lunes, 5 de noviembre de 2012

“Ladrón de Ladrones” de Robert Kirkman, Nick Spencer y Shawn Martingrough.




Acaba de publicar Planeta el primer recopilatorio con los primeros siete números del penúltimo proyecto de Robert Kirkman dentro de su flamante sello editorial de Image,  Skybound, del que se acredita únicamente como autor del argumento para que otro, en este caso Nick Spencer, finalice el guión. Más allá del tirón que tiene su carismática firma, uno no entiende porque esa necesidad de ensalzar tanto un cómic correcto y convencional que más allá de su buena factura no aporta nada al género al que pertenece salvo buenas dosis de entretenimiento.

Conrad Paulson, también conocido como Redmond, es un ladrón de guante blanco de esos que siempre van un par de pasos por delante de todo el mundo (de los polis, de su mujer, de su hijo, de sus socios, de sus clientes…) y que, como tantos avezados profesionales, es de lo mejorcito en su profesión pero un negado para las demás facetas de su vida. Visto el panorama, Redmond pretende dar un giro a su vida y abandonar su vida de crímenes para intentar recuperar a su mujer aunque ello le cueste la enemistad de sus compinches. Sin embargo, cuando el inútil de su hijo que ha intentado emularle en su carrera criminal es detenido por la policía, el hábil Redmond tendrá que hilvanar un arriesgado plan criminal para salvar a su chaval al tiempo que él y sus colegas salgan de rositas.

Kirkman y Spencer construyen una estupenda historia de ladrones evocadora sin ningún pudor de los clásicos cinematográficos del género  -desde los más antiguos hasta los más modernos- obviando cualquier tipo de atisbo de originalidad para moverse como peces en el agua en sus convenciones, dejando constancia que saben perfectamente de lo que escriben. Si la historia de original tiene poco, lo que le aporta frescura e interés es su cuidada y moderna construcción que adapta en la medida de lo posible la narración en viñetas a los recursos de películas como "Ocean's Twelve" o "Snatch: Cerdos y Diamantes". Para ello, utilizan una exigente composición de cuatro viñetas por página y abundan en las elipsis y flashbacks para aportar dinamismo a la trama y mantener enganchado al lector desde la primera a la última página.

En el aspecto gráfico, Shawn Martinbrough, realiza un trabajo interesante adaptando su estilo a la sobriedad de la historia y la estética noir implantada por autores como Sean Phillips y Eduardo Risso, aunque sin llegar a la altura de estos, pero cumpliendo con oficio y mostrando su buen hacer como narrador para dar siempre con la mejor opción para mantener la claridad de la historia dentro de la forzada estructura ideada por los guionistas.

En fin “Ladrón de Ladrones” es agradecido entretenimiento para todos los públicos y no me extraña que ya se esté preparando una serie de televisión. Éxito asegurado.   

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