lunes, 24 de junio de 2013

“Lobenzno y la Patrulla X 3: El circo asesino”, de Jason Aaron, Nick Bradshaw, Steven Sanders y David López,





Vaya por delante, me lo paso pipa con esta serie Jason Aaron tras los obligados cruces con el megaevento de Los Vengadores VS La Patrulla Xcoge carrerilla en los números 11 a 13 de la numeración española de Panini (19 a 24 de la serie norteamericana) y se suelta la melena para continuar ofreciendo un entretenidísimo cómic de superhéroes cuyo principal aliciente es no tomarse para nada en serio los tópicos del género superheroico y las fórmulas de las cabeceras mutantes para satirizar con ingenio, cariño y conocimiento unos y otros.

En estos números, el bondadoso Nydo yace en coma tras ser atacado por los chavales del Club Fuego Infernal y la Bestia intenta por todos los medios salvarle de una muerte segura mientras Kitty Pryde, la directora de la Escuela Jean Grey, entrevista a diversos candidatos para elegir al nuevo miembro del claustro que sustituirá a Vaina. A todo esto, el Circo Asesino del monstruo de Frankenstein llega al tranquilo condado de  Westchester para vengarse del linaje del creador del monstruo y de paso esclavizar las almas de todos los habitantes del condado obligando mágicamente a los profesores mutantes a actuar como atracciones del circo. Serán los alumnos liderados por el inefable Quentin Quire quienes se opondrán a los planes del trágico monstruo de Frankenstein.

Creo que no voy muy descaminado si afirmo que Jason Aaron es uno de los  guionistas más versátiles que hay actualmente trabajando en el mainstream  sorprendiendo hasta al lector más exigente con cada nueva entrega de su “Lobezno y la Patrulla X, una serie completamente alejada del registro dramático y realista de sus anteriores obras. Y es que en esta nueva historia, Aaron demuestra su conocimiento de los personajes y las series inspirándose en un concepto como el Circo de Arcade al que se enfrentara la Patrulla X hace décadas asociándolo sin complejos con el terror clásico y ortodoxo del monstruo de Frankenstein en una formula que hace de la sátira y la mofa de los tópicos del género su punto fuerte (¿Los alumnos rescatando a los profes?). Es precisamente esa combinación de ausencia de complejos a la hora de incorporar alusiones a elementos clásicos de la historia mutante tamizados por un tratamiento alejado del recargado malditismo tan propio de las series de mutantes es el que hace de esta serie una lectura tan recomendable.

Aaron introduce tramas frescas, imaginativas y sorprendentes en las que casi todo vale y en las que el  variado reparto coral de personajes va alternando su protagonismo para tener cada uno de ellos su momento de gloria en un batiburrillo aparentemente caótico que el guionista, sin embargo, maneja a la perfección.

En el aspecto gráfico, Nick Bradshaw sigue mostrando sus buenas maneras siendo capaz de hacer frente a todas las exigencias que los ambiciosos guiones de Aaron exigen, dibujante multitud de personajes en cada viñeta sin perder la claridad narrativa y cuidando cada detalle de la historia. Steven Sanders y David López cumplen con eficacia en sus respectivas entregas y dando oxígeno con los plazos al dibujante titular.

En fin, Aaron sigue deleitándonos con una serie que pone en evidencia a todos aquellos que consideran el género superheroico en crisis e incapaz de reinventarse con una serie divertida en la que siempre va un par de pasos por delante de sus lectores.

domingo, 23 de junio de 2013

Kim Thompson (1956-2013)



Esta semana nos ha dejado Kim Thompson, un visionario en esto de los tebeos, que quizás a bote pronto a muchos aficionados no diga demasiado su nombre hasta que lo relacionen con los de autores cuya obra ayudó a difundir desde Fantagraphics, la editorial de cómic alternativo fundada por Gary Groth que salvó de la bancarrota donando su herencia personal y en la que trabajó hasta el final, y en la que ha publicado a gente del talento de Chris Ware, Joe Sacco, Linda Medley o Stan Sakai y desde la que introdujo en el mercado estadounidense a autores europeos de la talla de Tardi, Emile Bravo, Trondheim o Jason.

Si algo demostró Thompson fue su capacidad para identificar el talento, apoyarlo y promocionarlo manteniéndose en un discreto segundo plano.

