lunes, 21 de octubre de 2013

“Creepy Bernie Wrightson” y otros.




En la estela de la línea en la que recupera los clásicos Creepy” y “Eerie” y tras un primer volumen monográfico dedicado al gran Richard Corben, Planeta publica un segundo tomo dedicado a recopilar las obras que el no menos carismático Bernie Wrightson realizara para la Editorial Warren en sus cabeceras principales, “Creepy”, “Eerie” y "Vampirella". Realmente pocos autores con una trayectoria tan corta causaron tanto impacto como las pocas historias que un Wrightson en su mejor momento realizase para Warren y quizás por eso, tanto años después, siguen siendo recordadas y reeditadas.

En este cuidado tomo unitario que ha contado con la supervisión de José Villarrubia para que las tintas del maestro brillen en todo su esplendor se recogen historias fundamentales del terror en el noveno arte, como las historias que realizase junto a uno de sus compinches habituales, el guionista Bruce Jones en las que seguramente son las cimas más altas de su asociación, en historias como  “El hombre que Ríe”, “Pastelito Campestre”,  “Clarice” y, sobre todo, la destacadísima  Jenifer”. Aunque sea esta última la que más loas ha alcanzado por parte de la crítica especializada con razón y  una de las cimas de la historieta corta de terror made in E.C. Cómics y  por extensión Warren, cualquiera de las otras tres es buena muestra la gran compenetración existente entre guionista y dibujante siendo mi preferida de las cuatro la experimental “Clarice” en la que complementando perfectamente texto y dibujo se desarrolla una intensa y romántica historia de terror gótico más allá de la muerte.

Estas cuatro historias ya justificarían la compra del tomo, pero el resto del contenido también es de lo más destacable mostrando como el talento de un Bernie Wrightson que daba lo mejor de sí inspirado y con amplios plazos para desarrollar sus historias puede desarrollar todo su potencial para el dibujo de los monstruos más macabros y la consecución de climax terroríficos es casi sobrenatural.  En ese sentido, como bien se señala en el prólogo Villarrubia, Wrightson logra llevar un paso más allá dos influencias tan distantes como Frazetta o Ingles, reinterpretando el primoroso estatismo ilustrado del primero junto a la capacidad para el golpe de efecto mostruoso del segundo

Del resto de historias incluidas en el tomo mención especial merecen la estupenda “Anochecer”, con guión del editor Bill Dubay, la impresionante “El gato negro” y la climática “Aire Frío“ (guionizadas ambas por el propio dibujante) o “Una Saga Marciana” con guión de Nicola Cuti. En estas historias quedan patentes en el esplendido dibujo de Wrightson sus influencias literarias adaptando  historias de Poe y  Lovecraft, mientras que en las otras dos historias se homenajea a clásicos del cómic como el “Little Nemo” de Windsor McCay o el “Flash Gordon” de Alex Raymond, respectivamente. También resulta interesante en ese sentido “Dick Swift y su anillo de energía eléctrica”, una tierna historia fantástica guionizada por Bill Dubay y que Roger Stern debió tener en mente a la hora de inspirarse para la famosa “El niño que coleccionaba Spiderman”.
También en este tomo se recogen las historias en las que Wrightson exclusivamente realizó tareas de entintandor de otros dibujantes mostrando que en este terreno fue/es uno de los mejores, reforzando el trabajo a los lápices de un  dibujantes ya consagrado por aquella época como Carmine Infantino en ““Pastelito Campestre” y “Dick Swift y su anillo de energía eléctrica”, o un joven talentoso llamado Howard Chaykin en Reuben Youngblood: ¡Detective privado!”, un pastiche detectivesco guionizado por Budd Lewis que para mí es la peor historia de todo el tomo.
Sin embargo, sus historias en solitario como “El monstruo de Pepper Lake -una revisión del mito del monstruo del lago Ness- y sobre todo la historia que cierra el volumen “El monstruo del fango”, la única en color que es un claro referente precursor de otra de las grandes obras posteriores del dibujante. “Frankenstein”, vuelven a dejar constancia de su solvencia artística primando la fuerza de sus composiciones frente a la sencillez de sus tramas..
Aparte de todas las historias mencionadas el libro recoge cuidadosamente restauradas las diversas ilustraciones que Wrightson realizó para las revistas Warren y que demuestran el descomunal talento como ilustrador del dibujante.

