lunes, 9 de julio de 2012

“Drácula”, de Robin Wood y Alberto Salinas.

Algo bueno he tenido que hacer desde que empezó el año porque los editores magos no han traído el “Drácula” de Robin Wood y Alberto Salinas como pedí por aquí. Y no solo eso, sino que la alegría se incrementa al comprobar que a la continuada pero discontinua labor que desde hace un par de años ha realizado 001 Ediciones ofreciéndonos obras de Wood de calado como “Gilgamesh El Inmortal” y “Savarese” se suma ECC Ediciones con la apuesta en firme más importante que se ha realizado en España por la obra del paraguayo proyectando toda una Biblioteca sobre Robin Wood - que incluirá en los próximos meses, aparte de “Drácula”, obras imprescindibles como “Nippur”, “Dago” o “Dax”- que viene a remediar en parte el incomprensible e injusto ninguneo de décadas al que la industria nacional condenó al paraguayo.

Drácula”, publicada originalmente para el mercado italiano en el que Wood es una figura a principios de los noventa, es una obra idónea para descubrir las cualidades de Wood antes de embarcarse en otras más extensas como las mencionadas “Nippur o “Dago”. En “Drácula”, Wood muestra su pasión por la historia y su dominio de cualquier tipo de genero ofreciendo una completa biografía del Drácula histórico desde su infancia hasta su muerte, un Vlad El Empalador, que antes de convertirse en icono vampiro por obra y gracia de Stoker, una de las figuras más sanguinarias, oscuras y ambiguas de la Historia Europea.
En “Drácula”, Wood muestra su inteligencia a la hora de acometer con habilidad la biografía de un personaje tan rico y complejo como Vlad Tepes, a medio camino entre la realidad y la leyenda, optando por el relato realista en primera persona por parte del mismo Drácula de su  biografía a un escribiente antes de partir hacia su campaña final. Con este recurso, Wood salva la necesidad de un excesivo rigor histórico en su narración y poder dar rienda suelta a su imaginación en la recreación del personaje–no olvidemos que, a pesar de la labor de documentación realizada por el guionista, no estamos ante un ensayo histórico, sino ante un tebeo cuyo principal fin es entretener-  justificando el engrandecimiento de su controvertida figura manteniendo la objetividad hacia el protagonista. De este modo, Wood logra el más difícil todavía y ofrece al lector un acercamiento completo y complejo abarcando las diferentes facetas del Drácula histórico, azote de los turcos y héroe de los rumanos, para que sea cada lector el que enjuicie al personaje.
Aunque se podría pensar que la incorporación de ese narrador interpuesto entorpecería y ralentizaría la lectura, Wood lo solventa desde el principio merced a sus soberbios diálogos, barrocos y concisos al tiempo que en el género histórico brillan aun más, y la claridad en la descripción de las situaciones del complejo marco en el que se mueve el personaje en la frontera de los reinos cristianos de los Balcanes con el pujante Imperio Otomano. El único guiño fantástico que Wood se permite es la introducción de una bruja que al estilo de las de “MacBeth” o “Las 7 Vidas del Gavilán” en distintos momentos de la narración avisa sin éxito sobre el fatal destino que le espera a Drácula.
La labor de Wood se ve potenciada por el talento del magnífico dibujante con el que colabora, el argentino Alberto Salinas, quién enseguida capta el enfoque que le quiere dar a la obra el guionista y lo enfatiza con su versión de Drácula, un personaje de aspecto medieval, oscuro y feroz, cuya figura agranda presentándolo en primer plano respecto al resto de los personajes que van a apareciendo en la obra y se contrapone con la romántica que Stoker ofreció en su novela. Por otro lado, Salinas es un maestro de la anatomía y la narración con lo que la historia se desarrolla con claridad, precisión y fluidez, aprovechando con sentido la composición de página en función mediante viñetas desiguales. Por otro lado, ECC Ediciones ha optado por una edición muy popular, accesible a cualquier bolsillo, y con una un buen nivel de reproducción en blanco y negro en lugar de la edición original a color italiana, con lo que la precisión del trazo de Salinas se puede apreciar a la perfección aunque se haya perdido el color directo del original por el camino.
Respecto a la edición, parece ser que Wood la ha revisado y ha reescrito los textos para la última parte de la obra con lo que quizás estamos ante la versión definitiva de la obra. Sin embargo, y  a pesar del cuidado puesto en la edición el único pero que se le puede poner es cierta confusión en el nombre de algún personaje marginal, Estanislao/Stanislav, cuyo nombre en ocasiones se opta por traducir y otras no. Un pequeño detalle que no emborrona el disfrute de la obra.
 
