domingo, 4 de octubre de 2009

Frederik Peeters salta al vacío.

Pregunta: ¿Cuándo decidiste contar la historia de tu relación con Cati en “Píldoras Azules” y cómo abordaste un tema tan personal?

Peeters: Al principio me lo tomé como una especie de experimento. Una noche sentí la necesidad de clarificar los sentimientos que me animaban en aquel momento, intentar darles forma. Pero también quería un pretexto que me permitiera improvisar sin guión, sin abocetar sin correcciones con total libertad. Francamente, no imaginaba ni mucho menos que aquello acabaría siendo un libro. Pensaba más bien que me saldrían unas cuantas páginas no demasiado buenas y que con eso me olvidaría del tema. Tres meses más tarde, tenía “Píldoras Azules”.

Pregunta: En retrospectiva, ¿qué cosas crees que aprendiste en esos tres meses acerca del proceso narrativo y de tus propias habilidades como narrador?

Peeters: Aprendí que podía lanzarme a este tipo de experimentos que compensa sobremanera saltar al vacío en plena noche para acabar cayendo de pie y darle cuenta de que, después de todo no estabas más alto y además te has divertido haciéndolo. A la hora de abordar un libro en estas condiciones es bueno estar convencido de que jamás llegarás a editarlo y que nadie lo leerá. También aprendí, que en mi caso particular, es un modo de suprimir los filtros entre las tripas y la mano, de jugar con los accidentes y de traspasar al papel las emociones en bruto, de una manera no calculada. Además, trabajando de este modo, la historieta pasa a ser un modo de expresión completo, indivisible. Uno pasa a imaginar las viñetas completas no el texto por un lado y el dibujo por otro.

(Frederik Peeters en una entrevista interesantísima publicada en “El Manglar nº 3”, realizada por Óscar Palmer).

sábado, 3 de octubre de 2009

John Romita Sr., pasión por los cómics.

Pregunta: ¿Qué fue lo que te impulsó a intentar meterte en el mundo de los cómics?

JR: Bueno, desde muy pequeño estuve siempre rodeado de tebeos y suplementos dominicales de cómic. Recuerdo haber comprado el número 1 de "Superman" en 1938. Guardé uno en una bolsa de papel y el otro lo calqué una y otra vez hasta que prácticamente se caía a pedazos.Calqué esa portada cientos de veces, con todo tipo de técnicas. No sé que le ocurrió a ese tebeo pero lo conservé durante mucho tiempo, hasta que tuve doce años y nos mudamos de casa. Por desgracia, nunca volví a ver ese tebeo. Hubiera podido sacar una buena pasta por él. También recuerdo haber comprado el número 1 de “Capitán América y ver los dibujos de Jack Kirby. Incluso cuando tenía diez años ya era consciente de lo especial que era Jack Kirby, la diferencia entre las páginas normales de un tebeo producido a toda prisa y las páginas de Jack Kirby. Fue algo que vi inmediatamente, y cuando se ve algo así uno siente la necesidad de coger una página de papel e intentar algo parecido. Descubrí trucos que aun hoy en día tengo que explicar a gente con años de experiencia, como colocar elementos en los fondos y cosas así.

Inmediaamente tuve una idea de cómo se hacia un cómic. Sabía que se dibujaban a mano. Muchos niños no lo sabían pensaban que era algún tipo de proceso fotográfico. Mis amigos solían decir “No dibujan todas esas viñetas a mano, ¡Estás loco!” pero yo sabía que sí lo hacían Recuerdo haber visto una página dominical de cómics en el escaparate de una tienda –estuvo expuesta durante unos díez días- y solía ir allí unas tres veces al día sólo para mirarla. Aun la veo como si fuera hoy. Era una página dominical con barcos y submarinos algo que me dejó alucinado. Quiero decir que me enganchó. Así que mi inclinación por el dibujo de cómic fue algo que apareció desde muy pronto.

(El gran John Romita Sr. en una entrevista realizada en 1994 por Cefn Ridouf y Richard Ashford, publicada en España por Forum (Planeta) en 1999 en el libroEl Arte de John Romitacuenta los inicios de su carrera en el mundillo de los cómics. Si les ha gustado iré subiendo algunas perlas más. Ah, parece que Jack Kirby creó escuela a pesar de dibujar para niños).

viernes, 2 de octubre de 2009

“Black Summer” de Warren Ellis y Juan José Ryp

¿Qué pasaría si en un mundo hipotético en el que los superhéroes existen uno de ellos, el más poderoso, decide erigirse en juez y parte y asesina al presidente de Estados Unidos por considerarle culpable de la guerra ilegal en Iraq y haber abandonado los ideales que hicieron a EEUU una gran nación? Esa es la premisa que exploran el británico Warren Ellis y el español Juan José Ryp en esta entretenida miniserie de ocho números que acaba de publicar Glénat.

Warren Ellis hace tebeos como churros lo que no está nada mal porque por lo general los resultados suelen ser como mínimo entretenidos. En esta ocasión, plantea una historia tributaria en exceso del “Watchmen” de Moore y Gibbons. Superhéroes atractivos pasados de rosca al estilo ideado por el mismo Ellis en “Authority” que se ven obligados a luchar por sus vidas en medio de teorías conspiranoicas y delirios de unos y otros. En medio del todo el lío, Ellis plantea cuestiones interesantes aunque no profundiza demasiado en sus reflexiones y se limita a desarrollar un cómic de acción que entretiene pero que resuelve de cualquier manera y del que no hay que esperar algo más que un rato de diversión. Ellis parece perder interés por la historia a mitad de la serie y la resuelve a base de tiros y mamporros por doquier.

