martes, 27 de septiembre de 2011

“American vampire 2”, de Scott Snyder, Rafael Albuquerque y Mateus Santolouco.

Tampoco os penséis que me hacía muchas ilusiones, pero sí que esperaba un poco más de esta segunda entrega de “American vampire”, a partir de las expectativas generadas por la primera que ya comenté por aquí. Seguramente, la desaparición de los créditos de Stephen King algo habrá tenido que ver, pero la nueva entrega que acaba de publicar Planeta, que recoge los números seis a once de la serie regular, no pasa de entretenida.

En 1936, Las Vegas es una pequeña ciudad que intenta sobrevivir al impacto que ha provocado el crecimiento desordenado consecuencia de la construcción en su cercanía de la Presa Hoover, un proyecto faraónico que traerá la prosperidad a la región. Cuando los principales socios del consorcio que tiene la contrata de la presa, van apareciendo muertos sin gota de sangre en su cuerpo Cash McCogan, el joven sheriff de la ciudad que ha heredado el cargo de su padre recientemente fallecido, tendrá que sumergirse de lleno en el cruel y mortal universo de los vampiros americanos guiado por la agencia que pretende eliminarlos. Mientras tanto, Pearl Jones, la vampiresa americana, y su marido humano, viven una idílica vida en California sin saber que la antigua compañera de piso de Pearl y también vampira, Hattie, ha escapado de sus captores y la anda buscando con no muy buenas intenciones.

Esta segunda entrega de “American Vampire” no deja de ser un tebeo correcto pero no acaba de arrancar a profundizar en serio en las interesantes posibilidades que desde su mismo título sugiere, con un Snyder que alejado de la partitura marcada por King parece tocar de oido, moviéndose por lugares comunes y buscando agradar a la agradecida muchachada no obviando ninguna de las últimas –y discutibles- referencias cinematográficas que han padecido los vampiros en los últimos años, pero sin acabar de imprimir la mordiente necesaria a la historia para que resulte verdaderamente atractiva.

En la primera historia, “El diablo de las arenas”, Snyder vuelve a acertar con una atractiva localización histórica, Las Vegas previas a convertirse en la ciudad del juego y el pecado que todos conocemos, para acabar desarrollando una historia convencional que sirve para presentar algún personaje que se antoja tendrá su importancia en el futuro en una historia que podría haber dado más de sí lastrada por un desarrollo predecible. El segundo arco compuesto de dos episodios y titulado “La Salida” cuenta con el elemento positivo de recuperar al personaje de Hattie pero la trama a medio camino entre “Abierto al amanecer” y “Crepúsculo” protagonizada por Pearl Jones y su novio Hank resulta absurda y poco creíble, más que nada porque por mucho que se empeñen el amor entre los vampiros y los humanos es absurdo y poco creíble.

En el aspecto gráfico, es donde la serie resulta más interesante. Albuquerque, el dibujante brasileño habitual, es un más que correcto narrador y su estilo feista, grueso y sucio da con el tono y la atmósfera precisa que una serie de terror vampírico requiere teniendo como único defecto que algunas de las viñetas de acción resultan un tanto confusas. El dibujante que se han buscado para suplir las ausencias de Albuquerque, Mateus Santolouco, tampoco es manco y aunque su estilo resulta peor acabado que el del brasileño no desentona y se ajusta a la atmósfera que se pretende dar a la serie.

No es fácil a estas alturas pretender innovar en un género tan sobrexplotado como el vampírico sin romper unas cuantas convenciones. Snyder y Albuquerque lo están intentando y eso de por sí resulta meritorio pero del desarrollo y profundidad de la historia a partir de ahora dependerá que esas rupturas se justifiquen y su “American Vampire” se convierta en una obra referencial o un mediocre producto más que se aproveche lo agradecido del género. De sus autores depende.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Sergio Bonelli (1932-2011)

El cómic italiano está de luto. Me entero por Gotham News de la inesperada desaparición de Sergio Bonelli, uno de los nombres clave para entender el éxito del fumetti italiano. Más información, aquí.


