lunes, 17 de marzo de 2014

“Los Muertos Vivientes 19: Marchamos a la Guerra”, de Charlie Adlard y Robert Kirkman.




Robert Kirkman sigue rumiando lentamente los acontecimientos y en esta nueva entrega publicada por Planeta y que recoge los números 109 a 114 de la serie norteamericana sigue dilatando con parsimonia el inevitable enfrentamiento entre las distintas comunidades de supervivientes.

En esta nueva entrega, Rick última junto a sus aliados los detalles de su plan para atacra la comunidad del sádico Negan. Sin embargo, cuando Negan llega sorpresivamente a la Comunidad con la intención de cobrar el tributo Rick ve una oportunidad única de acabar con él. Sin embargo, los planes de Rick no siempre salen bien y su nuevo error puede poner en peligro no solo su vida sino también la de todos los que han confiado en sus dotes de líder.

Kirkman se demora en el desarrollo de los personajes y el desarrollo de su psicología preparando el que es de suponer su próximo golpe de efecto profundizando en la caracterización de algunos de los personajes que han ido apareciendo en las últimas entregas como Ezekiel, Jesús, Briana o Negan al tiempo que sigue mostrando en una de las constantes de la serie como los planes de Rick se trastocan y ha de improvisar sobre la marcha con imprevisibles consecuencias.

“Marchamos a la guerra” es un arco entretenido y que, como tantos otros precedentes y probablemente tantos posteriores, se devora con interés para dejar la decepción final de no resolver ninguna de las situaciones que plantea y sustentarse básicamente en el talento para la descripción de situaciones y, sobre todo, la construción de diálogos de Kirkman. Y es que cada vez es más evidente que el guionista no tiene ninguna prisa por resolver una serie que tantas satisfacciones le ha dado a todos los niveles y seguirá exprimiendo sus posibilidades mientras le sea posible.

Hablar del dibujo de Adlard ya es redundante y cansa,  porque nada nuevo se puede aportar a un estilo que se basa en la reiteración de viñetas similares y la ley del mínimo esfuerzo en el desarrollo de de fondos y personajes. Trabajará con los tiempos muy justos pero Adlard cada vez me parece un dibujante más limitado y  al que, además, no se le aprecía ninguna evolución ni interés por mejorar.

En fin, veremos si esta vez si, en la próxima entrega  Kirkman nos zarandea y sorprende con nuevos giros y sorpresas que nos dejen boquiabiertos y sobrecojan como antaño. Cada vez lo tiene más complicado en esta serie, pero también es verdad que a estas alturas cuenta con el sufciciente crédito como para que queramos seguir conociendo las desventuras de Rick y cía aunque los muertos vivientes se hayan convertido, para bien o para mal, en la menor de sus preocupaciones.

domingo, 16 de marzo de 2014

El Lector Impaciente ha cumplido siete años.



Pues sí, a mí me parece mentira, pero así es.

 Hace siete años y cinco días exactamente que empezaba esta aventura que supone para mí El lector impaciente cada día y  que me permite compartir con todos vosotros mi pasión por los cómics a través de un blog que con los años ha ido definiéndose como principalmente de reseñas–creo que soy el único que queda- y en el que tienen cabida todo tipo de obras, tanto las más mediáticas como las menos conocidos, de los novelistas gráficos a los fanáticos superheroicos y de los tebeos de toda la vida a la secuenciación de la narración gráfica, haciendo hincapié en las últimas novedades editoriales y reivindicando las joyas olvidados , con el único filtro el de mi subjetivo gusto personal y el análisis constructivo más allá de otras polémicas.

Con la exigencia  autoimpuesta de la actualización constante  creo que puedo sacar pecho y decir que hoy por hoy hay pocos sitios en la Blogosfera con tantas obras y de tal variedad reseñadas. Por otro lado, El lector impaciente no tiene como objetivo ni la investigación ni el análisis exhaustivo de las obras ni especializarse en un determinado aspecto sino el de dar a conocer toda la amplia variedad del Cómic en toda su diversidad, poniendo al alcance de cualquiera una impresión rápida de las diversas obras tratándolas todas por igual y otorgando a autores y  lectores el respeto y consideración que merecen.

