sábado, 6 de abril de 2013

Carmine Infantino (1924-2013)


Esta semana ha muerto Carmine Infantino, que es lo mismo que decir que ha muerto uno de los mayores dinamizadores del género superheroico en ese período que se ha venido a llamar Silver Age.
Infantino fue un exquisito dibujante y un agudo editor, suyas fueron muchas de las decisiones más imaginativas y visionarias que ayudaron a dinamizar y modernizar ese gigante llamado DC y plantarle cara a la pujante Marvel, para la que también trabajó en distintos períodos, con conceptos que aun hoy en día forman el núcleo argumental de la Editorial.

Sin embargo, Infantino siempre será recordado por crear el Flash moderno y modernizó a Batman. pero también creó junto a otros autores a personajes como Animal Man, Deadman o Batgirl, y dotó visualmente desde su puesto de director artístico de un estilo propio e identificable a DC a través de las miles de portadas que realizó  y supervisó.

En fin, ha fallecido un grande del género superheroico y desde hace tres días Flash no corre tan rápido.
La mejor semblanza sobre Carmine Infantino (en español) la realizó hace años Pedro García en su  UTCON  y se puede leer aquí.

D.E.P.

viernes, 5 de abril de 2013

“Ardalén”, de Miguelanxo Prado.




Lo cierto es que hay autores que son toda una garantía y casi nunca fallan por más que se hagan esperar. Uno de estos es el polifacético gallego Miguelanxo Prado, quién tras bastante tiempo alejado de los cómics para ocuparse de otros menesteres, ha regresado con energías renovadas con  “Ardalén”, su última obra publicada por Norma Editorial,  logrando uno de esos tebeos especiales que ensalzan artísticamente un medio generalmente  tan poco valorado.

Ardalén” cuenta la historia de Sabela, una mujer de mediana edad que, investigando su pasado para escapar de sus propios fantasmas personales, llega a una aislada aldea gallega para recabar información en torno a un abuelo desaparecido en la emigración a Cuba a finales de los años treinta al que no llegó a conocer, Allí entablará amistad con Fidel, un aislado anciano senil que vive sumido en la confusión de sus recuerdos reales e imaginarios lo que acabará despertando el recelo de los vecinos.



 Miguelanxo Prado construye una maravillosa historia en torno a las paradojas entre lo real y lo irreal que desde "Trazo de Tiza" han marcado su obra y que evoca directamente las formas y maneras del realismo mágico de autores como Sepúlveda o García Márquez, los recursos visuales de películas como “Una mente maravillosa” o la dignificación de la senilidad y la locura de otros cómics como “Arrugas”, de Paco Roca.



Prado toma todos esos elementos para impregnarlos de su particular sensibilidad y poesía y localizar la historia en la mágica Galicia profunda tan cercana a él  desplegando con maestría ante el lector en ese marco evocador de colinas verdes y mares imaginados las historias cruzadas de personajes reales y recordados que confluyen en la mente desordenada del confuso Fidel al que nos presenta humanizado y cercano.


A partir de ese personaje central, Prado desarrolla una historia absorbente en torno a la vulnerabilidad del ser humano y lo diáfano de los límites entre la realidad y la fantasía, entre lo recordado y lo imaginado, dosificando perfectamente los descubrimientos en torno a qué es real y qué imaginado en la historia para que el lector quede atrapado como el resto de los personajes entre los dos diversos planos  en los que se desarrolla la obra que acaban confluyendo sin separación en un todo uniforme y coherente.

Prado le da una textura onírica e irreal a “Ardalén” mediante el minucioso y artesanal acabado pictórico con un completo dominio de la aguada y el color que convierten cada página, cada viñeta, en un pequeño cuadro con el que deleitarse. Sin embargo, por suerte, ”Ardalén” es cómic y de los buenos con lo que toda ese virtuosismo gráfico confluye en una narración compleja, poética y minuciosa a la que complementa como un recurso más introduciendo en la narración reportajes, fotos, cartas, sentencias, etc, que lejos de crear confusión complementan la historia, logrando un perfecto equilibrio entre unos y otros.



“Ardalén” es un cómic imprescindible que a más de uno permitirá reconciliarse con un medio capaz de seguir ofreciendo obras poéticas, conmovedoras y mágicas siempre que autores de la sensibilidad y dominio de Prado sigan apostando por él mismo. Que nos dure muchos años.

jueves, 4 de abril de 2013

“Vengadores Secretos: VvsX”, de Rick Remender y Renato Guedes.