El gaditano Juan José Ryp realiza un buen trabajo con un dibujo espectacular, barroco y detallista, muy a la moda impuesta en los últimos tiempos en el género superheroico. El guión de Ellis le permite lucirse mediante espectaculares splash pages que suele alternar con páginas con una distribución en viñetas más clásica. Ryp está en la línea de dibujantes como Geoff Darrow o Moebius y me gusta especialmente el peso que da a las figuras, muy afín al Corben de sus últimos trabajos más comerciales, pero, en ocasiones, pierde el hilo narrativo entre tanta trama y línea por todos lados. Con todo, un dibujante al que habrá que seguir de cerca y que parece haber dado definitivamente el salto a las Américas tras haberse buscado durante años las habichuelas en España con trabajos de todo tipo. Ryp forma un gran tandem con el colorista Mark Sweeney quien potencia su ya espectacular estilo con buenos resultados, incorporando el color como un elemento diferenciador a la hora de introducir flashbacks y diferenciando el recargado estilo de Ryp.

La edición de Glénat cuenta con una buena reproducción, e incluye las espectaculares portadas dobles (aunque podrían haberlas publicado de forma que se disfrutara el efecto conjunto y no en cada cara de misma hoja), y material complementario como un portafolio muy chulo y un sketchbook de Ryp que muestran la evolución de su trabajo sin colorear. Sin embargo, la traducción necesita mejorar plagada de giros rarísimos y patadas al diccionario de todo tipo que parecen más propias del español de Suramérica que del de España.

Aquí pueden ver las primeras diez páginas de la obra.

Blog de Juan José Ryp, aquí.

Otras obras de Warren Ellis en El lector impaciente.

Planetary”.
Planetary: Mundos cruzados”.
Hellblazer”.
Global Frequency

Trailer de “The Crazies”.



A falta de ver “REC 2” que estrenan hoy y ponen por las nubes pero que tendrá que esperar a la semana que viene por imperativo domésticos, sustituyo unos infectados asesinos por unos locos asesinos y les dejo aquí este curiosón trailer del remake de “The Crazies”, una poco conocida película de George A. Romero de 1973 que a mí particularmente me gusta mucho.

El remake dirigido por Breck Eisner está bastante chulo. Les dejo también el vídeo del original de Romero para que comparen.

jueves, 1 de octubre de 2009

“Ken Games 2: Feuille”, de Robledo y Toledano.



Cuando un ilusionista repite el mismo juego de manos por segunda vez ,corre el peligro que algún agudo observador descubra la carta escondida bajo el sombrero y de la satisfacción del que ve la magia reflejada en la expresión de su público pase a la vergüenza del que cae en el ridículo más espantoso. Por ese motivo, los ilusionistas suelen distraer, fintar y regatear con mil trucos la atención del más atento que les permita salir indemnes y reforzados de ese segundo pase para rematar a su público y recibir la ovación en el apoteósico clímax que suele ser el tercer pase. Robledo y Toledano, astutos tahúres que son, debían ser bastante conscientes de esta regla no escrita dentro de la magia cuando preparaban esta segunda entrega de su “Ken Games”, probablemente el álbum más delicado de los tres en los que está prevista la serie y que Diábolo Ediciones acaba de publicar en una más que correcta edición. El álbum más delicado, les decía, porque tras la sorpresa inicial que supuso la anterior entrega que nos dejaba con la miel en los labios, había que mantener el listón durante todo un álbum sin decepcionar a los lectores hasta el desenlace final.

Y lo cierto es que este “Feuille” no decepciona, ya que los autores nos ofrecen una estupenda historia que entremezcla género y acción en la que la red de mentiras en la que se han apresado los tres amigos protagonistas se estrecha para envolverlos todavía más. Sin abandonar la coralidad de la serie, este álbum profundiza en la personalidad y el pasado de T.J., un supuesto ejecutivo de banca de vida perfecta que en realidad es el mejor jugador de póquer de la ciudad. Mientras se supone que T.J. se encuentra fuera en una reunión de negocios cuando en realidad está jugando los campeonatos mundiales de póquer, Pierre y Anne se revelarán sus secretos y compartirán otros para mantener las apariencias respecto a su amigo. No les cuento más.

Ken Games” se sustenta en un sólido guión en el que los autores entremezclan hábilmente géneros y registros en una trama que actualiza las historias de buscavidas de siempre desde un planteamiento renovador y al tiempo respetuoso con su tradición. En este álbum, las vidas secretas de los protagonistas que hasta el momento se habían mantenido separadas se empiezan a entremezclar y los personajes secundarios aparecen y desaparecen en las distintas tramas con coherencia y fluidez para que el lector no se pierda en la red de trampas ideada por los autores.

En el aspecto gráfico, más allá del despliegue de recursos mostrados ya en la primera entrega que se mantienen intactos en esta, me gustaría destacar la inquietud de Toledano por intentar alejarse de las atmósferas sombrías y oscuras con las que tradicionalmente se reflejan los ambientes patibularios donde se desarrolla buena parte de la trama. Toledano huye de esta concepción opresiva para llenar de color y detalle la historia buscando la complicidad del lector en la asumida y compartida referencia cinematográfica –la omnipresente “El buscavidas” y sus derivaciones- o televisiva –esos torneos de póquer televisados a altas horas de la madrugada en distintas cadenas- en una apuesta arriesgada de la que sale reforzado gracias a su cuidado y pulcro trazo y más que correcta narración.

Estoy seguro que Robledo y Toledano se guardan el último as todavía en la manga y nos embaucarán todavía más en sus ken games con más de una sopresa. Estaré atento a ver si les pillo el truco.

Más “Ken Games” en El lector impaciente:

Pierre”.

Peter Milligan y el dinosaurio mutante.

Pregunta: Por qué piensas que hay tanto problema con los guionistas de "La Patrulla-X"? Parece que de un tiempo a esta parte todos y cada uno de los guionistas de la serie se ha visto rodeado por la polémica. Incluso pasó con Claremont que había estado 16 años en el título ¿Sentiste mucha presión, al hacerte cargo de los personajes?

