miércoles, 19 de mayo de 2010

“Matadero Cinco o La Cruzada de los niños”, de Kurt Vonnegut.

Releer está muy bien pero es una práctica que realizo muy de vez en cuando, por exceso de curiosidad y falta de tiempo, probablemente.

Sin embargo, hay libros que merece la pena recuperar de año en año y comprobar como mantienen su capacidad para sorprender y enriquecernos aun más con cada nueva lectura lo que sin duda los convierte en obras a destacar. Uno de estos títulos excepcionales es “Matadero Cinco” en el que Kurt Vonnegut escribió una de las novelas más originales del siglo pasado, una obra que por desgracia es todavía en exceso desconocida e infravalorada.

En esta novela, Kurt Vonnegut recogió parte de sus experiencias bélica durante la IIGM en la que fue hecho prisionero por los alemanes y fue testigo directo del bombardeo de Dresde que destruyó completamente la ciudad alemana, a través de las vivencias de Billy Pilgrim, un desconcertado ser humano cuyas desconcertantes experiencias seguiremos a través de los años.

Matadero Cinco” es una novela atípica y sorprendente que escapa a toda clasificación en la que, a través de un estilo sencillo Vonnegut construye una novela compleja en la que la ficción y la realidad, la cordura y la locura, el humor y el drama, la filosofía y la escatología, conviven en perfecto equilibrio a través de una estructura abierta y porosa que le permite incorporar diversos hilos narrativos que se suceden en distintos momentos temporales de la vida del protagonista consiguiendo que la novela funcione a distintos niveles y sea accesible a cualquier lector, desde el mero relato de humor hasta la reflexión irónica sobre la indefinición del hombre contemporáneo.
Existen notables influencias en “Matadero Cinco” con otras obras y autores trascendentales del siglo pasado, siendo quizás las de “Viaje al Fin de la Noche” y “Mientras Agonizo” las más evidentes y su influencia en la novela norteamericana posterior ha sido trascendental (que se lo digan a Auster, por ejemplo).

En definitiva, “Matadero Cinco” es una obra que debería de ser de obligada lectura en colegios e institutos siendo su mensaje tan vigente y actual como en el momento de su publicación y es que pocas cosas hay más claras que el canto de un pájarillo. Amén.

5 comentarios:

Mythos dijo...

Un libro que tengo ganas de leer porque últimamente lo encuentro citado en todos sitios aunque creo que la última edición es de 1999 y no sé si esta descatalogada. Aunque como era un libro que aparecía en Perdidos... seguramente no.

padawan dijo...

Yo la leí el año pasado, y me gustó mucho cómo Vonnegut juega con la estructura temporal y la mezcla entre la realidad y la locura del pobre Billy. Creo que Vonnegut cumple su propósito de no hacer de la guerra algo atractivo (ni a través de la idealización de los soldados ni de la fascinación que provocan los "horrores de la guerra").

PAblo dijo...

Mythos,

Pues creo que no debe estar descatalogado porque Anagrama lo incluyó en la colección de kiosco que sacó el año pasado. Si acudes a una libreria grande casi seguro que lo encuentras y si no en la biblióteca está seguro.

Si hacen referencia a él en Perdidos seguro que lo reeditan ;-D

Padawan,

Es uno de los grandes aciertos del libro mantener esa ambigüedad sobre el estado mental de Sco...(perdón, de Billy) como el no caer en enjuiciamientos morales sobre la guerra dejando que sea el lector el que saque sus propias conclusiones.

Impacientes Saludos.

Invierno dijo...

Te veo muy optimista con las lecturas de los colegios/institutos. La mayoría de los alumnos están leyendo a Serra i Fabra y adláteres hasta pasados los 16. No es broma ni hay un ápice de exageración. Los profesores/as que no introducen literatura infantil/juvenil en las aulas son minoría y siempre van a contracorriente

PAblo dijo...

Invierno,

No estoy muy al tanto del tema todavía que ya me tocará pero me imagino que la cosa debe ser complicada. Primero deben conocer las obras que pueden motivar a los chavales los profesores y luego a quién les corresponda dejarles. Luego dicen que los chicos no leen lo suficiente y todo el mundo se rasga la vestiduras, claro.

Impacientes Saludos.