lunes, 26 de mayo de 2014

“Fatale 2: Los trabajos del diablo”, de Ed Brubaker y Sean Phillips.



Panini Comics  retoma la publicación de “Fatale”, el thriller lovecraftiano creado por Ed Brubaker y Sean Phillips para Image, con el segundo volumen que recoge “Los trabajos del diablo”, un nuevo arco argumental que se corresponde con los números 6 a 10 de la serie regular.
Mientras el tullido Nick Lash sigue su infructuosa búsqueda de la misteriosa Josephine, conoceremos un nuevo episodio de la vida de esta fatídica devorahombres cuando en el corrupto Hollywood de los años setenta entró en contacto con Miles, un actor fracasado al que llevará a la perdición, cuando su camino vuelve a cruzarse con Hansel y sus satánicos sabuesos.
Brubaker sigue sin prisa desentrañando el pasado de Josephine, ideal de la mujer maldita que lleva a todos los hombres con los que se relaciona a la perdición en torno al que ha construido este thriller de terror sobrenatural, usando al personaje principal como vehículo para demorarse en la descripción de los momentos históricos de la Historia de Estados Unidos que le interesan.
Si realmente en este arco argumental la historia avanza poco, aunque Brubaker sabiamente se preocupe por sembrar un par de perlas que dejarán en ascuas al lector, el principal aliciente en este nuevo capítulo estriba en  la recreación que realiza el guionista de los bajos fondos del decadente Hollywood de los años setenta utilizando todos los mitos en torno al mismo – las pelis snuff, las orgías o los aquelarres satánicos- para potenciar una trama sencilla pero efectiva. A partir de ese abono fértil a cualquier historia, Bru construye una trama  que no se aparta demasiado de lo que ya nos mostró en anteriores entregas y resuelve con el oficio habitual.  Brubaker demuestra su oficio a la hora de manejar el tempo de la historia que se desarrolla en diversos lapsos temporales para dosificar la información disponible al lector para que se sitúe un paso por delante del perdido protagonista masculino sin desvelarle tampoco demasiado en un sutil y efectivo doble juego que deja de nuevo constancia del talento de este escritor y su dominio de los géneros.
Por otro lado, Sean Phillips realiza un trabajo aseado, en su línea habitual. Sin grandes estridencias y con ese estilo clásico y sobrio que le caracteriza, Phillips demuestra que su sinergia con Bru y Dave Stewart son totales y la sinergia entre ellos no decae sin que ningún elemento desentone.

Esta segunda entrega de “Fatale” acaba con un cliffhanger que promete emociones fuertes en el futuro inmediato de una serie a la que es de esperar Panini dé más vidilla  teniendo en cuenta que hay material acumulado de sobra para agilizar su publicación. Ojalá sea así.

jueves, 22 de mayo de 2014

“S.O.U.L.”, de Fernando de Felipe y Jaime Vane.



Parece que hoy en día es necesario vender toda producción cultural, en general, y el Cómic, en particular, con una patina de novedad y modernez para aprovechar el consabido relevo generacional en la mayor parte del público lector, pero no hace falta más que leer cómics de anteayer para que resulte evidente que la originalidad es bastante relativa y lo que hoy se hace no está tan alejado ni resulta tan rupturista a lo que se hizo pocas décadas antes, en obras semiolvidadas que sin duda se adelantaron a su tiempo. Esa sensación he tenido releyendo “S.O.U.L.”, dibujado por Fernando de Felipe y guionizado por Jaime Vane, que se publicara serializado inicialmente en la revista “Zona 84 a principios de los noventa y posteriormente recopilado en álbum por la Editorial Toutáin.

En un futuro no muy lejano, la vida ha llevado por diversos caminos a  Betty y Vyvian , dos amigos de la infancia que soñaron juntos alcanzar la fama. Mientras la blanca Betty  ha alcanzado sus objetivos y se ha convertido en una cantante de éxito, Vyvian vio su truncada su carrera literaria y no pasó de proyecto de escritor. El melancólico Vyvian acaba encontrando trabajo junto a otros marginados en la misteriosa organización S.O.U.L. (Search Organization of Unknown Limits) que en New Reading, un pueblecito perdido de los EEUU, se dedica a experimentar con fracasados de color. Sin embargo, cuando estos se liberan el caos se desata.