 Un Blog no es el formato ni para el estudio en profundidad ni para el análisis mesurado pero sí para dejar constancia de la calidad de una obra a través de unas notas rápidas que son necesarias para el neófito, sobre todo en un ámbito tan desconocido para el gran público como es el del Cómic.

Y es que mi objetivo no es otro que seguir dando a conocer este complejo, fascinante y enloquecido mundo de las viñetas con amabilidad a todo aquel que le pueda interesar desde este pequeño rincón de la Blogosfera y sus extensiones en las redes sociales.

Umagino que con el tiempo acabaré dejándolo como he visto pasar a tantos compañeros pero de momento la ilusión y las ganas se mantienen. Espero que por muchos años.

Así que pasad, poneros cómodos, coged un tebeo y vamos a comentarlo.

Impacientes Saludos.

sábado, 15 de marzo de 2014

El Cartel de las XVI Jornadas de Cómic de Alicante 2014 de Max Vento, comentado.


Ya se ha dado a conocer el cartel del Unicómic 2014, realizado por el valenciano Max Vento ("Actor Aspirante")que tendrán lugar los días 27 a 29 de Marzo en la Universidad de Alicante y de cuyas actividades e invitados  os podéis informar aquí.

El cartel de Vento sin ser  espectacular es bastante vistoso y ahonda en la capacidad evasiva y escapista que proporciona el Cómic representando una curiosa metempsicosis.

viernes, 14 de marzo de 2014

“Yo, vampiro: Oleada de Mutilación”, de Joshua Kale Fialkov, Andrea Sorrentino, Dennis Calero, Fernando Blanco, Scott Clark y Szymon Kudranski




Pues con este tercer tomo por parte de ECC Ediciones, que recoge los números 13 a 19 de la serie original, concluye la edición española de “Yo, Vampiro” una interesante serie de vampiros obra de Joshua Kale Fialkov y Andrea Sorrentino lastrada a pesar de su calidad por las bajas ventas. Una pena vistas las propuestas de Kale Fialkov en este volumen no haber podido ver desarrolladas todas estas tramas en toda su extensión.

Andrew Bennett ha acabado con todos los vampiros sobre la faz de la Tierra aunque para ello ha tenido que absorber su maldad y volverse malvado. Tras reunir un grupo de nuevos adeptos, el malvado Bennett se propone destruir el mundo si la antigua Reina de la Sangre y antiguo amor de Bennett, Mary, ahora humana, no es capaz de reunir su propio equipo para parar sus planes y devolver la humanidad a Andrew Bennett.

Las bajas ventas condenaron a “Yo, Vampiro” en EEUU y eso es inapelable pero no deja de ser una lástima viendo como va concluyendo precipitadamente las tramas Joshua Kale Fialkov que los lectores no hayan respaldado su buenhacer pues Kale Fialkov en apenas seis números presenta en bruto sus ideas que tenía planificadas para desarrollar a lo largo de los siguientes años. El gran acierto y lo más interesante que ofrece Kale Fialkov en este tomo es esa vuelta de las tornas convirtiendo al protagonista Andrew en el villano de la historia y a Mary en la heroína abriendo una multitud de nuevas posibilidades que por desgracia no se acaban de concretar aunque es patente las buenas ideas que el guionista tenía. A falta de poder refinar el resultado y sobre todo profundizar en la caracterización de los personajes Kale Fialkov opta por imprimir un ritmo trepidante a la historia haciendo que los personajes transiten sin pausa de una situación a otra y la acción no decaiga para que esa endeblez argumental – que el propio Hale Fialkov por boca de algunos de sus personajes o en cuadros de texto a lo largo de la obra reconoce- no se note en la medida de lo posible y al menos la serie no se cierre del todo en falso.

