viernes, 16 de mayo de 2014

“Luthor”, de Brian Azzarello y Lee Bermejo.


Aprovechando la edición por parte de ECC Ediciones de la mayor parte de las obras conjuntas del guionista Brian Azzarello y el dibujante Lee Bermejo toca analizar la interesante aproximación que realizaron al enemigo por antonomasia de Superman, Lex Luthor, en la miniserie de cinco números “Lex Luthor: Men of Steel” publicada originalmente en 2005 y que la editorial española ha recopilado en un único tomo.

Luthor es el hombre más inteligente y poderoso de Metrópolis y, probablemente, del mundo. Luthor lo tiene todo, pero vive obsesionado con la presencia de Superman en su ciudad un extraterrestre que teme impida a la Humanidad alcanzar todo su potencial. Luthor urde sibilinos planes en la sombra para dejar en evidencia a su archienemigo aunque para ello deba sacrificar lo que más aprecia.

Brian Azzarello demuestra su talento como guionista en el planteamiento de esta historia en la que presenta al protagonista, Lex Luthor, como una figura dramática, un visionario por encima de los demás, dispuesto a todo para dejar en evidencia el peligro que supone la presencia de Superman en La Tierra para el desarrollo de la especie humana. Azzarello construye un guión eficaz y sutil aunque algo descompensado, pues si bien refleja a la perfección las contradicciones de la compleja personalidad que insufla a un Luthor mesiánico que se percibe a sí mismo como salvador de la Humanidad, la trama que construye, especialmente el interludio que supone la incorporación de Bruce Wayne/Batman a la historia, resulta  especialmente forzada. Por otra parte,  Azzarello destaca por poner en evidencia, mediante unos cuidados diálogos y su interactuación con el resto de personajes, el talento de Luthor para la manipulación y la ambigüedad, corriendo a cargo de Bermejo y su siniestra versión de Superman dejar constancia del carácter perturbado del protagonista y la profundidad de su desequilibrio.

Enlazando ya con el análisis del apartado gráfico, estamos ante uno de los mejores trabajos de Bermejo que se adapta a la perfección a las peculiaridades del guión realista y sucio ideado por Azzarello captando todas las peculiaridades de los personajes y aportando una expresividad a los personajes que especialmente en uno tan autocontenido y frío como Luthor resulta especialmente difícil. Bermejo está especialmente inspirado y se sitúa por encima incluso del guión de Azzarello en la innecesaria incorporación de Batman a la trama en lo que para mí es un ejercicio de estilo vacío al que no acabo de encontrarle justificación dentro de la historia.

A pesar de ello, “Luthor” es una buena historia lleno de grandes momentos que no ensombrecen los pequeños borrones de un equipo creativo que desde sus respectivas áreas comparten similares virtudes y defectos y quizás por ello se entiendan tan bien.

miércoles, 14 de mayo de 2014

“Saga 3”, de Brian k. Vaughan y Fiona Staples.




 Da gusto retomar una serie pasados unos meses y comprobar que no solo mantiene el nivel mostrado en anteriores entregas sino que incluso va mejorando número a número. En ese sentido, una de las pocas que mantiene el tipo es “Saga”, la original serie de Ciencia Ficción guionizada por Brian K. Vaughan y dibujada por Fiona Staples, que en la tercera entrega que acaba de publicar Planeta que reúne los números 13 a 18 de la serie regular, mantiene intacta su frescura e interés..
Alana y Marko y su familia han logrado contactar con su guía espiritual el escritor D. Oswald Heist quién les prestará refugio y asesoramiento en su huida hasta que la llegada de Príncipe Robot IV acelera y complica  los acontecimientos. Mientras tanto, el ecléctico grupo formado por  la Verdad , Gwen  y  Sophia han tenido que hacer un alto en su persecución para arreglar su nave en un bucólico planta en el que no todo es tan paradisíaco como aparenta. Además, Upsher y Doff, dos periodistas sensacionalistas de Guirnalda, andan investigando la existencia de Alana y Marko y su revolucionaria relación lo que llevará al agente Gale a contratar a una nueva asesina autónoma para silenciarles que guarda un estrecho vínculo con la Voluntad.

