jueves, 13 de noviembre de 2008

Pulp Blog Week o…

... La Semana del Pulp ha llegado a la Tebeosfera. Pues eso, blogueros de dedos inquietos como Bruce y Experimento 626 proponen que a lo largo de esta semana desde distintos blogs dediquemos entradas a personajes de cómics que haya tenido su origen en los pulps (ya saben, esas queridas publicaciones surgidas a principio de siglo de la unión de la celulosa barata y las mentes calenturientas de incontables y algo locos autores, la mayoría semiolvidados salvo por unos pocos, quienes en sus páginas plasmaron multitud de geniales –y en algunas ocasiones ridículas- creaciones bastardas, hijas del terror, el policiaco y el fantástico que crecieron y maduraron en forma de cómics, novelas y películas para desde finales de siglo ser reconocidas y mimadas por la tan necesitada industria del ocio y por la siempre aburrida y elitista alta cultura que culpable se nutría de ellos a escondidas mientras las masas populares a las que siempre estuvieron dirigidas las disfrutan abiertamente sin complejos aunque la mayoría ignore sus orígenes).

Pues bien, como el tema me atrae y yo en esto de la blogosfera me apunto a un bombardero intentaré –no confirmo que estén a tiempo que ya saben que ahora ando muy liado- dejarles unas entraditas sobre un par de adaptaciones al cómic de clásicos personajes del pulp más selecto: Doc Savage y La Sombra.

(Si encuentro la caja donde tengo metidos estos cómics, claro).

Si el tema les interesa desde 999 se va a llevar el seguimiento de las entradas publicadas en la blogosfera y viendo el nivel de erudición que se gasta la gente por esos blogs de dios yo me sentaría a leer y disfrutaría.

“No es país para viejos” de Cormac McCarthy


Tras ver la adaptación que los Coen hicieron de esta novela me quedé con muchas ganas de leerla. Tenía curiosidad por ver hasta que punto los celebres hermanos eran fieles al texto original y donde empezaba su personal visión, qué habían añadido, qué transformado y qué suprimido. Pues bien, tras su lectura, he de decir en honor de la verdad que la película es una de las adaptaciones más fieles que he visto de un libro pero, sin quitar mérito a los hermanos, McCarthy se lo ha puesto muy fácil con una novela mayúscula, de lo mejorcito que he leído en mucho tiempo y destinada a convertirse en un libro de referencia en su género, tan necesitado de nuevos títulos que de vez en cuando recuerden al gran público su grandeza. McCarthy a través de frases cortas, secas y sencillas como la desértica frontera en la que se desarrolla la trama de la historia construye un relato noir crepuscular y violento plagado de personajes formidables y en el que medita en apenas algo más de doscientas páginas sobre la América más puramente anglosajona, sus mitologías y sus tradiciones al tiempo que relata la historia de un hombre de a pie –un vaquero solitario- enfrentado a un dilema en el que pone en juego su moralidad y su vida.

El protagonista de la historia, Moss, un veterano de Vietnam se encuentra en medio del desierto un día que sale de caza con el resultado de una operación de droga que salió mal. Entre los cadáveres, descubre una bolsa en la que se guarda una cantidad de dinero que le puede arreglar la vida a él y a su mujer. Moss decide quedarse con el dinero con lo que se inicia una implacable persecución en la que se convierte en presa no sólo de los traficantes dispuestos a recuperar su dinero sino de un despiadado, implacable y cruel asesino, Anton Chigurh, que siembra la muerte allá por donde pasa, y un paso siempre por detrás de las matanzas de este, del viejo sheriff Bell quien intenta salvar a Moss mientras siente cómo el mundo que conoce se va desmoronando.

A partir de la sobria construcción de estos tres enormes personajes, antagónicos y complementarios, McCarthy construye una soberbia y pesimista meditación sobre el hombre contemporáneo, en este caso encarnado por Moss. De su capacidad para equivocarse, de sus vanas y materialistas ilusiones y su tendencia hacia el mal frente al destino implacable y mortal que le acaba alcanzando. Chigurh, el psicópata sociopata representa al mal y la muerte al tiempo que se mueve por un código ético personal, ajeno a las convenciones morales de una manera exacta, caótica y anticuada que el escritor parece admirar y el honrado y desmoralizado sheriff Bell echa a faltar cuando las normas y valores que ha defendido durante toda una vida dedicada a defender “la ley y el orden” están en crisis. Cada capítulo del libro se inicia con la reflexión desencantada e introspectiva del sheriff Bell que sirve de contrapunto a la narración de los hechos que provocaron su abandono del servicio.

La novela escrita en el envolvente y lacónico estilo de McCarthy es altamente adictiva y uno no puede soltarla hasta la última página. McCarthy lleva su particular y desencantada visión del mundo que nos rodea al género negro y el resultado es una novela que no está a la zaga de las más grandes del género con un resultado incluso superior a su última obra, “La Carretera”, mostrando a un McCarthy que ha alcanzado una madurez y dominio del medio envidiables. Si aún no han leído nada de este autor no sé a que están esperando…
Aquí pueden leer sobre otras obras de Cormac McCarthy en El lector impaciente y aquí lo que escribí en su momento sobre la adaptación al cine de los Coen de "No es país para viejos".

martes, 11 de noviembre de 2008

“El Jueves” y la nobleza, una relación tempestuosa.

Tras todo el affaire del secuestro de la revista por la realeza, “El Jueves” se ha convertido en el objeto de las iras de la aristocracia de más alta cuna y ahora Doña Cayetana Fitz-James Stuart, la noble más ennoblecida de las Españas y una de sus mayores terratenientes, ha interpuesto una demanda para proteger sus derechos fundamentales y solicitar el secuestro del número 1640 que apareció…¡¡¡hace un par de semanas!!!

