lunes, 24 de septiembre de 2012

Comparaciones incómodas.


Encuentro en  mi actual librería de referencia  expuestos dos hermosos integrales de cuidada edición de esos que te entran por los ojos y estas pasando por caja casi sin darte cuenta. Material clásico y exquisito editado por Ponent Mon y EDT:

-“Espadas y Brujas” del maestro Maroto que reúne tres historias clásicas de las de espada y brujería “Wolf”, “Dax” y “Korsar” que merecen la pena sobre todo por disfrutar del trabajo artístico de un fuera de serie como Esteban Maroto. Características (según la página oficial): 256 pags, B/N/Color, Cartoné (23,3 x31,4 cms). Precio 24 Euros.

 


Buck Danny Vol. 2”, de Hubinon y Charlier, con tres álbumes de esta serie clásica pionera de la BD comercial y de aventuras. Características (según la página oficial): 240 pags, Color, Cartoné (El tamaño no viene en la página de Ponent Mon pero es un poco más pequeño que el de “Espadas y Brujas”). Precio 46 Euros.

Perdonen que insista, pero ¿me podría alguien explicar como puede haber entre una edición y otra, de similares caracteristicas, una diferencia en el precio final de nada menos 22 euros? Vale, en el ejemplar de “Buck Danny” hay que pagar traductores pero ¿solo eso supone tanta diferencia en ediciones por otro lado con unas características bastante similares? ¿Teniendo en cuenta que incluso a ese precio desproporcionado el primer volumen de “Buck Danny” se ha agotado no podría Ponent Mon ajustar más el precio? Ahora se me podrán dar los argumentos de siempre, las raquíticas tiradas, lo poco comercial que es la BD, el tebeo no vede, la crisis, el Gobierno, etc... Pero, al final, la cosa se reduce a dos hechos: “Espadas y Brujas”, 24 Euros y “Buck Danny 2”, 46 Euros. Desde la ignorancia y sin acritud, ¿Por qué hay tanta diferencia en el precio de uno y otro? Misterios editoriales.

(Otra cosita: aunque sé que soy persona non grata para los editores de Ponent Mon desde que en otra ocasión hice reflexiones parecidas a  estas que planteo hoy, un amigo del blog me ha informado que alguien de la editorial ha hecho un copia y pega de un extracto de  la reseña que le dediqué hace años al “Ramiro”, de Vance, para ilustrar su próximo lanzamiento por esa editorial. No me importa, ya que ya se sabe que lo que se sube en Internet es de dominio público y a mí lo que me gusta es compartir las reseñas de los tebeos con los que disfruto con todos aquellos habituales que tenéis a bien dejar algún comentario y alegrarnos juntos cuando alguno de esos tebeos olvidados que amamos da la casualidad que alguna editorial decide casualmente publicarlo. Eso sí, creo que lo elegante es que al menos si se reproduce íntegramente un texto ajeno del que se conoce al autor es que se cite la fuente por humilde que esta sea y mal que nos caiga. ¿Por qué no lo han hecho? Otro misterio editorial).

domingo, 23 de septiembre de 2012

Guy Peellaert, David Bowie y Diamond Dogs.


Seguramente el trabajo por el que es más recordado el insigne  Guy Peellaert  no son sus influyentes creaciones para la revista "Hara-kiri" proatagonizadas por curvilíneas y coloristas heroínas pop como Jodelle o Pravda sino por esta espectacular portada que el belga realizó en 1974 para el álbum “Diamond Dogs” del andrógino y por aquel entonces provocador  David Bowie, en la que le representó como una especie de animal mitológico híbrido entre humano y perro.



Un todavía bastante rockero Bowie  por aquel entonces, se inspiró para el álbum en la obra maestra de George Orwell1984 y la portada sufrió la censura de la discográfica escandalizada ante los genitales perrunos con que Peellaert representó a Bowie.

Aquí os dejo el video de una de las estupendas canciones incluidas en el album, “Rebel Legend”.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Ya hay cartel para el Salón de Zaragoza.



Obra de Dionisio Platel, una pequeña maravilla evocadora de otros tiempos en las que los tebeos se compraban en los kioscos y se leían y compartían con los amigos.

