martes, 6 de noviembre de 2012

“Conan El Bárbaro 1”, de Brian Wood, Becky Cloonan y James Harren.



Si algo ha caracterizado las historias de Conan desde que Dark Horse se hizo con sus derechos, es intentar romper con los moldes establecidos en la larga y errática etapa Marvel apostando gráficamente por la combinación de guionistas contrastados como Kurt Busiek o Timothy Truman junto a dibujantes prometedores y ambiciosos como Cary Nord o Tomás Giorello que han dado lo mejor de sí en estos trabajos. Sin embargo, este posicionamiento arriesgado por parte de la editorial ha ido un paso más allá con la incorporación de un nuevo equipo creativo llamado a socavar las convenciones asentadas en las mentes de los aficionados señeros del cimmerio con un disparo directo a su memoria sentimental, encargando el nuevo volumen de 25 números al nada convencional equipo formado por Brian Wood y Becky Cloonan para adaptar nada menos los años que Conan pirateó por los mares de Poniente junto a su gran amor de juventud la reina de la Costa Negra Bèlit a bordo del Tigresa y que ya fuera profusamente versionado por los incontestables Roy Thomas, John Buscema y Ernie Chan en los setenta.

Planeta acaba de publicar el primer recopilatorio de esta nueva etapa que recoge los seis primeros números y en la que se entreve desde el principio el giro copernicano que Wood ha dado a los estereotipos consensuados en torno a la figura de Conan  bien secundado gráficamente por Becky Cloonan y un James Harren que incomprensiblemente no es acreditado en la edición española.

En esta primera entrega, se recogen dos arcos de tres números cada uno en los que Wood sienta la premisa argumental de la serie:  usar el relato de Howard “La Reina de la Costa Negra” como tema sobre la que sustentar sus propias historias aprovechando los huecos dejados por Howard. De este modo, si los tres primeros números es una visión libre del encuentro del joven Conan con la intrépida Bélit y su tripulación, el segundo, es ya una aventura original en la que Wood narra como Conan disimula su captura por los messantinos (¿?) para permitir que Bélit y sus piratas puedan saquear la ciudad mientras le juzgan.

Wood abandona los clichés de la espada y brujería bárbara y el rimbombante elemento épico desde el primer momento para centrarse en elementos que hasta el momento habían permanecido inexplorados. De este modo, sin renunciar al tono aventurero imprescindible en el relato, Wood se centra en explorar la psicología del joven Conan y sus reacciones en estos primeros encuentros con su gran amor mostrándole más vulnerable que nunca a los sentimientos pero respetando las premisas fundamentales establecidas por Howard, pero sin abandonar su propio estilo narrativo. De este modo, Wood da rienda suelta a una narración de la historia moderna en la que prima lo visual sobre lo escrito y aprovecha lo aprendido en su trabajo previo en “Northlanders” para evitar errores en lo referente a la excesiva modernización de los personajes y sus reacciones. Wood exige al lector, sobre todo, en el primer arco un esfuerzo de atención para entender el enamoramiento de Conan de una maleable Bélit que se representa más como una idea cambiante en su imaginación que una auténtica mujer, dejando claro desde el principio que para Wood Conan desde que emprendió el viaje en Argos ya estaba enamorado de Bélit antes de haberla visto, merced a su leyenda. Estos tres primeros números están brillantemente dibujados por una Becky Cloonan – colaboradora habitual de Wood- que entiende perfectamente sus sutilezas y da en todo momento con el tratamiento adecuado para plasmar con un estilo muy plástico y expresivo, alejado de los cánones naturalistas desde los que siempre se ha abordado el personaje, los primeros encuentros entre los amantes  Es tan brillante la labor gráfica de Cloonan que Wood se excede con cuadros de textos explicativos que no acaban de aportar demasiado y aunque no lastren la historia resultan contradictorios respecto al que se supone es un planteamiento  narrativo en el que lo visual prima sobre el texto.

El segundo arco permite a Wood presentar algunos secundarios que es de imaginar irán ganando importancia conforme avance el volumen y ahonda en el enamoramiento de Conan así como profundizar en la personalidad y el carácter de una Bélit más “carnal” que en la anterior historia. Si la Cloonan estableció las bases gráficas de la historia el ignorado por Planeta, James Harren las desarrolla con maestría, manteniendo su estilo a al tiempo que da mayor empaque a la historia con su cuidada y detallada representación de la civilizada Messantia y los distintos personajes que aparecen en la trama, mostrándose como un dibujante al que habrá que seguir de cerca.