En fin, es una pena que la etapa de Bernie Wrightson en los cómics Warren no se prolongase más a pesar de contar con todos las ventajas para ello (Wrightson era la niña de los ojos de Warren y el dibujante hacía lo que más le gustaba, historias de terror, aplaudidas por el público y la crítica). Sin embargo, duró poco y probablemente por ese motivo las historias recogidas en este volumen son tan  recordadas y destacables. Un tomo imprescindible para entender toda una época del cómic.

domingo, 20 de octubre de 2013

Ya se conoce el cartel ganador del VIII Salón de Manga de Andalucía.



Ya se conoce el carte de la nueva edición del Salón de Manga de Andalucía obra de la jienense Sandra Garzón Hernández. seleccionado entre los veintiún carteles presentados al concurso que se convocó para la ocasión. Una buena idea para dar a conocer nuevos talentos.

Toda la información sobre el Salón aquí.

viernes, 18 de octubre de 2013

“Batman: Más oscuro que la muerte”. de Bruce Jones y Ariel Olivetti.




ECC Ediciones recupera para el mercado español el último arco argumental de la estupenda serie “Batman: Legends of the Dark Knight”, de la que tan buenos recuerdos guardamos los que la conocimos gracias a Ediciones Zinco allá por finales de los ochenta con arcos cerrados de unos cinco números que venían firmados por equipos creativos de primera. Esa idea inicial de aventuras cerradas fue evolucionandoconforme la serie avanzaba -o degeneraba- pero para esta última entrega que ECC ha editado por primera vez en España en un tomo unitario titulado “Más oscuro que la muerte” sí intentó recuperarse  la idea original en una historia, desarrollada por el legendario guionista Bruce Jones y el impactante dibujante argentino Ariel Olivetti en los números 207 a 211 de la serie,  que pretendía ser un gran broche final para una serie mítica.

En “Más oscuro que la muerte”, un atribulado Bruce Wayne es invitado a una fiesta de pedida en la fastuosa mansión de los Billingsworth, unos millonarios decadentes, enamorándose perdidamente de la hermana de la novia, Lilith. Sin embargo, la cosa se tuerce cuando desaparecen de la mansión dos mujeres aprovechando el apagón generalizado en Gotham, Janie, la novia y hermana de Lilith, y Miriam, la hija del mayordomo de los Billingsworth. Cuando Lilith empieza a recibir los dedos de su hermana desaparecida junto a la nota de un rescate, Wayne usará de su alter ego murciélago para peinar los bajos fondos gothamitas y descubrir los secretos inconfesables que se ocultan tras las dos desapariciones.

No siempre la suma de dos grandes talentos individuales consigue la necesaria compenetración como para ofrecer obras inolvidables como se les puede presuponer y algo de eso les pasó a Bruce Jones y Ariel Olivetti en “Más oscuro que la muerte”, ya que  que, símil musical mediante, no lograron acompasar la misma melodía haciendo que la historia desafine bastante. Jones, un guionista de culto que realizó sus mejores trabajos en los años setenta y casi siempre ha contado con enormes artistas  a su lado, orquesta un complejo, artificioso e inteso thriller psicológico en torno a las emociones de Bruce Wayne/Batman en su investigación del secuestro con el que el frío hiperrealismo de Ariel Olivetti no acaba de casar.
 El corbeniano Olivetti sin duda es un gran dibujante, pero su estilo no se ajusta demasiado bien a lo que la historia demanda –da vértigo fantasear lo que podrían haber hecho dibujantes clásicos de Batman como Adams, Rogers o Newton con estos mimbres- y a pesar de lo impactante y espectacular de sus dibujos, especialmente en su tratamiento de los volúmenes y las perspectivas, no es capaz de imprimir a la historia la intensidad oscura que precisa ni desliar con claridad la espesa madeja ideada por un Jones que hay que decir también que es excesivamente literario y en ocasiones su errático guión no ayuda demasiado a un dibujante ensimismado en su propio lucimiento.

