miércoles, 25 de enero de 2012

Cartel del III Encuentro con Autores Carmona en Viñetas.

Me pasan la información y el cartel del III Encuentro con Autores de Cómics que se va a celebrar en la sevillana localidad de Carmona entre el 23 y 26 de Febrero. El cartel realizado por Víctor Manuel García Pedrote dentro de su clasicismo me parece una chulada.

Aquí, podéis informaros de los autores invitados y las actividades programadas.

“Hollywood Jan”, de Bastien Vivès y Michael Salanville.

Diábolo Ediciones están realizado a lo largo de los últimos años una buena labor acelerando la publicación de la producción pendiente de Bastien Vivés poniéndose prácticamente al día con este “Hollywood Jan” aparecido originalmente en Francia en 2008 y que Vivès realizase junto a Michel Salanville.


Jan es un chaval tímido y acomplejado que empieza un nuevo curso en el instituto. En contraste con su nulidad para las relaciones sociales, Jan tiene una rica vida interior y fantasea con ir acompañado a todos lados con Sylvester Stallone, Russel Crowe y Arnold Schwarzenegger quiénes le dan útiles y sabios consejos para sobrevivir entre la fauna del instituto. Sin embargo, conforme el pequeño Jan va perdiendo el miedo y se va a abriendo a sus nuevos compañeros, a uno de sus antiguos amigos imaginarios no parecen gustarle los cambios en la personalidad de Jan y hará todo lo posible para que las cosas vuelvan a ser como eran antes.

Entretenido y agradable cómic costumbrista el que nos ofrece esta vez Vivès, aunando esfuerzos con Michel Salanville, en el que ya da buenas muestras de su talento para aportar un punto de vista diferente al mundo cotidiano en una historia con un punto de partida tan trillado como el de la inadaptación al entorno social del adolescente retraído pero resuelto con eficacia y originalidad, alejándose del tópico melodramático para apostar por una solución abierta más sencilla y, en principio, optimista.

Organizado a partir de pequeños capítulos que reflejan distintas anécdotas protagonizadas por Jan y sus colegas reales e imaginarios al tiempo que refleja la evolución física y psíquica del protagonista, esta obra se encuentra a medio camino del “Calvin&Hobbes” de Bill Watterson y las crónicas sociales de Barú. Vivés le da en todo momento un aire naif a la historia, aprovechando su dominio del color y los volúmenes para jugar con la anatomía de los personajes y aportar agilidad a la historia mediante el uso de grandes viñetas en las que entremezcla la fantasía y la realidad que para el confundido protagonista viene a ser un todo.

Hollywood Jan” es un buen punto de partida para acercarse a la obra de este excelente dibujante antes de probar con otras obras en solitario más ambiciosas.

martes, 24 de enero de 2012

“Drácula” en el teatro Marquina.

Como fascinado admirador de siempre de todo lo relacionado con el atractivo universo de los chupasangres Nomuertos, no he perdido la oportunidad de ir a ver el nuevo montaje de la temprana adaptación teatral que de la novela de Bram Stoker realizasen Hamilton Deane y John L. Balderston en 1924 y que se viene representando actualmente en el madrileño teatro Marquina

Se trata de un montaje curioso que en su época fue todo un éxito que provocaba el terror, sofocos y desmayos en los patios de butacas entre las gentes de bien cuando interpretaba el papel del conde el bueno de Bela Lugosi antes de dar el salto a la gran pantalla y convertir definitivamente al conde en un icono moderno. Sin embargo, al espectador resabiado actual harto ya de ver vampiros de toda catadura, pelaje y condición le parecerá que este nuevo montaje peca de ingenuidad aunque no se le puede negar buena voluntad y garantizará algún susto que otro.

La obra de Balderston y Deane que Eduardo Bazo y Jorge de Juan han montado remonta y recorta buena parte de la novela original con lo que se pierden algunos de sus mejores momentos, prescindiendo del primer encuentro transilvano de Jonathan Harker con Drácula o el viaje maldito del Deméter para situar directamente la obra en Inglaterra en el momento en el que el profesor Van Helsiing que ha perdido a su hija Lucy víctima de una extraña enfermedad acude al manicomio regido por su amigo el dóctor Sewar para impedir que la hija de este y prometida de Jonathan Harker, Mina, perezca de la misma enfermedad. En la mansión de Seward, Van Helsing conocerá al demente Renfield, un interno obsesionado por devorar animales vivos, y al enigmático conde Drácula, un aristócrata extranjero que vive en la propiedad vecina. Poco a poco el agudo Van Helsing irá atando cabos para descubrir la terrible verdad tras la enfermedad de Mina y su hija.

De la voz de un Emilio Gutierrez Caba en el papel de Van Helsing y narrador interpuesto de la acción – supongo que en un guiño al estilo epistolar del original- se nos sumerge en esta historia clásica que, como digo, a ojos actuales no deja de ser ingenua y sencilla como pocas hasta en los efectos especiales -la aparición del murciélago no deja de ser un guiño ingenuo- que al igual que en la representación del 24 dan un poco de gracia a una representación a la que la cuesta arrancar en su primer tramo hasta que el cuerpo de actores formado por caras conocidas del teatro y la televisión no entra en calor.

Mención aparte merece el Drácula interpretado por Ramón Langa, magnífico doblador que construye un personaje lleno de tics y guiños a los Dráculas anteriores, especialmente al de Murnau y que solventa con su experiencia la ausencia de un físico que se ajuste más al del personaje.