Sergio Bonelli, guionista y editor, era hijo de Gian Luigi Bonelli, creador de “Tex Willer” y fundador de la editorial de la que Sergio aumió la dirección a principios de los sesenta, convirtiéndola en referente ineludible del cómic popular en su país, con títulos tan emblemáticos como el mismo “Tex”, “Dylan Dog” o “Nathan Never”.

Sergio Bonelli, además, desarrolló una intensa labor como guionista de múltiples títulos dentro de la editorial, destacando por la creación de los personajes “Zagor” y “Mr. No”.

D.E.P.

sábado, 24 de septiembre de 2011

El largo camino del cómic promocional: Del Metro al Bourbon.

Una de las potencialidades del cómic que suele pasar bastante desapercibida es su capacidad para anunciar y ddivulgarr cualquier cosa.

El primer cómic que recuerdo haber leído de estas características fue siendo chaval “La Gran Aventura del Metro”, de Ventura y Nieto, que allá por los ochenta repartían desde el Ayuntamiento o la Comunidad a los chavales que visitábamos con los colegios las instalaciones del nuevo Metro y en el que narraban las aventuras de unos niños y un anciano.

Cada vez resulta más frecuente ver campañas de marketing que usan del cómic como un medio más de difusión y promoción tanto de productos como de personas o incorporado como un medio eficaz en campañas de divulgación y educación. De este modo, en los últimos tiempos, hemos visto cómics de

Condones.


Papas.

Deportistas

Los últimos que parecen haberse dado cuenta de las posibilidades de marketing comercial del medio han sido los del bourbon “Four Roses” que están realizando una intensa e interesante campaña a través de un webcomic que está apareciendo en su página corporativa y que podéis ver aquí.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Cartel del X Salón del Cómic de Zaragoza.

Muy divertido el Cartel de Dani Garcia-Nieto para la nueva edición del Salón del Cómic de Zaragoza. Para más información, aquí.

“Starr, El Bárbaro: El Asesino”, de Daniel Way y Richard Corben.


Como ahora lo que se lleva es hacer un “remake”, revisión o reajuste de cualquier cosa que pueda servir de reclamo a potenciales clientes (perdón, lectores...) en Marvel, tan huérfana de bárbaros y títulos de Capa y Espada desde que cometieron la torpeza de desprenderse de los derechos de cierto cimmerio al que en Dark Horse recibieron con los brazos abiertos, se les ocurrió quitarle el polvo a un olvidado personaje de Barry Smith y Roy Thomas, “Starr, El Bárbaro”, encargándole a un “nuevo talento” como Daniel Way y a un veterano genial curtido en mil batallas como Richard Corben, que ya habían hecho buenas migas en “Ghost Rider”, la puesta a punto. El resultado la anecdótica miniserie de cuatro episodios que Panini acaba de publicar en un “100% Marvel” que gustará sobre todo a la legión de admiradores del genio de Misuri.

Len Carson es un escritor que en su juventud ganó mucha pasta escribiendo las noveluchas de “Starr, el Bárbaro” pero que decidió abandonar a su criatura y su a editor para dedicarse a la literatura de verdad. Maduro y arruinado, Carson solo encuentra la posibilidad de salir adelante escribiendo la precuela de las aventuras de Starr, pero lo que no podría imaginar es que sus criaturas le arrastrarían al mundo de espada y brujería de Zadath para participar en el enésimo enfrentamiento entre Starr y su archienemigo, Trull.

A Daniel Way le gusta hacer honor a su apellido e ir de "guay" readaptando sin tomarse demasiado en serio la historia ideada por Thomas que, en el fondo, ya partía de un motivo trillado del género de fantasía, el del terrestre que por un motivo u otro se ve arrastrado a un mundo fantástico (o viceversa, la criatura fantástica que queda suelta en nuestro mundo).


Donde Thomas compendiaba en apenas diez páginas una historia cerrada, con sentido interno e intensa, Way se dispersa entre bromas y mofa que buscan el guiño del lector y que acaban restando coherencia a una historia en la que los esquemáticos personajes actúan sin demasiado sentido desarrollando tópicos del género (el bárbaro tontorrón, la guerrera buenorra, el brujo malvado, el bardo poca cosa, etc) y dejando la cosa lo suficientemente abierta por si el reboot cuaja y hay posibilidad de seguir alargando la historia.

