sábado, 11 de febrero de 2012

A Bill Sienkiewicz le gusta Dio.

Entre las portadas que Sienkiewicz ha realizado para distintos grupos musicales me gusta especialmente este bestial lobo que realizó para el álbum recopilatorio “The very beast of Dio” en el año 2000.

Conocida es la larga y fructífera carrera del difunto Ronnie Johnny Dio, quién antes de fundar la banda que llevó su nombre en 1983 ya había pasado por otras tan emblemáticas y señeras del Heavy como Elf, Black Sabbath o Rainbow.

No sé puede decir tampoco que para el bueno de Sienki dibujar lobos resultase algo complicado teniendo en cuenta la licantropía de uno de los personajes que contribuyó a labrar su fama dentro de la industria de los cómics. Me estoy refiriendo, claro, está, a la lobuna Rahne Sinclair, la Loba Venenosa, de “Los Nuevos Mutantes”.

Para acabar, os dejo uno de los grandes temas de Dio incluidos en el recopilatorio, el ya clásico “Holy Diver”:

viernes, 10 de febrero de 2012

“Contraluz”, de Thomas Pynchon.

Sin prisa y sin pausa me he leído la penúltima novela de Thomas Pynchon, “Contraluz”. Novela monstruosa en su acepción más freak que hará desarrollar los bíceps a aquellos que se animen con ella en su soporte de papel y en algún momento seguro que provocará el consumo masivo de aspirinas a todos los que acepten el reto que el esquivo escritor plantea entre sus páginas.

Y es que en este monumental ejercicio de literatura farragosa que es “Contraluz”, Pynchon plantea una enorme diversidad de temáticas y personajes que se entrecruzan e interactúan en la convergencia difusa entre el steampunk y el realismo mágico a la (norte)americana para a modo de alucinada corte de los milagros ofrecer un esperpéntico paseo por la Historia mundial desde finales del XIX al período de Entreguerras en clave de desquiciante pulp conspiranoico. Una novela impresionante en la que convergen apretados todos los personajes arquetípicos de cultura popular que a servidor le fascinan más alguno de propina –sabios locos, anarquistas, vaqueros, coquettes, magos, pilinguis, traficantes de armas, espías, detectives, terroristas, mineros y monjes ermitaños son solo unos cuantos ejemplos- que por las más variadas localizaciones del mundo se pasean en un constante trajinar de encuentros y desencuentros.

Esta, como todas las novelas de Pynchon, no es para los regurgitadores de bestsellers tópicos ni los admiradores de la sencillez expositiva. La ausencia de una trama central que sirva de hilazón a la historia obliga al lector a un constante esfuerzo de memoria para retener el enorme caudal de personajes, datos y referencias imaginadas con que bombardea el autor en un ejercicio único de literatura por literatura exclusivamente disfrutable para los pocos que realmente valoren todavía el placer de la lectura y su fuerza evasiva, perdiéndose en los mil y un recovecos de sus delirantes tramas.

El verdadero poso de “Contraluz” es disfrutar del enorme caudal de erudición que atesora Pynchon, en buena parte cultura de derribo que empaqueta con originalidad para reivindicar las mil y unas maneras que la baja literatura de género marginada por los académicos y críticos que todo lo saben y, como si fuese uno más de sus héroes libertarios enfrentado a los malvados villanos capitalistas que en poco se diferencian de los reales, lanzarles un misil a la línea de flotación. Pynchon toma toda esa materia prima salvaje y caótica valorada solo por unos pocos freaks para crear un producto manufacturado a la altura del aplauso de las doctas mentes preclaras de la inteligentsia de la que lleva huyendo medio siglo y que seguramente no habrá pasado de sus primeras páginas pero no le escatimarán premios y lisonjas.

Misión cumplida, señor Pynchon. Gracias por reírse de todos y con todos regalándonos un nuevo ejercicio de posmodernidad evasiva que trasciende las novelas de usar y tirar en las que se inspiró para que todos los que valoramos toda esa literatura de segunda y el friquismo bien entendido disfrutemos con el guiño de más de mil trescientas páginas que es esta novela de primera. Ahora, ¿Quién es el guapo que se atreve con una adaptación al cómic?...

jueves, 9 de febrero de 2012

“Revolver”, de Matt Kindt.





