




P: ¿Por qué volviste a la Bruselas de entreguerras con Spirou?

P: ¿Qué podemos esperar de ti en el futuro?






Pues con lo divertidas que se están poniendo las cosas últimamente, me apetecía comentar ya este clásico del punk rock que es “The Smoke of Hell” de la autoproclamada más grande banda de rock and roll del mundo, según su página de la wikipedia, The Supersuckers, amigos de interpretar un original punk de raíces countries.
“The Smoke of Hell” es el primer LP del grupo, aparecido en 1992, en el sello Sub Pop contando con una magnífica portada de un joven Daniel Clowes que empezaba a hacerse notar con colaboraciones para distintos grupos..
Os dejo con el video de la excelente “Coattail Rider” para que empecéis con energía el sábado:
Anuncian desde Norma Editorial que a lo largo del 2012 le van a dar vidilla a esta serie y, de hecho, ya debe estar a caer el sexto álbum. Yo para no ser menos que la editorial le voy a ir dedicando una serie de entradas a los distintos álbumes a ver si nos da tiempo a ponernos al día antes de ese séptimo álbum programado para el último trimestre del año.
La historia se inicia cuando en un pequeño y aislado villorrio del Québec canadiense de mediados del siglo pasado la esposa del tendero –la Marie del título- debe hacerse cargo de la tienda cuando su esposo muere. 
Escrito y dibujado a cuatro manos tan competentes como las de Jean-Louise Tripp y Régis Loisel, compañeros de estudio y amigos, en este primer álbum a través del diálogo interior del difunto tendero– un recurso muy faulkneriano aunque por la misma época en las “Mujeres Desesperadas” también utilizaban una narradora difunta– y una elegante elipsis se nos presenta las pequeñas mil y una anécdotas, costumbres y secretos de los habitantes del pueblo a los que van presentando ordenada y detalladamente para que quedé constancia que el protagonismo no recae en ningún habitante especialmente sino en ese todo orgánico y vivo que es todo pequeño pueblo, sin que ocurra ningún hecho extraordinario que epate al lector más allá de la minuciosa y amable descripción del lento trascurrir de la vida y no ocultos coqueteos con el Realismo Mágico a lo García Márquez o el “Pequeño Mundo” de Guareschi reformulados al lenguaje del cómic con el primoroso encanto propio del estilo detallista y personal de unos inspirados Loisel y Tripp.
Ese equilibrio entre costumbrismo bucólico y fantasía idealizada, no dejará de atrapar al lector que no podrá dejar de asomarse como un voyeur fascinado a las pequeñas intrahistorias de los lugareños -perfectamente caracterizados por dos artistas tan dotados como son Losiel y Tripp quiénes al parecer resultan ser bastante complementarios encargándose Loisel del planteamiento de la historia y su esbozo a lápiz y Tripp del acabado- mientras espera ese giro dramático que rompa tanta armonía aparente.
“Marie” es en su aparente sencillez un álbum fascinante y cautivador y un magnífico punto de partida a una historia en la que todo está por descubrirse. Ya os lo seguiré contando otro día.

Tras hacerse con el Neptune, Silver y los amotinados se dirigen a la ciudad de donde esperan hacerse con el tesoro perdido de Guayanacapac. Sin embargo, el mapa se ha perdido y solo cuentan para llegar a su destino con la guía del poco fiable Moc. En un ambiente enrarecido por las disensiones internas, los piratas se adentran en los meandros del Amazonas a través de un paso secreto y descubren lo que queda del barco de Lord Hastings y los primeros indicios de la ciudad perdida cuando misteriosamente empiezan a desaparecer miembros de la tripulación.

