martes, 4 de noviembre de 2008

“Brad Barron: No humanos” de Tito Faraci y otros


Vaya por delante que he disfrutado como un enano leyendo la primera entrega de “Brad Barron”, la primera serie limitada que la Editorial Bonelli empezó a publicar en 2004 y que Aleta Ediciones ha decidido publicar en seis volúmenes de periodicidad bimestral en España. ¿Qué tiene de especial esta serie? En realidad, nada, salvo que se trata de un cómic de género bien hecho y no tiene más pretensión que contar una buena historia para que el lector pase un rato entretenido, lo cuál para los tiempos que corren no es poca cosa.

En los Estados Unidos de la década de los cincuenta, Brad Barron es uno de los pocos supervivientes a la invasión extraterrestre de los malvados morbs, una raza alienígena de forma insectoide que sin grades dificultades se han hecho con nuestro querido planeta y se dedican a transformarlo en un entorno más cercano a su mundo natural poblándolo de horribles monstruos, sin saber muy bien que hacer todavía con la antigua raza dominante. Barron, veterano de la Segunda Guerra Mundial que antes de la invasión se dedicaba a dar clases en la universidad, se convierte en conejillo de indias de los extraterrestres quienes se dedican a experimentar con él hasta que nuestro protagonista, gracias a su fuerza de voluntad y rebeldía, escapa para intentar reunirse con su mujer e hijita, convirtiéndose en fugitivo de los malvados morbs al tiempo que busca a su familia mientras va descubriendo cómo la invasión ha despertado los más bajos instintos entre los escasos y desorganizados supervivientes.

Brad Barron” es un cómic de ciencia ficción subgénero invasiones alienígenas clásico en el que su autor, Tito Falaci, veterano guionista de series Bonelli como "Dylan Dog" o series Disney, ha respetado fielmente la esencia de las películas que iniciaron el género allá por la década de los cincuenta como “Ultimatum a la Tierra” o “Destino a la Tierra” ambientando la historia en ese contexto histórico para ir un paso más allá, y contarnos con mucho oficio la historia que podría haber pasado si esas invasiones cinematográficas hubieran tenido éxito. La historia que pergeña Falaci no tiene nada de original y bebe de muchísimas influencias siendo, quizás la más evidente a nivel estético, la de las películas mencionadas pero sin duda la obra de la que más elementos toma Falaci es la magnífica “El Eternauta” de Oesterheld y Breccia, de la que Falaci toma entre otros elementos la preocupación por la familia como principal motor para caracterizar el personaje de Barron, quién, por otro lado, encaja perfectamente en la radiografía canónica de héroe pulp de mandíbula cuadrada. Los extraterrestres y los diversos monstruos que pueblan la historia recuerdan a aquéllos ingeniados por el maestro Kirby en sus historia de monstruos, una influencia a tener en cuenta en la terna de dibujantes, Bruno Brindisi, Anna Lazzarini y Giancarlo Caracuzzo, quienes al tiempo se inspiran en el estilo de míticos dibujantes de la EC como Joe Orlando o la excelente planificación y narrativa de los clásicos Marvel, algo que, por desgracia, los autores actuales de esta editorial han perdido y que los cómics Bonelli han heredado.

Espero impaciente próximas entregas de una serie que deja con ganas de más y se mantenga el nivel de las aventuras del indómito Barron en su lucha con los morbs, historias con agradable sabor a clásico. Si prueban no creo que les defraude siendo además la edición de Aleta correcta y competitiva.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por el toque. Por las viñetas que cuelgas sí que tiene un aire a El Eternauta. Le daremos una oportunidad.

tristan

PAblo dijo...

Ya me contarás que te parece, Tristán.

Es una lástima pero los cómics Bonelli pasan bastante desapercibidos y no son demasiado reseñados en la blogosfera cuando creo que son una muy buena opción para todos los aficionados amantes del cómic de género.

jose rguez dijo...

Estoy terminando el número 6 y estoy encantado con las aventuras del "número nueve" :-)
Pura aventura y diversión, y si es una pena que estos cómics no tengan mayor éxito porque sin grandes alardes entretienen más que el 90% de las obras del mainstream.
Saludos