En fin, una pena que la historia no sea todo lo redonda como sería de esperar para poner el colofón a una serie de tan agradable lectura como fue “Legends of The Dark Knight” en sus primeros tiempos y los autores elegidos no supiesen poner la suma de su talentos en mejorar el resultado final.

jueves, 17 de octubre de 2013

“American Vampire: El Señor de las Pesadillas”, de Dustin Nguyen y Scott Snyder.




Uno de los síntomas de la buena salud de una serie es que se extienda y dé lugar a spin off y nuevas miniseries relacionadas, a veces muy rebuscadamente,  con la principal ampliando y consolidando su universo de ficción. Uno  que han sabido entender sin caer en el abuso esta posibilidad es el guionista Scott Snyder que poco a poco, a través de cuidadas miniseries ha ido ampliando el rico universo vampírico que creó junto a Rafael Albuquerque en la serie Vertigo  "American Vampire" , desarrollando subtramas y profundizando en  personajes con los que luego nutrir a la serie principal. La última de estas miniseries que ha publicado en España ECC Ediciones es “American Vampire: El Señor de las Pesadillas” en la que junto al dibujante de origen vietnamita Dustin Nguyen introduce su particular versión del vampiro icónico, Drácula.

Es 1954 y en plena Guerra Fría de la sede británica de los Vasallos de los Luceros del Alba es secuestrado su prisionero más peligroso, el poderoso líder de los vampiros del Cárpato capaz con su sola voluntad de dominar a sus congéneres y a los humanos desde su ataúd. El agente Hobbes, con un pasado marcado por el todopoderoso vampiro, tendrá que contactar de nuevo con la retirada agente Felcia Book y su particular hijo Gus para detener la comitiva de Drácula antes que llegue a su destino al tiempo que forjar una alianza contra natura con sus enemigos naturales.

Entretenidísima historia la que se marca Snyder a lo largo de los cinco números de esta miniserie para reinterpretar el pastiche clásico de vampiros reforzándolo con una subtrama de espionaje ambientada en la Guerra Fría.  Snyder que hasta el momento se había preocupado muy mucho de obviar los referentes clásicos en la serie introduce al arquetipo vampiro por antonomasia Drácula pero revisado con astucia para adaptarlo a las peculiaridades fijadas por el guionista para su serie aun manteniendo los suficientes elementos clásicos de la identidad del Vampiro cómo para que resulte familiar e identificable incluso incorporando diversos referentes en la trama que directamente entroncan con la novela clásica de Stoker. No contento con ello, Snyder hace avanzar la historia para incorporar novedades que afectarán directamente a la organización de cazavampiros de los Vasallos para abrir nuevas vías argumentales que poder desarrollar en el futuro.

En esta miniserie, el apartado gráfico corre a cargo de Dustin Nguyen que realiza el que para mí es uno de  sus mejores trabajos hasta la fecha. Con un estilo expresionista y sucio que no rompe con la línea estética marcada por Albuquerque otorga a la historia el ritmo  que requiere, a pesar de contar con diversos flashbacks y desarrollarse en diversas localizaciones. Nguyen realiza un estupendo trabajo y no me importaría que siguiese apareciendo en la cabecera principal supliendo a Alburquerque.

En fin,  American Vampire: El Señor de las Pesadillas” es una muy entretenida historia de vampiros en las que Snyder demuestra su buena mano en el género siendo probablemente en la actualidad el autor que más está haciendo por ampliar su concepto ofreciendo dentro de lo que cabe aportes interesantes. Esperemos que siga así durante mucho tiempo.

miércoles, 16 de octubre de 2013

“Justin y la Espada del Valor”, de Manuel Sicilia y otros.



Es una pena que el ministro Montoro ningunee de tal modo el cine español como para despreciar su existencia y  por mera ignorancia o directamente mala fe a la hora de disparar al bulto esté pasando por alto que la animación española es por calidad una de las mejores del mundo sin que nada tenga que envidiar a otras más cacareadas. El último ejemplo lo tenemos con “Justin y la Espada del Valor”, obra enteramente española que nada tiene que envidiar a los productos anglosajones de Pixar o Dreamworks, dando un poco de pena que por falta quizás de mayor promoción pueda pasar desapercibida (este fin de semana éramos menos de doce personas en la sala).