Mucho más destacable es el apartado gráfico en el que Lauffray sigue brillando a gran nivel y convirtiendo cada viñeta en un deleite para los sentidos. Si ya habíamos comprobado su virtuosismo no exento de modernidad para describir distintos ambientes de época urbanos en el primer álbum y eminentemente marinos en el segundo, en este tercero se recrea con los magníficos paisajes selváticos y los manglares por los que avanza el Neptune y las colosales figuras de la civilización perdida. Lauffray se encarga de documentarse hasta el último detalle y el poder evocador de sus dibujos enorme sin descuidar por ello la fluidez de la narración.
Ha reeditado Panini en un tomo muy chulo la miniserie de cinco grapas del sello MAX que ya publicase hace unos añitos Planeta en la que Azzarello y Corben remozaron a Luke Cage, que pasó de ser el clon de Cassius Clay imaginado por papá Romita y Archie Goodwin a un pandillero metemiedos salido de “Los Chicos del Barrio” que Bendis convirtió a partir de entonces en uno de sus juguetes favoritos. Mas allá de lo que guste o no esa evolución del personaje, esta miniserie sirvió para reencontrarnos con el mejor Corben tras la desconcertante “Banner” en el que es probablemente su mejor trabajo junto a Brian Azzarello para Marvel.
La trama de Azzarello va de más a menos en una historia y un personaje recreados a su gusto. Se nota que ha visto y leído mucha producción de la Blaxpotation y se conoce sus códigos a la perfección pero, precisamente por ello, debería haber resuelto mejor una historia de pandilleros y mafiosos que se antoja de lo más sencillita y a la que aporta unos magníficos diálogos marca de la casa, gustándose durante buena parte de la historia para acabarla de cualquier manera, dejando todo el protagonismo y peso de la historia a su dibujante.

Los que conocéis el blog de antiguo ya sabéis que Christophe Blain es una de mis debilidades y es ver un nuevo trabajo del francés y apostar casi sobre seguro que me va a gustar. Sin embargo, con este álbum publicado por Astiberri a finales de 2011 tengo que reconocer que mi fe en las capacidades de Blain flaqueó y es que a mí lo de las artes culinarias me gusta más disfrutarlas (vaya, como los cómics, por otro lado) que elaborarlas. Así que, como no las tenía todas conmigo, me he dedicado a regalarlo porque parecía un tebeo idóneo para regalar y de paso sondear al personal. Primero, a un amigo que de cocina anda tan pez como yo pero que le gustan los cómics, en general y Blain, en particular; y, segundo a la señora -o señorita- que me aguanta, que aparte de dársele bien la cocina le gusta coleccionar libros sobre este tema (sí, en nuestro palacio somos coleccionistas compulsivos de las cosas más peregrinas). No os contaré si triunfé o no con los regalos pero lo que sí os voy a contar es que por mi impaciencia no esperé las opiniones de ambos y ya me he leído el cómic. Mi flaqueza carecía de fundamento…“En la colina con Alain Passard” certifica -si existía alguna duda- que Blain es uno de los mayores talentos actuales del cómic europeo, un mago capaz transformar el tema más insustancial en un cómic entretenido de nivel con mucho que degustar.




