lunes, 8 de marzo de 2010

“Fabulas presenta Jack 5: Pasar Página”, de Matthew Sturges, Bill Wilingham, Tony Atkins y Russ Braun.


Planeta nos ofrece una nueva entrega de “Jack of Fables” el “spin off” de “Fábulas” protagonizado por Jack Horner y que recoge los números 22 a 27 de la edición norteamericana, y que a mí personalmente lleva algún tiempo proporcionándome una lectura más satisfactoria que la serie original, debido básicamente a su tono desenfadado y un tanto caótico con el que los guionistas, Matthew Sturges y Bill Willingham nos sorprenden número a número.

En este nuevo tomo, se recogen dos arcos argumentales de tres números cada uno que muestran el carácter abierto de la colección. En el primero, los autores nos retrotraen al año1883 para explicar los orígenes de la enemistad entre Jack y Lobo, el antiguo jefe de seguridad de Villa Fabula y que surgió en la época en que Jack se convirtió bajo el nombre de Jack Candle en un peligroso forajido que saqueaba el Oeste americano. En el segundo arco, llamado “Pasar Página”, se profundiza en los orígenes de las hermanas Page y se presentan nuevos literales al tiempo que se sientan las bases del gran enfrentamiento entre Revise y el Quemalibros que tendrá lugar en los siguientes números y en el que puede decidirse el futuro de Ramas Doradas y la misma existencia de todas las Fábulas. No les cuento más.

Frente a la pretensiosidad anquilosante de los últimos arcos de “Fábulas”, Willignham ha trasladado a esta serie la frescura que la caracterizaba con arcos imaginativos y humorísiticos en los que los personajes protagonistas se mueven por distintas localizaciones espaciales y temporales tomando distintos géneros cinematográficos como referencia evidente. No busquen en esta serie un desarrollo exhaustivo de los personajes ni una preocupación excesiva por la atmósfera o la ambientación, teniendo como principal punto fuerte el entretenimiento y el guiño participativo con el lector con tramas ágiles resueltas en pocos números que permiten mantener la originalidad inicial.

De los arcos incluidos en este tomo destacaría el protagonizado por Jack Candle en el que los autores homenajean a “Lucky Luke” convirtiendo a Lobo y su caballo Incitatus en una transposición de la gran creación de Morris y el caballo de este Jolly Jumper. Las historias se desarrollan con agilidad y la elección de arcos cortos de no más de tres episodios logra mantener la originalidad de la serie. En el aspecto gráfico, Russ Braun y Tony Atkins siguen cumpliendo sin demasiada brillantez manteniendo una correcta narración.

“Jack of Fables” no es una serie que pasará a la historia del cómic ni este volumen una saga imprescindible, pero sí resulta un tebeo agradable para pasar el rato sin demasiadas exigencias aunque sí precise un mínimo seguimiento de esta serie como la principal para disfrutarlo debidamente. Ustedes deciden si les vale la pena.

Anteriores entregas de “Jack of Fables” en El lector impaciente:

La (casi) gran evasión"
Jack de corazones
El príncipe malo
Americana

Más “Fábulas” en El lector impaciente, aquí.

Lois Lane, mujer trabajadora.

Si hemos pasado de esto...
a esto...

... se demuestra que las cosas están cambiando pero, aun así, no es suficiente y días como el de hoy todavía son necesarios porque la mujer todavía es el sexo débil y olvidado de la sociedad (cuando día a día demuestran ser mucho más fuertes y competentes que los hombres).

Por una sociedad menos hipócrita y más igualitaria, que no haga necesario celebrar estos días y porque zurzan a los supermanes que todavía hoy piensan que sus mujercitas deben plancharles el uniforme mientras cuidan a los superboys y las discriminan laboralmente en trabajos similares…

¡FELICIDADES MUJERES!

domingo, 7 de marzo de 2010

Larga vida a Gene Colan (3)

Nuevas portadas realizadas por Gene Colan entre 1975 y 1980:

1975:
1976:

1976: 1976: 1978:1980:

Mañana más...

sábado, 6 de marzo de 2010

Larga vida a Gene Colan (y 2)

Seguimos con el repaso gráfico a la trayectoria del gran Gene Colan:

1968:

1969:

1969:
1970:1974:
1975:

Mañana, más...

viernes, 5 de marzo de 2010

Trailer oficial de “Survival of The Dead”, de George A. Romero.