Justin es un joven hijo del mayor abogado del reino y nieto de su principal caballero que sueña con emular las gestas de su abuelo a pesar que la caballería ha sido prohibida en el Reino y su padre pretende que estudie leyes como él. Apoyado únicamente por su abuela, Justin partirá en busca de la espada de su abuelo para convertirse en el caballero con el que sueña ser y de paso salvar al Reino de los malvados planes de Heraclio, el caballero renegado que asesinó a su abuelo y reúne un ejército para conquistar el desprotegido Reino.

Justin y la Espada del Valor” es la mejor película de animación que llevo vista a lo largo de año y lo digo con conocimiento de causa ya que por la edad de mi peque me he tragado unas cuántas. Quizás visualmente no sea la más impactante pero sí la que, sin el resguardo del aparato comercial de las grandes corporaciones ni el cobijo de ser continuación de éxitos anteriores o estar protagonizadas por personajes de tebeo, me ha enganchado más gracias al cuidado que se percibe en cada uno de los detalles y la construcción de una historia apta para niños de todas las edades pero con los suficientes guiños cómicos como para resultar también atractiva a los adultos (no como la tendencia actual que es precisamente la contraria, que los gags son tan adultos que se olvidan casi de que los niños han de entender sus guiños ya que se supone son su público potencial). “Justin y la Espada del Valor” practica un humor blanco e inteligente para contar una historia cargada de aventuras y repleta de una galería de personajes estupendamente diseñados por los que el espectador no puede más que sentir simpatía.

Con una animación más que correcta y el trasfondo de una historia de ribetes clásicos modernizada solo lo justo para satisfacer los gustos de los más jóvenes, “Justin y la Espada del Valor” no inventa nada pero revalida las fórmulas clásicas en una historia para disfrutar en familia e incorpora valores de siempre que nunca han estar trasnochados.  

Ideal para que el ministro Montoro lleve a sus hijos o nietos aunque quizás ya los haya llevado y se haya creído que era una peli yanqui.

martes, 15 de octubre de 2013

“Batgirl 4”, de Gail Simone, Daniel Sempere, Ed Benes y otros.


¡ Hay que ver las cantidad de virguerías que han de hacer los guionistas del NUDC para mantener cierta coherencia en su trabajo regular en las series y coordinarse con los continuos megaeventos establecidos por la editorial! Una de las que mejor está sabiendo adaptarse a esta forma de trabajar es Gail Simone que sin desdecir los dictados de la editorial mantiene la impronta y la esencia de su “Batgirl”, como queda patente en esta cuarta entrega de las publicadas por ECC Ediciones en las que se recogen el Annual 1, el Batgirl 0 y los números 14 a 16 de la serie regular.

En el Anual, Batgirl se las verá con una Garra formada por el Tribunal de los Búhos y Catwoman mientras que en el número 0 se nos recuenta el origen del personaje adaptándolo al NUDC pero el plato fuerte se encuentra en los números de la serie regular donde la Chica Murciélago se volverá a reencontrar con el mismísimo Joker, el archienemigo de Batman que tiempo atrás la dejó parapléjica y ahora pretende casarse con ella.

Lo cierto es que el Anual dibujado por Admira Wijaya y con el que Simone cumple en parte con el expediente de participar en el megaevento de “La noche de los Búhos” que implicó a todas las colecciones de la franquicia Batman es la historia más floja de las publicadas hasta la fecha en la cabecera mermada no solo por la simpleza de la historia ideada por una Simone en automático sino por la deficiente narrativa del dibujante Admira Wijaya, un joven de estilo hiperrealista con un amplio margen de mejora. El regusto amargo que deja historia lo arregla en parte la sencilla historia autoconclusiva del número cero en la que Simone vuelve a recontarnos el origen del personaje estableciendo sus convenciones en el NUDC.

