miércoles, 16 de octubre de 2013

“Justin y la Espada del Valor”, de Manuel Sicilia y otros.



Es una pena que el ministro Montoro ningunee de tal modo el cine español como para despreciar su existencia y  por mera ignorancia o directamente mala fe a la hora de disparar al bulto esté pasando por alto que la animación española es por calidad una de las mejores del mundo sin que nada tenga que envidiar a otras más cacareadas. El último ejemplo lo tenemos con “Justin y la Espada del Valor”, obra enteramente española que nada tiene que envidiar a los productos anglosajones de Pixar o Dreamworks, dando un poco de pena que por falta quizás de mayor promoción pueda pasar desapercibida (este fin de semana éramos menos de doce personas en la sala).

Justin es un joven hijo del mayor abogado del reino y nieto de su principal caballero que sueña con emular las gestas de su abuelo a pesar que la caballería ha sido prohibida en el Reino y su padre pretende que estudie leyes como él. Apoyado únicamente por su abuela, Justin partirá en busca de la espada de su abuelo para convertirse en el caballero con el que sueña ser y de paso salvar al Reino de los malvados planes de Heraclio, el caballero renegado que asesinó a su abuelo y reúne un ejército para conquistar el desprotegido Reino.

Justin y la Espada del Valor” es la mejor película de animación que llevo vista a lo largo de año y lo digo con conocimiento de causa ya que por la edad de mi peque me he tragado unas cuántas. Quizás visualmente no sea la más impactante pero sí la que, sin el resguardo del aparato comercial de las grandes corporaciones ni el cobijo de ser continuación de éxitos anteriores o estar protagonizadas por personajes de tebeo, me ha enganchado más gracias al cuidado que se percibe en cada uno de los detalles y la construcción de una historia apta para niños de todas las edades pero con los suficientes guiños cómicos como para resultar también atractiva a los adultos (no como la tendencia actual que es precisamente la contraria, que los gags son tan adultos que se olvidan casi de que los niños han de entender sus guiños ya que se supone son su público potencial). “Justin y la Espada del Valor” practica un humor blanco e inteligente para contar una historia cargada de aventuras y repleta de una galería de personajes estupendamente diseñados por los que el espectador no puede más que sentir simpatía.

Con una animación más que correcta y el trasfondo de una historia de ribetes clásicos modernizada solo lo justo para satisfacer los gustos de los más jóvenes, “Justin y la Espada del Valor” no inventa nada pero revalida las fórmulas clásicas en una historia para disfrutar en familia e incorpora valores de siempre que nunca han estar trasnochados.  

Ideal para que el ministro Montoro lleve a sus hijos o nietos aunque quizás ya los haya llevado y se haya creído que era una peli yanqui.

martes, 15 de octubre de 2013

“Batgirl 4”, de Gail Simone, Daniel Sempere, Ed Benes y otros.


¡ Hay que ver las cantidad de virguerías que han de hacer los guionistas del NUDC para mantener cierta coherencia en su trabajo regular en las series y coordinarse con los continuos megaeventos establecidos por la editorial! Una de las que mejor está sabiendo adaptarse a esta forma de trabajar es Gail Simone que sin desdecir los dictados de la editorial mantiene la impronta y la esencia de su “Batgirl”, como queda patente en esta cuarta entrega de las publicadas por ECC Ediciones en las que se recogen el Annual 1, el Batgirl 0 y los números 14 a 16 de la serie regular.

En el Anual, Batgirl se las verá con una Garra formada por el Tribunal de los Búhos y Catwoman mientras que en el número 0 se nos recuenta el origen del personaje adaptándolo al NUDC pero el plato fuerte se encuentra en los números de la serie regular donde la Chica Murciélago se volverá a reencontrar con el mismísimo Joker, el archienemigo de Batman que tiempo atrás la dejó parapléjica y ahora pretende casarse con ella.

