miércoles, 3 de diciembre de 2008

“La Sombra: Luces y Sombras” de Helfer y Sienkiewicz

Tras la buena aceptación general que tuvo por el público la nueva versión de “La Sombra” adaptada al gusto del lector moderno por Howard Chaykin en la miniserie “Sangre y Justicia”, de la que ya hablamos por aquí, en DC decidieron iniciar una colección regular en la que explotar a la modernizada Sombra. Sin embargo, el editor encargado al principio del proyecto, Mike Gold, se encontró con un problema al rechazar el culo inquieto de Chaykin hacerse cargo de la misma, ocupado por aquel entonces en revitalizar otro personaje clásico “Blackhawk”. Gold que no quería aparcar la serie, decidió confiar en otro equipo creativo que continuase la labor de Chaykin, el formado por el guionista Andy Helfer y el dibujante Bill Sienkiewicz y el resultado de su colaboración fue el primer arco de la colección de “La Sombra” que en España Ediciones Zinco publicó como serie limitada hace ya casi veinte años.

En los seis números que se mantuvo el tándem, Helfer realizó uno de sus mejores trabajos respetando no sólo las premisas y el nuevo espíritu que Chaykin había insuflado al personaje, limando parte del cinismo tan propio de Chaykin pero manteniendo y aumentado los guiños humorísticos de la serie y su tono irónico y mordaz a través de la incorporación de nuevos personajes, como el bufo comisario Medina, y nuevos ayudantes de La Sombra a los que ya conocíamos, en una historia en la que La Sombra se enfrenta a algunos de sus viejos enemigos del pasado como Shiwan Khan, convertido en un poderoso hombre de negocios, o el corrompido Príncipe del Crimen Benedick Stark, quienes se disputan un aparato que les permite controlar a la gente al tiempo que investiga el final del clon de Lamont Cranston, una de las identidades de La Sombra, y la misteriosa secta del persuasivo Reverendo Luz. El guionista dosifica perfectamente la información para ir incorporando y manteniendo el interés en una serie de tramas que van superponiéndose hasta el salvaje final de una historia en la que La Sombra vuelve hacer una vez más gala de su ambigüedad moral. Helfer introduce en la historia hábiles críticas a la influencia de las grandes multinacionales y las sectas en una historia que más de veinte años después, sigue manteniendo el mismo interés que en el momento de su publicación. Pero si bueno es el trabajo de Helfer de excelente se puede calificar la labor gráfica de un valiente y arriesgado siempre Bill Sienkiewicz en el mejor momento de su carrera, tras terminar “Elektra: Assasin”. Sienkiewicz, sin abandonar la influencia expresionista, tan evidente a lo largo de toda su carrera, potencia en esta serie el carácter narrativo de su dibujo llevando el peso de una historia compleja de narrar gráficamente para incorporar constantes guiños humorísticos al trasfondo oscuro y abiertamente pulp de los personajes y hechos que narra. El dibujante juega sabiamente con el diseño de página en excelentes planos y contraplanos, la composición y tamaño de las viñetas para conseguir todo tipo de efectos, y manejando con auténtica maestría todos los recursos narrativos que debe dominar un dibujante, trascendiéndolos con inmejorables resultados, especialmente en lo referente al uso de las onomatopeyas que se incorporan a la acción como elementos compositivos con los que atrapar y guiar la atención del lector incorporando nuevos y múltiples significados al meramente descriptivo en una constante y palpable demostración de la potencialidad que encierra la narración gráfica. Uno de los mejores trabajos de Sienkiewicz.

Tras el abandono de la serie por parte de Sienkiewicz, Helfer se mantuvo en la colección con Kyle Baker en los lápices. Sin embargo, la nueva pareja a pesar de algunos números meritorios no pudo mantener el alto nivel de calidad alcanzado por los artistas anteriores degenerando hacia historias cada vez más extravagantes, que provocarían la cancelación de la serieen su número 19 para iniciarse una nueva serie, “The Shadow strikes” con Gerard Jones a los guiones y dibujantes como Eduardo Barreto, Mark Badger y Rod Whigham. En esta nueva colección, Jones recuperó la versión clásica del personaje, con nuevas aventuras ambientadas en los años cuarenta en una serie que para muchos es las que mejor ha mantenido la esencia de los pulps clásicos. Esta serie se mantuvo hasta 1992 alcanzando los 31 episodios y fue cancelada cuando DC perdió los derechos del personaje a favor de Dark Horse. Tanto la serie de Jones como la etapa de Helfer-Baker se mantienen inéditas en España por lo que sería interesante que Planeta recuperase todos estos tebeos de excelente calidad en una cuidada edición. “La Sombra” y su historia lo merecen.

martes, 2 de diciembre de 2008

“Un mundo sin fin” de Ken Follet

Tengo que reconocer que yo fui uno de los muchos millones de lectores que disfruté con la lectura de “Los Pilares de la Tierra”, el tocho en el que el superventas Ken Follet nos novelaba la construcción de una catedral en la mítica villa de Kingsbridge en la Edad Media inglesa a través del relato de varias generaciones de una misma familia. Un libro estupendo con el que pasar el rato en los trayectos del Metro dejándote los ojos en la minúscula fuente elegida para la edición de bolsillo mientras intentabas que ninguna de las hojas se despegase y se perdiera. Si la cosa se hubiera quedado ahí, guardaría un recuerdo bastante agradable de este libro. Sin embargo, como el dinero llama al dinero y la ambición de los editores no tiene límites, Follet ha dedicado varios años a escribir una segunda parte, viajando entre otros sitios hasta Vitoria para documentarse en su catedral. El resultado final ha sido “Un mundo sin fin” otro tocho de más de mil páginas que ofrece más de lo mismo pero sin contar esta vez, a pesar de la campaña publicitaria que acompaño su publicación, con la ventaja de lo novedoso que tenía su primera parte y que a mí particularmente me ha costado un mundo sin fin terminar.