P.M.:Lo que pensé nada más empezar es que había todo este dinosaurio, este behemoth de material, de continuidad, de cosas que estaban ocurriendo al mismo tiempo en otros sitios, de cosas que tenías que saber… de vidas anteriores, de comics anteriores… a mí, personalmente me dio la impresión de que tenía muy poco sitio en el que moverme hasta cierto punto, que creo que desistí de decir nada, si es que en un principio tenía algo que decir. Creo que podría hacer falta alguien que sea, de manera intuitiva, más fan de los superhéroes y de los X-Men, más fanático, eso es lo que pienso. Y yo no lo soy. Yo no era esa persona, claramente. Es difícil, porque no te dejaban mucho espacio. O yo no sentí que lo tuviera.
Pregunta: Esa iba a ser mi próxima pregunta. Presumo que los límites cuando se trabaja en una serie así son muy pequeños…

P.M.:Sí, bueno, para alguna gente supongo que eso será estupendo. Depende del tipo de escritor que seas. Yo creo que soy un escritor que funciona mejor cuando los límites son más amplios. En X-Force, por ejemplo, yo estaba creando los límites. Con la historia de Lady Di en X-Statix, nos dimos cuenta de cuáles eran los límites, los descubrimos. Pero eso también fue bastante blando por parte de Marvel, fue patético, de hecho. Pero descubrimos los límites. En X-Men es mucho más difícil… es una serie difícil, ¿sabes? Ocurre cuando dudas de historias técnicamente aptas, que tienen sentido, con todo , que dices “adelante”, los personajes dicen cosas que tienen sentido y coherencia… pero quizás les falta algo de magia. Y a veces la magia es la visión personal de alguien, o la idea de que alguien está diciendo algo. Y resulta muy duro encontrar difícil decir algo.

(Recupero un extracto de una completa entrevista realizada por Culpable y Perdedor a Peter Milligan (“X-Statix”, “Shade”, “Blanco Humano”) en la que analiza toda su carrera hacia la fecha y que pueden leer completa aquí. Resulta curioso como Milligan y resolvió el problema de enfrentarse a la continuidad mutante cortando por lo sano y creando su propio grupo, rompiendo con los moldes de lo que se suponía que se puede hacer o no hacer con los mutantes. Algo parecido, por otro lado, a lo que hicieron en su momento Chris Claremont, Len Wein, Dave Cockrum y John Byrne).

miércoles, 30 de septiembre de 2009

“Tor” de Joe Kubert.



Atentos todos que hoy hablamos de una leyenda viva del cómic americano, don Joe Kubert, que a pesar de ser un venerable octogenario sigue en la brecha dando lecciones a más de un jovenzuelo de lo que ha de ser un cómic de entretenimiento en una de de sus obras más emblemáticas y personales de las que ya les hablé yo por aquí hace algún tiempo, Tor, de la que Planeta ha reunido en un tomo muy cuco la última miniserie de seis números publicada por DC en Estados Unidos el año pasado “Tor, a prehistoric odissey”.

Asistimos una vez más al origen del personaje, Tor, un troglodita evolucionado exiliado de su tribu debido a las envidias de sus congéneres. El apuesto y aguerrido Tor inicia un vagabundeo que le llevará a un valle escondido en el que se enfrentará a todo tipo de animales prehistóricos, engendros antediluvianos y tribus simiescas en vías de extinción aficionadas a los sacrificios.

La verdad es que he disfrutado enormemente este tebeo comprobando la sabiduría que destila en cada página. Y es que Kubert nos mete en harina desde la primera página en que siguiendo un rastro de huellas sitúa al lector en su realidad de hace un millón de años incorporando la tensión necesaria para desear pasar la página. Kubert logra en todo momento que la narración fluya ágilmente en un tebeo carente de diálogos y en el que la parte grafica es complementada con concisos y escuetos cuadros de texto de los que perfectamente podríamos prescindir porque la acción se sigue perfectamente a través del dibujo del autor, uno de los dibujantes que mejor han sabido captar el movimiento y la anatomía humana a lo largo de sus casi setenta años de carrera.


Las peripecias de “Tor” rezuman esa agradable esencia pulp de antaño en la que las imprecisiones y las fantasías se perdonan en pos de la aventura en estado puro. Kubert es de esos viejos irreductibles dinosaurios que entiende que en cada comic-book tiene que contar una historia autoconclusiva que satisfaga al lector y en la primera página del siguiente número resumir lo acontecido anteriormente y cumple a rajatabla con esos mandamientos olvidados ofreciendo siempre atractivas soluciones gráficas.


Más allá de las lecciones de anatomía sobre cómo y dónde se han de colocar los músculos de los personajes, Kubert enseña a cualquiera que quiera dibujar tebeos el arte de la composición de página y cómo cada viñeta cobra un sentido dentro del todo que es la historia. Desde el uso de estrechas viñetas horizontales para representar la claustrofobia de un túnel que se va estrechando cada vez más a las estrechas viñetas verticales que representan la enormidad de una inevitable caída a un vacío insonsable hasta espectaculares splash page en la que casi sientes el fétido olor del aliento de un Tiranosaurio en la cara y cada elemento está minuciosamente planificado.


Los convencidos como yo, disfrutarán viendo al maestro en plena forma usar los trucos de siempre, esos que ya aparecían en las más tempranas encarnaciones del personaje o en obras posteriores como su “Tarzan” y los más jóvenes tendrán que aceptar que los hijos no han superado al padre y rendirse a las excelencias de este gran artista.

Por otro lado, la edición de Planeta me parece bastante correcta y la pequeña reducción respecto al tamaño comic book no afecta demasiado al disfrute de la obra. La edición incluye, aparte de las portadas originales, un prólogo de otro admirador del maestro, un tal Roy Thomas. Si sólo pueden comprar un tebeo este mes, que sea este.