Lo cierto es que el Anual dibujado por Admira Wijaya y con el que Simone cumple en parte con el expediente de participar en el megaevento de “La noche de los Búhos” que implicó a todas las colecciones de la franquicia Batman es la historia más floja de las publicadas hasta la fecha en la cabecera mermada no solo por la simpleza de la historia ideada por una Simone en automático sino por la deficiente narrativa del dibujante Admira Wijaya, un joven de estilo hiperrealista con un amplio margen de mejora. El regusto amargo que deja historia lo arregla en parte la sencilla historia autoconclusiva del número cero en la que Simone vuelve a recontarnos el origen del personaje estableciendo sus convenciones en el NUDC.

Más interés despierta el seguimiento de la historia principal en el que Simone, aparte de cumplir con la participación en el evento “La muerte de la familia”, en la que por fin se alcanza uno de los momentos culminantes de la serie con el reencuentro de nuevo de Barbara Gordon con el Joker, el villano que la mutilase en la recomendable La Broma Asesina”. Lejos de la excelencia e esta, Simone escribe una historia bien urdida en la que muestra, como contrapunto a lo representado hasta ahora, a una Batgirl más segura de sí misma y letal que nunca urdiendo una entretenida trama de acción trepidante en la que se ven inmersos buena parte de los secundarios aparecidos hasta el momento en la serie y en la que Barbara se llevará más de una sorpresa desagradable.

En el aspecto gráfico, Ed Benes y Daniel Sempere realizan una más que aceptable labor en la parte gráfica aunando una correcta narración con la espectacularidad  que una serie de este tipo requiere. Quizás no sean dibujantes hot pero conocen perfectamente el género y tienen oficio para salir de cualquier situación airosos.

En fin, “Batgirl” sigue siendo una serie de lo más entretenida gracias a la buena labor de una guionista capaz de contentar tanto a sus jefes como a los aficionados al personaje protagonista, lo que la ha permitido convertirse en una de las más longevas dentro de la actual DC. Las razones se entienden leyendo este tebeo.

lunes, 14 de octubre de 2013

“Spleen”, de Esteban Hernández.




De las posibilidades infinitas que tiene como soporte el Cómic somos cada vez más los convencidos y a ello ayuda la siempre sorprendente obra de autores tan coherentes como el valenciano Esteban Hernández quien con cada nuevo trabajo aporta su particular y personal mirada al siempre complejo mundo de las emociones y los sentimientos, denunciando los absurdos y contradicciones de la cotidianidad contemporánea y desarrollando de paso una sólida carrera de la que su último cómic autoeditado en forma de minicómic, “Spleen”, es de momento la última muestra
En “Spleen”, se  nos cuenta la historia de Matías quién ha sentido a lo largo de toda su vida como la melancolía, el desasosiego y la angustia vital le han acompañado mediatizando sus relaciones. Un revoltijo de emociones a las que resulta difícil ponerles nombre y explicarlas aunque ya en la antigua Grecia las llamaran Bilis Negra y en Francia Baudalaire las denominara Spleen. Matías, un parado desnortado, intenta sobrellevar ese monstruo gigantesco con el que convive y que en ocasiones le paraliza aprendiendo poco a poco junto a su pareja a manejarlo e incluso convirtiéndolo con el tiempo en fuente de riqueza e inspiración aunque ello suponga también renunciar a otras cosas.
Desde hace tiempo sigo la trayectoria de Esteban Hernández, un autor joven de los que se arremanga y antes de lamentarse por la escasez de oportunidades desde hace ya años viene apostando por la autoedición para dar a conocer su propia obra en la que explora a partir de historias solo aparentemente sencillas y cargadas de cotidianidad las revueltas de la hondura del alma humana (la cursilería de esta frase solo achacable al menda que esto escribe, ojo).