Vista la calidad y la cantidad de obras anunciadas, parece que este va a ser por fin el año Robin Wood en España. Disfrutémoslo.

viernes, 6 de julio de 2012

“Más allá de las nubes”, de Règis Hautière y Romain Hugault.


Norma Editorial sigue apostando por su línea de series de aviación y este mes añade a los títulos ya publicados “El Gran Duque” y “Mezek” un integral que recoge los dos álbumes, “Duelos” y “Combates”, que componen “Más allá de las Nubes”, obra dibujada por Romain Hugault y guionizada por Régis Hautière, equipo creativo que ya tiene publicadas varias obras de estilo similar en Francia.

En el período de entreguerras, se consolida la amistad entre dos temerarios pilotos, el francés Pierre y el norteamericano Alan, forjada en la competencia y el respeto a sus respectivas habilidades en las populares carreras aéreas de la época. Sin embargo, la relación se complica cuando entra en escena la novia de Pierre, Marie, por la que Alan se siente atraído. Los celos y las envidias provocarán el distanciamiento entre los amigos llevando su rivalidad hasta los combates aéreos de la Batalla de Inglaterra durante  la II Guerra Mundial.
Más allá de las nubes” es una correcta y entretenida historia de género que cuenta en el detallado dibujo de Romain Hugault, auténtico maestro a la hora de dibujar con exactitud y precisión todo tipo de aviones de época como ya demostró en “El Gran Duque”, su máximo atractivo. Hautière construye una sencilla pero efectiva trama en torno a la amistad de los dos protagonistas que sirve de excusa para mostrar algunos episodios de los inicios de la aviación y justificar el lucimiento del dibujante. Curiosamente y salvando las distancias, el estilo de Hautière se encuentra influido por la tradición realista de la BD histórica de Jacques Martin y sus seguidores y el de otro enamorado de los aviones y las bellas mujeres como fue Dave Stevens.

En fin, un tebeo correcto y entretenido que hará las delicias de todos aquellos que sean aficionados a los aviones antiguos en una edición bastante correcta. Si Norma sigue apostando por esta temática creo que no será la última vez que veremos publicados en España a estos autores.

jueves, 5 de julio de 2012

“Wonder Woman 1”, de Brian Azzarello y Cliff Chiang.



Si me hubieran dicho hace cosa de un año que Brian Azzarello iba a guionizar “Wonder Woman” habría puesto cara de póquer y hubiera mandado a mi informante a releerse entero “100 Balas”, porque, en principio, Azzarello es a Wonder Woman como si al algodón dulce le echas ketchup. Algo muy raro…Y, sin embargo, rebotado tras la paralización de la línea “First Wave”, Azzarello ha encontrado acomodo en el NUDC nada menos que en la colección de la amazona y tengo que decir que leídos los cuatro primeros capítulos de la serie yanqui recopilados por ECC Ediciones en un prestigio el inicio me ha gustado mucho más de lo que cabía esperar.

Diana, la Amazona exiliada por voluntad propia de Isla Paraíso, se ve inmersa en medio de una guerra no declarada entre los dioses del Olimpo tras la desaparición de Zéus. Hera busca vengarse de su infiel esposo acabando con  Zola, su penúltima amante mortal que al parecer está gestando  un nuevo semidiós bastardo en su interior y Diana intenta proteger a la muchacha refugiándose en Isla Paraíso. Durante su estancia allí, la reina Hipólita le confiará el secreto de su origen mientras los dioses olímpicos conjuran para ocupar el puesto vacante de Zeus y Hera continua con su venganza.

Azzarello ha sabido desmarcarse de los modelos previos más reconocibles en “Wonder Woman  centrándose en el aspecto mitológico que para mí es el más atractivo de la icónica amazona  y su relación con el panteón de los dioses griegos manteniendo los rasgos más reconocibles de la personalidad de la Diana clásica.  En estos primeros números, Azzarello presenta las pautas de la serie respetando la mayor parte de las convenciones del personaje previas al NUDC y deja su impronta desde el principio con algunas frases para el recuerdo, sentencias  de esas con las que consigue que le tenga tanto cariño (Ese gallinero sin gallos erróneamente llamado Isla Paraíso). La trama mitológica de los líos de faldas de Zeus es entretenida y promete ir a más.