Trailer de “Fantastic Mr. Fox”:




Esta película de animación escrita y dirigida por Wes Anderson y que adapta un cuento del estupendo Roald Dahl (ya saben el de “Charlie y la fábrica de chocolate” o “James y el melocotón gigante”), conocido en España como “El superzorro” tiene una pinta estupenda, elevando el nivel de otras grandes películas realizadas con la técnica de “Stop Motion” como “La novia cadáver” o "La maldición de las verduras". Cita obligada para las vacaciones de Navidad.

martes, 29 de septiembre de 2009

“Los Sustitutos” de Jonathan Mostow

El otro día fui a ver esta película basada en un tebeo de Robert Venditti y Brett Weldele en la que tenía puesta alguna esperanza teniendo en cuenta el atractivo planteamiento del que parte -una sociedad en la que los humanos realizan hasta las tareas más triviales a través de unos robots sustitutos- pero el resultado no ha podido dejarme más frío. No ya porque la película no se deje ver, que se deja, pero está rodada con tan poca ambición y desaprovecha de tal modo las ideas del cómic que no merece ser recordada más allá de la anécdota de ver a Bruce Willis con tupé. Les cuento.

En el año 2054, los ciudadanos utilizan cómodamente desde sus casas a los robots sustitutos que son más eficientes y guapos para todo tipo de tareas, desde ir a trabajar hasta salir de ligue, lo que ha provocado que el contacto físico sea algo cada vez menos frecuente y los crímenes casi hayan desaparecido. Esta sociedad bucólica encuentra únicamente la oposición de un grupo de inadaptados sectarios liderados por un autodenominado Profeta que no aceptan a los sustitutos y viven apartados en sus propios guettos. Cuando aparecen unos sustitutos misteriosamente inutilizados, el caso es encargado al agente Greer y a su compañera, quienes pronto descubren que los Sustitutos fueron reventados por una nueva arma que no sólo acaba con las máquinas sino también con los huéspedes humanos que los controlan. Greer y su compañera empezarán a tirar del hilo en una investigación criminal en la que puede estar en juego el futuro de la raza humana.

Como ven, el argumento de la peli da para profundizar bastante y permitiría el lucimiento del director y los actores si no fuera porque el guión obvia todas esas posibilidades y un Mostow poco inspirado debía andar pensando en otras cosas con el resultado que la película no rasca más allá de la superficie para ofrecer un producto de entretenimiento impersonal y predecible centrado exclusivamente en la investigación criminal sin preocuparse en el desarrollo de unos personajes que podrían haber dado bastante más juego. De este modo, la película pierde pronto buena parte del atractivo inicial y transcurre sin pena ni gloria a lo largo de la hora y media escasa que dura a la mayor gloria de un Bruce Willis omnipresente y que acaba resultando cargante dadas sus limitaciones interpretativas mientras del resto del reparto todavía se esperan noticias.

En fin, que si hubiese mandado a mi sustituto al cine y yo me hubiera quedado en casa releyendo el tebeo eso habría salido ganando. Ustedes mismos.

El mundillo se acabará por culpa de ZP…

Ó quizás no, que ya se verá, pero está claro que la anunciada subida de impuestos con esos dos puntitos del IVA que nos van a equiparar con el resto de Europa fiscalmente que no en salarios va a hacer daño tanto al pobre aficionado consumidor de tebeos como a las editoriales. Y es que si el ocio y la cultura en general y los tebeos en particular eran ya un lujo caro este aumento de impuestos pone cada vez más difícil su acceso para los aficionados superados hace tiempo en oferta por parte de las editoriales que queman naves a velocidad endiablada con caras y limitadas ediciones. Pero si mal pintan las cosas para los aficionados peor se presentan para las editoriales obligadas a seleccionar cada vez mejor sus títulos para no dar un resbalón que las pueda acercar peligrosamente al cierre. Aficionados y editoriales van a tener que hilar muy fino para cuadrar sus cuentas y poder ofrecer y acceder a tebeos de calidad regularmente.

El año que viene va a ser complicado para el Cómic en España a todos los niveles y si no, al tiempo.

lunes, 28 de septiembre de 2009

“Alter Ego”, de Alberto Vazquez.

Las cosas pequeñas suelen pasarnos desapercibidas y eso es lo que me ha pasado a mí con esta obra de Alberto Vazquez, que el propio autor autoeditara hace años para placer de unos pocos y Viaje a Bizancio recuperó el año pasado en una restaurada edición que recuperaba el bitono original.

Un gato que fuma y su joven amo deambulan por la ciudad, mirando las estrellas y fantaseando sobre el amor y la creatividad. Poco importa si el gato sólo existe en la mente del protagonista y este es simplemente un esquizofrénico con poco éxito en el amor porque algo tan anodino como ir a comprar salchichas se convierte de su mano, y de sus patas, en una aventura conmovedora. ¿Qué no se enteran de nada? Léanse el tebeo.

Hojeando el cuaderno –pues de un cuaderno, se trata-, seguramente más de uno se sentirá repelido por el dibujo naif de Vazquez y puede dejarse llevar por el prejuicio de pensar que se enfrenta a una obra dirigida a un público infantil. Y aunque es probable que un niño pueda disfrutar de esta obra seducido por la inocencia que el estilo premeditadamente ingenuo del autor proclama caería en un error y dejaría pasar una pequeña gran obra dirigida a ejercitar el oxidado músculo de la imaginación de los lectores. Y es que Vazquez, en su manera de desarrollar la historia tiene algo que recuerda el puntillo esperpéntico y malvado del Valle de “Luces de Bohemia” junto a la referencia imprecisa al Modernismo esteticista de Rubén Darío o la pintura inaprensible de Miró para permitirnos vislumbrar el universo interior de unos personajes tenues, que no sabemos hasta que punto son aspectos de la personalidad del autor como se desprenden de la pista que supone el propio título de la obra. Personajes peripatéticos que deambulan en ese limbo entre la realidad y la fantasía en que el autor los sitúa y a través del arte olvidado de la conversación se cuestionan miedos comunes al creador, la duda sobre la propia obra, o a cualquiera, el rechazo del ser amado. Sin embargo, Vazquez carga el lirismo de la obra en el apartado gráfico para ofrecer su contrapunto en los diálogos entre los personajes cargados de gracejo que quitan trascendencia a lo contado para convertirlo en broma entre el autor y sus lectores. .

