martes, 25 de marzo de 2014

“Ken Games 0: Louviers”, de Jose Robledo y Marcial Toledano.



Cuando los autores anuncian que retoman una serie de éxito previamente habían dado por concluida se encienden las alarmas entre los aficionados quiénes sospechamos que tras el anuncio se esconde una astuta y baja maniobra comercial para aprovechar nuestras debilidades completistas con nuevas entregas alejadas de los niveles de calidad precedentes. Si además si la serie tiene una estructura hermética tan cerrada y refinada como la que presentaba la trilogía “Ken Games” con la que la que se dio a conocer al gran público el dúo formado por Jose Robledo y Marcial Toledano los resquemores son muchos mayores. Sin embargo, que no cunda el pánico y  todo el mundo se tranquilice pues “Louviers”, la anunciada  precuela de “Ken Games” que acaba de publicar Diábolo Ediciones en España tras su reciente publicación por Dargaud en Francia, es por sí mismo un álbum con la suficiente entidad como para que nadie pueda sentirse decepcionado y que sin añadir nada a la historia principal profundiza en algunos de sus secundarios.
La relación entre Anne y Louviers hace aguas por la falta de comunicación… Una historia corriente, si Anne y Louviers no fuesen dos letales asesinos pertenecientes a una oscura organización que los ha entrenado para sus fines desde la infancia. Tras cortar drásticamente con Anne, Louviers inicia una nueva misión de incógnito en el caótico Timoka donde tendrá, bajo la fachada de un reportero de guerra, acabar con un traficante de armas. La cosa se complica cuando Louviers, incapaz de olvidar a Anne, descubre que su objetivo es uno de sus antiguos compañeros de infancia y que otro misterioso asesino ha sido enviado para asegurarse que cumple su misión o acabar con su vida.
José Robledo y Marcial Toledo que recibieron el aplauso generalizado por “Ken Games” rizan el rizo con esta intensa y novedosa cuarta entrega en la que profundizan y complementan la historia principal sin que su lectura  sea imprescindible para su total disfrute. En esta precuela, se retoman personajes como Anne – la protagonista absoluta de la tercera entrega- y un secundario como Louviers quién se erige en el protagonista absoluto en una bien construida trama de suspense que nada tiene que envidiar las anteriores (¿o es posteriores?) entregas de la serie y que con acierto traslada la acción del ambiente urbano de los otros álbumes a una ciudad tomada. 

En este guión, Jose Robledo muestra su habilidad para partiendo de diversas influencias entre las que se pueden rastrear series como “Alias” a películas como “Mentiras Arriesgadas” o “Sr. & Sra. Smith” y cómics tan exitosos e interesantes como “XIII” o “Los leones de Bagdad” construir una historia con entidad propia que destaca por la excelente ambientación, especialmente de la zona bélica que recuerda clásicos como "Territorio Comanche", la cuidada caracterización de los personajes - Louviers en esta historia recuera al protagonista de la brillante "Días Contados"-  y la más que correcta dosificación de la trama que mantiene al lector atrapado desde el principio al final del álbum respetando la esencia de la serie principal.
Gráficamente, la obra es excelente y refleja perfectamente la evolución artística de Marcial Toledano que en este álbum da un salto cualitativo importante confirmando todo lo bueno que encontramos en las anteriores entregas con un planteamiento ambicioso y  en el que saca partido a todos esos recursos gráficos que –tratamiento del color, uso de onomatopeyas- que son propios del medio y tanto nos hacen disfrutar a los que disfrutamos con la narración en viñetas. Desde la estupenda primera página,  las onomatopeyas nos introducen directamente en la historia a través de un elegante flashback pero además el uso de las transiciones es exquisito y los recursos gráficos para trasladar información al lector muy vistosos (el tratamiento del color para reflejar las emociones de los personajes está muy logrado), variados e imaginativos – brillante la composición de página con la conversación por móvil, por ejemplo- demostrando además su disposición por asumir cualquier reto incorporando incluso el lenguaje de signos en la historia con acierto. Marcial Toledano ha sabido construir un estilo característico estudiando lo mejor del manga y el cómic norteamericano para reforzar la clásica narrativa de la BD europea con refrescantes giros y sorpresas estilísticas que hacen de este álbum una lectura superior a la media.
Para los que no hayan leído nada de la serie, mi consejo es que la presente precuela a pesar de numerarse como número cero se lea tras los tres primeros álbumes ya que de este modo se mantiene la idea original de cerrar la historia al enlazar los hechos narrados en esta entrega con el inicio del primer álbum y concluyendo brillantemente - esta vez esperemos que definitivamente - una de las series de género más recomendables publicadas en los últimos años en el panorama europeo. 