Toda la información sobre el Salón, aquí.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Joan Navarro, EDT y los daños colaterales.

Me temo que muy a su pesar, Joan Navarro, el mandamás de la antigua Glénat y la nueva EDT, y su editorial están siendo en los últimos tiempos protagonistas de las malas noticias dentro del panorama editorial comiquerl. Y es que si a toda la convulsa historia del paso de Glénat a EDT se le sumaron golpes como perder autores referentes como Rubén Pellejero o Carlos Giménez y la obligación de tener que saldar antes de mediados del 2013 TODO su fondo editorial en el que figure el antiguo logotipo de Glénat la puntilla ha sido la reciente perdida de derechos de los mangas de la editorial Shueisha que suponen buena parte de los ingresos con los que contaba la editorial.

 
Parafraseando a Martin, en el juego de tronos de las empresas y los derechos editoriales estas cosas pasan continuamente y lo que hasta ahora vendía EDT ahora lo venderán otras (Planeta e Ivrea parece ser que ya se han hecho con los derechos de algunas de las series más golosas) y las palmaditas en la espalda y las caras compungidas se han multiplicado en los comentarios del blog de Navarro.

 
Sin embargo, en todas estas historias que Navarro y EDT han protagonizado hay víctimas colaterales de las que nadie parece acordarse y que creo merecen al menos ser señaladas:

 
- Los trabajadores de EDT que, salvo que Navarro se saque algún conejo de la chistera como ya pasó precisamente tiempo ha cuando impulsó la publicación de manga frente a las series de cómic europeo que hasta entonces venía publicando Glénat, seguramente estarán viendo sus trabajos peligrar.

 
-  Las segundas, los libreros que iban a acudir al Salón del Manga de Barcelona que se celebrará del 1 a 4 de Noviembre y que ya habían reservado –y pagado- las novedades de estos mangas. Salvo que Joan Navarro se haya visto obligado a adelantar el anuncio de la pérdida de derechos en su blog porque se iba a filtrar –de hecho a estas alturas todavía no hay ni un anuncio oficial colgado en la página de EDT – no parece precisamente el momento adecuado para anunciar la noticia cuando el Salón está a la vuelta de la esquina. Y es que si EDT decide saldar las novedades de Sueisha programadas para el Salón del Manga puede provocar un importante quebranto económico a los libreros que pensaban desplazarse y ya habían pagado por adelantado esas novedades.

- Y, por último, los terceros los sufridos aficionados  que mes a mes contribuimos con nuestras compras al mantenimiento de la editorial y que la desordenada política de saldos de EDT está provocando más que un dolor de cabeza. Se puede entender que se inicien los saldos con los álbumes de Giménez ya que llevaban años en el mercado pero que se salden series  de anteayer a precios ridículos como “Los naufragos del tiempo” o “Sangre Real” no hace tanta gracia. ¿No deberían haber dejado esos títulos para más adelante y haber empezado a saldar el material más antiguo o haber directamente descatalogado todo el material para venderlo álbum a álbum y no por separado para que los coleccionistas completasen las colecciones iniciadas? Los motivos se me escapan para hacer las cosas así cuando podrían haberse hecho de una manera más racional  que hubiera podido beneficiar a todos los aficionados.

En fin, mi apoyo virtual a Joan Navarro, uno de los editores más veteranos y con mayores conocimientos de la industria del cómic en España. Estoy seguro que saldrá de esta, quizás por una apuesta aún más en firme por los autores patrios que siempre han estado presentes en su catálogo. Ojalá pueda decir lo mismo del resto de víctimas colaterales que se pueden quedar por el camino.

jueves, 20 de septiembre de 2012

“Lady S 2: 59º Latitud Norte /Juego de Pillos”, de Jean Van Hamme y Philippe Aymond.