En el aspecto gráfico, Cliff Chiang es un dibujante perfecto para Azzarello. Buen narrador y con un estilo inclasificable con cosillas de Darwyn Cooke, Steve Rude y Jaime Hernandez su Wonder Woman está bastante alejada del preciosismo de los Pérez, Barreto o Garcia-López, pero le da un toque original y moderno que le da una nueva dimensión al personaje y la serie.

En fin, que me ha gustado bastante el tratamiento lo que Azzarello y Chiang están haciendo en la nueva “Wonder Woman” y desde luego promete mucho más que las chuminadas de JMS. Seguiremos informando.    

miércoles, 4 de julio de 2012

“Dorian Grey”, de Enrique Corominas.


Diábolo Ediciones ha publicado hace pocos meses en un cuidadísimo volumen la adaptación al cómic de la archiconocida novela de Oscar Wilde, “El Retrato de Dorian Grey”, último y esperado trabajo de Enrique Corominas, afamado ilustrador (a él se deben la mayoría de las portadas del catálogo de la editorial Gigamesh, incluidas las de la famosa saga “Canción de Hielo y Fuego”) y exquisito, pero esporádico, dibujante de cómics a lo largo de las últimas décadas.


La historia a estas alturas debería ser conocida por todos dada la cantidad de adaptaciones al cine y la televisión con la que cuenta, pero, por si acaso hay algún despistado, diremos que Wilde –y Corominas- relatan la historia del joven Dorian Grey, un bello y aristocrático joven, al que un amigo le hace un retrato. El joven Dorian a cambio de su alma logra mantener aparentemente su juventud y belleza inmortales mientras, a lo largo de los años, en su retrato escondido van reflejándose los estragos del tiempo y su vida depravada.

Tarea difícil y compleja la que tenía entre manos desde hacia años Corominas no ya solo por lo conocido del original sino también por las expectativas levantadas en torno a una obra anunciada desde hace tiempo y que incluso en algunos momentos se temió no viera finalmente la luz. Sin embargo, el autor ha logrado que la espera haya valido la pena y ha realizado una hermosa interpretación de la obra de Wilde, una delicatessen cuidada y esmerada hasta el último detalle en la que ha volcado todo su esfuerzo, incorporando su impronta al tiempo que se ha mantenido escrupulosamente fiel a la esencia de la obra y la intención original de Wilde en demasiadas ocasiones obviada en otras adaptaciones para potenciar los elementos más truculentos y comerciales del original.
Corominas se muestra como un narrador capaz y seguro de las posibilidades del medio que maneja aportando el original recurso de ir mostrando al inicio de cada una de las cinco partes en que organiza el cómic el progresivo deterioro del retrato de Dorian a modo de portadillas evitando de este modo el recurso fácil de mantener su secreto hasta el final para mantener la curiosidad malsana del lector. Corominas renuncia a un recurso tan obvio y desde el principio apuesta por embelesar al lector con el preciosismo de sus cuidadas acuarelas y el ingenio de los aforismos de Wilde sin renunciar por ello a sugerir antes que mostrar los demás aspectos presente al original e incluso ir incorporando modificaciones a su estilo o el color en función a lo narrado con lo que introduce a una narración clásica recursos muy en boga últimamente por la Nouvelle BD potenciando el resultado final que además se enriquece los distintos homenajes y referencias a distintos escritores, pintores y escuelas pictóricas que incorpora y que convierten la obra en un compendio de las principales corrientes y escuelas de la época.



En definitiva, “Dorian Grey” es un serio candidato a erigirse como el mejor cómic nacional del año, una delicatessen exquisita que actualiza y refuerza el original. El mejor elogio que puedo dedicarle a Corominas es pensar que al propio Wilde le hubiera gustado. Misión cumplida.

martes, 3 de julio de 2012

“El asombroso Hombre-Lobo 3”, de Robert Kirkman y Jason Howard.