Aun lamentando la falta de reflejos de tan egregia señora achacables quizás a su avanzada edad, uno se pregunta como todos estos personajes que tan ofendidos se muestran por su presencia en una revista de humor satírico no actúan de igual manera ante el tratamiento que reciben diariamente en programas televisivos que todos conocemos. Por otro lado, estoy seguro que los editores de “El Jueves” estarán agradecidísimos por esta nueva inyección de publicidad gratuita aun cuando la demanda siga su curso.

A mí personalmente, la portada me parece graciosa y no entiendo porque la sangre azul de Doña Cayetana hierve ofendida pues yo encuentro que incluso sale bastante favorecida. Tendré que leerme la historia del interior.

La noticia la he visto en Guía del Cómic blog.

“Omaha” de Kate Warley y Reed Waller


El primer volumen de “Omaha” que ha empezado a publicar Astiberri hace unos meses me permite aclarar las ideas sobre uno de esos cómics de los que has leído tanto, has escuchado tantas cosas buenas y tienen una patina de excelencia que tras su lectura el contenido sin desagradar no está a la altura de las expectativa creadas. Me explico.

El dibujante Reed Waller y la guionista Kate Warley crearon y desarrollaron en los ochenta un cómic de personajes antropomórficos, algo bastante usual en el mundo del cómic, en el que de una manera bastante desenfadada para la época contaban la evolución de la enrevesada historia de amor entre la protagonista Omaha, una joven e ingenua stripper, y su novio, el niño bonito de Chuck, a través de un discurso que recuerda el de los culebrones televisivos que triunfaban en la década, incorporando buenas dosis de riqueza y glamour a una historia que se va tornando más compleja por momentos y cuyo punto fuerte era un novedoso y original tratamiento del sexo como algo natural y divertido, alejado de la exageración de los cómics pornográficos, y que chocó frontalmente contra el puritanismo e hipocresía imperante en la época en que empezó a publicarse la obra (es la época del reganismo en Estados Unidos). Tras las primeras historias dibujadas y guionizadas en solitario por Waller, su compañera sentimental Kate Warley se hace cargo de los guiones de la historia y, tras unos titubeantes comienzos, se hace con los personajes y dota a la serie de propia personalidad.

En este primer volumen de los cuatro de los que constará la edición que presenta Astiberri asistimos a ese titubeante proceso de maduración de los por entonces bisoños autores en un conjunto de historias que se me antoja en exceso irregular pero que, tras su lectura, prometen ir mejorando en próximas entregas. Kate Warley incorpora a la trama centrada en las aventuras y desventuras de la bailarina elementos de suspense, acción y buenas dosis de melodrama, junto a una pléyade de personajes secundarios que van enriqueciendo la historia conforme van adquiriendo humanidad y personalidades definidas, a pesar de su animalesco aspecto, y aumentando con ello la carga dramática de las situaciones en un interesante proceso de aprendizaje de una guionista ansiosa por sorprender al lector al tiempo que introduce constantes críticas al conservadurismo imperante en su tiempo que quizás a un descontextualizado y joven lector actual no le acaben de llamar la atención pero que el más maduro sabrá entender.

En el aspecto gráfico, Reed Waller, demuestra un gran talento a la hora de representar a los personajes individualizando sus rasgos y dotándolos de personalidad propia y fluidez, reflejando con soltura todo tipo de ambientes, situaciones o vehículos, evolucionando hacia un trazo más fino conforme va ganando confianza y fe en la historia atreviéndose con diseños de página más evolucionados y logrando que su capacidad narrativa también mejore.

Quizás lo que más me haya atraído de este primer volumen no haya sido el manejo de la trama que realmente espero mejore en próximas entregas sino el encanto que desprende la caracterización de los personajes y, en especial, su protagonista, la bella e insinuante Omaha dotada más allá de sus espectaculares curvas de una inocencia que seduce y atrapa al lector. También me ha gustado el tratamiento del sexo explícito que tiene un peso importante en la historia sin incidir en la narración, un elemento más de la caracterización de la vida sexual de una desinhibida y joven pareja que vive su relación al día frente a los prejuicios que les rodean, convirtiendo el cómic en denuncia y válvula de escape de una generación que supo entender el cómic –otros no lo entendieron y se dedicaron a quemar las librerías donde se vendía- y que leído hoy en día sirve de testimonio de una época no tan lejana.

Antes de esta cuidada edición, La Cúpula ya había publicado “Omaha” en España de manera incompleta, siendo la actual edición de Astiberri la que promete reunir todo el material publicado hasta la fecha.

Trailer “RocknRolla”

Guy Ritchie, supongo que muy a su pesar, es más conocido por ser el marido de su señora que por sus películas, aunque entre su filmografía algo escasa haya un par de títulos más que destacables, el tarantiniano y gamberro thriller en que convirtió a Pitt en un inolvidable gitano, “Snatch, cerdos y diamantes” y su opera prima “Lock and Stock”, en la que unos fulleros de poca monta se las ven y se las desean para mantener sus dedos unidos a sus manos y sirivió de carta de presentación de Jason Statham. Ahora, tiene a punto de caramelo esta “RocknRolla” –ya estrenada en Estados Unidos- una película con la que a juzgar por el trailer vuelve a la senda del thriller enrevesado y divertido en el que mejor se maneja tras títulos como la olvidable “Barridos por la marea” a mayor gloria de su señora o la guadianesca “Revolver” todavía –creo- sin fecha de estreno en España.