Spleen” es una obra clásica de Esteban Hernández en la que el autor se acerca desde un planteamiento a medio camino entre lo biográfico y lo costumbrista a una emoción, un sentimiento que de un modo u otro le obsesiona tanto como para dedicarle el esfuerzo de dedicarle un tebeo. En este caso, el elegido es esa angustia vital, el Spleen baudaleriano, que describe a través de las peripecias de su trasunto el dibujante en paro Matías.

 Hernández plasma con su buena mano habitual la descripción de la angustia que atenaza al protagonista y cómo de un modo u otro ha ido influyendo en su vida hasta conformar su existencia. Obsesiones e ideas que los que hemos leído otros trabajos de Hernández ya conocemos desde los primeros “Usted” y que siempre ha sabido expresar con sutileza, ingenio e inteligencia. Sin embargo, en el último tramo de esta obra, cuando el autor da un marcado giro hacia el humor, el absurdo y el surrealismo ofreciendo posibilidades argumentales novedosas que cierra quizás demasiado abruptamente, finiquitando con una sentencia cargada de humor negro las posibilidades que  la historia ofrecía en ese sentido y sospecho que a Hernández no le acababan de interesar. 
En el aspecto gráfico, Hernández vuelve a mostrar su talento para describir lo absurdo de la cotidianidad contemporánea, sacando partido de sus variados recursos gráficos y narrativos junto  a su característico estilo plástico y caricaturesco que combina con los literarios cartuchos que ilustran las viñetas sirviendo de argamasa a la narración la estudiada composición de página a partir de la rígida y exigente retícula de cuatro o seis viñetas por página, para lograr la necesaria complementariedad entre las cartelas y las ilustraciones. Por otro lado, Hernández abandona el color para en esta obra apostar por un blanco y negro que refuerza la expresividad de los personajes y el premeditado acabado sencillo  de la historia.

En fin, Esteban Hernández es un explorador de la angustia vital que ha dedicado su obra hasta el momento a entenderla y sobrellevarla. Una tarea compleja que le convierte –asumidamente, sospecho- en un autor minoritario que prefiere sugerir ideas antes de exponerlas abiertamente mediante originales historias que como este “Spleen” carga de cotidianidad y surrealismo dejando al lector la última palabra para entenderla y, de paso quizás mediante su lectura, entenderse algo mejor. 

Si alguien quiere darle un trago a su “Spleen”, puede hacerlo desde aquí.

viernes, 11 de octubre de 2013

Cartel comentado y programa del Comic Nostrum 2013.



No había comentado nada, aunque se dio a conocer ya hace algún tiempo, del Cartel de la nueva edición del ComicNostrum mallorquín en su edición de 2013.

  El cartel representa, a partir de un dibujo de su creador gráfico Rafael Vaquer, al ochenteno Johnny Roqueta publicado durante años en “El Jueves”. El cartel a mí me parece chulo y llamativo con ese contraste de colores tan chillones.

Toda la programación del ComicNostrum, que se va a celebrar del 22 al 27 en detalle aquí, pero merece especial mención el homenaje al recientemente desaparecido Antonio Bernal y la presencia de Blutch.

jueves, 10 de octubre de 2013

“Saga: Capítulo 2”, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples.


  


Ya glosé por aquí hará  cosa de un año las bondades de la primera entrega de “Saga”, la última obra del casi siempre interesante Brian K. Vaughan y la exquisita dibujante Fiona Staples. Leída la segunda entrega publicada por Planeta que recoge los números 7 a 12 de la serie regular de Image casi podría reiterar punto por punto lo expuesto entonces, pero además creo que este segundo capítulo introduce y refuerza algunos elementos que no estaría de más resaltar.

