martes, 13 de octubre de 2009

De Ponent Mon y la Lola Flores.


¿Se acuerdan ustedes de La Faraona? Probablemente los más jóvenes no, pero esa Lola Flores de tronío que recordarán los más veteranos, madre de Lolita, Rosario y Antonio, tuvo sus más y sus menos con Hacienda allá por los ochenta porque ella no tenía claro eso de que Hacienda somos todos y pasaba de declarar, acumulando una deuda considerable. A la Lola de España no se le ocurrió otra cosa para solucionarlo que salir por la tele de entonces pidiendo que todos los españolitos le dieran un duro para poder hacer frente a la deuda con un gracejo que incluso en algún momento pensabas incluso en darle el duro (yo estuve por mandarle mis cinco duros de paga). ¿Les parece serio? no, ¿verdad? Pues pasados más de treinta años una editorial de tebeos ha hecho más o menos lo mismo. Ponent Mon ha enviado un comunicado que pueden leer aquí, reclamando la ayuda de los lectores en forma de compra de tebeos para poder seguir con su labor editorial.

Leyendo el comunicado, no he podido dejar de acordarme de doña Lola porque más o menos utiliza la misma técnica que la Faraona, apelar al colegueo y a la vis sentimental de los aficionados para capear una mala situación económica de la que los lectores no somos culpables.

Soy el primero que lo siente por la gente de Ponent Mon, como lo sentí por Lola Flores que siempre me cayó bien, porque seguro que han actuado con toda su buena voluntad pero creo que esa forma de dirigirse a sus potenciales clientes y trasladarles sus problemas no es la adecuada. Recuerda demasiado a ese amigo que todos hemos tenido que apelando a la amistad nos sableaba un día sí y otro también. Y, no nos equivoquemos, una editorial no se crea para hacer amigos, sino para hacer negocio. No es justo cuando el negocio no va bien, apelar a la simpatía de los aficionados.

Supongo que Ponent Mon debe estar pasando por problemas graves para adoptar una medida tan desesperada pero una editorial no puede demandar al lector la compra de sus productos de esa manera, por muy buenos que sean, para salir del apuro porque aun cuando logren el apoyo masivo de los aficionados y acaben con todo su catálogo y se salva la situación, si se cometieron errores en la gestión editorial estos volverán a repetirse. Está claro que vivimos en una época de crisis, pero la crisis afecta a todos, tanto a las editoriales como a los aficionados que tenemos que mirar con lupa a que obras dedicamos nuestra cada vez más menguante partida presupuestaria para tebeos y que tenemos también nuestros pequeños o grandes problemas económicos que no hacemos públicos.

Es cierto que las editoriales pequeñas son las que peor lo están pasando porque muchas de ellas se lanzaron a la aventura editorial sin las bases económicas y los conocimientos que se precisan para gestionar un negocio, impulsadas la mayoría de las ocasiones por el entusiasmo de auténticos aficionados a esto de los tebeos. El entusiasmo y el amor por los cómics que puede valer cuando vienen bien dadas como hasta hace unos años no es suficiente en una situación como la actual. Realmente deseo que Ponent Mon si tiene problemas económicos los solucione y continúe ofreciéndonos excelentes títulos (de hecho pienso apoyarles con dos o tres compras de las obras que anuncian) pero que nadie se equivoque, ni ellos ni nosotros, nuestra relación no es de colegueo sino de vendedor-cliente y la solución no es que el lector les haga un favor comprando sus tebeos sino que reorganicen su modelo de negocio. Si Ponent Mon, por desgracia desaparece, y sus tebeos merecen la pena (yo creo que muchos de ellos sí) otra editorial se hará con los derechos y podremos seguir leyéndolos en España.

Lola Flores al final salió bien librada y siguió trabajando durante muchos años sin volver a reclamar la buena voluntad de los españolitos. Espero que a Ponent Mon le suceda lo mismo y siga editando obras excelentes durante muchos años sin necesidad de recurrir a estas estrategias.

Si tienen un poco de paciencia en el vídeo de abajo verán a la Lola reclamando las pesetillas para pagar su deuda. No tiene desperdicio.


10 comentarios:

Álvaro Pons dijo...

Pablo: creo que la comparación es desafortunada. Lola Flores pedía dinero a sus aficionados por una deuda con hacienda, es decir, por haber estafado a todos al evitar sus obligaciones con el fisco. Yo a eso lo llamo caradura: no pago los impuestos y luego quiero que los que sí pagan paguen lo mío.
Lo de Ponent Mon es diferente: es una editorial que vivía en el filo y que la bajada de ventas de la crisis le ha llevado a una situación delicada. No dudo que posiblemente se podría haber gestionado mejor, pero las circunstancias son muy diferentes.
Recriminemos que se podía haber previsto, todo lo que quieras, pero no creo que estas editoriales vayan al saco de las "grandes empresas" que establecen una relación cliente-vendedor. Son casi artesanos, editoriales que se basan en el trabajo de una o dos personas y a las que una pérdida de unos miles de euros les supone un desastre financiero.
Pero no es delito. Lo de la Flores, sí.

Anónimo dijo...