Cortito trailer de la esperada sexta película de zombis del gurú del subgénero, George A. Romero en la que retoma los hechos de “Diary of The Dead”. Estreno el 28 de mayo en Estados Unidos.

Ya saben, lo zombi está de moda…¿Quién está más muerto, ellos o nosotros?

Larga vida a Gene Colan (1)

El amigo Mo Sweat en su indispensable Comic is Art ha tenido la gran idea de rendirle un sentido homenaje al maestro Gene Colan, un autor indispensable para entender la evolución del cómic americano en los últimos sesenta años y con el que todavía tenemos la suerte de contar entre nosotros.

Como soy de los que piensan que los reconocimientos hay que hacerlos en vida, durante los próximos días haré un pequeño repaso cronológico no exhaustivo por la trayectoria de este maestro subiendo algunas portadas de las distintas series en las que ha participado a lo largo de estas décadas que sirva para ilustrar la estupenda entrada de Mo y dar una pequeña muestra de su dilatada y rica carrera.

Animo a todos aquellos blogueros que sientan admiración por este gran artista a que durante la próxima semana escriban artículos y dedicatorias en sus blogs para homenajear a este gran maestro.

¡ Larga vida a Gene Colan!

1949:

1954:

1964:

1966:

1967:

1968:

jueves, 4 de marzo de 2010

El experimento, Migoya y los tontos.



Le robo el video con nocturnidad y alevosía al amigo Bruce porque este vídeo de la presentación de “El Experimento” en la libreria "Continuará" en el que Vizuete y compañía analizan su obra me parece pertinente complemento a la entrada que el otro día le dediqué.

Respecto a la desafortunada frasecita de Migoya -“"Si estos autores fueran estadounidenses, el tonto más tonto del blog más tonto estaría dedicándoles frases y frases"- creo que no hay que darles mayor importancia ni sacarla de contexto aunque está claro que es unan torpeza tanto para la promoción de la obra porque va a alejar a potenciales compradores como buscándose anipatías con los blogueros que en esa industria de mierda en la que Migoya se quiere erigir como justicia realizan una labor no demasiado reconocida difundiendo obras que, de otro modo, no contarían ni con esa –mínima- publicidad simplemente por afición al medio. Que se ofenda quien quiera con Migoya a mí desde luego no me ofende y, por otro lado, tampoco pienso enfadarme con el tipo que empezó a publicar a Burns en España. Claro, que a lo mejor yo soy muy tonto (probablemente el que más).

Pelillos a la mar, y a hablar de cómics (a ser posible buenos).

“Pluto 5”, de Naoki Urasawa.

No hay quinto malo, dicen, y eso parece confirmar la quinta parte de “Pluto”, la última obra de Urasawa publicada en España y que, de momento y con el permiso del “Dr. Slump”, la serie regular que sigo con mayor interés.

En esta nueva entrega, aparentemente la trama protagonizada por Haas y Gesitch llega a su clímax enterándonos por fin de las motivaciones de Gesitch para acabar con el hermano de aquél así como de lo complicado que resulta para el robot policía la labor de protección de Haas cuando esté se pone en el punto de mira de sus antiguos compañeros de organización; por otro lado, el reaparecido creador de Pluto, el dóctor Tenna, realiza un diagnóstico sobre qué ha provocado la “muerte” de Astro Boy y, de paso, Urasawa inicia una nueva subtrama protagonizada por ambos destinada a profundizar en su relación… mientras tanto descubrimos nuevos hechos sobre los planes de Dario en la guerra que fue el origen de todo, asistimos al duelo de Uran y Pluto acaba con uno de los róbots más avanzados que existen y el osito malo (los que sigan la serie me entienden) se dedica a dejar crípticos mensajes. ¿Hay alguien capaz de contar tantas cosas en un tebeo aparte de Urasawa? Yo creo que no.