En el apartado gráfico, no hay que dejar de destacar igualmente la excelente labor del colorista Dave Stewart y el portadista Massimo Carnevale brillando cada uno en su faceta y sumando para dar uniformidad a la serie y caracterizar aún más su voluntad renovadora.

En definitiva, “Conan, El Bárbaro” de Wood puede no gustar a los más ortodoxos seguidores del bárbaro pero no se puede negar la calidad con la que en estos primeros números el guionista y los dibujantes han aportado nuevos aires al universo hyboreo. La cuestión es saber si Wood será capaz de mantener este nivel a lo largo de los 25 números pero a mí al menos me ha dejado con ganas de descubrirlo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

“Ladrón de Ladrones” de Robert Kirkman, Nick Spencer y Shawn Martingrough.




Acaba de publicar Planeta el primer recopilatorio con los primeros siete números del penúltimo proyecto de Robert Kirkman dentro de su flamante sello editorial de Image,  Skybound, del que se acredita únicamente como autor del argumento para que otro, en este caso Nick Spencer, finalice el guión. Más allá del tirón que tiene su carismática firma, uno no entiende porque esa necesidad de ensalzar tanto un cómic correcto y convencional que más allá de su buena factura no aporta nada al género al que pertenece salvo buenas dosis de entretenimiento.

Conrad Paulson, también conocido como Redmond, es un ladrón de guante blanco de esos que siempre van un par de pasos por delante de todo el mundo (de los polis, de su mujer, de su hijo, de sus socios, de sus clientes…) y que, como tantos avezados profesionales, es de lo mejorcito en su profesión pero un negado para las demás facetas de su vida. Visto el panorama, Redmond pretende dar un giro a su vida y abandonar su vida de crímenes para intentar recuperar a su mujer aunque ello le cueste la enemistad de sus compinches. Sin embargo, cuando el inútil de su hijo que ha intentado emularle en su carrera criminal es detenido por la policía, el hábil Redmond tendrá que hilvanar un arriesgado plan criminal para salvar a su chaval al tiempo que él y sus colegas salgan de rositas.

Kirkman y Spencer construyen una estupenda historia de ladrones evocadora sin ningún pudor de los clásicos cinematográficos del género  -desde los más antiguos hasta los más modernos- obviando cualquier tipo de atisbo de originalidad para moverse como peces en el agua en sus convenciones, dejando constancia que saben perfectamente de lo que escriben. Si la historia de original tiene poco, lo que le aporta frescura e interés es su cuidada y moderna construcción que adapta en la medida de lo posible la narración en viñetas a los recursos de películas como "Ocean's Twelve" o "Snatch: Cerdos y Diamantes". Para ello, utilizan una exigente composición de cuatro viñetas por página y abundan en las elipsis y flashbacks para aportar dinamismo a la trama y mantener enganchado al lector desde la primera a la última página.

En el aspecto gráfico, Shawn Martinbrough, realiza un trabajo interesante adaptando su estilo a la sobriedad de la historia y la estética noir implantada por autores como Sean Phillips y Eduardo Risso, aunque sin llegar a la altura de estos, pero cumpliendo con oficio y mostrando su buen hacer como narrador para dar siempre con la mejor opción para mantener la claridad de la historia dentro de la forzada estructura ideada por los guionistas.

En fin “Ladrón de Ladrones” es agradecido entretenimiento para todos los públicos y no me extraña que ya se esté preparando una serie de televisión. Éxito asegurado.   

domingo, 4 de noviembre de 2012

“Capitán América: American Dreamers”, de Ed Brubaker y Steve McNiven.




¿Cuántos relanzamientos ha visto la serie del “Capitán América” desde que Ed Brubaker se ha hecho cargo de los guiones? ¿Dos?¿Tres? Sí, creo que tres pero lo mismo son cuatro…Resulta curioso de cómo está el patio que hasta una etapa unánimemente alabada se haya visto tan afectada por los intereses editoriales. El último, que no ha afectado –con buen criterio- a la numeración del actual volumen que viene publicando Panini, tuvo como excusa captar nuevos lectores que se enganchasen a un nuevo número uno coincidiendo con el estreno de la película de “Capitán América”. Si esa fue la estrategia, espero que la magia del número uno haya persistido intacta porque ante la alucinógena historia que montó Brubaker en “American Dreamers” –recogida en los números 14 a 17 de la edición española- los chavales no creo que se hayan atrevido a probar con el anodino dos.