Vane y De Felipe construyen una distopia futurista en la que se busca la armonización de la forma y el contenido en una historia difícil que exige de la necesaria implicación del lector para intentar ordenar los diversos retazos de información que los autores van presentando en una historia que carece de orden temporal definido y puede dar lugar a más de una interpretación. La historia denuncia el racismo en unos Estados Unidos en la que una misteriosa organización experimenta con los ciudadanos negros inadaptados y desfavorecidos para lo que coquetea con diversos géneros desde la Ciencia Ficción al Thriller pero sin ubicarse de manera clara en ninguno de estos. Más allá de la claridad expositiva el guión de la historia busca epatar al lector trasladándole la sensación de desarraigo y soledad de sus protagonistas, carne de cañón alienada en lo más profundo de la Norteamerica WASP.

El l interés principal de la historia es disfrutar de su apartado grafico en el que De Felipe vuelve a dejar patente su facilidad para el dibujo y la narración gráfica con un dibujo en el que se perciben diversas influencias, desde Miller a Liberatore, y que si por algo destaca es por usar  diversas técnicas incorporando, por ejemplo, a la narración imágenes sacadas de programas de televisión o un expresivo y violento tratamiento del color que es usado no solo para potenciar la crudeza de sus viñetas sino además para distinguir entre unas secuencias y otras.

Antes que en Literatura, la gente flipara con “Nocilla Dream” de Fernández Mallo desde el Cómic, en el experimental e injustamente desapercibido “S.O.U.L”, De Felipe y Vane realizaban propuestas parecidas adelantándose a su tiempo y siendo quizás por ello injustamente olvidados. Que sirva esta reseña para reivindicar esta obra y a sus autores.

miércoles, 21 de mayo de 2014

“Batman: Detective 1”, de Paul Dini y otros.




ECC está recopilando en cuatro volúmenes de su línea Essentials la etapa del guionista Paul Dini al frente de la serie “Detective Comics”. En este primero, que recoge los números 821 a 826 de la serie regular, ya deja claras cuáles serían las constantes en que se movería a lo largo de sus tres años al frente de la serie.

Dini refuerza el tono detectivesco de la serie enfrentando a Batman a sus más icónicos enemigos en aventuras autoconclusivas, al tiempo que va introduciendo otros nuevos como Cosecha o Fachada. Dini demuestra su habilidad fraguada en la animación para el desarrollo de este tipo de historias aisladas y su escasa repercusión en la continuidad del resto de las series del Murciélago le permitió contar con cierta libertad creativa para traslar al papel la frescura de clásicos como “Batman: la serie animada” en tramas en las que el protagonismo es compartido tanto por el mismo Batman como por el villano de turno, merced a la cuidada caracterización que el guionista realiza de los personajes. Dini consigue insuflar a la serie un tono artesanal, menor, que garantizaba una aceptable calidad media a sus entretenidos guiones para llegar a sorprendernos con historia realmente destacables como la que cierra este tomo, “Masacre sobre ruedas”, en la que Batman cede el protagonismo a Robin en una alocada carrera con el Joker al volante.

Más desigual si cabe es el apartado gráfico en los que cada uno de los diversos capítulos es realizado por un dibujante distinto. Más allá del primer episodio dibujado por el siempre interesante J.H. Williams III, el resto están realizados por esforzados del oficio como Don Kramer, Joe Benítez, o Marcos Marz, quienes dan un acabado convencional y efectivo a sus respectivas historias sin destacar demasiado ni para bien ni para mal. Las oscuras portadas de Simone Bianchi sirven de adecuado contrapunto al estilo claro y limpio de todos estos dibujantes.
También hay que comentar respecto a este tomo la inclusión de un fill-in escrito por Royal McGraw y dibujado por Marcos Marz en el que se recupera al Doctor Fósforo, uno de mis villanos favoritos del Hombre Murciélago al que poco guionistas han sabido sacar provecho.