A veces, en la periferia  de los cacareados y mediocres megaeventos con los que las grandes editoriales mainstream basan sus estrategias comerciales, aparecen pequeñas historias accesorias que son mucho mejores que la panacea mediocre con que nos quieren embelesar. Últimamente, a mí me ha pasado con los tres números de la serie Los Vengadores Secretos interrelacionados directamente con la historia de  “Los Vengadores VS La Patrulla X” que ya comenté por aquí. Y es que la  historia titulada “Operación Fénix”, guionizada por Rick Remender y dibujada por Renato Guedes, y recogida en los números 21 a 23 de la edición en grapa de Panini de LosVengadores Secretos”  es mucho más ilusionante  y atractiva que el blockbuster palomitero que tanto se han esforzado en ensalzar. 
Un grupo formado por los más poderosos Vengadores parte al espacio exterior para intentar desviar o capturar la destructiva Fuerza Fénix que se dirige hacia la Tierra.  Tras el fracaso de la misión, unos mermados vengadores tienen que hacer un aterrizaje de emergencia en Hala, el planeta natal de los antaño orgullosos Kree, sin saber que estos, manipulados por uno de sus líderes, pretenden que el Fénix les devuelva su anterior poderío aunque para ello hayan tenido que devolver a la vida al más grande de los héroes Kree y antiguo vengador, el Capitán Marvel.
 “Operación Fénix”  ha conseguido que por primera vez me parezca realmente notable la labor de Rick Remender en "Los Vengadores Secretos" y confirme que tiene madera para ser un gran guionista. Y es que, más allá de la superficialidad bobalicona que supone el enésimo amago de resurrección del muerto más muerto del panteón Marvel, en el primer número de esta aventura  Remender caracteriza perfectamente a los personajes y logra crear la atmósfera heroica que la historia planteada precisa con un conocimiento, sutileza y profundidad que no he percibido por ningún lado en el dichoso megaevento escrito a pachas por los Aaron, Bendis, Brubaker, Fraction, etc
Remender realiza un cuidado y coherente estudio de la personalidad de los distintos personajes que maneja, enfrentados a una misión que saben suicida y para la que aun así se han presentado voluntarios, aislados en la doble soledad del espacio profundo y el Quinjet que tripulan. A partir del punto de inflexión, marcado por ese número la historia transita con habilidad y con oficio lastrada por su asumido carácter tributario del megaevento programado y dejando la sensación que Remender podría haber sacado mucho más partido a la resurrección de un Capitán Marvel que por sí misma de haberse mantenido habría supuesto el verdadero bombazo editorial. De este modo, la conclusión de la historia con resultar más que correcta me dejó la sensación de ser a la fuerza algo aturullada y precipitada frente al control narrativo mostrado en la brillante primera entrega aun cuando cumpliera sobradamente con su objetivo.

Buena parte del encanto y el éxito de este “Operación Fénix”  se debe al descubrimiento –para mí- del dibujante brasileño Renato Guedes quien le da una estética completamente contracorriente a la historia más entroncada con el prerrafaelismo de los Barry Windsor Smith o Mike Kaluta setenteros y la tradición europea de hipnótica Ciencia Ficción europea derivada del "Métal Hurlant" que a la espectacularidad superheroica de tradición kirbiana y su derivación actual en personajes huecos con anatomías imposibles. No creo que Guédes se haya documentado mucho para la historia y gracias a ello ha logrado un resultado fascinante y original al recrear un Hala más emparentado con los mundos fantásticos de Moebius que con los  planteamientos clásicos de los Starlin, Kirby, Heck, y dando a la historia un acabado pop original y contracorriente con lo que se lleva ahora en el género…Las portadas de un tal Alan Davis, tampoco son moco de pavo, majetes.

En fin, creo que en muchos aspectos, esta “Operación Fénix” es una obra mucho más conseguida e interesante que la obra mayor de la que deriva que logra que le dé un voto de confianza a las capacidades de Remender. Eso sí, mucho más disfrutable si de fondo se escucha  al tiempo el  Space Oddity” de Bowie.

miércoles, 3 de abril de 2013

“Batman: Odisea”, de Neal Adams.