Más interés despierta el seguimiento de la historia principal en el que Simone, aparte de cumplir con la participación en el evento “La muerte de la familia”, en la que por fin se alcanza uno de los momentos culminantes de la serie con el reencuentro de nuevo de Barbara Gordon con el Joker, el villano que la mutilase en la recomendable La Broma Asesina”. Lejos de la excelencia e esta, Simone escribe una historia bien urdida en la que muestra, como contrapunto a lo representado hasta ahora, a una Batgirl más segura de sí misma y letal que nunca urdiendo una entretenida trama de acción trepidante en la que se ven inmersos buena parte de los secundarios aparecidos hasta el momento en la serie y en la que Barbara se llevará más de una sorpresa desagradable.

En el aspecto gráfico, Ed Benes y Daniel Sempere realizan una más que aceptable labor en la parte gráfica aunando una correcta narración con la espectacularidad  que una serie de este tipo requiere. Quizás no sean dibujantes hot pero conocen perfectamente el género y tienen oficio para salir de cualquier situación airosos.

En fin, “Batgirl” sigue siendo una serie de lo más entretenida gracias a la buena labor de una guionista capaz de contentar tanto a sus jefes como a los aficionados al personaje protagonista, lo que la ha permitido convertirse en una de las más longevas dentro de la actual DC. Las razones se entienden leyendo este tebeo.

lunes, 14 de octubre de 2013

“Spleen”, de Esteban Hernández.




De las posibilidades infinitas que tiene como soporte el Cómic somos cada vez más los convencidos y a ello ayuda la siempre sorprendente obra de autores tan coherentes como el valenciano Esteban Hernández quien con cada nuevo trabajo aporta su particular y personal mirada al siempre complejo mundo de las emociones y los sentimientos, denunciando los absurdos y contradicciones de la cotidianidad contemporánea y desarrollando de paso una sólida carrera de la que su último cómic autoeditado en forma de minicómic, “Spleen”, es de momento la última muestra
En “Spleen”, se  nos cuenta la historia de Matías quién ha sentido a lo largo de toda su vida como la melancolía, el desasosiego y la angustia vital le han acompañado mediatizando sus relaciones. Un revoltijo de emociones a las que resulta difícil ponerles nombre y explicarlas aunque ya en la antigua Grecia las llamaran Bilis Negra y en Francia Baudalaire las denominara Spleen. Matías, un parado desnortado, intenta sobrellevar ese monstruo gigantesco con el que convive y que en ocasiones le paraliza aprendiendo poco a poco junto a su pareja a manejarlo e incluso convirtiéndolo con el tiempo en fuente de riqueza e inspiración aunque ello suponga también renunciar a otras cosas.
Desde hace tiempo sigo la trayectoria de Esteban Hernández, un autor joven de los que se arremanga y antes de lamentarse por la escasez de oportunidades desde hace ya años viene apostando por la autoedición para dar a conocer su propia obra en la que explora a partir de historias solo aparentemente sencillas y cargadas de cotidianidad las revueltas de la hondura del alma humana (la cursilería de esta frase solo achacable al menda que esto escribe, ojo).

Spleen” es una obra clásica de Esteban Hernández en la que el autor se acerca desde un planteamiento a medio camino entre lo biográfico y lo costumbrista a una emoción, un sentimiento que de un modo u otro le obsesiona tanto como para dedicarle el esfuerzo de dedicarle un tebeo. En este caso, el elegido es esa angustia vital, el Spleen baudaleriano, que describe a través de las peripecias de su trasunto el dibujante en paro Matías.

 Hernández plasma con su buena mano habitual la descripción de la angustia que atenaza al protagonista y cómo de un modo u otro ha ido influyendo en su vida hasta conformar su existencia. Obsesiones e ideas que los que hemos leído otros trabajos de Hernández ya conocemos desde los primeros “Usted” y que siempre ha sabido expresar con sutileza, ingenio e inteligencia. Sin embargo, en el último tramo de esta obra, cuando el autor da un marcado giro hacia el humor, el absurdo y el surrealismo ofreciendo posibilidades argumentales novedosas que cierra quizás demasiado abruptamente, finiquitando con una sentencia cargada de humor negro las posibilidades que  la historia ofrecía en ese sentido y sospecho que a Hernández no le acababan de interesar. 
En el aspecto gráfico, Hernández vuelve a mostrar su talento para describir lo absurdo de la cotidianidad contemporánea, sacando partido de sus variados recursos gráficos y narrativos junto  a su característico estilo plástico y caricaturesco que combina con los literarios cartuchos que ilustran las viñetas sirviendo de argamasa a la narración la estudiada composición de página a partir de la rígida y exigente retícula de cuatro o seis viñetas por página, para lograr la necesaria complementariedad entre las cartelas y las ilustraciones. Por otro lado, Hernández abandona el color para en esta obra apostar por un blanco y negro que refuerza la expresividad de los personajes y el premeditado acabado sencillo  de la historia.