Hay series que te ganan por su sencillez y falta de pretensiones, un asumido perfil bajo escasa publicidad que las convierte en tapadas para los aficionados que las acaban descubriendo. “El asombroso Hombre-Lobo” de Robert Kirkman y Jason Howard, del que ya escribí aquí y aquí, es una de ellas. Sus tramas superheroicas localizadas en el Universo de “Invencible” –vale, sé que le debo muchas entradas a esta serie- no son excesivamente complejas ni originales pero se van encadenando y desarrollando con fluidez y claridad, Kirkman maneja tan bien los diálogos y clifhangging que se convierte en una lectura excelente para retomar tras los meses transcurridos entre tomo y tomo y sumergirse completamente de nuevo en la historia tras un par de páginas.
En esta tercera entrega, que recoge los números 13 a 18 de la serie original los problemas se le acumulan al atribulado Hombre-Lobo Gary Hampton. Por un lado, su hija le odia culpándole de la muerte de su mujer y se entrena con su peor enemigo, el vampiro Zechariah, para acabar con él en cuanto tenga ocasión. Mientras tanto, Gary ha sido capturado, condenado y encarcelado por el asesinato teniendo que compartir prisión con los villanos a los que apresó en su etapa de superhéroe que se la tienen jurada y al Semblante, el auténtico poder fáctico de la prisión que protege su vida mientras le resulte útil. Cuando Stedman, jefe de los servicios secretos y el único que cree en la inocencia de Gary, le pide que actúe como agente doble para averiguar los planes del Semblante, el Hombre-Lobo tendrá que aumir un rol supervillano frente a todos.

¡ Qué diferencia abismal hay entre la concepción actual del género superheroico entre las grandes editoriales y los superhéroes de Kirkman para Image! Y no es que estas tengan guionistas menos talentosos que Kirkman (la mayoría sí) sino que anteponen elementos más comerciales y ajenos a las historias antes que al desarrollo lógico de estas. Kirkman, sin el reclamo comercial de unos personajes icónicos que resisten carros y carretas, debe ofrecer buenas historias para vender. Y a fe mía que se lo curra y así una obra menor como “El asombroso Hombre Lobo” se convierte en un tebeo que garantiza entretenimiento sin recurrir a excesos ni efectismos. De este modo, en esta tercera entrega, todo gira en torno a una clásica trama de falso culpable adaptada al género superheroico desarrollada con oficio y claridad. En ese planteamiento de los superhéroes entendidos ante todo como diversión para todos los públicos sin tener por ello que ofender su inteligencia me recuerda a un joven Roger Stern.

El otro gran aliciente de la serie es el dibujante Jason Howard poseedor de un estilo cartoon atractivo, versátil y dinámico que creo le capacitaría para dibujar cualquier tipo de cómic con garantías. Ante todo Howard es un buen narrador y se beneficia de los completos guiones de Kirkman realizando un gran trabajo a pesar que no ajustarse al registro espectacular y cinematográfico que tan de moda está en el género. Una brisa de aire fresco.



En fin, ahora a esperar el desenlace de las aventuras de este Hombre-Lobo al que no paran de crecerle los enanos en el último prestigio de la serie. Seguro que merecerá la pena.

lunes, 2 de julio de 2012

“Batman Inc.”, de Grant Morrison y David Finch, Yanick Paquette, Chris Burnham, Cameron Stewart y Scott Clark.



El mayor reto de nuestra especie consiste en adaptarnos a los cambios. Sin embargo, romper los tabúes y prejuicios ancestrales de la tribu para aprender nuevas técnicas o incorporar nuevas ideas solo es asumible por unos pocos elegidos por la genética y/o el carácter en cada generación que por lo general antes de alcanzar el reconocimiento general, si lo logran más tarde que pronto, son ridiculizados o abiertamente rechazados por una obtusa mayoría que prefiere aferrarse a la comodidad de lo conocido antes que evolucionar.

Lo anterior es una regla que se repite a lo largo de nuestra historia y se cumple en cualquier ámbito de la vida... incluidos los tebeos de superhéroes de “Batman”. A lo largo de sus ya casi 75 años de historia, el Hombre Murciélago ha sufrido distintas evoluciones para adaptarse a los gustos de las nuevas generaciones de lectores. De este modo, los distintos autores de Batman han explorado distintos aspectos de su personalidad - superhéroe, detective, justiciero, vengador…- a lo largo de las generaciones con el rechazo inicial de aquellos que se aferraban a las versiones pretéritas y no aceptaban los cambios del personaje aun cuando a la larga acabaran –en muchas ocasiones- rindiéndose ante las buenas historias que  posibilitaban las nuevas versiones.

