lunes, 14 de abril de 2008

“Jazz Maynard 1 y 2” de Raule & Roger.




Le debía desde hace tiempo (un año más o menos) una entradilla al primer álbum de “Jazz Maynard” y, aprovechando que esta calentita la segunda entrega, comento dos por una.

Si en el primer álbum, “Home, sweet home” los autores presentaron a los personajes sitúandolos en un entorno oscuro y duro como el Raval barcelonés en una historia medida para que la información fluya de una manera natural al tiempo que desarrollaban una trama de acción con un acertado y preciso uso del “flashback”, en el segundo, “Melodía del Raval”, respetando escrupulosamente la continuidad de la historia, los autores cierran algunas de las tramas iniciadas y plantean abiertamente otras apenas esbozadas en la anterior entrega con vistas a su resolución en el álbum que servirá de desenlace a la trilogía.

Jazz Maynard, un trompetista de jazz que esconde mucho más de lo que aparenta, vuelve al Raval barcelonés del que escapó hace diez años para ajustar cuentas con aquéllos que engañaron a su hermana y reencontrarse con su pasado en una historia que destila violencia, intriga y acción. Jazz es mucho más que lo que parece, ya que bajo su aspecto estilizado se esconde todo un ladrón de guante blanco, experto en las artes marciales y con el gatillo fácil. En compañía de su amigo de la infancia, Teo, Jazz se vengará del Pastelero y los hampones que abusaron de su hermana Laura. Sin embargo, la ayuda inesperada de su viejo amigo Judas, el actual capo del Raval, le llevará a aceptar su encargo de robar la legendaria moneda “1933 doble águila,” a La Araña, con un corazón artificial, un encargo del que quizás no salga muy bien librado. Mientras tanto, su antigua novia (y actual novia de Judas), Lucía, investiga las turbias redes de corrupción en el ayuntamiento barcelonés, redes en la que están implicados desde el alcalde hasta la policía.

En “Melodía del Raval”, Raule y Roger confirman todas las buenas expectativas que levantaron con la primera entrega “Home, Sweet Home” y demuestran que desde un planteamiento abiertamente de género los autores españoles pueden contar historias de calidad.
Jazz Maynard” nos ofrece una historia en la mejor tradición del thriller contemporáneo en una historia que conjuga por igual las enseñanzas cinematográficas de gente como Tarantino, Rodríguez o Woo, adaptándolas a un medio, el cómic, y una ciudad, Barcelona, que ofrecen todas las condiciones para ello.

Raule y Roger son en la actualidad lar pareja más compenetrada de autores españoles, y no es de extrañar que una editorial como Dargaud se haya fijado en ellos para editar “Jazz Maynard” en Francia. Si ya en obras como “Amores muertos” y “Cabos sueltos” apuntaban buenas maneras (recopiladas por Diábolo Ediciones en el álbum “Vidas a Contraluz”) en “Jazz Maynard” alcanzan una madurez que les pone el listón muy alto para próximas obras.


En esta obra, Raúle demuestra un excelente uso de los diálogos para desarrollar la trama y un dominio del flashback medido para administrar la información en una caracterización de los personajes sobresaliente que no se limita simplemente a los protagonistas sino que se nota su trabajo en cada uno de los personajes que aparecen en la historia, siendo el único pero la inexactitud con la referencia al pasaporte catalán del primer álbum que no deja de ser una frivolidad.

Sin embargo, lo que resulta asombroso es el nivel alcanzado por Roger Ibáñez, un dibujante de variadas influencias que ha sabido absorberlas para desarrollar un estilo personal reconocible en muy poco tiempo. Así, en Maynard son reconocibles múltiples influencias gráficas tanto de mangas como “Santuario” de Ryoichi Ikegami como de realidades patrias como Rubén Pellejero (“El silencio de Malka”, “Tabú”) o el gran Jordi Bernet (“Torpedo”) pasando por autores de la BD como Boucq (“Bouncer”) o norteamericanos como Bruce Timm o Mike Mignola ("Hellboy"). Sin embargo, todas estas influencias sólo son referentes en la búsqueda de Roger de un estilo propio, algo que consigue en esta serie con un excelente sentido de la narrativa y del uso del color para crear ambientaciones diferentes y sorprendentes que hacen que la historia fluya al ritmo marcado por el guión de Raúle. Roger parece dominar todos los registros del dibujo, pasando con naturalidad de secuencias de acción electrizantes a otras más sosegadas sin transición sorprendiendo en cada página con sus soluciones gráficas en unos álbumes que se disfrutan más con cada relectura.

En definitiva, a la espera quedo con muy sabor de boca a la conclusión de "Jazz Maynard", una serie y un personaje llamados a ser recordados durante muchos años y a nuevos trabajos de unos autores, Roger & Raúle, que han dejado de ser promesas para convertirse en una de las realidades más interesantes del panorama comiquero nacional llamados a realizar grandes cosas. Y, si no me creen, al tiempo.

La edición de Diábolo Ediciones de ambos álbumes es excelente.

Álbumes de Jazz Maynard
1.- Home, sweet home.
2.- Melodía del Raval.

Distintas versiones de Jazz Maynard, aquí.
Blog de Raúle, aquí.
Blog de Roger, aquí.

4 comentarios:

Rotebor dijo...

Hola, Pablo:
Me gusta mucho el estilo de dibujo de Roger, es de lo mejor en historietas actuales (aunque solamente lo he visto en la web).

Gracias por incluirme en tus links.
¿Viste las ilustraciones de Enrique Breccia, de 1975, para "Moby Dick?

Sigo vièndote. Un saludo.

PAblo dijo...

Hola Rotebor,

Sí, a mí también me lo parece de lo mejorcito que hay hoy en día. Una cosa que me gusta de Roger es como absorbe lo mejor de un montón de dibujantes anteriores para desarrollar un estilo propio.

¿Breccia y Moby Dick? Allá que voy.


Impacientes Saludos.

RAULE dijo...

Amigo PAblo,

La frivolidad del "pasaporte catalán" responde a una estupidez como fue la del boicot español a productos catalanes, supongo que lo recuerdas. Me irritó mucho aquel ataque sin ton ni son y es por ello que introduje lo del pasaporte. ¿Qué es peor, la frivolidad o la estupidez? Yo lo tengo claro, amigo.
Muchas gracias por tu reseña. Ojalá el desenlace de la trilogía no defraude a nadie.
Un abrazo.

PAblo dijo...

Raule,

No tienes que agradecer nada. Sólo escribo lo que pienso.

Gracias por aclarar el punto de lo del pasaporte.

Impacientes Saludos.