jueves, 15 de julio de 2010

“Versus”, de J.M. Beroy y J.M. Polls.

Ahora que Diábolo Ediciones acaba de reeditar esta obra de Beroy y Polls no parece mal momento para releer la reedición de las cuatro historias que las componen y que en su momento fueran publicadas en la revista Cimoc para ser recuperadas en álbum por Norma Editorial y reencontrarse con el buen hacer de un dibujante, J.M. Beroy, que fuera estandarte de las pujantes nuevas generaciones del cómic patrio en la década de los ochenta y que, visto el panorama, ha tenido que compaginar su vocación por el cómic con otros trabajos que cubrieran el día a día, junto a un guionista, J.M. Polls, que quizás nunca ha tenido todo el reconocimiento que merece dada su dilatada trayectoria en el medio.

Versus” recoge cuatro historias negras, negrísimas en las que el horror se conjuga con el humor y la ironía con la truculencia para ofrecer resultados atemporales y que mantienen su vigencia más allá de los años (es tanta su vigencia que ayer mismo me cenaba en el Telediario con una noticia sobre México que casi reproducía una de las situaciones de una de las historia en toda su brutal verosimilitud). Así encontramos historias de distinto pelaje y condición cuyo único tema central es el enfrentamiento, la confrontación de los comportamientos de los seres humanos ante situaciones desesperadas que nos obligan a profundizar en el estudio de nuestra huidiza naturales en la que acaba aflorando lo peor de nosotros mismos. Historias como la que obliga a sumergirse a dos enemigos irreconciliables en un mar revuelto en pos de una prenda que les otorgará el derecho de pernada sobre una dama, historias escabrosas como “Buen Apetito” en la que la comida se convierte en el instrumento mortal para castigar los errores que provoca la amistad; historias en las que las mujeres se convierten en instrumento obsesivo de persecución y disfrute de jugadores aficionados a los más morbosos placeres; e historias decrépitas de sheriffs seniles y miopes que hacen de la caza de antiguos delincuentes la excusa para sembrar el caos en desérticos pueblos del profundo medio oeste norteamericano.

En “Versus”, Polls se muestra como un guionista curtido y con oficio que domina las características del género negro para, igual que hiciera en su momento Hitchcock en su serie de televisión, encontrar el punto de ironía y comicidad a las más dramáticas y extremas situaciones localizadas en los puntos más inhóspitos e insospechados de un modo tal que a uno no le cuesta imaginarse a Quentin Tarantino repanchigado en el videoclub o a los Coen encerrados en los lavabos del colegio devorando las historias que componen “Versus”. Pero, estas historias adquieren todo su potencial en manos de un dibujante tan dotado para los matices y la narración como es J.M Beroy, un dibujante minucioso y detallista capaz de enriquecer y dar un tono personal y característico a cada una de las historias para encontrar el punto de equilibrio justo entre truculencia y comicidad que requieren para funcionar tan bien como lo hacen. Beroy es un dibujante sobresaliente, que une a su buen sentido de la narración y el tempo, la capacidad de acometer cualquier localización y efecto con espectaculares resultados, incorporando detalles y narraciones paralelas a la historia que adelantan en varios años recursos que luego han sido aplaudidos hasta la saciedad en autores tan variopintos como Guarnido o Risso (por no hablar de Roger o Robledo y Toledano) y entronca directamente con los Beroy, Font, Bérnet, Beá, Múñoz y cia.

En definitiva, la nueva edición de “Versus” –corregida y aumentada- es una buena ocasión para los jóvenes aficionados para descubrir el talento de unos autores inspirados mientras que los más veteranos podrán disfrutar de nuevo de unos cómics que no han perdido la frescura de antaño sino que más bien fueron adelanto y prólogo de mucho de lo que vino después. Nobleza obliga..

Odín Hopkins y el proyecto de “Thor”…¿Por qué esta sí y la otra no?


Imagino que quién más y quién menos ya habrá visto la fotito que circula con la imagen de Anthony Hopkins caracterizado como Odín para la película de “Thor” que Kenneth Branagh prepara para el 2011. Detrás de Odín Hopkins, aparecen Thor y Loki, interpretados por Chris Hemsworth y Tom Hiddlestom. ¿Os han gustado? Parece que a la gente sí aunque a mí la foto fija no me diga mucho y este Odin tenga más pinta de "King Arthur" que del todopoderoso dios nórdico.