En fin, este primer tomo del “Detective” de Paul Dini es una buena piedra de toque para que el que desconozca la etapa sepa lo que puede encontrar en los volúmenes posteriores de una de las etapas de la historia reciente de “Batman” llamadas a lucir la coletilla “de culto” dentro de pocos años.

martes, 20 de mayo de 2014

“Conan Rey: La hora del dragón”, de Tomás Giorello y Timothy Truman.




Planeta ha iniciado la publicación de la adaptación al cómic que el dibujante argentino Tomás Giorello y el guionista estadounidense Timothy Truman están realizando para Dark Horse de La Hora del Dragón”, la única novela que Robert E. Howard escribiera protagonizada por el bárbaro cimmerio y, por tanto, su obra más extensa. Para esta adaptación, que ya cuenta con un precedente en los ochenta realizado por Roy Thomas, John Buscema y Gil Kane, para Marvel, se ha dividido la publicación de la obra en dos volúmenes del que este es el primero que reúne los números 1 a 6 de la serie regular y será continuado por otro que se titulará “Conan, El Conquistador” haciendo referencia al otro título por el que esta novela ha sido publicada en España.
En “La Hora del Dragón”, el propio Conan ya anciano explica junto a su sarcófago cómo llegó a conocer a Zenobia, su reina y gran amor tras Bélit. Los enemigos del joven Rey Conan se alían contra él para revivir al poderoso Xaltotun, un nigromante de los tiempos antiguos muerto 3.000 años atrás. Con su apoyo, Tarascas se convierte en el nuevo rey de Nemedia lanza una ofensiva que arrasa con el ejército de Conan y hace que sus súbditos y aliados le den por muerto y permite a Tarascas colocar en su puesto a un títere sanguinario como Valerius. Sin embargo, Conan no es muerto y ha sido trasladado a Nemedia para convertirse en una marioneta de Xaltotun. Sin embargo, Conan logran escapar con la ayuda de Zenobia, esclava del harén. Dejando atrás a esta, Conan se dispone a contraatacar para recuperar su reino, acabar con Xaltotun y el resto de conspiradores y liberar a su futura reina.

Dark Horse encarga la que quizás sea la obra más ambiciosa de Robert E. Howard a un equipo de garantías como el formado por Giorello y Truman que responden con una adaptación hasta el momento espectacular, que conjuga la esencia no solo del relato original sino también de las clásicas adaptaciones marvelitas pero sin que se difumine su propia identidad autoral. 
Como ya viene siendo habitual en estas adaptaciones de la obras protagonizadas por Conan como Rey de Aquilonia, Truman vuelve a presentar a un Conan anciano como narrador de sus propias aventuras mostrándolo en esta ocasión en su faceta más introspectiva y sentimental al rememorar a su amor perdido. A partir de otorgar al personaje esta doble faceta como narrador y protagonista, Truman cohesiona más las diversas aventuras que componen la novela original al tiempo que agiliza la narración mediante flashbacks y elipsis temporales que justifican los diversos saltos de una narración que sedesarrolla por diversos territorios de la Edad Hyborea.
Si Truman realiza un estupendo trabajo, el que vuelve a dejarnos con la boca abierta es Tomás Giorello que con cada nuevo trabajo refrenda su dominio del personaje y conocimiento del género. En esta obra, Giorello que ha desarrollado un estilo propio desde influencias notables de clásicos como John Buscema o José Luis Salinas, brilla especialmente no solo reflejando el deterioro físico del anciano Conan  (los que hayan leído su anterior trabajo  "Conan Rey: El Fénix en la Espada" se darán cuenta que incluso en La Hora del Dragón” parece mayor) sino además en las vibrantes  descripciones de los enfrentamientos del cimmerio no solo con todo tipo de guerreros – el detallista Giorello se preocupa por otorgar una personalidad propia a cada personaje al tiempo que les dota de rasgos característicos según sus nacionalidades-  sino especialmente los diversos espantajos con los que se cruza el cimmerio logrando además una inteligente ambientación terrorífica y macabra que refuerza la intensidad de lo relatado. En ese sentido,  hay que destacar su buen entendimiento con un colorista de la talla de José Villarrubia con el que la compenetración es total. Para rematar un tomo redondo la portada de la edición de Planeta corre a cargo de una leyenda como Sanjulián que deja en evidencia su maestría para este tipo de ilustraciones con una portada del Rey Conan anciano llamada a convertirse en un clásico .
En fin, “Conan Rey: La hora del dragón” no decepcionará a los seguidores de las hazañas del cimmerio que encontrarán como única pega a la estupenda labor de Giorello y Truman que la historia queda inconclusa a la espera de la publicación de la anunciada “Conan, El conquistador”. Para sobrellevar la espera, aconsejo la (re)lectura del original o de la clásica adaptación marvelita que tampoco es moco de pavo.