 Uno de los principales problemas que una serie se jibarice y la publique una editorial pequeña y que apenas se promociona –¡¡ hoy entrado en su web y no la actualizan desde casi el nacimiento de la editorial hace un par de años !!- como 001 Ediciones supone que no dure en los expositores de las librerías apenas una semana, ahogada entre la marabunta de novedades de un mercado en que temo hay mucha más oferta que demanda. Eso me ha pasado con “Lady S”, tras las buenas impresiones que me dejó la primera entrega como os comenté por aquí ya había perdido la esperanza de ver la continuación de la serie hasta que alguien en los comentarios me dejó el soplo que llevaba meses publicada. Ni corto ni perezoso, la busqué y, por suerte, esta vez sí la he encontrado. Y el resultado ha valido la pena.
Esta segunda entrega española de “Lady S”, reúne el tercer y cuarto álbumes de la serie original titulados “59º Latitud Norte” y “Juego de Pillos”. En la primera, Suzan se verá envuelta en un complot en Suecia para secuestrar a los premios Nóbel mientras que en la segunda debe lidiar por toda la Costa Azul con los ardides de la CIA para descubrir más datos de la misteriosa organización antiterrorista europea a la que pertenece.
Por Van Hamme pasarán los años pero no se nota en sus hábiles guiones de intriga y espionaje por lo que no creo que ande muy desencaminado si afirmo que “Lady S”, su serie más reciente en este género de la que acaba de publicarse en Francia la octava entrega, está a la altura de creaciones más (re)conocidas como “XIII” y “Largo Winch”.

 A lo largo de lo que llevamos de serie, Van Hamme ha ido primorosamente desvelando datos en torno al pasado de su heroína y la organización en la que se encuentra enrolada a su pesar al tiempo que en cada uno de los álbumes ha construido más que correctas tramas de intriga soberbiamente resueltas.

El trabajo de documentación de Van Hamme es primoroso y se le puede considerar un auténtico maestro del género que poco tiene que envidiar a los literarios superventas Robert Ludlum o Frederick Forsyth que toma como modelos. La gran diferencia respecto a sus otras series es que esta está protagonizada por un personaje femenino Suzan Fitzroy hija adoptiva de un embajador plenipotenciario de Estados Unidos y antigua ladrona de guante blanco en su oscura juventud tras escapar de la Unión Soviética.

 
Los dos álbumes que se reúnen en esta entrega son muy distintos entre sí en cuanto al tratamiento que Van Hamme da al desarrollo de la historia, pero igualmente efectivos. Mientras en el primero hay una sobreabundancia de texto imprescindible para desarrollar una compleja trama que no se aclara hasta el final, el segundo álbum gana en agilidad con una esplendida historia de contraespionaje en la que la acción y el ritmo aumentan para lograr un álbum que es el mejor de los publicados hasta ahora.
En el aspecto gráfico, Aymond es un digno sucesor de los Vance y Francq, con un estilo realista similar al de estos autores  aunque sus personajes inspirados en modelos cinematográficos resulten más estáticos que los de aquellos. Sin embargo, Aymond cumple la principal premisa de los colaboradores de Van Hamme, adaptarse a sus detallistas historias y en ese sentido cumple sobradamente. Es una lástima que la excesiva jibarización afecte negativamente al trabajo de Aymond como queda especialmente patente en álbumes como “59º Latitud Norte” en la que el apelotonamiento de texto merma en demasía el trabajo del dibujante.
En fin, estaré más atento por si 001 Ediciones continúa  la publicación de una serie que hubiese merecido ser editada en su tamaño original. Eso sí, si finalmente hay adaptación cinematográfica la “Lady S.” perfecta sería Charlize Theron. Por pedir que no quede.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ya hay cartel para el Salón del Cómic de Getxo 2012.

Realizado por el flamante Premio Nacional del Cómic, Santiago Valenzuela inspirándose en su propio universo torrezniano. Más allá que podía haber buscado  motivos más allá de  la autocita el cartel es realmente bonito.

 
Toda la información acerca del Salón, autores invitados y demás eventos, aquí.

martes, 18 de septiembre de 2012

“Turf”, de Jonathan Ross y Tommy Lee Edwards.