D.E.P.


sábado, 22 de junio de 2013

Cartel de las IV Jornadas de Cómics de Novelda.




Las jornadas de Cómics de Novelda alcanzan su cuarta Edición y para celebrar la ocasión han encargado el cartel a Fernando Dagnino quién, a pesar de trabajar más con DC que con Marvel, se marca un cartel molón que bien podría haber publicitado el reciente megaevento marvelita “Los Vengadores VS La Patrulla X”.  Se supone que el Cartel se inspira en la preciosa Casa Museo modernista de la localidad, pero salvo el medallón del medio yo no veo mucho más homenaje.

Con todo, un cartel muy chulo. Los que quieran saber más sobre las Jornadas, pueden informarse por aquí.

viernes, 21 de junio de 2013

“¡ Batman y Robin deben morir!”, de Grant Morrison y otros.



Hoy que está todo el mundillo empeñado en escribir sobre “Superman”, yo he cruzado la calle para recuperar la lectura de “¡Batman y Robin deben morir!”, el tercer tomo de la recopilación que ECC Ediciones está realizando de la etapa de Grant Morrison al frente de “Batman and Robin” –cuyas anteriores entregas ya analicé aquí y aquí- que abarca los números 13 a 16 de la serie original con lo que finalizaría la etapa de Morrison  al frente de los guiones de la serie y enlazaría con Batman Inc.” . Además, el tomo incluye  el “Batman” 700 también guionizado por Morrison pero sin relación con la historia que construyó en las diversas cabeceras del murciélago.

En este tomo, tras descubrirse quién se escondía en realidad tras la identidad de Oberon Sexton, los nuevos Batman y Robin  han de parar los pies del pérfido Simon Hurt y el Profesor Pyg antes que desencadenen la locura y el caos en Gotham City.

Apabullante fin de fiesta el que montó el escocés en los cuatro números que cierran su etapa al frente de la serie con una exigente narración que obliga al lector a estar al tanto transversalmente de lo que andaba cociendo en las otras colecciones de “Batman” antes del inminente regreso de Bruce Wayne de su supuesta muerte e iniciar un nuevo ciclo con “Batman Inc.. Morrison hace un exigente ejercicio de estilo reinterpretando a su manera muchas de las constantes argumentales tópicas en los cómics de “Batman” pasadas por su tamiz proponiendo un tour de force (auto)referencial en el que es bastante complicado seguirle y del que resulta más sencillo caerse y salirse de la historia. Eso sí, si el lector implicado consigue mantenerse a lomos del caballo desbocado la cabalgada merecerá la pena.
 En el aspecto gráfico, el personalísimo estilo de Frazer Irving, frío y distante aunque a su manera espectacular, ayuda a mantener el desconcierto del lector apostando por fórmulas arriesgadas que incorporen un punto del pandemonium que es la historia a la narración que me temo no habrá sido entendido por muchos. En las portadas, Quitely sigue luciéndose con motivos referenciados a la larga historia de “Batman”, aunque en este tomo Irving le gane la partida en más de una ocasión en las portadas alternativas.

El “Batman 700” es una entretenida historia prototípica desarrollada en diversos lapsos temporales, en la que Morrison presenta a distintas encarnaciones de Batman unidas para resolver un caso a lo largo del tiempo. Es una historia efectiva y entretenida que permite disfrutar además de las aportaciones de los Tony Daniel, Andy Kubert, Frank Quitely, David Finch o Scott Kolins.

En resumen, Morrison pone el colofón en este volumen a una manera de afrontar el universo del Hombre Murciélago, innovando desde el profundo conocimiento del personaje y su universo para ofrecer soluciones tan impactantes como renovadoras en una etapa que será recordada como una de las más ambiciosas y revolucionarias a lo largo de los más de setenta años de historia del personaje.

jueves, 20 de junio de 2013

“Panorama: La novela gráfica hoy”, de VVAA.



Detrás de una estupenda portada de Javier Olivares, se esconden los treinta autores elegidos por Santiago García para mostrar su personal panorama de la novela gráfica española hoy. Una obra indispensable para hacerse una idea del buen momento a nivel autoral que está viviendo el cómic en España, más allá de su escasa trascendencia fuera del cerrado mundillo de los pocos aficionados que lo siguen, en la que seguramente son todos los que están aunque no estén todos los que son, ofreciendo la selección un batiburrillo heterogéneo  de inquietudes y personalidades como el concepto indeterminado, más allá de la propia voluntad de identificarse como tales, de los autores que agrupa.