Estoy seguro que uno de los mejores tebeos publicados en este 2012 va a ser la última obra de Matt Kindt que acaba de publicar Norma Editorial,Revolver”, una claustrofóbica obra de misterio y ficción en la que Kindt explora los límites de la cordura y la locura.

Sam es un mediocre reportero, despreciado por su jefa y aislado de sus compañeros, en un periódico de St Louise en el que ha conseguido su puesto de trabajo gracias a la recomendación de su novia y compañera Mónica. Un día, inexplicablemente, Sam despierta en una realidad diferente en la que ha de luchar por sobrevivir en unos Estados Unidos en desintegración como consecuencia de una serie de catástrofes naturales, la gripe aviar y una serie de atentados terroristas. Saltando a su pesar de una realidad a otra, Sam intentará entender si está loco o es víctima de un fenómeno inexplicable buscando a Verve, el misterioso sujeto que parece poseer todas las claves del misterio, al tiempo que intenta decidir en cuál de los dos mundos es más feliz.
Si en la recomendable “Superspy”, Kindt daba casi más importancia a la forma que el fondo en una original historia de espías, en “Revolver” pone todos los hallazgos estilísticos aprendidos en sus anteriores trabajos en el desarrollo de una absorbente historia de misterio con ribetes kafkianos en los que se pregunta en torno a la trascendencia del hombre contemporáneo, alienado en trabajos y relaciones en ocasiones carentes de sentido. De este modo, “Revolver” se puede relacionar con facilidad con la biografía de Phillip K. Dick (no en vano el autor hace un guiño al escritor en la obra cuyo protagonista tiene un problema parecido a las visiones que sufría Dyck), el cine de Nolan en los últimos tiempos y se encontraría en la tradición de una temática que nunca ha sido ajena a la Literatura clásica (“Alicia en el país de las maravillas” o “Un yankee en la corte del Rey Arturo”) ni a la Ciencia Ficción (“Una mirada en la oscuridad” del mismo Dick) o la Fantasía (la serie de novelas de “Crónicas de Thomas Covenant El incrédulo” de Donaldson). Kindt incorpora a la trama elementos de misterio y crítica social con lo que acaba desarrollando un interesante thriller psicológico en el que la realidad y la fantasía se entremezclan.

El gran mérito de Kindt está en el desarrollo de la historia demostrando una interesante variedad de recursos como narrador y aprovechando las posibilidades únicas del cómic frente a otros medios. Con un estilo muy esquemático, Kindt diferencia entre las dos realidades alternando entre el rojo y el azul las dos realidades de la historia, desarrollando las diferentes tramas en paralelo para conformar una historia única y pasando de una a otra a través de sutiles y elegantes transiciones mientras juega constantemente con las perspectivas. Especialmente original resulta como Kindt ha convertido la anódina numeración de página en un elemento caracterizador más de la historia incorporándolo a modo de teletipos de fondo que añaden un punto de más de confusión a la realidad(es) en las que vive el protagonista.

En definitiva, “Revolver” es un tebeo realizado por un autor en plena madurez que maneja con habilidad las herramientas del medio para construir a partir de una historia de género una aguda reflexión crítica acerca del hombre contemporáneo sin tener que aburrir por ello al lector. De lo mejorcito que he leído últimamente.

miércoles, 8 de febrero de 2012

“La Expedición: El león de Nubia”, de Marcelo Frusin y Richard Marazano.




A alguien en Diábolo Editores parece que le gustan las de romanos y si años atrás nos ofrecieron la serie “Por el imperio”, de Merwan y Vivés, ahora nos proponen una obra de temática parecida pero con un tratamiento gráfico completamente diferente al de Vivés aunque igual de atractivo, con el primer álbum -de los cuatro previstos- de “La Expedición” titulado “El león de Nubia”, obra y gracia del argentino Marcelo Frusin, al que ya disfrutamos en series como “Hellblazer” o “Loveless”, y con guión del francés Richard Marazano al que ya le han publicado obras por estas tierras como “Cero Absoluto”.
Aurelius Clemens, el gobernador romano de Egipto, descubrirá que el vagabundo que ha sembrado el terror entre los granjeros egipcios es en realidad Marcus Livius, un centurión desertor que doce años antess formaba parte de la guardia personal de su predecesor Caius Bracca. Un desquiciado Livius empezará a contar a Clemens el relato de su expedición junto a un variopinto grupo de guerreros en busca de una misteriosa civilización negra poseedora de innumerables tesoros.
Marazano monta con oficio un correcto “peplum” en torno a las clásicas y efectivas tramas de civilizaciones y legiones perdidas que escritores como el italiano Manfredi han puesto tan de moda últimamente, aunque quizás la inspiración más evidente de Marazano para construir su historia se remonte a la clásica “Las Minas del Rey Salomón”, de Rider Haggard, ya que hay algunos elementos que recuerdan a la estructura de esa maravillosa novela aunque se localicé el cómic en una época anterior, claro.