A mí como las dos primeras películas mencionadas me gustaron espero esta última con esperanzas y ganas. Ahí les dejo el trailer para que le echen un ojo y opinen.

lunes, 10 de noviembre de 2008

“Red de mentiras” de Ridley Scott

Así como por casualidad ayer nos plantamos en el cine y por el socorrido método del descarte entramos a ver la última película de Ridley Scott. Ya les comenté por aquí, que andaba un tanto decepcionado con el mayor de los Scott tras “American Gangster”, y aunque "Red de mentiras" es un producto lleno de tópicos y sin demasiada gracia, Ridley se salva gracias a su oficio de veterano en lo que es un primer paso hacia la reconciliación.

Basada en una novela de David Ignatius, antiguo corresponsal de prensa especializado en Oriente Medio y temas de terrorismo, William Monahan, el guionista de películas tan interesantes como “Infiltrados” nos cuenta la historia de cómo dos agentes de la CIA Roger Fenris (Leonardo di Caprio) y Eta Hoffman (Russell Crowe) intentan salvar al mundo civilizado deteniendo al escurridizo líder de una red terrorista jordana. Fenris es el joven agente de campo que debe llevar a cabo las misiones sobre el terreno al tiempo que negocia con la inteligencia jordana mientras que Hoffman es el veterano y cínico burócrata que supervisa sus operaciones cómodamente posicionado desde su casita mientras cuida de sus niños y refrena el entusiasmo de su pupilo.

Esta película poco va a aportar al género de espías aparte de la profesionalidad con que Scott y los protagonistas sacan adelante una trama roma y que pasa de puntillas sobre la compleja problemática política, simplificando los conflictos en exceso, para dejar que todo el peso de la historia recaiga en el poco creíble personaje interpretado por di Caprio y el manido planteamiento de buenos contra malos. Asumida esta opción, la película no es más que una puesta al día unos años después de la más que correcta “Juego de Espías” dirigida precisamente por el hermano pequeño de Ridley, Tony, en la que Crowe hace de Redford y di Caprio de Pitt. Consciente que la historia no pasa de ser un pastiche nada original el director dota a la historia de un ritmo frenético y un montaje nervioso que transmite bien la tensión bajo la que deben trabajar los agentes de campo en territorio enemigo y que ayuda a mantener entretenido al espectador durante las dos horas que dura la cinta más allá de lo precedible de su guión y lo simplón de su planteamiento. Scott rueda con oficio las espectaculares y realistas escenas de acción marca de la casa aunque no aporten nada de originalidad a lo ya visto en otras películas del mismo director como“Blackhawk derribado”. Lo mejor de la película es la labor interpretativa de la pareja protagonista, un Leonardo di Caprio muy solvente en un registro, el del aventurero exótico, que en “Diamantes de Sangre” ya demostró que dominaba a la perfección y un excelente Crowe que alejado cada vez más de su imagen de sex symbol brutote que le dio la fama gana como intérprete, clavando su interpretación del ambiguo y cínico Hoffman.

En definitiva, una película visualmente espectacular completamente artificiosa y llana que no funciona ni como reflexión sobre una de las más críticas problemáticas del nuevo milenio ni como mero producto de entretenimiento dado lo predecible, repetido e increíble de sus presupuestos. Sólo recomendable para los fanáticos de los actores o del director.

Ahí abajo les dejo un trailer de la película para que se hagan una idea.



domingo, 9 de noviembre de 2008

Tres noticias


¿Qué tiene esto, esto y esto en común? ¿La cultura del cómic está alcanzando tanto reconocimiento popular que se ha convertido en objetivo de los freaks del mundo y sus personajes son usados por ciudades semidesconocidas como plataforma para alcanzar sus quince minutos de gloria?¿Qué el cómic se asocie a este tipo de noticias es bueno o malo? Opinen, opinen.

“La mancha humana” de Philip Roth



En estos tiempos de supuesto cambio y euforia en la sociedad norteamericana y que afectaran, por ende, al resto del mundo no está de más echar la vista atrás y leer de nuevo “La mancha humana”, obra de uno de los escritores norteamericanos vivos más concienciados en desvelar lo que se oculta realmente tras los “sueños americanos”, Phillip Roth.

En “La mancha humana”, Roth nos relata a través de la narración en primera persona de su alter ego de ficción, Nathan Suckerman, la vida de Coleman Silk, un maduro, culto y atractivo decano de universidad especializado en lenguas clásicas próximo a la jubilación que de un día para otro se ve expulsado de la universidad y marginado socialmente como consecuencia de una acusación de racismo hacia unos estudiantes, sustentada únicamente en lo ambiguo de una frase. Silk pide airado que Suckerman denuncie su historia en unos de sus libros lo que llevará a Suckerman a ir descubriendo los secretos escondidos bajo la aparentemente irrepochable vida que Silk ha vivido en los últimos sesenta años y mostrar los personajes hipocritas, heridos y enfermos con que este se relaciona.

En “La mancha humanaRoth, a modo de parábola, analiza el clima existente en Estados Unidos a finales de los noventa cuando el país estaba estupefacto todavía como consecuencia del caso Lewinski. La novela de Roth y el personaje de Silk, concretamente, sobre el que gira la trama me recuerda poderosamente a Crhistmas, uno de los principales personajes de la maravillosa “Luz de agosto” de William Faulkner, novela en la que Faulkner se acerca a temáticas similares y que parecen endémicas del país de las oportunidades, aunque Faulkner las describa con un mayor pulso y una mejor técnica narrativa, ciñéndose a la historia que quiere contar y dejando que sea el lector quién saque sus propias conclusiones. En cambio, Roth tiende a la pontificación y las largas disquisiciones introspectivas que hacen que la historia carezca de ritmo y el resultado sea demasiado irregular, siendo lo más interesante de la obra como Roth desgrana las miserias de unos personajes interesantes, complejos y profundamente desestabilizados bien construidos.