lunes, 19 de mayo de 2014

“Don Quijote”, de Flix.




Alemania es una gran desconocida en España en materia de tebeos resultando desconocidos hasta hace poco sus principales autores. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, algunas editoriales están empezando a mirar al país germano ofreciéndonos obras seleccionadas de algunos de los principales autores de esas tierras que nos muestran su excelente nivel. Una de las editoriales más activas en ese sentido es Dibbuks que publicó en su momento la entretenida “Hector Umbra” de Uli Oestertele a la que ha sumado hace pocos meses esta versión moderna de “Don Quijote” realizada por Felix Görmann, Flix, para su publicación originalmente en diversos periódicos locales y que ha sido reunidad en un único volumen.
Alonso Quijano es un enérgico y espigado abuelete que vive aislado en un caserón solitario con la única compañía de una gata invisible llamada Dulcinea desde el que despotrica contra el mundo mandando continuas cartas a los periódicos locales. Cuando Alonso se entera que en las llanuras de su querido Tobosow va a instalarse una central eólica se armará de valor para cabalgando en su fiel bicicleta Rocinante enfrentarse a esos nuevos molinos de viento. Tal hazaña le llevará directamente a una residencia de la que le rescatará su nieto, un chavalejo llamado Robin y fiel emulador de Batman, con el que retomará el camino de vuelta a su Tobosow local.

Alejándose de la mera adaptación contemporánea del clásico cervantino, Flix ha optado por algo más complejo, consistente en a partir de nuevas aventuras contemporáneas ideadas por él, captar la esencia de la obra magna de la Literatura española. Se puede decir que a pesar de lo ambicioso de su objetivo, Flix logra su tarea a grandes rasgos gracias a la interesante y entrañable galería de personajes que desarrolla y un estilo dinámico y fluido tributario del gran Franquin y la Escuela de Marcinelle. Flix ofrece una diversa variedad de recursos gráficos para trasladar al lector la locura de su senil protagonista a través de un elaborado artificio metalingüístico o intercalando dentro del plano “real” la realidad imaginada tal y como la perciben los protagonistas.

 Este  “Don Quijote” de Flix es una interesante y esforzada aproximación y homenaje a la obra de Cervantes que consigue a través de recursos propios del Cómic adaptar parte de la complejidad de la estructura de la novela original y puede además servir de reclamo para que más de uno retome su lectura allá donde la dejara, pero además resulta un cómic tierno y sensible en torno a las relaciones de complicidad que unen a abuelos y nietos, una aportación original del propio Flix  que dota a la historia de un aporte más de complejidad respecto al original.
Sería un error por parte del desprevenido lector caer en la comparación entre el Quijote de Cervantes y el de Flix pues más allá de la inspiración y homenaje que motivan el cómic son dos obras separadas, desarrolladas en medios distintos y con varios siglos de diferencia. Además, Flix en su cómic no se ha limitado a la mera adaptación del original cervantino sino que ha creado algo nuevo y por tanto distinto en lo que es un síntoma más de la madurez que el Cómic como medio ha alcanzando. Y solo por eso ya merecería una atenta lectura por sus aficionados.

viernes, 16 de mayo de 2014

“Luthor”, de Brian Azzarello y Lee Bermejo.