Vaya por delante que considero que Santiago García – el coordinador y prologuista de esta antología publicada por Astiberri- es uno de los mayores conocedores, estudiosos y divulgadores de Cómic españoles. Por ello, no entiendo como en el prólogo de la obra para ensalzar los valores positivos de los “novelistas gráficos” y describir la paupérrima industria del cómic nacional ante el potencial público lector con escasos conocimientos del tema al que imagina dirigirse cae en el error  de despreciar al aficionado y coleccionista de siempre que sigue siendo el consumidor principal de esa raquítica industria, al que viene a calificar como un "nostálgico de la infancia" o un "coleccionista patológico". Es una lástima que a estas alturas, García -y otros sean  presas de un mal español muy extendido que para ensalzar y diferenciar sus obras y opiniones respecto a los cómics de género vienen a despreciar a sus aficionados, con parecidos argumentos a los que se venían esgrimiendo hace décadas por gentes que al menos no se tenían por expertas  en tebeos (o quizas, sí)..

Dicho esto, la treintena de historias incluidas en esta obra no dejan de reivindicar a los autores de aquí, más allá de su condición o no de novelistas gráficos, autores en su mayor parte que todavía no han tenido la fortuna de ser profetas fuera de su tierra, y en algunos casos ni siquiera en ella, esperando encontrar en esta obra una aspiración legítima en cualquier artista, un vehículo para llegar a ese público potencial ajeno al mundillo, nacional e internacional, al que convencer de su talento. De forma asumida, García no cuenta con los autores españoles que están triunfando internacionalmente ya sea en el mercado mainstream norteamericano -como pueden ser los Aja, Martin, Janin- , los autores consolidados al otro lado de los Pirineos -como pueden ser los Prado, Pellejero, Guarnido, ...-  para centrarse en una montonera diversa formada por Paco Alcázar, Antonio Altarriba y Kim, Clara-Tanit Arqué, Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí, Juan Berrio, Ramón Boldú, Gabriel Corbera, Carlos de Diego, José Domingo, Miguel Gallardo, Miguel Ángel Martín, Max, Micharmut, Álvaro Ortiz, Pere Joan, Mireia Pérez, Marcos Prior, Rayco Pulido, Sergi Puyol, Paco Roca, David Rubín, Juanjo Sáez, David Sánchez, Fermín Solís, Santiago Valenzuela, Juaco Vizuete, Alfonso Zapico, Irkus M. Zeberio.

 Se trata por tanto, conociendo en algo los nombres y trayectorias de estos autores, de una mezcolanza heterogénea de autores de diversas edades e inquietudes que encuentran bajo la etiqueta propuesta por García una ventana más para mostrar su producción –en mi Twitter de aquí al lado, ya sabéis @PAbloUatu, iré haciendo minireseñas de cada una de estas historias- publicitando en algunos casos directamente sus obras propias con historietas complementarias de su producción o historias dispersas de mayor o menor interés. El conjunto es necesariamente desigual, con historias excelentes junto a otras que no lo son tanto dependiendo del gusto de cada cuál, como no puede ser de otro modo en autores que se encuentran en diversos momentos de su carrera profesional y muestran diversos posicionamientos en torno al cómic como medio de expresión.

En fin, “Panorama” es un libro bonito y voluntarioso más allá de sus limitaciones, hecho con cariño y esmero en el que difícilmente el lector que se acerque al mismo -¿de verdad creen que van a acercarse a la obra lectores sin conocimiento previo de cómics?- no encontrará al menos una historia que le guste, un anzuelo para picar posteriormente con otras obras  publicadas de unos autores que más allá del éxito personal de cada uno no han perdido la ilusión por hacer cómics. Si ese segundo paso se logra, “Panorama” habrá servido ya para mucho.

miércoles, 19 de junio de 2013

“Rocky”, de Jaime Hernández.