Tras muchos años, el siempre discutido Grant Morrison en “Batman Inc.”- el cuidado tomo recopilatorio en el que ECC Ediciones ha recopilado la serie limitada de ocho números homónima, junto a las historias “Batman: The Return” y  “¡Batman Incorporated: Leviatán ataca!” que funcionan a modo de prólogo y epílogo  respectivamente de la primera - logra dar un paso más en la evolución del Hombre Murciélago que seguramente no será entendido por muchos pero que señala, con la genialidad propia de un autor siempre un par de pasos por delante del resto, el camino a la evolución natural del Batman contemporáneo.

Tras los sucesos de “Batman RIP”, un Hombre Murciélago que ha atisbado el negro destino de la humanidad  se prepara para afrontar la nueva amenaza global que se esconde bajo el nombre de  Leviatán, organizando (y financiando a través de su identidad civil de Bruce Wayne) una red de justicieros mundial que bajo su supervisión hará frente a Leviatán y sus secuaces a lo largo y ancho del mundo.

Grant Morrison no deja de sorprenderme con su habilidad para sacar petróleo de donde parecía que todo estaba contado aprovechando personajes e historias que en muchas ocasiones ni los más veteranos del lugar recordaban que existieran, otorgándoles una nueva perspectiva. De este modo, en “Batman Inc.” aprovecha conceptos que están al orden del día para contextualizar la historia como los de amenaza global, Internet 3.0 o internacioalización para dar una nueva patina a Batman  renovando tramas y argumentos que ya eran viejos hace treinta años sin que apenas se note para el lector novel y planteando un endiablado juego multireferencial al veterano del que seguramente no saldrá bien librado.

 De este modo, la idea de una organización global de justicieros es tan viejo casi como el género, pero Morrison la presenta ahondado en la propia tradición del Hombre Murciélago en un juego referencial solo al alcance de los aficionados más hard al Hombre Murciélago y que incluso lleva al propio Morrison a explicar en un apéndice de dónde recuperó tal o cuál personaje marginal aparecido en la Golden o Silver Age. A partir de una supuesta amenaza global de un misterioso enemigo que no acaba de desvelarse hasta el genial clifhagging final Batman y sus acólitos se presentan corriendo de un lado para otro del mundo para acabar con los demenciales planes de esperpénticos supervillanos en frenéticas tramas imposibles... Un momento, ¿pero esto no es el Batman de toda la vida? Pues sí y no. Porque precisamente el gran mérito de Morrison es sumar los distintos aspectos del personaje que anteriores autores desde la Golden Age se encargaron en desarrollar y aprovecharlos para abrir nuevas vías  expandiendo su universo hacia nuevas posibilidades más allá de la monótona repetición de las mismas fórmulas aunque, como el mismo Morrison es consciente y así lo hace notar constantemente con una de las claves de la historia -el uróboros-  volver al origen del personaje y de paso anunciar quizás el principio del fin de su etapa en la serie resolviendo algunas de las cuestiones pendientes desde su arranque.

En el aspecto gráfico, Morrison se encuentra bien secundado por un elenco de dibujantes de lujo como David Finch, Yanick Paquette Chris Burnham, Cameron Stewart y Scott Clark, cada uno de los cuáles se hace cargo de un número de la serie y  que resuelven con brillantez y a su propio estilo las dificultades que el exigente escocés les plantea con sus complejos y enrevesados guiones.

En fin, mi único consejo al lector que afronte la que es  la mejor tormenta de ideas  en torno al concepto de Batman de los últimos años que, como en todos los tebeos de Morrison, se deje llevar y disfrute sin intentar entenderlo todo antes de tiempo y condene a un visionario como el escocés. El viaje al final  merecerá la pena.

viernes, 29 de junio de 2012

The Toasters y el cómic: De Tanino Liberatore a Bob Fingerman.




Ya le dediqué una entrada a la conocida colaboración entre dos genios de la talla de  Tanino Liberatore y Frank Zappa, pero no ha sido esta la única relación que el magnífico dibujante e ilustrador italiano ha tenido con el mundo de la música.

De hecho, uno de sus trabajos más atractivos y quizás menos conocidos en este campo, es esta portada para “Beat Up”, el sencillo de presentación en 1984 de The Toasters, uno de los primeros grupos de ska surgidos en Estados Unidos. Sin embargo, no es esta la única ni más importante relación del grupo con el mundo del cómic  gracias a la amistad del líder de la banda Robert Bucket Hingley con Bob Fingerman.