La acción se sitúa ciento cincuenta años después de los acontecimientos narrados en la primera novela y en esta asistimos a la evolución de la villa y el priorato de Kingsbridge a través de las vivencias de cuatro personajes ligados desde la infancia por un juramento de silencio. Esos niños marcados por sus orígenes irán evolucionando y viviendo aventuras y desventuras, amores y odios en medio de las intrigas, enfermedades y guerras que convulsionaban la caótica Edad Media.

Un mundo sin fin” es la constatación de unafórmula agotada que hace bueno el socorrido dicho de que las segundas partes no son buenas. Y es que las nuevas tramas que giran alrededor del priorato de Kingsbridge recuerdan demasiado a lo ya leído en “Los pilares de la tierra” alargadas las tramas hasta la extenuación gracias al oficio de Follet, unidas con una pobre argamasa salpimentada con críticas a la Iglesia y la nobleza y sexo ligth que no sorprende ni engancha en ningún momento con lo que el terminar cada capítulo se convierte en un reto y llegar al final de la novela un triunfo. Pero no es lo peor de la novela la flaqueza argumental o lo estereotipado de los personajes en los que los grises no se admiten y los buenos son perfectos y los malvados peores sino como Follet recrea una Edad Media a su medida en la que sus perfectos protagonistas interactúan muy por encima de la época en la que el autor los sitúa escribiendo (y esto es una presunción mía) no tanto a lo que a él le hubiera gustado escribir (esto es un trabajo de encargo en toda regla muy bien pagado) como lo que presume que sus masivos lectores potenciales esperan leer. Y es para esos lectores mayoritarios para los que crea unos insufribles protagonistas, Caris y Merthin, inaguantables sabelotodos adelantados a su tiempo y más cercanos a los hombres y mujeres contemporáneos que a los de la Edad Media en que se sitúa la historia.
A pesar de esta lamentable impresión, creo que “Un mundo sin fin” se venderá bien. Follet conoce a su público y les da aquello que quiere por lo que mucho me temo que tendremos una tercera novela situada en la catedral de Kingsbridge en el futuro. Eso sí, conmigo que no cuenten. Yo me salgo de la iglesia…

lunes, 1 de diciembre de 2008

“Victor” de Robin Wood y Juan Rubí

La publicación de un tebeo como “Víctor” es una buena noticia por partida doble. Primero, que una editorial como Planeta decida lanzar una nueva colección con autores patrios demuestra que si algo les sobra a los autores españoles es calidad y la marca “cómic español” está lo suficientemente de moda como para atraer a las grandes editoriales; segundo y más importante, por fin parece finalizar la travesía por el desierto que Robin Wood ha sufrido en nuestro país, un guionista excepcional injustamente marginado del que –esperemos- esta obra menor sirva de prólogo obligado para ver pronto publicado lo mejor de su producción (si comprando “Víctor” se logra que publiquen “Nippur” , “Gigamesh” o “Un giorno un secolo”, serán diez euros muy bien empleados).

Sin embargo, “Victor” es una obra menor, un trabajo de encargo en el que Wood se pone al servicio del joven y prometedor dibujante Juan Rubí, más conocido como cocreador de las series de muñecos Dkillerpanda (que al parecer causan furor entre los góticos y tribus similares) que por sus trabajos tebeísticos. “Victor” es un cuento gótico bastante predecible en el que el personaje protagonista, Víctor, es un pequeño mago de carácter entrañable que tiene por único amigo a su chistera Lucius (denominada en el tebeo como galera, que es la palabra con la que en muchos países suramericanos designan a los sombreros de copa y que en la edición de Planeta no se molestan en aclarar) al que todo le sale mal. Víctor vive en una extraña ciudad maldita cubierta constantemente de nubes y habitada por todo tipo de monstruos y seres tristones. Víctor viajará hasta las profundidades de la ciudad y se enfrentará a sus peligros para averiguar los orígenes de la maldición que ha llevado la tristeza de la ciudad y acabar con la malvada Camila y sus secuaces, aunque lo que descubra pueda provocarle más de una sorpresa.

Víctor” es un tebeo fácilmente olvidable, de lectura rápida y sencilla, que no ofrece ninguna sorpresa en su predecible desarrollo y no puede considerarse entre lo mejor de la producción del paraguayo Wood aunque se le pueda disculpar si lo que he leído aquí es cierto y esperaba escribir una historia de 200 páginas quedándose la cosa finalmente en apenas 48, ya que pueden olvidarse si en este cómic esperan encontrar algo de su excelente prosa, de su cuidada planificación y exquisito desarrollo de la trama. En cuanto a Juan Rubí muestra habilidad a la hora de crear personajes atractivos, monstruos con un punto naif similares a los de su línea de Dkillerpanda, pero se muestra bastante bisoño a la hora de narrar la sencilla historia ideada por Wood quedando el discurso narrativo un tanto deslavazado e inconexo en demasiadas ocasiones.

En definitiva, “Víctor” es un tebeo prescindible, sólo recomendable si a ustedes les pirra lo gótico o, como yo, andan caninos y enrabietados por no ver nada publicado de Wood en España. Ojalá no tengamos que esperar otros treinta y tantos años…

Más de Robin Wood en El lector impaciente aquí.


Joan Baptista Humet (1950-2008)


En los largos viajes de carretera con el R-12, volviendo del pueblo en vacaciones, mis padres siempre ponían un viejo cassette de Joan Bautista Humet. "Clara" fue una de las primeras canciones que me conmovió y Humet el primer cantautor que escuché antes de saber que no todos los cantantes eran cantautores. Hasta Siempre.