El Capitán América, Nick Furia, Sharon Carter y Bum Bum Dugan acuden al funeral de la antigua novia del Capitán América y tía –ahora que antes era hermana-  de Sharon, Peggy Carter en París. En el funeral son atacados por una nueva célula de Hydra liderada por Bravo, un antiguo camarada al que dejaron tirado en un mundo alternativo en la II Guerra Mundial cuando al chaval que hacía de portal le dejaron en coma. A lo largo de los distintos números, el capi y sus colegas irán descubriendo los misterios que encierra la vuelta de Bravo en una historia en la que también se las verán con amenazas del calibre de Zemo o la nueva Hydra y el tamaño del…¿Ameridroide?.

Ya podían tener los planes de relanzamiento que tuviesen los jerifaltes marvelitas que Brubaker pasó ampliamente del tema y para este relanzamiento concibió una historia que para un neófito en el Capitán América le parecería chino si solo contaba con la referencia de la película. Otra cosa  que cabría preguntarse a los esforzados que seguimos la serie desde más o menos siempre es que se había fumado Brubaker cuando concibió esta historia en la que mezcla un tema habitual de la serie –la del Capitán como un hombre prisionero en una época que no es la suya- con un refrito blockbuster de “Little Nemo” como es el personaje este de Jimmy Júpiter, rescatado del Olvido de la añeja Golden Age por un guionista siempre dado a la arqueología.

Brubaker vuelve a repetir el truco que le hizo famoso y que tantas alabanzas le ha proporcionado al recuperar personajes marginales de la rica trayectoria del Capitán América. El problema es que cada vez Brubaker tiene que hilar más fino y rebuscar hasta encontrar personajes como Jimmy Júpiter o el Ameridroide que en esta época volcada hacia un supuesto realismo que limita al personaje no acaban de encajar bien. A pesar de ello, el arco se deja leer y deja abiertas interesantes incógnitas en torno a la nueva Hydra, Zemo y Bravo que a Brubaker –o sus sucesores- podrán darle juego en el futuro.

Buena culpa de la irregularidad del arco  se debe al errático trabajo de un Steve McNiven que fue incapaz dada su lentitud de terminar la historia completando la última entrega Giuseppe Camuncoli. Un McNiven implicado era una buena opción para el relanzamiento y es cierto que le da un aire renovador y moderno a la serie  tras el oficio y esforzado clasicismo de Butch Guice pero solo en contadas ocasiones es capaz de conjugar espectacularidad con sentido narrativo, llegando a caer en ocasiones en viñetas de lo más absurdas (en más de una ocasión parece que los personajes están volando antes que saltando), aparte que el acabado no es todo lo detallado que nos tenía acostumbrados en sus anteriores trabajos para Marvel ("Civil War" y "El viejo Logan") y se acerca más a la simplicidad de "Némesis". Lo suyo es darle a este hombre su tiempo, confianza  y una tila si se quiere que haga un trabajo a la altura de su talento y no que ponga poco más que la firma.

En fin, “American Dreamers” es un arco extraño que conjuga tantos aciertos como errores y en el que se intuyen los síntomas que anunciaban el hartazgo de Brubaker. Su agotamiento tras tantos años en la misma serie y los mismos personajes ya venía siendo evidente desde tiempo antes. Para redondear la experiencia alucinógena recomiendo leerlo escuchando “American Pie” en versión Ska.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Disney compra Star Wars. ¿Y qué pasa con los cómics?



Pasados un par de días desde el anuncio de la compra por Disney de Lucasflim a George Lucas por cuatro mil millones de dólares (millón arriba, millón abajo) y el anuncio de una nueva entrega de la otrora incuestionable “Star Wars  para 2015 y acallados un poco los chistes nerviosos de la muchachada en las redes sociales, que bajo su irónico e ingenioso distanciamiento ocultaban más de un oscuro anhelo onanista, podemos empezar a realizar algunas conjeturas y constatar alguna obviedad que alimentan nuestras calenturientas mentes de aficionados:

Para empezar, poco han de celebrar los jóvenes talentos creativos y soñadores como el Lucas de sus inicios, esos que tengan proyectos inspiradores y originales de nuevas películas porque muchos se quedarán en el aire ante este anuncio. El riesgo que conlleva apostar por cualquier iniciativa novedosa -y más en tiempos de crisis- implica  que los grandes emporios del entretenimiento como Disney apuestan por los valores seguros por muy desgastados que estén  y el  encanto  de los grandes fósiles. 