En el aspecto gráfico, conocida con antelación la cancelación de la serie, el cocreador gráfico Andrea Sorrentino fue derivado a “Green Arrow a partir del número quince privándonos en los últimos números de continuar asistiendo a su interesante evolución dejando la serie con algunos de los mejores números que ha dibujado en la misma. Para finalizar la serie, es sustituido para cada uno de los restantes números por un dibujante notable que ajusta su estilo para adaptarse al de Sorrentino con bastante efectividad.


En conclusión y quedándonos con lo positivo creo que “Yo, Vampiro” ha servido para demostrar la solvencia y versatilidad de un guionista como Hale Fialkov que se encuentra entre lo más interesante de las nuevas hornadas que ha fichado el mainstream. Hale Fialkov en mi opinión superó las expectativas de sus editores que sólo pretendían una serie de vampiros adolescentes tipo “Crepúsculo” y les ha proporcionado una serie de vampiros más que correcta con un protagonista y un elenco de personajes que en DC debería seguir aprovechando en el futuro. Ojala que sea así.

jueves, 13 de marzo de 2014

“Mister No: Tierra y Libertad”, de Luigi Mignacco, Orestes Suarez, Roberto Diso y otros


Sin prisa pero sin pausa, Joseba Basaló, editor de Aleta Ediciones, sigue con su labor de reintroducir y consolidar en nuestro país los fumetti de Bonelli Edizione, ampliando la oferta con nuevos personajes poco conocidos en nuestro país. El penúltimo, ha sido Jerry Mister No Drake, un testarudo y rebelde ex soldado que hastiado de la violencia dejó Estados Unidos para convertirse en piloto y desde su base en la amazónica Manaos vivir todo tipo de aventuras de acción y misterio, creado por el propio Sergio Bonelli, bajo el seudónimo de Guido Nolitta y Gallieno Ferri, en 1975 y que los más viejos del lugar recordarán por los números que publicara hace décadas la añorada Zinco. “Tierra y Libertad”, la obra seleccionada  para este relanzamiento de la serie en España, no puede estar mejor elegida pues no solo caracteriza perfectamente al protagonista sino que además aclara puntos oscuros sobre su pasado dentro de una correcta y entretenida trama de acción y suspense.

Jerome Drake, el padre de Mister No, acaba de salir de la cárcel tras cumplir una condena de veinte años por el asesinato de su mejor amigo y viaja hasta Manaos para intentar reconciliarse con su díscolo hijo y explicarle la verdad tras su condena, un oscuro secreto cuyo origen se encuentra en su participación en la Guerra Civil Española en las Brigadas Internacionales y la búsqueda del antiguo oro perdido de los republicanos. Sin embargo, tras su pista han viajado unos matones dispuestos a acabar con su vida y evitar que Drake padre ponga en marcha su venganza contra el que le traicionó a él y sus compañeros brigadistas. Mister No no dudará en ponerse del lado de su padre.

Estructurada en tres partes como suele ser habitual en muchas aventuras de Bonelli, el guionista Luigi Mignacco construye una absorbente y correctamente documentada trama vertebrada en la compleja relación que Mister No mantiene con su padre y el pasado de este, robándole el protagonismo durante buena parte del relato a su hijo. Mignacco demuestra su oficio enganchando al lector con la historia y solo en su recta final acaba derivando hacia un final un tanto precipitado que no acaba de estar a la altura de  todo lo bueno desarrollado en las páginas previas. Mignacco se muestra como un gran conocedor de las teclas del género para no cerrar en falso la historia autconclusiva y destaca especialmente en la caracterización de los diversos personajes que aparecen en sus páginas construyendo en definitiva un más que correcto cómic de género que logra con creces su objetivo de hacer pasar un buen rato.