Uno empieza a leerse “Turf”, miniserie de cinco números publicada recientemente por Panini en su serie 100%CultComics, y parece que ha entrado en el túnel del tiempo. No solo ya por el aire retro del tebeo que nos traslada al Nueva York de la Edad Seca en el que los gángsteres eran la ley sino sobre todo por las formas en que los autores, el guionista Jonathan Ross y el dibujante Tommy Lee Edwards lo plantean, evocando a otros autores y otros tiempos.
Parece ser que el guionista Jonathan Ross es una estrella mediática de la televisión del Reino Unido, un híbrido entre Buenafuente, Pablo Motos  y Santiago Segura pero sin barba, apasionado de los cómics y con los suficientes posibles como para tener una vasta colección, tan desmesurada como para que incluya cualquier ejemplar original que os podáis imaginar y algunos incluso por triplicado (lo explica Millar en la introducción aunque ya sabemos que este de por sí siempre ha sido un pelín exagerado). Con esas credenciales y el padrinazgo de Millar, Ross hizo su puesta de largo como guionista con un cómics evocador de los tebeos y autores que le gustan y que, generalmente, también me gustan a mí.
“Turf” es una historia delirante que mezcla los gángsteres de la Ley Seca, los vampiros góticos y románticos de frac y mirada lánguida, y unos alienígenas con armaduras de combate despistados de esos que de vez en cuando se dejan caer por nuestro planeta. En el Nueva York de la Ley Seca, los vampiros liderados por los hermanos Dragomir pretenden quitar del medio a las principales bandas de la Ciudad para tener el camino libre para despertar al Antiguo, el padre de todos los vampiros que asegurará su dominio sobre los humanos. Los únicos que parecen capaces de oponérseles son Eddie Falco, un cruel gangster con problemas de conciencia y una conexión empática con un alien varado en la Tierra que dispone de armamento de ciencia ficción, y una periodista chismosa que se siente atraída por uno de los hermanos Dragomir que no parece tan malo como los demás.
Como decía, uno empieza a leer “Turf” y parece que está leyendo el “Nathaniel Dusk” de Don MacGregor y Gene Colan, o el “Camino de Perdición”, de Max Allan Collins y Richard Piers Rayner. Ross imita el estilo denso y literario de MacGregor cargado de cartelas y un voluntarioso Tommy Lee Edwards trata de emular los sombríos y elegantes dibujos de Colan. Sin embargo, ni Ross es MacGregor ni Edwards Colan y la ensoñación se pierde a las pocas páginas en cuanto a los gángsteres y vampiros se le unen los alien en un batiburrillo de historia en la que el ambicioso Ross deja patente que no es tan fácil, por muchas lecturas que se tengan, construir cómics redondos. Ross, como buen aprendiz, naufraga intentando imitar a sus mayores y acaba pagando en exceso su entusiasmo a la hora de construir un tebeo con elementos excesivamente dispares entre sí. Cuesta entrar en la historia que “Turf” plantea desde sus primeras páginas reiterando lugares comunes y ya transitados porque a Ross todavía le faltan tablas para dotar de una personalidad propia, más allá de los estereotipos, a sus personajes, con lo que el tebeo más allá de los guiños y homenajes que plantea y el aficionado valorará, resulta frío, impersonal y previsible en su desarrollo y delirante en su desenlace.
Edwards es un dibujante correcto a pesar de lo inexpresivos de los personajes y lo rígido de sus composiciones, pero a pesar de ello y el encorsetamiento al que le somete Ross es capaz de plasmar con oficio el Nueva York gangsteril de la Ley Seca. Sin embargo no deja de resultar irritante comprobar como en demasiadas ocasiones cae en la confusión gráfica y la reiteración debido al sobreabuso de las cartelas por parte del guionista especialmente en los primeros episodios de la obra. Conforme esta avanza y Ross parece asentarse, las composiciones de página de Edwards se vuelven más vistosas y atrevidas lo que es de agradecer aunque no logre en ningún momento insuflar al tebeo la claridad expositiva que sería deseable. En cuanto a estilo, y siempre bajo la alargada sombra del omnipresente Gene Colan, uno no puede parar de recordar pasando las páginas otros dibujantes aparte de los ya mencionados como Guy Davis o Sean Phillips que con más personalidad han sabido recrear con más éxito esa época y atmósfera.
Turf” es un tebeo tan bienintencionado como olvidable, un proyecto fallido de un equipo creativo con pocas horas de vuelo para abordar una historia tan ambiciosas que se cobija en modelos arcaicos y superados. De todos modos, de las obras fallidas se aprende y es de esperar que en futuras obras mejoren. Dicho esto, que cada cuál saque sus conclusiones.