Vaughan en “Saga” está dando muestras de haber alcanzado su plena madurez autoral y a diferencia que en otras series no usa su considerable talento para exhibirse sino que lo pone al servicio de una historia en la que incorpora sus propias preocupaciones vitales sin que decaiga en ningún momento y se expande con cada entrega para mantener intacta la atención del lector sin  caer en los viejos trucos del oficio. 
 Vaughan no renuncia a los referentes clásicos que van desde la mitología a la fantasía shakesperiana ni a abordar los temas eternos como el Amor y el Poder en una historia lo suficientemente original en su planteamiento y su desarrollo formal como para que parezcan frescos y novedosos. En la primera parte de este tercer tomo, se abre una larga elipsis en la que Vaughan  explica lo sucedido a los personajes en el tiempo transcurrido desde la finalización del anterior álbum antes de retomar la acción donde la dejara. Vaughan nos sorprende una y otra vez con los diversas sorpresas que introduce y se mantiene por delante del lector explorando y desarrollando las diversas reacciones de los personajes y sus relaciones pero sin obviar las situaciones de acción ni la descripción del fascinante universo por el que deambulan sus creaciones.

Buena parte del éxito de “Saga” hay que achacárselo a la excelente labor de Fionna Staples, una dibujante sobria, elegante y sutil con la que Vaughan alcanza una compenetración total  Además, Staples es una gran narradora que describe las diversas situaciones planteadas con maestría y otorga su propio espacio a los diversos personajes para que luzcan  en todo su esplendor..

En fin, en “Saga” Vaughan está mostrando que ha recuperado el nivel demostrado en “Y: El último hombre” en una historia inteligente y original que debe gustar a un amplio abanico de lectores y que deja siempre con ganas de más. Una de las series actuales que no hay que dejar de seguir.

lunes, 12 de mayo de 2014

“Sabor a menta”, de Carlos Giménez.



Este apretado fin de semana, en que he andado tan escaso de tiempo, me ha dado por releer a ratos perdidos “Sabor a Menta”, la  selección de historias cortas de Carlos Giménez que el propio autor presenta comentadas en la edición de Glénat  que, sin relación entre sí salvo su corta extensión que impide su publicación en álbumes, conforman agrupadas un estupendo recorrido por su desarrollo autoral y humano a lo largo de su extenso período de publicación - de 1970 a 1992-  e incluye algunas de las mejores páginas dibujadas por el artista madrileño.

Las nueve historias incluidas se pueden asimismo agrupar en tres grupos:

 Primero: Las adaptaciones de clásicos en las que Giménez demuestra su maestría para en pocas páginas sintetizar a la perfección “El Miserere” de Bécquer, “El extraño caso del Señor Valdemar” de Poe y “La Ley”, adaptación del relato de  Jack London titulado “Lo inesperado”. Si es quizás esta última historia la más compleja y difícil de adaptar dado su fuerte componente psicológico que Giménez resuelve con oficio para mantener la fidelidad con el original, es en “El Miserere” en la que el autor brilla más  con una impresionante y sobrecogedora traslación de la macabra historia de fantasmas original.

Un segundo grupo lo formarían las historias de Ciencia Ficción  “El Futuro empieza hoy” y  “Paraíso perdido”, esta última con guión de Víctor Mora,  en las que el autor denuncia mucho de los males contemporáneos poniendo especial empeño en la contaminación y el deterioro planetario con dos historias de tratamiento diverso y casi antagónico. “El futuro empieza hoy”, seguramente la menos lograda de todas las historias recogidas en el álbum, es una historia en la que dos jóvenes teorizan sobre el futuro próximo confrontando sus diversas posiciones me parece que ha envejecido bastante mal. Por otro lado “Paraíso Perdido”, es una oscura y desesperanzadora historia de Ciencia Ficción en la que un solitario piloto  encargado de llevar en el Sol los últimos y tóxicos restos que quedan del planeta Tierra mantiene una última conversación con su antiguo amor antes de su suicidio. Frente al dibujo infantil y marcadamente ingenuo de la primera contrasta el tono dramático y la expresividad desgarrada  que le proporciona Giménez al protagonista de la segunda que proporciona el adecuado acabado que el estupendo guión de Mora precisaba siendo esta historia una de las mejores aprotaciones de Giménez al género.