D.E.P.

Día Internacional contra el Sida


Sin prevención, hasta ELLOS son vulnerables.

domingo, 30 de noviembre de 2008

“El buen salvaje” y el pulp en el tebeo (2): Tor y Ka Zar.




En realidad, este post estaba pensado para ser publicado el jueves pasado, día de San Primitivo pero entre unas cosas y otras al final no fue posible. Así que ahí va.
Si el otro día veíamos como la sombra del modelo tarzanesco era alargada y tuvo bastante influencia en el cómic español de posguerra no podemos pasar por alto su influencia en los propios Estados Unidos donde tuvo acogida con dispar fortuna en las editoriales norteamericanas a través de varios personajes que aparte de las características propias de los buenos salvajes heredadas del personaje de Rice Burroughs ven sus peripecias trasladadas más allá de las selvas tropicales que a estas alturas de la fiesta se encontraban colonizadas y han perdido sus misterios a localizaciones más remotas y míticas situadas en los confines de la imaginación de los lectores como la Prehistoria inventada, influida directamente por películas como “Hace un Millón de Años” en su primera versión de 1940 en el caso de "Tor" o el mundo prehistórico superviviente entre los hielos antárticos que entronca directamente con la fantástica “El Mundo Perdido” de Conan Doyle en el caso de "Ka-Zar". Ambos personajes comparten ciertas similitudes en cuanto a su carácter marginal y sobreviviente dentro de la historia del cómic alejada su creación de los mejores tiempos del pulp y compartir cierto carácter experimental en sus orígenes ya que Tor fue uno de los primeros comics books en 3D mientras que Ka Zar junto a “Los Micronautas” y “Caballero Lunar” fue una de las primeras colecciones que Marvel distribuyó exclusivamente para su venta directa en librerías especializadas.

Tras su experiencia en el ejército en Alemania Joe Kubert se dio cuenta de las posibilidades que podían tener los tebeos 3-D tras ver allí revistas con fotos 3-D así que a su vuelta a los Estados Unidos junto a Norman y Jenny Maurer le vendió la idea a Archer St. John , de St. John Publishing donde se empezaron a editar los primeros tebeos en 3-D (el primero fue "Super Ratón") con jugosos beneficios en sus inicios que permitieron a Kubert hacerse con su primera casa en propiedad. Kubert, que había creado a Tor junto a Norman Maurer en Septiembre de 1953 para “1000000 B.C.” en seguida lo incorporó al nuevo proyecto protagonizando varias historias en el siguiente número de “3-D Cómics” y haciéndose con la cabecera de la colección aunque mantuviera curiosamente la numeración a partir del número tres, dibujada y escrita completamente por Joe Kubert. La serie se mantuvo solamente dos números más para caer posteriormente en el olvido a pesar de los esfuerzos de Kubert, que se hizo con los derechos del personaje, e intentó retomarlo en varias ocasiones a lo largo de los años. Así, tras intentar adaptarlo al formato de tira de prensa sin éxito junto a Carmine Infantino en 1959 y un proyecto de colección para DC que no cuajó, las historias existentes fueron reeditadas tanto en formato 3-D como 2-D por la editorial Eclipse, apareciendo esporádicamente nuevas historias del personaje en la revista "Sojourn" y en una miniserie de cuatro episodios que Kubert escribió para el sello Epic de Marvel en 1993.




La historia de Tor tiene un desarrollo clásico, obligado a abandonar su tribu el noble salvaje acompañado únicamente por su mono Chi Chi deambula por una Prehistoria imaginada en la que se enfrenta no sólo a terribles y feroces dinosaurios sino también a sus congéneres en una Edad de Piedra donde Kubert deja siempre patente que los peores miedos no son los que se pueden solucionar con un buen garrotazo sino la soledad y lo desconocido. A nivel gráfico, el autor realiza una vez más un excelente trabajo y da buena cuenta de la persistencia del personaje y el cariño que Kubert siente por él que en este 2008 ha empezado a publicarse una nueva serie limitada por DC de seis números. Esperemos que sea el espaldarazo definitivo para el hombre de hace un millón de años.

"Ka-Zar" es un personaje que ha tenido varias versiones a lo largo de los años entroncadas todas con el modelo del buen salvaje aunque con los años ha ido evolucionando para adaptarse a los gustos cambiantes del público.



La primera versión de Ka Zar no nace en el cómic sino como la novela pulp con “Ka Zar el Grande” (Octubre, 1936) de Bob Byrd, editada por Manvis Publishing, compañía propiedad de Martin Goodman quién visto el éxito que tenía el nuevo formato Cómic Book, encargó al dibujante Ben Thompson la adaptación al cómic de la primera de las tres novelas escritas por Byrd, “King of Fang and Claw” (que si entienden inglés pueden leer aquí) apareciendo en el número uno de “Marvel Comics” el primer comic book publicado por Timely Comics, la editorial que, con los años, acabaría convirtiéndose en Marvel. Este primer Ka-Zar respondía al nombre de David Rand y apareció continuadamente en los números 2 a 27 de la serie “Marvel Mistery Comics”. David Rand había sufrido junto a sus padres un accidente de avión cayendo en las inhóspitas selvas del Congo, manteniéndose alejado de la civilización y siendo educado por su padre junto a Zar su león amaestrado, del que toma su nombre (Ka-Zar siginifica “Hermano del Leónr”). Este primer Ka-Zar en el cómic se enfrentó, como casi todos los personajes editados por Timely Comics, durante la II Guerra Mundial a los nazis aunque su némesis fue el asesino de su padre, Paul de Krafft. El personaje para adaptarlo al gusto de la época adquiriría en ocasiones una fuerza y resistencias extraordinarias ingiriendo una poción y tuvo su última aparición en “Human Torch Comics” sin que nada más volviese a saberse de él durante décadas, siendo obviada durante años esta versión del personaje hasta que se incorporó de nuevo al Universo Marvel en 2006.