Más sobre "Ken Games" en El lector impaciente aquí, aquí y aquí.

lunes, 24 de marzo de 2014

“Superman: La última familia de Krypton”, de Cary Bates y Renato Arlem.





La línea Elseworlds partía de la premisa de dar cierta autonomía a los autores para explorar fuera de la continuidad premisas alejadas de la ortodoxia de las series regulares y los orígenes establecidos de los principales personajes de DC, lo que dió durante la década de los noventa a algunas de las mejores historias que surgieron en la editorial durante ese período, pero el abuso de la fórmula provocó que cada vez apareciesen propuestas más extravagantes que provocaron una bajada de calidad de las historias que conllevó la cancelación de la línea. En 2009, se anunció un relanzamiento de la línea Elseworlds del cual “Superman: La Última Familia de Krypton”, guionizada por Cary Bates y dibujada por Renato Arlem,  que acaba de publicar ECC Ediciones tuvo el dudoso honor de ser el primer título y me temo que también el último del esperado relanzamiento pues desde su publicación en 2010 no se han vuelto a publicar más títulos bajo el sello Elseworlds..

En esta miniserie, Cary Bates indaga sobre lo que podría haber ocurrido si en lugar de llegar a la Tierra tras la destrucción de Krypton únicamente el pequeño Kal El este hubiera venido acompañado por sus padres adultos, Jor El y Lara, mostrando como la supervivencia de estos dos kriptonianos habría afectado al Unidverso DC que conocemos.

Cary Bates, un veterano guionista que alcanzara cierto renombre dentro de colecciones DC de la línea Superman, y que actualmente realiza muy esporádicas incursiones en el género superheroico, retomó el personaje que le dio la popularidad con esta miniserie, un proyecto ideal para su lucimiento pero que me temo que afrontó sin demasiadas ganas, limitándose a cumplir el encargo sin llegar a desarrollar todo el potencial de las ideas y situaciones atractivas que propone y simplemente se limita a esbozar sin profundizar.

De este modo, Bates se preocupa básicamente de que la premisa novedosa de introducir a la familia El en la Tierra acabe encajando en la ortodoxía y acabe derivando en la existencia de Superman tal y como lo conocemos, lo que acaba provocando que el desarrollo de la historia resulte forzado y extraño y el concepto inicial acabe siendo traicionado. Así, la racanería de Bates acaba lastrando una historia que podría haber dado mucho más de sí y, aunque es patente su conocimiento   del personaje, no acaba de sacar partido de algunas de las situaciones y los nuevos personajes que propone a lo largo de un guión que se antoja excesivamente lineal.

En el aspecto gráfico, el brasileño Renato Arlem desarrolla un trabajo correcto pero impersonal y no acaba de sacar el partido que una historia tan ambiciosa podría haberle proporcionado. Arlem no parece estar especialmente cómodo con los personajes y su dibujo resulta rígido e inexpresivo, por lo que creo que no era el dibujante idóneo para un trabajo de estas características..

Tras leer “Superman: La última familia de Krypton” uno se queda con la sensación amarga que debido a un planteamiento excesivamente conservador se le ha birlado una historia que podría haber dado mucho más de sí si la implicación o el talento de sus creadores hubiera sido mayor.Decepcionante.

viernes, 21 de marzo de 2014

“Zagor. Darkwood: Año Cero”, de Moreno Burattini y Gallieno Ferri.



Aleta Ediciones ofrece una nueva historia autoconclusiva inédita de “Zagor”, otro de los personajes enseña de la italiana editorial Bonelli, el más veterano tras “Tex”,  que curiosamente es de los que cuenta con más cantidad de material editado en nuestro país a partir de una errática publicación por diversas editoriales a lo largo de las décadas que se remonta hasta los tiempos de Buru Lan. Para la reintroducción del personaje, desde Aleta han seleccionado con buen criterio para esta segunda entrega, como ya realizase para la primera“La historia de Zagor”,  una aventura que al mismo tiempo entretenida y que familiarice a los lectores con el protagonsita y su entorno indagando aún más en su  origen y pasado.