El tercer grupo de historia serían de corte realista y costumbrista y lo formarían “La gotera”, “Metro: Lavapiés” y “Sabor a menta”, tres historias con un enfoque  muy distinto en las que el autor demuestra su pericia. De este modo, "La gotera" que de una anécdota real casi intrascendente se erige en un interesante alegato en torno a la relativización de las prioridades desde un planteamiento amablemente irónico; “Metro: Lavapiés” se erige como una magnífica e idealizada composición en torno al madrileño barrio de Lavapies en el que creció Giménez  procurando captar su espíritu castizo y comunitario a través de las diversas intrahistorias  de la coralidad de protagonistas anónimos que confluyen en torno a la Plaza del mismo nombre. “Sabor a menta”, en cambio, es una tierna historia de (des)amor que Giménez considera uno de sus trabajos preferidos y aunque está desarrollada con la pericia habitual del autor he de reconocer que no se encuentra entre mis preferidas.

Por último, cierra el álbum la terrible denuncia que es “Treinta Minutos” en la que pone de manifiesto la falsa moral de los ciudadanos de las sociedades occidentales frente a la pandemia del Hambre infantil. Es una historia eficaz y dura llamada a remover las consciencias y a fe mía que lo consigue adelantándose con su crudeza a las campañas publicitarias que años más tarde se pondrían de moda.

En fin, “Sabor a menta” es un álbum excepcional que reúne los que seguramente son los mejores trabajos cortos de Carlos Giménez y demuestra como en la exigencia de las historias autoconclusivas de corta extensión también es todo un maestro. Avisados quedáis.

miércoles, 7 de mayo de 2014

“Batman: Fuego Cruzado”, de Brian Azzarello, Lee Bermejo y Tim Bradstreet.




ECC Ediciones ha recopilado recientemente en un único tomo la miniserie de tres números que supuso el salto a la fama del dibujante Lee Bermejo formando equipo nada menos que con un guionista de campanillas como Brian Azzarello, acostumbrado ya a recibir las alabanzas de público y crítica con su “100 Balas”, en una historia en la que Batman se encuentra con Deathblow.,el atípico antihéroe de Wildstorm creado por Jim Lee y Brandon Choi.

A Gotham ha regresado un despiadado asesino piroquinético dispuesto a acabar con una serie de agentes del Gobierno aunque para ello tenga que quemar media ciudad. El único que parece capaz de pararle es Batman, aunque para lo cuál tenga que indagar en los turbios asuntos del gobierno para entender una historia de venganza gestada una década atrás y cuya pieza clave no es otro que Michael Cray, alías Deathblow, un agente encubierto de Operaciones Internacionales que lleva años desaparecido y cuyos intereses parecen coincidir con los del Hombre Murciélago.

En “Batman: Fuego Cruzado”, un implicado Brian Azzarello va un paso más allá de las fórmulas de promoción cruzadas, habituales en las historias de “team up” superheroicos, de las que se valen las editoriales para promocionar series  y personajes – en el momento de la publicación original de esta miniserie, DC hacía relativamente poco que había absorbido Wildstorm, la Editorial de Jim Lee, para convertirla en uno de sus sellos asociados y andaba interesada en potenciar uno de sus personajes más populares, Deathblow - desarrollando una interesante historia que Azzarello se lleva a los terrenos en los que mejor se desenvuelve, los de la intriga y el espionaje, y cuya principal originalidad estriba en que los dos protagonistas nunca acaban de encontrarse desarrollándose la historia en paralelo en dos momentos separados por diez años.