En el apartado gráfico, la obra sufre el baile de los diversos dibujantes que participan en su elaboración como suele ser habitual también en los cómics de esta habitual  que hace que el resultado final se resienta a pesar del oficio que demuestran  y su solidez narrativa. Entre todos ellos, destaca la labor del cubano Orestes Suárez.

En fin, “Mister No: Tierra y Libertad” es un buen cómic de género, que cumple perfectamente su objetivo de relanzar en España al personaje otorgando al lector que lo desconozca una buena medida sobre lo que son sus aventuras a través de una historia de género que cuenta además con el gancho de la ambientación de parte de la trama en la Guerra Civil española, que sirve en buena medida para desmitificarla desde el respeto y convertirla en escenario perfecto para este tipo de aventuras. Que lástima que haya tenido que venir un zorro viejo como Sergio Bonelli hace unas décadas a hacer lo que nuestros editores y autores no parecen atreverse a hacer todavia salvo en contadas ocasiones.

miércoles, 12 de marzo de 2014

“Batman El Caballero Oscuro: Irresistible”, de Tom Peyer y Tony Harris.


ECC sigue recuperando las distintas miniseries publicadas en la muy recomendable serie “Leyendas de El Caballero Oscuro” presentándolas de manera independiente. “Legends of the Dark Knight” fue una lóngeva serie iniciada en 1989 que, sobre todo en sus primeras entregas, ofreció historias de gran calidad realizadas por primeras espadas del mainstream, pero que conforme pasaron los años ese empuje inicial fue derivando en historias mucho más irregulares y de calidad discutible. La historia que nos ocupa hoy, “Irresistible” publicada originariamente en los números 169 a 171 realizada por el guionista Tom Peyer y el dibujante Tony Harris, correspondería a este último periodo.

Frank Sharp es un adolescente díscolo e inadaptado como consecuencia de la terrible deformación de su rostro. Sin embargo, Frank tiene un don es capaz de obligar a cualquier persona menos a sus padres a hacer su voluntad. Cuando sus padres le echan de casa, el muchacho desquiciado empieza a ejercer sin control su irresistible poder lo que acabará despertando la atención del Hombre Murciélago.

El guionista Tom Peyer, más conocido por sus labores por sus buen ojo como editor que por sus diversos trabajos como guionista entre los que destacaría "Hourman", se lanza a construir una historia en la que la presencia de Batman es testimonial y cede el protagonismo al “villano” de la historia un conflictivo adolescente con el poder de obligar a hacer a los que da la mano su santa voluntad. Más allá de la moralina que encierra la historia en torno a la correcta educación de los jóvenes, Peyer construye una trama bastante irregular y confusa en la que todo parece improvisado y escasamente planificado, desde la caracterización y motivación de los distintos personajes hasta el desarrollo y conclusión de una historia que no acaba de enganchar a los lectores.

En el aspecto gráfico, Tony Harris, popular por su trabajo en series como ExMachina” y “Starman” aplica su elegante estilo hiperrealista a una historia en la que naufraga debido a las lagunas del irregular guión de Peyer. Harris se limita a cumplir con un dibujo aseado y limpio, aunque los que ya lo conocen notarán sus limitaciones para construir nuevos personajes intercambiando las mismas caras de un trabajo a otro.

En fin, es una pena que habiendo todavía tan buen material de DC esperando ser editado por primera vez en España, se priorice antes historias tan fallidas como esta. Y es que esta miniserie no hace para nada honor a su título.

martes, 11 de marzo de 2014

“El artefacto perverso”, de Felipe Hernández Cava y Federico del Barrio.





Estos días que tanto se está revisando en torno a la Guerra Civil y la posguerra desde los cómics, toca reivindicar y recordar “El artefacto perverso”, uno de esos cómics que en su momento fueron ya pioneros en el tratamiento de ese período histórico y no solo destacaron por adelantarse en varias décadas a una tendencia que en los últimos tiempos parece haber vuelto fortalecida, sino que además lo hicieron con una calidad formal muy por encima de la media que todavia no ha sido superada.