Resulta que Hingley llegó a Estados Unidos a principios de los ochenta para encargarse de la tienda quee la famosa cadena Forbidden Planet abrió en Nueva York y de la que un jovencísimo Bob Fingerman era cliente habitual.

Fingerman no sólo se encargó de entintar el dibujo original de Liberatore para “Beat Up”,  realizando también el arte completo para los princpales LPs  de la banda durante su época de más éxito, destacando las portadas de “Recriminations”, “Skaboom!” o, mi favorita, “New York Fever”. Curiosamente Fingerman no es un gran aficionado a la música Ska.


Aquí os dejo una de las canciones más populares de “The Toasters”,Don’t let the bastards grind you down”. Pues eso:

jueves, 28 de junio de 2012

La RAE y el caso de la definición mangada.


Ríos de tinta y justa cólera ofendida han corrido por todos los mundillos virtuales relacionados con el Cómic y aledaños ante la terriblemente ofensiva definición que de manga quieren incluir los doctos académicos de la Real Academía Española (RAE) en el  Diccionario de la Lengua Española (DLE). Los expertos han declarado la yihad y la masa de otaku alegremente se ha lanzado a sangre y fuego a defender su fé denigrando el DLE.

Antes de que todos y todas como señal de protesta cancelemos a una nuestras suscripciones a las actualizaciones del añejo diccionario, hagamos unas reflexiones sobre la discutida definición en cuestión. Hela aquí:

manga3.
(Del jap. manga).
1. m. Género de cómic de origen japonés, de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos y fantásticos.
2. adj. Perteneciente o relativo al manga. Videos, estética manga.

Los idiomas están en constante evolución y cambio y los diccionarios semánticos intentan la imposible, pero seguramente necesaria, tarea de atrapar el mar del idioma en cuestión en una botella incorporando los neologismos de todo tipo y los nuevos significados de las palabras ya registradas. Generalmente, por una cuestión de extensión, las entradas son básicas y generales con lo que para intentar investigar en profundidad sobre cualquier tema habría que acudir a trabajos más especializados ya que las del DLE son definiciones mínimas y no enciclopedícas.

A pesar de ello, es comprensible que se haya montado todo este revuelo porque la primera acepción de manga es enormemente desafortunada ya que si los expertos y estudiosos del cómic ni siquiera se ponen de acuerdo en que el manga sea un género dentro del cómic (yo creo que no) de la primera acepción  es la segunda parte de la definición, más subjetiva, donde los redactores (¿académicos de la lengua?¿investigadores?¿becarios?) se han columpiado más y muestran escaso conocimiento de la materia para poder definirla.

Y es que hay mangas de dibujos sencillos claro que sí, y probablemente sean la mayoría, pero también los hay enormemente elaborados, detallados y complejos como por ejemplo los de Suehiro Maruo, Masamune Shirow o Goseki Kojima por nombrar tres a bote pronto que son solo la punta del iceberg.

Lo más hiriente, sin embargo, quizás sea lo de predominio de los argumentos eróticos, violentos o fantásticos, porque si algo caracteriza al manga es su diversidad temática que le ha permitido acometer todo tipo de historia y géneros (porque precisamente el manga tiene hasta géneros y no queremos caer en una tautología, ¿no, señores académicos, investigadores o becarios de la lengua?). La obra de Taniguchi, por ejemplo, difícilmente encajaría en alguna de esas categorías, por poner un ejemplo.

Está claro que los investigadores de la RAE no se han informado lo suficiente sobre la diversidad, amplitud y complejidad del manga. Y es que  aun reconociendo la parte menos discutible de la definición –cómic de origen japonés- esta dejaría fuera de la definición a todos esos mangas realizados por autores de otras nacionalidades como las cada vez más reconocidos mangakas españoles. Y es que todo el cómic japonés es manga pero no todo el manga es de procedencia japonesa.

En fin, un tema realmente peliagudo que ha de ser motivo de reflexión de los responsables de la RAE a los que corresponda para proporcionar lo antes posible una definición más exacta del término. Sin embargo, antes de entrar en críticas furibundas las editoriales y aficionados deberían hacer su propia autocrítica respecto a la imagen que se está dando del manga más allá del mundillo del cómic en España. Y es que difícilmente se va a convencer a nadie qué el manga es algo más que cómic de origen japonés, de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos y fantásticos si en los eventos del medio es lo que se promociona mediante todo tipo de actividades, desde publicidad a concursos de disfraces, no dejan de alimentar esa idea errónea.