Por otro lado, en esta operación maestra en la que ganan todos los implicados, un cansado George Lucas se quita el lastre de las obligaciones que una empresa como Lucasfilms y vinculados le proporcionaba y se asegura un retiro dorado (como si lo necesitase) al tiempo que asegura su posición de pope ortodoxo ante el fandom frente a las nuevas entregas prometidas.  La conservadora Disney apuesta por el archiconocido y seguro Universo Star Wars antes de lanzarse a explorar nuevos universos de ficción.

Pero, además, es que a los señores de negro de Disney en sus cálculos las películas futuras le deben parecer lo de menos frente a las expectativas de los suculentos dividendos que les proporcionarán todo el atrezzo, merchandaising, videojuegos que Star Wars lleva asociado. Una perfecta maquinaría de hacer dinero a la que habrá que engrasar a poquitos con nuevas películas que cada vez menos tendrán que ver con la trilogía original.

Y a todo esto, ¿qué va a pasar con los cómics? En los últimos años, era Dark Horse la editorial que ostentaba los derechos para realizar cómics sobre el Universo “Star Wars” que por estas tierras venía publicando Planeta. No creo que a mucho tardar –lo que tarden en expirar los contratos en vigor, vamos- comprobemos como en una curiosa vuelta a sus orígenes los cómics sobre “Star Wars” regresan a La Casa de las Ideas y, por extensión en España, a la todopoderosa Panini.

No dejará de ser divertido ver como esos hipotéticos nuevos cómics vienen firmados por tipos como Bendis, Remender, Pak o Aaron  y, para Disney, quizás lo menos arriesgado y más lógico sería dejar que estos avezados guionistas hiciesen de esos cómics el campo de pruebas ideal antes de invertir en las nuevas películas (aunque parece ser que, por lo menos, con este Capítulo VII anunciado para el no demasiado lejano 2015 –algo me dice que el astuto Lucas también les ha colocado esta historia- no va a ser así).

De momento, lo único claro es que Disney se vuelve un Imperio mucho más fuerte de lo que ya de por sí era y habrá que ver si por algún lado salen rebeldes independientes dispuestos a sorprendernos con propuestas innovadoras alejadas de tanto pensamiento único en  la Ficción evasiva.  En fin, mis queridos padawans, una distorsión en la Fuerza hay, y ya veremos como acaba todo esto.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Cartel de la Mostra del Cómic 2012



Os muestro el divertido cartel realizado por Jaume Capdevila “KAP” describiendo el día a día de los esforzados de la viñeta para la 28ª  Edición de la Mostrá de Cómic que se viene realizando en Cornellà de Llobregat.

Aquí os dejo un enlace al programa en castellano.

miércoles, 31 de octubre de 2012

“Batman: Caballero Maldito”, de Jeph Loeb y Tim Sale.




Pasa el tiempo como si no pasara y ya nos están dando otra vez la matraca con las calabazas y la mercadotecnia de la anglosajona fiesta de Halloween, respetando cada vez menos nuestras visitas a los muertos, los ricos buñuelos y los golosos huesos de santo. Como uno, a pesar de sus manías, es un hombre de su tiempo y toda fiesta (y esta quizás incluso más) da alimento para este blog toca hablar de cómics de Halloween para la ocasión. En concreto, un tres por uno que como Especiales de Halloween publicaron el equipo formado por Tim Sale y Jeph Loeb para la serie “Leyendas del Caballero Oscuro” (Legends of the Dark Knight) entre 1993 y 1995 y que han sido agrupados en tomo bajo el título de “Batman: Haunted Knight” en Estados Unidos, contando asimismo con varias ediciones en España, primero por parte de Planeta y, actualmente, de ECC Ediciones.

La primera de estas historias, en un principio titulada “Elecciones” (Choices) para ser rebautizada para la recopilación como “Miedos” (Fears), narra el enfrentamiento durante Halloween de Batman con el Espantapájaros mientras su confundido alter ego Bruce Wayne sucumbe a los encantos de una cazafortunas que hace tambalear su destino.; la segunda “Locuras”  narra una nueva misión de Batman junto al comisario Gordon en pos del alucinado Sombrerero quién ha secuestrado durante Halloween a la hija del policía para convertirla en su nueva Alicia; mientras que el tercero, “Fantasmas”, muestra como si de un Mr Scrooge cualquiera en su “Cuento de Navidad” se tratase a un malherido Batman se le van apareciendo unos peculiares fantasmas que ponen en tela de juicio su vida.