Por otro lado y en relación con lo que veníamos comentado sobre “X-Men: First Class” no puedo dejar de preguntarme que ha motivado que los X-Men se hayan convertido en una licencia juvenil y todo lo que rodea el proyecto parezca tan improvisado mientras que en las películas de los héroes Marvel de la línea vengadores –“Thor”, “Capitán América”, “Iron Man”…- da la sensación contraria, que todo este planificado de antemano, y han sido capaces de involucrar equipos más contrastados. Mismamente para esta película de “Thor” a un director y un actor de prestigio. ¿Cuál es la diferencia? ¿Es un público diferente a las que van dirigidas unas y otras? No entiendo nada.

Hay os dejo una galería de imágenes de Odín para que comparéis como ya hicimos con Thor. A mí, por lo que se ve en esta imagen, Hopkins me parece un tanto blandito más en la estela del Zeus de Neesom en el “Clash of Titans” de Leterrier o incluso de las adaptaciones shakespirianas de Branagh (El de arriba es el fantasma del padre de "Hamlet". Que miedo das Kenneth Branagh...) que de las versiones marvelianas. ¿Qué opináis?



miércoles, 14 de julio de 2010

“Koolau, el leproso”, de Carlos Giménez.

Si a cualquier aficionado le piden que recomiende una obra de Carlos Giménez, seguramente la respuesta automática será “Paracuellos”. Lógico teniendo en cuenta la envergadura e interés de esa obra y lo atractivo de la temática para aquellos que sean profanos en el medio, pero si nos parásemos a meditar un poco la respuesta yo recomendaría “Koolau, el Leproso”, una obra que en principio pueda pasar más desapercibida pero que en mi opinión es la que mejor engloba las preocupaciones y temáticas desarrolladas a lo largo de toda su trayectoria al tiempo que deja constancia de su descomunal talento para la narración gráfica.

Koolau, el leproso”, publicada por primera vez en 1979 seriada en tres partes en la revista “Tótem” funciona perfectamente como álbum unitario tal y como la ha recuperado Glénat y en ella Giménez adapta un relato de Jack London, para explicar el enfrentamiento de un indio kanako, Koolau, contra los policías primero y los soldados después que pretenden trasladar a su mermada tribu diezmada por la lepra a una leprosería abandonando las cumbres en las que se han refugiado huyendo de la invasión de sus tierras por los colonos.

Koolau, el leproso” trasciende su carácter de adaptación y mera obra de entretenimiento para convertirse en uno de los mejores cómics de Carlos Giménez, desplegando un abanico de recursos narrativos que ya quisieran para sí muchos de sus críticos para trasladar al lector al tiempo tanto el dinamismo de la acción en los constantes enfrentamientos que el indio Koolau mantiene con los soldados como el dramatismo estéril pero lleno de dignidad que encierra su pírrica victoria.
Giménez juega constantemente con la composición de página para ir recreando la atmósfera necesaria de tensión creciente desde el primer acto de la historia en el que escondidos en cuevas los indios escuchan temerosos el discurso del protagonista la noche previa a la batalla para desencadenarla luego en los constantes tiroteos y las secuencias cargadas de dramatismo en series de cuatro viñetas horizontales o guiando la acción a través de unas onomatopeyas aparentemente situadas al azar pero que cobran sentido como vehículo a través del cuál el autor guía la lectura de la página, por no hablar ya de características series de pequeñas viñetas en las que a través de los rostros en primer plano de los personajes capta como nadie su tensión y miedos.


Giménez es a estas alturas un autor completo que a través de variaciones de su estilo es capaz de caracterizar los distintos niveles la historia. Así frente a la representación pronunciadamente feísta de los decadentes indios leprosos en que se mezclan los estragos de la enfermedad con sus tatuajes con un matiz expresionista contrapone los flashbacks del pasado del protagonista en la que este evoca su niñez y juventud en los que su estilo se vuelve preciosista, difuso y limpio para representar un recuerdo idealizado. Del mismo modo, ocurre con la caracterización y representación de los soldados y policías que aparecen claramente dibujados, nítidos y limpios en su carácter de hombres civilizados atribulados en el cumplimiento de una misión por la que realmente no sienten ningún interés.


Koolau, el leproso” es una auténtica obra maestra –sí me mojo - de Carlos Giménez y su análisis y estudio debería ser de estudio obligatorio para todos aquellos que quieran contar historias a través de viñetas pero, además, es una adaptación y un cómic de entretenimiento que sin traicionar la esencia del original se enriquece con la interpretación humanista y pesimista que el autor sabe incorporar en cada una de sus viñetas para mantener hipnotizado al lector de principio a fin. Un cómic imprescindible.


