jueves, 9 de septiembre de 2010

“Pema Ling: Los Guerreros del Despertar”, de George Bess.

Yo sigo a mi ritmo y a pesar de haber aparecido recientemente el quinto álbum en España de la serie “Pema Ling” voy a ocuparme de comentar el segundo que es el que toca para seguir el orden de la serie.

En esta segunda entrega, nos encontramos con la pequeña Pema Ling perfectamente integrada en la vida cotidiana de la lamería en la que vive haciéndose pasar por un chico bajo el nombre de Tilen. Mientras cuida de las ovejas y del viejo monje Jigme Okou, Pema Ling afina sus habilidades para el combate cuerpo a cuerpo mediante una técnica secreta propia de los monjes guerreros. Cuando es descubierta y gracias a su habilidad para el combate, el profesor decide integrarla en su clase a pesar de darse cuenta del verdadero sexo de Pema Ling. Sin embargo, su habilidad suscitará la envidia de un compañero al que la pequeña Pema dejará malherido en una reyerta. Para intentar salvar su vida, Pema Ling y su mentor iniciarán un duro viaje a las cumbres más altas e inhóspitas para dar con una medicina que curen al muchacho. Mientras tanto, las intrigas políticas se suceden en la lamería y un ejército chino se dispone a tomarla para devolver el poder al corrupto Tseundud.

Bess aparte de seguir desarrollando en este segundo álbum la biografía de su heroína introduce un subargumento para presentar el contexto histórico de un Tibet políticamente convulso en el que las luchas de poder se suceden entre los monjes a través de las maquinaciones del corrupto Tseundud y su alianza con los chinos. Bess usa del cómic como un vehículo para acercarnos a las peculiaridades de la cultura e historia tibetana a través de una historia que encuentra en la minuciosa labor de documentación realizada por el autor y su dibujo clasicista, elegante y preciso, que no escatima en regalarnos los ojos con espectaculares localizaciones, las herramientas ideales al amparo de una tópica fórmula de venganza que siempre resulta bastante agradecida para el lector. Bess se toma su tiempo en ir desarrollando lentamente la trama capítulo a capítulo de un modo lineal y reiterativo que escatima al lector grandes sorpresas y aunque no sea un dibujante especialmente dotado para la acción ni su narrativa fluida se las ingenia bastante bien para engancharnos con un cómic que peca a ratos de ser excesivamente literario y abusar de las cartelas y los diálogos recargados para reforzar la narración gráfica.

Pema Ling” no es un cómic para todos los gustos y su estilo puede resultar un tanto anticuado, recargado y farragoso enfrentado a las tendencias actuales siendo una serie que interesará básicamente a los aficionados a las aventuras históricas que pueden encontrar en sus páginas un buen medio para acercarse a la historia tibetana y el budismo desde un punto de vista diferente al que nos proporcionan mangas tan recomendables como “Buda” o “Ikkyú”.

Más “Pema Ling” en El lector impaciente:

Lágrimas y sangre”.

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