En los años sesenta, Jack Kirby y Stan Lee se dedicaron a recuperar a los héroes de la Edad Dorada de Timely para integrarlos al universo superheroico que estaban creando en Marvel. Así a Namor, Capitán América o la Antorcha Humana se unió en el número 10 de “X-Men” un nuevo Ka-Zar. El nuevo Ka-Zar era descubierto por los miembros de la Patrulla X original en la mítica Tierra Salvaje, un mundo perdido donde sobreviven dinosaurios y otras especias extintas. Como se aprecía el nuevo Ka-Zar, mezcla en su origen elementos de las obras de Doyle y Rice Burroughs, y sólo mantiene respecto a su marginada versión anterior la compañía de un enorme felino, en este caso Zabu, el último de los dientes de sable. El nuevo Ka-Zar aunque ha disfrutado de varias colecciones y miniseries a lo largo de los años a ninguna la ha acompañado la continuidad (la de mayor éxito fue “Ka-Zar, The Savage” en los años ochenta que apenas pasó de la treintena de números) a pesar de contar con grandes artistas como John Buscema o Andy Kubert convirtiéndose en uno de los secundarios con más solera dentro del Universo Marvel
Aquí pueden ver las portadas de la serie "Ka-Zar, The Savage".

Dentro de unos días la última entrega de los buenos salvajes en el cómic con “Thun’da, rey del Congo” de Frank Franzzetta y los clones de Tarzan de “Jungle Comics”.

sábado, 29 de noviembre de 2008

“Faker” de Mike Carey y Jock




El sello Vertigo, en sus inicios, nació con la intención de incorporar una serie de títulos que por sus contenidos “adultos” no tenían cabida dentro del universo superheroico de la editorial DC. En esos primeros años, Vertigo fue sinónimo de calidad y englobaba cómics de temáticas muy distintas, pero con un punto de riesgo y ambición respecto a lo que se estilaba por aquel entonces que los lectores, siempre deseosos de novedades, sabíamos agradecer. Con los años, o porque quizás nos fuimos acostumbrando, esa capacidad para sorprender y ofrecer contenidos diferentes se ha ido perdiendo por lo que de vez en cuando que aparezcan cómics tan ambiciosos como “Faker” no deja de ser una buena noticia.

En una Universidad de Minessota, cuatro jóvenes universitarios que comparten casa, inteligentes y triunfadores pero más traumatizados que Rambo a la vuelta de Vietnam, se reúnen para celebrar la reanudación de las clases tras un período de vacaciones poniéndose hasta arriba de alcohol y drogas en uno de los laboratorios de la Universidad. Tras una vomitona de campeonato y una resaca de esas que te duele todo, los cuatro amigos se encuentran con Nick, otro compañero de piso, quien tiene un problema que no se resuelve con unas cuantas aspirinas, salvo los cuatro juerguistas nadie más en la universidad parece conocerle y todo rastro de su existencia ha desaparecido.

Partiendo de esa la premisa de esta miniserie de seis episodios que nos presentan los británicos Mike Carey y Mark Simpson (Jock), una historia ambiciosa e irregular a medio camino entre el retrato generacional tardoadolescente y las películas de terror para adolescentes. Mike Carey, guionista británico conocido por sus trabajos en “Hellblaizer” y "Lucifer", derrocha ideas y referencias en un cómic con distintos niveles de lectura no funcionando la historia mejor necesariamente en el más evidente, como historia de terror debido quizás a la limitación que supone el formato miniserie y las increíbles soluciones que el guionista aporta a una historia con ciertos elementos kafkianos y de terror científico que conforme avanza se va volviendo más y más delirante para resolverse burdamente mediante el pobre recurso de la recurrente ensalada de tiros y alguna sorpresa sacada de la manga. Sin embargo, tras esa irritante primera lectura, “Faker” funciona mucho mejor leyéndose entre líneas como irónica metáfora sobre la “generación X” (o Y, o Z, que yo con esto de las letras para designar a los jóvenes ya me he perdido), de la que Carey no da precisamente una visión demasiado benevolente siendo el personaje mejor tratado y con el que resulta más fácilmente identificarse Nick, el gólem de humanidad perdida, en comparación con sus desquiciados y desquiciantes amigos. “Faker” avanza a través de una narrativa deliberadamente nerviosa mediante una estudiada composición de página que busca mantener en vilo al lector y probablemente mediatiza las posibilidades de una historia que si hubiera profundizado más en algunos de los personajes apenas esbozados se hubiera enriquecido bastante, quedándose de este modo en una lectura entretenida con pretensiones.

Más destacable es el aspecto gráfico merced a la gran labor de Mark Simpson (Jock), artista con un estilo personal muy definido y que muchos conocimos a través de “Los Perdedores”, quién da a la serie el toque de realismo siniestro necesario, desarrollando personajes de líneas rectas y estilizadas sobre los que recae el peso de la narración y prescindiendo al máximo de los fondos, logrando que la historia se desarrolle en una especie de limbo psicológico que casa muy bien con el artificio kafkiano ideado por Carey, jugando con las perspectivas y los escorzos sin acomodarse en ningún momento, secundado por el excelente uso del color que realiza Lee Loughridghe quién usa una paleta de colores planos en los que predominan los tonos apagados y fríos para realzar la ambientación real-irreal en que se desenvuelve la historia. Finalmente, destacaría igualmente la labor como portadista de Jock quién ofrece una serie de excelentes portadas reproducidas en su totalidad en la edición de Planeta.