En definitiva, este montaje de “Drácula” no deja de ser una buena ocasión para acercarse al teatro que siempre resulta agradable y disfrutar de un clásico del terror interpretado por un grupo solvente de actores. Si se es aficionado al género, no debería dejarse pasar esa oportunidad.

lunes, 23 de enero de 2012

Entrevista a Émile Bravo en Stripgids traducida.


Al principio no parece que esté de humor para una entrevista. Émile Bravo viene directo de una sesión de firmas. “Ahora mismo estoy harto”, dice, “¡Coleccionistas. No parecen auténticos lectores. Les ves aparecer de cualquier parte a la caza de un bonito dibujo!. Pero pronto el mal humor se le pasa. Sentado en una tranquila cafetería, con una buena taza de café, rápidamente cambia de humor y cuenta su historia de una manera viva, apoyándose en animados gestos. Es una historia de la que “Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill” ocupa buena parte.
‘Soy amigo de Jean Regnaud, el escritor del libro, desde niño y he trabajado con él muchas veces. Hasta ahora hemos hecho cuatro libros juntos y nunca hemos tenido problemas. Normalmente, nosotros escribiríamos la historia juntos, y después yo dibujaría todo. Y ahí está. “Mi mamá…” fue una historia diferente. Jean vino a verme hace cinco años con el texto bajo el brazo (sonríe). Y, me dijo, “si te gusta, quiero que lo ilustres”.

Leí el texto de “Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill” y me emocionó. Conocía a Jean desde hacia años, y sabía que había perdido a su madre a muy temprana edad. Lo que no sabía era en que circunstancias él descubrió que su madre había muerto… Estaba completamente abrumado por la historia, y no creía que fuese la persona idónea para ilustrarla – eso era por lo que me había emocionado tanto. Conocía a todos en la historia. Al padre de Jean, a su hermano, a sus abuelos. Hasta a la niñera. Era muy duro, emocionalmente hablando. Pero al final Jean logró convencerme, precisamente porque yo era alguien cercano, y los conocía a todos. Pero eso no lo hizo más fácil, siendo honestos’.

P: Dices que ilustraste el libro. ¿Hay alguna diferencia entre la ilustración y tus otros trabajos artísticos?

B: “No, realmente, no. Nosotros no queríamos hacer un cómic tradicional, con una secuencia de viñetas o un número de páginas prefijado. No estaba realmente interesado en seguir las clásicas convenciones para un cómic. Viñetas fijas o no es algo que no podría importarme menos. Crear un cómic para mí es simplemente contar una historia en pocos dibujos. La relación entre el texto y el arte no es tan importante para mí. La historia debe ser narrada a lo largo del texto y el dibujo, sin embargo. Toma el libro de “Spirou” que he creado. Fue una historia con obvias referencias a la gramática de los cómics clásicos infantiles, porque era el formato dominante en los años treinta, cuando Spirou apareció.por primera vez. El rígido formato con tiras secuenciales de viñetas encadenadas separadas es una parte inherente a ese lenguaje.’

“Pero, más allá de aquello, ¿qué hace de un cómic un cómic?. Para mí es muy simple. Un cómic es un conjunto de imágenes y diálogos presentados como un todo. Si no tienes diálogos, el texto funcionará a un nivel puramente narrativo. En el caso de un cómic, el texto está predominantemente limitado a los diálogos. Y el resto debe ser contado, o mostrado, a través de los dibujos”.

Para “Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill” yo utilicé muy conscientemente un número muy limitado de colores para definir el humor de la historia. Cada capítulo con su color predomiante, es un apoyo al mensaje que estoy intentando comunicar. Cuando el pequeño Jean aprende que no está muy lejos, uso un claro, casi agresivo tono de rojo. Pero en el texto no encontrarás patetismo y eso es lo que particularmente me gusta del libro. Puede conmover a sus lectores sin recurrir al melodrama. El pequeño Jean aprende que los adultos le mantienen oculto algo importante. Pero al final esto le permite ser un poco más libre, un poco más independiente, sin el lastre del desconocimiento.

P:” Mi mamá está en América y ha conocido a Buffalo Bill” usas un estilo ingenuo, muy simplificado. ¿Es para atraer la atención de tus lectores más jóvenes?

E:B: Evidentemente. Es una historia tan buena para los niños como para los padres. No hay que equivocarse, que sea una historia cruda o polémica no significa que no esté dirigida a los niños. Sería decepcionante que los padres no dejasen este libro a sus hijos. La obra pretende tender un importante puente entre la mirada infantil del mundo, y el modo en el que sus padres ven las cosas, con toda su experiencia. Puedo asegurarte que a los niños les encanta esta historia. Naturalmente, cada niño es diferente, y cada uno tiene su propia sensibilidad, pero todos lo pillan. Algunos siguen teniendo esperanzas que la madre aparecerá de algún modo (sonríe).