Solo mediante el diálogo, el estudio y la divulgación frente a la cerrazón de unos y otros el manga dispondrá de una definición más correcta algún día en el DLE si algún despistado todavía hoy en día no sabe lo que es. La mayoría creo que lo tenemos claro y no necesitamos recurrir al  DLE precisamente para que nos lo explique ¿no? 

miércoles, 27 de junio de 2012

“Arzak, El Vigilante”, de Moebius.



 Muchos sentimientos encontrados al volver a leer la última obra de Moebius, este “Arzak, El Vigilante” publicado en España por Norma Editorial hace unos meses, poco antes del anuncio del fallecimiento del genial artista. Por un lado, reencontrar de nuevo las aventuras de mi personaje favorito del francés – Blueberry es de Giraud- un Arzak nacido en las páginas en “Metal Hurlant” a mediados de los setenta y comprobar cómo ha evolucionado. Por otro, la nostalgia melancólica del que sabe que la historia no tendrá continuidad.

En esta  entrega  encontramos a Arzak patrullando el desértico y misterioso planeta Tassilli, cuna de la civilización Werg un imperio desaparecido cuyos  miembros se dispersaron tras la irrupción de los humanos y ahora han empezado a ser cazados por cazarecompensas sin escrúpulos. Arzak investigará quién está detrás de los cazarecompensas en el inhóspito planeta jugándose su propia vida. Mientras en el espacio una nave humana que transporta a  miembros de la nobleza sufre el acoso de los piratas wergs que quieren secuestrarlos.

Parece ser que Moebius rescató esta historia tras muchos años de olvido en un cajón para contar en tres partes los orígenes de Arzak. Por desgracia, solo pudo completar la primera parte de la trilogía que ahora nos ofrece Norma en un cuidado álbum y dejarnos con la miel en los labios sobre cómo seguiría una historia con ecos de la más pura Ciencia Ficción narrada por uno que la ha mamado y amado pero también con guiños al Western que tanto amó. 

No deja de ser cierto que este moderno Arzak dialogado, frente a la concepción muda del original, pierde parte de la poética onírica de aquél renunciando a su virtud más destacada que permitía al lector experiencias lectoras únicas pero, a cambio, Moebius deja patente su maestría narrativa para construir interesantes historias de género con ecos herbertianos potenciadas por su inigualable talento en el dibujo a la hora de imaginar y trasladar al lector sorprendentes mundos lejanos y tecnologías imposibles gracias a un estilo de dibujo único basado en trazos aparentemente sencillos y un tratamiento exquisito del color y la perspectiva que en realidad está al alcance de muy pocos.

En fin, espero que nadie intente continuar dentro de unos años esta obra y Arzak junto a Moebius continúen  tranquilos su vuelo en pos a la eternidad.

martes, 26 de junio de 2012

“Scalped: Preparado para luchar”, de Jason Aaron y R.M. Guèra.

Tan fácil es acostumbrase a lo bueno que casi ya ni lo comentamos y es una pena porque Jason Aaron y R.M.Guèra número a número están haciendo algo muy grande en su serie Scalped”, de la que ECC Ediciones publicó hace poco el noveno prestigio, que enfila hacia su recta final . Y es que Jason Aaron y R.M. Guèra están renovando  un género –el thriller, negro, hard boiled, elegid como llamarlo- en el que ya parecía todo contado pero que solo precisaba de un guionista capaz de otorgarle una nueva perspectiva para que todos las formulas y convenciones volviesen a lucir y encajar como los engranajes de un viejo reloj. recién engrasado. En “Preparado para luchar”, que reúne los números 50 a 55 de la serie , la historia se aproxima hacia su crecendo sin conceder tregua al lector a base de diálogos lacónicos pero hondos, peleas salvajes y momentos inolvidables que desembocan en el magistral cliffhanger final.

Un enmudecido Dashiell Caballo Terco sale del hospital dispuesto a acabar de vengarse del fantasmal Catcher mientras el jefe Cuervo Rojo sigue su particular redención desarticulando el imperio criminal que le llevó años montar en Prairie Rose para consternación de sus enemigos y asociados. Mientras el sheriff Karnow y el agente Nitz esperan su oportunidad para detener a Cuervo Rojo, un atormentado Shunka intentará hacer todo lo posible para abrirle los ojos respecto a Caballo Terco aunque ello suponga traicionarle.