De este modo, en “Darkwood: Año Cero”, el propio Zagor narra sus amigos el origen del emblema de su pecho explicándoles cómo antes de convertirse en el mítico Za-gor-te-nay ya intentaba arbitrar los conflictos entre blancos e indios en el bosque de Darkwood tras la muerte de sus padres y su amigo Wandering Fizty. De este modo, cuando descubre que un corrupto guía está entregando a los colonos y sus colonos a los sanguinarios Delaware de Kanoxen intentará impedirlo jugándose su propia vida, lo que le llevará a conocer a la mística Shyer y que su destino está fijado por una arcana leyenda en torno al eterno enfrentamiento entre el Bien y el Mal.

“Darkwood: Año Cero” es una más correcta y entretenida muestra de cómic de género en la que Moreno Burattini, partiendo de los datos que ya se conocían previamente respecto al pasado de Zagor, rellena astutamente los huecos con una trama del Oeste arquetípica de la serie en la que incorpora sin exagerar elementos fantásticos y mágicos con aceptables resultados.

Gallieno Ferri no es un dibujante espectacular pero sí que es un dibujante que conoce perfectamente su oficio y el género por lo que cumple sobradamente a la hora de trasladar al dibujo el guión ideado por Burattini en una trama sencilla, que no por ello deja de resultar entretenida y agradable para todos aquellos que disfruten con los Western.

En fin, poco a poco la leyenda de Za-gor-te-nay vuelve a resurgir en España con una apuesta por una fórmula de género que ya no se practica en ningún sitio salvo quizás en Italia y es de esperar que si estas primeras entregas cuentan con el respaldo de los aficionados y, conocido ya el origen del personaje, Aleta prosiga seleccionando  las mejores historias del personaje a lo largo de sus más de cuarenta años de existencia. Material hay de sobra.

jueves, 20 de marzo de 2014

“Liga de la Justicia de América: Élites”, de Joe Kelly y Doug Mahke. JLA 61 a 65





ECC Ediciones prosigue con su política de recuperar las etapas recientes de "La Liga de la Justicia de América" con la publicación  en una serie de siete tomillos de la etapa a cargo guionista Joe Kelly y el dibujante Doug Mahke a lo largo de los años 2003 y 2004 del que “Élites”, en el que se recogen los números 61 a 65 de la serie, es la primera entrega.

La Liga de la Justicia de América es el grupo más poderoso del Universo y por tanto la normalidad para sus miembros es acabar con las diversas amenazas que nadie más puede afrontar. Sin embargo, cuando Wonder Woman se encuentra ante una encrucijada indisoluble que provoca la destrucción de su lazo de la Verdad, el mundo se desatará un caos que solo ella podrá solucionar. Además, Plastic Man y Batman se verán inmersos en una aventura en la que el inocente escarmiento a un chaval descarriado desvelará un oscuro secreto del Hombre de Plástico.

Tras una exitosa y larga etapa desarrollada por Grant Morrison y Mark Waid, a Joe Kelly se le encomendó la patata caliente de intentar mantener el alto nivel de una serie que desde hacía años contaba con el beneplácito de los aficionados. En esta primera toma de contacto que son los  números incluidos en este TPB, que ya era un guionista experimentado tras su paso por series como "Daredevil" y "Superman", muestra su voluntad de aceptar el desafío y firma unos números esperanzadores en los que intenta seguir la estela de Morrison y Waid sin renunciar a las pequeñas historias autoconclusivas que siempre se le han dado bien.

Kelly sigue una línea en estas primeras entregas en las que apuesta por el ritmo trepidante y la emulación más bien del caótico pero genial estilo Morrison que el más ordenado y ortodoxo de Waid. Sin embargo, Morrison no hay más que uno y ello provoca que a Kelly sus interesantes ideas –algunas tan delirantes que casi están más cercanas al Morrison de la “Doom Patrol” que al de la “LJA” – le queden un tanto deslucidas y confusas en esta primera entrega.

En ese sentido, no toda la responsabilidad es de Kelly ya que tras haber contado la serie con dibujantes de la talla de Quitely o Hitch el relevo por el irritante Doug Mahke se nota en demasía. Mahke, en estos números,  es uno de los pocos dibujantes capaz de dibujar a Wonder Woman fea y su estilo todavía tosco y sin definir alterna páginas muy espectaculares con otras horrorosas, unido a un sentido de la narración bastante deficiente.

En fin, esta primera entrega de la “JLA” de Kelly y Mahke es bastante irregular consecuencia básicamente del dibujo de Mahke que echa bastante para atrás. A pesar de ello, las tramas de Kelly son entretenidas y el dibujo es susceptible de mejorar en las siguientes entregas.

miércoles, 19 de marzo de 2014

“Pepé 4”, de Carlos Giménez.