La cosa la salva y la dota de interés un Richard Corben que en este tipo de historias es un maestro y convierte cada viñeta en un espectáculo visual. Es cierto que no un espectáculo visual novedoso ni original porque para los conocedores de su obra las referencias a clásicos como “Den” o “Bloodstar” les serán más que evidentes pero Corben siempre cumple y el tebeo resulta agradable gracias a su buen hacer y la excelente compenetración que alcanza con el colorista José Villarrubia que se amolda perfectamente al personal estilo de Corben dotando a su obra de mayor energía si cabe.

En definitiva, “Starr, El Bárbaro” no es un gran tebeo ni aportará nada a un género –el de la Espada y Brujería- en el que tan difícil parece innovar pero es un pequeño gran tebeo –más- en la larga trayectoria de un Richard Corben al que le sobra oficio. Esperemos por Crom, Odín o Papa Pitufo que nos dure muchos años. A ellos nos encomendamos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

“Los Muertos Vivientes: ¡¡ Sin Salida!!“, de Charlie Adlard y Robert Kirkman.



En“Sin Salida”, el último recopilatorio publicado por Planeta de “Los Muertos Vivientes” que reúne los números 79 a 84 de la serie regular norteamericana, Kirkman completa una segunda vuelta en la que ha repetido la misma estructura de los primeros arcos de la serie. Pero Kirkman es un guionista inteligente y se repite con la suficiente inteligencia y talento como para mantener las expectativas del lector en este entretenido, intenso y dramático arco argumental en el que todos los que demandabais una mayor presencia de los zombis y más acción quedaréis más que satisfechos.
La comuna de supervivientes liderada por Douglas que parecía iba a ser el refugio ideal en el que Rick y el resto de sus compañeros iban por fin a sentirse seguros sufre el ataque de un inmenso rebaño de zombis que demuestra lo ilusorio de sus expectativas. Con los zombis invadiendo las otrora tranquilas calles de la comuna, los humanos parecen destinados a ser merienda de zombi hasta que una bala perdida lo cambia todo.

Robert Kirkman vuelve a demostrar que es un magnífico guionista manejando como pocos la dosificación de la tensión, el suspense y el terror psicológico para hacernos trasladar al lector la desesperación y el miedo de los distintos grupos de supervivientes asediados por los zombis y estudiando las reacciones de los mismos de acuerdo con su personalidad.


Kirkman rebaña hasta el tuétano elementos y situaciones explotadas con anterioridad en distintos momentos de la serie, pero con un pequeño cambio de enfoque y un perfecto dominio de la caracterización de los personajes describe con mimo las reacciones de estos ante el nuevo asedio de los zombis hasta desembocar en el estremecedor clímax del arco que puede marcar un punto de inflexión en la serie.

En el aspecto gráfico, Charlie Adlard me irrita cada vez más. Adlard que dibuja estupendamente todo tipo de zombis es bastante más limitado en la representación de los vivos con lo que al final todos los humanos parecen primos hermanos con la consiguiente confusión para el lector, resuelta gracias a que Kirkman en sus diálogos siempre hace referencia a los nombres de los personajes.


Por lo demás, más allá de algunas e impactantes viñetas y las espectaculares portadas poco más hay que destacar de un dibujante, para mi gusto, bastante indolente.

En este recopilatorio, Planeta incluye el primer cuadernillo en el que se recogen las dieciséis primeras portadas de la serie que en los TPBs originales no se incluían. Una excelente iniciativa que premia a todos los que con fidelidad hemos seguido la serie desde sus inicios. Esperemos verlas pronto todas publicadas.

George R.R. Martin, Los Vengadores y el efecto Marvel.


Me gustaba Wonder Man. ¿Y sabes por qué? Ahora lo estoy recordando. Wonder Man muere en esa historia. Es un personaje nuevo, lo presentan, y muere. Fue muy desgarrador. Me gustaba el personaje, era un personaje trágico y condenado. Imagino que respondía ante esos personajes trágicos y condenados desde que era un niño.


- Especialmente ante aquellos que podían morir en cualquier momento.