La mancha humana” se me antoja triste, amarga y pesimista, por momentos soberbiamente escrita y por momento exasperante por un escritor que domina el oficio y pone sobre el tapete algunos de los peores males de las sociedades contemporáneas, pero que se pierde demasiado en sermonear desde sus páginas cuan un reverendo desde su púlpito.

Decidan ustedes mismos.

viernes, 7 de noviembre de 2008

De la crisis, el cómic y las editoriales


Ya sabrán ustedes si viven por estos mundos de dios, que estamos en crisis y, seguramente, quién más, quién menos se estará viendo afectado. Esto de las crisis económicas es como las fichas de dominó y el efecto mariposa de manera que si la Bolsa en Estados Unidos se hunde porque se han empachado de hipotecas basura, aquí los españolitos de a pie apretamos los dientes y nos disponemos a reducir nuestro dinerillo para el ocio para poder pagar las letras al banco. Salimos menos al cine ya que está por las nubes y generalmente hay poquita cosa interesante que ver, compramos menos cómics que dejaron de ser hace tiempo un entretenimiento barato y para todos los públicos para convertirse en un bien de lujo para treinteañeros, y abandonamos las cenas y las copas con los amigos por las noches que no hay economía que las asuma. Si total, nos resignamos, con una conexión a Internet y un cursillo rápido en domesticación de burritos, sapos y dioses de la guerra cualquiera tiene todo el mundo del ocio entre sus manos, aunque los sacrosantos señores de la SGAE no cejen, como es su obligación, de velar por los derechos de sus representados promoviendo cánones a diestro y siniestro e inspirando sentimientos encontrados en los que no queremos piratear porque somos gente de tronio y honrados como pocos pero adictos a unas aficiones que desde pequeñitos nos ha inculcado nuestra cambiante y ahora en crisis sociedad de consumo que de repente cuestan un pastón.


Y a todo esto, ¿le estará afectando esto de la crisis a nuestras editoriales de cómics que deben propocionarnos nuestro soma?¿Habrán sido previsoras hormiguitas o las estarán pasando canutas como las cigarras? Pues, bien, no tengo ni idea que para estas cosas, como buenas empresas que son, las empresas son muy suyas y hasta que no llega el momento de la suspensión de pagos, el ERE y echar a media plantilla ninguna suelta prenda, pero analizando un poquito el mercado parece que hay de todo.Desde las que parecen asumir que los tiempos de bonanza han pasado y hay que atarse los machos ajustando los costes, reduciendo las novedades pero cuidando la calidad, como parece ocurre con las pequeñas e intermedias como Astiberri, Sin Sentido, Dibbuks o Aleta, a las grandes como Planeta y Panini que no cejan en su empeño de seguir saturando las librerías mes tras mes con novedades publicadas de cualquier manera como si el asunto este de la crisis no fuese con ellas. Sin embargo, sí que va y al menos es evidente que en Planeta algo no funciona cuando las novedades anunciadas con meses de adelanto no aparecen (“Popeye“, “Madman”), se retrasan (“Coleccionable Batman”), cuando aparecen deben retirarlas apresuradamente a los dos días (“El almanaque de mi padre”) o se traducen y reproducen de aquella manera (“Durango”, “Legión de superhéroes”). Por la blogosfera, hay teorías para todos los gustos desde que se ha quemado la imprenta con la que Planeta suele trabajar hasta que ahora imprimen en China y por eso tarda más. Yo, personalmente, me apunto que están abaratando costes –que sí que la crisis también les ha llegado- trabajando con packagers más baratos que no son necesariamente los mejores ni los que tradicionalmente han trabajado en temas de cómics y el resultado final es el que es. Todo con tal de mantener sus cifras de venta aunque el producto final no reúna los mínimos de calidad que el lector se supone está pagando. Panini y Planeta tienen el respaldo de importantes grupos editoriales detrás y es difícil que se hundan, así que a pesar de este caos que les comento ellos van a seguir erre que erre con su particular guerra al margen de crisis cuan boxeadores sonados salvo que se reduzcan drásticamente sus ventas.

Pero parece que hay otra editorial dispuesta a conseguir pingües beneficios como sea en estos tiempos convulsos. Me estoy refiriendo a la emprendedora Norma que, ni corta ni perezosa, ha repercutido en los abnegados seguidores de sus colecciones la crisis con curiosas y hábiles medidas, que se reducen a una la uniformización de sus precios. De esta manera, a sus álbumes de cuarenta y ocho páginas, se les sube un eurito y pasan de los doce a los trece euros con la socorrida justificación que los derechos para hacerse con estas obras están más caros; las colecciones del sello ABC (Tom Strong, Promethea) da igual que los tomos de "Tom Strong" tengan 250 páginas o que tengan cien que todos valen quince euritos para redondear y a los últimos de “Promethea” se les sube el precios para celebrar que se acaba la cole. Pero, el mejor ejemplo de que a río revuelto ganancias de pescadores lo tenemos con la serie “Percevan” en la que en lugar de saldar los restos de Grijalbo y reeditarla de nuevo han recuperado de algún oscuro sótano la acartonada y amarillenta edición de 1987 para venderlo como novedad a los trece eurazos de rigor.