Muchos palos le han debido caer a Carlos Giménez, o de los que le han caído alguno le ha debido doler especialmente, para que abra la cuarta entrega de la biografía de su amigo y colega José González “Pepe”, que acaba de publicar Panini Cómics, con un prólogo en el que no solo justifica de nuevo su necesidad de rendir homenaje al amigo desaparecido sino además da respuesta a algunas de las más comunes críticas que se le han realizado hasta el momento a una obra que se ha convertido en más polémica de lo que en principio seguramente imaginaba. Una defensa que le honra, pero que a todo punto se me antoja anticipada, porque si hacían falta argumentos sobre la calidad de la obra Giménez los da en viñetas en las páginas siguientes, en la que sin duda es para mí la mejor de las cuatro entregas publicadas hasta ahora en la serie.

Recogiendo un amplio período de tres décadas en esta entrega, Giménez explica cómo la decadencia de las revistas de cómics y las agencias de dibujantes coincidió con el declive de la estrella de Pepe quién ve como sus ofertas de trabajo caen en picado a lo que se une la muerte de su madre. Sin poder hacer frente a los gastos y aislado de sus amigos, Pepe cae prácticamente en la indigencia de la que poco a poco irá saliendo gracias a la ayuda de los dueños de un bar que frecuentaba, su amigo Franc y Truffaut, el gerente de Selecciones Ilustradas y la familia de este. Sin embargo, el carácter dejado de Pepe es incorregible y a pesar de los esfuerzos de sus amigos siguió con su doble vida en saunas y salas de fiestas alternando con las celebridades del momento y malgastando el poco dinero del que disponía hasta que la salud empezó a pasarle factura.

Como avisa el mismo  Giménez  en el prólogo los agoreros que apuntaban que “Pepe” venía a ser una addenda innecesaria de “Los Profesionales” panegírico simpático y nostálgico del amigo finado estaban muy equivocados y parecen desconocer la honradez de un autor que ha hecho del verismo una de las bases de su larga carrera. De este modo, traspasado el ecuador de la serie, esta se vuelve más oscura y dramática mostrando Giménez la decadencia de su amigo y reconociendo una vez más sus limitaciones para aprehender el conjunto de la vida del protagonista, que blindó su vida íntima y nocturna herméticamente a  todos sus conocidos.

Es absurdo pedirle a un autor como Giménez con un estilo tan depurado y trabajado absurdas innovaciones formales que tampoco precisa la historia que quiere transmitir al lector. Y es que con los recursos que tan bien ha manejado siempre desde los tiempos de “Paracuellos”, al autor le basta para transmitirnos perfectamente todas las paradojas que rodeaban la compleja figura de Pepe González, no solo a través de la reconstrucción de anécdotas sino además poniendo en boca de sus personajes. personas reales que como él conocieron a Pepe y fácilmente identificables por los conocedores del mundillo bajo los seudónimos con los que les enmascara, que constantemente rompen la cuarta pared de la viñeta las mismas ideas en torno a su personalidad.

“Pepe 4” en ese sentido es un prodigio narrativo ya que pocos autores son capaces de contextualizar tan hábilmente las diversas décadas a partir de algunos hechos históricos y usar la reiteración de viñetas – aprende, Charlie Adlard- para transmitir tensión dramática al lector como Giménez en estas páginas  pero, además, en esta nueva entrega Giménez incorpora al tono melancólico de la historia una nueva capa argumental narrando en paralelo el declinar de Pepe con la decadencia del Cómic en España y poniendo la vida del  protagonista como la ejemplificación perfecta de ese declinar.

En fin, Giménez se supera en “Pepe 4” respecto a las anteriores entregas de la serie cambiando completamente el tono y el tratamiento de la serie para dejar a través del declinar de Pepe González constancia de la perdida de la inocencia del tebeo español y dejando  todo preparado para un desenlace en la futura quinta entrega que se presume emotivo y duro. Ojalá no se demore mucho.

martes, 18 de marzo de 2014

“Batman: La maldición que cayó sobre Gotham”, de Mike Mignola, Richard Pace y Troy Nixey.




Estos días que está todavía reciente el 77º aniversario del fallecimiento de H.P. Lovecraft ha coincido con mi lectura del que probablemente sea la historia de Batman más lovecraftiana que se han escrito a lo largo de la rica historia del Hombre Murciélago, guionizada por el que seguramente ha sido el autor de cómics que hasta la fecha más ha hecho por trasladar la ambientación de los cuentos del de Providence al Noveno Arte. Me estoy refiriendo claro a Mike Mignola y la reciente reedición de ECC de "Batman: La Maldición que cayó sobre Gotham", la miniserie enclavada en la línea Otros Mundos que el creador de “Hellboy” escribiera con Richard Pace, aunque este abandonó el proyecto antes de su finalización, y dibujara Troy Nixey, encargándose Mignola exclusivamente de realizar las portadas.