En efecto. Por supuesto, siendo cómics, Wonder Man no estuvo muerto mucho tiempo. Volvió uno o dos años después y tuvo una larga etapa de varias décadas. Pero el hecho de que había sido presentado y se había unido a los Vengadores y había muerto, todo en un solo número, tuvo un gran impacto en mi cuando era un niño.


- Imagino que fue muy sorprendente, en un cómic de esa época, ver todo un arco argumental resuelto trágicamente de esa forma en un número.

Sí. Es difícil de comprender, creo, hoy en día la forma exacta en la que funcionaban los cómics de principios de los años 60. Los cómics de Marvel a los que yo escribía cartas fueron realmente revolucionarios en su época. Stan Lee hizo un trabajo increíble. Hasta entonces, los cómics dominantes habían sido los de DC, que en esa época eran muy circulares: Superman o Batman tenían una aventura, y al final de esa aventura estarían exactamente donde estaban antes de empezarla, y en el siguiente número se seguía el mismo patrón. Nada cambiaba nunca en los personajes de DC.

Los personajes de Marvel estaban cambiando constantemente. Pasaban cosas importantes. La alineación de los Vengadores estaba cambiando constantemente. La gente se iba y tenían peleas y todas esas cosas, no como en DC, donde todo el mundo estaba unido y todo era genial, y por supuesto todos los héroes se caían bien entre ellos. No pasaba nada de eso. Así que realmente, Stan Lee presentó un nuevo concepto de caracterización en los cómics, y conflictos, y quizás incluso las canas en algunos personajes. Y chico, echando ahora la vista atrás, puedo ver que probablemente la influencia en mi propio trabajo fue mayor de lo que habría soñado.

(En Espacio Marvelita han traducido estas interesantes declaraciones de George R.R.Martin en la que explica el impacto que le causaron los cómics marvel en su adolescencia, especialmente el nº 9 de “The Avengers”, de Lee y Kirby, reconociendo su influencia en su propia obra. No es baladí ni gratuito este reconocimiento ya que en su momento el joven Martin escribió a Marvel señalándolo.


Además, el autor de “Canción de Hielo y Fuego” y “Muerte de la Luz” desgrana con acierto las novedades que Lee introdujo en el tratamiento de los superhéroes respecto a lo que se venía haciendo hasta entonces en otras editoriales como DC.


Las declaraciones no tienen desperdicio y hacen que me pregunte si es posible que un cómic actual de “Los Vengadores” de Bendis lograría causar el mismo impacto en un chaval de 16 años… El decompressive storytelling hará que se vendan más tebeos pero, definitivamente, esa magia se ha perdido. ¿No creéis?).

miércoles, 21 de septiembre de 2011

“Africanus: El hijo del Cónsul”, de Santiago Posteguillo.

Tenía ciertos recelos a la hora de embarcarme en la lectura de la primera novela de Santiago Posteguillo. Por un lado, que la crónica de la II Guerra Púnica entre romanos y cartagineses me la conozco bastante bien desde mi tiempos de adolescente gracias a un buen profesor de Historia y a las novelas de Flaubert y Gisbert Haefs que agrandaron la figura romántica de Aníbal y de la exótica Cartago -sí, siempre he ido con los perdedores, qué le vamos a hacer…- hasta el infinito en mi impresionable imaginación. Por otro, que meterme un tocho de casi ochocientas páginas entre pecho y espalda y que solo es la primera parte de la dichosa trilogía con que nos asedian las editoriales sobre una historia poca dada a sorpresas, me daba un poco de pereza. Sin embargo, al final me animé, y la verdad es que he disfrutado con su lectura.

Posteguillo realiza su crónica de la II Guerra Púnica desde el bando romano, con lo que complementa bastante bien la novela de Haefs, centrándose en la novelización de la biografía del gran general que se opuso a Aníbal , Publio Cornelio Escipión, “El Africano”, personaje que a pesar de ser el vencedor siempre se ha visto empequeñecido literariamente ante la grandeza de la figura de Aníbal Barca y sus hazañas. En esta primera novela, Posteguillo narra la infancia y juventud de Publio, patricio hijo y sobrino de cónsules preparado desde la infancia para dirigir ejércitos y gobernar, en una Roma asediada y atemorizada por las victorias cartaginesas hasta su primera gran victoria en territorio íbero con la toma de Cartago Nova.