En definitiva, “Faker” es una obra lleno de ideas y posibilidades que se queda a medio camino de casi todo merced quizás a las limitaciones que impone el tratarse de una miniserie, pero que entretiene por momentos y deja una puerta abierta a la reflexión que otras obras similares obvian. Sus faltas pueden analizarse benévolamente merced a la ambición desplegada por el guionista y, sobre todo, la excelente labor del dibujante, un Jock, a seguir muy de cerca. Este es el nivel mínimo de calidad que debería tener todo cómic editado bajo el sello Vertigo.



miércoles, 26 de noviembre de 2008

El buen salvaje y el pulp en el tebeo español:, “Purk el hombre de piedra” y “Pantera Negra”.

El buen salvaje -ya saben ese ingenuo y rousseaniano concepto por el que el hombre desarrollado en la Naturaleza y desconectado de la sociedad es depositario de las más altas cualidades morales frente a las miserias y maldades que esconde la civilización- decayó como fruta madura en las teorías filosófícas y políticas del XIX para encontrar en el siglo XX acomodo dentro del imaginario popular gracias a su materialización en la inmortal creación de Edgard Rice Burroughs, “Tarzan, el rey de los Monos”, dando lugar a más de una veintena de novelas de mayor o menor fortuna y una exitosa serie de adaptaciones al cine que ayudaron a fortalecer el icono, así como de una serie de adaptaciones al cómic que son historia del medio y de las que se trata con mayor conocimiento del que yo pueda aportar aquí y aquí.

Sin embargo, aunque Tarzan es el modelo de buen salvaje original que eclipsa todos los demás, ha habido otros a tener en cuenta. En España, donde este tipo de personaje tuvo una aceptación importante en los olvidados años dorados del cómic nacional de la década de los cincuenta en personajes como “Purk, el hombre de piedra” de Manuel Gago o “Pantera Negra” de Pedro Quesada y José Ortiz, donde contaron con un notable seguimiento, o, de vuelta a los Estados Unidos, en personajes como el Tor de Joe Kubert y el Ka Zar de Jack Kirby. Personajes todos ellos afluentes de un mismo río -la obra de Burroughs y Doyle en la literatura y la de Hal Foster y Russ Manning en el cómic), salvajes sui generis todos ellos que ambientaban sus aventuras en territorios inexplorados y fantásticos, mundos perdidos tanto geográfica como temporalmente.

En 1950, empezó a publicarse en España por Editorial ValencianaPurk el hombre de Piedra”, la serie más original de la enorme producción de Manuel Gago, quién ya se había convertido desde hacia años en un superventas con “El Guerrero del Antífaz”. A lo largo de 210 episodios el dibujo limitado en el trazo pero enormemente efectivo en la narración de Gago se vio enriquecido por los guiones de su hermano Pablo inventándose entre ambos una Edad de Piedra a la medida poblada por todo tipo de prehistóricos monstruos imaginados, tribus híbridas (las combinaciones de humano con casi cualquier animal fueron exploradas y explotadas hasta limites insospechados) o seres mitológicos, una prehistoria en la que el atlético Purk junto a su hermosa esposa Lila y el joven Sandar se encargaban de poner orden e impartir justicia.

En 1956, aparece editada por la editorial Maga la interesantísima “Pantera Negra” serie desarrollada con bastante éxito por Pedro Quesada y José Ortiz quién pronto sería sustituido por el hermano del dibujante, Miguel. La serie se ajusta bastante bien a las características propias del icono tarzanesco adaptado a los gustos de los españolitos y los censores, personaje huérfano criado en la selva donde desface todo tipo de entuertos, ayudado de su mascota, la pantera negra Isabelita (no es coña) y la consabida terna de secundarios impenitente en el cómic patrio de la época, la esposa del Pantera, Susana, y su hijo, el pequeño pantera, Jorge, quién a partir del número 55, en un curioso giro de la trama toma el protagonismo de la serie, provocando primero un cambio del título de la cabecera por “El pequeño Pantera Negra” protagonizando historias más fantásticas si cabe, poblándose los tebeos de todo tipo de misterios desde un reino perdido de romanos dispuestos a conquistar el mundo montados en platillos volantes hasta vampiros, aumentando con ello el éxito de la coleccióna pesar del abandono de la serie en 1961 de Pedro Quesada por Jesús Herrero. En “El pequeño Pantera Negra” se mantuvo bastante bien la continuidad entre las dos series de una manera original, separando a Jorgito de sus padres mediante un cataclismo y dotando a este de unos compañeros a su medida con la amazona Gacela y el gorila Juanito, aparte de la consabida pantera Isabelita que no le abandonó. La serie se mantuvo con otro cambio de dibujante Miguel Roselló, alcanzando la colección 329 números.


Como les imagino cansados ante tanta sobredosis de selvática testosterona tebeil, en la próxima entrega cruzaré el charco para comentarles sobre Tor y Ka Zar.
El abuelito ha colgado en su desván una estupenda muestra de las geniales portadas de Gago para "Purk" que pueden ver aquí y Manuel Bayona ha realizado una enorme labor de recuperación de "Pantera Negra" que pueden empezar a visitar aquí.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Princes of tennis


(No sé si seremos la octava, la novena o la vigésima potencia mundial pero está claro que en deporte este año somos la primera de largo: campeones de la eurocopa de fútbol, medalla de plata en baloncesto en un partido que merecimos ganar, ganadores del Tour, la Vuelta y el Giro, en ciclismo y, para poner, la guinda el equipo español de Copa Davis acaba de ganar la ensaladera en Argentina sin contar con el número uno mundial).
Lo siento por lo demás pero hoy por hoy en deporte no hay quien nos tosa.

sábado, 22 de noviembre de 2008

“Coraline” y “Astro Boy”.