La editorial Fulgencio Pimentel sorprende con la publicación en formato álbum las historias de diversa extensión que Jaime Hernández crease a mediados de los ochenta en los primeros números de la histórica “Love & Rockets” protagonizadas por Rocky, uno de sus personajes menos conocidos. Un conjunto de pequeñas historias que nos muestran a un Jaime en bruto pero ya poseedor de su característico estilo.
Rocky es una joven de dieciséis años que sueña constantemente en escaparse de casa para vivir aventuras, acompañada por su inseparable compañero róbot Patoso. Rocky intentará vivir una y otra vez sus fantasías adolescentes lo que la llevará a viajar por el espacio, enfrentarse a monstruos gruñones o visitar nuevos planetas en los que habitan maltratadores de róbots.
En “Rocky”, nos encontramos al Jaime Hernández más evasivo y rebelde explorando situaciones y carácteres que puliría en su por entonces incipiente serie “Locas”, mezclando como en aquella el costumbrismo de una familia negra pobre con elementos de imaginería de ciencia ficción. De este modo, ”Rocky" se acaba convirtiendo en una especie de “Little Nemo in Slumberland” o “Archie” de barriada, reinterpretado a través de la particular visión de Jaime Hernández que incorpora a las historias progresivamente elementos de ciencia ficción y superheroicos así como de la cultura de barriada que mamó desde su infancia dando a las sencillas tramas un acabado surrealista y naif. Jaime hace uso de las diversas historias para pulir su exquisito trazo y mostrar diversas influencias gráficas, desde los monstruos monolíticos inspirados en Kirby a la caricaturización de las facciones de los personajes propia de Bob Montana o Dan de Carlo, los claroscuros, las anatomías y composiciones de Steve Ditko y, en esta obra especialmente, Alex Toth. .

A pesar del interés arqueológico y completista las historias incluidas en este volumen no dejan de ser un punto y aparte en la amplia producción de Jaime Hernández, un ejercicio de estilo en la que rastrear y conectar transversalmentecon la novela-río que es “Locas” y  sus continuaciones atisbando los orígenes del talento del Jaime Hernandez más primitivo antes de embarcarse en la lectura de su monumental obra posterior. Eso sí,  a ese precio indispensable solo para los muy fans de Jaime Hernández.

lunes, 17 de junio de 2013

“Shield”, de Jonathan Hickman y Dustin Weaver.


Presumo que la obra más estimulante y por la que menos será recordado Jonathan Hickman a lo largo de su etapa en Marvel serán las dos miniseries de "Shield", que ha dedicado a explicar el origen de la organización de Espías del Universo Marvel por excelencia y que haya realizado junto al dibujante Dustin Weaver, y que en España ha publicado Panini en once grapas a lo largo de un par de años a la espera de una hipotética conclusión sin fecha todavia prevista, vista la cada vez más apretada agenda del guionista y la exasperante lentitud del dibujante.

¿Y si Shield, la organización mundial de espionaje liderada por Nick Furia tuviera un origen mucho más oscuro y remoto del que imaginemos?¿Y si se remontara al antiguo Egipto de los faraones y a la misma han pertenecido a lo largo de la Historia miembros tan insignes como Nostradamus, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, Isaac Newton o Nicola Tesla? ¿Y si la organización ha velado oculta velando por el futuro del hombre a pesar de sus propias luchas internas? ¿Se puede escribir un tebeo sobre Shield sin contar con Nick Furia? Hickman a lo largo de los once números de la serie responde a todas esas preguntas y deja pendientes algunas más.

Resulta fascinante como Hickman es capaz de reinventar un concepto tan asentado dentro del Universo Marvel haciéndolo evolucionar hasta convertirlo en una de las ideas con más posibilidades de desarrollo que han surgido en la Editorial en años. Y es que Hickman no solo incorpora  a la historia sus temáticas favoritas tratadas ya de algún modo u otro en sus cómics –las sociedades secretas y las conspiraciones, los viajes en el tiempo, la reinterpretación de personajes históricos o la Física Cuántica…–  en un totum revolotum que enganchará a nuevos lectores sino que además es capaz de implementar multitud de hechos novedosos en la continuidad del Universo Marvel sin que esta se resienta contentando a los aficionados más veteranos al tiempo que deja la puerta abierta para seguir enriqueciendo la historia de múltiples maneras tal y como demostró con las pequeñas historias dibujadas por Nick Pitarra, Zachary Baldus, Kevin Mellon y Gabriel Hernández Walta, respectivamente para el especial “Shield Infinity”. A lo largo de estos once números, Hickman derrocha ideas y es previsible que si alguna vez cierra la historia estaremos ante uno de los cómics mainstream más apasionantes de las últimas décadas.

