martes, 14 de mayo de 2013

“Zodiaco: Tauro. El secreto del toro”, de Corbeyran y Horne.




Si el primer álbum de la serie “Zodiaco”, editada por Planeta, ya comenté aquí que me había parecido decepcionante, esta segunda entrega protagonizada a mayor gloría del signo de Tauro ha resultado algo más interesante. Os cuento.
John Bull, es un Tauro genuino, un broker de gran éxito hace años que tras una estancia en prisión se ha dedicado a hacer el bien a través de la ONG que ha creado. Sin embargo, el secreto de su éxito financiero y su capacidad para adivinar las fluctuaciones del mercado todavía atormenta a sus rivales así que, cuando Mélane Hddgers, una atractiva y misteriosa periodista, intenta entrevistarle no deja de resultar sorprendente que Bull acceda y esté dispuesto a descubrirle su pasado.
Corbeyran establece una trama de misterio sencila y efectiva que mantiene atrapado al lector hasta el final de una historia en la que no se aclaran demasiados misterios en torno al origen de los  poderes, relacionados con sus correspondientes signos del zodiaco, que en algún momento de la hsitoria los distintos protagonistas de cada uno de los álbumes muestran. En este álbum, el guionista ambienta la trama  en el deshumanizado y agradecido mundo de los tiburones financieros de Wall Street. Aun así, a la sencilla trama el lector avezado tendrá que hacerle más de una concesión dado lo endeble de las reacciones y comportamientos de unos personajes tópicos, pero acaba resuelta con el suficiente oficio como para que el rato que se dedica a su lectura no se dé por desperdiciado.
En el aspecto gráfico, Horne toma el relevo de Goethals y no es precisamente para bien. Horne cumple aceptablemente desarrollando el sencillo guión de Corbeyran con un dibujo realista, efectivo e impersonal que no acaba de lucir demasiado (la edición jibarizada de Planeta tampoco ayuda) y aunque muestra cierta capacidad para el detalle en las  localizaciones y objetos también deja patentes bastantes limitaciones en el dibujo de  las expresiones  de sus personajes, resultando la mayoría de las caras inexpresivas y apergaminadas por lo que detalles esenciales para la caracterización como la edad o la belleza han de ser aclarados  por el guionista.

En fin, “El secreto del toro” es un álbum que está resuelto con oficio y permite pasar el rato sin deslumbrar a nadie a la espera que Corbeyran en futuras entregas arroje más luz sobre los misterios que rodean a sus protagonistas. De momento, le doy un aprobadillo raspado. 

lunes, 13 de mayo de 2013

“La nieve y el barro”, de Oswal y Sánchez Abulí.


Siempre resulta gratificante que para los autores que atesoran talento no pasa el tiempo y, si acaso, la edad hace que muchas de sus cualidades se refuercen. ·Es el caso del dibujante argentino Oswal y el guionista español Sánchez Abulí quiénes en su última obra editada  por Panini La nieve y el barro” realizan un divertido acercamiento a la oscurantista Edad Media.