En el aspecto gráfico es donde radica el gran atractivo de la obra, gracias a la labor de un Marcelo Frusin que realiza un gran trabajo adaptando perfectamente su estilo directo al cómic europeo tras sus anteriores trabajos para el mercado norteamericano. Frusin, que en algunos momentos recuerda a Eduardo Risso, se ha documentado bastante para reproducir con éxito y detalle todo el esplendor del Antiguo Egipto, dotando además de un gran dinamismo a todos los personajes y mostrando un especial talento para el desarrollo de las escenas de acción, llegando a recordar en su manejo de los volúmenes, la perspectiva y el color a un maestro de la talla de Richard Corben.
En ese sentido, merece la pena especialmente prestar especial atención al magnífico tratamiento del color de Frusin en esta obra, aplicando directamente colores digitales sobre las tintas con espectaculares resultados.
La Expedición” es una aventura clásica adaptada a una narrativa moderna que cumple sobradamente su función de asegurar un rato entretenido al lector. Veremos como continua la cosa en las próximas entregas.

martes, 7 de febrero de 2012

“El gran poder del Chninkel”, de Van Hamme y Rosinski.



Si a cualquier aficionado a los cómics le preguntásemos sobre la producción dentro del género fantástico del veterano equipo formado por Van Hamme y Rosinski, seguramente se acordaría de la longeva y exitosa “Thorgal” pero, además, y antes que caiga al olvido definitivo visto el poco interés por su reedición, haría bien en destacar esta pequeña gran obra aparecida ya hace bastantes años en la colección Blanco y Negro de Norma Editorial.

En un mundo en constante guerra entre tres seres inmortales, J’on un pequeño chninkel recibe el encargo divino de poner fin a esa guerra eterna de la que se han olvidado incluso los motivos recibiendo para ello un gran poder. El pequeño chninkel, que en el fondo solo quiere vivir en paz, se verá envuelto en una misión que no ha elegido convirtiéndose en el libertador esperado por su atormentado pueblo durante cientos de generaciones.

Un Van Hamme en plena forma desarrolla un esplendido guión en el que tomando como punto de partida las convenciones del género fantástico realiza una irónica revisión de los mitos cristianos en una historia rica en interpretaciones. Manejando con soltura referencias que van de Clarke hasta los inevitables Tolkien y C.S. Lewis, Van Hamme construye una sencilla historia estructurada en capítulos con constantes referencias bíblicas en torno a conceptos teológicos y filosóficos como el Mesianismo y el Libre Albedrío. A pesar de ello, Van Hamme construye la trama evitando toda ampulosidad, teniendo claro que su principal objetivo es mantener entretenido a cualquier lector, introduciendo la consabida moraleja pacifista y antibélica para acabar con una conclusión dramática, amarga y pesimista respecto a la condición humana que la firmaría el propio Unamuno y que contrasta con la ligereza general de la obra.


En esta obra el guionista está en una forma increible. En las cuatro páginas iniciales despacha con primor la caracterización del mundo y las principales razas que lo habitan, su organización y líderes, para centrarse en el desarrollo de la historia con guiños y referencias constantes tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento, pudiendo cualquiera mínimamente familiarizado con las Escrituras identificar los paralelismos que la historia de J´on incorpora.


Si el guión de Van Hamme ha resistido bien el paso del tiempo, especial mención merece la labor de ese magnífico dibujante que es el polaco Rosinksi, quién en la edición original en blanco y negro –en Francia han aparecido varias reediciones posteriores y un integral coloreados- da muestras de su versatilidad y buen hacer. De este modo, en esta obra su dibujo se vuelve mucho más tramado y su estilo más caricaturesco demostrando su completo dominio de la técnica del blanco y negro tanto para la caracterización de los personajes como el desarrollo narrativo de la historia.