A Posteguillo se le nota literariamente cierta bisoñez, aunque va mejorando conforme avanza la historia, y me ha atrapado con el rigor histórico y la documentación que maneja para describir y desgranar el más minucioso episodio del enfrentamiento entre romanos y cartagineses -lo más parecido a una Guerra Mundial de la Era Antigua-, la civilización romana y el funcionamiento de sus ejércitos, así como de los distintos pueblos con los que rivaliza, mediante un estilo didáctico, directo y sencillo bastante alejado del de Flaubert o Haefs. Quizás cuando más se aleja Posteguillo de la base histórica y debe rellenar los huecos no documentados a partir de su imaginación cuando al sólido “corpus” de la novela se le notan más carencias, especialmente con una caracterización de la mayoría de los personajes bastante plana salvo la de Fabio Maximo, el senador romano más poderoso de aquel período y gran rival de los Escipiones, al que retrata como un sano y ambiguo conspirador frente a la nobleza algo simplona e irreal del resto de los personajes, y Plauto, el gran dramaturgo, a través de cuya biografía nos descubre la parte menos bonita de la vida de los ciudadanos corrientes romanos.

A pesar de sus defectos, la novela de Posteguillo me ha enganchado y no se me ha hecho pesada, siendo un excelente vehículo para acercarse a un período histórico apasionante para quién lo desconozca. Habrá que darle una oportunidad a las restantes novelas que, con un autor más asentado, no pueden más que mejorar. Ya os contaré.

martes, 20 de septiembre de 2011

“12 de Septiembre: La América de Después”, de VVAA.

Planeta ha editado con puntualidad y en una excelente edición esta recopilación de artículos, historietas y entrevistas en las que periodistas, autores de cómics, dibujantes de prensa, arquitectos y escritores reflexionan, sobre lo divino y lo humano tomando como punto de partida las consecuencias de los atentados del once de Septiembre de 2001 en Nueva York.

Más allá del interés que despierte el tema y lo deprimente de la mayor parte de las reflexiones (supongo que es complicado ser optimista con la que no está cayendo encima) en forma de cuentos, cartas y artículos de los autores del libro, este cuenta como principal réclamo para cualquier aficionado al cómic la inclusión en el cartel de primeros espadas de las viñetas como Art Spiegelman, Lorenzo Mattotti, Enkil Bilal, Joe Sacco, Múñoz & Sampayo, Miles Hyman o los dibujantes de prensa Daryl Cagle, Plantu o Jul.

Sin embargo, y antes que empecéis a babear, hay que advertir que de todos estos autores solo han contribuido al libro con historietas Hyman, Sacco, y Muñoz & Sampayo, mientras que Bilal ha realizado la portada y Mattotti ilustra la entrevista a Spiegelman con lo que realmente el contenido en Cómic es aproximadamente solo una tercera parte del libro. Eso sí, siendo probablemente esas historietas lo mejor del libro de las cuáles destacaría especialmente la historieta de los argentinos Múñoz & Sampayo sobre unos inmigrantes argentinos en EEUU que se ganan la vida como lavaplatos en la Casa Blanca.

Aclarado este punto, el libro para mí resulta destacable sobre todo por el tratamiento respetuoso al Cómic como un soporte en igualdad de condiciones que los demás para tratar temas tan complejos y delicados siendo, además, las reflexiones en forma de historieta quizás las más atractivas, perdurables e interesantes del conjunto de la obra. Hechas esas aclaraciones, que cada cuál decida si le resulta interesante hacerse con un libro de estas características. Avisados quedáis.

lunes, 19 de septiembre de 2011

“Los Vengadores: Zona Roja”, de Geoff Johns y Olivier Coipel.

Con acierto, los editores del coleccionable Marvel Héroes de Panini han incluido la corta etapa de Geoff Johns a cargo de los héroes más poderosos de la Tierra, antes de su fichaje y exitosa carrera en DC, en su colección. Y, además, han acertado doblemente al publicar inicialmente el grueso de la etapa, los números 61 a 70 USA del tercer volumen de “Los Vengadores” prescindiendo inicialmente de los primeros números y de los últimos que aparecerán recogidos en nuevos tomos del coleccionable que ya están anunciados y que completarán la totalidad de la etapa de Johns a excepción del número 63 USA.