En fin, como ven, la crisis ha llegado más o menos a las editoriales y cada una ha reaccionado un poco en la línea que llevaba antes de la crisis. Lo que parece claro es que a pocas, por no decir ninguna, se le ha ocurrido demasiado tener en cuenta que pasará si los pobrecitos –cada vez más pobrecitos- freaks que las dan de comer comprando sus productos no pueden seguir durante mucho más tiempo sosteniendo tanto gasto y la burbuja (sí, sí, en esta industria como en la inmobiliaria también hay burbuja) se deshincha. Claro, que para preocuparse por eso tendrían que ser aficionados y ellos, en realidad, son profesionales.





miércoles, 5 de noviembre de 2008

“Jon Rohner, marino” de Alfonso Font


Uno de los tebeos que ha pasado más injustamente desapercibido en la vorágine de novedades del pasado Salón del Cómic de Barcelona fue la nueva edición por parte de Planeta de “Jon Rohner, marino”, álbum mediante el que se recupera -esperemos que definitivamente- a uno de los mejores dibujantes españoles de los ochenta, el barcelonés Alfonso Font.

En “Jon Rohner, marino” asistimos a las aventuras por las islas del Pacífico Sur de Jon Rohner, marino mercante, contrabandista y vagabundo aventurero quién asiste como testigo impotente al final de una época, la de la navegación a vela y la decadencia de las distintas civilizaciones polinesicas ante el avance del hombre blanco. Rohner se convierte, gracias a la imaginación de Font, en confidente e inspirador de Robert Louis Stevenson en sus últimos años de vida en Samoa.

Se ha tachado a Jon Rohner, el marino creado por Font de ser una mala imitación de "Corto Maltes" de Pratt y no se puede negar que al igual que este Font ambienta las historias de su personaje en los mismos paisajes que inspiraron las primeras aventuras del gitano y homenajea a los mismos autores, Conrad, London o el mencionado Stevenson, pero sutiles diferencias de carácter dotan de personalidad propia a la creación de Font, quién se apoya –al igual también que Pratt- en una detallada y exhaustiva documentación para desarrollar y dotar de verosimilitud su visión de la Polinesía del XIX. El álbum se compone de siete historias cortas de similar estructura, en las que Rohmer rememora o relata a Stevenson y su familia alguna de sus aventuras en las que por lo general se pone en evidencia la ambición y maldad de los hombres blancos frente a la noble simplicidad de los polinesios o la astucia de las bellas y sensuales nativas.

Font es un dibujante excelente forjado en su trabajo de agencia para Toutain y Bruguera capaz de moverse con soltura y solvencia en cualquier género desde el Western (“Tex”) a la Ciencia Ficción (“Cuentos del futuro imperfecto”) pasando por la sátira (“Historias Negras”) que a la hora de iniciar “Jon Rohner” a mediados de los ochenta ya es un autor maduro y completo. Sin concesiones a los experimentos, hace gala de un estupendo sentido de la narración para pergeñar las aventuras de Rohner y contagiar al lector su admiración por los espacios libres y los últimos aventureros a través de bellas secuencias llenas de colorido y detalle, siempre al servicio de la historia que sirven de tema en una lectura que se hace agradable y fluida en todo momento y deja con ganas de más.

La bella edición de Planeta es excelente y bien cuidada a un precio bastante ajustado para lo que se estila hoy en día y recoge toda la producción de Font dedicada al personaje así como un artículo introductorio de mano del propio autor. Esperemos que esta obra sirva de prólogo para una próxima reedición de la obra de este excelente autor.
Aquí una estupenda y completa entrevista realiza en Zona Negativa al autor.

Michael Chrichton (1942-2008)

Ha muerto Michael Chrichton, un rey Midas dotado de la fortuna o buen ojo para adelantarse siempre a las modas y cambiantes gustos del público y ofrecerle aquello que demandaba. Su carrera como escritor, cineasta y productor televisivo está plagada de éxitos y sus obras son conocidas por cualquiera.

El espaldarazo definitivo y que hizo su nombre popular para la inmensa mayoría le vino con la adaptación de “Parque Jurásico” al cine por otro rey Midas, Steven Spielberg, pero Chrichton ya llevaba años escribiendo exitosas novelas de ciencia ficción y desarrollando un estilo propio, el tecno-thriller, hoy en día imitado y seguido por muchos, mediante el que popularizaba teorías científicas en tramas cargadas de suspense. Títulos como “Parque Jurásico”, “La amenaza de Andrómeda” , “El hombre terminal” o “Esfera”, se deben a su pluma, pero yo, personalmente, me quedo más que con sus novelas que nunca me acabaron de atraer demasiado con sus sugerentes y más que correctas creaciones audiovisuales, la maravillosa “Almas de metal” en la que un magnífico Yul Brynner se convirtió, encarnando a un pistolero robótico, en una de mis peores pesadillas de infancia y se adelantó en más de una década a "Terminator" Schwarzenagger, y “Urgencias”, sin duda la mejor serie de médicos –no en vano Chrichton había estudiado medicina- jamás realizada para la televisión.

El cancer nos ha privado de un tipo que mal que les pese algunos supo divulgar y popularizar su visión de la ciencia ficción haciéndose de oro al tiempo. Lástima que no nos haya dejado –o quizás sí- en alguna de sus obras las claves de su éxito.

Almas de metal” (Westworld), 1973 de Michael Chrichton





D.E.P.

And the winner is...