En el aspecto gráfico, Dustin Weaver está a la altura de la magnitud épica de la trama ideada por Hickman dotando a todas sus páginas de enormes dosis de espectacularidad al tiempo que cuida minuciosamente los detalles de cada viñeta dotando a la ambientación de la historia de una estética streampunk variada y exquisita.

 Weaver se adapta perfectamente a los requerimientos de un Hickman que de una viñeta para otra puede pasar de la Florencia del Renacimiento a una selva futurista al tiempo que sale airoso  frente a la compleja estructuración de una historia que se aleja de la linealidad convencional, y tras la presentación inicial de una serie de hechos aparentemente inconexos progresivamente van siendo explicados al lector patidifuso ante la envergadura de la historia oculta ideada por el guionista y el dibujante. Para ello, la historia se estructura como un todo cerrado y tanto guionista como dibujante no escatiman en contar los mismos hechos desde diverso enfoques y recurrir a soluciones gráficas arriesgadas y que todo hay que decirlo acaban resultando satisfactorias

En fin, “Shield” es un tebeo fantástico que eleva hasta el infinito el concepto del que parte y es de esperar que en algún momento el equipo creativo sea capaz de reunirse para concluir la historia como merece.

viernes, 14 de junio de 2013

“Valerian visto por Manu Larcenet: La armadura del Jakolass”.


Teniendo en cuenta que “Valerian”, la maravillosa serie de Christin y Meziéres es uno de mis cómics favoritos, y lo difícil que es ver últimamente publicadas nuevas obras de ese brillante historietista que es Manu Larcenet en España, estaba claro que más pronto que tarde iba a picar con este álbum editado por Norma Editorial en el que el genial artista francés ofrece su particular visión del universo de ciencia ficción creado por Meziéres y Christin hace tantos años.
La vida de René Pereuillaud, un pequeño obrero de los arrabales de París amigo de empinar el codo y recitar malos poemas sobre el espacio sideral, cambia una noche en la que es objeto de una sorprendente revelación por parte de unos extraterrestres: René no es más ni menos que Valerian, agente espacio-temporal, atrapado amnésico en un cuerpo que no es el suyo por el malvado Jakolass, un despiadado criminal alienígena que cumple condena en un alejado e inhóspito planeta prisión. René/Valerian viajará hasta allí para intentar recuperar su cuerpo y su vida de aventuras aunque para ello deba enfrentarse a más de un peligro. 

Más allá de acudir a la burda formula de alargar el éxito comercial de una serie acabada con un nuevo spin off clónico realizado por otros autores, “La armadura del Jakolass” es un tebeo la mar de divertido gracias al indiscutible talento humorístico de un Larcenet que satiriza sin piedad pero también con ternura y enorme respeto las tramas y personajes ideadas por Christin y Mezieres. Para ello, Larcenet crea un Valerian sui generis a su medida –un obrero borrachín- al que sumerge en una trama que bien podría haber protagonizado el Valerian original y explora sus delirantes consecuencias con un tono ágil y desenfadado.

“La armadura del Jakolass” es un álbum muy divertido que consigue plenamente su doble función de hacer pasar un buen rato  y servir de  excelente homenaje a uno de los universos de Ciencia Ficción más cautivadores de la Historia del Cómic por parte de un Larcenet que, lejos de plegar su estilo a las fórmulas de la serie original, se mantiene fiel a sí mismo para obtener un cómic  fresco y original logrando por tanto una obra con un sello propio que agradará tanto a los completistas de “Valerian” como a sus propios seguidores.  

jueves, 13 de junio de 2013

“Nunca la jodas”, de Jens Lapidus.



Ya comenté por aquí lo bueno que me había parecido Jens Lapidus en “Dinero Fácil”, la  primera novela de su “Trilogía Negra de Estocolmo”, pero es que “Nunca me jodas” , la segunda novela, superó mis expectativas y reticencias iniciales demostrando ser incluso mejor, presentando un nuevo trío de criminales marginados y  desarraigados que echarán por tierra el arquetipo acomplejado que los españolitos tenemos de la civilizada Suecia.