Y es que la etapa de Johns, puente entre la de Busiek y la de Bendis, no es nada desdeñable, sobre todo porque probablemente fueron los últimos tebeos que se hicieron en la serie en condiciones antes que Brian Michael Bendis impusiera el decompressive storytelling y su particular manera de entender el género superheroico, en general, y a Los Vengadores, en particular. Johns dejó un puñado de entretenidos tebeos y una saga, “Zona Roja”, que ha ido ganando con los años, sobre todo comparándola con todo lo que vino después.

En “Zona Roja”, los Vengadores han de enfrentarse a una crisis de enormes proporciones cuando un arma bacteriológica que produce la muerte en poco tiempo es liberada en uno de los mayores símbolos de los Estados Unidos, el monte Rushmore, acabando con la vida de cientos de turistas. Mientras un grupo de héroes se dirige al mismo lugar de la tragedia, otro coordina las tareas de salvamento, buscan un antídoto y persiguen al villano culpable del atentado.

“Zona Roja” es un tebeo de superhéroes notable probablemente porque no enfrenta a los superhéroes a una amenaza extraordinaria e increíble como estamos acostumbrados sino que se fundamenta en uno de los miedos más importantes del inconsciente de la población norteamericana de aquellos años, la repetición de un atentado de similares características que el ataque de las Torres Gemelas el 11 de Septiembre de 2001. Johns se inventa otro escenario y otros terroristas y juega a imaginar el papel de los superhéroes una vez el atentado se ha producido (y que curiosamente no han sido capaces de evitar) centrándose en el espectáculo balsámico que encierra su actuación, pero sin olvidar y sin abusar en la demostración de sus emociones frente a la catástrofe.

Johns da buena muestras de lo buen guionista que es cuando quiere, mostrando las diferentes reacciones que provocaría el atentado, apoyándose en el conocimiento previo de los lectores de las particularidades de los principales personajes para obviar su caracterización (que ya ha reforzado en los números previos que sirven de “prólogo” a la saga dibujandos por Gary Frank e Ivan Reis), apoyado en el dinamismodel dibujo de un por aquel entonces poco conocido Olivier Coipel que da a la historia el tratamiento espectacular que precisa. El guionista deja para el final el desenmascaramiento del villano terrorista, aunque ya había sembrado algunas pistas sobre su identidad, que curiosamente (o no) se ocultaba en las entretelas de la administración estatal.

En definitiva, “Zona Roja” , a pesar de a aparición “estelar” de un George Bush Jr. que desluce el tebeo, no deja de ser una agradable e inteligente lectura de género que cumple sus objetivos de entretener y exorcizar fantasmas sin tomar el pelo al personal.

domingo, 18 de septiembre de 2011

A Dave Johnson le gusta Get Set Go.

El reverendo metodista Dave Johnson, ampliamente conocido en el mundo del cómic por su destacada labor como portadista en multitud de series entre las que destaca 100 Balas” (aunque también haya dibujado otras obras, como Superman: Hijo Rojo” o “Deadpool”), también ha hecho sus pinitos como portadista de discos.

En concreto, en 2003 realizó esta portada para “So You've Ruined Your Life”, primer disco de Get Set Go, un grupo interesante que se dio a conocer cuando algunas de sus canciones fueron incluidas en la serie “Anatomía de Grey”.

Pero, además, el reverendo Johnson ha realizado la portada para el quinto y de momento último disco del grupo, "Fury of your Lonely Heart", tal y como explica su líder, MikeTV, aquí.

Os dejo una de las canciones del primer disco del grupo, “Twenty One”:


sábado, 17 de septiembre de 2011

Cuando la realidad y el cómic se tocan (en una cancha de baloncesto).

No sé si el fotógrafo que sacó la estupenda foto de portada del ABC de hoy se le ocurrió, pero a mí al verla enseguida la asocié a portadas como esta, cortesía del gran John Romita.

Y es que, tras ver el partido, McCalebb, el base estadounidense nacionalizado macedonio, parecía la bestia o rondador nocturno esquivando a los Gasol Centinelas.

viernes, 16 de septiembre de 2011

“Chew: Al gusto del consumidor”, de John Layman y Rob Guillory.