Buena parte de la larga trayectoria posterior relacionada con Batman del dúo Loeb/Sale se fundamenta en el buen hacer demostrado en estas tres historias que comparten como único punto en común la fiesta de marras, tratándose en su conjunto de tres sencillas y entretenidas historias que funcionan a la perfección gracias a un Loeb más centrado y comedido de lo que se mostraría posteriormente en otros trabajos más ambiciosos. Frente a la cuidada trama en paralelo construida en “Miedos” y la inteligente adaptación al modelo dickensiano que es “Fantasmas”, quizás la historia intermedia, “Locuras”, sea la que resulte más irregular y apresurada, aun cuando no deja de leerse con agrado.

En el apartado gráfico, Tim Sale deslumbra con su buen hacer habitual haciendo gala de su brillante repertorio basado en su fluido y personal estilo cartoon y toda una galería de elegantes recursos narrativos que refuerzan el atractivo de la trama más acartonada
.
En definitiva, si no pensáis salir a asustar el personal una buena opción para pasar un buen rato en esta noche tan especial no deja de ser el repaso de este interesante conjunto de historias que, eclipsadas por obras más ambiciosas de los mismos autores pero quizás no tan logradas,  me da la sensación que no  han recibido toda la atención que merecen.  

martes, 30 de octubre de 2012

“Gonzo: La Historia Gráfica de Hunter S. Thompson”, de Will Bingley y Anthony Hope-Smith.


451 Ediciones sigue ampliando sin prisa pero sin pausa su cuidado catálogo de cómics con la reciente publicación de “Gonzo: La Historia Gráfica de Hunter S. Thompson”, en la que Win Bingley y Anthony Hope-Smith cuentan la vida y milagros del siempre polémico Hunter S. Thompson, creador del llamado Periodismo Gonzo.
Hunter S. Thompson es una de las figuras más originales y polémicas del periodismo del siglo pasado. Desde su infancia conflictiva hasta sus reportajes para la revista “Rolling Stone” o sus novelas de las que “Miedo y Asco en Las Vegas” es quizás la más conocida, Thompson ha ido ganando reconocimiento desde su muerte en 2005. Influido por el movimiento Beat en sus inicios, irreverente y adicto a todo tipo de sustancias, Thompson vivió su profesión y su vida intensamente.

El cómic biográfico realizado por el guionista Will Bingley y el dibujante Anthony Hope-Smith no deja de ser un buen aperitivo antes de zambullirse en la obra de Thompson, un leve atisbo que se lee de un tirón  en  el que el contenido supera con creces el continente logrando sobradamente el que para mí es su objetivo básico invitar a profundizar en la vida de este tipo singular aunque no rasque  más allá de su superficie. Narrada en primera persona a un ritmo frenético intentando imitar el estilo de Thompson –incluso, creo, que reproduciendo algunos de sus textos- , Bingley realiza una labor correcta, pero sin sacar quizás el máximo partido a todas las posibilidades que la salvaje biografía de Thompson le proporciona pecando si acaso de una de las cosas que más odiaba el protagonista de su historia, una excesiva corrección.
En el apartado gráfico Anthony Hope-Smith realiza un trabajo aceptable con un estilo poco dado a las florituras, conciso y esquemático sin llamar demasiado la atención aun cuando su labor complementa perfectamente la información que los textos describen se limita a cumplir con su cometido pero manteniendo un tratamiento distante y frío en la exposición que no ayuda al lector a identificarse ni empatizar con la figura del protagonista.

Resulta especialmente interesante dado el poco espacio que le dedican los autores a caracterizar a las personas importantes en la vida de Thompson leer con atención el prólogo de la obra escrito por Alan Rintzler que complementa perfectamente el cómic y aporta otra luz en torno a la dispersa personalidad del protagonista.

En definitiva, “Gonzo: La Historia Gráfica de Hunter S. Thompson” satisfará y motivará a adentrarse en la obra de Thompson a aquellos que lo desconozcan por completo pero que seguramente deje con ganas de más a los seguidores de este periodista único.

lunes, 29 de octubre de 2012

“Saga 1”, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples.




Tras probar suerte por otros mundos, uno de los guionistas más interesantes de la década pasada, Brian K. Vaughan, regresa al cómic con las pilas cargadas para ofrecernos una interesante incursión en la Ficción Hard a través de “Saga”, su nueva serie para Image de la que Planeta acaba de publicar un primer recopilatorio reuniendo los seis primeros números de la serie regular.