Aprovechando la edición por parte de ECC Ediciones de la mayor parte de las obras conjuntas del guionista Brian Azzarello y el dibujante Lee Bermejo toca analizar la interesante aproximación que realizaron al enemigo por antonomasia de Superman, Lex Luthor, en la miniserie de cinco números “Lex Luthor: Men of Steel” publicada originalmente en 2005 y que la editorial española ha recopilado en un único tomo.

Luthor es el hombre más inteligente y poderoso de Metrópolis y, probablemente, del mundo. Luthor lo tiene todo, pero vive obsesionado con la presencia de Superman en su ciudad un extraterrestre que teme impida a la Humanidad alcanzar todo su potencial. Luthor urde sibilinos planes en la sombra para dejar en evidencia a su archienemigo aunque para ello deba sacrificar lo que más aprecia.

Brian Azzarello demuestra su talento como guionista en el planteamiento de esta historia en la que presenta al protagonista, Lex Luthor, como una figura dramática, un visionario por encima de los demás, dispuesto a todo para dejar en evidencia el peligro que supone la presencia de Superman en La Tierra para el desarrollo de la especie humana. Azzarello construye un guión eficaz y sutil aunque algo descompensado, pues si bien refleja a la perfección las contradicciones de la compleja personalidad que insufla a un Luthor mesiánico que se percibe a sí mismo como salvador de la Humanidad, la trama que construye, especialmente el interludio que supone la incorporación de Bruce Wayne/Batman a la historia, resulta  especialmente forzada. Por otra parte,  Azzarello destaca por poner en evidencia, mediante unos cuidados diálogos y su interactuación con el resto de personajes, el talento de Luthor para la manipulación y la ambigüedad, corriendo a cargo de Bermejo y su siniestra versión de Superman dejar constancia del carácter perturbado del protagonista y la profundidad de su desequilibrio.

Enlazando ya con el análisis del apartado gráfico, estamos ante uno de los mejores trabajos de Bermejo que se adapta a la perfección a las peculiaridades del guión realista y sucio ideado por Azzarello captando todas las peculiaridades de los personajes y aportando una expresividad a los personajes que especialmente en uno tan autocontenido y frío como Luthor resulta especialmente difícil. Bermejo está especialmente inspirado y se sitúa por encima incluso del guión de Azzarello en la innecesaria incorporación de Batman a la trama en lo que para mí es un ejercicio de estilo vacío al que no acabo de encontrarle justificación dentro de la historia.

A pesar de ello, “Luthor” es una buena historia lleno de grandes momentos que no ensombrecen los pequeños borrones de un equipo creativo que desde sus respectivas áreas comparten similares virtudes y defectos y quizás por ello se entiendan tan bien.

miércoles, 14 de mayo de 2014

“Saga 3”, de Brian k. Vaughan y Fiona Staples.




 Da gusto retomar una serie pasados unos meses y comprobar que no solo mantiene el nivel mostrado en anteriores entregas sino que incluso va mejorando número a número. En ese sentido, una de las pocas que mantiene el tipo es “Saga”, la original serie de Ciencia Ficción guionizada por Brian K. Vaughan y dibujada por Fiona Staples, que en la tercera entrega que acaba de publicar Planeta que reúne los números 13 a 18 de la serie regular, mantiene intacta su frescura e interés..
Alana y Marko y su familia han logrado contactar con su guía espiritual el escritor D. Oswald Heist quién les prestará refugio y asesoramiento en su huida hasta que la llegada de Príncipe Robot IV acelera y complica  los acontecimientos. Mientras tanto, el ecléctico grupo formado por  la Verdad , Gwen  y  Sophia han tenido que hacer un alto en su persecución para arreglar su nave en un bucólico planta en el que no todo es tan paradisíaco como aparenta. Además, Upsher y Doff, dos periodistas sensacionalistas de Guirnalda, andan investigando la existencia de Alana y Marko y su revolucionaria relación lo que llevará al agente Gale a contratar a una nueva asesina autónoma para silenciarles que guarda un estrecho vínculo con la Voluntad.

