viernes, 3 de septiembre de 2010

“El asedio”, de Arturo Pérez-Reverte.

La última de mis lecturas iniciadas en mi estancia playera (¿estuve en la playa? Ya ni me acuerdo…) fue el último novelón histórico de Pérez-Reverte al que muchos ponen en la picota por cuestiones ajenas a lo literario pero que a mí me suele entretener con su estilo patibulario y barojiano y del que admiro su voluntad por reivindicar la novela histórica de época con protagonismo español mostrando que esta no tiene que ser coto privado de escritores anglosajones de calidad muchas veces más que discutible.

El asedio” nos sitúa en el Cádiz de la Guerra de la Independencia con la ciudad asediada por las tropas francesas que se afanan por lograr bombardear toda la ciudad mientras los gaditanos y los miles de refugiados cobijados en la ciudad siguen con bastante tranquilidad sus vidas bien pertrechados. Mientras en la Ciudad los recientes parlamentarios discuten la Constitución de 1812 y algunas casas comerciantes intentan salvar la difícil situación económica armando barcos corsarios. En esa cosmopolita ciudad se inicia una invisible partida de ajedrez entre un duro y poco escrupuloso policía y un misterioso asesino en serie que deja los cuerpos de sus víctimas en los lugares en los que caen los zambombazos franceses.

No sé si “El Asedio” es la mejor novela de Pérez-Reverte, pero sí que es la más compleja y ambiciosa. Una novela que se desarrolla a partir de diferentes subtramas paralelas con diversos protagonistas que permiten al autor ofrecer un reflejo coral de Cádiz cuando todavía era una ciudad comercial por la que entraban los ingresos de las colonias americanas, notándose el esfuerzo de documentación al autor para otorgar verosimilitud a su ficción. Esa estructura de narraciones paralelas en la que de vez en cuando se entrecruzan sus protagonistas beneficia al lector, que puede elegir cuáles de esas historias le resultan más interesantes y siempre salvar algo de la obra, y al autor para contraponer diversos puntos de vista y opiniones jugando a entremezclar géneros en esta ocasión desde la clásica novela policíaca hasta la romántica o la bélica y de intriga. No maneja del todo bien esos registros Pérez-Reverte, y a pesar de todas esas buenas intenciones previas, “El Asedio” es una novela que va de más a menos, especialmente la trama policiaca que acaba resolviéndose de un modo un tanto confuso y precipitado que traiciona todo el artificio montado por el autor.

Con todo, “El asedio” es una buena novela para pasar el verano dada su variedad temática y la fluidez narrativa de un Pérez-Reverte que cada vez escribe mejor y sigue desgranando novela a novela las grandezas y miserias de nuestra historia común.



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4 comentarios:

Luis dijo...

"No vale la pena meterse con Arturo Pérez Reverte, yo apenas lo he hecho. Es un buen profesional. Como esos pintores, algunos excelentes, que hacen bodegones estupendos, o marinas, o cuadros de historia, a menudo en serie, con que los interioristas decoran los hoteles y las sucursales de banco. No hay nada de malo en ello, todo lo contrario. Como no sea que ese mismo pintor, o sus compradores, quieran ver sus cuadros colgados en el Prado".

Ignacio Echevarría

Yo pienso más o menos igual que esta cita que te envío y creo además que también existen "razones literarias" para que el chulito de Arturo sea puesto en su sitio, más cerca de la sima que de la cima y en cualquier caso fuera del pedestal desde el que pretende adoctrinarnos con su chusca y superficial "erudición".
Por decirlo todo, con algún relato suyo de hace muchos años, creo que "El húsar" me reí bastante...

Un saludo.

PAblo dijo...

Luis,

Es tu opinión, la de Echevarría y la de otros muchos.

Muchos no le perdonan que sea un autor vendedor que ya sabemos que eso en ciertos círculos está muy mal visto y se ceban con sus obras que más allá de sus limitaciones y simplezas estilísticas (que las tiene) a mí me entretienen como me divierte él en algunas de sus declaraciones, auque otras veces esté de acuerdo.

Impacientes Saludos.

Robur dijo...

En este país como siempre en cuanto alguien destaca el odio a saco.

PAblo dijo...

Robur,

Pues sí, la envidia ante el que destaca es una lacra que nos acompaña desde siempre. Con todo, no es patrimonio nacional que es un defecto extensible a muchos otros países, aunque estos no lo difundan tanto.

Con todo, hay algunos autores que buscan la polémica para hacerse un hueco en los medios y tampoco es eso.

Impacientes Saludos.