Alana y Marko son una extraña pareja procedentes de mundos diferentes que llevan generaciones enfrascados en una guerra que se ha extendido por toda la galaxia. Sin embargo, Alana y Marko lo único que quieren es ser felices criando a su pequeña recién nacida en algún lugar tranquilo. Mientras la pareja intenta escapar, en sus respectivos planetas de origen se ponen en marcha los mecanismos para detenerlos.
Brian K. Vaughan abandonó los cómics hace unos años buscando los pastos mejor pagados de la televisión cerrando “Ex Machina” abruptamente y dejándonos con la sensación que la historia planteada podría haber dado más de sí. Ahora regresa al cómic planteando una atractiva historia de ficción en la que no solo construye como ya hiciese  en “Y, el último hombre una original road movie sino que además introduce el atractivol tema de la paternidad y la crianza, influido al parecer por el reciente nacimiento de su hija.
Vaughan empieza la serie con muchas ganas con interesantes novedades en su estilo respecto a obras anteriores. Por un lado, la aparición de un narrador interpuesto – la hija de los protagonistas que desde el futuro cuenta su historia-; por otro, la inevitable desaparición de las constantes referencias culturetas en los diálogos de sus anteriores obras. En cambio, mantiene su habilidad para aportar un giro original y atractivo a tópicos de género una y mil veces explotados, subvirtiendo las convenciones  en torno al género.
De este modo, más allá de la huida de los padres primerizos pertenecientes a razas diferentes – ella, perteneciente a una raza de humanoides alados con una sociedad avanzada tecnológicamente; él, a una raza de humanoides cornudos que luchan con espadas y magia- que no es especialmente original, ya que algo así vimos los mayorcitos en la televisiva “V” (serie respecto a la que Vaughan se permite su única referencia cultureta. Ains…) o planteó Garth Ennis en un atractivo arco de su “Hellblazer” hace ya unos años, lo que nos gana sobre todo de la historia de Vaughan, por lo menos a mí y a los que presumo vivan la paternidad intensamente todavía, es la veracidad con la que en ese marco tan distinto sus personajes reflejan sus miedos y anhelos en torno a su criatura, dejando como moraleja que la paternidad y sus consecuencias son universales en cualquier lugar del universo.
No yendo más allá de plantear en estos primeros números la base y el motor de la historia Vaughan, presenta una galería de atractivos secundarios que a su modo plantean las mismas cuestiones que los protagonistas más allá de sus pintorescas pintas y profesiones. Por lo escrito hasta el momento, se podría pensar que Vaughan se alinearía en un planteamiento de la Ficción intimista e introspectiva cercano al de  un autor tan alejado como Frederick Peeters en obras como “Lupus” o “Aama”. Sin embargo, esto es cómic norteamericano y Vaughan busca atraer a un público lector más heterogéneo por lo que incorpora las consabidas dosis de acción y un imaginario de ficción que articula con muy pocas mimbres gracias en buena medida al excelente trabajo de Fiona Staples, la encargada del apartado gráfico
La Staples es una dibujante elegante y sutil que suma a su buena narración un estupendo acabado de las variadas localizaciones extraterrestres en la que se mueven los personajes y crea un universo propio visualmente muy atractivo en el que fácilmente pueden rastrearse múltiples referencias -desde Chaykin a Tolkien, de Moebius a Loisel- que al aficionado veterano le resultarán familiares aún manteniendo la dibujante su propia personalidad..
La buena (¿ciencia?) ficción que nos hace disfrutar es aquella que utiliza las imágenes y los tópicos para aportar una visión renovadora de nuestra aburrida y monótona realidad mediante poderosas metáforas que la cuestionan constantemente. Quizás sea algo pronto, pero “Saga” tiene todos los elementos para convertirse en ese tipo de ficción a poco que su autor mantenga la implicación que demuestra en estos primeros números. El tiempo y Vaugán  nos dirán hasta donde puede llegar esta “Saga” pero sus inicios son realmente prometedores.

viernes, 26 de octubre de 2012

“JSA”, de James Robinson, Geoff Johns, David S. Goyer, Stephen Sadowsky y otros.