En estos números, Alana y Marko prosiguen su huida en busca de un lugar donde criar a su pequeña hija en paz. Sin embargo, la aparición de los abuelos paternos en la nave en la que escapan provocará una nueva fuente de tensiones al hacer desaparecer a Izabel, la extrovertida nanny fantasma que les acompaña. Mientras Marko y su madre se trasladan a un inhóspito planetoide para rescatarla, Alana estrechará relaciones con su suegro Barr quién le hará sorprendentes revelaciones. Además, los perseguidores encargados de acabar con tan especial familia estrechan el círculo en torno a ellos.
Vaughan sigue desarrollando con mano firme la historia, consiguiendo la difícil tarea en un género tan trillado como el Fantástico de desarrollar una obra atractiva a un amplio abanico de lectores. Vaughan explora bajo la apariencia aventurera de la historia de una manera sutil, inteligente y sensible conceptos tan peliagudos y aparentemente ajenos a las Odiseas Espaciales como el Amor y los sacrificios que este ocasiona, siendo estas ideas el motor sobre el que se asientan las conductas de la cada vez más amplia galería de personajes que van apareciendo en la historia y desarrollándola en diversas subtramas interconectadas.

Otro de los atractivos de la serie es la calculada ambigüedad con la que Vaughan ha construido a sus personajes y el escenario por el que se mueven, más propios de un cuento de hadas o la mitología clásica  que de los estereotipos de las Odiseas Espaciales. Vaughan aprovecha de esta tergiversación y las referencias clásicas que impregnan todo el cómic para aportar una patina de originalidad  y enriquecer el conjunto aprovechando la introducción de un narrador interpuesto para reforzar esas raíces con los cuentos de hadas y la tradición del folklore que exige una continuada llamada de atención al lector así como las continuas alusiones de los personajes que rompen la cuarta pared una y otra vez exigiendo su participación en la historia. Y es que "Saga" no es solo interesante por lo que cuenta, sino incluso más, por cómo se narra y construye la historia.

En el aspecto gráfico, Staples realiza un trabajo espléndido con una iconografía propia y personal que está más cercana a los montajes operísticos o teatrales que a los cánones científicos de la Ciencia Ficción. La dibujante aúna una narración sutil y aparentemente sencilla, pero  plena de inteligentes recursos al servicio de la historia, con la elegante expresividad de sus personajes que consigue que, al menos los protagonistas, resulten cercanos y entrañables al lector.

En fin, si “Saga” prosigue por estos derroteros presumo que estamos ante la obra de madurez de Brian K. Vaughan, al menos en la que se muestra más sobrio y tranquilo, y menos ansiosos que en sus anteriores series por demostrarnos constantemente su cultura, sensibilidad e inteligencia. Vaughan parece haber descubierto junto a la paternidad que esas cualidades lucen más si resultan menos evidentes y se ponen al servicio de la historia y, de momento, el resultado es esta estupenda fábula sobre el amor que debería leer todo el mundo. Ojalá no se tuerza en las siguientes entregas porque estamos ante uno de los tebeos indispensables del momento.

miércoles, 9 de octubre de 2013

“Gravity”, de Alfonso Cuarón.



El Espacio, la última frontera, decía la famosa serie. El Espacio siempre ha sido objeto de fascinación para la imaginación del hombre reflejándose en sus obras pero especialmente ha sido escenario para adaptar  aventuras imaginadas en el Cine y el género de la Ciencia Ficción en las que se ha visto fagocitado, trillado y mancillado hasta la extenuación. Por eso resulta bienvenida una propuesta como la de “Gravity” que pone las cosas en su sitio y recupera el respeto por esa bella inmensidad vacía aportando un sutil cambio de perspectiva al reflejar toda la opresiva grandeza del vacío estelar y su peligro mortal desde una perspectiva de género solo aparentemente más realista, la del llamado cine de catástrofes.

El argumento de la película es tan desnudo como simple: mientras una misión estadounidense está realizando reparaciones rutinarias en el espacio se produce un fatal accidente y pierden contacto con el control de Tierra. Aislados en sus trajes espaciales, los dos astronautas supervivientes inician una carrera para intentar alcanzar una nave en condiciones que les permita regresar a la Tierra antes que se les acabe el oxígeno de sus tanques.