Sí, el señor Obama que por cortesía de Alex Ross aparece ahí arriba elevado al panteón superheroico cuan superman renacido (estas cosas ya las hacían los austrias y borbones hace unos siglos con sus pintores de cámara), para hacer frente a la cantidad de problemas que se le presentan. Más allá del histórico simbolismo que encierra el que la Casa Blanca se vuelva negra con el primer afroamericano que la ocupa, sólo equiparable -y explotado en la larga, pesada y costosa campaña- al que se produjo hace cuarenta años cuando la ocupo el católico Kennedy (sí, más o menos cuando en el país de las libertades los negros tenían que sentarse en la parte de atrás del autobús e ir a escuelas diferentes), Obama va a estar dispuesto tomar decisiones importantes para animar la quebrada moral de sus conciudadanos y estará por ver si los que le han sufragado la campaña estarán dispuestos a dejarle.
Para el resto del mundo en geneal y los españolitos en particular, no creo que haya muchas diferencias respecto a las políticas que hubiera aplicado McCain salvo "un mejor talante", algo que ya saben que por estos lares estamos sobrados y quizás unas relaciones algo más fluidas que con Mr. Bush que ya saben ustedes que desde que Aznar perdió las elecciones y se retiraron las tropas nos tenía ojeriza.

Good luck, mr president, probably you 'll need!

martes, 4 de noviembre de 2008

Elecciones USA


Gane quien gane, la gran verdad se encierra en la coletilla del segundo titular.

“Brad Barron: No humanos” de Tito Faraci y otros


Vaya por delante que he disfrutado como un enano leyendo la primera entrega de “Brad Barron”, la primera serie limitada que la Editorial Bonelli empezó a publicar en 2004 y que Aleta Ediciones ha decidido publicar en seis volúmenes de periodicidad bimestral en España. ¿Qué tiene de especial esta serie? En realidad, nada, salvo que se trata de un cómic de género bien hecho y no tiene más pretensión que contar una buena historia para que el lector pase un rato entretenido, lo cuál para los tiempos que corren no es poca cosa.

En los Estados Unidos de la década de los cincuenta, Brad Barron es uno de los pocos supervivientes a la invasión extraterrestre de los malvados morbs, una raza alienígena de forma insectoide que sin grades dificultades se han hecho con nuestro querido planeta y se dedican a transformarlo en un entorno más cercano a su mundo natural poblándolo de horribles monstruos, sin saber muy bien que hacer todavía con la antigua raza dominante. Barron, veterano de la Segunda Guerra Mundial que antes de la invasión se dedicaba a dar clases en la universidad, se convierte en conejillo de indias de los extraterrestres quienes se dedican a experimentar con él hasta que nuestro protagonista, gracias a su fuerza de voluntad y rebeldía, escapa para intentar reunirse con su mujer e hijita, convirtiéndose en fugitivo de los malvados morbs al tiempo que busca a su familia mientras va descubriendo cómo la invasión ha despertado los más bajos instintos entre los escasos y desorganizados supervivientes.

Brad Barron” es un cómic de ciencia ficción subgénero invasiones alienígenas clásico en el que su autor, Tito Falaci, veterano guionista de series Bonelli como "Dylan Dog" o series Disney, ha respetado fielmente la esencia de las películas que iniciaron el género allá por la década de los cincuenta como “Ultimatum a la Tierra” o “Destino a la Tierra” ambientando la historia en ese contexto histórico para ir un paso más allá, y contarnos con mucho oficio la historia que podría haber pasado si esas invasiones cinematográficas hubieran tenido éxito. La historia que pergeña Falaci no tiene nada de original y bebe de muchísimas influencias siendo, quizás la más evidente a nivel estético, la de las películas mencionadas pero sin duda la obra de la que más elementos toma Falaci es la magnífica “El Eternauta” de Oesterheld y Breccia, de la que Falaci toma entre otros elementos la preocupación por la familia como principal motor para caracterizar el personaje de Barron, quién, por otro lado, encaja perfectamente en la radiografía canónica de héroe pulp de mandíbula cuadrada. Los extraterrestres y los diversos monstruos que pueblan la historia recuerdan a aquéllos ingeniados por el maestro Kirby en sus historia de monstruos, una influencia a tener en cuenta en la terna de dibujantes, Bruno Brindisi, Anna Lazzarini y Giancarlo Caracuzzo, quienes al tiempo se inspiran en el estilo de míticos dibujantes de la EC como Joe Orlando o la excelente planificación y narrativa de los clásicos Marvel, algo que, por desgracia, los autores actuales de esta editorial han perdido y que los cómics Bonelli han heredado.

Espero impaciente próximas entregas de una serie que deja con ganas de más y se mantenga el nivel de las aventuras del indómito Barron en su lucha con los morbs, historias con agradable sabor a clásico. Si prueban no creo que les defraude siendo además la edición de Aleta correcta y competitiva.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Premio merecido.

Por La Cárcel de Papel me entero que "Arrugas" ha ganado el premio a la mejor historia larga en el Festival de Lucca, uno de los más prestigiosos del panorama europeo. Un premio merecidísimo a un álbum conmovedor del que ya les hable por aquí.

Felicidades a Paco Roca.

“El reino prohibido” de Rob Minkoff.

El miércoles fue uno de esos días que después de bastante tiempo encontré un hueco para ir solo al cine. Como los títulos que realmente me apetece ver los tenía comprometidos (“Transsiberian”, “Camino”, ya les contaré) para el fin de semana y realmente me apetecía algo que no exigiera demasiado de mis cansadas neuronas decidí apostar sobre seguro y me decanté por “El reino prohibido”, una de fantasía oriental de la que no tenía referencias salvo que su principal reclamo es el encuentro de las dos grandes –y veteranas- estrellas del cine de artes y mamporros marciales Jet Li y Jackie Chan. Como mínimo, esperaba una película con buenas coreografía de lucha y como máximo una sorprendente e inspiradora fantasía a la altura de “Tigre y Dragón”. Al salir del cine, la sensación es que había pasado el rato con una película que pretendiendo lo segundo se ha quedado en lo primero. Pero vamos por partes.