En 1928, la expedición de rescate capitaneada por Bruce Wayne encuentra los restos de la perdida expedición Cobblepot a la Antártida. Wayne y sus compañeros encuentran un único superviviente en una cueva oculta con el que regresan a Gotham, sin saber que de esta manera están devolviendo a la ciudad un mal antiguo y primigenio que fue desterrado muchos años antes y cuyo origen se remonta al nacimiento de la Ciudad y que solo quizás Batman  podrá parar.

“La maldición que cayó sobre Gotham” es un apañado intento de cruzar dos ricas tradiciones de ficción encajando en las tramas pesadillescas inspiradas en el universo lovecraftiano a diversos personajes superheroicos, especialmente Batman y sus principales secundarios y villanos pero también  a otros como Oliver Queen/ Flecha Verde o Jason Blood/Etrigan en una historia autoconclusiva que gustará sobre todo a los buenos conocedores de ambos mundos.

 De este modo, el aficionado a los cuentos de Lovecraft no le será difícil identificar guiños y referencias  propios de cuentos tan famosos como “El extraño caso de Charles Dexter Ward”, “En las montañas de la locura” , “La sombra sobre Innsmouth” o “El Extraño” (por mencionar las más evidentes) y a los fanáticos de DC les resultará fácil identificar todos los personajes y elementos que  Mignola incorpora en una historia intrigante que acaba mestizando con cuidadoso equilibrio ambos mundos y en la que la galería de personajes superheroicos adapta sus roles a la efectiva trama lovecraftiana con toda naturalidad.

Quizás el único pero de esta historia fuese que Mignola no asumiera como autor completo su realización y Troy Nixey  fuese quién asumiera el apartado gráfico. Nixey es un dibujante bastante limitado pero se muestra como un buen discípulo de Mignola adaptando su estilo al gusto gótico y opresivo que la ambientación de la historia precisa pero sin alcanzar la expresividad ni eficacia de este a pesar del fantástico trabajo del colorista Dave Stewart. Nixey no es un gran narrador y aunque su mimetismo con el estilo Mignola es total ciertamente no cuenta ni con su espectacularidad ni elegancia.

En fin, “La Maldición que cayó sobre Gotham” es una entretenida y más que correcta historia de Batman, una curiosidad en la que se muestra la capacidad de este icono para mutar y adaptarse, como los virus o los espantajos lovecraftianos, a cualquier giro o propuesta que los guionistas quieran probar con sorprendente facilidad. Y esa es seguramente la razón final de su éxito durante tantas décadas..

lunes, 17 de marzo de 2014

“Los Muertos Vivientes 19: Marchamos a la Guerra”, de Charlie Adlard y Robert Kirkman.




Robert Kirkman sigue rumiando lentamente los acontecimientos y en esta nueva entrega publicada por Planeta y que recoge los números 109 a 114 de la serie norteamericana sigue dilatando con parsimonia el inevitable enfrentamiento entre las distintas comunidades de supervivientes.

En esta nueva entrega, Rick última junto a sus aliados los detalles de su plan para atacra la comunidad del sádico Negan. Sin embargo, cuando Negan llega sorpresivamente a la Comunidad con la intención de cobrar el tributo Rick ve una oportunidad única de acabar con él. Sin embargo, los planes de Rick no siempre salen bien y su nuevo error puede poner en peligro no solo su vida sino también la de todos los que han confiado en sus dotes de líder.

Kirkman se demora en el desarrollo de los personajes y el desarrollo de su psicología preparando el que es de suponer su próximo golpe de efecto profundizando en la caracterización de algunos de los personajes que han ido apareciendo en las últimas entregas como Ezekiel, Jesús, Briana o Negan al tiempo que sigue mostrando en una de las constantes de la serie como los planes de Rick se trastocan y ha de improvisar sobre la marcha con imprevisibles consecuencias.