En fin, Esteban Hernández es un explorador de la angustia vital que ha dedicado su obra hasta el momento a entenderla y sobrellevarla. Una tarea compleja que le convierte –asumidamente, sospecho- en un autor minoritario que prefiere sugerir ideas antes de exponerlas abiertamente mediante originales historias que como este “Spleen” carga de cotidianidad y surrealismo dejando al lector la última palabra para entenderla y, de paso quizás mediante su lectura, entenderse algo mejor. 

Si alguien quiere darle un trago a su “Spleen”, puede hacerlo desde aquí.

viernes, 11 de octubre de 2013

Cartel comentado y programa del Comic Nostrum 2013.



No había comentado nada, aunque se dio a conocer ya hace algún tiempo, del Cartel de la nueva edición del ComicNostrum mallorquín en su edición de 2013.

  El cartel representa, a partir de un dibujo de su creador gráfico Rafael Vaquer, al ochenteno Johnny Roqueta publicado durante años en “El Jueves”. El cartel a mí me parece chulo y llamativo con ese contraste de colores tan chillones.

Toda la programación del ComicNostrum, que se va a celebrar del 22 al 27 en detalle aquí, pero merece especial mención el homenaje al recientemente desaparecido Antonio Bernal y la presencia de Blutch.

jueves, 10 de octubre de 2013

“Saga: Capítulo 2”, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples.


  


Ya glosé por aquí hará  cosa de un año las bondades de la primera entrega de “Saga”, la última obra del casi siempre interesante Brian K. Vaughan y la exquisita dibujante Fiona Staples. Leída la segunda entrega publicada por Planeta que recoge los números 7 a 12 de la serie regular de Image casi podría reiterar punto por punto lo expuesto entonces, pero además creo que este segundo capítulo introduce y refuerza algunos elementos que no estaría de más resaltar.

En estos números, Alana y Marko prosiguen su huida en busca de un lugar donde criar a su pequeña hija en paz. Sin embargo, la aparición de los abuelos paternos en la nave en la que escapan provocará una nueva fuente de tensiones al hacer desaparecer a Izabel, la extrovertida nanny fantasma que les acompaña. Mientras Marko y su madre se trasladan a un inhóspito planetoide para rescatarla, Alana estrechará relaciones con su suegro Barr quién le hará sorprendentes revelaciones. Además, los perseguidores encargados de acabar con tan especial familia estrechan el círculo en torno a ellos.
Vaughan sigue desarrollando con mano firme la historia, consiguiendo la difícil tarea en un género tan trillado como el Fantástico de desarrollar una obra atractiva a un amplio abanico de lectores. Vaughan explora bajo la apariencia aventurera de la historia de una manera sutil, inteligente y sensible conceptos tan peliagudos y aparentemente ajenos a las Odiseas Espaciales como el Amor y los sacrificios que este ocasiona, siendo estas ideas el motor sobre el que se asientan las conductas de la cada vez más amplia galería de personajes que van apareciendo en la historia y desarrollándola en diversas subtramas interconectadas.

Otro de los atractivos de la serie es la calculada ambigüedad con la que Vaughan ha construido a sus personajes y el escenario por el que se mueven, más propios de un cuento de hadas o la mitología clásica  que de los estereotipos de las Odiseas Espaciales. Vaughan aprovecha de esta tergiversación y las referencias clásicas que impregnan todo el cómic para aportar una patina de originalidad  y enriquecer el conjunto aprovechando la introducción de un narrador interpuesto para reforzar esas raíces con los cuentos de hadas y la tradición del folklore que exige una continuada llamada de atención al lector así como las continuas alusiones de los personajes que rompen la cuarta pared una y otra vez exigiendo su participación en la historia. Y es que "Saga" no es solo interesante por lo que cuenta, sino incluso más, por cómo se narra y construye la historia.