Creo que debería dejárseles acceder a cualquier buen libro, incluso si está fundamentalmente dirigido a adultos. Creo que este es el caso de toda la literatura clásica, los libros que no nos entretienen, pero que también te ayudan a crecer y comprender la vida. Me he impuesto la labor de usar mis cómics para preparar a los niños un poco para cuando ellos crezcan…Como sabes, la gente suele contar cuentos de hadas a los niños, cuentos que a menudo tienen un final particularmente horrible. Esos cuentos tenían una función esencial, advertían a los jóvenes sobre los cambios y los peligros de la vida. Y puedes estar seguro que necesitas prepararte, ahora más que antes. No creo que debas sobreproteger a los niños. Al Contrario, pienso que deberías traumatizarles un poco (ríe a carcajadas). Eso es porque es inmensamente más interesante hablar con los niños que con los adultos. No deberíamos aburrirles con cuentos moralistas. Simplemente deberíamos intentar ayudarles.
P: Déjame adivinar, ese también es el motor de tu serie Une Epatante Avonture de Jules (“Una maravillosa aventura de Jules”).

E:B: Para Jules normalmente empiezo a partir de sucesos que yo percibí cuando era muy pequeño. De algún modo, me di cuenta que todas esos cuentos de hadas no cuadraban, con sus cuentos de bellas princesas y horribles dragones. Estaba interesado en cosas más serias, cosas que podrías llamar cuestiones existenciales. A menudo pensaba sobre la vida y la muerte… Pienso que una de las razones era que mis padres eran bastante mayores cuando nací (risas). Estaba muy asustado que ellos murieran de viejos. ¿Qué pasaría conmigo entonces? ¿Y si morían, dónde irían? Esa eran las cosas que a mí me preocupaban.

Era, y todavía soy, un auténtico soñador, un chico que contemplaría las estrellas durante horas por la noche. Pero al mismo tiempo quiero saber cómo funcionan las cosas, y de qué forma llegaron a ser como son. Muy pronto me di cuenta que los humanos realmente no contamos mucho. La vida se acaba en un suspiro, así que deberías estar seguro que haces lo mejor la mayor parte de las veces. Y eso es lo que intento de algún modo introducir en cada historia (risas).

P: Te gusta situar a tus personajes en momentos claves de la Historia, como a Spirou en 1939 o Alekxis Sgrogonov en 1920. ¿Por qué es eso?

E.B: La gente a menudo tiene la sensación que ellos simplemente se adaptan a las cosas como vienen, con la Historia, pretendo discrepar. Creo que nosotros creamos la historia nosotros mismos. En Journal d’un Ingénu “Diario de un Ingenuo” Spirou, un simple botones, intenta influir en el modo que la historia transcurre a su alrededor. Un botones, una persona que apenas se ocupa de abrirle la puerta a la gente, intenta tener un impacto sobre cosas casi contra su buen conocimiento. Y al final él falla a causa de un estúpido incidente más allá de su control – después de todo, esto es un cómic, un relato, y no un ensayo histórico.

¡Pero la idea persiste! (ilusionado) ¡Si en este momento los políticos intolerantes o racistas – o peor aún, dictadores- son capaces de agarrarse al poder, nosotros como ciudadanos normales tenemos una cierta responsabilidad también! Lo que yo estoy intentando decir es que cada uno de nosotros existe como un ser individual, y que deberíamos actuar al máximo de nuestras propias capacidades. No deberíamos esperar a los héroes para saltar al escenario. Toma Alekxis Strogonov, que vive en el período de entreguerras. Ese periodo es particularmente interesante porque puedes ver como las consecuencias de la I Guerra Mundial incubarían lo que más tarde sería la II Guerra Mundial.

Mi padre fue un fugitivo español, que tuvo que escapar de su país a consecuencia de la Guerra Civil. Cuando era pequeño, a menudo me habló sobre aquel período y sobre qué pasó en el resto de Europa en aquella época. Era un joven soldado republicano que hacia su servicio militar en Barcelona cuando la guerra estalló. Casi fue alistado en el ejército franquista. Mi abuelo fue un oficial del ejército que estaba acuartelado en Zaragoza que se había puesto el bando de Franco al inicio de la guerra.

En su historia, mi padre nunca habló sobre sus acciones heroicas, o los combates – hablaba a menudo sobre sus convicciones políticas, y sobre como la guerra había formado aquella conciencia. Tuvo que escapar a Francia, como muchos otros de sus compartriotas. Así que, casi debo agradecer a la Guerra Civil Española que yo esté aquí ahora (risas). Quizás esa es la razón por la que estoy tan interesado en la historia.

Creo que es muy importante que la gente tenga una buena comprensión del pasado. Lo que me interesa en mis propias historias, como Strogonov pero también Spirou, es el aspecto de los personajes. No deberías hablar de la historia por la historia. La Historia a menudo es un gran revoltijo, algo que nadie es capaz de desliar del todo. Alekxis Strogonov acaba en Berlin y conoce una banda de ultranacionalistas alemanes – ¡ él es ruso! No está realmente claro para él en aquella época lo que aquella banda significa, y de lo que son capaces.

P: ¿Por qué volviste a la Bruselas de entreguerras con Spirou?

E.B: ¡ Porque Spirou es un belga! Y porque Bélgica me fascina. Es un país fantástico. Soy un antinacionalista convencido – Viajo mucho, y encuentro seres humanos en todos los sitios, ni alemanes ni americanos, ni cualquier otra cosa. Todos esas autoproclamadas “culturas” – ¡ No pertenecen a un único pueblo! Todos forman parte de todas las culturas. Las culturas y religiones pertenecen a todos, incluyéndote a ti. Eres un ser humano, lo que te convierte en parte de la humanidad. No veo como puedes reivindicar una cultura propia…Eso es lo que los nacionalismos hacen, reivindican diferentes aspectos de la cultura como propios y a menudos de una manera brutal y violenta. Ellos reivindican la “única” y “verdadera” identidad de un pueblo… Eso es una tontería”.