“Marchamos a la guerra” es un arco entretenido y que, como tantos otros precedentes y probablemente tantos posteriores, se devora con interés para dejar la decepción final de no resolver ninguna de las situaciones que plantea y sustentarse básicamente en el talento para la descripción de situaciones y, sobre todo, la construción de diálogos de Kirkman. Y es que cada vez es más evidente que el guionista no tiene ninguna prisa por resolver una serie que tantas satisfacciones le ha dado a todos los niveles y seguirá exprimiendo sus posibilidades mientras le sea posible.

Hablar del dibujo de Adlard ya es redundante y cansa,  porque nada nuevo se puede aportar a un estilo que se basa en la reiteración de viñetas similares y la ley del mínimo esfuerzo en el desarrollo de de fondos y personajes. Trabajará con los tiempos muy justos pero Adlard cada vez me parece un dibujante más limitado y  al que, además, no se le aprecía ninguna evolución ni interés por mejorar.

En fin, veremos si esta vez si, en la próxima entrega  Kirkman nos zarandea y sorprende con nuevos giros y sorpresas que nos dejen boquiabiertos y sobrecojan como antaño. Cada vez lo tiene más complicado en esta serie, pero también es verdad que a estas alturas cuenta con el sufciciente crédito como para que queramos seguir conociendo las desventuras de Rick y cía aunque los muertos vivientes se hayan convertido, para bien o para mal, en la menor de sus preocupaciones.

domingo, 16 de marzo de 2014

El Lector Impaciente ha cumplido siete años.



Pues sí, a mí me parece mentira, pero así es.

 Hace siete años y cinco días exactamente que empezaba esta aventura que supone para mí El lector impaciente cada día y  que me permite compartir con todos vosotros mi pasión por los cómics a través de un blog que con los años ha ido definiéndose como principalmente de reseñas–creo que soy el único que queda- y en el que tienen cabida todo tipo de obras, tanto las más mediáticas como las menos conocidos, de los novelistas gráficos a los fanáticos superheroicos y de los tebeos de toda la vida a la secuenciación de la narración gráfica, haciendo hincapié en las últimas novedades editoriales y reivindicando las joyas olvidados , con el único filtro el de mi subjetivo gusto personal y el análisis constructivo más allá de otras polémicas.

Con la exigencia  autoimpuesta de la actualización constante  creo que puedo sacar pecho y decir que hoy por hoy hay pocos sitios en la Blogosfera con tantas obras y de tal variedad reseñadas. Por otro lado, El lector impaciente no tiene como objetivo ni la investigación ni el análisis exhaustivo de las obras ni especializarse en un determinado aspecto sino el de dar a conocer toda la amplia variedad del Cómic en toda su diversidad, poniendo al alcance de cualquiera una impresión rápida de las diversas obras tratándolas todas por igual y otorgando a autores y  lectores el respeto y consideración que merecen.

 Un Blog no es el formato ni para el estudio en profundidad ni para el análisis mesurado pero sí para dejar constancia de la calidad de una obra a través de unas notas rápidas que son necesarias para el neófito, sobre todo en un ámbito tan desconocido para el gran público como es el del Cómic.

Y es que mi objetivo no es otro que seguir dando a conocer este complejo, fascinante y enloquecido mundo de las viñetas con amabilidad a todo aquel que le pueda interesar desde este pequeño rincón de la Blogosfera y sus extensiones en las redes sociales.

Umagino que con el tiempo acabaré dejándolo como he visto pasar a tantos compañeros pero de momento la ilusión y las ganas se mantienen. Espero que por muchos años.

Así que pasad, poneros cómodos, coged un tebeo y vamos a comentarlo.

Impacientes Saludos.

sábado, 15 de marzo de 2014

El Cartel de las XVI Jornadas de Cómic de Alicante 2014 de Max Vento, comentado.


Ya se ha dado a conocer el cartel del Unicómic 2014, realizado por el valenciano Max Vento ("Actor Aspirante"),  que tendrán lugar los días 27 a 29 de Marzo en la Universidad de Alicante y de cuyas actividades e invitados  os podéis informar aquí.

El cartel de Vento sin ser  espectacular es bastante vistoso y ahonda en la capacidad evasiva y escapista que proporciona el Cómic representando una curiosa metempsicosis.

viernes, 14 de marzo de 2014

“Yo, vampiro: Oleada de Mutilación”, de Joshua Kale Fialkov, Andrea Sorrentino, Dennis Calero, Fernando Blanco, Scott Clark y Szymon Kudranski




Pues con este tercer tomo por parte de ECC Ediciones, que recoge los números 13 a 19 de la serie original, concluye la edición española de “Yo, Vampiro” una interesante serie de vampiros obra de Joshua Kale Fialkov y Andrea Sorrentino lastrada a pesar de su calidad por las bajas ventas. Una pena vistas las propuestas de Kale Fialkov en este volumen no haber podido ver desarrolladas todas estas tramas en toda su extensión.