Enrique Montero, un derrotado de la Guerra Civil Española, intenta buscarse la vida dibujando historietas  para lo que prepara su propio cuadernillo de aventuras al tiempo que a instancia de unos enlaces del clandestino Partido Comunista intenta contactar con un viejo compañero de armas que ha decidido hacer la guerra por su cuenta,  sin saber que están siendo vigilados por la policía franquista.

Aparecida originalmente por entregas en la revista “Top Comics” , los cinco capítulos de los que consta la obra fueron recopilados en los noventa en un cuidado tomo por Planeta en una edición que incluso contaba con una introducción de Vazquez Montalbán. A pesar de su aparente sencillez y su envoltorio de asumida obra de género, Felipe Hernández Cava firma el que quizás sea su guión más complejo y elaborado partiendo de una trama inspirada en maestros del polar como Léo Malet o el suspense como John Le Carré a los que auna la preocupación de Juan Marsé por dar voz a los derrotados, en una historia absorbente soberbiamente contextualizada y que progresivamente va llevando a su terreno para que las diversas capas confluyan en una historia que es al tiempo reinvindicación del género negro y testimonio del alienamiento de los vencidos de la Guerra Civil en general y de los autores de Historieta derrotados tras la Guerra Civil que tuvieron que buscarse la vida en una España más oscura y censuradora que la que imaginaban en sus obras de evasión, en particular.

Si Hernández Cava realiza una estupenda labor su compañero de fatigas, Federico del Barrio muestra un nivel de refinamiento y versatilidad gráfica apabullante para dotar a cada una de los diversos extractos de la historia de un acabado gráfico exclusivo partiendo siempre de un expresionista claroscuro inspirado en las obras del gran Alberto Breccia

La compenetración con Hernández Cava, tras haber colaborado previamente en cómics como “Las memorias de Amoros” y “Lope de Aguirre”, es total y ello se percibe en el conseguido engarzamiento de las diversos niveles del tebeo para lograr una historia que rica en significados y se convierte en ejemplo perfecto de metacómic varios años antes de que el concepto se pusiese tan de moda.

En fin, “El artefacto perverso” es uno de los mejores tebeos españoles publicados en los noventa y seguramente señala un punto de inflexión en la Historia del medio en nuestro país, por lo que debería estar siempre disponible en las librerias y bibliótecas. Sin embargo, la edición de Planeta se encuentra actualmente descatalogada y no ha sido reeditada, por lo que no estaría de más que alguna Editorial se acordara de esta obra y la incorporara a su catálogo. Calidad no le falta.

lunes, 10 de marzo de 2014

“47 Ronin”, de Stan Sakai, Mike Richardson y Kazuo Koike.




Planeta acaba de publicar “47 Ronin”, la adaptación en cómic de una historia popular japonesa, empeño personal de Mike Richardson,  editor fundador de Dark Horse y ocasional guionista, a quién le ha costado décadas verlo cristalizar y para el que ha contado con dos colaboradores excepcionales, el mítico Stan Sakai, en el apartado gráfico, en el que es su trabajo en colaboración más ambicioso a lo largo de su larga y premiada carrera, y Kazuo Koike, el legendario guionista de “El lobo solitario y su cachorro”, quién ha realizado tareas de asesoramiento e investigación sobre diversos aspectos de la leyenda y la cultura japonesa.

En “47 Ronin” se nos narran la caída en desgracia del señor Asano, un daimyo rural del siglo XVII, como consecuencia de las malas artes de un funcionario de la corte del Shogun al que no quiso sobornar. Asano es condenado a hacerse seppuku y sus bienes son confiscados, su linaje es extinguido y  sus samuráis  obligados a convertirse en ronin y vagar por Japón. Sin embargo, Oishi  el jefe de los antiguos samurais de Asano, ha ideado un plan para vengar a su señor y acabar con el protegido del Shogun,  aunque para conseguir su objetivo deba perder su honor y provocar su propia ignominia, pero Oishi y sus 46 compañeros están dispuestos a todo para vengar a su señor y restablecer el  honor de su Casa.