Los franceses son muy buenos en eso. Ellos te enseñarán aquella historia gloriosa, “la Francia de siempre” y nuestros antepasados, los galos… Pienso que están estafando a la gente, para ser honesto. Si tú aplicas eso a Bélgica, verás un pequeño país que ha sido pisoteado por ejércitos de todas las esquinas del mundo durante siglos. Eso proporciona un humor surrealista y la carencia de un “nacionalismo belga”. Los belgas tienden a no tomarse a sí mismos demasiado en serio, y esa es una cualidad que me gusta mucho. Pero hay siempre cierta gente que intenta beneficiarse políticamente de ciertas insatisfacciones.

Las cosas no tienen esa grandeza en Francia en este momento, sabes. Ellos están recortando en salud y educación. ¿La razón? ¡ Estamos dirígidos por una panda de imbéciles! Tengo una teoría sobre eso. En el pasado la gente estaba entumecida por el hambre y largas jornadas de trabajo. Hoy en día estamos enmudecidos por los medios de comunicación, por la televisión. La televisión podría ser un fantástico medio si nosotros la usáramos para la comunicación y la educación. Ya no somos ciudadanos sino meros consumidores. ¿Cómo esperamos convivir juntos? Todos pensamos solo en nuestro propio beneficio. Me preocupa decir esto, realmente. Pero espero que el simple hecho de hacer libros para niños provoque de algún modo una diferencia. Siempre y cuando los jóvenes empiecen a pensar sobre las cosas que leen, hay esperanza. No hablo sobre armarse y lanzarse a las barricadas. Es usar la televisión de un modo más consciente y cómo dejar de estar asustado.

La gente está asustada de todo. Los libros para niños probablemente no cambiarán eso demasiado pero siempre intento cambiar las expectativas de la gente, y hacerles pensar: las princesas pueden ser increíblemente feas, o un dulce osito puede ser muy cruel, cosas como esas.

P: ¿Qué podemos esperar de ti en el futuro?

E.B.: De momento estoy preparando el próximo libro de Jules, el sexto. Es sobre el fin del mundo. No sobre todos los desastres ecológicos que están vaticinando, sino sobre la condición humana. Probablemente lo usaré para presentar algo de mis propios traumas, cosas como la posesión, el beneficio, la organización de la sociedad, la carrera de locos institucionalizada… Cuando voy a escuelas y hablo a los alumnos, comprenden de lo que estoy hablando muy bien. Esa es una de las grandes ventajas de series como Jules: hace el diálogo intergeneracional posible. Los chicos preguntan a sus padres o abuelos qué es el universo, o Dios, o en que ocupan el tiempo… Cuando hablo a los chicos en clase siempre empiezo con la misma pregunta, la pregunta que debería ser planteada una y otra vez “¿Quién soy yo?” Esa pregunta cambia tu punto de vista, y todas las cosas se vuelven más relativa. Quiero lograr que la gente piense y hable. Cuando consigo eso, soy un dibujante feliz.

(Por su posible interés para los aficionados españoles, he traducido esta completa entrevista realizada a Émile Bravo por Roel Drenen para la revista belga Stripgids y que fue publicada en inglés hace unos meses aquí).

sábado, 21 de enero de 2012

Daniel Clowes y The Supersuckers.

Pues con lo divertidas que se están poniendo las cosas últimamente, me apetecía comentar ya este clásico del punk rock que es “The Smoke of Hell” de la autoproclamada más grande banda de rock and roll del mundo, según su página de la wikipedia, The Supersuckers, amigos de interpretar un original punk de raíces countries.

The Smoke of Hell” es el primer LP del grupo, aparecido en 1992, en el sello Sub Pop contando con una magnífica portada de un joven Daniel Clowes que empezaba a hacerse notar con colaboraciones para distintos grupos..

Os dejo con el video de la excelente “Coattail Rider” para que empecéis con energía el sábado:

viernes, 20 de enero de 2012

“Magasin Général: Marie”, de Loisel y Tripp.

Anuncian desde Norma Editorial que a lo largo del 2012 le van a dar vidilla a esta serie y, de hecho, ya debe estar a caer el sexto álbum. Yo para no ser menos que la editorial le voy a ir dedicando una serie de entradas a los distintos álbumes a ver si nos da tiempo a ponernos al día antes de ese séptimo álbum programado para el último trimestre del año.

La historia se inicia cuando en un pequeño y aislado villorrio del Québec canadiense de mediados del siglo pasado la esposa del tendero –la Marie del título- debe hacerse cargo de la tienda cuando su esposo muere.

Escrito y dibujado a cuatro manos tan competentes como las de Jean-Louise Tripp y Régis Loisel, compañeros de estudio y amigos, en este primer álbum a través del diálogo interior del difunto tendero– un recurso muy faulkneriano aunque por la misma época en las “Mujeres Desesperadas” también utilizaban una narradora difunta– y una elegante elipsis se nos presenta las pequeñas mil y una anécdotas, costumbres y secretos de los habitantes del pueblo a los que van presentando ordenada y detalladamente para que quedé constancia que el protagonismo no recae en ningún habitante especialmente sino en ese todo orgánico y vivo que es todo pequeño pueblo, sin que ocurra ningún hecho extraordinario que epate al lector más allá de la minuciosa y amable descripción del lento trascurrir de la vida y no ocultos coqueteos con el Realismo Mágico a lo García Márquez o el “Pequeño Mundo” de Guareschi reformulados al lenguaje del cómic con el primoroso encanto propio del estilo detallista y personal de unos inspirados Loisel y Tripp.