Aquí les dejo dos trailers de dos adaptaciones en animación de dos obras a tener en cuenta: “Coraline”, el cuento gótico para niños de Neil Gaiman, y “Astro Boy”, una de las primeras obras del maestro Tezuka. El primero apunta maneras y el segundo deja con ganas de más. Juzguen ustedes:

"Coraline"



"Astro Boy"

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Guy Peellaert (1934-2008)


Me entero con retraso de la muerte el pasado lunes de Guy Peellaert, un autor belga que en los años sesenta participó en la renovación temática y estética del cómic francés que hasta ese momento se mantenía encorsetado en rígidos parámetros que lo enfocaban exclusivamente hacia un público juvenil mayoritariamente. Peellaert cuenta con dos obras claves en su escasa producción, que permanecen inéditas en España, “Les aventures de Jodelle”, junto a Pierre Bartier, y “Pravda, la survieuse”, junto a Pascall Thomas, en la que contaba las aventuras de una aventurera basada en la cantante Françoise Hardy. Ambas obras fechadas en 1966 en las que abordaba temáticas de contenido erótico –de hecho, fue el primer autor en tratar abiertamente este tipo de temáticas en el cómic francés- e influenciadas por la estética pop-art y la psicodelia, destacan por su espectacular uso del color y la vitalidad naif de sus heroínas. Peelaert realizó dos obras más antes de abandonar el mundo del cómic para enfocar su carrera en la televisión, el teatro y el cine –donde realizó carteles entre otros para Martin Scorsese-, “Carashi”, obra de la que no tengo ninguna referencia, y “Bye, bye, bye, baby, bye, bye”, obra esta última en la que experimentó con un estilo marcadamente hiperrealista.

D.E.P.

Les dejo unas cuantas muestras de su obra y un video de la Hardy en su honor:





Paco Roca gana el Premio Nacional del Cómic


Paco Roca y “Arrugas” siguen cosechando premios. Esta vez el Nacional del Cómic en su segunda edción. Normalmente, no soy muy partidario en la concentración de premios en unas pocas obras (aunque sea algo frecuente y que se da en todos los medios) pero, en esta ocasión, creo que la obra de "Arrugas" se los merece.

¡Felicidades!

martes, 18 de noviembre de 2008

Pulp en España: El capitán Misterio de Emilio Freixas.


Si ha habido un momento en España que su historieta ha dado obras abiertamente pulp, ese no ha sido otro que el período de posguerra en el que la historieta se convirtió en una de las pocas evasiones de una población que pocas satisfacciones más podía permitirse en un país que sufría grandes carencias como consecuencia de la Guerra Civil, el aislamiento internacional y la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, 1944 es un año crucial para la historieta con la aparición de dos personajes llamados a hacer macro y micro historia dentro del panorama nacional. El primero de ellos fue el “Guerrero del Antifaz” de Manuel Gago, conocido por todos y sobre el que no me voy a extender porque aquí el que nos interesa es el segundo, un héroe pulp por antonomasia, el capitán Misterio.

Emilio Freixas, discípulo del pintor Emilio Casals , considerado por algunos como uno de los mejores dibujantes del siglo XX y de marcado estilo raymondiano, se había iniciado en el cómic en 1935 tras haberse hecho un nombre en el terreno de la ilustración. Junto al también dibujante Ángel Puigmiquel, Freixas creó al Capitán Misterio, un justiciero encapuchado y hercúleo torso desnudo cuya identidad nunca fue revelada a sus lectores y aparecía acompañado en sus aventuras por la consabida pareja de amigos –se repite en este caso la consabida triada tan habitual en los cómics españoles de la época- en la que el papel de fortachón es encarnado por el mulato Pancho y el de joven adolescente avispado por el rubio Balín, viviendo exóticas aventuras selváticas.

En principio, Freixas ideó el personaje para su propio proyecto editorial, la Editorial Mosquito, pero problemas de distribución dieron al traste con la empresa y la serie continuó en la revista “Chicos” para la que trabajaba Freixas, publicándose cuatro aventuras del personaje en total. A pesar de la aceptación alcanzada por el personaje (sus aventuras se llegaron a publicar en Argentina cambiándole el nombre al personaje por el de Capitán Esfinge), el abandono del cómic por parte de Freixas quién a partir de la década de los cuarenta se dedicó de nuevo a la ilustración y a la enseñanza del dibujo, volviendo al cómic sólo esporádicamente, le relegó al olvido privándonos del que otro modo probablemente hubiera ocupado posteriormente un lugar equiparable al de la obra de Gago, sino superior al ser Freixas un dibujante más dotado.

Trailer espectacular de "Star Trek XI"



Ahí arriba les dejo el trailer, de la undécima entrega de la franquicia "Star Trek" que se estrenará el año que viene. Por más que les pese a los trekkie, las adaptaciones de la franquicia a la gran pantalla nunca han sido un gran éxito más allá del reducido círculo de sus fieles, aunque algunas de ellas hay que decir que eran realmente entretenidas. Sin embargo, viendo este primer trailer del proyecto de J.J. Abrams creo que esta película a poco que la acompañe el guión -se contarán los orígenes de Kirk y Spock como meros cadetes de la flota estelar y la creación de la primera Enterprise- puede provocar un punto de inflexión en la franquicia y ser un autentico taquillazo.

Vean, vean, porque es uno de los mejores trailers que he visto últimamente.

¡Felicidades Mickey!