No se preocupen si no captan las referencias que les comento tras la lectura de “Alter Ego” porque estas son las mías y probablemente sean únicas e intransferibles. Simplemente, déjense seducir por el juego propuesto por el autor y busquen la interpretación a la medida de su otro yo en esta primera obra que ya anuncia lo que sería la obra posterior de uno de los autores más originales del panorama actual. Seguro que no les defrauda.

El blog de Alberto Vazquez, aquí.

Trailer de “Pesadilla en Elm Street” (el remake)

A Nightmare on Elm Street in HD


¿Qué pensaban?¿Qué el bueno –es un decir- de Freddy Krueger se iba a librar de su remake? Nah, a pasar por el aro como Jason, Michael o Cara de Cuero.

Aunque el cine de terror está viviendo una buena época con jóvenes autores de todo el mundo que ofrecen obras más que dignas, no hay nada como sacar del armario a los psicópatas y monstruos que nos asustaron en los añorados ochenta para asegurar una más que digna recaudación. Freddy, que para mí fue el mejor de todos, se resistía, pero al parecer se han salido con la suya y ya tenemos incluso fecha de estreno en Estados Unidos para finales de Abril del año que viene. Por lo que se ve, en el trailer la cosa pinta mejor que en otros sonrojantes remakes, aunque da una sensación de “ya visto” que echa para atrás.

Y es que, ingenuo de mí, uno se pregunta que existiendo en DVD y BlueRay los originales que necesidad hay de estas cosas. Poderoso caballero es don dinero. Auguro taquillazo. Y si no, al tiempo.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Blain y Peellaert: La fille.

Para terminar –de momento- con la serie de entradas dedicadas a Christophe Blain esta semana, os dejo esta pequeña historia de cuatro páginas que Blain publicó en un número especial de "Pilote" conmemorativo del Mayo del 68. En esta historia, titulada “La chica”, Blain homenajea al desaparecido Guy Peellaert, mimetizando con asombrosa facilidad el estilo de éste y demostrando una vez más que en la actualidad hay pocos dibujantes en el panorama europeo con su capacidad. Debajo de las planchas, está la traducción de la historia. Que la disfruten.

La chica

Página 1

¿Cuándo nos veremos de nuevo?
Hmm
Escucha.
No nos volveremos a ver otra vez.
Pero, pero, pero…
¡Bien!
¿Esta moto es tuya?

¡Es preciosa!
Página 2
Estas también son preciosas.
Echa una carrera con nosotras.
Iremos a un lugar donde pasaremos un buen rato.
¡Wow!
Es condenadamente rápida.
¡Wow!
Sieee…
Ahí es.


Página 3

¿Dónde se fue la chica?
No la vi.
Hola, guapa.
Oye, dime ¿Qué es todo este jaleo?
¡Vaya paliza!
Ey chica, nosotras no te vimos allí.
¡Wah!
¡Qué bien conduce!

Página 4

Por la mañana…
Oh, pero has exagerado.
Oh, bien, sí.
Mmmmhh
Otra vez.
Escucha, no quiero causarte problemas.
Me afeitaré el bigote y tiraré mi sombrero.
Y haremos como si nada hubiera pasado.
¡Oh no! ¡El bigote, no!
Es más bonito que el de Robert Redford en “Butch Cassidy”.
Bien, me lo dejaría, pero…
¡Dejátelo!
Ponte el sombrero.
¡Matadla!
¡Un vaquero!
¡Nosotras también queremos un vaquero!
¡Queremos uno!
Rápido.

Visto aquí.

viernes, 25 de septiembre de 2009

“Servitud 2: Drekkars” de Fabrice David y Eric Bourgier

Las buenas impresiones que me causó el primer álbum de esta serie, El cantar de Anoroer” se han confirmado con la publicación por Norma Editorial de la segunda entrega, “Drekkars”.

En esta nueva entrega, la acción toma un giro inesperado y se traslada al reino de los Drekkars, donde los servidores de los dragones, han establecido una sociedad fuertemente jerarquizada en las simas y cuevas de El Paso sin apenas contacto con el exterior. En una sociedad en la que su anciano Emperador tiene un rol semidivino, se suceden las conspiraciones y luchas de poder entre los partidarios de fundar un nuevo El Paso y los que quieren mantener el status quo establecido.

En apenas 56 páginas, Bourgier y David son capaces de mostrar todos los aspectos de una sociedad compleja, inspirada en la cultura japonesa, al tiempo que desarrollan una trama de aventuras e intriga que no decepcionará a nadie.

El guionista Fabrice David cuida especialmente el desarrollo de la acción y va dejando pistas que añadir al rompecabezas planteado en la primera entrega, manteniendo la intriga sobre las motivaciones del misterioso personaje que pretende provocar la guerra entre los drekkars y el rey Garantiel. David desarrolla un medido y complejo guión en el que sorprende desde el primer momento abriendo una elipsis respecto a los hechos acontecidos en el primer volumen para trasladar la acción a un escenario completamente nuevo. Sin embargo, el guionista se muestra especialmente hábil a la hora de ir interrelacionando lo acontecido en la primera entrega con lo que está leyendo en la nueva entrega en una lectura que resulta cada vez más adictiva. Todos los aspectos de la sociedad drekkar están perfectamente descritos y desarrollados, contextualizando la serie no sólo en el momento presente sino añadiendo elementos de la historia de los drekkars que explican cómo ha evolucionado la sociedad. Esto que en manos de otros podría hacer la lectura farragosa, David lo soluciona a través de estudiados diálogos de los personajes, que, a pesar de su extensión, no dificultan la lectura del álbum, y un glosario de términos al final del álbum que yo aconsejaría leer previamente para poder disfrutar de la historia plenamente.