Se supone que en el desarrollo de una buena obra de intriga el autor ha de ir dosificando la información para que, al final, todo encaje y descubramos al malo. Urasawa es consciente de ello y con cinco tomos publicados no tenemos noticias del aspecto del malvado ni indicios acerca de su identidad limitándose el autor a mantener entretenida a la muchachada con diversas subtramas protagonizadas por personajes secundarios que s reparten el protagonismo y que en la historia original ideada por Tezuka apenas aparecían esbozados, retratados con una hondura psicológica que no veíamos desde “Monster”. Pero, si en aquella, todo giraba en el estudio de la bondad y la maldad individual, en “Pluto” sus miras son mucho más ambiciosas y, sin desdeñar esos temas analiza las paradojas globales de este nuevo siglo en el que asistimos a genocidios y actos de terrorismo auspiciados con el consentimiento expreso o tácito de la comunidad internacional y que refleja principalmente en los paralelismos con la Guerra del Golfo o el juicio de Saddam reproduciendo en esta entrega uno de sus episodios de manera casi literal. Por lo general, la mirada de Urasawa hacia el mundo es bastante desencantada y pesimista y eso es especialmente palpable en esta serie en la que todos los personajes de un modo u otro están descubriendo una realidad mucho más oscura de la que creían vivir. Quizás por ese motivo la consideración de “Pluto” como el reverso oscuro y desencantado de “Astroboy” no esté demasiado desencaminada.

Urasawa obvia muchas de las convenciones que Asimov planteó como inquebrantables acerca de los róbots pero mantiene la principal de considerarlos como un reflejo de nosotros mismos en el que volcar muchos de los dilemas morales que nos acompañan desde que bajamos de los árboles y lo logra con excelentes resultados en un tebeo que más allá del buen rato de entretenimiento que proporciona deja momentos para la reflexión. En este número, la influencia de otro grande de la ciencia ficción como Aldiss es notoria en la excelente historia protagonizada por Tenna y Astroboy y da buena medida del talento del japonés como en unas pocas páginas es capaz de sintentizar lo que a Spielberg le costó más de tres horas de película en “Inteligencia Artificial”.

Todavía quedan por publicarse tres tomos de “Pluto” y, como siempre, se mantiene la eterna duda de si será capaz de lograr un final acorde con lo narrado hasta ahora pero mucho se tienen que torcer las cosas para no pensar que estamos ante la obra más completa y compleja de Urasawa, en la que está vertiendo todo lo bueno de “Monster” y eliminando lo que no funcionaba de “20th Century Boys” y “21th Century Boys” para quedarse con la esencia de lo que siempre ha pretendido contarnos, su visión del mundo a través de sus iconos juveniles. Lo que sí tengo claro es que tanto Asimov como Aldiss si leyesen “Pluto” se harían fans de Urasawa. Vamos, seguro.

Más “Pluto” en El lector impaciente:

Pluto 1
Pluto 2
Pluto 3
Pluto 4

Gil Kane y la destreza.


P: Has comentado en varias ocasiones que los autores de cómic no prestan suficiente atención a la destreza en el dibujo [craft] ¿Cuál es tu definición de destreza en el dibujo?

