martes, 22 de febrero de 2011

Alan Moore carga sobre Robert E. Howard.

¿Cuántas veces has abierto una copia de La Espada Salvaje de Conan para encontrarte con algún bárbaro que está vilando a una flexible bailarina Kothiana en el heno, ignorando sus débiles y poco anímicas quejas, captando las señales que envía su delirante mirada de éxtasis, incluída en la cara por el dibujante para poder mostrar que en realidad no le importa mucho? De hecho, la gusta que la traten así. Seguro que sí. A cualquiera le divierte el ser asaltado sexualmente por un zoquete iletrado lleno de músculos que apesta a grasa de oso. Esa es la idea de pasar una buena noche que tiene la mayoría de personas.

El mensaje de este tipo de relatos es que las mujeres se divierten con la violación, y que aunque digan que “no”, en realidad quieren decir que “sí”. Cuando alguien lee en los periódicos alguna de las asombrosas sentencias dictadas por los jueces que presiden los casos de violación, uno se pregunta si no les dieron para leer copias de “Conan, el Violador” durante sus años universitarios. El otro mensaje que está contenido en este material, es el de que los verdaderos hombres son hábiles bebiendo, convirtiendo a la gente en comida para perros con sus espadas, y atrayendo a las mozas de las tabernas.

Parece raro que el creador de Conan, Robert E. Howard, fuese en realidad alguien tan triste y solitario que nunca logró romper el intenso vínculo emocional que le unía a su madre. Cuando ella murió, condujo su coche hasta algún terreno baldío y se reventó los sesos. Conan y todos sus otros héroes eran desvergonzadas fantasías escapistas que representaban lo que realmente le hubiese gustado ser.

Es una lástima que no llegase invertir sus indudables energías en algo un poco más positivo y saludable. Y es mucho más lastimoso que condenase a las siguientes generaciones de fans a repetir una y otra vez sus sueños inseguros y sin esperanza de sexo brutal, esclavismo y violencia descerebrada.

(El amigo Frog2000 acaba de publicar la segunda parte -de tres- de su traducción del ensayo “Sexismo en los Cómics” que Alan Moore publicara en The Daredevils en 1982. Seguro que su cruda opinión sobre Robert E. Howard y por extensión el género de Espada y Brujería a más de uno va a incomodar. Pero, además, un desatado Moore dice mucho más en un ensayo que no tiene desperdicio y que debéis leer aquí y aquí).

6 comentarios:

Cinemagnific dijo...

Me ecantaría hacer un biopic de Howard (si fuese director XD). Y hasta me gustaría interpretarlo (si fuese actor). Creo que era una personalidad fascinante y ese contrapunto entre su aburrida vida y las vidas de sus personajes desde Conan a Solomon Kane es digno de explorar.

David dijo...

Ya hay un biopic de Howard. Con Vincent D'Onofrio, creo. Esperad:
http://en.wikipedia.org/wiki/The_Whole_Wide_World
No la he visto.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Yo la he visto. Renee Zellwegger interpretaba a su única novia, Novalyne. Fue uno de sus primeros papeles en el cine. Estaba basada en el libro de memorias Novalyine Price, así que se lo mostraba a través de los ojos de ella. Era muuuy comprensiva con la relación entre Howard y su madre y su suicidio final.
Los dos son actores estupendos y D'Onofrio era perfecto físicamente. Pero la peli es un bodrio nivel telefilm de la semana. Ni para fans.

PAblo dijo...

Cinemagnific,

Es cierto que la figura de Howard daría lugar a un excelente biopic (de hecho a mí también me sonaba haber leído que ya se había hecho algo al respecto y David lo confirma). Ese contraste entre vida y obra lo explora un poco Busiek en los primeros números de "Conan, el Cimmerio".

David y anónimo,

Gracias por la info. A mí me sonaba haber leído que existía algo así, pero yo tampoco la he visto.

Impacientes Saludos.

Mythos dijo...

El artículo de Alan Moore sobre el sexismo en los cómics es bastante interesante, con muchas verdades, más teniendo en cuenta que esta escrito a principios de los años ochenta. En términos generales estoy muy de acuerdo en todo lo que explica pero, precisamente, cuando lo leí una de las cosas que no me acababa de convencer es su visión sobre Robert E. Howard. No digo que no tenga parte de razón pero Conan es un personaje de fantasía épica, que se apoda el bárbaro, que representa en gran parte otra época, no diremos histórica porque es un mundo de ficción pero si toma cosas de un pasado remoto. Y ese pasado remoto era de todo menos bucólico y el tratamiento de la mujer no era precisamente de igualdad y respeto así que no tendría mucho sentido escribir historia de este tipo "correctamente políticas". Además Conan el Bárbaro es un tipo de cómic que yo entiendo que no se digire a niños ni adolescentes propiamente sino a un público más maduro.

PAblo dijo...

Mythos,

Como dices, el ensayo que ha traducido Frog2000 resulta bastante clarificante y muchas de las situaciones que describe Moore no se han resuelto pasados treinta años.

Respecto al análisis psicológico sobre Robert E. Howard que aquí nos ocupa pienso que la interpretación freudiana de la personalidad del texano es tan tentador como incompleto.

Por otro lado, me parece un tanto injusto porque Moore no está distinguiendo entre lo que es la obra literaria de Howard y los cómics que posteriormente se hicieron sobre ella y de la que el texano no es culpable (quizás es más culpable de esa imagen sexista de la mujer un Roy Thomas o incluso otros autores literarios como John Norman, por poner un ejemplo).

Con todo, el papel que Howard le da a la mujer es el mayoritario en una época en la que el feminismo estaba dando sus primeros pasos y el público que consumia las revistas pulp en las que Howard publicaba le reclamaba. Descontextualizando, Burroughs o Lovecraft pueden ser tan sexistas como Howard en sus obras...

Impacientes Saludos.