El gran poder del Chninkel” es un magnífico tebeo que, con aparente sencillez, trasciende de las meras convenciones del género fantástico en el que suele primar la aventura per se y la repetición de fórmulas caducas para abordar sin ninguna ampulosidad, pero con humor y originalidad temas más trascendentales. Uno de los mejores cómics de fantasía que se hayan realizado –o al menos que yo haya leído- nunca.

lunes, 6 de febrero de 2012

“We3”, de Grant Morrison y Frank Quitely.


ECC Ediciones reedita, en una nueva edición con diez páginas extra y abundante material complementario comentado por los autores, esta curiosa miniserie de tres números publicada en el sello Vertigo en 2004 y editada ya por Planeta hace unos cuantos años.

En unos laboratorios ultrasecretos, se dedican a desarrollar a los soldados perfectos a partir de animales parlantes con sus habilidades físicas potenciadas y embutidos en aparatosas armaduras de combate tan capaces de realizar misiones de infiltración como de enfrentarse a un batallón con éxito. Cuando los mandamases militares que lo financian deciden que hay sacrificar a los prototipos del proyecto We3 – un perro, un gato y un conejo- estos escaparán dispuestos a luchar por su supervivencia a toda costa.

Morrison con facilidad construye un pequeño gran tebeo a medio camino entre “Robocop” o “Soldado Universal” y “La Colina de Watership” en el que prima la acción frente a la reflexión aunque esta subyazca bajo la magnífica caracterización y tratamiento de los tres protagonistas. A diferencia de las personificaciones de animales habituales, en las que los animales tienen atributos humanos plenamente desarrollados, en esta ocasión Morrison acierta al describir sus personajes con una inteligencia y capacidad de hablar limitadas que permiten hacer todavía más conmovedoras y entendibles sus reacciones. Y es que los bichillos actúan en todo momento movidos por sus instintos incapaces de enjuiciar moralmente sus acciones, recayendo toda la responsabilidad de sus acciones, cómo no, en los malvados militares de turno y sus pragmáticos colaboradores científicos.

Tras la sencillez de la premisa argumental planteada por Morrison, el tebeo resulta realmente interesante gracias a la magnífica labor de un Frank Quitely que lejos de acomodarse en un desarrollo más convencional de la narración se dedicó a trasladar con éxito las maneras narrativas del manga a la historia, especialmente en lo relativo a las secuencias de batalla. De este modo, el tebeo resulta rico en influencias que van desde la obra de Otomo o Shirow a la de clásicos como Miller, Steranko o Corben. A pesar de esa voluntad de innovar que marca buena parte del desarrollo del tebeo, Quitely se muestra además como un dibujante minucioso y detallista en la precisión con que describe a las localizaciones y los animales sobre todo en los que recae el protagonismo, cuyos movimientos sin duda estudió con minuciosidad para poder trasladarlos al papel con un mínimo de credibilidad a pesar de vestir extrañas armaduras de combate.

We3” es un gran trabajo menor en la obra de sus autores que sorprende por la ambición que muestran para construir la historia de una manera novedosa y original al tiempo que plenamente satisfactoria para el lector que agradecerá el empeño puesto en su desarrollo. Un tebeo muy interesante.

domingo, 5 de febrero de 2012

Jaime Hernández y los Coyote Men.


Seguimos repasando laprolífica labor de portadista de discos de Jaime Hernández con su relación con los Coyote Men, curioso grupo punk surgido en el frio Newcastle londinense que vivió su mejor época en los dorados noventa y que se caracterizan por sus reiterados homenajes a la cultura mexicana popular, caracterizándose por actuar embozados con las populares máscaras de la lucha libre mexicana.

En el año 1998, Jaime lo plasmó estupendamente en las ilustraciones, la portada y la contra del ábum “Call of Coyote Man!” con claras reminiscencias a su trabajo de “Love&Rockets”. En la portada, se ve como un miembro del grupo baila apretado con una hermosa muchacha y en las ilustraciones intereiores de arriba se cuenta, a modo de pequeña tira, como acabó la cita de una manera divertida .