Vaughan en “Saga” está dando muestras de haber alcanzado su plena madurez autoral y a diferencia que en otras series no usa su considerable talento para exhibirse sino que lo pone al servicio de una historia en la que incorpora sus propias preocupaciones vitales sin que decaiga en ningún momento y se expande con cada entrega para mantener intacta la atención del lector sin  caer en los viejos trucos del oficio. 
 Vaughan no renuncia a los referentes clásicos que van desde la mitología a la fantasía shakesperiana ni a abordar los temas eternos como el Amor y el Poder en una historia lo suficientemente original en su planteamiento y su desarrollo formal como para que parezcan frescos y novedosos. En la primera parte de este tercer tomo, se abre una larga elipsis en la que Vaughan  explica lo sucedido a los personajes en el tiempo transcurrido desde la finalización del anterior álbum antes de retomar la acción donde la dejara. Vaughan nos sorprende una y otra vez con los diversas sorpresas que introduce y se mantiene por delante del lector explorando y desarrollando las diversas reacciones de los personajes y sus relaciones pero sin obviar las situaciones de acción ni la descripción del fascinante universo por el que deambulan sus creaciones.

Buena parte del éxito de “Saga” hay que achacárselo a la excelente labor de Fionna Staples, una dibujante sobria, elegante y sutil con la que Vaughan alcanza una compenetración total  Además, Staples es una gran narradora que describe las diversas situaciones planteadas con maestría y otorga su propio espacio a los diversos personajes para que luzcan  en todo su esplendor..

En fin, en “Saga” Vaughan está mostrando que ha recuperado el nivel demostrado en “Y: El último hombre” en una historia inteligente y original que debe gustar a un amplio abanico de lectores y que deja siempre con ganas de más. Una de las series actuales que no hay que dejar de seguir.

lunes, 12 de mayo de 2014

“Sabor a menta”, de Carlos Giménez.



Este apretado fin de semana, en que he andado tan escaso de tiempo, me ha dado por releer a ratos perdidos “Sabor a Menta”, la  selección de historias cortas de Carlos Giménez que el propio autor presenta comentadas en la edición de Glénat  que, sin relación entre sí salvo su corta extensión que impide su publicación en álbumes, conforman agrupadas un estupendo recorrido por su desarrollo autoral y humano a lo largo de su extenso período de publicación - de 1970 a 1992-  e incluye algunas de las mejores páginas dibujadas por el artista madrileño.

Las nueve historias incluidas se pueden asimismo agrupar en tres grupos:

 Primero: Las adaptaciones de clásicos en las que Giménez demuestra su maestría para en pocas páginas sintetizar a la perfección “El Miserere” de Bécquer, “El extraño caso del Señor Valdemar” de Poe y “La Ley”, adaptación del relato de  Jack London titulado “Lo inesperado”. Si es quizás esta última historia la más compleja y difícil de adaptar dado su fuerte componente psicológico que Giménez resuelve con oficio para mantener la fidelidad con el original, es en “El Miserere” en la que el autor brilla más  con una impresionante y sobrecogedora traslación de la macabra historia de fantasmas original.

Un segundo grupo lo formarían las historias de Ciencia Ficción  “El Futuro empieza hoy” y  “Paraíso perdido”, esta última con guión de Víctor Mora,  en las que el autor denuncia mucho de los males contemporáneos poniendo especial empeño en la contaminación y el deterioro planetario con dos historias de tratamiento diverso y casi antagónico. “El futuro empieza hoy”, seguramente la menos lograda de todas las historias recogidas en el álbum, es una historia en la que dos jóvenes teorizan sobre el futuro próximo confrontando sus diversas posiciones me parece que ha envejecido bastante mal. Por otro lado “Paraíso Perdido”, es una oscura y desesperanzadora historia de Ciencia Ficción en la que un solitario piloto  encargado de llevar en el Sol los últimos y tóxicos restos que quedan del planeta Tierra mantiene una última conversación con su antiguo amor antes de su suicidio. Frente al dibujo infantil y marcadamente ingenuo de la primera contrasta el tono dramático y la expresividad desgarrada  que le proporciona Giménez al protagonista de la segunda que proporciona el adecuado acabado que el estupendo guión de Mora precisaba siendo esta historia una de las mejores aprotaciones de Giménez al género.