El bueno de Mickey está de cumpleaños. Ochenta añetes le han caído, pero este ratón se conserva estupendamente a pesar de su senectud. Originalmente, su nombre de pila no fue Mickey sino Mortimer pero como tantas estrellas de la época cambió su nombre en busca del éxito.

En contra de lo que se cree habitualmente, es bastante probable que su creador no fuese Walt Disney aun cuando este fue el que definió su personalidad y le puso voz durante m años, sino el dibujante Ub Iwerks por encargo de aquél, para sustituir a la estrella de la empresa hasta el momento, el conejo Oswald, al haber perdido sus derechos a favor de la Universal.

Mickey debutó en el cómic en 1930 y aunque Disney dibujó y realizó las primeras historias pronto delegó toda la labor en Floyd Gottfredsson, quién durante más de 45 años, se dedicó a dibujar las tiras de prensa del personaje, aunque por esas injusticias tan propias de la industria de la época, no se le permitió ni firmar sus creaciones durante años.

Ahí abajo les dejo la primera aparición de Mickey en el cine. Se trata de “Steamboat Willie”, que, además, fue el primer corto sonoro de animación de la historia. El resto ya saben es historia…
¡Felicidades Mickey!

Steamboat Willie” (1928)

domingo, 16 de noviembre de 2008

“La Sombra: Sangre y Justicia” de Howard Chaykin.

La sombra lo sabe” era la frase que escuchaban miles de estadounidenses pegados a sus radios en los años treinta y anunciaba el inicio del programa “La hora del detective de Street&Smith” con el que los editores de la revista de detectives pretendían promocionar su producto, adaptándolo sus historias a la radio. Sin embargo, los editores pronto notaron que la espectral voz del presentador que introducía las historias causaba más efecto que estas entre el público y para asegurarse los derechos sobre el mismo encargaron al joven mago y periodista Walter Gibson que desarrollase las historias de ese personaje en el papel. A partir de ese momento, este escritor fue el que se encargó de popularizar al personaje, escribiendo a lo largo de su carrera 283 novelas sobre el personaje otorgándole sus características principales: un justiciero tenebroso e implacable que embutido en su capa y armado con un par de 45 era capaz, ayudado por un grupo de fieles ayudantes de enfrentarse a las más peligrosas amenazas. Gibson otorgó al personaje un “alter ego”, el millonario Lamont Craston y fue descubriendo a través de los años los orígenes del personaje hasta que en una vuelta de tuerca genial descubrió al público que en realidad la identidad de Craston no había sido sino otro disfraz de La Sombra y este en realidad era Kent Allard, un famoso aviador internacional. Aparte de Gibson, también otros escritores como Theodore Tinsley y Bruce Elliott escribieron novelas inspiradas en el personaje llegando estas hasta la nada desdeñable cifra de 325 novelas en total.

Aprovechando el tirón del personaje, pronto se hicieron nuevas versiones para la radio en las que llegó a participar Orson Welles, el cine (con distintos largos el último de los cuáles es de 1994 y un serial que llegó a los quince episodios) y el cómic donde el personaje ha contado con una importante trayectoria, desde una serie regular de 1940 a 1949, para la que el mismo Gibson escribía los guiones y que contó con autores de la talla de Vernon Greene y Charles Coll. Además, durante dos años de 1940 a 1942, Gibson y Green desarrollaron una tira de prensa adaptando las novelas del primero. En la década de los setenta, DC intentó retomar al personaje con una serie regular que contó con doce episodios firmados la mayoría por Denny O’Neill y dibujados en su totalidad por Mike Kaluta, pareja que volvió a colaborar en un par de novelas gráficas sobre el personaje “El astrólogo de Hitler” y “Los archivos secretos de La Sombra”.

Llegados a este punto, ustedes ya se habrán dado cuenta que estamos hablando de un personaje señero de la cultura popular norteamericana y en 1986 era un papelón el intentar relanzarlo y actualizarlo en una nueva versión para el cómic. Sin embargo, el por entonces editor de DC, Dick Giordano, encargó el proyecto a Chaykin, quien ya había alcanzado reconocimiento en el mundillo del cómic gracias a sus series para First, American Flagg” y “Time 2”. Así nació “Sangre y Justicia”, una miniserie de cuatro números en la que Chaykin redefine el personaje en una impactante y violenta historia, modernizándolo y aclarando con sencillez buena parte de los puntos oscuros que el personaje había ido generando a lo largo de sus cincuenta años de existencia, sin dejar de ser coherente con su esencia.

La historia se inicia en los años ochenta cuando los antiguos ayudantes de La Sombra van siendo asesinados por un grupo de punkies. Estos actúan siguiendo las instrucciones de Preston Mayrock, un antiguo enemigo de Allard, un implacable millonario, quién intenta que La Sombra reaparezca para hacerle una proposición: si La Sombra le lleva junto a su hijo a la ciudad perdida de Shambala para que sus avanzados médicos implanten su cerebro en su hijo no lanzará un misil nuclear sobre Nueva York. Para evitarlo, La Sombra quién no ha envejecido en todo ese tiempo acude a Nueva York junto a sus hijos para detener a Mayrock y reencontrarse con los ayudantes a los que abandonó.

Chaykin en “Sangre y Justicia” actualiza el personaje, desarrollando una trama compleja y trepidante, actualizándolo al gusto del lector de cómics moderno aunque probablemente los seguidores más ortodoxos del personaje no quedaron plenamente satisfechos. A nivel gráfico, Chaykin desarrolla una composición de página única apabullando al lector de información y rompiendo constantemente el hilo de la narración aparentemente para mantener el desconcierto del lector con una composición oscura, dura y cargada de erotismo, como es habitual en sus cómics, en la que resulta difícil entrar pero que, conforme va desarrollándose el autor va dejando todo bien atado. Esa rupturista composición (para la época) se contrapone con un estilo de dibujo clásico en el que pueden notarse los elementos “retros” característicos de Chaykin y la influencia de grandes autores como Bob Peak y Alex Toth, del que Chaykin se declara discípulo.