En el aspecto gráfico, Staples realiza un trabajo espléndido con una iconografía propia y personal que está más cercana a los montajes operísticos o teatrales que a los cánones científicos de la Ciencia Ficción. La dibujante aúna una narración sutil y aparentemente sencilla, pero  plena de inteligentes recursos al servicio de la historia, con la elegante expresividad de sus personajes que consigue que, al menos los protagonistas, resulten cercanos y entrañables al lector.

En fin, si “Saga” prosigue por estos derroteros presumo que estamos ante la obra de madurez de Brian K. Vaughan, al menos en la que se muestra más sobrio y tranquilo, y menos ansiosos que en sus anteriores series por demostrarnos constantemente su cultura, sensibilidad e inteligencia. Vaughan parece haber descubierto junto a la paternidad que esas cualidades lucen más si resultan menos evidentes y se ponen al servicio de la historia y, de momento, el resultado es esta estupenda fábula sobre el amor que debería leer todo el mundo. Ojalá no se tuerza en las siguientes entregas porque estamos ante uno de los tebeos indispensables del momento.

miércoles, 9 de octubre de 2013

“Gravity”, de Alfonso Cuarón.



El Espacio, la última frontera, decía la famosa serie. El Espacio siempre ha sido objeto de fascinación para la imaginación del hombre reflejándose en sus obras pero especialmente ha sido escenario para adaptar  aventuras imaginadas en el Cine y el género de la Ciencia Ficción en las que se ha visto fagocitado, trillado y mancillado hasta la extenuación. Por eso resulta bienvenida una propuesta como la de “Gravity” que pone las cosas en su sitio y recupera el respeto por esa bella inmensidad vacía aportando un sutil cambio de perspectiva al reflejar toda la opresiva grandeza del vacío estelar y su peligro mortal desde una perspectiva de género solo aparentemente más realista, la del llamado cine de catástrofes.

El argumento de la película es tan desnudo como simple: mientras una misión estadounidense está realizando reparaciones rutinarias en el espacio se produce un fatal accidente y pierden contacto con el control de Tierra. Aislados en sus trajes espaciales, los dos astronautas supervivientes inician una carrera para intentar alcanzar una nave en condiciones que les permita regresar a la Tierra antes que se les acabe el oxígeno de sus tanques.

Gravtity” es una más que satisfactoria dramatización sobre un accidente espacial, aceptando la hipótesis poco probable que de producirse uno real de las características expuestas pudiera haber supervivientes.  Aceptando por tanto que estamos en la ficción del cine, Cuarón se dedica a hacernoslo pasar mal desarrollando esta historia de supervivencia en un escenario tan complejo y desconocido como el Espacio apoyado en las  solventes interpretaciones de George Clooney y Sandra Bullock, en unos papeles ideales  para su lucimiento. Clooney, como el encantador veterano en el espacio que afronta la dramática situación a base de profesionalidad y sangre fría, y la Bullock, como una sufriente mujer marcada por sus perdidas que saca fuerzas de flaqueza para asirse a la vida. Es precisamente en estos papeles en los que hay que sufrir y requieren un importante esfuerzo físico en los que más luce Sandra Bullock y en este hay que reconocer que la veterana actriz lo borda rivalizando desde ya con  la mítica Ripley de Sigourney Weaver en el rol de diva espacial. La pareja se complementa y logra una química a pesar de la poca expresividad que les permite durante la mayor parte de la película estar atrapados dentro de sus trajes espaciales.