Más allá de los distintos relanzamientos que cíclicamente suele acometer la compañía, una de las señas de identidad de DC son sus peculiares supergrupos, que se alejan de los cánones que la modernidad proclama para un grupo de superhéroes como pecios de otras épocas en las que los superhéroes no eran necesariamente prisioneros de la lógica racionalidad –bueno, quizás sí, pero era otra lógica que con los años se perdió-  de los aficionados y el cálculo de beneficios ultranza que ahora cuantifica cada aspecto de la vida, superhéroes incluidos. Me estoy refiriendo a grupos como La Legión de Superhéroes o la Sociedad de Justicia de América (JSA). En concreto esta última, con el paso de los años, ha mantenido el concepto de gran familia que unida enfrenta a las amenazas globales con una sana alegría alejada del tópico del supergrupo práctico y atormentado por las tensiones internas impuesta desde la "Silver Age". Lejos, muy lejos, de sus tiempos dorados de la “Golden Age”, el grupo se ha mantenido con distintas cabeceras en Estados Unidos gracias al empeño de un grupo de fieles fans a lo largo de las décadas  aunque sus series nunca han gozado de excesivo éxito en España, por lo que no deja de ser digno de elogio que ECC Ediciones se haya decidido a recuperar en cuidados tomos uno de esos volúmenes, en concreto el que entre 1999 y 2006 realizaron James Robinson y Geoff Johns, aun cuando parta de partida con la desventaja de su carácter minoritario. En concreto este primer tomo incluye los primeros nueve números de la serie y el especial “JSA: Secret Files”.



A lo largo de las aventuras reunidas en este tomo, veremos como una formación de la JSA se vuelve a reunir cuando algunos de los viejos miembros y amigos del grupo están siendo asesinados. La JSA descubrirá que el asesino es Mordrú, el señor oscuro del siglo XXX, que anhela hacerse con los objetos de poder del Dr. Destino (Fate) antes que la nueva reencarnación del mago ocupe su puesto. El grupo también hará frente en estos primeros números a enemigos como Black Adam y un desquiciado Obsidian, el hijo de Guardián (Green Lantern) que ha sido manipulado por Ian Karfull.
Para acometer la puesta a punto de la JSA a finales de los noventa una vez más, en DC tuvieron la sabia idea de poner al frente del proyecto a todo un especialista de la Golden Age como había demostrado en “Starman”, un hábil e inspirado James Robinson que supo en apenas los cinco primeros números que se mantuvo al frente de la serie fijar los tres parámetros sobre los que se iba a mover esta nueva alineación:1) una sabia alineación que unía a los clásicos veteranos como Jay Garrick/ Flash 1, Scott Lang /Green Lantern 1 o Wildcat junto a los descendientes de antiguos miembros procedentes de “Infinity Inc” y nuevas revisiones de personajes que se habían relacionado con el grupo a lo largo de su dilatada historia; 2) un ritmo desenfrenado que permitía encadenar una historia con la siguiente sin transición otorgando una vivacidad destinada a mantener la atención del lector;  y 3) mantener la esencia única de un grupo que se identifica más con el concepto de familia en el que todos tienen algún parentesco que un grupo institucionalizado como tal. Tras el paso de Robinson, el relevo lo tomó un bisoño Geoff Johns, apoyado en David S. Goyer,.en su primer gran encargo. En estos primeros números incluidos en este tomo, Johns mantiene inalteradas las pautas establecidas por Robinson sin incorporar todavía ninguna novedad significativa en una fórmula que funcionaba.

En el aspecto gráfico, es donde la serie no acaba de despuntar y realmente nunca despuntó. El dibujante habitual Michael Sadowsky es un profesional competente pero ni su estilo poco espectacular emociona en la revisión de los personajes ni su narrativa plana y lineal, carente de recursos, ayuda a dotar a la serie del vértigo que los motivados y Johns buscaban imprimir. Como curiosidad, uno de los números incluidos en este volumen es dibujado por el español Marcos Martín en su primera incursión en la industria norteamericana aun lejos aún de las virguerías que está haciendo en “Daredevil” pero ya demostrando su elegancia de líneas. Las portadas de Alan Davis, que ya podía haber dibujado la serie, tampoco están nada mal.

 
En fin, este primer volumen de “JSA” no deja de ser una entretenida lectura superheroica hard que adapta modernizada la esencia de uno de los grupos más veteranos y presentó en sociedad a un Geoff Johns llamado a convertirse en una de las figuras de DC en los años venideros. Lo mejor estaba por llegar.

jueves, 25 de octubre de 2012

“Superior”, de Mark Millar y Leinil Francis Yu.