Una vez que el lector se recobra de la confusión inicial, “Fuego Cruzado” se disfruta cómo lo que es, una cuidada historia de espías con ciertos elementos superheroicos atemperados por el tratamiento hiperrealista y noir que tanto Azzarello como Bermejo saben imprimir a la historia para mantener atrapado al lector de la primera a la última página uniendo las piezas que componen el puzzle de la desordenada trama.

En el aspecto gráfico, para mí Bermejo, que hasta ese momento no era un dibujante especialmente conocido, firma uno de sus mejores trabajos con un espectacular acabado fotorrealista que se ve además potenciado por el sombrío y tenebroso tratamiento del color de Tim Bradstreet que refuerza la ambientación de la historia en una Gotham opresiva, gótica y atemporal.

En fin, “Batman: Fuego Cruzado” es una obra entretenida que se esfuerza por llevar un paso más allá las fórmulas propias de los géneros merced a un equipo creativo compenetrado y que, tras este primer trabajo conjunto, ha vuelto a colaborar con frecuencia. Merece la pena.

martes, 6 de mayo de 2014

“Conan, El Bárbaro 4”, de Brian Wood, Becky Cloonan, Riccardo Burchielli, Paul Azaceta y Leandro Fernández.



Con este cuarto tomo de  “Conan el Bárbaro” que recoge los números 19 a 25 de la serie regular Planeta concluye la edición de la serie de Dark Horse  en la que el guionista de Brian Wood nos ha ofrecido su particular interpretación de la relación que Conan mantuvo con Bélit, la pirata en la que es, según los cánones howardianos comúnmente aceptados la relación sentimental más intensa que mantuvo el Cimmerio.


En esta úlltima entrega, se recogen “Piedras Negras” y “La Canción de Bélit”, dos arcos argumentales completos en los que Wood vuelve por sus fueros ofreciéndonos dos interesantes aventuras. En “Piedras Negras”, Belit y Conan se adentran en el tenebroso Bosque de los Necrófagos  para hacer frente a una siniestra secta que domina la región, mientras que en “La Canción de Bélit” Wood nos ofrece el plato fuerte de su etapa con la esperada aventura que culminó en la muerte de Bêlit y su tripulación en una anónima ciudad maldita al borde del río Zarkheba en los Reinos Negros.
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Wood se ha guardado para la conclusión de la serie los que para mí son sus mejores aportaciones a su irregular etapa como narrador de las aventuras de Conan, ofreciendo dos  historias en las que muestra su calidad como guionista aportando su original enfoque. “Piedras Negras” es una entretenida aventura en la que coquetea sin ningún tipo de pudor con los tópicos del género de terror que sirve como estupendo aperitivo a “La Canción de Belit” en la que Wood despliega todas sus habilidades para construir una fatalista y trágica historia en la que cuida con mimo el enfoque para dar a la historia el tono dramático que precisa, mostrando a Conan y Bélit presos de un destino que la mayor parte de los lectores conocen. Cierra el tomo un epílogo autoconclusivo, que muestra el duelo de Conan y deja al cimmerio preparado para afrontar nuevas aventuras por las tierras hyborias.

Como ha sido habitual en la serie, este tomo vuelve a sufrir la falta de un dibujante fijo al frente de la serie haciéndose cargo de los diversos arcos Paul Azaceta, Riccardo Burchielli y Leandro Fernández, respectivamente, siendo el colorista Dave Stewart el encargado de darle cierta coherencia al acabado de la serie. Esto, que suele ser habitual en las series de Wood, no afecta demasiado a la calidad del tomo en el que los diversos dibujantes – colaboradores habituales del guionista- realizan un trabajo que sin ser excesivamente espectacular se adecua a las necesidades que establece el estilo del guionista, destacando especialmente un Riccardo Burchielli que realiza uno de los mejores trabajos que le he visto hasta la fecha. Las portadas vuelve a correr a cargo de Massimo Carnevale


Como conclusión final, “Conan El Bárbaro”  se me antoja como una serie tan irregular como suelen serlo la mayor parte de los trabajos de este guionista en la que tras una esperanzadora primera entrega solo ha vuelto a recuperar el pulso en este último tomo. Con todo, el tiempo y la perspectiva creo que lograrán que los más reacios vean con mejores ojos una versión que ha adaptado el icono a los modos y lenguajes de una nueva generación de lectores aficionados al universo de Conan..

lunes, 5 de mayo de 2014

“Hector Umbra”, de Uli Oesterle.