El tercer grupo de historia serían de corte realista y costumbrista y lo formarían “La gotera”, “Metro: Lavapiés” y “Sabor a menta”, tres historias con un enfoque  muy distinto en las que el autor demuestra su pericia. De este modo, "La gotera" que de una anécdota real casi intrascendente se erige en un interesante alegato en torno a la relativización de las prioridades desde un planteamiento amablemente irónico; “Metro: Lavapiés” se erige como una magnífica e idealizada composición en torno al madrileño barrio de Lavapies en el que creció Giménez  procurando captar su espíritu castizo y comunitario a través de las diversas intrahistorias  de la coralidad de protagonistas anónimos que confluyen en torno a la Plaza del mismo nombre. “Sabor a menta”, en cambio, es una tierna historia de (des)amor que Giménez considera uno de sus trabajos preferidos y aunque está desarrollada con la pericia habitual del autor he de reconocer que no se encuentra entre mis preferidas.

Por último, cierra el álbum la terrible denuncia que es “Treinta Minutos” en la que pone de manifiesto la falsa moral de los ciudadanos de las sociedades occidentales frente a la pandemia del Hambre infantil. Es una historia eficaz y dura llamada a remover las consciencias y a fe mía que lo consigue adelantándose con su crudeza a las campañas publicitarias que años más tarde se pondrían de moda.

En fin, “Sabor a menta” es un álbum excepcional que reúne los que seguramente son los mejores trabajos cortos de Carlos Giménez y demuestra como en la exigencia de las historias autoconclusivas de corta extensión también es todo un maestro. Avisados quedáis.

miércoles, 7 de mayo de 2014

“Batman: Fuego Cruzado”, de Brian Azzarello, Lee Bermejo y Tim Bradstreet.




ECC Ediciones ha recopilado recientemente en un único tomo la miniserie de tres números que supuso el salto a la fama del dibujante Lee Bermejo formando equipo nada menos que con un guionista de campanillas como Brian Azzarello, acostumbrado ya a recibir las alabanzas de público y crítica con su “100 Balas”, en una historia en la que Batman se encuentra con Deathblow.,el atípico antihéroe de Wildstorm creado por Jim Lee y Brandon Choi.

A Gotham ha regresado un despiadado asesino piroquinético dispuesto a acabar con una serie de agentes del Gobierno aunque para ello tenga que quemar media ciudad. El único que parece capaz de pararle es Batman, aunque para lo cuál tenga que indagar en los turbios asuntos del gobierno para entender una historia de venganza gestada una década atrás y cuya pieza clave no es otro que Michael Cray, alías Deathblow, un agente encubierto de Operaciones Internacionales que lleva años desaparecido y cuyos intereses parecen coincidir con los del Hombre Murciélago.

En “Batman: Fuego Cruzado”, un implicado Brian Azzarello va un paso más allá de las fórmulas de promoción cruzadas, habituales en las historias de “team up” superheroicos, de las que se valen las editoriales para promocionar series  y personajes – en el momento de la publicación original de esta miniserie, DC hacía relativamente poco que había absorbido Wildstorm, la Editorial de Jim Lee, para convertirla en uno de sus sellos asociados y andaba interesada en potenciar uno de sus personajes más populares, Deathblow - desarrollando una interesante historia que Azzarello se lleva a los terrenos en los que mejor se desenvuelve, los de la intriga y el espionaje, y cuya principal originalidad estriba en que los dos protagonistas nunca acaban de encontrarse desarrollándose la historia en paralelo en dos momentos separados por diez años.

Una vez que el lector se recobra de la confusión inicial, “Fuego Cruzado” se disfruta cómo lo que es, una cuidada historia de espías con ciertos elementos superheroicos atemperados por el tratamiento hiperrealista y noir que tanto Azzarello como Bermejo saben imprimir a la historia para mantener atrapado al lector de la primera a la última página uniendo las piezas que componen el puzzle de la desordenada trama.