En la Francia asolada por la Guerra de los 100 Años deambulan diversos personajes de distinta condición y ralea. El conde René de Dubois, que vuelve a su castillo en compañía de un Obispo y del sirviente de éste, un tal Petit Ferré, que viaja con un loro a cuestas. Los soldados L’Arnaud y L’Antoine, soldadesca patibularia y hablar rimado que pretenden ajusticiar al herrero Bruno, un mudo que milagrosamente recuperará la voz. Jerome Whitewash, un caballero andante inglés medio loco que pretende reencontrar  un amor perdido de juventud llamada Madeleine. Aube, una  coqueta doncella, que se parece mucho a Madeleine. Pan, la chica salvaje del bosque, Los Routiers, mercenarios sin escrúpulos y sin amo dispuestos a pasar a cuchillo y zamparse desde una mula a un caballero, y un vizconde bizco empeñado en encontrar la llave del cinturón de castidad de la condesa de Dubois para hacerla más agradable la espera del señor conde.
Como si de un moderno Chaucer, Petrarca o Múñoz Seca se tratara, Enrique Sánchez Abulí vuelca todo su ingenio  en entretenernos con una serie de situaciones tragicómicas en las que sitúa a unos personajes arquetípicos cuyos destinos e historias poco a poco van interconectándose para formar un fresco unitario en torno al oscuro Medievo francés y sus tópicos a través de una estructura en capítulos seriados de pocas páginas protagonizado por los diversos y peculiares personajes protagonistas y que permiten a Sánchez Abulí ironizar en torno a muchos de los tópicos de la Edad Media y sus iconos colocando sus hábiles y característicos retruécanos y demás juegos de palabras gracias a lac complicidad adquirida con Oswal en colaboraciones anteriores. La inspiración para sus personajes es variada y deja patente la gran cultura y riqueza de influencias literarias y cinematográficas  de Sánchez Abulí quien sin embargo da a todos los personajes su particular impronta cínica y desenfadada.
En el aspecto gráfico, Oswal realiza un estupendo trabajo merced a un estilo de dibujo caricaturesco, expresivo y nervioso con el que encadena múltiples recursos narrativos que otorgan agilidad y ritmo a la lectura, guiando al lector a través de las diversas historias planteadas por Sánchez Abulí. Oswal usa una enorme variedad de recursos – juega con la composición de página, la forma de las viñetas o el color, por poner solo algunos ejemplos – para remarcar situaciones y momentos concretos con vistosidad e inteligencia y dotar a la obra de un acabado que aúna sobriedad con espectacularidad y que busca sorprender al lector con nuevos detalles que redescubrir con cada lectura.

La nieve y el barro” es un cómic lleno de sabiduría y ajeno a modas, realizado por dos viejos rockeros de esto de las viñetas que lejos de parecer agotados derrochan dinamismo, ingenio y modernidad en su dominio de los recursos del medio siendo capaces de dar numerosas lecciones todavía a las nuevas generaciones de autores aun sin pretenderlo, transmutándose para la ocasión en una especie de Goscinny y Uderzo oscuros que desmitifican en su versión más salvaje, descarnada y cruel los absurdos en torno a la Edad Media que otros se encargaron de embellecer. Y es que como dice uno de los personajes Peccare humanum est.

sábado, 11 de mayo de 2013

Día del Cómic Gratis 2013.



Una de las iniciativas más inteligentes a la hora de promocionar el Cómic es esta del Día del Comic Gratis que se puso en marcha hace un par de años. Si con esto no se llenan las librerías, grandes superficies y demás aunque sea una vez al año no sé con que se va a llenar. Aunque, claro, para que la idea sea un éxito debe venir acompañada de una buena campaña de difusión para que trascienda los límites del mundillo de iniciados que se supone que es de lo que se trata.

Claro, que lo suyo, también sería que se den gratis buenos tebeos y no excesos de stocks u obras incompletas a medio saldar que ni siquiera llegaron a venderse en su momento….Pero, esa es otra cuestión.

En fin, celebradlo vosotros que podéis y enteraros de las actividades que se vienen celebrando en este día, aquí.

viernes, 10 de mayo de 2013

“Superman El Hombre de Acero Vol. 3”, de John Byrne, Paul Levitz, Dick Giordnano y Greg Larocque.



Este puente me he leído el tercer volumen de la cuidada reedición que ECC Ediciones está realizando de la etapa de John Byrne en “Superman”, de la que ya escribí aquí y aquí, y que reúne en esta entrega los números cinco a ocho de “Superman”, “Action Comics” 588 a 589 y “Legión de Superhéroes” 37 (de las ediciones norteamericanas).

En estos episodios, Superman viajará desde la selva amazónica para enfrentarse en un yacimiento arqueológico a una momia que es el receptáculo de una antigua civilización de prehumanos que pretenden reconquistar el mundo hasta el espacio exterior donde con Hawkman, Hawkgirl y los Green Lantern desarticulará diversas amenazas alienígenas antes de regresar a la Tierra para enfrentarse a Rampage y aliarse en la Tierra con los Metal Men para anular la amenaza química de Chemo y reencontrarse con los miembros de la Legión de Superhéroes que han regresado del futuro para enfrentar juntos la amenaza de…¿Superboy? 