Si la historia ideada por David está bien desarrollada, estoy seguro que el resultado sería mucho menos brillante sino fuera por la extraordinaria labor de Bourgier quien recrea perfectamente un universo con reminiscencias medievales en el que está cuidado hasta el último detalle. Bourgier se muestra como un dibujante extraordinario que domina la narración perfectamente y tiene un absoluto dominio de la figura humana y de las localizaciones llegando a superar incluso el nivel mostrado en la anterior entrega. Me gustaría destacar el tratamiento de la luz con el que recrea perfectamente el mundo en penumbras en el que viven los drekkars que consigue gracias a un depurado uso del color basado en una paleta de tonos suaves.
Servitud” es una serie que debe dar mucho que hablar dentro de la Fantasía Heroica y que sigue los pasos renovadores del género de R.R. Martin en su saga “Canción de Hielo y Fuego”, desdeñando los elementos más fantásticos para centrarse en las tramas políticas y las relaciones entre los personajes, destacando más allá de su previsible propuesta, inevitable al estar enmarcada en un género agotado prácticamente desde sus inicios, por la calidad de sus autores quienes han realizado hasta el momento un trabajo extraordinario que hace de esta serie una auténtica gozada para los que quieran disfrutar de un buen cómic de aventuras más allá del género en que se etiquete.

Más “Servitud” en El lector impaciente:

El cantar de Anoroer”.

"Canción de Hielo y Fuego" en El lector impaciente:

Blain y Picasso

Como no supero el síndrome de abstinencia de la obra de Blain, les dejo un homenaje que el francés realizó a Picasso para L’ Express en 2008. Queda claro el dominio de Blain de los mecanismos del humor gráfico y su habilidad para comunicarse con dibujos como muy pocos son capaces actualmente, conectando a partir de una anécdota su admiración por Picasso con su propio imaginario de una forma muy ingeniosa. Debajo, está el texto traducido.


Amo a Picasso. Lo amo todo, todos sus períodos. Sus esculturas, su manillar y su sillín de bicicleta con los que hace una cabeza de toro, sus cuadernos de apuntes, sus frescos, sus dibujos de la esquina de la mesa, su humor, su destreza. Él no hacía nada por separado, y en conjunto lo decía todo”.

Bien. Picasso y Gary Cooper fueron amigos”.
“En 1959, Cooper le regaló un revolver y un sombrero a Picasso”.
“Hagamos un ejercicio de escuela:”
“Yo me convertiré en un dibujante famoso”.
“Pero entonces necesitaré algunas cosas”.
“¿Quién me regalará un revolver y un sombrero?”
“¿Christian Bale?””Actuó en el remake de “El tren de las 3:10””.
“¿Russel Crowe?”””Ha representado el papel de Glenn Ford en la misma película.”
“¿¿Brad Pitt??”
“¡Ahhh, pero qué imbécil!” “¡Clint Eastwood!””Clint Eastwood podría regalarme un revolver y un sombrero”.
“Clint”.

jueves, 24 de septiembre de 2009

“Viajero: Futuro 2”, de Éric Stalner y Pierre Boisserie

Si yo tuviera el gen cuántico que poseen los protagonistas de la serie de Stalner y Boisserie, les transportaría a ustedes en el tiempo a lo que escribí en su momento respecto a la primera entrega de “Viajero”, la serie centrada en los viajes temporales que Planeta nos viene ofreciendo en los últimos meses, pero como no lo tengo, aparte de dejarles un enlace a aquella entrada más abajo, les cuento y reitero mi opinión sobre esta segunda entrega.

La serie está organizada en tres ciclos -Futuro, Presente y Pasado- y en Francia se han publicado hasta ahora siete álbumes (los cuatro de Futuro y tres de Presente) de los trece planificados. En esta segunda entrega, situada algunos años después de los hechos ocurridos en el primer álbum, asistimos al aprendizaje de los ya adolescentes Fish y Lou de sus poderes de teleportación mientras se esconden en los arrabales de Rivdroite. Fish, aventurero e irreflexivo, arrastra al más tranquilo Lou a aventuras que le ponen en peligro y en las que intenta averiguar nuevos datos sobre su origen. Mientras tanto, Markovich ha desarrollado nuevos clones de los jóvenes que se fugaron y está dispuesto a arrasar con todo Rivdroite para acabar con las misteriosas apariciones y desapariciones que se producen en su territorio.

Boisserie se muestra en este álbum avaro con la información y dilata perfectamente los misterios que rodean la serie demorándose en las travesuras de los chicos protagonistas sin ofrecer demasiada información sobre la trama principal de la serie. Sabemos poco –nada- de las motivaciones de los personajes principales y dada la estructura de la serie basada en los viajes en el tiempo me temo que vamos a tardar bastante en enterarnos de todas las sorpresas que el guionista ha preparado. El guionista juega con el lector planteando enigmas velados y bosqueja un futuro acuciado por la crisis energética en el que los gobiernos han cedido el poder a las grandes corporaciones y se han visto obligados a vender al mejor postor las principales ciudades y capitales del mundo en un escenario típico de Ciencia Ficción que no sorprenderá a los aficionados al género, centrando el atractivo de la serie en mantener al lector intrigado sobre las motivaciones y el origen de los personajes el máximo tiempo posible. En ese sentido, el álbum está bien conseguido dejando abiertos más interrogantes que los que resuelve, pero Boisserie puede acabar con la paciencia de más de uno si antes del final de este siglo no empieza a ofrecer soluciones satisfactorias a tanto misterio.

En el aspecto gráfico, Éric Stalner hace un buen trabajo, ofreciendo una versión decadente y romántica de París que me ha parecido tributaria del Neotokio de “Akira” y demuestra ser un buen conocedor de la fisonomía humana realizando una gran labor captando el movimiento de los personajes. El dibujante se muestra como un narrador coherente y sobrio en la ambientación y puesta en escena de los personajes, logrando un desarrollo fluido de una historia que en ningún momento se hace pesada y se compenetra muy bien con el colorista Jean Jacques Chagnaud. También es de destacar la colaboración de Juanjo Guarnido en la serie realizando las portadas de todos los álbumes publicados hasta el momento.

En definitiva, estamos ante una serie de género correcta y bastante entretenida con la que pasar un buen rato aunque por lo leído hasta ahora no creo que se convierta en una referencia del género. La edición de Planeta es bastante correcta.

Más "Viajero" en El lector impaciente:

-“Pasado 1”.

Página oficial de la serie, aquí.