En “No me jodas”, Lapidus nos cuenta las historias de Mahmud un emigrante de segunda generación con problemillas para reinsertarse en la sociedad noruega tras una estancia en prisión y que espera encontrar en sus conexiones con la todopoderosa mafia serbia  la solución a sus problemas;  Nicklas, un antiguo mercenario parado que ha regresado a Suecia tras realizar unos trabajillos en Iraq obsesionado con castigar a los maltratadotes de mujeres; y a Thomas, un duro poli que no hace ascos en completar su salario con algunos trabajillos extras mientras fantasea con adoptar un niño. Los destinos de estos tres dispares personajes empiezan a entrecruzarse cuándo en el sótano de la casa de la madre de Nicklas, Thomas encuentra un cadáver al que le han arrancado los dientes y los dedos.

Cuando empecé a leer “Nunca me jodas”, la evocación de la primera obra de Lapidus, Dinero fácil”, fue casi inmediata y despertó mi desconfianza al mantener la misma estructura narrativa de presentar tres personajes en paralelo cuyos destinos en algún momento se cruzarían  lo que a priori iba a restar sorpresa a esta nueva entrega centrada de nuevo en los criminales de Estocolmo. Sin embargo, Lapidus demuestra que ha perfeccionado su estilo y sus dotes de escritor ganando la atención con un planteamiento que se va tornando cada vez más ambicioso conforme la novela avanza acometiendo nada menos el gran fantasma de los suecos, el magnicidio de Olof Palme, como uno de los macguffins principales de la obra al tiempo que describe con brillantez las pecularidades psicológicas de los tres complejos personajes protagonistas. Para acabar de redondearlo, y aunque se puede leer con total independencia respecto a la primera entrega, Lapidus introduce de forma colateral a personajes ya aparecidos en “Dinero Fácil”  que ayudan a reforzar el carácter unitario de la trilogía y saca el máximo partido a  su estilo directo, lacónico y conciso a base de frases cortas, directamente inspirado en Ellroy, y de su conocimiento directo de la canallada sueca a partir de su experiencia como abogado criminalista para dar la máxima verosimilitud a su historia manteniendo enganchado al lector de principio a fin..

En fin, “No me jodas”, publicada por Suma de Letras hace unos añitos, refrenda a Lapidus como uno de los grandes de la novela criminal en la estela de Bunker o el mismo Ellroy y un nombre a destacar del aluvión de autores nórdico de novela negra con el que las distintas editoriales nos han invadido. Muy recomendable.

miércoles, 12 de junio de 2013

“La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte”, de Seth.


Ediciones Sins Entido publicó hace pocos meses en un cuidado volumen la última obra del artista canadiense Seth, La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte”, una obra que viene a completar el díptico que formaría con su anterior obra “Wimbledon Green” y en la que el autor nos sumerge en su particular universo de ensueño y cómics.
En este cómic, Seth nos propone que le acompañemos en su recorrido por el Edificio de la sede de Milverton Street de la G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte, el club que desde 1935 se afilian los historietistas canadienses. El autor nos propone guiarnos por sus viejos pasillos y disfrutad de las anécdotas e historias que se guardan entre sus muros de la historia de los principales miembros de club y sus creaciones junto a la evocación nostálgica de un tiempo pasado que para los autores de cómics canadienses a base de idealización siempre fue mejor.

Si algo ha mostrado Seth a lo largo de su brillante carrera es ser un autor coherente y sin fisuras en la construcción de una obra evocadora de unos tiempos pasados idealizados hasta el onanismo e impregnados de melancolía irreal pues el autor ni los conoció ni los experimentó. En sus dos últimas obras, “Wimblendon Green  y esta “La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran NorteSeth se ha centrado además en focalizar ese discurso machaconamente poético y melancólico en el universo del cómic evocando una realidad irreal y fictica tal y como al autor le hubiera gustado que hubiera sido. Si en “Wimbledon Green” fabulaba con fina ironía en torno a las obsesiones de los coleccionistas, “La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Historietistas del Gran Norte” viene a completar ese panorama al construir el paraiso artificial de los autores de cómics a través de la construcción ficticia de una historia del Cómic canadiense imaginada del que sería garante y cronista. De este modo, Seth nos sumerge en una hermosa y detallada fantasía en la que conviven autores, premios y  creaciones irreales junto a otros autores reales como Doug Wrigh, su amigo Chester Brown (al que considera nada menos que el mejor dibujante canadiense) y el propio Seth que se convierte en el nexo, en la doble vertiente de autor y personaje,entre la Realidad y la Ficción.