Mike Richardson, quien al parecer se ha pasado décadas reuniendo ingente cantidad de documentación obsesionado con esta historia, por fin se ha decidido a llevarla al cómic con excelentes resultados. Y es que Richardson, con el asesoramiento de Koike, ha tenido que hacer un verdadero esfuerzo de síntesis para poder reducir a una miniserie de cinco números una historia que partiendo de un hecho real cuenta con diversas versiones al formar parte del folklore popular japonés y haber inspirado asimismo numerosas. Richardson realiza una notable labor de síntesis y va directamente al grano en un cuidadoso guión que sabido transmitir al lector occidental toda la grandeza de los hechos que narra sino la propia esencia que según dice retrata como ninguna el carácter japonés..

Sin duda, uno de los grandes aciertos de Richardson ha sido contar para esta historia con todo un experto en el tema como es Stan Sakai, quién desde hace décadas lleva demostrando su conocimiento y talento en esa magnífica novela río sobre samuráis antropomórficos que es Usagi Yojimbo. Lo mejor que se puede decir de la colaboración es que Richardson  amolda de tal modo su guión al estilo de Sakai que “47 Ronin” parece un tebeo realizado en exclusiva por el artista hawaiano. Sakai aporta a la historia su fluida narrativa e inspira muchas de sus composiciones en la obra del grabador Ogata Gekko
  Por otro lado, las dos grandes dudas que podría despertar este trabajo de  Sakai, su capacidad para el tratamiento de la anatomía humana y la expresividad de sus rostros y el efecto del color sobre sus líneas, son disipadas con acierto por el gran Sakai quién adapta perfectamente su método de trabajo a la labor de equipo en la que hay que destacar el cuidado y elegante trabajo del colorista Lovern Kindzierski que se adapta como un guante al trazo de Sakai..

Se puede decir que Richardson y Sakai han cumplido con su objetivo y han puesto a disposición de los lectores occidentales un cómic de acción intenso al tiempo que respetuoso con la obra y la filosfía que lo inspira. Misón cumplida.

viernes, 7 de marzo de 2014

“Las brujas de Westwood”, de El Torres, Abel Garcia y Ángel Hernández.




Me gusta la gente que antes de lamentarse por lo mal que le van las cosas, se arremanga los brazos y busca sus propias soluciones. Por ese motivo, ya simpatizaba, desde la distancia y sin conocerlo personalmente,  con el guionista malagueño Juan Antonio Torres, conocido en el mundillo por  El Torres, quién ni corto ni perezoso fundó Amigo Cómics, una editorial indie en la que publicar directamente en Estados Unidos sus propios cómics. Uno de sus primeros éxitos ha sido este “Las Brujas de Westwood”, editado en España por Dibbuks en una cuidada edición, que confirma la calidad de un cómic que me ha parecido el más ambicioso y logrado de los trabajos del guionista hasta el momento, aun cuando haya sufrido  –como explica el propio autor- de bastantes dificultades en su azarosa edición original en Estados Unidos.

Jack, un escritor que ha logrado el éxito con un bestseller de terror adolescente del que prepara la segunda parte, sufre el bloqueo del escritor que se ve agravado por la muerte en extrañas circunstancias de su hermano. Agobiado por las fechas de entrega y su ambiciosa y estúpida esposa, Jack decide abandonar su cómoda vida en Los Angeles para regresar a Westwood, el barrio residencial de Boston donde se crió con su hermano y compartieron una infancia feliz. Sin embargo, las cosas han cambiado en Westwood donde las desapariciones se suceden y un aquelarre de hermosas y terribles brujas dominan el vecindario, siendo Jack el único que puede pararle los pies despertando los recuerdos dormidos del mal que junto a su hermano despertó en su infancia.