No deja de ser agradable encontraser con cómics publicados hace ya algún tiempo y que cuentan con una calidad por encima de la media y que en su momento pasaron injustamente desapercibidos absorbidos por la vorágine de las novedades mensuales. Este es el caso de “Hector Umbra”, integral en el que Dibbuks recopiló hace un par de años la trilogía de álbumes que componen la obra más ambiciosa del alemán Uli Oesterle en el que es su trabajo más ambicioso hasta la fecha y que le sirvió de carta de presentación en España aparte de haber sido merecedora de varios premios internacionales.

Hector Umbra es un bohemio noctámbulo, fumador y borrachín al que de un tiempo a esta parte se le van muriendo los amigos al que, desde hace unos meses, le ha dado por pintar extraños y enfermizos cuadros. Cuando en uno de sus conciertos, desaparece Osaka Best, el Dj de moda en la ciudad y amigo íntimo de Umbra, este no aceptará la versión oficial y se dedicará a investigar su desaparición lo que le llevará a descubrir una malévola conspiración desde una realidad paralela y misteriosa, estrechamente ligada con los cuadros que desde hace meses pinta. Umbra se tendrá que enfrentar a diversos grupos de malvados freaks para salvar el alma de su amigo y, de paso, no perder la suya por el camino.
Interesante y amena lectura la que nos ofrece el alemán Uli Oesterle en esta obra de presentación al público español que se me antoja como una especie de “Hellblazer” a la europea, rico en humor negro y cinismo que el autor aprovecha para ironizar sobre algunos de los tópicos del terror contemporáneo urbanita construyendo un original thriller reforzado por la rica descripción de los ambientes más modernos de Munich. A partir de esos elementos,  Oesterle  desarrolla una trama que va ganando en interés merced a la riqueza de un reparto coral de originales y extravagantes personajes secundarios que más allá de su carácter subterráneo y un tanto friqui se adecuan a la correcta trama de misterio y terror.
Más allá de la corrección del guión que desarrolla Oesterle, donde más destaca “Hector Umbra” para mí  es en el apartado gráfico con el original acabado que el artista alemán imprime a la obra con un dibujo sucio, caricaturesco y feísta eque se adapta estupendamente al tono de la historia planteada y una composición de página vistosa que refuerza el desarrollo y claridad de una trama más enrevesada de lo que aparenta y que el autor solventa desplegando una amplia variedad de recursos gráficos, destacando especialmente en su manejo de las onomatopeyas, el uso de perspectivas forzadas y los fuertes contrastes cromáticos.
Hector Umbra” es uno de esos cómics de calidad que pasa de tapadillo escondiendo interesantes y originales variaciones sobre cómo tratar desde una perspectiva personal los géneros. Yo que vosotros le daría una oportunidad.

sábado, 3 de mayo de 2014

Al Feldstein (1925-2014)




El pasado 29 de Abril fallecía el dibujante, guionista y editor Al Feldstein y con él desaparece uno de últimos grandes autores que revolucionaron el Cómic norteamericano desde la Editorial E.C. en los años cincuenta de un modo tan notorio y adelantado a su tiempo que provocó la inclusión del censor Comic Code en los cómics y que sus fórmulas y métodos solo pudieran ser retomadas décadas después a través de las publicaciones Warren.