Gravtity” es una más que satisfactoria dramatización sobre un accidente espacial, aceptando la hipótesis poco probable que de producirse uno real de las características expuestas pudiera haber supervivientes.  Aceptando por tanto que estamos en la ficción del cine, Cuarón se dedica a hacernoslo pasar mal desarrollando esta historia de supervivencia en un escenario tan complejo y desconocido como el Espacio apoyado en las  solventes interpretaciones de George Clooney y Sandra Bullock, en unos papeles ideales  para su lucimiento. Clooney, como el encantador veterano en el espacio que afronta la dramática situación a base de profesionalidad y sangre fría, y la Bullock, como una sufriente mujer marcada por sus perdidas que saca fuerzas de flaqueza para asirse a la vida. Es precisamente en estos papeles en los que hay que sufrir y requieren un importante esfuerzo físico en los que más luce Sandra Bullock y en este hay que reconocer que la veterana actriz lo borda rivalizando desde ya con  la mítica Ripley de Sigourney Weaver en el rol de diva espacial. La pareja se complementa y logra una química a pesar de la poca expresividad que les permite durante la mayor parte de la película estar atrapados dentro de sus trajes espaciales.

Por lo demás, Cuarón hace del Espacio el verdadero protagonista del filme con una acertada y sobria dirección en la que se ahorra florituras y se limita a ofrecer en toda su inmensidad la esencia de la historia sacando el máximo partido del inmenso escenario por el que deambulan los personajes y no obviando la influencia de Kubrick para trasladar al espectador la omnipresente peligrosidad y belleza hipnótica del Espacio sin descuidar  la claustrofóbica tensión del drama de los protagonistas luchando por su vida. Cuarón logra equilibrar en ese sentido lo pequeño y grande de la historia y comprimirlo todo no más allá de los noventa minutos de la película con lo que las desdichas que viven los protagonistas no acaba por resultar plomiza al espectador ni cae en la tentación del ensimismamiento del plano frecuencia poniendo la belleza del escenario al servicio de la historia y renunciando a los añadidos facilones.

 Gravity” es una película más que interesante sustentada en unos cuidados efectos especiales al servicio de la historia, una excelente fotografía y el buen trabajo de la pareja de actores implicados hasta la extenuación con la historia. Todo junto consigue que “Gravity” convenza en su tramposa verosimilitud  especialmente en la versión 3D. Recomendable.

martes, 8 de octubre de 2013

“Batman Incorporated 1”, de Grant Morrison y Chris Burnham.




Leída la primera entrega  de las tres en que ECC ha programado la publicación del segundo volumen de “Batman Inc.”, de cuyo primer volumen ya comenté algo por aquí, en la que el escocés Grant Morrison retoma las andanzas del Caballero Nocturno en su lucha contra Talia al Ghul en la que se ha anunciado como la conclusión de su larga etapa al frente de las series de El Hombre Murciélago. En este primer TPB se recogen los números cero a cuatro de la maxiserie.
Batman ha logrado reunir a los superhéroes de diversos puntos del mundo a los que ha servido de inspiración  en una organización mundial destinada a enfrentarse a la amenaza global de la red de  Leviatán desarticulando sus células allá donde aparezcan y evitando así que se cumpla el futuro que atisbó durante el tiempo que estuvo muerto. Sin embargo, Leviatán liderada por la hija de Ras al Ghul está profundamente introducida en Gotham y los agentes durmientes de la Organización  están preparados para sembrar el caos por toda la ciudad en cualquier momento. Cuando Talia ofrece una enorme recompensa para acabar con Damian, el hijo que tuvo con Batman y tomó partido por este en su guerra particular, solo Cerillas Malone y Batman podran salvar al díscolo Damian.

Morrison vuelve con fuerzas renovadas a esta serie dispuesto a acabar de contar lo que empezó hace tanto tiempo en una monumental historia de enredo en la que se superponen las tramas hasta el punto que la obra parece carecer de un argumento vistas las cantidad de referencias e interconexiones que el escocés incorpora para desesperación del lector distraído u ocasional incapaz de seguir en toda su extensión su plan.