Christophe Blain y las chicas

Pregunta: Y esto es un reto que te impusiste, dibujar una mujer guapa que no fuera… que fuera todo un carácter.
Chistophe Blain: Me gusta dibujar mujeres de verdad. La mayoría de chicas que dibujo son chicas de la vida real, son chicas que he visto sólo una vez [risas generales]. Intento que sean reales, a veces tienen narices grandes, a veces curvas, a veces son incluso bizcas… pero son siempre geniales. Lo que me interesa es que tengan un personalidad y que susciten el deseo. Y que no se parezcan todas entre sí. Eso es una dificultad muchas veces para un dibujante de cómic, sobre todo cuando eres chico, dibujas sólo un tipo de chica, y luego la repites en distintos personajes.

Yo intento caricaturizar, intento que no se parezcan entre ellas, que tengan características distintas. Cuando simplificas, tiendes a volver a lo mismo, así que intento tener matices en los personajes y a la vez mantener un dibujo fluido. Hay que encontrar cosas para no caer en el mismo tipo de personaje, y tengo el mismo problema con los hombres. Porque el dibujante también tiende a dibujar las mismas características de hombre. A veces hay que esforzarse y que el personaje tenga unas características propias.

(Hoy me he levantado con mono de Blain. A la espera que Norma se decida a publicar el tercer álbum de la serie Gusles dejo un pequeño extracto de la completísima entrevista que Pepo Pérez y Pep Brocal le realizaron en Abril de 2007. La entrevista se publicó parcialmente enRock de Luxy Pepo la subió completa aCon C de arte”. Pueden leerla aquí. Imprescindible).

miércoles, 23 de septiembre de 2009

“Northlanders 1: El regreso de Sven” de Brian Wood y David Gianfelice.

Átense bien el casco y ajústense el escudo y la espada que nos embarcamos en un drakkar vikingo rumbo al gélido Norte en busca de aventuras… y no, no me refiero al de Vickie el vikingo y su próxima película que no pienso ver, sino en el de “Northlanders”, la nueva colección Vértigo guionizada por Brian Wood y dibujada por David Gianfelice, de la que Planeta acaba de publicar el primer arco argumental que recoge los primeros ocho episodios de la colección americana.

El fiero Sven descubre en el abordaje de un drakkar en medio del mar que su padre en el lejano Norte ha muerto y su tío se ha hecho con la herencia que por nacimiento le pertenece. Sven, que dejó su tierra en su juventud y se ha convertido en un valioso miembro de la guardia varega del emperador de Bizancio, decide abandonar la vida que se ha construido para regresar a la árida tierra de su juventud para hacerse con el dinero de su herencia dejando a sus nuevos súbditos a su suerte. Sin embargo, su tío Gorm no está dispuesto a renunciar por las buenas a su posición, iniciándose una cruenta lucha en la que Sven se enfrentará en solitario contra Gorm y sus esbirros. ¿Logrará Sven recuperar lo que le pertenece?¿Dejará en la estacada a su pueblo para volver a su lujosa vida en Constantinopla?¿Llegará a un pacto con Gorm? Tendrán que leer el tebeo para enterarse.

Brian Wood nos ofrece una interesante y muy entretenida obra de género, tras darse a conocer en la recomendable “DMZ”, mostrándose como un autor más maduro que en aquélla. En "Northlanders", Wood atrapa al lector desde las primeras páginas asistiendo a un relato de acción vibrante en la que los dosificados combaten se suceden casi sin respiro para el lector, pero, además Wood no se limita a la mera concatenación de situaciones y lugares comunes con resonancias a historias ya leídas sino que alterna perfectamente la acción con la construcción de unos personajes interesantes y atractivos a los que vemos evolucionar a lo largo de los distintos episodios de la historia. Quizás algunas de las motivaciones y conductas de Sven, el personaje principal estén cogidas por los pelos, pero Wood ha adquirido las suficientes tablas para disimular las debilidades de la trama a través del dinamismo que imprime a una historia en la que se nota su preocupación por dotar a su héroe de una complejidad generalmente ajena a este tipo de obras. Wood construye unos diálogos magistrales que complementan perfectamente la labor de un desconocido Davide Gianfelice que con un estilo exrpresionista, detallista y elegante, basado en trazos largos y angulosos, logrando un precario y difícil equilibrio entre los escorzos salvajes y enérgicos del “Släine” de Massimo Belardinelli y la sobriedad narrativa habitual de los autores de la editorial Bonelli. Gianfelice imprime a la narración el tempo adecuado que en cada momento la historia requiere. En el aspecto gráfico, tampoco hay que olvidar la labor del colorista Dave McCraig, quien sabe complementar perfectamente la labor de Gianfelice y logra gracias a una paleta muy amplia y rica en matices espectaculares resultados, ni al portadista Massimo Carnavale quien realiza un magnífico trabajo con unas composiciones llenas de fuerza y energía.

La edición de Planeta es bastante buena, reproduce las portadas originales en el interior e incluye un pequeño portafolio con cubiertas realizadas por Adam Kubert y Dave Gibbons. Sin embargo, resulta asombroso que a la editorial se le hayan colado algunos ejemplares –no se sabe exactamente cuántos- con las tapas en italiano y otros con las tapas en castellano y el interior en italiano. Cosas de la globalización y la reducción de costes, pero que dejan en mal lugar a la compañía y obligan al lector a examinar detenidamente el ejemplar antes de adquirirlo. Avisados quedan.

En definitiva, “Northlanders” arranca con paso firme y se agradece el compromiso de los autores por ofrecer una buena historia autoconclusiva a pesar de recorrer caminos bastante trillados. Creo que lo mejor de esta serie está por llegar. Espero no equivocarme.

Más tebeos de vikingos en El lector impaciente:

- Thorgal”
- “La sangre de las valkirias”.
Si quieren visitar el blog de Gianfelice, pinchen aquí.
La página oficial de “Northlandersaquí.

Vicente Molina Foix en su laberinto.