lunes, 17 de septiembre de 2012

“El asombroso Hombre Lobo 4”, de Robert Kirkman y Jason Howard



Completa la terna de novedades que Planeta ha presentado este mes relacionadas con Robert Kirkman el cuarto (y último) tomo de “El asombroso Hombre-Lobo”, entretenidísimo spin off de “Invencible” que llegó hasta los 25 números.
Nos encontramos ante una trepidante entrega en la que los sucesos se precipitan. Gary Hampton, El Hombre Lobo, infiltrado en el grupo del Semblante descubrirá al fin su misterioso plan maestro y, para limpiar ante todos su nombre, se enfrentará a espeluznantes monstruos abisales encerrados bajo Stonehenge. Sin embargo, cuando la vida por fin parece que le vuelve a sonreír y ha encauzado su relación con su díscola hija, sus ansias de venganza le llevan a pergeñar un plan para acabar de una vez por todas con su odiado enemigo el vampiro Zacarías mientras que El Antiguo, el Hombre Lobo primigenio, le buscará para que finalmente se enfrente a él y reciba el legado para el que está predestinado.


A estas alturas,  Kirkman y Howard debían ser conscientes que la serie iba a ser cancelada y tuvieron el detalle de cerrar todas las tramas planteadas de una manera bastante apañada en una saga que se desarrolló a lo largo de los últimos cinco números. Kirkman deja constancia que tenía buenas ideas para haber podido continuar con la serie y que algo más pulidas podrían haber dado bastante de sí. Concentradas en un único arco, queda todo algo embarullado y algunas de las reacciones de los personajes resulten un tanto forzadas pero el ritmo frenético que el equipo creativo imprime a la historia en su recta final es tal que esas cuestiones quedan en segundo plano y uno se rinde ante el  divertimento sin complejos propuesto por los autores en un fin de fiesta que reune a la mayor parte de los personajes que han ido apareciendo a lo largo de toda la serie.


No quiero dejar de destacar una vez más el gran trabajo de Jason Howard, tanto en este último tomo como a lo largo de la serie. Howard se adapta como pocos al estilo narrativo ágil y directo que Kirkman imprime a sus series superheroicas sin necesidad de recaer en las irritantes repeticiones de viñetas que tanto le gustan al guionista. En esta entrega, a sus muchas cualidades ya comentadas en anteriores entradas une una clara evocación kirbiana con esos monstruos antediluvianos tributarios de The King.
Como resumen final, recalcar que me ha encantado por su simplicidad “El asombroso Hombre-Lobo”, una alegre serie de superhéroes sin más pretensión que divertir y hacer pasar el rato al lector algo que debería ser el abecé del género y en muchas ocasiones se olvida. A fe mía que los desgastados multiversos de las dos grandes deberían tomar buena nota de la alegría contagiosa que desprenden los desacomplejados superhéroes Image, ideados en su mayor parte  por Kirkman, en sus próximos relanzamientos.

Más sobre esta serie aquí, aquí y aquí.

viernes, 14 de septiembre de 2012

“Los Muertos Vivientes 16: Un mundo más grande”, de Robert Kirkman, Charlie Adlard y Cliff Rathburn.



Lentamente avanza hacia su número 100 (en EEUU ya lo ha superado) la serie de zombis de Robert Kirkman de la que Planeta acaba de publicar la decimosexta entrega que incluye los números 91 a 96 de la serie norteamericana.

A la comunidad de Rick y su banda de supervivientes llega Jesús, un superviviente que dice ser un emisario de otra comunidad mayor  que pretende establecer lazos comerciales con Rick y los suyos. Tras vencer las desconfianzas iniciales, Rick y un grupo de elegidos visitará la Cima, la Comunidad de la que proviene Jesús, donde descubrirán que tras su aparente prosperidad en la Cima también tienen sus problemas…Y quizás Rick y sus amigos puedan solucionárselos.

Tomo más bien aburridillo el que nos ofrece Kirkman mientras prepara el centenariazo –los que seguís la serie norteamericana no sopléis nada, por favor-, repitiendo estructuras y modelos ya vistos anteriormente en la serie y dejando la sensación que nos encontramos ante una fórmula agotada. Y es que más allá de la gracia del guiño mesiánico con la presentación de un nuevo personaje de nombre Jesús, usar como único recurso para hacer avanzar la trama la aparición de nuevas comunidades de supervivientes en la serie con las que de un modo u otro competirán los personajes protagonistas para asegurar su supervivencia y con los muertos vivientes que dan nombre a la serie teniendo cada vez un protagonismo más reducido le pasa factura a la obra.