A la visión de Al Feldstein se debió el cambio de rumbo en la conservadora E.C. que hasta su llegada era conocida por estar especializada en temáticas, religiosas y educativas (E.C significa Educational Comics), para crear The New Trend que amplió los contenidos de los géneros hasta límites inconcebibles hasta ese momento. Feldstein convenció al dueño de la editorial, Will Gaines, que ese era el camino a seguir y juntos o por separado con Harvey Kutzman y Johnny Craig se repartieron el guionizar y editar la mayor parte de las historias y series, contando con talentos gráficos tan deslumbrantes como Graham Ingels, Wally Wood, Jack Davis, Johnny Craig, Bernard Krigstein, Will Elder, Jack Kamen, George Evans, Joe Orlando, John Severin, Basil Wolverton, Frank Frazetta, Reed Crandall y Al Williamson.  Debido a la demanda de guiones, Feldstein fue reduciendo sus aportaciones gráficas a la realización de portadas demostrando un talento especial para concebir espeluznantes y macabras visiones

Ese éxito así como la truculencia de las temáticas de sus historias para E.C provocaría la aparición del tristemente famoso libro “La Seducción del Inocente” de Fredric Wertham y las presiones que acabarían derivando en la desaparición de la línea The New Trend y la aparición del Comic Code.

A partir de entonces, y tras el fracaso de New Direction, una nueva línea de comics que pretendía ajustar las temáticas a las imposiciones del Comic Code, Feldstein acabó convirtiéndose en el editor de la revista satírica “MAD” tras la marcha de su creador, Harvey Kurtzman, y llevando a "MAD" a sus más altas cotas de popularidad, convirtiéndola en todo un referente ineludible de la cultura norteamericana durante los 29 años que ocupó el cargo y trabajando con artistas tan notables como  Don Martin, Frank Jacobs Mort Drucker, Sergio Aragonés, Antonio Prohías o Dave Berg Tras la retirada de Feldstein en 1984, fue sustituido por el tándem formado por Nick Meglin and John Ficarra,

Si Al Feldstein ha de ser recordado e imitado es por demostrar tener un olfato único para saber qué tipos de historias demandaba el público y el talento para materializarlas inmediatamente en éxitos masivos desde la independencia creativa.

D.E.P.

miércoles, 30 de abril de 2014

“Custer”, de Jordi Benet y Carlos Trillo.



A raíz de la entrada que dediqué a “Light & Bold” quedó pendiente dedicar una entrada a la otra gran obra que nos dejó el equipo creativo formado por el dibujante catalán Jordi Bernet y el guionista argentino Carlos Trillo, “Custer”, publicada inicialmente serializada en la revista “Zona 84 y posteriormente publicada en álbum por Toutáin y Glénat.

Custer es una sensual mujer protagonista de la serie televisiva del momento a la que las 24 horas del día persigue una cámara que graba toda vida para transmitirla semanalmente en horario de máxima audiencia a un público ávido de emociones. En una sociedad nihilista y deshumanizada en la que las autopistas se convierten en un medio de suicidio, los grupos punkis mutilan a sus musas en conciertos en directo y la policía busca publicitarse en los medios, la triste Custer deambula de un lado a otro presa de los caprichos a los que la somete  la cadena de televisión para mejorar la audiencia aferrada a una grabadora en la que escucha una y otra vez la voz de su antiguo amante.

Parece que fue ayer por su actualidad pero Carlos Trillo en apenas 72 páginas nos ofrece una historia amarga y ácida, no exenta de erotismo y humor, en la que denuncia los peligros de los reality extremos y las sociedades deshumanizadas. Trillo construye una trama magistral en su crudeza sobre la alienación humana en la que reinterpretando elementos de Ciencia Ficción propios de Balard y Orwell se adelantó en varias décadas a obras tan celebradas como ”Transmetropolitan” o “La vida de Truman” y demás invenciones anglosajonas que con menos gracia y crudeza retomaron tramas parecidas con máyor eco mediático. Trillo es mucho más autocontenido en sus notas irónicas y sarcásticas que en obras posteriores para incorporar en un inteligente ejercicio metalingüístico su propia voz de narrador a la historia en cartelas que imitan los apuntes cinematográficos del montaje de la  historia de Custer con lo que convierte a los lectores en espectadores cómplices del drama descrito y denuncia la manipulación de los medios mediante eficaces trucos de censura.

