jueves, 24 de marzo de 2011

“Djinn: Las Treinta Campanillas”, de Jean Defaux y Ana Miralles.

Retomo el repaso de “Djinn”, la excelente serie publicada por Norma Editorial del francés Jean Defaux y la española Ana Miralles, con “Las Treinta Campanillas”, el segundo álbum de esta saga que mezcla como pocas el erotismo con la intriga y la aventura.

“Las Treinta Campanillas” retoma la historia de Kim Nelson y su antepasada Jade. Mientras Kim siguiendo la pista de misterioso Abu Sarki acaba convertida en el objeto de placer de los mercenarios del esquivo personaje en su inexpugnable ciudadela del desierto, en la Estambul de 1912 Lady Nelson, seducida por Jade, se ha convertido en la nueva concubina del harén del sultán Murata quién pretende utilizarla como una pieza más en su precaria y peligroso juego de estrategias frente a los británicos y alemanes. Mientras Kim, en el presente, demuestra ser una concubina con carácter, en 1912, Lord Nelson penetra en el prohibido harén de Murati para recuperar a su antigua mujer.

A partir de la costumbre de las treinta campanillas con la que los señores adiestraban a sus concubinas, Dufaux hilvana esta historia de tramas paralelas encadenando entre una y otra las experiencias de las dos protagonistas en una aventura que se lee con agrado a pesar de revisitar todos los tópicos propios de las aventuras exóticas, compensando perfectamente ambas tramas y narrada con el suficiente oficio como para cumplir con las expectativas perfectamente y dejando un recuerdo agradable en el lector que le lleve a continuar la historia en un nuevo álbum

En el aspecto gráfico, Ana Miralles cumple sobradamente reflejando el exotismo de las localizaciones en que se desarrolla la historia a través de un dibujo delicado, limpio y armonioso que se ajusta perfectamente a las necesidades de la historia de Dufaux, encadenando una trama con otra a partir de elegantes transiciones y aunque en ocasiones las caras de sus personajes hubieran requerido una mayor expresividad aprueba con nota en una historia ideal para su lucimiento.

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