Mención destacada merece el pobrísimo trabajo de Charlie Adlard en esta entrega. Pase que ya no dé ni los grises delegando la tarea en Cliff Rathburn pero en esta entrega su dibujo se me antoja más insustancial de lo habitual, aparte de mostrar graves deficiencias en el tratamiento de las secuencias de acción que incluye el arco ya que chafa todas.  Si Kirkman está pensando en darle un nuevo revulsivo a la serie debería plantearse un recambio de dibujante más pronto que tarde porque estos muertos vivientes ya huelen demasiado.

jueves, 13 de septiembre de 2012

“Batman El Caballero Oscuro: A través del espejo”, de Bruce Jones y Sam Kieth.




ECC ha hecho los deberes y se ha dado prisa en publicar esta inclasificable aventura de Batman recientemente aparecida en Estados Unidos que entrea por los ojos al venir firmada por un equipo de relumbrón. Nada menos que el guionista Bruce Jones, archiconocido por sus soberbios cómics de terror en los setenta o su etapa en “Hulk”, y el talentoso e inimitable Sam Kieth, coautor de obras de culto como “Epicurus, El Sabio” o “The Maxx”.

Tras participar en una fiesta junto a un grupo de concejales del Ayuntamiento en casa de la juez Hart, Bruce Wayne empieza a aparecérsele conejos blancos que llegan tarde  y a Celia, una antigua amiga de su niñez a la que creía muerta.  Guiado por Celia/Alciia, un confundido Batman se verá arrastrado a un peculiar y alucinado País de las Maravillas  por el que deambulará intentando descubrir quién está asesinando a los concejales que acudieron a la fiesta mientras Robin y Alfred intentan rescatarle. Sin embargo, todo se complica aun más cuando el Sombrerero Loco y una de sus “protegidas”  se entrecruzan en la historia.

Los nombres de Bruce Jones y Sam Kieth son sinónimo de calidad y en "A través del espejo" no decepcionan con una delirante historia de enajenación y locura que seguramente hará a Tim Burton replantearse retomar al personaje cinematográficamente. Jones crea una trama efectiva para el lucimiento de Kieth y el genial artista la lleva a su máxima expresión dejando constancia de que, a pesar que sus excesos gráficos  en ocasiones provoquen algún que otro patinazo narrativo, la variedad y ductilidad de sus registros  lo convierten en uno de los dibujantes más personales, originales y arriesgados que siguen trabajando para la industria superheroica y convierte  tebeos en principio convecionales como este en todo un soplo de libertad creativa.

El estilo caricaturesco de Kieth se ajusta como anillo al dedo a esta historia alucinógena en la que Batman percibe la realidad alterada durante su mayor parte y aunque en ocasiones se eche a faltar algo de pausa para poder aclarar ciertos puntos de la trama al final el viaje es lo que  hace que valga la pena gracias a las constantes sorpresas visuales a las que Kieth nos tiene bien acostumbrados. Y es que al fin y al cabo lo que cuenta es el viaje, amiguitos.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

“Las aventuras de un oficinista japonés”, de José Domingo.



 Cuando yo era más pequeño de lo que soy ahora, perdía alegremente mi, por entonces abundante, tiempo de ocio leyendo revistas como “Micromanía” con la que me ponía al día en lo último sobre juegos para mi flamante Spectrum y aprendía de una manera natural conceptos tan intrigantes como jugabilidad o adictividad. Ahora que los años  han pasado por encima de mí y de mi ocio, he perdido la pista del Sepctrum y apenas juego con el ordenador o la consola; sin embargo, la lectura del último cómic de José Domingo Las Aventuras de un oficinista japonés” me ha hecho recordar esos baremos de jugabilidad y adictividad, aparentemente ajenos al cómic y sencillos pero que realmente encierran una enorme complejidad, a la hora de valorarlo.