En el aspecto gráfico, para mí Bermejo, que hasta ese momento no era un dibujante especialmente conocido, firma uno de sus mejores trabajos con un espectacular acabado fotorrealista que se ve además potenciado por el sombrío y tenebroso tratamiento del color de Tim Bradstreet que refuerza la ambientación de la historia en una Gotham opresiva, gótica y atemporal.

En fin, “Batman: Fuego Cruzado” es una obra entretenida que se esfuerza por llevar un paso más allá las fórmulas propias de los géneros merced a un equipo creativo compenetrado y que, tras este primer trabajo conjunto, ha vuelto a colaborar con frecuencia. Merece la pena.

martes, 6 de mayo de 2014

“Conan, El Bárbaro 4”, de Brian Wood, Becky Cloonan, Riccardo Burchielli, Paul Azaceta y Leandro Fernández.



Con este cuarto tomo de  “Conan el Bárbaro” que recoge los números 19 a 25 de la serie regular Planeta concluye la edición de la serie de Dark Horse  en la que el guionista de Brian Wood nos ha ofrecido su particular interpretación de la relación que Conan mantuvo con Bélit, la pirata en la que es, según los cánones howardianos comúnmente aceptados la relación sentimental más intensa que mantuvo el Cimmerio.


En esta úlltima entrega, se recogen “Piedras Negras” y “La Canción de Bélit”, dos arcos argumentales completos en los que Wood vuelve por sus fueros ofreciéndonos dos interesantes aventuras. En “Piedras Negras”, Belit y Conan se adentran en el tenebroso Bosque de los Necrófagos  para hacer frente a una siniestra secta que domina la región, mientras que en “La Canción de Bélit” Wood nos ofrece el plato fuerte de su etapa con la esperada aventura que culminó en la muerte de Bêlit y su tripulación en una anónima ciudad maldita al borde del río Zarkheba en los Reinos Negros.
.

Wood se ha guardado para la conclusión de la serie los que para mí son sus mejores aportaciones a su irregular etapa como narrador de las aventuras de Conan, ofreciendo dos  historias en las que muestra su calidad como guionista aportando su original enfoque. “Piedras Negras” es una entretenida aventura en la que coquetea sin ningún tipo de pudor con los tópicos del género de terror que sirve como estupendo aperitivo a “La Canción de Belit” en la que Wood despliega todas sus habilidades para construir una fatalista y trágica historia en la que cuida con mimo el enfoque para dar a la historia el tono dramático que precisa, mostrando a Conan y Bélit presos de un destino que la mayor parte de los lectores conocen. Cierra el tomo un epílogo autoconclusivo, que muestra el duelo de Conan y deja al cimmerio preparado para afrontar nuevas aventuras por las tierras hyborias.

Como ha sido habitual en la serie, este tomo vuelve a sufrir la falta de un dibujante fijo al frente de la serie haciéndose cargo de los diversos arcos Paul Azaceta, Riccardo Burchielli y Leandro Fernández, respectivamente, siendo el colorista Dave Stewart el encargado de darle cierta coherencia al acabado de la serie. Esto, que suele ser habitual en las series de Wood, no afecta demasiado a la calidad del tomo en el que los diversos dibujantes – colaboradores habituales del guionista- realizan un trabajo que sin ser excesivamente espectacular se adecua a las necesidades que establece el estilo del guionista, destacando especialmente un Riccardo Burchielli que realiza uno de los mejores trabajos que le he visto hasta la fecha. Las portadas vuelve a correr a cargo de Massimo Carnevale


Como conclusión final, “Conan El Bárbaro”  se me antoja como una serie tan irregular como suelen serlo la mayor parte de los trabajos de este guionista en la que tras una esperanzadora primera entrega solo ha vuelto a recuperar el pulso en este último tomo. Con todo, el tiempo y la perspectiva creo que lograrán que los más reacios vean con mejores ojos una versión que ha adaptado el icono a los modos y lenguajes de una nueva generación de lectores aficionados al universo de Conan..