Ese equilibrio entre costumbrismo bucólico y fantasía idealizada, no dejará de atrapar al lector que no podrá dejar de asomarse como un voyeur fascinado a las pequeñas intrahistorias de los lugareños -perfectamente caracterizados por dos artistas tan dotados como son Losiel y Tripp quiénes al parecer resultan ser bastante complementarios encargándose Loisel del planteamiento de la historia y su esbozo a lápiz y Tripp del acabado- mientras espera ese giro dramático que rompa tanta armonía aparente.

Marie” es en su aparente sencillez un álbum fascinante y cautivador y un magnífico punto de partida a una historia en la que todo está por descubrirse. Ya os lo seguiré contando otro día.

jueves, 19 de enero de 2012

“Long John Silver: El Laberinto Esmeralda”, de Lauffray y Dorison.



Tercera entrega de las nuevas aventuras del inmortal pirata de Stevenson Long John Silver de la mano de los competentes Xavier Dorison y Laurent Lauffray. Un álbum editado por Norma Editorial gráficamente impecable pero que argumentalmente deja bastante que desear al no pasar nada especialmente reseñable tras las dos entretenidas entregas anteriores y limitándose a preparar el terreno para la conclusión que tendrá lugar en un cuarto álbum que se está demorando demasiado (aquí y en Francia).

Tras hacerse con el Neptune, Silver y los amotinados se dirigen a la ciudad de donde esperan hacerse con el tesoro perdido de Guayanacapac. Sin embargo, el mapa se ha perdido y solo cuentan para llegar a su destino con la guía del poco fiable Moc. En un ambiente enrarecido por las disensiones internas, los piratas se adentran en los meandros del Amazonas a través de un paso secreto y descubren lo que queda del barco de Lord Hastings y los primeros indicios de la ciudad perdida cuando misteriosamente empiezan a desaparecer miembros de la tripulación.



Como decía, lo cierto es que a este correcto álbum le falta algún elemento impactante que llame la atención. Dorison se limita a desarrollar dignamente las incidencias del viaje de los amotinados hacia la Ciudad Perdida, reflejar la tensión que crece entre la tripulación y el ambiente que les rodea dejando todo preparadito para desvelar todos los misterios en el álbum que cerrará la serie, siendo lo más atractivo de este tercer álbum el tratamiento de los personajes, ahondando en las personalidades de dos de los principales protagonistas, los ambiguos Long John y Vivien Hastings.Mucho más destacable es el apartado gráfico en el que Lauffray sigue brillando a gran nivel y convirtiendo cada viñeta en un deleite para los sentidos. Si ya habíamos comprobado su virtuosismo no exento de modernidad para describir distintos ambientes de época urbanos en el primer álbum y eminentemente marinos en el segundo, en este tercero se recrea con los magníficos paisajes selváticos y los manglares por los que avanza el Neptune y las colosales figuras de la civilización perdida. Lauffray se encarga de documentarse hasta el último detalle y el poder evocador de sus dibujos enorme sin descuidar por ello la fluidez de la narración.


"El laberinto esmeralda” cumple su función sobradamente que es dejar al lector con ganas de saber qué va a pasar a continuación y comprobar como los autores concluirán esta más que correcta aventura de piratas en la que nos han embarcado. Esperemos que a lo largo de este año podamos descubrirlo.

miércoles, 18 de enero de 2012

“Cage”, de Richard Corben y Brian Azzarello.

Ha reeditado Panini en un tomo muy chulo la miniserie de cinco grapas del sello MAX que ya publicase hace unos añitos Planeta en la que Azzarello y Corben remozaron a Luke Cage, que pasó de ser el clon de Cassius Clay imaginado por papá Romita y Archie Goodwin a un pandillero metemiedos salido de “Los Chicos del Barrio” que Bendis convirtió a partir de entonces en uno de sus juguetes favoritos. Mas allá de lo que guste o no esa evolución del personaje, esta miniserie sirvió para reencontrarnos con el mejor Corben tras la desconcertante “Banner” en el que es probablemente su mejor trabajo junto a Brian Azzarello para Marvel.
La historia es bastante tópica. La madre de una chica víctima de un tiroteo entre bandas rivales alquila los servicios de Cage por cuatro cuartos para descubra quién mató a su hijita. Cage, que acepta el encargo por sus propios motivos, descubrirá que tras la guerra de bandas hay intereses ocultos de los que puede sacar buena tajada por lo que se pone a la labor.La trama de Azzarello va de más a menos en una historia y un personaje recreados a su gusto. Se nota que ha visto y leído mucha producción de la Blaxpotation y se conoce sus códigos a la perfección pero, precisamente por ello, debería haber resuelto mejor una historia de pandilleros y mafiosos que se antoja de lo más sencillita y a la que aporta unos magníficos diálogos marca de la casa, gustándose durante buena parte de la historia para acabarla de cualquier manera, dejando todo el protagonismo y peso de la historia a su dibujante.
Y precisamente el que realiza un encomiable trabajo es Corben que quizás sin la presión de la responsabilidad de versionar un personaje tan icónico como es La Masa redefine al nuevo Cage a la perfección. Corben retrata al renovado y chulesco Cage con acierto, jugando constantemente con la imagen deformada que devuelve en el espejo un personaje con más capas de lo que aparenta y lo sitúa en un entorno suburbial deprimido soberbiamente descrito que lo magnifica todavía más. Además, Corben juega y cuida al detalle los personajes secundarios caracterizándolos con brillantez y clavando especialmente al pandillero albino. Lo demás, pues acción, violencia y chicas monas en un tono blaxplotation que Corben refleja y ambienta con el talento que nos tiene acostumbrados desde hace casi cuarenta años y con un José Villarrubia que le entiende y magnífica como nadie.
Cage” es un tebeo con más continente que contenido, visualmente impactante y con una historia que va quedándose cada vez en menos para acabar siendo una mera anécdota. Con todo, entretenido e indispensable para los admiradores del muchachote de Misuri. Que nos dure muchos años.