Este planteamiento tan enfermizamente obsesivo y onanista en principio no debería despertar el interés de ningún lector medianamente sano si no fuese por el enorme talento narrativo del autor canadiense que maneja con inusitada habilidad una exigente y minimalista composición de nueve viñetas por páginas de la que se sirve para mantenernos atentos a su disertación alternando la narración del recorrido físico por las diversas salas vacías del edificio antiguo que sirve de sede a la imaginaria hermandad de historietistas con las elipsis en las que evoca las historias de los antiguos miembros de la Hermandad y sus creaciones.  Pocos autores logran actualmente una comunión mayor en la complementariedad entre el texto y el dibujo como Seth para conseguir un todo coherente en el que el autor saca el máximo partido a su minucioso, caricaturista y naif dibujo, reflejando su gusto obsesivo por el diseño de  los objetos y la arquitectura antigua que tan bien describe, su habilidad como retratista para presentar una amplia galería de personajes o su talento para construir a partir de la mencionada composición de nueve viñetas hermosos mosaicos en los que representar  composiciones más complejas y detalladas. 

En esta obra, Seth construye al Cómic la Biblioteca de Babel que Borges creó en la Literatura, un lugar físico y cerrado en el que se encuentran encerrados todos los cómics del mundo reales e imaginados, más cercano en espíritu y poética al cuento del escritor argentino que al “Hicksville”, de Dylan Horrocks, el cómic que inconscientemente el mismo Seth reconoce en el prólogo le influyó a la hora de acometer la obra.
En definitiva, La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte”  es un cómic poético, hermoso y divertido, en el que forma y fondo van de la mano, minuciosamente ideado por un autor maduro que ha hecho de sus obsesiones e identidad la inspiración para desarrollar una obra reivindicativa, original y coherente como pocas a la que se entrega en cuerpo y alma. Y que espero sigamos disfrutando durante muchos años.

martes, 11 de junio de 2013

“El Ángel”, de Robin Wood y Eduardo Risso.

 


Uno de los grandes hitos que dejará el  paso de ECC por los tebeos hispanos es haberle otorgado el puesto que le corresponde a la obra de Robin Wood, publicando dentro de la Biblioteca que ha dedicado al guionista paraguayo buena parte de sus series más destacadas, dando cancha no solo en los títulos más conocidos como  Nippur” oDago sino apostando además por otros menos familiares al lector español como puede ser el caso del que hoy nos ocupa, “El Ángel”, un efectivo folletín de capa y espada ambientando en la España de los Reyes Católicos que el guionista realizó a mediados de los ochenta con un joven dibujante argentino llamado Eduardo Risso para la otrora todopoderosa editorial argentina Columba.

En la ciudad de Toledo, unos hidalgos pretenden asesinar a un bebé al que han marcado a fuego con un sello. El infanticidio es evitado por los mendigos y canallas de la ciudad quienes adoptarán al bebé y lo protegerán de los que conspiran contra su vida. El niño, al que por su hermosura bautizarán como El Ángel, con los años irá aprendiendo nuevas y dolorosas lecciones que le harán madurar al tiempo que demostrará  una determinación y sentido de la justicia extraordinarios que forjarán un gallardo aventurero dispuesto a acompañar a Colón a la conquista del Nuevo Mundo.

A veces a los guionistas de larga trayectoria se les pueden aplicar buena parte de los tópicos que se emplean para los campeones de boxeo. De este modo, Wood en “El Ángel” vuelve a demostrar  ser un bregador incansable que lejos de estar sonado es capaz de articular merced a su conocimiento de la historia y los padres del folletín como Alexandre Dumas o Víctor Hugo un universo coherente y atractivo haciendo de gala de oficio en la manipulación justa del contexto  y los personajes históricos para beneficio de la historieta; un púgil de la historieta con una pegada demoledora tanto en la corta distancia de la historia independiente ideada para su publicación en revista como en la larga, de un proyecto coherente de novela río a partir de la crónica biográfica de las hazañas de un héroe con un punto cínico que va evolucionando según avanza la serie como El Ángel. Wood hace de su héroe el vehículo para desplegar toda la riqueza de su imaginación a partir de los excelentes secundarios que presenta que se contraponen a la rigidez moral del protagonista. Personajes ya sea de creación propia como el jorobado Encorvado, el iluminado Templario o el Justicia Bernáldez, ya sea tomados de la Historia a los que hace suyos e incorpora sin miramientos a sus aventuras para establecer la medida del héroe predestinado como César Borgia, Juan España  o Juan de la Cosa.