R: Muchos autores entran en el campo del cómic por motivos emocionales. Son atraídos hacia el mismo porque colma sus necesidades y porque para ellos es un medio de expresión apropiado. Pero casi siempre poseen una capacidad, una sensibilidad única; de ahí es de donde nace la empatía. La destreza en el dibujo llega cuando tratan de aumentar esta facilidad natural con técnicas formales. Desafortunadamente, muchos artistas suelen ser traicionados por sus propias aptitudes. Son aceptados con facilidad por los editores y como resultado nunca sienten la necesidad de apretarse las tuercas o examinar lo que hacen; el rechazo sería algo excelente para ellos. Los únicos capaces de escapar de esto son aquellos que tienen unas aptitudes que bordean lo genial, como Jack Kirby. Jack es tan fértil e inventivo que ha tomado una esquina de este campo y la ha hecho completamente suya; no creo que haya ninguna duda de que Jack es el arquetipo del artista de superhéroes.
(El gran Gil Kane habla acerca del oficio de dibujante en una intesante entrevista concedida a la revista Alter Ego y estupendamente tradcida por el Tío Berni para Entrecómics en la que despliega toda su sabiduria. La entrevista completa la podéis leer aquí. ¿Se les ocurren ejemplos de lo que comenta Kane? Opinen, opinen...).

miércoles, 3 de marzo de 2010

François Boucq en México.



Al hilo con la entrada anterior, me viene al pelo esta charla que François Boucq dio en México. La calidad no es muy allá pero creo que merece la pena.

“Bouncer 7: Corazón Desgarrado”, de Alejandro Jodorowski y François Boucq.

Todo lo bueno se acaba y Norma acaba de publicar “Corazón Desgarrado”, el séptimo álbum de la que probablemente sea el mejor cómic del Oeste que se ha publicado en Europa en los últimos tiempos, y con el que además se cierra la aventura iniciada en el anterior álbum, “La Viuda Negra”.
En esta entrega, nos encontramos a un Bouncer más dubitativo que nunca preso de los encantos de dos hermanas gemelas, Evelyn y Carolyn, quienes han solicitado su ayuda para convencer al sobrino del pistolero manco para que venda su rancho, una, y para que no lo venda, la otra. Mientras Bouncer intenta aclararse, Axe-Head y sus hijos se dedican a emboscar transportes de oro intentando ganarse los favores de su jefa mientras esta planea la manera de eliminar de una vez por todas al incómodo Bouncer para hacerse con el bien más preciado de la región. ¿Qué soy muy críptico? Ya, pero tampoco se trata de estropearles el tebeo.
Más allá de las dispersiones a las que es tan aficionado el amigo Jodorowsky y las situaciones un tanto forzadas con las que zanja en este álbum su particular revisión de las convenciones del género salpimentada con unas dosis justas de humor y erotismo, este último álbum resulta entretenido y agradable de leer gracias, sobre todo, a la labor gráfica de un François Boucq espectacular tanto en su tratamiento del color como en la caracterización de los carismáticos personajes ideados por el chileno, toda una galería de freaks marcados por algún tipo de tara física o mental, junto a las bellas reproducciones panorámicas del Oeste americano fordiano. A su búsqueda de realismo habitual, Boucq añade en este álbum un exquisito gusto para trasladar al paisaje del desierto las obsesiones del protagonista en unas bellas composiciones que son de lo mejor de la serie.

Creo que si Jodorowsky se hubiera preocupado en explicar mejor algunos detalles podríamos estar ante el mejor álbum de la serie pero el chileno se limita a cumplir y no se puede situar a la altura de un Boucq que sí me parece que en este último arco da lo mejor de sí. Con todo, “Corazón Desgarrado” ('Coeur Double' en el original), me parece un digno colofón a una serie excelente en líneas generales y que aportan una mirada diferente a un género, el del Oeste, en el que todavía quedan historias interesantes que contar. No se lo pierdan.

(A propósito, por si alguien no se ha dado cuenta, si juntan la portada de este álbum con la del anterior podrán descubrir un espectacular díptico).

Más “Bouncer” en El lector impaciente:

Abulí en busca de la credibilidad.

P: Realismo, terror, thriller negro, oeste (la serie que publicó en Makoki con capítulos brutales como "Gold Digger"), S/F a lo Max Ophuls mezclado con Howard Hawks ("De vuelta a casa"), buddy comic futurista ("Alex Magnum")... ¿Se te escapa algún género?

