viernes, 4 de febrero de 2011

“Tabú”, de Rubén Pellejero y Jorge Zentner.

Entre la vorágine de las novedades que aparecen constantemente hay obras publicadas hace años que merece la pena pararse a releer despacio. Tebeos que con el paso del tiempo deberían adquirir la condición de clásicos en lugar de caer en el olvido y los afilados dientes de las trituradoras de papel. A algo más de diez años de su primera publicación, uno de esos tebeos es el “Tabú”, de Rubén Pellejero y Jorge Zentner que editado por Glénat, un tebeo sutil y exquisito que me da la sensación que ha pasado algo desapercibido eclipsado por otras obras de Pellejero.

Tabú” empieza planteado como un polar que evoca a Manchette o Malet en la presentación de los misteriosos asesinatos, aparentemente sin conexión, que están sucediendo por toda la ciudad con un único elemento común la aparición junto a las víctimas de una misteriosa cita del “Fausto” de Goethe que lleva al inspector encargado del caso a pensar que es el mismísimo diablo su autor. Un nuevo elemento entra en juego con la aparición de Maria, camarera del club Tabú, a quién la enigmática y sofisticada Princesa la ofrece devolverla su antigua vida de artista.

El misterio y la magia son los dos grandes elementos sobre los que Jorge Zentner asienta una historia de tramas paralelas que solo al final acaban congeniando en un discurso único por el que el argentino recibió el premio al Mejor Guión del Salón de Barcelona 2001. Si la historia parte de un planteamiento cercano al género negro francés en su costumbrismo y la aparición de una subtrama humorística referente a la vida sentimental del inspector encargado del caso, se ve enriquecida por la aparición de la trama mágica protagonizada por Maria y Princesa y la narración del pasado de aquella con lo que Zentner elabora un complejo artificio de tramas solapadas que recuerda a las babushkas rusas introduciendo historias dentro de la historia que se complementan y enriquecen sin que importe tanto la conclusión de la misma en su abrupto final siendo en este caso la historia una mera excusa para plantear la historia recordando en ocasiones a otro grande como Jorge Sampayo y sus obras con José Muñoz..

Todo el artificio planteado por Zentner no se sostendría sin la habilidad de un Rubén Pellejero que se muestra como un dominador absoluto de la mancha y el contraste entre blanco y negro. Si en las primeras páginas del álbum podemos pensar que estamos ante un prototardi pronto Pellejero obvia esa referencia para incidir en la fuerza evocadora de su dibujo para convertir a la ciudad y sus personajes en el fin del álbum y no sólo en meros actores de una historia que es una mera excusa para mostrar su habilidad. Pellejero da un curso del manejo de la élipsis para reforzar la irrealidad de la historia y utiliza de los tonos grises para introducir la narración del pasado de Maria. Cada viñeta de Pellejero supone una nueva invitación al lector para demorarse en el descubrimiento de un nuevo detalle, una nueva perspectiva, un desafío constante que enriquece enormemente la (re)lectura.

Tabú” es una pequeña joyita del cómic patrio y no debería faltar en ninguna tebeoteca que se precie, una delicatessen para todos los públicos en la que demorarse.

10 comentarios:

jorge dijo...

Coincido en la calidad de esta obra.
Aunque me gustan más otras, como el Silencio de Malka, por el precioso color de las viñetas.

Pellejero ha tenido una evolución a mejor que hace sentirse orgulloso de nuestros autores en el exilio. (como le pasa a Ana Miralles por la que tengo especial debilidad)

Un saludo

Jorge

Cinemagnific dijo...

Habrá que leer esta joyita patria, pues. No la conocía.

Toni dijo...

Todo comic de Ruben Pellejero debería ser leido, sea con Zetner, sea con Lapiere, sea con Fulano o con Mengano.

PAblo dijo...

Jorge,

Sí, es un tebeo que no se destaca demasiado en la obra de Pellejero y a mí me parece que es una obra notable y muy interesante precisamente porque demuestra como aparte de su alabado uso del color también se sabe manejar como un maestro en el blanco y negro.

Cinemagnific,

Ya nos contarás si te gusta.

Toni,

Coincido.

Impacientes Saludos.

dennel dijo...

"un tebeo sutil y exquisito"

Talmente de acuerdo. Tebeón. cuando el realismo mágico sale bien, qué bien sale. Brutal el blanco y negro de Pellejero... y con varios registros siempre al servicio de la narración. Un maestro de las viñetas.

PAblo dijo...

Dennel,

¿Realismo mágico? Puede ser, pero pasado por la turmix con el cine de Welles y el polar francés para que un español y un argentino nos ofrezcan esta joyita. Talento internacional en estado puro.

Impacientes Saludos.

Javier Mesón dijo...

Para mi gusto no esa mal esta obra, pero mucho mejor El Vals del gulag, una obra maestra.

PAblo dijo...

Javier Mesón,

Anotado queda. Sin embargo, "Tabú" que como dices no está mal -de hecho yo creo que está muy bien- pasa bastante desapercibida resultando igualmente destacable.

Impacientes Saludos.

Iñigo dijo...

Cuando dices “anotado queda” no sé si es que no lo has leído o simplemente eso, que lo anotas, pero si es lo primero (que lo dudo en un lector impenitente) deja de leer esto y baja a comprar y a leer “El vals del gulag” y sobre todo (si tampoco lo has leído) “Un poco de humo azul”, que si bien son dos obras maestras, prefiero por poco la segunda a la primera.
Y decir que coincido contigo, “Tabú” también me parece otra obra maestra infravalorada en la carrera de Pellejero, quizá, como dice Jorge, es por el color al que Pellejero nos tiene tan bien acostumbrados, quizá porque el drama realista es lo que más pega con el calificativo obra maestra (mira que nos cuesta, por ejemplo, calificar de obra maestra una comedia).
Y por supuesto, también coincido con Toni, cualquier cosa de Pellejero, hay que leerla. Y añado: y detenerse en cada viñeta a disfrutar

PAblo dijo...

Iñigo,

No, simplemente quiero decir que valoro y resalto la opinión del que lo dice pero que tampoco quiero apuntar nada más al respecto ya que no quiero entrar a debatir en cuanto a comparaciones respecto a lo que son gustos personales.

Y sí he leído esas obras pero como tengo pensado ir dedicándoles entradas a cada una de ellas conforme las vaya refrescando no quiero explayarme en esta en concreto en analizar toda la obra de Pellejero, sobre todo porque si hablamos de "obras maestras" todas serían incomparables.

Yo ya no entro a valorar si son obras maestras o no que eso es mucho decir y solo el tiempo es realmente el que lo determinará pero como tú señalas creo que "Tabú" no le va a la zaga a ninguna de las que enumeras -excelentes- y que para mí tiene el valor añadido como también resaltas de mostrar el dominio del blanco y negro que demuestra Pellejero en esta obra.

Impacientes Saludos.