martes, 17 de enero de 2012

“En la cocina con Alain Passard”, de Christophe Blain.

Los que conocéis el blog de antiguo ya sabéis que Christophe Blain es una de mis debilidades y es ver un nuevo trabajo del francés y apostar casi sobre seguro que me va a gustar. Sin embargo, con este álbum publicado por Astiberri a finales de 2011 tengo que reconocer que mi fe en las capacidades de Blain flaqueó y es que a mí lo de las artes culinarias me gusta más disfrutarlas (vaya, como los cómics, por otro lado) que elaborarlas. Así que, como no las tenía todas conmigo, me he dedicado a regalarlo porque parecía un tebeo idóneo para regalar y de paso sondear al personal. Primero, a un amigo que de cocina anda tan pez como yo pero que le gustan los cómics, en general y Blain, en particular; y, segundo a la señora -o señorita- que me aguanta, que aparte de dársele bien la cocina le gusta coleccionar libros sobre este tema (sí, en nuestro palacio somos coleccionistas compulsivos de las cosas más peregrinas). No os contaré si triunfé o no con los regalos pero lo que sí os voy a contar es que por mi impaciencia no esperé las opiniones de ambos y ya me he leído el cómic. Mi flaqueza carecía de fundamento…“En la colina con Alain Passard” certifica -si existía alguna duda- que Blain es uno de los mayores talentos actuales del cómic europeo, un mago capaz transformar el tema más insustancial en un cómic entretenido de nivel con mucho que degustar.

En la cocina con Alain Passard”, nos narra sus experiencia y conversaciones a lo largo de tres años con el Alain Passard del título, un chef de gran prestigio en Francia, que abrió su cocina y restaurante a Blain para explicarle el secreto de sus recetas y su filosofía de la cocina como un arte en el que tanto cuenta el sabor de los platos como su presentación. Entre platos y fogones, Passard diserta ante un atónito Blain sobre los platos y las calidades de los ingredientes, los clientes y sus ayudantes, mientras elabora curiosos platos para el disfrute del dibujante.

Más allá de su temática, este es un cómic interesante porque resume bastante bien lo que ha sido la evolución de Blain en los últimos años y muestra el potencial del medio para acometer con más eficacia que otros a los que estamos más habituados cualquier temática. Escapando de la rigidez de los géneros, Blain acomete un álbum que es reportaje y crónica culinaria al tiempo que describe con agudeza la carismática personalidad de Passard a través de los distintos puntos de vista de personas/personajes (él mismo incluido) que conviven y trabajan con el cocinero.

Como decía, el álbum resume la evolución de Blain en estos últimos años hacia un dibujo más esquemático y directo que se centra en lo esencial y alejado cada vez más de unas temáticas de género que solo le han interesado como medio para colocar sus propias historias y personajes. Como en los últimos “Gus” y “Quay D’Orsay” organiza la historia en capítulos que cuentan pequeñas historias que encajan en un todo orgánico y se centra especialmente en el desarrollo de los personajes, prescindiendo de la viñeta tradicional y utilizando únicamente la blancura del papel como separación entre unos dibujos y otros, un recurso que en los lápices de cualquier otro menos dotado podría provocar confusión en el lector pero en los de Blain permite que la narración gane en fluidez y ritmo para que el lector se sienta como un asistente más de las lecciones magistrales de Passard.










Para captar la agitación y bullicio de la cocina, Blain obvia unos fondos detallados y lo resuelve con unos cuantos trazos aparentemente descuidados situando aquí y allá siluetas esbozadas pero precisas que refuerzan la atención hacia los personajes que le interesan, usando para ello como un elemento narrativo, y no solo descriptivo, más el color o la forma de los bocadillos de diálogo. En ese sentido, el color solo aparece de un modo generalizado en los capítulos en los que explica sus experiencias en las granjas donde se siembran las verduras que usa Passard para sus platos que se desarrollan al aire libre o describir el mundo interior de Blain y las reacciones que le provocan los platos de Passard. Por otro lado, el autor caricaturiza al Blain personaje, convirtiéndose a sí mismo en una especie de sidekick chusco y ajeno al universo del chef dispuesto a maravillarse ante todo lo que rodea a su protagonista.