En el aspecto gráfico, Bernet realiza un trabajo estupendo para sacar todo el partido a su conocimiento de los clásicos del cómic negro norteamericano clásico para dar a la historia una ambientación  impresionista que se adapta magistralmente a las limitaciones del mundo gris y oscuro en el que transcurre la historia al tiempo que adapta su narración para adecuarla a los ritmos del lenguaje cinematográfico y visual adaptando las composiciones de las viñetas y los encuadres a las exigencias del guión establecido por Trillo.

"Custer" es un clásico moderno que le da sopa con ondas a muchas de las distopías que posteriormente han intentado con desigual fortuna indagar en su temática. Es una lástima que un cómic que encierra tanto talento no cuente con el reconocimiento que debería. Sirva esta entrada para su reivindicación.

martes, 29 de abril de 2014

“Batman, El Caballero Oscuro: Testamento”, de John Wagner y Chris Brunner.




La recuperación que está realizando ECC Ediciones de algunos de los últimos  arcos de “Legends of the Dark Knight” en TPBs. más allá de algún disgusto puntual. me está deparando agradables sorpresas como el descubrimiento de obras como “Testamento”, una historia desarrollada a lo largo de los  núms. 172 a 176 USA de la serie regular, en la quer el guionista John Wagner, histórico cocreador del popular Juez Dredd y figura clave del Cómic británico, y el más que interesante dibujante Chris Brunner indagan en los primeros años de las andanzas del Hombre Murciélago.

Batman acaba de iniciar su carrera contra el crimen en Gotham embutido en sus mallas y lleva un diario personal para desazón de su mayordomo el bueno de Alfred Penninworth. Por otro lado, la labor justiciera de Batman no está pasando inadvertida y están apareciendo imitadores como Justicia Dura, un grupo paramilitar de exaltados que se erigen en juez, jurado y verdugo ejecutando sus propias sentencias contra los criminales de Gotham. A pesar de las reticencias del teniente Gordon, que ha empezado a colaborar con Batman, el nuevo comandante de la policía pretende acabar con todos los justicieros de la ciudad sin distinciones. Además, cuando el diario de Batman cae en manos de los miembros de Justicia Dura los problemas se le acumularán al Hombre Murciélago.

John Wagner demuestra que es un guionista con mucho oficio y monta una distraída trama indagando en los elementos más realistas del Hombre Murciélago, mostrando a un superhéroe más vulnerable de lo habitual que busca reafirmarse mediante un diario persona, en una historia sin grandes artificios ni golpes de efecto pero que funciona gracias a la solidez de la trama presnetada. La historia mantiene su propia coherencia interna y su carácter autoconclusivo la convierte en una agradable distracción sin mayor incidencia en la continuidad del Hombre Murciélago.

Especialmente me ha gustado el trabajo de Chris Brunner, un dibujante al que no le seguía la pista y que realiza un aseado trabajo en la estela realista de Mazzuchelli. Brunner dota a sus composiciones de agilidad y dinamismo resolviendo con pericia las diversas situaciones propuestas por el guión de Wagner y mostrando una solvencia que por desgracia no ha tenido continuidad en trabajos precedentes no sé sabe por cuál motivo. Además, el espectacular y efectivo acabado de color de James Sinclair potencia su fuerza visual y dota de cohesión y texturas a su dibujo.

Testamento” es una ortodoxa y entretenida historia de “Batman” que sin llegar a tener el renombre de otras más famosas no desmerece - e incluso supera- el nivel de calidad media que durante años ofreció  la serie “Legends of the Dark Knight” mereciendo este rescate del olvido gracias a la correcta edición de ECC Ediciones.

lunes, 28 de abril de 2014

“Sex 1: Ese verano largo y duro”, de Joe Casey y Piotr Kowalski.