R: Tanto en el thriller, como en las historias de terror, las del oeste, o incluso las de un futuro lejano ("De vuelta a casa") tienen como base el realismo. No sé si he tocado todos los géneros, pero lo que me importa es que la historia sea creíble.

P: Y hablando de géneros y estilos, ¿tu amor por el pulp comienza quizás por obra y gracia de tu padre?

R: Pues sí, yo aprendí a escribir viendo cómo escribía mi padre sus novelas y sus guiones. Alex Simmons era el pseudónimo que más utilizó.

P: ¿Cómo surgió el personaje de "Torpedo 1936"? ¿Qué le llevó a crear uno de los mejores cómics españoles de todos los tiempos?

R: Por casualidad. “Selecciones Ilustradas”, empresa de cómics para la que yo trabajaba como guionista y traductor, me pidió un guión de seis páginas para probar a un dibujante. Escribí el primer guión de Torpedo, que con el tiempo ilustraría Alex Toth. Cuando Toutain, director de “Selecciones Ilustradas” lo leyó, cambió de idea y decidió hacer una serie con aquel personaje que el mismo Toth bautizó como Torpedo.

P: ¿Es cierto que Alex Toth dejó la serie al primer número... por imperativos morales?

R: Alex Toth dejó la serie tras dibujar el segundo capítulo de "Torpedo". ¿Imperativos morales? Vamos a llamarlo así. La verdad es que mi editor de entonces, Toutain, encontró justo que yo me negara a que "Torpedo" fuera un personaje light, y me apoyó, de manera que Alex Toth quedó descartado.

P: Usted es el creador y guionista de Torpedo pero su dibujante es el catalán Jordi Bernet. Este año acude por primera vez a la Semana Negra, pero es improbable que se les vea juntos.

R: Después de tantos años trabajando a dúo, ahora ni nos hablamos. No quiero entrar en el tema porque ahora mismo nos encontramos en medio de una batalla legal, pero, como era de esperar, hemos acabado a tiros.

(He extractado aquellas respuestas que me han parecido más interesantes de las entrevistas concedidas por Enrique Sánchez Abulí, uno de los mejores guionistas de cómic patrio y creador entre otros deTorpedo” y “Alex Mágnum”, que circulan en la red. Para saber más de tan peculiar autor, aficionado al ajedrez, les remito a aquí, aquí y aquí).

martes, 2 de marzo de 2010

“El Experimento”, de Juaco Vizuete.


Penaba resignada la última obra de Juaco Vizuete su lugar en la mesa de los pendientes durante semanas, pasándome bastante desapercibida la pobre rodeada de mamotretos más voluminosos y grandilocuentes que la ocultaban a la vista y acomplejada quizás por su pequeño tamaño y elegante diseño, hasta que ayer, mientras mi dama devoraba el último capítulo de la penúltima temporada de “El Internado” y mi pequeña disfrutaba del sueño de los justos, tuve a bien rescatarla de la innombrable sima. Mala pata la mía por no habérseme ocurrido antes porque Vizuete ha ideado un cómic endiabladamente colosal que, como Bruce Banner cuando se transforma en Hulk, a priori no hace sospechar las ambiciones e inquietudes de un autor al que tenía tan injustamente olvidado.

En el trasfondo de “El Experimento”, Vizuete nos muestra el lado oculto y menos brillante del mundo de los superhéroes, sus rivalidades, sus fantasías y psicosis, a través de la relación entre los tres personajes protagonistas aislados en un refugio en el que se suponen autores y cobayas de un experimento cuyo objeto, condiciones y medios desconocemos. Personajes que aluden directamente a “Los 4 Fantásticos” y, de paso, sirven para ironizar sobre una forma de contar historias y resolver los argumentos facilona -deus ex machina, la llaman...- con la que hemos crecido todos los que amamos el género. Vizuete obvia las justificaciones y deja que sea la imaginación de cada lector la encargada de rellenar los huecos a partir de unas meras situaciones esbozadas hábilmente y, como si de Victor Frankenstein se tratara logra que su obra experimental funcione a través de trozos aparentemente fallidos, muertos. Vizuete rompe el hilo narrativo de la historia principal cuando le viene en gana, incorporando de paso al lector como un elemento de la historia más, introduciendo en aparente desorden otras historias complementarias que nada parecen tener que ver con la principal pero que, en realidad, no dejan de ser variaciones sobre un mismo tema, la sublimación de la identidad, al modo que ya hiciera Gibbons y Moore en “Watchmen” con la historia de los piratas.