Por lo demás, Cuarón hace del Espacio el verdadero protagonista del filme con una acertada y sobria dirección en la que se ahorra florituras y se limita a ofrecer en toda su inmensidad la esencia de la historia sacando el máximo partido del inmenso escenario por el que deambulan los personajes y no obviando la influencia de Kubrick para trasladar al espectador la omnipresente peligrosidad y belleza hipnótica del Espacio sin descuidar  la claustrofóbica tensión del drama de los protagonistas luchando por su vida. Cuarón logra equilibrar en ese sentido lo pequeño y grande de la historia y comprimirlo todo no más allá de los noventa minutos de la película con lo que las desdichas que viven los protagonistas no acaba por resultar plomiza al espectador ni cae en la tentación del ensimismamiento del plano frecuencia poniendo la belleza del escenario al servicio de la historia y renunciando a los añadidos facilones.

 Gravity” es una película más que interesante sustentada en unos cuidados efectos especiales al servicio de la historia, una excelente fotografía y el buen trabajo de la pareja de actores implicados hasta la extenuación con la historia. Todo junto consigue que “Gravity” convenza en su tramposa verosimilitud  especialmente en la versión 3D. Recomendable.

martes, 8 de octubre de 2013

“Batman Incorporated 1”, de Grant Morrison y Chris Burnham.




Leída la primera entrega  de las tres en que ECC ha programado la publicación del segundo volumen de “Batman Inc.”, de cuyo primer volumen ya comenté algo por aquí, en la que el escocés Grant Morrison retoma las andanzas del Caballero Nocturno en su lucha contra Talia al Ghul en la que se ha anunciado como la conclusión de su larga etapa al frente de las series de El Hombre Murciélago. En este primer TPB se recogen los números cero a cuatro de la maxiserie.
Batman ha logrado reunir a los superhéroes de diversos puntos del mundo a los que ha servido de inspiración  en una organización mundial destinada a enfrentarse a la amenaza global de la red de  Leviatán desarticulando sus células allá donde aparezcan y evitando así que se cumpla el futuro que atisbó durante el tiempo que estuvo muerto. Sin embargo, Leviatán liderada por la hija de Ras al Ghul está profundamente introducida en Gotham y los agentes durmientes de la Organización  están preparados para sembrar el caos por toda la ciudad en cualquier momento. Cuando Talia ofrece una enorme recompensa para acabar con Damian, el hijo que tuvo con Batman y tomó partido por este en su guerra particular, solo Cerillas Malone y Batman podran salvar al díscolo Damian.

Morrison vuelve con fuerzas renovadas a esta serie dispuesto a acabar de contar lo que empezó hace tanto tiempo en una monumental historia de enredo en la que se superponen las tramas hasta el punto que la obra parece carecer de un argumento vistas las cantidad de referencias e interconexiones que el escocés incorpora para desesperación del lector distraído u ocasional incapaz de seguir en toda su extensión su plan.

 A pesar de ello, estos números se leen con agrado gracias al variado elenco de situaciones planteadas por el escocés que dotan de una gran riqueza a la historia confiando en que el desarrollo de la trama vaya resolviendo los argumentos planteados en torno al triángulo de amor-odio formado por Bats, Talia y Damian comprobada la habilidad con la que Morrison se desenvuelve en este tipo de historias aparentemente caóticas. Con todo, en este TPB,  se pueden disfrutar de episodios concretos que por sí mismo tienen coherencia dentro del rompecabezas planteado, como la divertida biografía de Talia, la recuperación de Cerillas Malone, el divertido alter ego mafioso de Batman, o la narración del enfrentamiento con Goat-Boy.

En el aspecto gráfico, Chris Burham realiza un trabajo muy solvente con un estilo directamente influido con el de Frank Quitely y que tanto satisface a Morrison. Burnham en ese sentido se muestra como un alumno aventajado del artista inglés y ofrece un tebeo vistoso y una narración fluida y moderna directamente tributaria de la de Quitely que no se resiente por las múltiples referencias y detalles que esconden sus viñetas.

En fin, a la espera de leer las siguientes entregas (la segunda ya publicada en España todavía no ha caído en mis manos) “Batman Inc.” se ofrece como un estupendo divertimento que hará las delicias de todos los seguidores de Bats en una historia global que probablemente sea una de lasmás ambiciosa ideadas en torno a la franquicia del Murciélago y solo un guionista de la talla de Grant Morrison puede ser capaz de resolver sin caer en el ridículo. Seguiremos informando.