 A pesar de ello, estos números se leen con agrado gracias al variado elenco de situaciones planteadas por el escocés que dotan de una gran riqueza a la historia confiando en que el desarrollo de la trama vaya resolviendo los argumentos planteados en torno al triángulo de amor-odio formado por Bats, Talia y Damian comprobada la habilidad con la que Morrison se desenvuelve en este tipo de historias aparentemente caóticas. Con todo, en este TPB,  se pueden disfrutar de episodios concretos que por sí mismo tienen coherencia dentro del rompecabezas planteado, como la divertida biografía de Talia, la recuperación de Cerillas Malone, el divertido alter ego mafioso de Batman, o la narración del enfrentamiento con Goat-Boy.

En el aspecto gráfico, Chris Burham realiza un trabajo muy solvente con un estilo directamente influido con el de Frank Quitely y que tanto satisface a Morrison. Burnham en ese sentido se muestra como un alumno aventajado del artista inglés y ofrece un tebeo vistoso y una narración fluida y moderna directamente tributaria de la de Quitely que no se resiente por las múltiples referencias y detalles que esconden sus viñetas.

En fin, a la espera de leer las siguientes entregas (la segunda ya publicada en España todavía no ha caído en mis manos) “Batman Inc.” se ofrece como un estupendo divertimento que hará las delicias de todos los seguidores de Bats en una historia global que probablemente sea una de lasmás ambiciosa ideadas en torno a la franquicia del Murciélago y solo un guionista de la talla de Grant Morrison puede ser capaz de resolver sin caer en el ridículo. Seguiremos informando.

lunes, 7 de octubre de 2013

“Erase una vez en Francia 3: El insignificante juez de Mellun/ La Tierra Prometida”, de Fabien Nury y Sylvain Vallée.




No deja de ser una buena señal, tal y como se barrunta que deben andar las cosas en el deprimente panorama de la BD en español, que Norma haya completado en tiempo record la publicación de “Érase una vez en Francia” con el tercer integral, de las anteriores entregas ya escribí aquí y aquí, que recoge los álbumes quinto y sexto de la serie. Y es que si una serie que viene avalada por el Premio a la Mejor Serie del Festival de Angoulême 2011 es capaz de aunar tirón comercial con un desarrollo de calidad como esta obra de Nury  y Vallée los aficionados respondemos.
Tras la II Guerra Mundial, la fortuna parece responder al inteligente Joanovici y sus secuaces dispuestos a consolidar su imperio criminal con el respaldo social de ser auténticos héroes de la Resistencia. Sin embargo, la determinación de la madre de Scaffa y el encabezamiento obsesivo y destructivo del juez de Mellun  pondrán en jaque la obra de Joanovici a lo largo de todos estos años en una persecución que proseguirá a lo largo de las décadas y solo concluirá con el último suspiro de Joanovici. 
Brillantísima conclusión la que da Nury a la serie con estos dos álbumes en los que el protagonismo se centra en el juez de Mellum al que se nos presentó en la primera entrega. Nury va mostrando el otro lado de la moneda narrando a lo largo de estos volúmenes la implacable persecución del juez a lo largo de las décadas y los obstáculos a superar para intentar condenar a Joanovici y desarticular su red criminal, convirtiéndose el caso en una obsesión personal que le llevará a sacrificar su propia vida.  Nury ofrece un cuidadoso planteamiento de la trama para exponer al lector la complejidad de las personalidades de los principales personajes y ofrecer en paralelo sus biografías para comparar su evolución, cuidando la construcción de las distintas secuencias y unos brillantes diálogos para dotar a la narración de una fluidez muy cinematográfica aun sin olvidar las diferencias entre un medio y otro.. Nury cierra la serie de un modo magistral y lógico dejando además todas las tramas cerradas. No se puede pedir más.