Aquí os dejo una entrevistaa Los Coyote Men y debajo tenéis al grupo versionando la enérgica canción de The Stooges que popularizara Iggy Pop, “I wanna be your dog”.

viernes, 3 de febrero de 2012

Una opinión (más) sobre las precuelas de “Watchmen” y el cabreo de Moore.

Ya imagino que andará todo el mundo al tanto de la polémica que se ha suscitado de nuevo en torno a la nueva línea de miniseries que desde DC han anunciado sobre el universo y personajes relacionados con el "Watchmen", de Alan Moore y David Gibbons, realizadas por lo más granado de los autores que tiene la editorial actualmente en nómina.
Moore, como era previsible, se ha cabreado, como ya le pasó cuando anunciaron el estreno de la adaptación cinematográfica de Snyder, y buena parte de los aficionados y blogueros se han puesto en seguida de su parte, declarando la maniobra de DC malvada, ladina y pérfida, la obra de Moore sagrada y ellos fieles que no van a pecar y se mantendrán puros e incólumes sin leer ni comprar los tebeos de marras.
Vaya por delante que yo entiendo la pataleta de Moore y simpatizo con la causa, pero me temo que esta vez se equivoca y poco puede hacer teniendo en cuenta que los derechos de los personajes pertenecen a DC, que los adquirió de la antigua Charlton y pueden hacer con ellos lo que quieran. De hecho, lo raro es que durante 25 años hayan respetado sus deseos y no haya sido hasta ahora, un cuarto de siglo después de la aparición de la obra -¡¡ pero solo un par de la peli de Snyder, eh!! – hayan decidido explotarla (y es que “Watchmen” de Moore y Gibbons es la releche, pero se necesitan argumentos para la segunda peli y tienen que otear el mercado para ver qué gusta y qué no entre la muchachada…) poniendo toda su maquinaria en marcha.

Cada vez estoy más convencido que las grandes obras –e incluso las pequeñas- desde que se hacen públicas y pasan al acceso de cualquiera están expuestas no solo al disfrute de los lectores y el elogio de los autores sino también a su reinterpretación, adaptación a otros medios y exploración de los mundos que crean por otros (Pasó hasta con el Quijote o la Biblia que tuvieron y tienen unas cuantas versiones apócrifas…). La mayor parte de las veces estos trabajos serán mediocres, sobre todo en un medio tan enfocado al negocio como es el cómic industrial actual en el que la calidad artística y la originalidad son valores secundarios. Pero, sin embargo, también en ocasiones estas obras de aluvión han proporcionado - y lo seguirán haciendo- historias interesantes e incluso superiores a los originales de los que partieron como el mismo “Watchmen”, de Moore y Gibbons prueba. Por todo esto, yo no voy a hacerle ascos a esta nueva línea de cómics sin haberla catado, aun sabiendo que tendrán el listón muy alto, ni demonizaré a sus autores simplemente por haber decidido aceptar el encargo, tal y como hizo el ahora divino y picajoso Moore hace tantos años. Y es que hay que tener claro que los manzanos no pueden dar peras ni los cerdos volar.Watchmen” de Moore y Gibbons es una obra maestra del cómic y del género supeheroico y seguirá siéndolo dentro de veinticinco años entre los aficionados al cómic -me temo que al resto del mundo está polémica y el pataleo de Moore no le importará un pimiento, mientras que a DC le encantará porque no deja de ser publicidad gratuita- y el que los tebeos estos de “Before Watchmen” no le lleguen a la altura del betún o se conviertan en la nueva revolución del género de la que se nutrirá otros 25 años no afectará ni un ápice a esa consideración entre los aficionados que la hayan leído. Moore, como artista, debería estar tranquilo. Lo demás, es solo dinero y eso poco importa.

“La Liga de los Caballeros Extraordinarios: Century 1969”, de Alan Moore y Kevin O’Neill.

Planeta acaba de publicar “1969”, segunda parte de “Century”, la trilogía inacabada que conformará el tercer volumen de ese delicioso pastiche que es “La Liga de los Caballeros Extraordinarios” - si no tenemos en cuenta, claro, el “Black Dossier” todavía lamentablemente inédito en nuestro país por problemas de derechos – que iniciase con “1910” del que ya hablamos por aquí y finalizará con el anunciado "2008" (aunque ahora parece ser que va a ser "2009"), que aparecerá a mediados de 2012 en los países anglosajones.