Mark Millar, desde una perspectiva en ocasiones altanera y algo cínica, siempre ha mantenido una coherente trayectoria dentro del género de superhéroes que ha despertado tanto filias como odios enconados aunque al contrario que otros compañeros de generación hasta ahora nunca ha apostatado del género que le dio fama, dinero y mujeres (es un decir) en busca de pastos más verdes.
Millar , que es a los cómics de superhéroes lo que Tarantino al cine,  ha mantenido una saludable fidelidad por el género apostando por su renovación y adaptando a los nuevos gustos de las nuevas generaciones en pos de mantener una vigencia que parece menos amenazada que nunca. Introdujo con éxito los superhéroes Marvel al siglo XXI con "The Ultimates" en una línea que ha acabado imponiéndose dentro del mainstream y exportándose a otros soportes y, desde su propio sello editorial dentro de Icon, ha explorado las convenciones del género en historias que han cosechado el aplauso del público, como “Kick-Ass” y “Némesis”. “Superior”, su última obra publicada  por Panini vendría a completar esta terna de obras en las que Millar ha explorado los límites del género y, hasta el momento, es la que más me ha gustado.
Simon es un niño minusválido con esclerosis múltiple que ha visto como su vida se ha visto mediatizada por la enfermedad. Tras ver en el cine una película de Superior un viejo superhéroe de ficción con treinta años de existencia, a Simon se le aparece un genio mágico en forma de mono que le concede su deseo de convertirse en Superior incluso con la apariencia del actor que interpreta al héroe en la pantalla. Durante una semana, Simon disfrutará de su condición de superhéroe, acabando con todo tipo de amenazas y solucionando accidentes al tiempo que realiza sus sueños infantiles. Sin embargo, transcurrida la semana, Simon se enfrentará al dilema que el mono de los deseos le platea: su alma a cambio de seguir siendo Superior o volver a su patética vida de enfermo.

Millar saca partido de su profundo conocimiento del género y sus convenciones para, más allá del realismo sucio que imprimió a “Kick-Ass” o el histrionismo operístico y bufo de “Némesis”, dar a su nueva obra la forma de una fábula moral, un cuento de hadas moderno que entronca con los elementos antiguos y siniestros que estos tenían en origen pero al mismo tiempo manteniendo su función ejemplificante e inspiradora que en su momento compartía con los primeros cómics de superhéroes.
Para ello, Millar utiliza para construir su “Superior” conceptos propios de los superhombres primigenios - Superman o el Capitán Marvel- y va un paso más allá que Roger Stern en la clásica y excelente historia “El niño que coleccionaba Spiderman” haciendo que sea el niño enfermo el que se convierte en el mismo superhéroe y no en un mero fan al tiempo que incorpora ideas que Brian K. Vaughan ya había explorado en “Runaways”. Así, a través de sus ojos alucinados  de un admirado amigo infantil y una ambiciosa periodista trasunto de Lois Lane que aporta una perspectival adulta, vemos como va experimentando la alegría de tener poderes, sí, pero también a valorar la vida normal que los que tenemos salud disfrutamos y damos por natural. Si en “Kick-Ass” el que los niños jugasen a convertirse en justicieros tenía consecuencias nefastas y salvajes, el mensaje de “Superior” es en clave positiva y lleva a Simon a enfrentarse con nuevos ánimos a sus difíciles problemas.
Más allá de su profundo trasfondo, “Superior” es un cómic de acción muy entretenido y ágil que no da respiro al lector y se ve reforzado por la acertada caracterización de todos los personajes. Especialmente elogiable me parece una vez más el uso de los diálogos por parte de Millar ya que resultan en todo momento creíbles, especialmente destacando las conversaciones entre los críos, que resultan muy verosímiles. También es destacable  el artificio morrisoniano de hilvanar distintos planos de ficción –las películas que ven los niños, la supuesta vida real- para reforzar el carácter inspirador y fantástico de la historia al presentarla en una elegante elipsis que deja abierta su interpretación al lector .

En el aspecto gráfico, el filipino Yu imprime su espectacular estilo a la historia a través de cuidadas splas pages y sin obviar las referencias a elementos ya conocidos con un Superior que es clavadito al Mon-El de la “Legión de Superhéroes” (no olvidemos que en origen un confundido viajero del espacio y el tiempo) luciendo un cinturón de campeón de wrestling. Si Yu cumple en clave superheroica, sus caras acartonadas e inexpresivas quitan intensidad a los momentos más intensos y personales de la historia y el tratamiento por ordenador del color llena a los personajes de brillos y contrastes donde no tendría que haberlos lo que resulta muy irritante. Y es que para esta historia, Millar no precisaba a un émulo de Lee sino a un Ron Frenz o un John Romita.


En “Superior” parece que Millar se baja de su pedestal de enfant terrible y logra por fin una obra de madurez en la que da con la clave para transmitir la grandeza de los superhéroes a los chavales del siglo XXI más allá de lo guay que sería tener superpoderes o ser un supervillano. Esperemos que no sea demasiado tarde y el mensaje llegue a sus destinatarios.