Andrew Bennett ha acabado con todos los vampiros sobre la faz de la Tierra aunque para ello ha tenido que absorber su maldad y volverse malvado. Tras reunir un grupo de nuevos adeptos, el malvado Bennett se propone destruir el mundo si la antigua Reina de la Sangre y antiguo amor de Bennett, Mary, ahora humana, no es capaz de reunir su propio equipo para parar sus planes y devolver la humanidad a Andrew Bennett.

Las bajas ventas condenaron a “Yo, Vampiro” en EEUU y eso es inapelable pero no deja de ser una lástima viendo como va concluyendo precipitadamente las tramas Joshua Kale Fialkov que los lectores no hayan respaldado su buenhacer pues Kale Fialkov en apenas seis números presenta en bruto sus ideas que tenía planificadas para desarrollar a lo largo de los siguientes años. El gran acierto y lo más interesante que ofrece Kale Fialkov en este tomo es esa vuelta de las tornas convirtiendo al protagonista Andrew en el villano de la historia y a Mary en la heroína abriendo una multitud de nuevas posibilidades que por desgracia no se acaban de concretar aunque es patente las buenas ideas que el guionista tenía. A falta de poder refinar el resultado y sobre todo profundizar en la caracterización de los personajes Kale Fialkov opta por imprimir un ritmo trepidante a la historia haciendo que los personajes transiten sin pausa de una situación a otra y la acción no decaiga para que esa endeblez argumental – que el propio Hale Fialkov por boca de algunos de sus personajes o en cuadros de texto a lo largo de la obra reconoce- no se note en la medida de lo posible y al menos la serie no se cierre del todo en falso.

En el aspecto gráfico, conocida con antelación la cancelación de la serie, el cocreador gráfico Andrea Sorrentino fue derivado a “Green Arrow” a partir del número quince privándonos en los últimos números de continuar asistiendo a su interesante evolución dejando la serie con algunos de los mejores números que ha dibujado en la misma. Para finalizar la serie, es sustituido para cada uno de los restantes números por un dibujante notable que ajusta su estilo para adaptarse al de Sorrentino con bastante efectividad.


En conclusión y quedándonos con lo positivo creo que “Yo, Vampiro” ha servido para demostrar la solvencia y versatilidad de un guionista como Hale Fialkov que se encuentra entre lo más interesante de las nuevas hornadas que ha fichado el mainstream. Hale Fialkov en mi opinión superó las expectativas de sus editores que sólo pretendían una serie de vampiros adolescentes tipo “Crepúsculo” y les ha proporcionado una serie de vampiros más que correcta con un protagonista y un elenco de personajes que en DC debería seguir aprovechando en el futuro. Ojala que sea así.

jueves, 13 de marzo de 2014

“Mister No: Tierra y Libertad”, de Luigi Mignacco, Orestes Suarez, Roberto Diso y otros


Sin prisa pero sin pausa, Joseba Basaló, editor de Aleta Ediciones, sigue con su labor de reintroducir y consolidar en nuestro país los fumetti de Bonelli Edizione, ampliando la oferta con nuevos personajes poco conocidos en nuestro país. El penúltimo, ha sido Jerry Mister No Drake, un testarudo y rebelde ex soldado que hastiado de la violencia dejó Estados Unidos para convertirse en piloto y desde su base en la amazónica Manaos vivir todo tipo de aventuras de acción y misterio, creado por el propio Sergio Bonelli, bajo el seudónimo de Guido Nolitta y Gallieno Ferri, en 1975 y que los más viejos del lugar recordarán por los números que publicara hace décadas la añorada Zinco. “Tierra y Libertad”, la obra seleccionada  para este relanzamiento de la serie en España, no puede estar mejor elegida pues no solo caracteriza perfectamente al protagonista sino que además aclara puntos oscuros sobre su pasado dentro de una correcta y entretenida trama de acción y suspense.

Jerome Drake, el padre de Mister No, acaba de salir de la cárcel tras cumplir una condena de veinte años por el asesinato de su mejor amigo y viaja hasta Manaos para intentar reconciliarse con su díscolo hijo y explicarle la verdad tras su condena, un oscuro secreto cuyo origen se encuentra en su participación en la Guerra Civil Española en las Brigadas Internacionales y la búsqueda del antiguo oro perdido de los republicanos. Sin embargo, tras su pista han viajado unos matones dispuestos a acabar con su vida y evitar que Drake padre ponga en marcha su venganza contra el que le traicionó a él y sus compañeros brigadistas. Mister No no dudará en ponerse del lado de su padre.