En lo formal, Vizuete homenajea y reivindica el cómic popular, a los cómics de antaño (Surco, Vertice...) que se publicaban por entregas y que, pese a sus carencias y errores, en cuanto a maquetación, color y montaje devorábamos puntualmente con la periodicidad señalada lo que no deja de adquirir un matiz irónico ante la estupenda edición de Glénat. Vizuete tiene el acierto de jugar con esas carencias como elementos narrativos y compositivos para establecer pausas y contrapuntos en el desarrollo de una historia que busca tanto sembrar el desconcierto como el beneplácito en el lector.

El experimento” es una obra inclasificable que bajo la apariencia formal de un cómic de superhéroes y el homenaje a la estética de aquellos que lo hicieron grande en los sesenta (Lee/Kirby) esconde un cómic de autor en el que este se pasea por distintos géneros y, de paso, experimenta con el lector y su percepción de una historia sembrada de trampas inteligentes y retorcimientos metalingüísticos sin más objeto que sembrar una medida confusión que permita tantas interpretaciones como lecturas se realicen de la obra. Sin embargo, no hay que confundirse, Vizuete no engaña al lector que busque una lectura fácil desde la incapacidad del esforzado o la negligencia del acomodado sino desde el conocimiento del que domina los secretos de la narración y ha mamado cultura popular desde la infancia y conoce sus resortes, tomando con ecléctica sabiduría los aciertos de los que le han precedido en el camino elegido– Kafka, Clowes, Lynch, Burns, Vigalondo,Prado, Hitchcock, Welles,…- y haciéndolos propios para construir su poliédrico experimento y atrapar al lector capaz de seguir sus referencias y homenajes en su particular versión de la cinta de Moebius hecha cómic.

En fin, si disfrutan de mentes lógicas, preclaras y bienpensantes y no buscan en la lectura más que el soma de una obra reciclable en la que les den todo mascado olviden esta obra y el nombre de su autor, pero si están dispuestos a servir de cobayas en el experimento de este genial científico loco de la historieta se encontrarán con uno de los más arriesgados ejercicios de estilo y conocimiento del cómic que se publicaron el año pasado en nuestro país. Advertidos quedan.

Edmond y la grandeza.

P: Me produce cierta indignación ver un profesional con tanto talento como tú que, por el hecho que tú actividad no tiene eco en los medios de comunicación (como el fútbol, los programas televisivos…), seas en la actualidad menos conocido que otros de más proyección pública.
Edmond: ¿Cuánto te he de dar? Ahora en serio, tienes razón. La comercialidad da la fama. Y la fama hace los ídolos. Pero a mi me pones delante de una pelota y me haces chutarla a una red y, aún que no hubiera portero delante, seguro que la enviaba siempre fuera. Y me he hecho un hartón de dibujar jugadores que hacían goles sin bajar del autocar. También te diré que el día que fui a montar un caballo me caí de cabeza con el caballo parado… y me he hartado de dibujar historietas del Oeste. Todo esto lo puedo crear porque soy dibujante. No seré famoso, no seré rico… pero mañana mismo me puedo inventar una historieta donde yo mismo sea estas dos cosas. Y además las podré hacer durar tanto como quiera. Esta es la magia y la grandeza de mi profesión. Y no la cambiaría por nada.

Chapeau, maestro… (La entrevista completa, realizada por Mª Isabel Köpcke la pueden leer completa aquí, y aquí, hay otra realizada al creador deJan Europa por Manuel Darías que tampoco tiene desperdicio).