Aun cuando creo que en los primeros episodios incluidos en este volumen Byrne baja un nivel respecto al nivel exhibido en los dos anteriores releídos en la actualidad todavía son historias frescas, dinámicas y entretenidas en las que Byrne tira de su oficio para incorporar un ritmo frenético en tramas sencillas pero efectivas y eficaces. Byrne presenta en ellos a villanos como Rampage que luego tendría cierto tirón posterior además durante la etapa de Roger Stern, y muestra su predilección por las tramas influencias por la ciencia ficción – no tiene ningún empacoy conocimiento del Universo DC al incorporar en las historias de “Action Comics” a invitados de la talla de los Halcones, los Green Lantern Corps o los Metal Men. Byrne, en estos números, es capaz de rayar en la autocita del “Action Comics 589 que tanto recuerda al “Fantastic Four 234-235 “ con el encuentro de Los 4 F con Ego, el Planeta Viviente, o sugerir claras ensoñaciones sexuales de Superman con Wonder Woman o sus devaneos con Lana Lang en el famoso arreglo de la valla.
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Especial interés tienen los episodios del cruce con “La Legión de Superhéroes” con la reintroducción de “Superboy” y “La Legión de Superhéroes” , clásicos encuentors del Superman precrisis en el Superman poscrisis. Byrne y Levitz, los guionistas de “Superman” y “Legión de Superhéroes”,  acometen el nuevo cruce con un profundo respeto al clasicismo de las historias precrisis al tiempo que arman una trama efectiva y moderna para la época. Quizás lo más molesto sea el dibujo de un Greg Larocque, el dibujante de “Legión de Superhéroes”,  muy por debajo del nivel exhibido en aquella estupenda etapa por el guionista Paul Levitz (a propósito, ¿para cuándo una reedición digna de estos cómics?).

En fin, este tercer volumen de “El hombre de Acero”, de John Byrne nos reconcilia con el genero superheroico, en su vertiente más alegre y desacomplejada que a todos los aficionados a las aventuras del Hombre de Acero nos gusta leer y que Byrne supo interpretar como pocos.

jueves, 9 de mayo de 2013

“WW 2.2 La otra Guerra Mundial 2: Operación Félix”, de Robledo y Toledano.





Tras la decepción que supuso el primer álbum de “WW 2.2: La otra II Guerra Mundial”, que ya comenté por aquí, me he acercado a este segundo álbum con bastante prevención y confiando exclusivamente en las buenas maneras demostradas por el equipo creativo formado por Robledo y Toledano en su “Ken Games”. Y lo cierto es que la cosa mejora bastante.