El otro día aprovechando que en casa se organizaba un evento lúdico festivo femenino retomé antiguas costumbres y volví tras unos cuantos meses a pisar un cine. Iba con la ilusión de que la experiencia fuese redonda y ver una peli que me gustase por lo que me decanté por esta “Drive” de la que había oído buenas palabras y aparte venía avalada por distintos premios y nominaciones en certámenes y concursos glamourosos. Bueno, tras el visionado, si esta ha sido una de las mejores películas del 2011 creo que el nivel ha estado más bajo de lo que pensaba. Os cuento.
En varios medios confirman el fallecimiento el pasado día 12 de Ángel Menéndez quién creara el popular personaje de Kalikatres publicado en “La Codorniz” que acabó siendo su firma artística.
Kalikatres era un filósofo egipcio que respondía con fina ironía las preguntas más variopintas que le formulaban. Menéndez poseía un estilo esquemático, preciso y rápido y sus chistes fueron recopilados en los noventa en un libro titulado "¡Oh!, Kalikatres sapientísimo".
Aparte de en “La Codorniz”, Menéndez publicó en otras publicaciones como “El País Semanal”, la “Golondriz” “Informaciones”, “Garbo”, “7 Fechas”, “Arriba”, “Balalaika”.
Aparte de su labor como humorista gráfico, Menéndez también hizo sus pinitos como dramaturgo escribiendo y estrenando una obra “La Cárcel de Fedro”.
D.E.P.
Ya hemos comentado en esta sección varios de los trabajos que Jaime realizó con distintas bandas a lo largo de su carrera (y alguno más aparecerá en breve) pero más puntual y desconocida es la relación de Gilbert Beto Hernández con el mundo de la música, siendo sus trabajos para Throwing Muses sin duda su aportación más destacable. 
En 1996, Beto realizó para la banda liderada por Kristin Hersh, la portada, contraportada y libreto del que iba a ser su último disco antes de su separación en 1997. 
El disco se tituló “Limbo” y reune algunas de las mejores canciones del grupo. Canciones como “Shark”, canción que precisamente dio título a un maxisingle con cuatro canciones cuya portada también corrió a cargo de Gilbert, o “Ruthie’s knocking”, que también daría título a otro maxisingle con portada del mismo Gilbert.
La influencia de “Palomar” es más que notable en todos estos trabajos, especialmente en la portada de “Ruthie’s knnocking” que a mí personalmente es la que más me gusta. 
Os dejo precisamente esa canción interpretada por el grupo Throwing Muses:
Estas fiestas por fin he encontrado unos cuantos momentos de asueto para ponerme con calma a leerla última obra de Craig Thompson, la ciclópea “Habibi” que publicó Astiberri a finales del año pasado en un estreno internacional coordinado con otras editoriales europeas y norteamericanas. “Habibi” es una obra ambiciosa como pocas, que enrocará aun más en sus posiciones a los defensores y detractores del autor, gustando a los ya convencidos por anteriores trabajos de Thompson y aborrecible por aquellos que directamente no les gustaron y que no deberían ni acercarse a la misma dado su elevado precio. Más allá de las posiciones extremas, “Habibi” es la obra más ambiciosa de Thompson, en la que pretende equilibrar el relato de una historia abiertamente de ficción con sus propias obsesiones personales conocidas ya por trabajos anteriores siendo precisamente esas dos pulsiones la que hace de “Habibi” una obra irregular.
Nadie puede negar de la enorme sensibilidad y talento de Craig Thompson al que en “Habibi” une la voluntad del autor de acercar la rica cultura e imaginario musulmán al lector sin abandonar por ello sus propios intereses y obsesiones personales integradas como un elemento más en el discurso narrativo de la historia para construir una parábola moderna con aires dickensianos que aglutina por un lado la denuncia de las desigualdades sociales en las sociedades árabes con el anhelo del amor verdadero de unos protagonistas presos de sus soledades, incomunicaciones y desencuentros.




A través de La Canción de Tristán descubro el cartel para la edición del Salón de Barcelona de 2012, firmado por el omnipresente Paco Roca.
Parece ser que ha muerto Mariano Ayuso, pionero en la divulgación y estudio del cómic en España con innumerables revistas, escritos teóricos y librerías especializadas.
La verdad es que yo era uno de los que había perdido la esperanza de ver alguna vez publicadas en condiciones “Las aventuras de Astérix y Obélix” en España pero, mira tú por donde, una de las más destacables noticias que nos dejó el pasado2011 a todos los aficionados al buen cómic fue el inicio de la publicación por fin en España de “La Gran Colección” por parte de la editorial Bruño/Salvat que en Francia se inicio hace unos ya unos añitos y está a punto de finalizar. Y es que parecía mentira que año tras año desde hace varias décadas la misma Salvat continuasen sacando una y otra vez la terrible edición que todos conocemos y que, de hecho, están volviendo a distribuir de nuevo en kioscos. Sé que a más de un librero especializado no le ha hecho demasiada gracia de momento esta noticia pero, que queréis que os diga, es comparar cualquiera de los cuatro álbumes publicados hasta ahora con las ediciones anteriores y no hay color.


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