En definitiva, “Sangre y Justicia” es un cómic excelente que no ha envejecido nada mal, que sólo cuenta con una edición en España, la de Ediciones Zinco en el ya lejano 1987 en grapa, siendo posteriormente el conjunto de la miniserie reunida en un retapado. Cada uno de los números, incluía varios artículos aportando información adicional sobre el personaje, su historia y el autor. Aunque Planeta ha anunciado en varias ocasiones la publicación de esta obra hasta la fecha esta no se ha producido. ¿Cuándo se reeditará este cómic? Sólo la Sombra lo sabe.

Próximo monográfico sobre Howard Chaykin en El lector impaciente.



Aprovechando la presencia en España de Howard Chaykin las próximas semanas invitado por el Expocómic de Madrid me parece un buen momento para acercarnos a la obra de uno de los autores más personales, polémicos e influyentes del panorama norteamericano en los últimos treinta años. Un autor que desde sus inicios ha despertado filias y fobias por igual pero que si algo ha logrado a lo largo de su carrera es no dejar a nadie indiferente con una producción interesante que les iré comentando a lo largo de las próximas dos semanas..

Aprovechando la casualidad de la celebración de la Semana Pulp en algunos blogs, adelantaré el inicio del monográfico para coincidir con este evento escribiendo sobre la miniserie de cuatro números que Chaykin publicó sobre “La Sombra”, el personaje pulp creado por Walter Gibson. Permanezcan atentos.

Y para los chicos de la semana Pulp no se quejen, les voy dejando algo que escribí hace tiempo sobre "Xenozoic Tales" para complementar el post de Osukaru.


Ya me irán contando que les parecen.

sábado, 15 de noviembre de 2008

“El almanaque de mi padre” de Jiro Taniguchi



Dentro del manga, y del cómic en general, hay multitud de corrientes y modas, autores clónicos de otros que practican un dibujo despersonalizado que ni cuenta ni transmite. Sin embargo, también hay autores que escapan de cualquier tipo de etiqueta para seguir su propio camino y demostrar las posibilidades –infinitas- del medio que han elegido para expresarse. Entre estos últimos, uno de los más interesantes es Jiro Taniguchi, un autor personal e inclasificable dispuesto a ofrecernos desde su particular mirada historias costumbristas, cercanas y cotidianas cargadas de sensibilidad y que se comunican con lo más hondo de cualquier lector más allá de su cultura y formación, con más grandeza quizás que aquellas que explotan una épica hueca. Todos esos elementos se unen en "El almanaque de mi padre".

En esta obra, Taniguchi nos cuenta la historia de cómo Youichi, un joven fotógrafo japonés debe trasladarse desde Tokyo a su pueblo natal para el entierro de su padre. En el tradicional velatorio japonés en el que los familiares y amigos del difunto celebran un banquete en su honor. Youichi irá descubriendo a través de los testimonios de los asistentes cómo su padre fue una persona muy diferente a la que él recordaba y, como su visión infantil, deformó la figura paterna achacándole la responsabilidad del divorcio de sus padres y el abandono del hogar de esta.

Taniguchi muestra una capacidad innata para mantener el ritmo y la atención del lector mediante una meticulosa planificación de la historia, dividiéndola en capítulos a través de los que describe de manera gradual el cambio de actitud del protagonista respecto a su padre difunto, alternando la narración entre el pasado y el presente con cuidados y largos flashbacks y fluidas transiciones. El estilo de Taniguchi resulta evocador y poético –proustiano, por momentos, sobre todo en la imagen del primer capítulo del niño rememorando su primer recuerdo junto a su padre- utilizando el cuadro de texto para acentuar la evocación introspectiva en primera persona del protagonista y complementar la narración gráfica sin solaparla. A nivel gráfico, Taniguchi se muestra como un dibujante realista de trazo fino y claro, con un excelente dominio de la figura humana sin descuidar ningún detalle en ningún momento logrando un cómic sobresaliente.

El almanaque de mi padre” es la obra más conocida y premiada de Jiro Taniguchi. En España ha contado con dos ediciones por parte de Planeta ninguna de las cuales se encuentra a la altura de las excelencias que esta obra merece. La primera de hace unos años fue en tres volúmenes de tapa blanda dentro de la Biblioteca Pachinco. La segunda, y más actual, a través de un tomo recopilatorio integral que reúne la obra completa en un formato de tapa dura tipo libro en el que sólo mejora la calidad del papel pero no así de la edición, apareciendo recargadas y emborronadas las primeras páginas con lo que se pierde parte del trazo del autor y prescindiendo de fotografías y un epílogo escrito por el propio Taniguchi que aparecían en la anterior edición y persistiendo en errores como la incorrecta traducción del título de la obra. Sin embargo, el fallo más grave es la duplicación de una de las páginas lo que ha motivado la retirada de la edición por parte de la editorial aunque quizás todavía puedan encontrarse ejemplares en venta. Esperemos que esta decisión motive a Planeta el replantearse el tratamiento que ha dado a esta obra y aproveche la retirada como una nueva oportunidad para ofrecer una edición digna de unos de los mejores cómics publicados en los últimos años.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Criminales en Tele 5

¿Una sociedad que permite el autobombo de los criminales en sus televisiones previo pago (aunque sean privadas) no es hasta cierto punto una sociedad enferma?
Más información aquí.

Nuevo trailer de “Watchmen”


Más madera.