La historia se inicia con un jovencito aficionado a las películas de artes marciales que frecuenta el bazar de un viejo chino en el que descubre un legendario bastón de Bó . Obligado por los malotes del barrio, el apocado protagonista les ayudará en el robo de la tienda del chino, pero la cosa se complica cuando del viejito resulta herido. Huyendo de sus cómplices con el preciado bastón el joven se cae de un edificio trasladándose por arte del birli birloque oriental a una China medieval y mágica en la que descubrirá que es el señalado por una vieja profecía para devolver al mítico y semidivino Rey Mono el bastón con el que derrotará al malvado e inmortal Señor de la Guerra de Jade. De este modo, nuestro héroe iniciará un incierto viaje hacia el Palacio del Señor de Jade acompañado de un monje silencioso, un inmortal borracho y la bella y vengativa Gorrión para enfrentarse a su destino sorteando peligros y aventuras al tiempo que aprende de sus compañeros los secretos de las artes marciales.

Basándose libremente en “La leyenda del Rey Mono”, el manuscrito anónimo que en la literatura china equivale al Quijote, también conocido como "Camino al Oeste" y que también inspiró la popular “Bola de Dragón”, y “La Historia Interminable” de Michael Ende (como no creo que el guionista del invento haya leído ninguno de los dos libros háganse a la idea que se inspiró en los dibujos y la película), Rob Minkoff intenta dar coherencia al batiburrillo que les he contado en una producción a la que la falta metraje, calidad y presupuesto para compararse con las obras referentes del género oriental pero que asumiendo sus limitaciones y, gracias a la profesionalidad de Li y Chan se deja ver.

Careciendo de la fuerza visual de Zhang Yimou o del exquisito lirismo de Ang Lee, lo más sonrojante de la historia sea el atrezzo y los efectos especiales a la altura de un episodio de “Xena” y dan idea de que no nos encontramos ante una gran producción en la que la caracterización de los personales o bien es ridícula como la de el Rey Mono o directamente clónica de otras películas de fantasía oriental o de la mismísima “Bola de Dragón” pasándose la mayor parte de la película el nefasto Michael Angarano disfrazado de Goku. Rob Minkoff (“Stuart Little”, “La mansión encantada”) mantiene la gracia del invento a través de las entretenidas coreografías de luchas y un humor burdo y desenfadado que en su simplicidad resulta por momentos divertidos y por momentos irritante en un producto familiar destinado a todos los públicos. Nada hay original en el tratamiento de una historia arquetípica de buenos buenísimos y malos malísimos en la que ninguno de los actores destaca especialmente malgastándose el encuentro entre Li y Chan en una historia a la que falta aliento épico y nunca llegará a referente del género.

En definitiva, una película perfectamente prescindible y olvidable pero con la que pueden pasar el rato una tarde en la que no tengan nada mejor que hacer. Si les gusta el género no encontrarán nada que les incomode pero si no les gusta ni lo intenten.

Ahí les dejo el trailer de la película y el cartel más chulo que el español realizado para Estados Unidos, donde parece que la película está siendo un éxito.


viernes, 31 de octubre de 2008

Trailer "Underworld 3": Más madera.




Pues nada, amigos y amigas, ya ven como pasa el tiempo y las franquicias cinematográficas antes o después llegan a su tercera -y parece que no definitiva- parte. Esta de "Underworld" u hombres-lobo contra vampiros no es de las peores y a mí las anteriores entregas -sobre todo la primera- me resultaron entretenidas. De esta nueva entrega, destacar que se trata de una precuela en la que se narran los acontecimientos que desencadenaron las rencillas entre lobos y vampiros, que más o menos conocemos por sus predecesoras. Veremos, además, si el cambio de director (a Len Wiseman le sustituye Patrick Tatopoulos) y de protagonistas aporta algo.

Y atentos que sin haberse estrenado la tercera entrega ya hay informaciones sobre una cuarta que tambián dirigiría Tatopoulos... Madera, madera.

jueves, 30 de octubre de 2008

“Un dios salvaje” de Yasmina Reza

El fin de semana dio bastante de sí ya que, aparte de poder airearnos los pulmones de los efluvios tóxicos de las pinturas y tintes que invadían nuestro sancta sanctorum, fuimos al teatro Alcázar para ver “Un dios salvaje” de la francesa Yasmina Reza, dirigida por Tamzin Towsend. “Un dios salvaje” es una obra curiosa y muy interesante que bajo la amable apariencia de una comedia de situación oculta una cruda reflexión sobre la incomunicación del hombre (y la mujer) occidental y las hipocresias, miseria y pequeños engaños con que nos autoengañamos todos los días.

Toda esta reflexión arranca de una situación de lo más civilizada. Dos parejas de padres se reúnen para dirimir muy cívicamente en torno a una tarta de manzanas y pera y unos cafés una disputa entre sus hijos que ha acabado con los colmillos rotos de uno de ellos. Lo que en principio empieza muy educada y cívicamente como una reunión de gente culta, sofisticada y sensata va endureciéndose, conforme los diferentes caracteres de los personajes van chocando, acabando la historia como el rosario de la aurora en un enfrentamiento primario entre unos y otros del que ninguno sale vencedor.