En esta nueva entrega, una mermada alineación de la Liga formada por Alan Quatermainn, Orlando y Mina Harker regresan a Inglaterra para investigar el regreso del satanista Oliver Haddo y sus seguidores quienes prosiguen con sus planes para el advenimiento del llamado Hijo de la Luna y el Anticristo. En el efervescente Londres de 1969 invadido de hippies y hampones cockneys, los miembros de la Liga deberán afinar al máximo sus embotados e inmortales sentidos para vencer a Haddo y no dejarse distraer por las tentaciones de un mundo en pleno proceso de cambio.

Sin ser evidentemente esta la mejor entrega para iniciarse en la serie al ser el segundo acto de una aventura ya iniciada en 1910 con el primer encuentro de la Liga con Haddo, Moore y O’Neill nos ofrecen un magnífico fresco, cargado de ironía, humor y amor al Londres pop, ocultista y psicodélico de finales de los sesenta en el que se devoraban a bocados todos los placeres mundanos. Si uno de los grandes alicientes de toda la serie es investigar las múltiples referencias que Moore maneja en esta nueva entrega estas se multiplican al abrirse el abanico cultural más allá del ámbito literario para referenciarlo a la música y el cine que durante estos años se potenciaron e industrializaron. Los héroes de Moore deambulan perdidos por esa ciudad libre y fantástica intentando adaptarse a esos nuevos tiempos de libertad y nuevas costumbres que acabarán pasándoles factura, quedando el cliffhanger preparado para la conclusión final de la historia.

Kevin O’Neill en “1969” realiza uno de sus trabajos más completos y exigentes dentro de la serie. El primoroso y detallista dibujante por el que tengo debilidad llena los fondos de la historia con múltiples intrahistorias y variopintos personajes que deambulan por el marco urbano de ese Londres fantástico y esperpéntico captando así su frescura y dinamismo, pequeñas anécdotas mezcladas pero no revueltas con los personajes y la trama principal que sirven de vehículo para mostrarnos la ciudad en todo su apogeo, realizando un magnífico trabajo en la línea de los José Múñoz o Eduardo Risso.

Century 1969” es un pequeño gran tebeo dentro de la amplia producción de Moore y probablemente una de las mejores entregas de la serie quedando pendiente el enfrentamiento final entre Haddo y la Liga de la próxima entrega. Esperaré impaciente el rencuentro en 2008 (o 2009).

jueves, 2 de febrero de 2012

¿El fin de la Cárcel de Papel?

Comunica Álvaro Pons en una escueta entrada el cierre definitivo de La Cárcel de Papel y su completa desvinculación de la divulgación de los tebeos….Y me deja de piedra.

Espero que finalmente la decisión se atempere y siga de algún modo conectado al mundillo de los tebeos, porque sin duda sus conocimientos y ganas son necesarios, aparte que su labor pionera en La Cárcel de Papel ha servido de inspiración a muchos entre los que me incluyo.

Como la entrada de La Cárcel no permite comentarios, desde aquí, simplemente quiero desearte mucha suerte, Álvaro: ha sido un placer compartir cárcel contigo todos estos años. Hasta cuando tú quieras.

Impacientes Abrazos.

“Nuevos Titanes: Juegos”, de Marv Wolfman y George Pérez.


ECC Ediciones ha inaugurado a lo grande su andadura como editorial encargada de publicar el material DC en España con la publicación de “Juegos”, el tebeo que suponía el reencuentro del guionista Marv Wolfman y el dibujante George Pérez con los personajes que convirtieron en objeto de culto allá por finales de los ochenta.

Los Nuevos Titanes” de Pérez y Wolfman fue una serie muy especial y la única DC capaz de hacer en aquella época algo de sombra a una de las épocas más fructíferas de la competencia. Y es que Wolfman y Perez crearon, a contracorriente con lo que era la DC de entonces, unos personajes perfectamente definidos, jóvenes que más allá de superhéroes tenían problemas personales con los que los lectores de la época podían empatizar con facilidad al tiempo que disfrutaban con sus trepidantes aventuras. Señal de la magia especial que tenía la serie, es que cuando el equipo original la abandonó esta derivó hacia una lenta decadencia de la que poco se puede salvar. Por ese motivo, la noticia cíclica de la aparición de “Juegos”, una última aventura de los Titanes realizada por la pareja Wolfman-Pérez se convirtió en el oscuro anhelo de todos los antiguos seguidores de la serie aunque las constantes paralizaciones del proyecto lo acabaron convirtiendo en una especie de quimera. Finalmente, tras casi treinta años, Wolfman y Pérez tuvieron luz verde el año pasado y por fin se publicó “Juegos”, completando la mitad de la historia que ya tenía dibujada Pérez y adaptando el guión mínimamente a los nuevos tiempos.