A propósito, ya está a la venta la segunda entrega del recopilatorio que está publicando Glénat de “Jan Europa”, pero eso, se lo cuento otro día…

lunes, 1 de marzo de 2010

“Elric: Portadora de Tormentas”, de P.Craig Russell.

Vaya por delante que no soy demasiado aficionado a la obra de Michael Moorcock ni por extensión a su creación más famosa Elric de Melniboné. Tras descubrir al personaje en las páginas de “Conan El Bárbaro” en una rara historia escrita por Roy Thomas y dibujada por el gran Barry Windsor Smith, leí varias de sus novelas en mi adolescencia y me pareció que era un personaje con muchas posibilidades en manos de un escritor bastante mediocre, opinión que los años y más libros no me han hecho cambiar (de lo que he tenido ocasión de leer, las novelas de Moorcock de las que guardo mejor recuerdo son las de “El Bastón Rúnico” protagonizadas por Dorian Hawkmoon). Por ese motivo la adaptación al cómic que Planeta acaba de publicar de la novela que cierra el ciclo de Elric, “Portadora de Tormentas” no hubiera llamado mi atención sino fuese porque el autor no es otro que el gran Philip Craig Russell, un autor cuyos cómics nos llegan a España a cuentagotas dejando en cada uno de ellos muestras de su enorme calidad.

Elric de Melniboné es un príncipe hechicero del antiguo reino de Melniboné, reino que el mismo ayudó a destruir. Elric, nigromante y guerrero, es un albino enfermizo que sobrevive gracias a la energía que le proporciona su espada maldita, Portadora de Tormentas, cuando absorbe las almas de sus enemigos (o sus amigos si se da el caso). Cuando Zarozinia, la mujer de Elric, es secuestrada por unos demonios nadie sospecha que ese es el primer paso del enfrentamiento definitivo en la batalla entre los Señores del Orden y del Caos por el dominio de la Tierra, batalla en la que Elric y su espada maldita están predestinados a jugar un papel principal. Si quieren saber más tendrán que leer el tebeo.

Gigantes tristes, demonios, engendros innombrables, dragones, espadas malditas, escudos mágicos, asesinatos, batallas épicas…Todo eso y mucho más despliega Michael Moorcock en la última novela de una serie no apta para los alérgicos a la Fantasía y única que no cuenta con Roy Thomas firmando los guiones de la adaptación, realizada esta totalmente por un inspirado Craig Russell que fue capaz de trasladar al lenguaje del cómic toda su espectacularidad, en una obra anterior cronológicamente a la famosa "El anillo del nibelungo", dejando ya buena muestra de su talento para adaptar historias cargadas de épica y fantasía en esta miniserie para Dark Horse y Topps Comics.


La obra cuenta con la curiosidad de que P. Craig Russell, dado su lento ritmo de trabajo, decidió empezar a elaborarla por el final para evitar que las editoriales empezaran a publicarla antes de tenerla totalmente acabada. Con esta decisión, el autor consiguió mantener el control de su obra y dotarla de un tono uniforme que permite se disfrute como una obra unitaria más allá de los cambios de diseño que Russell introdujo en las portadas originales, portadas que aparecen reproducidas al final en el volumen publicado por Planeta.

Al igual que Barry Windsor Smith, Craig Russell es un autor influenciado por la pintura prerrafaelista y romántica lo que se muestra en el diseño recargado sus composiciones y lo estilizado de sus personajes (en el diseño de alguno de ellos recuerda al “Flash Gordon” de Alex Raymond), pero, al tiempo, es un autor muy versátil capaz de cambiar de estilo sin estridencias de la mera caricatura apenas esbozada a las más elaboradas y realistas composiciones clásicas dentro de la misma página a través de elegantes transiciones. Craig Russel juega constantemente con el diseño de página entendida esta siempre como un todo unitario en el que ordenar pulcramente la narración manteniendo constante la atención del lector y desplegando para ello una amplia gama de recursos técnicos que van desde la eliminación de las retículas a considerar los textos explicativos como un elemento compositivo más o la hábil utilización de las onomatopeyas reforzado por el cambio de orientación de las viñetas. Probablemente, el tebeo haga rechinar los dientes a aquellos que no les guste la fantasía heroica pero Craig Russell da una lección sobre cómo conjugar elegantemente imagen y texto en un todo fluido que debiera ser de obligado aprendizaje para todo aquél que quiera dedicarse a hacer tebeos y que ha influido en autores posteriores de éxito como Mark Buckingham.