La obra cuya duración es de hora y media cuenta con un excelente elenco de actores que dan vida a los cuatro protagonistas en unos papeles complicados y llenos de matices obligándoles a un esfuerzo añadido pues la trama péndula de la comedia al drama constantemente. Si los dos actores masculinos Pere Ponce y Antonio Molero están muy bien resulta excelente la labor de las dos actrices, Aitana Sánchez-Gijón y Maribel Verdú, quienes, en unos papeles que se ajustan muy bien a sus características, ofrecen un téte a téte frenético y arriesgado, demostrando una gran solvencia y madurez interpretativa digna de tener en cuenta.

En definitiva, una propuesta muy entretenida para pasar un buen rato y reírnos de nosotros mismos con una sonrisa que se irá torciendo conforme vayamos reconociendo en las conductas y actitudes de los personajes las propias.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Nuevo trailer de "Watchmen": espectacular.

A través de la imprescindible Uroloki, llego al último trailer -de momento- de la adaptación cinematográfica de "Watchmen". Ya les digo, a nivel visual me ha dejado sorprendido por su fuerza y fidelidad hacia los personajes aunque en el cómic quizás la estética me parezca demasiado actual, brillante y futurista cuando los personajes tenían más bien una patina de clasicismo y oscuridad que en la versión cinematográfica no percibo. Aparte de esta impresión optimista , no crean, como siempre, hay va mi pero... antes de lanzar las campanas al vuelo no hay que olvidar que estamos ante un trailer y "Watchmen", el cómic, es mucho más que un espectaculo visual merced al trabajo de Gibbons sino que por detrás y sujetando todo el armazón estético está el pedazo de historia que el maestro Moore se marcó. Y ahí es donde el señor Snyder tiene que dar el do de pecho, algo que todavía está por demostrar.
Eso sí, yo ya tengo ganas de que la estrenen. Y creo que no soy el único viendo la expectación que la obra despierta en la blogosfera. Y si no me creen, vean la cantidad de comentarios que en Crisei provocó una propuesta sobre el cómic del señor Marín. Pues eso, espectacular.

“Durango” de Yves Swolfs, el pistolero más escaneado del Oeste

De las novedades anunciadas por Planeta en los últimos tiempos esperaba con especial ilusión la publicación de “Durango”, una serie que en Francia va por los catorce álbumes y que en España la editorial ha empezado a recopilar en un formato que inicialmente puede considerarse adecuado en cuanto a relación calidad-precio en un integral que reúne los tres primeros álbumes de la colección a un tamaño algo reducido sin que por ello sufra en exceso al dibujo. Sin embargo, la edición presenta en su acabado una serie de defectos que demuestran una dejadez y un apresuramiento que estropean el placer de la lectura y me hacen plantearme continuar con la serie en el futuro. Para empezar el cutrísimo escaneado de la página 141, algo que no estamos acostumbrados en las ediciones del cómic europeo aunque sea demasiado habitual en las series que la editorial publica de DC y mucho me temo puede haber abierto la veda para el futuro, y por otro, y para mí más desquiciante, la pésima e ininteligible traducción gracias a la cuál nos hemos enterado que las pistolas se desenvainan y no se desenfundan (página 12) o equivocar nombres de personajes dejando bocadillos completamente carentes de sentido (página 140). No soy demasiado tiquismisquis ni exigente pero estos horrores son clamorosos y la editorial debería plantearse cuidar más los productos que pone a la venta.

Tras el desahogo, vamos con lo interesante que es el tebeo en sí. ¿Qué es “Durango”? Un tebeo del Oeste puro y duro que no engañará ni sorprenderá a nadie pero que encantará a los aficionados al Western y que no recomendaría a nadie más. A lo largo de los tres álbumes asistimos a la evolución de Swolfs, un autor belga de larga trayectoria y todoterreno que ha tocado prácticamente todos los géneros a lo largo de su carrera, desde el histórico con "Dampierre" hasta el terror con "El príncipe de la noche". En estos álbumes, nos encontramos a un Swolfs joven que como guionista no abandona en ningún momento un desarrollo tópico y poco dado a las sorpresas, claramente influido por las películas de Leone, aunque progresivamente conforme gana en seguridad y oficio tiende a enriquecer las tramas y la ambientación de las historias haciéndolas cada vez más complejas. Durango, el protagonista, responde al arquetípo de forastero justiciero de oscuro pasado, quien llevado por su particular y estricto sentido de la justicia, acaba con los malos malísimos que hostigan a los honestos y honrados ciudadanos.

Precisamente, los motivos que sitúan a “Durango” un escalón por debajo respecto a los grandes cómics del género western, es la falta de hondura psicológica del protagonista y la ausencia de un elenco de secundarios fijos que le dén réplica (al menos de momento), algo que sí existe claramente en series con las que la comparación es inevitable, como “Blueberry” o “Comanche”, agravado por el hecho que el cómic de Swolfs empezó a publicarse unos diez años después que estos cuando el gran momento del Western en el cómic, y en general en cualquier formato, ya había pasado.

En el aspecto gráfico, Swolfs realiza un gran trabajo, con un estilo muy clásico, cuidado y detallista sin desdeñar en cuanto a la narrativa los hallazgos realizados por Giraud y al que quizás sólo pueda achacársele cierta rigidez en ocasiones al retratar las facciones de los personajes aunque domina perfectamente la ambientación y caracterización de los lugares y regiones por los que su protagonista transita..

En definitiva, “Durango” es un cómic más que correcto y entretenido para todos aquellos que nos guste el Western aunque no pasará a la historia por la originalidad de sus historias y no merece la dejadez con que Planeta lo ha editado. Esperemos que Planeta rectifique y mejore la edición de las próximas entregas o tendremos que mandar un peacemaker a la editorial a que imponga el orden a base de gatillo.