La otra II Guerra Mundial continua y, tras la batalla de París de 1939, la victoría no parece decantarse por ninguno de los dos bandos. Por ello,  en 1940 el ejército alemán pretende dar un golpe decisivo mediante la Operación Félix, un audaz plan para apoyados por las tropas españolas arrebatar el control del Peñón de Gibraltar a los ingleses. De este modo, las mejores tropas del ejército alemán apoyadas por legionarios españoles acometen la conquista del peñón. Sin embargo, parece haber un saboteador entre los alemanes y el capitán Julius Kleiber junto al capitán Suárez intentarán descubrir su identidad en medio de una de las batallas más crudas e inciertas de la otra Guerra Mundial.
José Manuel Robledo, el guionista de este álbum, realiza una excelente labor de documentación para responder a la pregunta sobre qué podría haber pasado si el plan - que realmente existió - para que España entrara en la Guerra Mundial dentro de las Fuerzas del Eje tomando por sorpresa Gibraltar hubiera sido una realidad introduciendo en la historia una sólida base histórica plausible sobre la que desarrolla una eficaz trama de acción y espionaje protagonizada por dos increíbles personajes ficticios, Julius Kleiber y Carlos Suárez, unos protagonistas con más trasfondo y complejidad que los aparecidos en el primer álbum y que acaban convertidos en hermanos de armas.
En el aspecto gráfico, Marcial Toledano realiza un trabajo bastante correcto dentro de un género que no se adapta especialmente bien a su dibujo de líneas rectas y claras. Con todo,  pone especial cuidado en reflejar en la obra con todo detalle los diversos emblemas de las diferentes unidades de elite del ejército alemán y sacar adelante el complicado guión planteado por Robledo, aun cuando deje la sensación que la extensión de 54 páginas y un parecido excesivo a la hora de retratar a determinados personajes haya limitado las posibilidades de explicar mejor algunas de las situaciones planteadas y solo en contadas ocasiones haya permitido al dibujante lucirse. A pesar de ello, uno de los puntos fuertes del álbum como ya lo fuese en “Ken Games”, es el atractivo uso del color para introducir los flashbacks el pasado del protagonista.
En definitiva “Operación Félix” es un álbum más que correcto que mejora sustancialmente la primera entrega de una serie que hará por su seriedad a la hora de plantear con cierta rigurosidad otro discurrir posible de la II Guerra Mundial las delicias de los expertos en el tema. 
La edición de Diábolo Ediciones es bastante correcta aunque creo que hubiera sido un acierto para potenciar las cualidades de la serie  haber introducido un apéndice y un glosario en cada álbum en los que algún experto en Historia contextualizase las historias y diera empaque al serio trabajo de documentación de los autores.

miércoles, 8 de mayo de 2013

“Bogey”, de A. Segura y Leo Sánchez.


Estos días que por fin hemos visto “Hombre publicado en una nueva edición, no está de más recordar y reivindicar otra de las grandes obras ochenteras de ese gran guionista que fue Antonio Segura en la que demostró que su talento no solo se limitaba a las distopias futuristas sino que además manejaba los resortes del género negro con una habilidad propia de los más avezados maestros. Me estoy refiriendo, claro está, a “Bogey”, serie creada junto al magnífico dibujante Leopoldo Sánchez.

Bogey Nicolson es un detective cínico y desencantado, un perdedor de vuelta de todo que en un futuro no demasiado lejano, se gana la vida aceptando los casos de los desesperados que pasan por su oficina. En un mundo feo, sucio y cruel en el que los más poderosos, fuertes y malos campan por sus respetos, Bogey sigue sus instintos y su propio código para sobrevivir entre tanta hostilidad y desesperada.
Bogey” fue una serie de azarosa publicación, pues inicialmente fue ideada por Sánchez y Segura a finales de los setenta para “Crack”, un proyecto de revista de los que abundaron en la época y que no acabó de ver la luz. Por este motivo, las primeras historias de"Bogey" aparecieron autoeditadas por Leo Sánchez, previamete a que Norma adquiriese la serie para su publicación en la revista “Cimoc” a partir de 1981. Posteriormente, las aventuras de Bogey fueron continuadas también durante un corto período de tiempo en “K.O. Comic”, revista insignia de esa hermosa pero corta aventura editorial en el que participaron Segura y Sánchez conocido como Metropol.

Como decía, a través de los casos de “Bogey”, desarrollados en historias de muy distinta extensión, Segura puso de manifiesto su dominio de las claves del género negro aplicando a unas historias que más allá de la leve caracterización futurista ponían de relieve toda la ortodoxia fatalista propia de los mejores hard boiled. En ese sentido, la visión cínica y desencantada que vierte Segura a través de Bogey Nicolson emparenta directamente con las maneras duras y cínicas de los Ellroy o Cain, autores que se pueden rastrear en sus brillantes diálogos y las secas y descarnadas cartelas que apoyan muchas de las viñetas.
En el aspecto gráfico, estamos probablemente ante el mejor trabajo de un Leopoldo Sánchez que ya gozaba de un nombre internacional a partir de sus colaboraciones en las revistas de “Warren Publishing”. Sin embargo, Sánchez brilla como nunca en el conjunto de historias de esta serie en las que muestra su dominio apabullante del claroscuro en la mejor tradición de los maestros de prensa norteamericanos con personajes detallados y expresivos al tiempo que incorpora una narración moderna y sorprendente que llamaría la atención incluso más allá de nuestras fronteras llegando a ser reconocida por Dave Gibbons como una de sus influencias a la hora de acometer la composición de la celebrada “Watchmen”.