Intenso y sangriento el arco argumental que nos presenta Aaron en esta entrega con el enfrentamiento definitivo entre Shunka y Caballo Terco y que ha venido preparando poco a poco desde los primeros números de la serie. Aaron nos vuelve a sorprender dejando que el personaje protagonista ocupe un segundo plano en el fluir de la historia que va desarrollando para centrarse en unos secundarios que se agigantan y asumen su propia cuota de protagonismo. El arco argumental, dividido en cinco episodios, va precedido por un número autoconclusivo en el que Aaron se retrotrae a los tiempos del Salvaje Oeste para mostrar la dureza y crueldad de los cazadores de cabelleras tanto blancos como indios y el origen de la reserva Prairie Rose.
En el aspecto gráfico, R.M. Guèra firma las que quizás sean las mejores páginas de la serie hasta el momento y muestra sus dotes de narrador al mantener la intensidad y claridad expositiva durante páginas y páginas carentes de cualquier tipo de diálogo al tiempo que da rienda suelta a toda la violencia contenida hasta el momento en la serie en impresionantes secuencias de lucha. Mencionar también que el especial número 50 cuenta con la colaboración de autores de la calidad de Brendan McCarthy, Jordi Bérnet, Steve Dillon, Tim Truman, Jill Thompson, Dean Haspiel o Igor Kordey. Jock sigue encargándose de las exquisitas portadas..

En fin, series como “Scalped” justifican sellos como Vertigo y ensalzan un medio capaz de ofrecer joyitas como esta. Recordadlo cuando veáis dentro de unos años la inevitable adaptación cinematográfica o televisiva.

lunes, 25 de junio de 2012

“Odio 6”, de Peter Bagge.


A lo tonto a lo tonto, la recopilación en integrales por parte de La Cúpula del “Odio” de Peter Bagge de la que escribí hace ya unos añitos ha llegado a su sexta entrega, primera en la que se incluye material inédito  en España y demostrando a pesar de los años y vaivenes en la vida de Buddy Bradley y Peter Bagge la gracia de la galería de personajes ideada por Bagge se mantiene.


De este modo, en esta nueva entrega nos encontramos con un maduro y responsable Buddy que intenta sacar adelante a su particular familia y que buscando diversificar su negocio de coleccionismo ve en el boyante mundo de la chatarra una nueva oportunidad para trapichear. Pero aunque Buddy cambie de aspecto con los años y prefiera disfrutar de ver crecer al pequeño Buddy Bradley III antes que una buena juerga, no puede desembarazarse de los notas de sus amigos dispuestos a meter la pata desenterrando un apestoso fantasma de su pasado o de su caótica esposa Lisa que con una amiga fundará su particular grupo musical  y por fin le llevará a conocer a su disfuncional familia.


Reencontrarse con Bagge y Buddy Bradley tras tantos años es como encontrar a un viejo amigo con el que perdiste el contacto con los años: el fondo de la persona sigue siendo el mismo quizás, pero la superficie ha cambiado moldeada por las experiencias –buenas y malas- de la vida. Quizás precisamente el principal mérito de Bagge en esta nueva entrega que recoge material publicado a lo largo prácticamente de una década esque  a pesar de los cambios sustanciales que ha ido incorporando respecto al rebelde Buddy y cia. de las primeras entregas ha sabido desarrollar una  evolución creíble del personaje y sus amigos, fiel reflejo en parte de la suya propia, sin perder por el camino la mirada irónica en torno al norteamericano medio aunque quizás sus nuevas historias sí  hayan perdido la mordacidad ruda de antaño hacia un humor más blanco y refinado.
Y es que la frescura con la que Bagge dibujaba esas primeras entregas se ha sustituido por el oficio de un autor veterano, que conoce a la perfección su personaje y lo maneja como quiere para satisfacción de unos lectores fieles que han envejecido a la par que el autor y el personaje.
Esperemos que este no sea el fin de “Odio” y Bagge siga ofreciéndonos en el futuro nuevos capítulos de la vida de Buddy ya que quizás sea en esta serie –y esto es una impresión mía- donde disfrutemos del mejor Bagge, tan cómodo y cercano con su alter ego como si se calzase unas zapatillas viejas  frente a la actitud  moralista y discursiva de  sus últimas y gruñonas obras.