Completa la edición de Planeta, la preciosa historia “Una Vida” guionizada por Neil Gaiman sobre un joven internado en un colegio que utiliza la obra de Moorcock como vía de escape de la realidad que le rodea y que confirma una vez más que Gaiman se maneja mejor cuanto más corta es la historia. Por otro lado, señalar que es una lástima la edición reducida por la que ha optado Planeta que impide disfrutar en toda su plenitud del majestuoso dibujo de P. Craig Russell y quizás hubiera sido mejor optar por una edición en formato integral o álbum a su tamaño original. Sin embargo, es lo que hay…

Otras obras de P. Craig Russell en El lector impaciente:

El anillo del Nibelungo

Chile



Erlich tiene razón. Ánimo y solidaridad con todos los chilenos. ¡¡¡ Van más de 300 muertos !!!.

domingo, 28 de febrero de 2010

“Jonah Hex 2: Armas de Venganza”, de Jimmy Palmiotti y Justin Gray y VVDD.


A falta que en la próxima entrega tenga lugar el desembarco en la serie de nuestro Jordi Bérnet esta segunda entrega de la puesta al día de Jonah Hex que recoge los números 7 al 12 de la colección original mantiene la misma línea que la anterior: una apuesta contracorriente en el mainstream por aventuras autoconclusivas del Oeste protagonizadas por el cazarrecompensas de la cara marcada que cuenta como elemento más interesante un apartado gráfico en que distintos dibujantes de calidad – en esta entrega la nómina no es moco de pavo: Paul Gulacy, Phil Noto, Luke Ross, Tony de Zúñiga, Val Semeiks, Dylan Teague, David Michael Beck y Gator Bait- ofrecen en cada número su propia versión de Hex.


En estos números, hay un intento por pare de los guionista Jimmy Palmiotti y Justin Gray de introducir nuevos elementos que enriquezcan las historias sin abandonar por ello la apuesta por el cómic de género. Así, aparte de los pistoleros y villanos arquetípicos, Hex se enfrenta en estas historias con los miembros del circo ambulante del que rescató al niño salvaje en el primer episodio de la serie y esta adquirirá un tono mucho más fantástico con episodios en los que el protagonista se encontrará con otro héroe del Oeste olvidado de la DC, El Diablo, en un encuentro que ayudará a definir mejor la compleja personalidad de este cazarrecompensas. Episodio a episodio los guionistas van añadiendo rasgos a un personaje capaz de ser más duro y despiadado que los malvados que persigue motivado por su particular y enfermiza idea de la justicia y, a pesar de ser un personaje bastante despiadado y cínico, en el que es el mejor episodio de lo publicado hasta el momento, los guionistas muestran como es capaz de sentir algo parecido a la piedad con las víctimas colaterales de sus actos.

En este libro hay dibujantes de calidad para todos los gustos pero yo destacaría dos: el filipino Tony de Zúñiga, cocreador del personaje en los años setenta, y un Paul Gulacy que deja muestras de su enorme calidad en una historia clásica en la que Hex acaba con unos asesinos a sueldo dejando constancia que por su estilo elegante y estilizado no pasan los años.

En definitiva, a falta que Bérnet defina definitivamente el origen del personaje en la próxima entrega, en esta encontraremos unas estupendas historias de género que ningún aficionado al Oeste debería perderse.
Más “Jonah Hex” en El lector impaciente:

El rostro de la violencia”.