En definitiva, “En la cocina con Alain Passard” es más que un mero libro sobre un cocinero, es un diálogo abierto entre dos experiencias culturales tan ajenas como la cocina y el cómic que solo un autor del talento y la madurez que ha alcanzado Blain sería capaz de acometer con éxito. Al menos los admiradores del dibujante francés, deberían darle una oportunidad, aunque recomiendo para quién quiera probar algunas de las recetas intercaladas en el cómic dejar su lectura para el final. Es más divertido -¡¡¡y claro!!!- seguir las explicaciones de Blain.

lunes, 16 de enero de 2012

“Drive”, de Nicolas Winding Refn.

El otro día aprovechando que en casa se organizaba un evento lúdico festivo femenino retomé antiguas costumbres y volví tras unos cuantos meses a pisar un cine. Iba con la ilusión de que la experiencia fuese redonda y ver una peli que me gustase por lo que me decanté por esta “Drive” de la que había oído buenas palabras y aparte venía avalada por distintos premios y nominaciones en certámenes y concursos glamourosos. Bueno, tras el visionado, si esta ha sido una de las mejores películas del 2011 creo que el nivel ha estado más bajo de lo que pensaba. Os cuento.

Drive” es la historia de un mecánico y especialista de escenas de acción en Los Ángeles que se hace un dinerillo extra conduciendo en la fuga de los atracos en los que le contratan. El tipo tiene un código rígido, no va armado, solo conduce, no hace preguntas, cobra y se va…La cosa le va más o menos bien hasta que conoce a la vecinita rubia con niño que con unos mohines y ojitos tiernos se lo mete en el bolsillo. La cosa amorosa promete para nuestro frío conductor hasta que regresa el marido de la vecina, un exconvicto que pretende mantenerse limpio hasta que aparecen sus antiguos compañeros de trullo para recordarle que les debe un último trabajito. Por la vecina, su churrumbel y el amor, nuestro romántico protagonista, que tiene su corazoncito aunque vaya de duro, accede a ayudar al marido y rompe su código para meterse de lleno en un lío de tres pares de narices con unos mafiosos que no se andan con chiquitas. Si queréis saber más a ver la peli.

A partir de la base literaria de una novela de James Sallis que no he leído,“Drive” revisita un tema recurrente y clásico del género negro desde un punto de partida más o menos original a priori que sería el del conductor de los atracos para abandonarlo a las primeras de cambio para acabar desarrollando una historia de las de siempre que va de más a menos. Esto que en principio puede augurar una película de acción trepidante en plan blockbuster palomitero, trepidante y molón a lo “A todo gas” y continuaciones es resuelto por el danés Nicolas Winding Refn con un ejercicio de estilo antitético, sobrio y contenido que queda bastante raruno y no me ha acabado de convecer, una cosa a medio camino entre Jim Jarmusch e Ingmar Bergman lleno de huecos para que el espectador inteligente los rellene y que podría haber funcionado mejor si le hubiera metido algo más de velocidad.

A pesar de ello, la peli se deja ver aun cuando llegue a resultar un tanto irritante las constantes contradicciones en las que va cayendo el protagonista en su comportamiento (esto puede ser culpa de la novela por lo que tengo curiosidad en leerla, así que a lo mejor la comento por aquí) hasta el irritante y absurdo final. Shanne –ah, no que no es “Raíces profundas”-, bueno, el que hace de conductor hierático es el papel más complicado y sobre el que recae todo el peso de la peli, un personaje imposible interpretado por un Ryan Gosling taciturno que a pesar de querer pasar por un joven de Niro de “Taxi Driver” tiene más aire de joven Sean Penn despistado, siendo realmente el trío de estupendos veteranos Perlman-Brooks-Cranston los que dan más empaque a la historia frente a los actores jóvenes.

En fin, “Drive” es una película normalita y creo que no da para tanto como se ha comentado pero que cada cuál saque sus conclusiones. Ya me contáis si eso.

domingo, 15 de enero de 2012

Ángel Menéndez Menéndez, “Kalikatres” (1923-2012).

En varios medios confirman el fallecimiento el pasado día 12 de Ángel Menéndez quién creara el popular personaje de Kalikatres publicado en “La Codorniz” que acabó siendo su firma artística.

Kalikatres era un filósofo egipcio que respondía con fina ironía las preguntas más variopintas que le formulaban. Menéndez poseía un estilo esquemático, preciso y rápido y sus chistes fueron recopilados en los noventa en un libro titulado "¡Oh!, Kalikatres sapientísimo".

Aparte de en “La Codorniz”, Menéndez publicó en otras publicaciones como “El País Semanal”, la “Golondriz” “Informaciones”, “Garbo”, “7 Fechas”, “Arriba”, “Balalaika”.

Aparte de su labor como humorista gráfico, Menéndez también hizo sus pinitos como dramaturgo escribiendo y estrenando una obra “La Cárcel de Fedro”.

D.E.P.

sábado, 14 de enero de 2012

Throwing Muses y Gilbert Beto Hernández.

Ya hemos comentado en esta sección varios de los trabajos que Jaime realizó con distintas bandas a lo largo de su carrera (y alguno más aparecerá en breve) pero más puntual y desconocida es la relación de Gilbert Beto Hernández con el mundo de la música, siendo sus trabajos para Throwing Muses sin duda su aportación más destacable.

En 1996, Beto realizó para la banda liderada por Kristin Hersh, la portada, contraportada y libreto del que iba a ser su último disco antes de su separación en 1997.

El disco se tituló “Limbo” y reune algunas de las mejores canciones del grupo. Canciones como “Shark”, canción que precisamente dio título a un maxisingle con cuatro canciones cuya portada también corrió a cargo de Gilbert, o “Ruthie’s knocking”, que también daría título a otro maxisingle con portada del mismo Gilbert.