Por estos y muchos más motivos a descubrir tras su lectura, “Bogey” es una obra referencial dentro del cómic negro español que no debería continuar olvidada. No estaría de más que ahora que EDT ha cogido carrerilla se animara a recopilar en integrales este magnífico tebeo.
Como lo mejor es que lo comprobéis por vosotros mismos, aquí os dejo un enlace a la serie de entradas que en su excelente blog “No Trespassing!” Tristán Cardona ha desarrollado en torno a esta hora, incluyendo la reproducción de historias completas. No tienen desperdicio.

martes, 7 de mayo de 2013

“El temor de un hombre sabio”, de Patrick Rothfuss.

Embargado de mi infinita fe en la capacidad para mejorar del género humano, alguna buenas críticas de conocidos y el ver en los andenes de Metro a más de un usuario cargando con el mamotreto, decidí darle una segunda oportunidad a Patrick Rothfuss – que aseguraba además haberse tomado su tiempo para "no escribir un libro más, sino el mejor de los libros posibles", según leí en algún sitio que no recuedo- y me he embarcado en las últimas semanas en la lectura de “El temor de un hombre sabio”, la esperada por algunos segunda parte de “El nombre del Viento”, sobrevaloradísima novela de fantasía la que ya escribí algo por aquí.

Kvothe retoma  el relato de su vida en la taberna en la que se esconde al Cronista que le escribe su biografía allá donde lo dejara. Tras abandonar sus estudios de magia en la Universidad durante unos trimestres, Kvothe pasará un tiempo viajando sirviendo al poderoso Maer Alveron, al que salvará la vida y prestará importantes misiones, conocerá a la mágica Felurian que le descubrirá los placeres del sexo y se adoctrinará y aprenderá los secretos de los esquivos adem, al tiempo que intenta averiguar más cosas en torno a los legendarios Chandrian de los que espera algún día vengarse por la muerte de sus padres y familiares.

En fin, si Patrick Rothfuss esperaba escribir una novela mejor que “El nombre del viento” me temo que en mi opinión no lo ha conseguido, ya que no solo no corrige ninguno de los defectos que veía en aquella sino que además parece incidir en los mismos. Con una extensión excesiva y unas situaciones alargadas hasta el aburrimiento, “El temor de un hombre sabio” no solo ensalza hasta la antipatía a su protagonista, un antihéroe adolescente que da igual los bretes en que le ponga su autor porque ya sabemos de antemano que saldrá airosos de los mismos merced a la estructura narrativa de la obra, sino que además las aventuras que protagoniza al lector avezado en el género fantástico no puede más que sonarle, ya alejado de la Universidad a lo J.K. Rowling donde se localizaba la primera novela, a refrito teen de los Leiber, Moorcock o Howard, por nombrar solo a tres autores referenciales.

En fin, seguramente as aventuras de Kvothe a mí me han pillado mayor y no me acabo de identificar ni con el personaje ni con el autor pero la pobreza argumental, de personajes  y de estilo de esta novela, me hace sospechar que si esto es de lo mejorcito que puede dar el género fantástico en los próximos años, el rasero de los expertos es realmente bajo o interesado.

Rothfuss es joven todavía y quizás no ha aprendido que por acumular más páginas se escriben mejores novelas. Espero que por él y por el bienestar de las articulaciones de su legión de seguidores que lo leen en los andenes del transporte público aplique esa lección en la próxima entrega. Yo, por el momento, me bajo de este carro desde ya.


lunes, 6 de mayo de 2013

“Batman contra Robin”, de Grant Morrison, Andy Clarke y Cameron Stewart.




