continuar con  otros proyectos en los que dispone de mayor control sobre su trabajo pero en lugar de limitarse a resolver el asunto de cualquier manera ha demostrado en estos números y ser el guionista que mejor ha entendido el concepto de la serie hasta el momento, incluido su propio creador Ed Brubaker,  dejándonos unos números para el recuerdo no solo por la calidad de sus historias autoconclusivas sino por el nivel gráfico de los dibujantes con los que ha contado.
Ellis ha enfocado la serie como si de una “Global Frequency” vengadora se tratase, que en el fondo es la única manera lógica de entender este concepto de grupo si se obvían los criterios meramente comerciales y, dado que su colaboración en la serie iba a ser puntual, no se ha preocupado por intentar profundizar en los personajes y las relaciones entre ellos para ceñirse a pulir el concepto desarrollando excelentes tramas autoconclusivas llenas de la imaginación e ingenio que se le presupone al creado de “Planetary” y en las que ha aprovechado  las posiblidades del género superheroicos con elementos de ciencia ficción, terror, misterio y espionaje. De este modo, hemos visto como estableciendo roles bastante definidos a los personajes – La Bestia una especie de coordinador y asesor científico de las misiones y el resto de comandos de campo dirigidos por el Capi- y como única concesión al plan editorial de la serie otorgando empaque al desdibujado Consejo de las Sombras, la organización secreta ideada por Bru para que actuase de némesis de  este grupo, haciéndolos responsables últimos de las amenazas que los superhéroes van desarticulando  antes de convertirse en un auténtico peligro.
Ellis en cada número ha planteado tramas en cada uno de los seis números de la serie que en la cicatera Marvel actual  amante del descompressive storytelling habrían dado para seis años de serie en manos de otro autor menos generoso y, en cierto modo, ha conectado en la época dorada de la Editorial en la que cualquier cuaderno despertaba expectación. De este modo, hemos visto a los héroes explorar ciudadelas secretas abandonadas y vivir extrañas paradojas temporales, desenmascarar saboteadores secretos del Consejo de la Sombra; acabar con extrañas amenazas mutantes que viajaban en camiones demoníacos en una deliciosamente loca vuelta de tuerca al “Demonio de la Carretera” y desactivar el enésimo proyecto supervillano de crear supersoldados.

Y todo ello, lo ha hecho con originalidad, gracia e ironía y con una calidad incuestionable en la que ha dado libertad a los estupendos dibujantes con los que ha contado algunos nombres completamente consolidados y sinónimo de calidad como Lark (espectacular ambientación invernal), Maleev (brillante el recurso de homenajear a la clásica  “Modesty Blaise” de Jim Holdaway en los flashback de la historia de los saltos temporales y en la que su heredera marvelita la Viuda Negra lleva el peso de la historia) o Inmonen (qué diferencia de este Inmonen con una historia que contar frente al del bodrio perpetrado por Fraction en “Miedo Encarnado”) al de otros que están a punto de serlos si no lo son ya como un genial David Aja camino de convertirse en el nuevo Steranko o un Jamie McKelvie que en su versión de la ciudadela abandonada ha sabido crear una atmósfera poética de tensión y misterio que me ha recordado al gran Moebius. Todos los dibujantes han dado lo mejor de sí y han dado un mayor empaque a las correctas y entretenidas tramas ideadas por Ellis.



En fin, tras el adiós de  Ellis (algo está fallando en Marvel dejando escapar talentos como este y encomendándose a los Fraction y Bendis) viene Rick Remender del que no tengo referencias más allá de lo leído en el número 21.1 pero que  tiene pinta de ser un esforzado de la ruta. Va a costar acostumbrarse a la mortadela tras el caviar británico.

Respecto a la edición de los cinco números de Ellis (16 a 21 numeración yanqui) por parte de Panini en grapas (15 a 18 edición española), no puedo dejar de comentar que me ha dejado totalmente descolocado y no acabo de pillar el criterio de publicación con un número suelto, dos números dobles a distinto precio por tener distinto número de páginas y un último número doble con el último número de Ellis y el primero de Remender en una maniobra para intentar enganchar al personal a la nueva etapa. Todo un descontrol cuando lo más lógico quizás hubiese sido publicar las grapas individualmente o agrupadas en dos números (2-3 respectivamente). En fin, el que lo quiera tener todo ordenadito tendrá que esperar al TPB, me temo.

lunes, 9 de julio de 2012

“Drácula”, de Robin Wood y Alberto Salinas.