Estructurada en tres partes como suele ser habitual en muchas aventuras de Bonelli, el guionista Luigi Mignacco construye una absorbente y correctamente documentada trama vertebrada en la compleja relación que Mister No mantiene con su padre y el pasado de este, robándole el protagonismo durante buena parte del relato a su hijo. Mignacco demuestra su oficio enganchando al lector con la historia y solo en su recta final acaba derivando hacia un final un tanto precipitado que no acaba de estar a la altura de  todo lo bueno desarrollado en las páginas previas. Mignacco se muestra como un gran conocedor de las teclas del género para no cerrar en falso la historia autconclusiva y destaca especialmente en la caracterización de los diversos personajes que aparecen en sus páginas construyendo en definitiva un más que correcto cómic de género que logra con creces su objetivo de hacer pasar un buen rato.

En el apartado gráfico, la obra sufre el baile de los diversos dibujantes que participan en su elaboración como suele ser habitual también en los cómics de esta habitual  que hace que el resultado final se resienta a pesar del oficio que demuestran  y su solidez narrativa. Entre todos ellos, destaca la labor del cubano Orestes Suárez.

En fin, “Mister No: Tierra y Libertad” es un buen cómic de género, que cumple perfectamente su objetivo de relanzar en España al personaje otorgando al lector que lo desconozca una buena medida sobre lo que son sus aventuras a través de una historia de género que cuenta además con el gancho de la ambientación de parte de la trama en la Guerra Civil española, que sirve en buena medida para desmitificarla desde el respeto y convertirla en escenario perfecto para este tipo de aventuras. Que lástima que haya tenido que venir un zorro viejo como Sergio Bonelli hace unas décadas a hacer lo que nuestros editores y autores no parecen atreverse a hacer todavia salvo en contadas ocasiones.

miércoles, 12 de marzo de 2014

“Batman El Caballero Oscuro: Irresistible”, de Tom Peyer y Tony Harris.


ECC sigue recuperando las distintas miniseries publicadas en la muy recomendable serie “Leyendas de El Caballero Oscuro” presentándolas de manera independiente. “Legends of the Dark Knight” fue una lóngeva serie iniciada en 1989 que, sobre todo en sus primeras entregas, ofreció historias de gran calidad realizadas por primeras espadas del mainstream, pero que conforme pasaron los años ese empuje inicial fue derivando en historias mucho más irregulares y de calidad discutible. La historia que nos ocupa hoy, “Irresistible” publicada originariamente en los números 169 a 171 realizada por el guionista Tom Peyer y el dibujante Tony Harris, correspondería a este último periodo.

Frank Sharp es un adolescente díscolo e inadaptado como consecuencia de la terrible deformación de su rostro. Sin embargo, Frank tiene un don es capaz de obligar a cualquier persona menos a sus padres a hacer su voluntad. Cuando sus padres le echan de casa, el muchacho desquiciado empieza a ejercer sin control su irresistible poder lo que acabará despertando la atención del Hombre Murciélago.

El guionista Tom Peyer, más conocido por sus labores por sus buen ojo como editor que por sus diversos trabajos como guionista entre los que destacaría "Hourman", se lanza a construir una historia en la que la presencia de Batman es testimonial y cede el protagonismo al “villano” de la historia un conflictivo adolescente con el poder de obligar a hacer a los que da la mano su santa voluntad. Más allá de la moralina que encierra la historia en torno a la correcta educación de los jóvenes, Peyer construye una trama bastante irregular y confusa en la que todo parece improvisado y escasamente planificado, desde la caracterización y motivación de los distintos personajes hasta el desarrollo y conclusión de una historia que no acaba de enganchar a los lectores.

En el aspecto gráfico, Tony Harris, popular por su trabajo en series como “ExMachina” y “Starman” aplica su elegante estilo hiperrealista a una historia en la que naufraga debido a las lagunas del irregular guión de Peyer. Harris se limita a cumplir con un dibujo aseado y limpio, aunque los que ya lo conocen notarán sus limitaciones para construir nuevos personajes intercambiando las mismas caras de un trabajo a otro.

En fin, es una pena que habiendo todavía tan buen material de DC esperando ser editado por primera vez en España, se priorice antes historias tan fallidas como esta. Y es que esta miniserie no hace para nada honor a su título.