Y es que Domingo, hasta que alguien nos sorprenda pasado mañana, nos ofrece no solo uno de los  cómics más innovadores formalmente de los últimos tiempos sino que además lejos de enrocarse en una temática ombliguista y aburrida de autor iluminado lo hace mediante una historia referencial, sí, pero imaginativa, amena y divertida no exenta por ello de interpretaciones más profundas.

El título es el mejor resumen del cómic. Tras salir de su trabajo para ir a casa, un anónimo oficinista japonés vive las más surrealistas peripecias cruzándose por el camino con serial killers, alienígenas, sectas demoníacas, monstruos, yakuzas, yetis y todo tipo de  fauna de derribo que intentará  por todos los medios que no alcance su destino.

José Domingo formado en los fanzines, las revistas y el mundo de la animación, desarrolla en la que es su obra más ambiciosa hasta la fecha,  un cómic transversal que rememora la atmósfera de los videojuegos de plataformas y se nutre referencialmente de lo más granado de los géneros populares pasados por el personal punto de vista del autor en una novedosa revisitación posmoderna a clásicos como "La Odisea" , "Los Viajes de Gulliver" o "Alicia en el país de las Maravillas". En manos de cualquier otro menos dotado, “Las aventuras de un oficinista japonés” estaría llamado al fracaso más bochornoso pero mucho ha llovido de su primera y fallida (en mi opinión) primera obra larga, “Cuimhne”, y aquí Domingo se nos presenta como un autor evolucionado, más maduro y rico en recursos. 

Domingo  basa su obra en un cuidadoso estudio de la narración gráfica que le permite sacar partido a las limitaciones autoimpuestas a su propuesta, apostando por la casi completa ausencia de texto, una exigente composición de dos por dos viñetas por página y una única y parca perspectiva isométrica. A partir de esos límites objetivos que se convierten en toda una declaración de intenciones en favor del potencial del medio, se desata la imaginación del autor que nos sorprende viñeta a viñeta, página a página, con sus sorprendentes interpretaciones de los más variopintos elementos, usando como principal vehículo al minúsculo personaje protagonista alrededor del cuál se desarrollan las más curiosas situaciones, todo elaborado mediante un bonito dibujo naif y claro que da al tratamiento del color como recurso narrativo y secuencial una importancia capital y un ritmo narrativo que recuerda el scroll –desplazamiento- de los antiguos videojuegos pero que no impide demorarse en los mil y un detalles que se esconden en cada viñeta.

Quizás el principal referente de Domingo sea “Bardim El Superrealista” de Max, pero el autor no se reduce a  la imitación sino que saca partido de los hallazgos de aquel y otros muchos (Chris Ware, Dave Cooper, Jim Woodring, Jason y desandando el caminito hasta los clásicos) para ensamblar su propia obra, un experimento divertido que crece ante el lector hasta convertirse en un tebeo redondo, accesible para todos los públicos y que bajo su sencillez aparente esconde un minucioso estudio de los principios básicos de la narración gráfica que gustará a todo el mundo.

En definitiva, “Las aventuras de un oficinista japonés” – editado primorosamente por Bang Ediciones- es una buena noticia para el cómic patrio y nos devuelve a un autor que a lo largo de los años ha aprendido, evolucionado  y madurado en su oficio apostando por el riesgo y la originalidad frente al conservadurismo y los tópicos. Ojalá alguien haga un videojuego de este tebeo... Yo, por si acaso, ya me pongo a desempolvar el Spectrum.


martes, 11 de septiembre de 2012

A Vincent Locke le gusta Cannibal Corpse.





 Uno no se explica muy bien porque algunos artistas pasan por estos lares tan desapercibidos cuando sus obras tienen un público potencial que está esperando verlos editados, salvo que por excesivos no haya habido todavía un editor de tebeos que se atreva.

 Uno de estos autores truculentos y macabros que debería ser más reconocido en nuestro país por la calidad de su trabajo y su nombre debería aparecer en los mejores catálogos es Vincent Locke, autor conocido por sus truculentas creaciones de espantajos y zombis violando y masacrando por doquier.