En “Las Brujas de Westwood” El Torres construye una compleja, e interesante y historia de terror contemporáneo en la que se nota el esfuerzo de documentación para la que mezcla con habilidad iconos clásicos del Terror como pueden ser las Brujas con una localización urbana tan ordinaria y familiar en los últimos tiempos como la del anodino barrio residencial norteamericano en el que solo aparentemente nunca pasa nada. 

En ese sentido las referencias a éxitos recientes como “Mujeres Desesperadas” o “Las Brujas de EastWick” son obvias pero, no nos equivoquemos, la historia ideada de El Torres no tiene nada de amable ni cómico –más allá de la insufrible presencia de la irritante esposa del protagonista y su merecido final- y la apuesta por el terror y el misterio es clara, construyendo una trama en la que se entremezclan la realidad y la ficción a un triple nivel y en la que se rastrean los ecos de clásicos modernos del Terror, como el literario Stephen King o el comiquero, y sobrevalorado en mi opinión, Steve Niles.

En el apartado gráfico, “Las Brujas de Westwood” es un cómic desigual consecuencia de los azares de su producción original, que provocó un baile de dibujantes que no le benefició. Para solucionarlo en parte, se ha mantenido en la edición española el dibujo original de Abel Garcia en los dos primeros números y los dos últimos han sido dibujados por Angel Hernández,  quién ha redibujado el tercero renunciándose así al dibujo original de la edición norteamericana del tercero, que corrió a cargo de Roger Bonet.

 Más allá de esas peripecias, Garcia y Hernández logran un trabajo correcto, con un dibujo expresionista y ligero en la línea precisamente de un especialista en el cómic del terror como es  Ben Templesmith. Lo que sí me ha parecido muy destacable y que da unidad al conjunto gráfico es la elegante y efectiva labor de la colorista Esther Sanz que no solo dota de coherencia al acabado de la historia sino además refleja sutilmente  el cambio de las atmósferas y las localizaciones.

Las Brujas de Westwood” es un buen cómic de género en el que su autor no solo ha intentado explotar con oficio sus resortes clásicos sino que además se ha esforzado en construir a partir de los mismos una trama ambiciosa que fuese más allá de los tópicos convencionales y las soluciones fáciles. Un esfuerzo que esperemos se vea recompensando con el respaldo de los aficionados.

jueves, 6 de marzo de 2014

“American Vampire 6” de Scott Snyder y Rafael Albuquerque y VVAA.





Publica ECC la sexta entrega de la serie regular de “American Vampire” finalizando el primer ciclo de la serie, reuniendo en este volumen el núm. 34 USA (último número de la serie regular, de momento) y dos especiales autoconclusivos "American Vampire: The long road to Hell", "American Vampire Anthology".. Y es que en este punto Snyder, agobiado por los múltiples compromisos y frentes abiertos en las diversas series del NUDC en las que participa, ha preferido parar y retomarla más adelante antes que ver como su dispersión afectaba a la calidad del proyecto.
En esta nueva entrega, volvemos a encontrarnos con Abilena Book quieén recibe la visita de un miembro de los Vasallos para advertirla sobre la nueva amenaza del misterioso comerciante gris mientras, por otro lado, el cazavampiros rocker Travis Kidd concederá su último deseo a ||una pareja de enamorados ladrones atacada por un grupo de vampiros antes de acabar con ellos.