No pretendo coincidir con el Sr. Pons pero creo que no es lo mismo estafar al fisco que pedir ayuda pretendiendo que los aficionados compren más productos de los que el afectado produce, en este caso tebeos.
No obstante, si me sorprende la medida, pues como bien dice PAblo, una editorial no se dedica a la caridad, sino a ganar dinero. Como otros muchos negocios, puede salir bien o mal. Y poco más. El resto sería hacernos paj... mentales y hablar por no estar callados. Personalmente esperaba con ganas Canoë Bay y alguna cosa más. Espero que puedan continuar con su labor, de lo contrario lo lamentaré, pero seguiremos adelante. Igual que algunos de mis conocidos que se han quedado en paro.

Saludos,

Davidg

PAblo dijo...

Hola Álvaro,

Por supuesto que no son comparables en cuanto a su origen los dos casos y yo no estoy denunciando ninguna actuación delictiva de Ponent Mon, pero las medidas que tomó Lola Flores y la que ha tomado la editorial sí que son similares: apelar a la simpatia (y al bolsillo) de sus seguidores. Ojo, que Ponent Mon está en su perfecto derecho a usar la tecla de la solidaridad para capear sus problemas económicos pero, en mi opinión, es una pésima técnica de venta el buscar la simpatía del aficionado y no reforzar otras como el promover el conocimiento de su catálogo (que es muy bueno, por cierto), acudir a eventos, etc.

Y, lo siento, yo soy muy siimple. Para mí, más allá del romanticismo con el que queramos edulcorarlo, el que crea una empresa lo hace para ganar dinero o al menos vivir lo mejor posible de ella, independientemente que la empresa sea grande, pequeña o mediana. Su gestión y el azar son los que determinarán si gana lo suficiente para hacerse rico, para ir tirando o tiene que dedicarse a otra cosa.

De todos modos, casos como este, son los que dejan en evidencia lo pauperrimo del tejido editorial español.

DavidG, bienvenido,

Repito: por supuesto que no es lo mismo no pagar a Hacienda que tener un revés en los negocios, pero apelar a que otros te solucionen la papeleta porque eres una gran artista o una estupenda editorial que edita estupendos tebeos, sí que lo es. En el caso de Ponent Mon con la ayuda te estarás haciendo seguramente con un estupendo tebeo y con la Lola si la cosa hubiera salido como ella pensaba hubieras disfrutado de un concierto y una copichuela.

Al hacer público el comunicado, creo que los aficionados estamos en nuestro derecho a opinar de ahí la razón de la entrada. No conozco a los trabajadores de Ponent Mon y si tienen verdaderos problemas tienen toda mi simpatía. Pienso hacerme con varias de las obras anunciadas porque ya tenía esa intención previa, pero no por solidaridad porque a nosotros ciudadanitos anónimos si nos queramos en el paro nadie de Ponent Mon nos va a venir a ofrecer trabajo si sacamos un comunicado, sino por la calidad de esas obras.

Mi simpatía hacia tus amigos parados. Ojalá encuentren trabajo pronto.

Impacientes Saludos.

PAblo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
dennel dijo...

Genial la comparación, Pablo, esta gente se toma en serio hasta el humor XD

Sólo hay una parte que no tiene ninguna gracia aunque se la busque, y es la de dejar caer a lo tonto un "si quieres Cerebus échanos una mano". No, si publicas Cerebus, que será bien caro, a quien le parezca, pagará.

Permítome apuntar que es habitual saldar en estos casos, pero también hay que saber saldar, y de todas formas volverán a estar en el atolladero porque me parece a mi que fian mucho a cerebus y taniguchis quedan pocos y son obras menores. Por no hablar de series que empezaron y se olvidaron. Si quieren cosechar van a tener que cambiar el enfoque y este comunicado no va en esa dirección.

corsariosinrostro dijo...

Pues a mí si me ha parecido gracioso este paralelismo ( a pesar del desigual origen de ambos casos).

Álvaro Pons dijo...

Yo sigo viendo la comparación desafortunada, pero son opiniones.

Respecto a lo de saldar: el saldo es un arma de doble filo. En tiradas muy grandes puede ser válido, pero en pequeñas te arriesgas a hundirte, con lectores que han pagado un alto precio y al ver un saldo poco después se esperan en la siguiente novedad a que sea saldada. No sería la primera vez que pasa.

Y respecto a los Taniguchis... ojo que no quedan menores, quedan algunos gigantescos, como su biografía.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Pablo, ya estoy de vuelta de mi retiro de unos días. Muy buena esa comparación y muy bien traída, si bien las causas no son las mismas, las formas no lo son. Es una pena, pero que su economía vaya mal no depende sólo de los compradores, yo por mi parte siempre he sido un regular comprador de sus publicaciones y les echaré de menos si se van, pero estos son tiempos difíciles para todos.
Saludos

Ernesto dijo...

A mí me ha sorprendido que Ponent Mon, que ha demostrado en su hacer editorial un política seria y bien trabajada, se descuelgue con un comunicado plañidero que apuesta por la caridad del lector para salvar los trastos de lo que parece un naufragio inminente. Me duele que tengan que llegar a ese extremo, pero no comparto las formas, no sólo porque no me gusten, sino porque no creo que sean efectivas más allá de salvar un par de meses de facturación ¿y después qué?...yo, como dice Pablo, compraré alguna cosa que he dejado pasar (el último de la Guerra de Allan, por ejemplo)…

El Abuelito dijo...

Independientemente de las causas o las comparaciones, el gimoteo y el dame arrrrrgo en los negocios siempre me han parecido patéticos. Por no decir del apelar a los compradores como si fuesen cruzados de la causa de los tebeos. Que tengan suerte, que salgan adelante... pero que no nos lloren, por favor.