Locke es autor de obras como “Una historia de violencia” –sí, el tebeo que adaptó Cronenberg en su famosa peli y que Panini se apuntó el tanto de reeditar- o la inédita “Dead World”, serie de culto zombi antecesora directa de la de Kirkman – de hecho, estoy convencido que Kirkman soñaba con que le dibujase la serie Locke- que los de Planeta por ser una serie Image deberían apuntar en su lista de prioridades.

Ya le dedicaré sendas entradas a estos cómics en la sección correspondiente, pero hoy toca acercarse a la labor de Locke como ilustrador ya que es el portadista semioficial de un grupo de Death Metal tan excesivo como sus creaciones, los Cannibal Corpse

El grupo norteamericano es un clásico de este género y han contado con las impactantes portadas de Locke en muchos de sus discos, lo que ha provocado que hayan sido prohibidas en numerosos países por los timoratos censores.

Si vuestros estómagos han aguantado tanto horror como fin de fiesta os dejo a los Cannibal Corpse interpretando “Hammer Smashed Face”.


lunes, 10 de septiembre de 2012

“Witch Doctor: A golpe de bisturí”, de Brandon Seifert y Lukas Ketner.


Aunque el nombre de Robert Kirkman aparezca en grande en el centro de la portada, lo primero que hay que avisar que no estamos ante un cómic guionizado por Kirkman sino ante su primera selección en labores ejecutivas como presidente de Skybound, sello hermanado a Image. Dicho esto, sí hay que felicitar a Kirkman por su buen ojo ya que “Witch Doctor”, de Brandon Seifert y Lukas Ketner, es puro goce riqui que en esta primera miniserie que presenta Planeta, “A golpe de bisturí”, establece las pautas de una serie que aúna el terror con la diversión en una fórmula la mar de entretenida.

El doctor en medicina Vincent Morrow es una eminencia en su campo. Claro que su campo queda fuera de la medicina convencional y debe hacer frente a poseídos, vampiros y todo tipo de criaturas sobrenaturales que poseen a sus huéspedes humanos. Junto a un equipo poco convencional formado por un antiguo enfermero, Eric Gast, y una paciente-anestesista, Penny Dreadful., el doctor Morrow irá enfrentándose a espeluznantes casos al tiempo que se prepara para afrontar el destino para el que está predestinado.

Brandon Seifert desarrolla un divertido entretenimiento de terror lovecraftiano sacando el máximo partido del conocido arquetipo del científico loco. Lo mejor de “Witch Doctor” es que es una serie paródica que no hay tomar demasiado en serio y entronca en espíritu con los clásicos del terror setenteros. Morrow es un personaje contracorriente, excesivo y excéntrico en la línea del televisivo Doctor House o el “Black Jack” tezukiano que, vestido de impoluto blanco, se mueve por un universo gótico de espantajos y monstruos de todo tipo y condición a los que exorciza mediante una jerga científista y mística. Ese carácter desenfadado y una clara vocación por el entretenimiento no significa que se descuide el elemento terrorífico de la serie cuya principal responsabilidad recae en el dibujante Lukas Ketner al que proclama en la publicidad como “el mejor dibujante actual de monstruos de la industria” y seguramente no anden muy desencaminados. En los primeros capítulos de la miniserie, Seifert establece el tono de la misma mientras que en la segunda aclara algo más acerca de los orígenes de los personajes y su futuro (a desarrollar en nuevas miniseries si la cosa cuaja en ventas).

Como digo, más allá de lo ingenioso del concepto el gran atractivo se encuentra a nivel gráfico con un Lukas Ketner que se muestra como un auténtico experto en dibujar monstruos de todo pelaje y condición, especialmente aquellos tributarios del universo lovecraftiano que se erige en una de las principales referencias de la serie. Ketner ha mamado a distintos dibujantes especializados en el género como Rick Veitch, Bernie Wrightson o Richard Corben y a partir de su referencia encuentra su propio camino plasmando unos engendros de lo más terribles y espectaculares.

En fin, “Witch Doctor” es una ecléctica y excesiva serie que aborda todo el espectro del terror, desde el gore hasta el gótico, tomándoselo como una saludable diversión en la estela –en esto sí, se puede notar algún parecido- de las obras de Kirkman retoma los elementos preexistentes para presentarlos renovados con una apariencia novedosa y atractiva. Esperemos que haya “Witch Doctor” para rato.