En el aspecto gráfico, un joven Eduardo Risso ya empezaba a mostrar plenamente todas las características que posteriormente han definido su estilo y lo han convertido en un dibujante de éxito. Su acusado gusto por los claroscuros y los escorzos, influencia directa de Alberto Breccia, y la incorporación de historias secundarias que corren paralelas a la trama principal, a la manera de José Muñoz, son ya claramente apreciables en “El Ángel”, una serie en la que el dibujante va creciendo episodio a episodio hasta su abrupto abandono para pasar a desarrollar proyecto más personales y ambiciosos, como “Parque Chas”,  antes de su salto al cómic internacional.

“El Ángel” es una excelente muestra de cómic de género hecho con oficio y conocimiento y estoy seguro que de haber podido continuar la serie con Risso sería tan reconocida como las series más largas y reconocidas internacionalmente de Wood. Solo el abandono del dibujante pudo hacer besar la lona a un guionista incansable dejando en el alero el desarrollo de las aventuras de El Ángel en el Nuevo Mundo. No puedo dejar de preguntarme si habríamos estado ante otro “Alvar Mayor” o Wood nos habría sorprendido con un nuevo giro en la vida del personaje... De momento, quizás ni él lo sabe pero sería bonito que el mismo equipo creativo se uniera en el futuro para retomar y concluir las aventuras del Ángel. Por soñar que no quede.

lunes, 10 de junio de 2013

“Hellblazer 9: La maldición de los Constantine” de Peter Milligan, Giuseppe Camuncoli y Simon Bisley.




Poco nos va quedando por disfrutar de la estupenda etapa de Peter Milligan en  “Hellblazer” con la publicación por ECC Ediciones de un nuevo TPB en la que se recogen los números 293 a  297 de la serie regular enfilando  la que será la cancelación de la serie en su número 300. Y es una pena porque Peter Milligan demuestra una vez más en este arco argumental, “La maldición de los Constantine”, que le tenía tomada completamente la medida al personaje ofreciéndonos una entretenidísima aventura.

John Constantine se ha convertido en un marido celoso,  preocupado últimamente solo en parar los pies a los pretendientes que su jovencita esposa Epiphany va cosechando por los pbus de Liverpool. Sin embargo, todo cambia cuando un inspector de policía reclama su colaboración para investigar una serie de crímenes macabros con elementos sobrenaturales. La investigación llevará a Constantine y Epiphany  hasta Irlanda  tras la pista del hijo de Cheryl, el sobrino perdido que juró encontrar, una víctima más de la sangre maldita de los Constantine o un asesino en serie sobrenatural dispuesto a tender una trampa mortal a su díscolo tío

Milligan construye una entretenida aventura que adapta una clásica trama de serial killer  con elementos sobrenaturales al rico y variado universo de “Hellblazer” que Peter Milligan desde que se hizo cargo de la serie no se ha cansado de expansionar. Milligan desarrolla una historia efectiva de suspense a la que incorpora hábiles macguffins en la que el protagonismo se reparte entre el cínico John Constantine y la deslenguada Epiphany, quién a modo de sidekick da el contrapunto al mago de Liverpool robándole en más de una ocasión su protagonismo.

En el aspecto gráfico. Giuseppe Camuncoli firma los que para mí son sus mejores números en la serie con un trazo mucho más seguro y definido en una historia que en sus titubeantes primeras entregas al que incorpora fuertes contrastes  potenciados por la labor del colorista Brian Bucellato y del entintador Stefano Landini, un trío que ha italianizado al personaje convirtiéndolo en un émulo de "Martyn Mystere". Camuncoli  juega en los flashbacks suavizando su trazo para diferenciar el lapso temporal e introduciendo tonos y colores más cálidos. En esta ocasión, Simon Bisley no dibuja ningún número y se centra exclusivamente en su labor como portadista, realizando como es habitual un excelente trabajo.

En fin, “Hellblazer” se está acabando con un estupendo canto de cisne protagonizado por un implicado equipo creativo y aunque todavía nos quede por leer la conclusión de la serie, a uno le queda la sensación que el guionista británico tenía muchas más ideas por desarrollar que lamentablemente por los caprichos editoriales se van a quedar en el tintero y los lectores no vamos a poder disfrutar. Una lástima.