Si hay un nombre que se asocia indefectiblemente con una etapa mítica en la larga trayectoria del Hombre Murciélago ese es el de Neal Adams, una auténtica leyenda del cómic cuyas aportaciones narrativas y su espectacular estilo gráfico revolucionó el género superheroico en la década de los setenta y lo convierten en uno de los nombres claves de la llamada Silver Age. Por eso, todo aficionado de Batman que se precie ha debido subrayar las dos miniseries que componen “Odisea”  que ECC Ediciones acaba de publicar en un cuidado volumen, ya que suponen su reencuentro con el personaje tras muchas décadas.



Batman se enfrenta una vez más a su reto más difícil, mantener su compromiso de evitar las armas de fuego y matar a sus enemigos, al enfrentarse a un enemigo tan letal y mortífero que atemoriza al mismísimo Ra's al Ghul y  ha secuestrado a su hija, su amada Talia. Para salvarla, Batman junto a sorprendentes aliados se adentrará en un mundo subterráneo inexplorado y secreto  en el que conviven civilizaciones perdidas y animales prehistóricos en un viaje que se acaba convirtiendo en toda una Odisea.
Si alguien esperaba un cómic convencional, es que no conoce a Neal Adams, ya que un tipo tan inquieto y contracorriente como él no se iba a limitar a adoptar las cuatro fórmulas del oficio  para cubrir el expediente del encargo. No, Adams en “Odisea” da una vuelta de tuerca a los clichés del pulp para desarrollar una aventura llena de pretensiones, loca y fantasiosa, en la que se divierte en ir constantemente por delante de los lectores jugando con la narración para hacer esta incómoda y errática a pesar de lo tópico y conocido de muchos de los personajes y situaciones planteadas que gusta de forzar una y otra vez.

En ese sentido, Adams juega a ir escondiendo sus cartas desde el principio no mostrando prácticamente hasta la mitad de la obra cuál es el tema principal de y entreteniendo al lector con una narración errática, llena de circunloquios y dudas y aparentemente dispersa que pueden provocar más de un quebradero de cabeza al lector.

 En el fondo no es más que un recurso,  ya que Adams, plantea la historia como el relato  que el propio Bruce Wayne, actuando de narrador interpuesto, va explicando a un personaje que hasta el final de la historia no conoceremos, involucrando al lector constantemente y exigiendo de su atención constante en la historia al romper una y otra vez la cuarta pared y jugar con la linealidad de la historia mediante elipsis y flashbacks. Un juego difícil y enrevesado que acaba generando confusión y no gustará a todo el mundo y obligará a más de una relectura de la obra para poder apreciarla en su justa medida.

Adams deja buena parte de las convenciones manidas en torno a Batman de los últimos treinta años aparcada para aprovechar la fuerza del icono  para transformarlo en un héroe pulp protagonista de un relato más cercano a las historias de “Doc Savage” que a lo que se supone se ha de esperar de un tebeo de Batman, como ya hiciera en los setenta al adaptar la estética a lo Bond en sus historias clásicas. 

El autor retoma muchos de los elementos con los que ya trabajó  anteriormente a lo largo de su carrera y en su etapa en Batman, incorporando a la historia a Ra’s al Ghul, Talia o Man Bat (por no hablar de la mayor parte del panteón de villanos locos) o introducir personajes a los que diera esplendor en su propia cabecera como Deadman y situando la historia en el marco de un mundo perdido que recuerda poderosamente a la Tierra Salvaje de sus tiempos en “La Patrulla X”.

En el aspecto gráfico, Adams se encarga del dibujo a lápiz siendo entintado en los disntintos capítulos  por artistas de la valía de Bill Sienkiewicz, Michael Golden, Arthur Adams, Scott Williams, Kevin Nowlan o Paul Neary. En este apartado, se puede decir que Adams realiza una vez más un trabajo soberbio demostrando su enorme talento para el dibujo realista, situándose como un continuador aventajado de los Foster y Raymond

 Adams demuestra su domino absoluto del universo batmaíaco y de la anatomía humana dibujando a los personajes en los más increíbles escorzos con inigualable soltura con lo que este tebeo debería ser materia de estudio para cualquiera que quiera aprender cómo dibujar a Batman. Quizás el único pero que se le pueda poner a la obra en este apartado es el coloreado digital de estudio que le da un tono frío e impersonal que contrasta con el virtuoso y detallado dibujo del artista. 