Si alguien quiere leer el texto original de London y comprobar la fidelidad de Giménez al texto, puede hacerlo aquí.

Xavier, Cíclope y Magneto, yogurines, o ya hay protagonistas para “X-Men: First Class”.


El amigo Akbarr me puso el otro día tras la pista de los actores que van a protagonizar la nueva película sobre mutantes (de la que ya adelanté por aquí mi opinión sobre la elegida para Reina Blanca), tras la exitosa trilogía de “X -Men” y la menos exitosa “X-Men Orígenes: Lobezno” y no voy a negar que se me ha caído el alma a los pies. “First Class” se llamará el invento y adelanto lo que no me convence del proyecto:

1º.- No entiendo la necesidad de una precuela centrada en la juventud de Xavier y Magneto teniendo tanto y tanto material que recoge momentos claves entre ambos personajes. (Bueno, sí que lo entiendo. Lo entiendo porque bajo la etiqueta mutante me da que van a colar una versión teen y molona de unos personajes que no son para nada ni teen ni molones para atraer a la chavalería que es la que va al cine).

2º.- No me interesa por el director, un Matthew Vaughn que ya me pareció vacío y hueco en “Kick-Ass (se lo dio todo hecho Millar en una película sobre superhéroes curiosamente molona y teen). Otra cosa sería que David Singer se hiciera cargo del proyecto como era la idea inicial pero como Singer se ha desmarcado…

3º.- El casting se está cubriendo de gloria. Ya había comentado cuando tenía menos información algo al respecto sobre la actriz que va a interpretar a la Reina Blanca (y aproveché para colar un homenaje al personaje de Enma Frost, de acuerdo) pero es que los alarmantes rumores y noticias son que Xavier va a estar interpretado por James McAvoy (Ejem, al parecer fue cooperador necesario en “Wanted”, menos mal que no la vi…) y Magnus lo va a interpretar Michael Fassbender (se le espera en “Jonah Hex”) mientras que a Cíclope lo interpretaría nada menos que Aaron Johnson (sí el de “Kick-Ass”, así todo queda en casa, ¿verdad?).

Nada tengo contra estos actores y habrá que darles un voto de confianza y todo lo queráis pero en fin que no les veo con la suficiente trayectoria ni talento como para interpretar a unos personajes tan carismáticos como Magneto y Xavier o incluso Cíclope y, mucho menos, para tomar el relevo con garantías a dos actorazos como Patrick Stewart o Ian McKellen.

Sobre el argumento de la historia no se sabe mucho, salvo que Xavier y Magneto se encuentran de jovencillos -¿Saldrá Moira?¿Saldrá Gabrielle?¿Saldrá Cain Marko? ¿Saldrá el Rey Sombra? ¿Saldra Corsario?¿Y los Shi’ar? Bufff…- para enfrentarse a una “terrible amenaza”, que se rumorea será Kevin Bacon. Apañaos, vamos, compañeros.

En fin, que tengo muchos, muchos recelos sobre el radical giro que la Fox ha dado a la versión cinematográfica de la franquicia mutante. ¿Tan difícil sería seguir el modelo de los cómics como se está haciendo con las películas de la línea Vengadores tipo “Iron Man”? Es que me da la sensación que más que una película de “La Patrulla X” estamos ante la nueva versión de “Los Goonies” (y mira que “Los Goonies” estaban bien…).

Seguiremos atentos a ver si arreglan tanto desaguisado y logran una película aceptable. De aquí a mediados del 2011, tienen tiempo. Yo, visto lo visto, doy una idea vista el ansía rejuvenecedora de productores y editores:"X-Men: The Strange", así pueden aprovechar la versión teen y molona de los personajes. Para muestra un botón...

martes, 13 de julio de 2010

“Trífero”, de Ray Loriga.

Ray Loriga es uno de esos escritores mediáticos de los que todo el mundo tiene una opinión formada aun cuando luego sean los menos los que se han molestado a leer sus novelas. Una sucia mirada prejuiciosa a la que seguramente se vea sometido por cierta actitud desafiante con la que se dio a conocer y que se ha ido atemperando con los años y por su emparejamiento con Christina Rosenvinge que más de unoenvidió. Demasiado moderno e incómodo para el conservadurismo tertuliano, demasiado mediático y comercial para el postmodernismo sectario, Loriga ha desarrollado de una manera discreta una obra sólida e interesante a la que merece la pena dar una oportunidad, siendo buena muestra de ello esta “Trífero” en la que el autor explora temas tan interesantes como la perdida del amor, el subterfugio y la ausencia de identidad.

