
Sin embargo, con los años nos fuimos enterando que Colombo era este Peter Falk, un actor y pintor de vocación tardía que tuvo que superar más de una barrera en su carrera interpretativa debido entre otros motivos a que era tuerto y llevaba un ojo de cristal. Falk se había curtido en excelentes “thrillers” como “El Sindicato del Crimen”, comedias (“Un ganster para un milagro” o “La Carrera del Siglo”) o bélicas (“La Batalla de Anzio”). Y después de “Colombo” destacó en películas de directores independientes como Cassavetes (“Una mujer bajo la influencia) o Wenders (“Cielo sobre Berlín”), aunque quizás su último gran papel y por el que le recordarán los más jóvenes sea el del abuelillo -¿Colombo tenía un nieto?- de “La Princesa Prometida”.
Falk fue un tipo de talento que se vio en la gran pantalla encasillado como gran actor de reparto brillando realmente en la televisión gracias a “Colombo”, aunque también destacó como pintor, y en los últimos años se había alejado tanto de la vida pública que muchos pensábamos que ya había muerto.
D.E.P.
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