Algo bueno he tenido que hacer desde que empezó el año porque los editores magos no han traído el “Drácula” de Robin Wood y Alberto Salinas como pedí por aquí. Y no solo eso, sino que la alegría se incrementa al comprobar que a la continuada pero discontinua labor que desde hace un par de años ha realizado 001 Ediciones ofreciéndonos obras de Wood de calado como “Gilgamesh El Inmortal” y “Savarese” se suma ECC Ediciones con la apuesta en firme más importante que se ha realizado en España por la obra del paraguayo proyectando toda una Biblioteca sobre Robin Wood - que incluirá en los próximos meses, aparte de “Drácula”, obras imprescindibles como “Nippur”, “Dago” o “Dax”- que viene a remediar en parte el incomprensible e injusto ninguneo de décadas al que la industria nacional condenó al paraguayo.

Drácula”, publicada originalmente para el mercado italiano en el que Wood es una figura a principios de los noventa, es una obra idónea para descubrir las cualidades de Wood antes de embarcarse en otras más extensas como las mencionadas “Nippur o “Dago”. En “Drácula”, Wood muestra su pasión por la historia y su dominio de cualquier tipo de genero ofreciendo una completa biografía del Drácula histórico desde su infancia hasta su muerte, un Vlad El Empalador, que antes de convertirse en icono vampiro por obra y gracia de Stoker, una de las figuras más sanguinarias, oscuras y ambiguas de la Historia Europea.
En “Drácula”, Wood muestra su inteligencia a la hora de acometer con habilidad la biografía de un personaje tan rico y complejo como Vlad Tepes, a medio camino entre la realidad y la leyenda, optando por el relato realista en primera persona por parte del mismo Drácula de su  biografía a un escribiente antes de partir hacia su campaña final. Con este recurso, Wood salva la necesidad de un excesivo rigor histórico en su narración y poder dar rienda suelta a su imaginación en la recreación del personaje–no olvidemos que, a pesar de la labor de documentación realizada por el guionista, no estamos ante un ensayo histórico, sino ante un tebeo cuyo principal fin es entretener-  justificando el engrandecimiento de su controvertida figura manteniendo la objetividad hacia el protagonista. De este modo, Wood logra el más difícil todavía y ofrece al lector un acercamiento completo y complejo abarcando las diferentes facetas del Drácula histórico, azote de los turcos y héroe de los rumanos, para que sea cada lector el que enjuicie al personaje.
Aunque se podría pensar que la incorporación de ese narrador interpuesto entorpecería y ralentizaría la lectura, Wood lo solventa desde el principio merced a sus soberbios diálogos, barrocos y concisos al tiempo que en el género histórico brillan aun más, y la claridad en la descripción de las situaciones del complejo marco en el que se mueve el personaje en la frontera de los reinos cristianos de los Balcanes con el pujante Imperio Otomano. El único guiño fantástico que Wood se permite es la introducción de una bruja que al estilo de las de “MacBeth” o “Las 7 Vidas del Gavilán” en distintos momentos de la narración avisa sin éxito sobre el fatal destino que le espera a Drácula.
La labor de Wood se ve potenciada por el talento del magnífico dibujante con el que colabora, el argentino Alberto Salinas, quién enseguida capta el enfoque que le quiere dar a la obra el guionista y lo enfatiza con su versión de Drácula, un personaje de aspecto medieval, oscuro y feroz, cuya figura agranda presentándolo en primer plano respecto al resto de los personajes que van a apareciendo en la obra y se contrapone con la romántica que Stoker ofreció en su novela. Por otro lado, Salinas es un maestro de la anatomía y la narración con lo que la historia se desarrolla con claridad, precisión y fluidez, aprovechando con sentido la composición de página en función mediante viñetas desiguales. Por otro lado, ECC Ediciones ha optado por una edición muy popular, accesible a cualquier bolsillo, y con una un buen nivel de reproducción en blanco y negro en lugar de la edición original a color italiana, con lo que la precisión del trazo de Salinas se puede apreciar a la perfección aunque se haya perdido el color directo del original por el camino.
Respecto a la edición, parece ser que Wood la ha revisado y ha reescrito los textos para la última parte de la obra con lo que quizás estamos ante la versión definitiva de la obra. Sin embargo, y  a pesar del cuidado puesto en la edición el único pero que se le puede poner es cierta confusión en el nombre de algún personaje marginal, Estanislao/Stanislav, cuyo nombre en ocasiones se opta por traducir y otras no. Un pequeño detalle que no emborrona el disfrute de la obra.
 
Vista la calidad y la cantidad de obras anunciadas, parece que este va a ser por fin el año Robin Wood en España. Disfrutémoslo.