En fin, “Batman: Odisea” es un cómic difícil y contracorriente alejado del cómic de superhéroes al uso aun cuando nunca desmienta e incluso reivindique su condición de obra adscrita a este género que sospecho no gustará a la mayoría e incluso recibirá duras críticas. Sin embargo, más allá de las filias y fobias que está llamada a despertar, es una obra que refuerza la validez del género para las grandes historias y la experimentación, desmintiendo los manidos mantras en torno a que dentro del mainstream no hay cabida para la experimentación, la libertad creativa o que los personajes icónicos están acabados. Solo hace falta que  los creadores se atrevan (o los editores les dejen, que esa es otra)…O llamarse Neal Adams, claro.

martes, 2 de abril de 2013

“La Capa 1969”, de Joe Hill, Jason Ciaramella y Nelson Daniel.




A rebufo del éxito obtenido por “La Capa, obra de la que ya comenté algo por aquí,  surgió esta miniserie de cuatro números que ahora Planeta ofrece en un único tomo en el que se explica el origen de la extraordinaria prenda que le da título en una precuela que manteniendo en los créditos el tirón comercial de la firma de Joe Hill es responsabilidad del equipo formado  por el guionista Jason Ciaramella y el dibujante Nelson Daniel.

En 1969, el capitán Chase ,el padre de los hermanos protagonistas de La Capa”, es reclutado como piloto de helicópteros médicos en la Guerra de Vietnam. Cuando su helicóptero es abatido y él capturado se convertirá en prisionero de guerra de un sádico y resentido señor de la guerra norvietnamita teniendo que hacer frente a crueles vejaciones y duras pruebas para sobrevivir y poder reunirse con su familia. Sin embargo, en su reclusión conocerá a un extraño personaje que le dará la llave para lograr la libertad y la venganza.

Es curioso como del amplio abanico de posibilidades que el equipo creativo tenía para desarrollar esta precuela hayan decidido localizarla en plena guerra de Vietnam con lo que muchos de los elementos metaficcionales que hacían de la obra principal una obra interesante se pierden por el camino para acabar reducido este origen a convertirse en una digna y entretenida historia de género bélico que cumple sin excesiva brillantez su función de dar un origen a la peculiar Capa del título al tiempo que ilumina algunos de los puntos oscuros de la primera miniserie. En ese sentido, se podría considerar la obra de Ciaramella y Daniel modélica, al mantener la hilazón con los personajes y la historia de la primera entrega aun cuando se pueda leer perfectamente independientemente.

Para lograrlo, Ciaramella usa como medio introductorio de las historias la primera viñeta de cada capitulo en la que presenta a la tranquila familia Chase leyendo las noticias en torno al padre de familia en los pacíficos Estados Unidos antes de introducirnos en una narración paralela en el horror que este está viviendo en Vietnam. Sin embargo, más allá de ese ingenioso recurso la historia aunque eficaz resulta un tanto pobre y simple.

Y es que  La Capa 1969 es una historia bélica arquetípica, que emula sin descaro buena parte de los tópicos de los clásicos  que han tomado igualmente la sobreexplotada guerra de Vietnam como telón de fondo a la que añade la nota sobrenatural en torno al origen de la dichosa Capa. Sin embargo, la trama de Ciaramella resulta bastante sencilla por no decir simple y se le podría haber exigido algo más de esfuerzo para dotar de profundidad a unos personajes y situaciones que se antojan poco trabajados aunque  sencillo tebeo, que se lee en un ratillo, cumpla su función y otorgue un rato de sencilla evasión poco exigente.



En el aspecto gráfico, Nelson Daniel realiza un trabajo efectivo con un estilo cartoon vistoso que maneja  con sobriedad los recursos gráficos imprescindibles para sacar adelante la historia aun cuando no llegue a la altura de Zach Howard y, en ocasiones, su sentido de la narración se torna algo confuso e incluso anticlimático, pero la trama es tan sencilla que sus deficiencias no provocan dificultad en la comprensión de la historia.

En fin, “La Capa 1969 es una precuela que cumple con los mínimos exigibles, aun cuando deja la sensación su lectura que un equipo creativo algo más implicado y talentoso podía haber sacado más partido a una historia que podría haber dado mucho más de sí. Quizás en la próxima.

lunes, 1 de abril de 2013

“Superman: El hombre de acero vol. 2”, de John Byrne, Marv Wolfman, Dick Giordano y Jerry Ordway.


 
Ya comenté por aquí mi debilidad por la etapa de John Byrne en Superman pero si dentro de la etapa hay algunos números que recuerdo con especial cariño son los del cruce con el infravalorado megaevento de “Legends” que se recogen en el segundo volumen de la nueva edición  de ECC Ediciones, que reúne los números 2 a 4 de “Superman”, “Action Comics 584-587” y “The Adventures of Superman 426” USA.