En “Trífero”, Loriga cuenta la historia de Sául Trífero, un pobre hombre de familia aristocrática venida a menos que se busca la vida en los círculos pudientes y que por azares del destino conoce el amor a través de su relación con una recia patinadora noruega, la robusta Lotte. Cuando, tras casarse y darle un hijo, Lotte muere, Trífero iniciará una huida hacia delante para intentar olvidarla que le llevará por medio mundo, perseguido por el conspicuo Agedor Grenen, un abogado que a instancias de la familia de Lotte investiga los movimientos de Trífero y pretende hacerle renunciar a a la herencia, mientras el pícaro Trífero intenta ir viviendo del cuento embaucando al mediocre Doctor Jerusalem.

Trífero”, publicada hace ya unos años, es una novela destacable en el panorama literario español que quizás ha pasado injustamente desapercibida. Una novela ambiciosa y esquiva que huye de la etiqueta de género sin renunciar necesariamente a a ella en la que el autor desvela influencias que van desde Virginia Woolf a Boris Vian, de Auster a Murakami, pero que resulta interesante e intrigante para el lector gracias a la volatilidad irreal con la que se construyen situaciones y personajes y da un original enfoque a las penalidades del buscavidas Doctor Trífero preso del personaje que el mismo se ha creado y manteniendo latente la duda en el lector sobre sus sentimientos y reacciones. Loriga se mueve bien en ese terreno fantasmal que envuelve la trama atemperando la carga dramática de la misma introduciendo elementos de humor ácido y negro en la línea de Vian para ironizar sobre los círculos intelectuales o parodiar (al tiempo que homenajea) a la novela de detectives más clásica a través de Agedor Grenen, un curioso personaje que reúne características propias de Sherlock Holmes, Hercules Poirot o el Padre Brown.

Trífero”, más allá de su amargura y su comicidad, es una novela que mantiene una estructura abierta no lineal que permite enriquecer la lectura constantemente con la pregunta continua sobre lo que se está leyendo, sobre las motivaciones de los personajes y su (in)moralidad ambigua, de su hondura psicológica y su solapado materialismo, en un ejercicio en el que la trama acaba resintiéndose necesariamente en un punto, para ser retomada y explicada con posterioridad simplemente porque la trama es quizás lo que menos le importa al autor de una obra que orbita básicamente en el cuestionamiento del concepto de identidad, sin llegar a más conclusión que la que el lector quiera llegar.

En definitiva, “Trífero” es una estupenda novela de un escritor con originales e interesantes puntos de vista al que merece la pena descubrir en el esclerótico panorama literario español que contentará por igual a quien busque una lectura evasiva como a aquellos que se plantean algo más.

Harvey Pekar (1939-2010)


Me desayuno con la triste noticia de la muerte (¡Vaya meses que llevamos…Prácticamente en los últimos meses no pasa una semana sin que se muera una figura del Cómic!) en el día de ayer de Harvey Pekar, uno de los nombres más importantes del cómic underground norteamericano y colaborador puntual de ese genio del cómic que es Robert Crumb.

La obra de Pekar es narcisista y ombliguista como sólo puede serlo la de aquél que se dedicó en todos sus cómics a intentar conocerse mejor aun cuando su vida no pasaba de ser tan rutinaria, anónima y preciosa como la puede ser de cualquiera de nosotros. Pero, además, es una obra honda, emotiva, valiente y sincera que llegaba al lector por el modo en que era capaz de descubrirse ante sus lectores como un tipo que, a pesar de todo y a la contra de casi todos, no escondía sus defectos.

Popularizó el cómic autobiográfico cuando prácticamente nadie más lo hacia y entre sus principales obras se encuentran, por supuesto, famosa por sus colaboraciones con Crumb en “American Splendor” (que dio lugar a una película protagonizada por Paul Giamatti), “El Derrotista”, "Macedonia" y “Our Cancer Year” (lamentablemente inédito en España este último), en el que narraba su lucha contra el cáncer. Aparte de Crumb entre los autores con los que trabajó se encuentran gente como Richard Corben, Eddie Campbell, Joe Sacco, Gilbert Hernandez, Dean Haspiel, Frank Stack, Alison Bechdel o Jim Woodring.

Harvey Pekar perteneció a esa generación de airados norteamericanos medios, contestatarios y conscientes de sus derechos que no tenían pelos en la lengua para criticar lo que no le gustaba de sus gobiernos y su sociedad y que, lamentablemente, están desapareciendo. Una lástima

El gris Cleveland ya no volverá a ser lo mismo.