En “Juegos”, los Titanes han de hacer frente a instancias del enlace del CBI, King Faraday, a los planes de un misterioso terrorista que atiende al nombre de Director del Juego dispuesto a sembrar el terror en Nueva York mediante una cadena de atentados para demostrar la vulnerabilidad de Estados Unidos a un ataque terrorista. Faraday, que ha visto su puesto en el CBI cuestionado por culpa del Amo del Juego, está obsesionado con que los Titanes maten al villano para acabar con la amenaza y, aunque estos se niegan en principio a pesar de las presiones, intentarán frenar los planes del terrorista y sus secuaces en una frenética lucha contra el reloj de la que no saldrán indemnes.

Yo no sé demasiado de patinar ni de baile pero dicen los que saben de esas cosas, que cuando vuelven a reencontrarse las antiguas parejas después de años de alejamiento la vieja magia permanece y continúan bailando y patinando igual o mejor que antes. Algo de eso es aplicable al reencuentro de dos grandes como Wolfman y Perez quienes tras tantos años son capaces de reencontrarse y con unos mínimos retoques proponer una dignísima historia autoconclusiva de los Titanes de siempre. Más allá de la evidente carga nostálgica que supone para el fan el reencuentro con los autores y los personajes, se trata de una historia perfectamente asumible por cualquiera que no tenga conocimientos previos de la serie y los personajes ya que Wolfman y Perez dan escasa importancia al tratamiento de estos para centrarse en la aventura pura y dura, ajenos a continuidades y con lo que con un lapso de veinte años “Juegos” es como si fuese una saga más dentro de la serie regular solo que diferida en el tiempo. Es una pena eso sí que la historia no hubiera aparecido en su momento porque en ese caso seguramente estaríamos hablando de nuevo de la capacidad de los comics de superhéroes de adelantarse a su tiempo y adelantar posibilidades que luego se hacen realidad. A pesar de ello, la historia se lee con muchísimo interés y no obvia las conclusiones que el lector puede sacar en torno a lo peligroso del mundo que vivimos en el que las barreras entre los buenos y malos de verdad cada vez están poco definidas, ofreciendo así a mí entender con todo lo que un buen tebeo de superhéroes ha de ofrecer.

En el aspecto gráfico, Pérez realiza un magnífico trabajo tal y como nos tiene acostumbrados, mostrando su facilidad para reflejar con su estilo clásico y preciosista todo tipo de situaciones sin perder eficacia ni espectacularidad, no notándose las diferencias entre las páginas dibujadas hace veinte años con las nuevas con las que ha completado la historia y ofreciendo algunas páginas realmente espléndidas. El veterano dibujante es uno de los grandes talentos de los que puede presumir el género de superhéroes y tebeos como este no hacen más que refrendarlo.

La edición de ECC es muy buena, incorporando interesante material complementario del que destacó la reproducción del guión original de 1988 en el que Wolfman anota los cambios producidos para su adaptación a los nuevos tiempos.

Juegos” es un tebeo con un regusto clásico que nos hace preguntarnos una vez más si tan difícil es en la actualidad hacer tebeos de superhéroes inteligentes. Está claro que han de regresar los maestros para demostrar que no.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Al Río (1962-2012).



Parece que las malas noticias nunca vienen solas y me entero por los chicos de ADLO del fallecimiento a los cincuenta años del dibujante brasileño Al Río, el dibujantes brasileño que junto a Deodato abrió el camino de la industria superheroica estadounidense a los Iván Reis, Gabriel Bá y Fabio Moon posteriores.

Entre sus trabajos más destacados destacan “Grimm Fairy Tales”, “Capitán América”, “WildCats” o las series de “Spiderman”.

Si en algo destacó Río fue en su espectacular dominio de las pin ups, dibujando espectaculares y sensuales versiones de todo tipo de superheroinas y personajes de cuento.

D.E.P.