Aleta Ediciones se apunta un tanto con la publicación en España de “Sex”, serie norteamericana que el guionista Joe Casey el dibujante Piotr Kowalski están publicando para la editorial Image. Este primer recopilatorio, que recoge los números 1 a 8 de la serie regular, no deja de ser un más que interesante punto de partida.

Tras un año de ausencia, Simon Cooke, un multimillonario hombre de negocios y antiguo superhéroe, vuelve a su ciudad Saturn City para cumplir la promesa que hizo a un ser querido de retomar su vida civil al frente de sus empresas y abandonar las mallas. Progresivamente, Simon se irá dando cuenta de cómo han cambiado las cosas en la perversa Saturn City y cómo su ausencia ha afectado a las personas con las que relacionaba, y especialmente entre los villanos con los que combatía, al tiempo que va a descubrir lo difícil que le va a resultar mantener su promesa de construir una identidad civil que en realidad nunca fue nada más de un disfraz.

Joe Casey construye una inteligente historia de superhéroes en las que indaga en torno a las paradojas del propio concepto superheroico de identidad secreta en una historia con una fuerte carga de erotismo y sexo explícito alejada de las fórmulas de autocensura habituales en el género superheroico y en el que las reacciones de los diversos personajes respecto al sexo marcan su personalidad. A pesar de ese fuerte contenido sexual que viene implícito desde el propio título de la obra, nos equivocaríamos si pensáramos que no hay nada más que orgías, culos, tetas y pollas en este tebeo presentados de una manera superficial fomentador del onanismo. Casey, a la estela de los Vaughan, Kirkman o Millar, propone una trama interesante en torno a un justiciero enmascarado que se ha autoimpuesto el no ejercer como tal y explora sus dificultades para adaptar su rígida moral superheroica al mundo “real” en una ciudad perversa, pecaminosa y atractiva llena de tentaciones. Seguramente las situaciones que plantea Casey para mostrar lo neurótico del protagonista, no dejan de ser realmente exageradas e irreales, pero no olvidemos amigos que esto es un tebeo de superhéroes y, por tanto, exagerado e irreal, pero que, tras su efecto epatante tienen cierto trasfondo de autenticidad.
A lo largo de estos primeros números, Casey presenta los principales personajes y el universo en el que estos se mueven, inspirado de manera clara en el "Batman" hiperrealista de Miller o el “Watchmen” de Moore, otorgando a cada uno de los personajes presentados desde el principio una marcada personalidad propia, haciéndoles protagonistas de sus propias subtramas  y otorgándoles una importancia que invita a pensar que su desarrollo futuro puede dar mucho juego. Todo ello, dentro de un escenario como es la Saturn City que nos describe como una gran urbe cosmopolita y diversa en la que tienen cabida todos los placeres y perversiones.

En el aspecto gráfico, Piotr Kowalski.(“Marvel Knights: Hulk") demuestra su buen hacer en una serie que es su trabajo más importante hasta la fecha. Kowalski es un más que notable narrador y al tiempo es capaz de ofrecer un dibujo estilizado y elegante que le permite acometer con acierto desde la recreación de las atmósferas más sórdidas a los más glamúrosos ambientes con lo que construye una Saturn City creíble y atractiva a la que da una importancia similar a la del elenco de personajes que aparecen en la historia. Una buena parte del acierto en el terreno gráfico, se debe al talento del colorista Brad Simpson que no solo potencia el trazo de Kovalski sino que además dota de una gran variedad de texturas a la serie para reflejar los diversos ambientes y situaciones en Saturn City a los que más arriba hago referencia.

En fin, “Sex” ofrece mucho más que lo que el título anuncia y al igual que en otros trabajos  nos encontramos a un Casey  inspirado para sacar petróleo de los arquetipos propios del género con propuestas inteligentes y atractivas. Esperemos que Aleta no tarde demasiado en ofrecernos más “Sex”.