Snyder demuestra que sabe como dejar una serie en suspenso proponiendo en el último número de la serie nuevas intrigas que quedan en el aire y que sin duda generarán expectaticón entre los aficionados. El resto del volumen se compelta con una serie de entretenidos números especiales entre los que destaca “The Long Road to Hell”, una historia autoconclusiva en la que vuelve a acudir a la fórmula que tanbien ha sabido interpretar entremezclando el imaginario norteamericano de los cincuenta mediante una joven pareja de bribones vagabundos que participan en una de sus entretenidas y efectivas tramas vampíricas.
Finalmente, completa el volumen el "American Vampire Anthology", una selección de diversas historias cortas realizadas por un variopinto y atractivo grupo de autores (Fábio Moon, Gabriel Bá, Gail Simone, Greg Rucka, Jeff Lemire,: Becky Cloonan, Declan Shalvey, Fábio Moon, Francesco Francavilla, Gabriel Bá, Ivo Milazzo, John Paul Leon, Rafael, Ray Fawkes, Tula Lotay) que ofrecen en historias autoconclusivas su visión del universo vampirico ideado por SnyderAlbuquerque y que, como suele ocurrir en estos casos, resulta bastante irregular.
Esperemos que tras poner en orden sus prioridades, el equipo creativo habitual retome la serie en breve y le hinquen el diente con ganas a ese anunciado nuevo ciclo.

miércoles, 5 de marzo de 2014

“Un Médico Novato”, de Sento Llobell.

 Dentro del amplio tratamiento que está teniendo la Guerra Civil Española en el Cómic patrio, ha generado muchas expectativas una de las últimas obras aparecidas,  avalada por la autoría del veterano autor valenciano Sento Llobell (no deja de resultar interesante y destacable como en historias localizadas en el período de la Guerra Civil autores como Sento Llobell o Kim y Altarriba con su “El Arte de Volar” han encontrado una nueva motivación creativa) y certificada por haber recibido el premio Fnac-Sins Entido 2013. Y a pesar de esos méritos "Un médico novato" no ha acabado de parecerme un cómic redondo.


 En  “Un Médico Novato”, Sento nos cuenta las experiencias de un pariente suyo Pablo Uriel durante 1936 cuando, tras licenciarse en medicina en Zaragoza, empieza a ejercer la carrera en un pueblo de La Rioja como sustituto del médico titular. Durante su estancia en el pueblo estalla la Guerra y Pablo asiste a los primeros desmanes de los requetés franquistas y, tras regresar a Zaragoza, es confinado en prisión debido a su afiliación a un partido de Izquierdas, desde donde volverá a ser testigo de la política de terror de los franquistas.

Un Médico Novato” es unacorrecta historia de corte costumbrista que tiene como telón de fondo la Guerra Civil Española ensalzando las intrahistorias de los que la vivieron de un modo u otro en primera mano. De este modo, Sento construye un cómic correcto y quizás demasiado agradable de leer y deja en el lector la sensación que la verdadera historia se desarrolla más allá de la amable visión de las desventuras del médico novato que construye Sento a través de su elegante y estilizado dibujo quien con aparente facilidad construye una historia lineal y sencilla que no acaba de epatar ni transmitir la carga dramática al lector que en mi opinión precisaría.

Quizás al tratarse el protagonista de la historia del  suegro del autor reste a este libertad en su caracterización psicológica y profundización en su posicionamiento  en el conflicto con lo que no llega a trasmitirse totalmente la tensión psicológica que debió padecer  durante su confinamiento y la historia acaba convirtiéndose en una sucesión de episodios anecdóticos demasiado amablemente tratados.
Donde brilla Sento es en el dibujo no solo por la soltura y belleza de su elegante trazo evocador de un clásico norteamericano como Peter Arno sino además por el tratamiento de la historia a partir de un falso blanco y negro embellecido por voladuras de color que resaltan siluetas y trazos reforzando el dibujo y guiando el ojo del lector sobria pero eficazmente.

Un médico novato” no es ni una denuncia ni una crónica de la guerra civil, sino más bien un incómodo episodio en la vida de una persona que por azar tuvo lugar en aquel período y que tampoco aparentemente le marcara especialmente gracias al elegante dibujo de Sento. Que sea ese el efecto buscado solo el autor lo salve. Esperemos que si la obra tiene una continuación queden más claras las intenciones del autor y sea más palpable la evolución del protagonista.