En estos números, Superman se enfrenta a villanos clásicos como Luthor quién orquesta una compleja operación para descubrir su identidad secreta, viaja hasta Apokolips para convertirse en un títere de los maquiavélicos planes de Darkseid y a su regreso se enfrentará a la ciega furia asesina del demente Bloodsport y junto a aliados como el Fantasma Errante o Etrigan hará frente a distintas amenazas sobrenaturales.

Resulta agradable releer estos estupendos números en los que Byrne humanizó como nunca antes a Superman, haciendo que este fuese constantemente un paso por detrás de unos enemigos que ponían en tela de juicio su invencibilidad. Teniendo ese concepto claro, Byrne explora diversas situaciones y entornos en historias que van desde la epopeya cósmica de Ciencia Ficción en la que Superman se convierte en un moderno Espartaco, a historias urbanas con trasfondo social como el enfrentamiento con Bloodsport o incluso los saltos temporales y coqueteos con el fantástico y el terror en las historias coprotagonizadas con Etrigan y el Fantasma Errante.

Sin duda, el que empieza a ganar especial protagonismo, es un Lex Luthor que se erige en la némesis de Superman, un ser humano inteligente y provisto de ingentes recursos inalcanzable para un ingenuo Superman incapaz de incriminarle. Byrne además va desarrollando sus planes manteniendo además la identidad propia de las tres series del Hombre de Acero que existían por entonces, convertida “Action Comics” en un “Team up” en la que Superman se enfrentaba a una amenaza junto a otros héroes DC mientras en “Superman” desarrollaba las grandes historias y “The Adventures of Superman” quedaba en manos del siempre eficaz Marv Wolfman junto a Jerry Ordway para presentar historias más intimistas y urbanas .

En el aspecto gráfico, Byrne realiza un trabajo aseado y eficaz perfectamente reforzado por entintadores de la talla de Austin, Giordano o Karl Kessel, viéndose además apoyado por el equipo creativo de “Adventures of Superman”, Jerry Ordway y Marv Wolfman, en la trilogía en Apokolips que se desarrolló entre las distintas cabeceras del Hombre de Acero.

En fin, el “Superman” de Byrne es un momento dulce en la que probablemente haya sido la mejor época de DC en las últimas décadas y estos números han resistido perfectamente el paso del tiempo. Imprescindible para cualquier seguidor de Superman.

sábado, 30 de marzo de 2013

Embryo 4 ya está aquí.



Pues sí, el mejor e-zine dedicado al gran Alan Moore en castellano, ha llegado a su cuarto número en el que se pone especial énfasis en el papel de la magia en la obra del de Northampton.

En esta ocasión, he contribuido para la ocasión con unos articulillos que subí al blog hace tiempo sobre “Promethea”. Espero que para una próxima edición poder completar la reseña del resto de la obra (se me olvidó completamente, chicos).

Además, hay interesantísimos artículos y entrevistas que no deberiaís perderos

Para poder descargar o leer el “Embryo 4 completamente gratis, aquí.

viernes, 29 de marzo de 2013

Manuel Garcia Ferré (1929-2013)



En el día de ayer murió Manuel García Ferré, que a la mayoría no dirá nada pero marcó las tardes de toda una generación de españolitos y españolitas con una de sus creaciones, “El libro gordo de Petete”.

Nacido en España, Garcia Ferré tuvo que exiliarse muy joven a Argentina como consecuencia de la Guerra Civil Española, país en el que desarrolló su larga y fructífera carrera como historietista y animador para el público infantil.

Entre sus creaciones destacó su labor en revistas infantiles como “Anteojito” yBiliken” con personajes como Oaky e Hijitus.

Pero, sin duda, la obra que le catapultó internacionalmente fue la enciclopedia infantil “El libro gordo de Petete” y su  adaptación televisiva.

En fin, El libro gordo te enseña, el libro gordo entretiene….

DEP

jueves, 28 de marzo de 2013

Cartel del Expomanga 2013.



Ya se ha hecho público el cartel del Expomanga de este año. En esta ocasión se ha optado por tres nuevos talentos –Marta Nael, Henar Torinos y Daniel Alarcón-  que han hecho un trabajo que nada tiene que envidiar el de autores más contrastados.

Toda la información sobre el evento, aquí.