Supongo que ya andarán todos enterados de las opiniones vertidas por el señor Molina Foix en su columna de la revista “Tiempo”. Si hay algún despistado, aquí puede ponerse al día y mostrar su justa cólera ante el ataque frontal a nuestros queridos garabatos.

El mundillo ha cerrado filas y la sarta de lindezas de don Vicente ha tenido pronta respuesta aquí y aquí. Sin embargo, creo que no es suficiente. La pluma de don Vicente hará daño –poco- y encontrará eco en aquellos que piensan igual, por lo que debería tener pronta respuesta más allá del minoritario círculo de la blogosfera en el ruedo de un medio mayoritario como la revista o el periódico donde regularmente escribe el señor Foix o el crítico al que hace referencia.

Está muy bien que cada uno –yo el primero- exponga su opinión en su blog o la deje en los comentarios del blog de Molina Foix (seguro que gracias a este artículo, el caballero ha aumentado las visitas) pero creo que si la Historieta –o por extensión el mundillo que la rodea- quiere defender su recién recuperado lugar en la Cultura debe hacerlo dónde y cómo corresponde más allá de la lucha de guerrillas de autores, aficionados y críticos que se hayan podido sentir aludidos.

Por lo demás, y a título personal, creo que Molina Foix, con esta columna, no ha hecho más que gala de ignorancia e inmadurez, adoptando la actitud, por desgracia demasiado extendida en estos tiempos, del que opina sin conocer sobre lo que habla (o en este caso, escribe). El Cómic previa y posteriormente a que Molina Foix en su tierna infancia no supiera degustarlo ha dado obras hermosas y conmovedoras (por supuesto, muchas más olvidables, al igual que el cine o la literatura) pero que muchos, cada vez más, aprendemos a apreciar y disfrutamos. Lo único que se requiere para ello es tener la curiosidad y sensibilidad (características que se presuponen a un intelectual) necesaria para acercarse sin prejuicios a aquello que desconocemos o al menos ser capaz de respetarlo, de otro modo, la Cultura no se convierte más que en la munición de datos con la que el “intelectual” pretende ningunear a los que considera inferiores a él. No creo que Molina Foix sea tan tonto como puede desprenderse de su columna ni que realmente le preocupe demasiado el peligro que el Cómic suponga para la obra de Ionesco o Nabokov. Más bien, creo que realmente lo que le preocupa es que en el juego de las subvenciones con la inclusión del Cómic haya menos porción de tarta a repartir. En fin, es lo que tiene ser un intelectual de salón.

Ojalá, aunque no lo creo, Molina Foix, en su próxima columna, sea capaz de rectificar su error (basta con que se pase por una librería especializada en cómics y pida asesoramiento al amable dependiente/a para empezar a disfrutar del medio) o al menos se disculpe con los premios nacionales cuya obra ninguneó aunque viendo la poca humildad que gasta lo dudo mucho. Él se lo pierde.

martes, 22 de septiembre de 2009

“Blueberry 49: Apaches”, de Jean Giraud y Jean M. Charlier.

Norma Editorial ha publicado este verano la última entrega hasta el momento de “Blueberry”, un clásico del cómic mundial que cuenta a los lápices con uno de los autores más influyentes -sino el que más- de los últimos cuarenta años, Jean Giraud/Moebius. Y el álbum, que se títula “Apaches”, viene precedido por cierta polémica ya que los autores aprovecharon páginas aparecidas en otros álbumes precedentes (“Mister Blueberry”, “Sombras sobre Tombstone”, “Gerónimo el Apache”, “OK Corral” y “Dust”) para contar el primer encuentro de juventud entre Gerónimo y un Blueberry que, amargado, tras sus experiencias en la Guerra Civil Americana, se incorpora a su primer destino en el Lejano Oeste en Fort Mescalero, narrando unos hechos inmediatamente anteriores a la primera aventura de la serie, “Fort Navajo” (con lo que Giraud aprovecha magistralmente un supuesto refrito para aportar luz a un capítulo oscuro de la biografía de Blueberry y de paso cerrar el círculo abierto en 1963).

En su viaje hacia Fort Mescalero, Blueberry y sus compañeros son emboscados por los apaches. Cuando la cosa está realmente fea, milagrosamente, son rescatados por los soldados de Fort Mescalero que no muestran ninguna humanidad hacia los prisioneros indios entre los que se encuentra el joven Gerónimo. En la guarnición, Blueberry descubrirá cuáles fueron los auténticos motivos que llevaron a los indios a atacarles y deberá tomar una decisión en la que tendrá que elegir entre su humanidad y su deber. No les cuento más.

Más allá del discutible hecho que nos encontremos ante un álbum hecho a base de trozos de otros, hay que reconocer que Giraud hilvana una entretenida historia en la que queda bien disimulada la dispersión de orígenes. No voy a descubrir ahora a nadie a Giraud quien deja constancia de toda su sabiduría acumulada cuidando hasta el último detalle la ambientación de la historia y recreando perfectamente los distintos ambientes (en apenas 64 páginas, llueve, nieva y sale un sol achicharrante, sin apenas transición) en los que se desarrolla la historia. Les invito a que finalizada la lectura de “Apaches” ojeen los primeros álbumes de la colección y comprueben la enorme evolución que ha sufrido el autor desde esas primeras páginas en la que era notoria la influencia de Jijé hasta el dominio de todos los aspectos del dibujo mostrados en esta última entrega de la serie, destacando la amplitud y profundidad de campo que logra en todas sus localizaciones o el cuidado tratamiento de la luz que están al alcance de muy pocos.

Probablemente, lo mejor de esta entrega, es que al ser una aventura autoconclusiva no decepcionará a los seguidores fieles de la serie y sirve, además, de estupendo punto de partida para aquellos jóvenes –o no tan jóvenes- que quieran adentrarse en la biografía de Mike Donovan Blueberry, uno de los más atractivoss personajes del cómic mundial o, simplemente, aprovechar para leer una entretenida aventura del Oeste. En cuanto a la edición, bastante correcta, incluye un prólogo de Max Armanet.