ECC Ediciones sigue recuperando sin prisa pero sin pausa en cuidadas ediciones la reciente etapa de Grant Morrison en la serie “Batman y Robin”, que Planeta ya publicase en grapa hace un par de años, de cuyo primer tomo ya escribí algo por aquí. He de decir que he disfrutado como un enano este puente con la relectura de esta segunda entrega, titulada “Batman contra Robín” que recoge los números 6 a 12 de la serie norteamericana, en el que queda patente cómo  progresivamente el genial guionista escocés va perfilando su plan para el regreso de un Bruce Wayne presuntamente fallecido, al tiempo que consolida la extraña pareja de Batman y Robin que le sustituye formada por Dick Grayson y Damian Wayne, sacando provecho incluso de las imposiciones editoriales como el correspondiente cruce con el megaevento que absorbió la mayor parte de las series del universo DC hace un par de años (parece que fue hace una década…), “La noche más oscura”.

En el primer arco, “El Caballero Más Oscuro”, Dick Grayson viajará a Inglaterra para, ayudado por Catwoman, Caballero y Escudero, intentar resucitar  a Bruce Wayne en una olvidada fosa de Lázaro por la que disputan los señores del crimen londinense, mientras en “Batman contra Robin”, el recuperado Damian volverá a asumir sus funciones como Robín aun cuando se encuentre dividido entre su lealtad por su madre, Talia al Ghul, y su creciente afinidad con el nuevo Batman y se pongan al descubierto los planes de control de aquella. Batman y Robin junto al misterioso Oberon Sexton asumen la investigación de las pistas que un Bruce Wayne desde el pasado parece haber sembrado por toda la Mansión Wayne mientras esta es asediada por un misterioso culto al demonio murciélago Barbatos.

Dudo mucho que cualquier otro guionista en el género superheroico fuese capaz de sacar adelante, ni mucho menos le dejarán intentarlo, una trama tan embrollada como la que ideó Morrison en su etapa en “Batman y Robin” pero que, al mismo tiempo, fuese tan coherente en esencia con las características del personaje. Morrison es capaz de colar con toda naturalidad en la continuidad personajes de nuevo cuño ideados por él para una imaginada serie sobre Caballero y Escudera (¿?) para sin solución de continuidad embarcarse una entretenida trama detectivesca a partir del árbol genealógico de los Wayne tomando como referentes personajes presentados y  olvidados por diversos autores a lo largo de los años. Y aunque en ocasiones sospechemos que estamos ante la obra de un avispado que nos está tomando el pelo o de uno de esos autistas geniales poco a poco vamos comprobando conforme avanza la lectura de la serie que el astuto Morrison tiene un plan dentro del caos que ha montado y va situando las diversas piezas en su lugar para componer poco a poco un fresco multireferencial y poliédrico en el que presentar todas las encarnaciones y versiones del Hombre Murciélago a lo largo de todas estas décadas.

En el aspecto gráfico, en este tomo Frank Quitely se limita a dibujar las portadas para dejar los interiores a cargo de Cameron Stewart y Andy Clarke, dos dibujantes más que correctos pero que en estos números se limitan a cumplir con las directrices de Morrison sin destacar demasiado. Especialmente irritante me ha parecido la versión que ambos autores ofrecen de Talia al Ghul uno de los más atractivos personajes femeninos que pueblan el panteón batmaniaco desde los tiempos de Neal Adams al que no son capaces de retratar adecuadamente, en mi opinión.

A pesar de ello, “Batman contra Robín” es una lectura clave para disfrutar y entender la controvertida labor de Morrison al frente de las colecciones de “Batman” previa al NUDC dotando al personaje y su mundo de un riesgo autoral, dinamismo y frescura que llevábamos tiempo echando de menos. Solo por ello merece la pena echarle un ojo.

martes, 30 de abril de 2013

“Casa Bábili”, de Duleimi, Carbajo y Rojo.