La influencia de “Palomar” es más que notable en todos estos trabajos, especialmente en la portada de “Ruthie’s knnocking” que a mí personalmente es la que más me gusta.

Os dejo precisamente esa canción interpretada por el grupo Throwing Muses:

viernes, 13 de enero de 2012

“Habibi”, de Craig Thompson.




Estas fiestas por fin he encontrado unos cuantos momentos de asueto para ponerme con calma a leerla última obra de Craig Thompson, la ciclópea “Habibi” que publicó Astiberri a finales del año pasado en un estreno internacional coordinado con otras editoriales europeas y norteamericanas. “Habibi” es una obra ambiciosa como pocas, que enrocará aun más en sus posiciones a los defensores y detractores del autor, gustando a los ya convencidos por anteriores trabajos de Thompson y aborrecible por aquellos que directamente no les gustaron y que no deberían ni acercarse a la misma dado su elevado precio. Más allá de las posiciones extremas, “Habibi” es la obra más ambiciosa de Thompson, en la que pretende equilibrar el relato de una historia abiertamente de ficción con sus propias obsesiones personales conocidas ya por trabajos anteriores siendo precisamente esas dos pulsiones la que hace de “Habibi” una obra irregular.

La historia se sitúa en un imaginario país islámico donde la pequeña Ooma es casada por su padre con hombre mucho mayor. Raptada y vendida a unos traficantes de esclavos, escapan al desierto junto a un pequeño niño negro llamado Zam con el que se lleva nueve años al que cuidará y educará procurando todo contacto con el resto de la humanidad salvo para conseguir provisiones. Cuando Ooma y Zam se ven obligados a separarse y reintegrase a la “civilización” llevarán vidas completamente diferentes hasta que, ya adultos, se produce el ansiado reencuentro.
Nadie puede negar de la enorme sensibilidad y talento de Craig Thompson al que en “Habibi” une la voluntad del autor de acercar la rica cultura e imaginario musulmán al lector sin abandonar por ello sus propios intereses y obsesiones personales integradas como un elemento más en el discurso narrativo de la historia para construir una parábola moderna con aires dickensianos que aglutina por un lado la denuncia de las desigualdades sociales en las sociedades árabes con el anhelo del amor verdadero de unos protagonistas presos de sus soledades, incomunicaciones y desencuentros.

El problema surge cuando todo ese revoltijo de ideas quedan difuminadas a lo largo del discurso de la novela-río que es la obra debido a las disgresiones continuas y los ensimismamientos de Thompson demorándose en pequeñas historias y detalladas descripciones de elementos cabalísticos y ortográficos que poco o nada aportan a la trama principal restando protagonismo a la obra en pos a su propia condición de autor, imponiendo su propia personalidad sobre la historia y los personajes. Probablemente consciente de esa dispersión de intereses, Thompson ha querido jugar con la estructura de la historia dotando al mismo de una organización a lo Mil y Una Noches para insertar esas historias a lo largo del relato principal estableciendo distintos niveles de lectura pero restando uniformidad y coherencia a una historia que podía haberse resuelto en doscientas páginas menos o extendido a lo largo de otras doscientas más.

Como consecuencia de esa falta de unidad, “Habibi” alterna momentos hermosos en que el autor hipnotiza al lector con la magia de sus imágenes y su enorme sensibilidad mientras que en otros aburrirá incluso al más devoto de sus admiradores.

En el aspecto gráfico, “Habibi” es una obra más que notable en la que Thompson muestra su innegable habilidad como dibujante especialmente dotado para la creación de imágenes y metáforas cargadas de simbolismos. En esta obra, en concreto, se ha documentado especialmente a través de los pintores franceses del movimiento romántico del XIX que hicieron del Orientalismo una de sus temáticas mas habituales incorporando homenajes a pinturas como “El Baño Turco” o “El Pobre Pescador” en sus viñetas. Thompson maneja a la perfección multitud de registros jugando con su estilo para pasar del cartoon y la caricatura al realismo con una facilidad pasmosa solo comparable a un maestro tan lejano como el clásico mangaka Osamu Tezuka para reflejar la comicidad y el drama siendo quizás “Buda” la obra con la que más similitudes pueda guardar “Habibi” en ese aspecto. También se puede encontrar quizás otra fuente de inspiración en los clásicos dibujantes de Disney como Carl Banks o Floyd Gottfredson.

Y es que las referencias manejadas por Thompson no se limiten quizás tan solo a autores clásicos como Tezuka o la escuela Disney sino también a otros más modernos como Burns y los Hernández Bros. cuyos recursos adapta en beneficio propio.

Ausente esa capacidad para la empatía que tenían sus otras obras, quizás “Habibi" irritará a los lectores más destemplados así que aviso para que nadie se lleve a engaño si no le gusta. “Habibi” es una obra talentosa y personal enmascarada bajo una parábola moralizante, llena de buenas intenciones pero excesivamente dispersa y confusa en sus objetivos y quizás por ello no conecte tan íntimamente con el lector como la crónica autobiográfica que era “Blankets”, obra con la que comparte parecidos objetivos pero mucho menos redonda, o con el que todavía para mí es su mejor trabajo la maravillosa y sutil “Adiós Chunky Rice”. Con todo uno de los tebeos más interesantes del año pasado.