Estos días que estoy de vacaciones –un decir, entre la adaptación de la pequeñaja a la guarde y gestiones varias lo de vacaciones es casi un decir…- me estoy poniendo al día con “Chew”, seríe de la editorial Image que viene publicando en España Planeta y de la que ya ha editado tres recopilatorios.


Situada en un futuro cercano en el que la gripe aviar ha causado estragos por lo que el comer pollo y sus derivados es ilegal, el detective Tony Chu es un detective encargado de investigar el tráfico de sustancia tan peligrosa. Pero, además, Chu es cibópata cualidad que le permite captar impresiones psíquicas de lo que come y que a un detective le resulta bastante útil si está dispuesto a comer las cosas más asquerosas imaginables. Gracias a esa cualidad, Chu entrará en una agencia gubernamental encargada de investigar los casos criminales no resueltos que tienen relación con la comida y se granjeará unos cuántos poderosos enemigos que lo situarán en su punto de mira.



Uno puede entender perfectamente el porqué esta serie ha recibido tan buenas críticas en los Estados Unidos donde sus autores han recibido unos cuantos premios, ya que estos han ideado una envoltura bastante original para un argumento y un género trillado como pocos, el policiaco conspiranóico. Sin embargo y a pesar que el plato no sea tan exquisito como el envoltorio hacía creer, tampoco hay que desdeñarlo por indigesto. Layman, con una corta trayectoria en Marvel con cosas tan poco sugerentes como “Marvel Zombies” o “Gambito”, sorprende sazonando en su justa medida la serie con taquitos de humor negro, crítica social o ciencia ficción e incluso no se corta al añadir unos puñados de ninjas por allí y unas pizquitas vampíricas por allá que junto a una base formada por unos personajes que no por estereotipados y convencionales están mal caracterizados dan como resultado un bocado bastante agradecido aunque no sea la delicatessen sugerida.


En el aspecto gráfico, sorprende Rob Guillory que es uno de esos dibujantes de estilo inclasificable que despiertan pasiones y odios pero no dejan indiferentes. El estilo de Guillory se encuentra a medio camino entre los dibujos animados de “Código Lyoko” , que no soporto ni cinco minutos, y el de nuestro Carlos Vermut que suele gustarme todo lo que le he visto. Podría pensarse con estas referencias que quizás Guillory no sería el dibujante más adecuado para una serie de género con las características antes expuestas. Sin embargo, a las pocas páginas uno se acaba acostumbrando y convenciéndose de las habilidades de un dibujante talentoso que se muestra como un excelente narrador gráfico. Habrá que seguirle de cerca.



En fin, que esta primera ración de “Chew” me haga sospechar que los ingredientes no son de primera no impide que esté lo suficientemente bien cocinada como para repetir. Y es que en el fondo, uno nunca ha sido demasiado delicado del estómago... Ojalá que las siguientes entregas no se me indigesten.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Gilles Chaillet (1946-2011)

Me entero por Entrecomics del fallecimiento ayer de Gilles Chaillet, uno de los autores del país vecino que más y mejor frecuentó uno de los géneros más importantes del cómic europeo, el histórico.

Chaillet colaboró con autores tan importantes como Uderzo y Hubinon con los que colaboró en series realizadas con “Asterix” o Barbe Rouge”. Sin embargo, su asociación con Jacques Martin fue la más fructífera dibujando para el creador de “Alix” varios álbumes de sus series “Los Mundos de Orion” y “Lefranc”.

A pesar de ello, el trabajo por el que Chaillet es más conocido es por “Vasco”, una lograda serie histórica ambientada en la Italia del siglo XIV de la que se han publicado 23 álbumes y que lamentablemente no ha sido publicada en España.

Sin embargo, casi todos los trabajos recientes de Chaillet han ido apareciendo con regularidad en nuestro país, así hemos visto publicados en los últimos años “El Triángulo Secreto”, “Vinci” o “Intox a los que pronto se unirán –imagino- los seis álbumes que realizó para “Lefranc”.

Esperemos ver pronto publicadas por aqseries como “Tombelaine” y, sobre todo, “Vasco”.

Una gran perdida para los seguidores de la BD histórica.

D.E.P.