En los últimos años, el Cómic de autor ha sido testigo preferente y ha levantado acta de los principales dramas sociopolíticos que han surgido en diversas partes del mundo siendo en la mayor parte de los casos abanderado en la reivindicación de las víctimas de esos conflictos. De este modo, con autores como  Marjane Satrapi, Joe Sacco o Guy Deslile como puntales que nos han presentado con testimonios de primera mano las situaciones de Irán, Corea del Norte, Palestina o Bosnia logrando incluso con  su repercusión trascender los  límites del "mundillo", han ido apareciendo poco a poco más obras y más autores que con su propia voz seguían  la misma línea reivindicativa. Siguiendo esta idea del cómic como instrumento idóneo para acercar a los ciudadanos contemporáneos las grandes injusticias de nuestro tiempo, se hacía notar la ausencia de una obra que se acercara a la realidad iraquí tras décadas de invasiones y conflictos y una repercusión mediática casi diaria  por lo que , ha sido una agradable sorpresa que para rellenar ese vacío haya aparecido, coincidiendo con el décimo aniversario del inicio de la guerra de Iraq, obra de los autores españoles Sara Rojo y Javier Carbajo y dentro de la Colección Nómadas de Norma Editorial y con el apoyo de la CEOSI y la Fundación Al Fanar,  “Casa Bábili”, adaptación de la novela  "Saidat Zahal" ("Las mujeres de Saturno") de la escritora iraquí Lutfiya Duleimi, quién también ha colaborado  personalmente en la adaptación de su novela al cómic.

En los primeros meses tras la caída del régimen de Saddham Hussein y el caos tras la ocupación por las tropas norteamericanas, la población civil de Iraq intenta sobrevivir a la irracionalidad de la guerra en la que han sumido a tan rico país los intereses y egoísmo de unos y otros. A través de las vivencias de la protagonista Hayat Bábili, una treinteañera divorciada que se ha visto atrapada en la Casa familiar, y sus amigas se nos descubrirán las experiencias de los iraquíes corrientes que tratan de sobrevivir al día a día manteniendo en la medida de lo posible sus ilusiones y sueños frente a la crudeza de su realidad cotidiana.

Sin haber leído la obra original, Sara Rojo ha hecho un gran trabajo a la hora de trasladar al lenguaje del cómic la novela en la que se inspira captando perfectamente la esencia de una historia que busca la empatía del lector respecto a unos ciudadanos iraquíes de a pie víctimas de un conflicto  en demasiadas ocasiones mediatizado por los informativos y con cuyos problemas y reacciones no resulta difícil identificarse. Precisamente, el gran mérito de esta obra es dar voz a todos esas víctimas que no son noticiables pero que en su día a día sufren las consecuencias de una guerra injusta. 

Rojo da con la tecla a la hora de caracterizar a cada una de las amigas protagonistas, víctimas todas de un modo u otro de la locura de la guerra y reaccionando al conflicto de manera díspar en función a su personalidad,  y contextualizar los hechos  manteniendo la objetividad respecto a las distintas partes de la contienda sin tomar partido por ninguna salvo por la situación de las víctimas.  Salvando las distancias, y sobre todo en su primer capítulo, “Casa Bábili”  me ha recordado a los cómics de Sfar, especialmente “El gato del rabino” a la hora de presentar dentro de la tradición oral y orientalizante propia de las mil y una noches la rica cultura iraquí arrasada posteriormente por el conflicto.

Quién también realiza un gran trabajo gráfico es Javier Carbajo, con un efectivo dibujo realista pero de trazos simples que crea una atmósfera naif para la presentación de la historia que contrasta con la brutalidad de los hechos narrados. Se intuye que Carbajo ha estudiado especialmente la obra de Marjane Satrapi para sintetizar y hacer suyo sus recursos. Especial mención merece el acertado trabajo como colorista esta vez de Sara Rojo que resalta el dibujo de Carbajo y da al color un significado narrativo al contraponer la suavidad de las historias en el pasado con la expresividad brutal de los fuertes contrastes de la historia que se desarrolla en el presente.