En el aspecto gráfico, Vallée no desentona con un sólido dibujo que encaja narrativamente sin fisuras con el guión y en el que caracteriza perfectamente el deterioro de los personajes en esta última entrega cuidando especialmente su expresividad para reflejar su estado de ánimo y el detallismo con que ha reflejado cada uno de los detalles de la ambientación contextualizando la serie a la perfección en lo que es de suponer un amplio trabajo de documentación. Vallée es un dibujante muy completo que en esta obra ofrece su mejor versión y firma el que seguramente es su mejor trabajo hasta la fecha.
En conclusión, ´”Érase una vez en Francia”, más allá de sus no ocultos homenajes e influencias de clásicos canónicos como “Érase una vez en América” o “El Padrino”, es una entretenida serie de género desarrollada con oficio, talento y profesionalidad por sus autores para lograr un resultado que, sin ser especialmente imaginativo ni original, ofrece un acabado superior al de obras de similares características, consiguiendo que los incondicionales del género disfruten página a página con el cuidado desarrollo de la trama que no por tópica resulta menos efectiva.
Una BD de género de las que no hay que dejar pasar.

viernes, 4 de octubre de 2013

Cartel de Angoulême obra de Willem.



Ya se ha dado a conocer el cartel para la próxima edición del Festival de la BD de Angoulême, que viene a ser el mejor salón de Cómic que se celebra en Europa, obra de Willem.

Si fuese un cartel para un festival de teatro seguramente no se lo hubieran admitido con ese fondo amarillo canario, pero para la BD está bien ocultando un mensaje oculto bajo de su aparente sencillez.¿Lo veís?

Toda la info sobre el Salón,aquí.

jueves, 3 de octubre de 2013

“Baco 1”, de Eddie Campbell.




Entre las lecturas atrasadas, recuperadas durante las vacaciones, una de las que más me gustaron fue este primer volumen del “Baco” de Eddie Campbell publicado por Astiberri. Un autor Campbell al que suelo acercarme con prevención ya que alterna cómics excelentes con otras sonrojantes desde que aparte de autor se ha convertido en profeta de la Novela Gráfica. Sin embargo, “Baco”, una obra muy anterior a todas esas revueltas y debates. es uno de sus mejores trabajos y a pesar de los años transcurridos desde su publicación original, a mediados de los ochenta,  es un cómic de gran interés que deja constancia del talento de Campbell cuando se centra exclusviamente en hacer buenos tebeos (o novelas gráficas).
Los dioses y semidioses griegos no son leyendas sino que, maldecidos con vidas longevas, viven anónimos entre los mortales hasta que el azar o el encuentro con otro dios acaba con sus vidas. Con el paso de los años han ido desapareciendo y solo unos pocos siguen vivos y dando guerra. Uno de ellos es el juerguista de Baco convertido en un anciano borrachín tuerto aficionado a cerrar todos los bares. Baco tiene una venganza pendiente con Joe Teseo, convertido en un hampón desencantado e inmortal diana de las maquinaciones de diversos semidioses que pretenden robarle sus secretos.

Eddie Campbell se muestra como un solvente narrador. capaz de desarrollar una historia con gancho en la que juega a reformular la icónica mitología griega en una trama negra y flexible en la que todo vale en función del afán arriesgado y experimental del autor. Campbell presenta un elenco de personajes bien perfilados como Baco, Teseo o el Niño Ojos a los que va situando en situaciones diversas para realizar su propia revisión de los mitos griegos mezclada con los géneros contemporáneos a través de continuos flashback que convierten la historia en un contenedor de historias protagonizadas por los diversos personajes a lo largo de sus lóngevas vidas y a Campbell en  un Homero contemporáneo.
Campbell saca partido a su grafismo sucio y expresionista jugando con la caracterización de los personajes a la hora de desarrollar la historia y muestra su talento para la narración gráfica enlazando composiciones y viñetas con perspectivas arriesgadas sin que la historia pierda claridad.
En fin, “Baco” es un cómic notable y se puede rastrear su influencia en variedad de obras posteriores – por ejemplo, la estupenda, mainstream y actual “Wonder Woman” de Azzarello y Chiang ha asimilado muchas de sus características- por lo que sería una pena que Astiberri no completase la edición prevista en cinco volúmenes. El segundo ya se está haciendo tardar.

miércoles, 2 de octubre de 2013

“Yo, Vampiro: La orden de los Van Helsing”, de Joshua Hale Fialkov y Andrea Sorrentino.