En fin, “Casa Bábili” es un todo un hallazgo y un cómic interesantísimo no solo al trasladar al lector español la realidad brutal que viven los iraquíes sino también por una plasmación formal que de una manera sencilla pero inteligente hace uso de los recursos del cómic para enfatizar y resaltar la historia. Muy interesante. Completa el volumen, a modo de complemento del cómic,  una serie de artículos complementarios que dan una mayor información acerca de la triste situación que viven los iraquíes. Ojalá cambíe pronto.

lunes, 29 de abril de 2013

“Ragemoor”, de Richard Corben y Jan Strnad.


 

Si hay un dibujante de cómics que ha sabido reflejar gráficamente el terror gótico en sus obras como nadie ese ha sido Richard Corben. Consciente de ello, el guionista Jan Strnad ha concebido en “Ragemoor”, miniserie de cuatro números editado en Estados Unidos por Dark Horse y que acaba de publicar en España en un tomo unitario Norma Editorial, una historia ideal para que el genio de Missouri se luzca y exponga todo su talento y a fe mía que lo consigue.

Ragemoor es un castillo ancestral, una mansión maldita que parece casi viva y a la que sus moradores, los últimos miembros de la familia Ragemoor, se encuentran encadenados por lazos más profundos que los de la tradición. Cuando a la mansión, llega un tío lejano junto a su bella hija Anoria los espantos primigenios que habitan en Ragemoor se aliarán para que nunca más puedan salir.
Strnad construye un estupendo relato de terror clásico tan tributario de los cuentos de Edgard Allan Poe de los que se pueden captar guiños evidentes a “La Caída de la Casa Usher” o a poemas como Annabel Lee, Lenore o Ulalume, sobre todo en lo referente al único personaje femenino de la obra Anoria, y una emulación evidente al terror primigenio y abisal idado por Lovecraft y sobreexplotado en sus Mitos por él y sus seguidores. De este modo, Strnad consigue su objetivo de no perder el paso de sus mayores y desarrollar una correcta historia de terror referencial que transita por terrenos familiares para todos  los lectores aficionados al género de terror a las que en principio va dirigida que la encontrarán respetuosa al extremo de las convenciones y maneras que esos pioneros establecieron.

Si "Ragemoor" es un tebeo destacable es sin duda por la presencia de Richard Corben quién desde antiguo ha destacado por su capacidad para adaptar los clásicos del terror como pocos lo han conseguido. En “Ragemoor” encuentra el vehículo ideal para su lucimiento en una historia que sitentiza todo lo bueno demostrado en sus anteriores adaptaciones de las obras de Poe, Lovecraft o Hodgson, ya  que en estas historias de terror primigenio parece  sentirse especialmente cómodo sin necesidad, todo hay que decirlo, de esforzarse demasiado. En ese sentido,  practicando unos claroscuros densos y absorbentes, Corben construye la atmósfera adecuada para trasladar, sin ahondar en grandes detalles más allá de escasos elementos ornamentales propios del terror gótico –calaveras, cuadros, y esqueletos por doquier-, la amenaza latente del castillo viviente.

Con su maestría habitual y sin demasiado esfuerzo ni atención por los fondos en algunas ocasiones, con muy pocos elementos Corben presenta una historia que va evolucionando en cada capítulo dejando patente su calidad y oficio, a pesar que conforme la trama avanza se va volviendo menos detallista y más esquemático aunque finalmente la historia queda perfectamente hilvanada y se llega a una conclusión aceptable acorde con lo presentado en los capítulos anteriores.

 Ragemoor hará las delicias de todos los aficionados al terror clásico decimonónico y primigenio mostrado por un dibujante genial que tira de oficio y sapiencia para satisfacer las expectativas mínimas que siempre se le demandan. Y es que, ojalá por muchos años, Corben sigue siendo mucho Corben.