ECC Ediciones retomó la serie del NUDCYo, Vampiro” con este segundo tomo, que recoge los números 9 a 12 de la serie norteamericana, con un salto de tres números respecto a la edición original que han sido publicados en la cabecera de “La Liga de la Justicia Oscura” para publicar unitariamente el crossover de “La ascensión de los vampiros”, que afectó a las dos series y del que escribí aquí y aquí. El resultado de esta decisión es que si algún despistado no se ha leído esos números va a encontrarse bastante perdido al inicio de esta entrega.

Tras “El Alzamiento de los Vampiros”, Andrew Bennett se ha convertido en una de las criaturas mágicas más poderosas del Universo y en el Rey de los Vampiros, reuniendo a buena parte de sus súbditos chupasangre en el desierto de Utah y ordenándoles que dejen de beber sangre humana, lo que despierta sus resquemores. Mientras un discutido Andrew Bennett mantiene a raya en los EEUU a los cada vez más sedientos y díscolos vampiros encabezados por su amada Mary, envía a sus aliados humanos como embajada ante la Orden de los Van Helsing, una antigua orden de cazadores de vampiros, para intentar firmar la paz. Sin embargo, los Van Helsing tienen sus propios planes que en su obsesión por acabar con los vampiros pueden provocar la destrucción de todo el planeta.
Es una pena que por decisiones editoriales Fialkov haya tenido que hacer hueco en su historia a diversos personajes y eventos –en estos mismos números aparecen los Stormwatch - que realmente no han aportado gran cosa a la historia que viene desarrollando. Y es que más allá de esa irritante presencia de personajes que pasaban por allí, Hale Fialkov demuestra que es un autor que tiene clara la historia que quiere contar y la desarrolla con habilidad construyendo un relato de vampiros poco convencional y dotando a Andrew Bennett, el mesias vampírico al que a pesar de sus buenas intenciones todo le sale mal, de un carisma del que había carecido en sus anteriores apariciones en el universo DC.

El competente Hale Fialkov desarrolla una historia de vampiros moderna, más cercana a las películas de  Blade o los libros de Anne Rice que a las últimas novelas de adolescentes que han desvirtuado la esencia del vampiro. Los vampiros de Hale Fialkov son monstruos y muerden y eso ya de por sí es un excelente punto de partida sobre el que construye una buena historia de perdición y amores imposibles, con rocambolescas y delirantes aportaciones como la Liga de los Van Helsing, que de momento se lee con gusto a pesar de las injerencias y que promete un buen final en la próxima entrega que coincidirá con el final de la serie en EEUU.
Hale Fialkov también ha sabido ensalzar en el aspecto gráfico los puntos fuertes de Andrea Sorrentino, un dibujante competente tributario del perfeccionismo hierático de Jae Lee y cuyas figuras y composiciones fotográficas, frías y distantes,  casan con la caracterización inhumana que los vampiros siempre deberían tener. Mención destacada merece además el color desvaído y  fantasmal logrado por Marcelo Maiolo que ayuda a aumentar la atmósfera sobrenatural de la serie.

En fin, “Yo, vampiro” es una serie interesante, repleta de buenos personajes y correctamente desarrollada que a la espera de su conclusión deparará buenos momentos al lector aficionado al género de terror más allá de las excesivas apariciones superheroicas que por momentos la deslucen. Ojalá la conclusión merezca la pena.