DEP








lunes, 12 de julio de 2010

Nuevo trailer de “The Social Network”, de David Fincher.


Este segundo trailer pinta algo mejor que el anterior y quizás la peli sí merezca la pena. Voy a contárselo a mis amigos de Facebook…

“Pluto 8: Conclusión”, de Naoki Urasawa.

Llegamos por fin al último volumen de “Pluto”, la última obra de Naoki Urasawa que acaba de publicar Planeta hace unos días. Su obra más corta, remake –si este concepto es extrapolable al cómic- de una historia previa del maestro Tezuka para su “Astro Boy”, y en la que se confirma el inmenso talento de Urasawa como contador de historias, un autor capaz de mantener el interés intacto durante largo tiempo sin que le preocupe en exceso el acabado de las mismas, aun cuando quizás sea esta “Pluto” la que mejor resista esta apreciación, probablemente por seguir ya una estructura prefijada.

En esta última entrega, se desvelan los últimos misterios que el diabólico plan de venganza del doctor Abra había desarrollado para acabar con los sietes robots más poderosos y evolucionados de la Tierra y, por extensión, con el mundo mediante sus creaciones robóticas, Pluto y Goji. Con lo que no contaba el malvado doctor es que una de sus victimas –Astroboy/Atom- iba a resucitar para hacer frente a sus planes.

Urasawa nos ofrece un estupendo colofón en el que desvela por fin los últimos misterios que mantenía la serie y explica con claridad el complejo plan para acabar con los róbots hasta sus últimas consecuencias con un par de giros en la historia que le dan un nuevo interés más allá del enfrentamiento final entre Pluto y AstroBoy que para mí le falta algo de intensidad, quizás porque Urasawa se sienta más cómodo en el registro de intriga detectivesca característico de los primeros volúmenes de la obra que en la ciencia ficción superheroica que predomina en este volumen y el anterior. A pesar de su carácter coral, Urasawa siempre ha mantenido un personaje importante como hilo conductor de la historia –Gestich- que permitía al lector ir descubriendo los hechos al mismo tiempo que él pero cuando ese personaje desapareció el ritmo de la obra se resintió hasta la aparición de nuevo en escena de Astroboy para poner punto final a una trama compleja que hasta su resolución se antojaba un tanto confusa pero que acaba lo suficientemente clara aun cuando haya algunos apuntes finales que se me antojan innecesarios y que a uno le huelen a añadidos de última hora a falta de una lectura más detallada (¿A qué viene esa última aparición de Gesitch?...).

Con todo, Urasawa tira de oficio y salva los muebles, aclarando todos los puntos oscuros incluida la “moraleja” final que se encierra tras los ocho volúmenes en los que no sólo ha revisado con éxito y respeto la obra de Tezuka sino que además da un buen repaso a los principales referentes de la ciencia ficción robótica como Aldiss, Dyck, Bradbury o Asimov para enriquecer el mensaje humanístico y pacifista de la historia.

En definitiva, “Pluto” no engaña a nadie. Se trata de un buen cómic de entretenimiento a buen precio. La edición de Planeta es bastante correcta y además varios de sus tomos como este último incorporan artículos de interés. Una buena lectura para devorar estas vacaciones.

España, por fin campeona de un Mundial de Fútbol.



“Me encanta que los planes salgan bien”, que decía Hannibal Smith, y al final estos jugadores no me han dejado mal haciéndonos por fin campeones del mundo del fútbol en un partido bronco y feo contra unos holandeses que incapaces de ganar a los nuestros con juego decidieron convertir el campo en un tatami de kárate donde los jugadores españoles eran los únicos que recibían golpes con la complicidad de un árbitro malo, sibilino y contemporizador que me temo seguirá arbitrando finales.

Cuando ya quién más quien menos pensaba que nos lo íbamos a jugar a los penaltis – había que confiar en Iker que había sacado dos paradas excepcionales frente a Robben pero ya se sabe que los penaltis son una lotería- apareció ese pequeño gran jugador que es Andrés Iniesta para hacer justicia con una selección con la que más que nunca nos hemos sentido identificados todos los españoles.

Gracias, campeones.

viernes, 9 de julio de 2010

Nuevo trailer de “Machete”, de Robert Rodriguez.


Nuevo trailer de la segunda entrega de cine de acción, nostálgico y macarra -la primera será "Predators"- que nos tiene preparada Robert Rodríguez este año. Entre Stallone con “The Expendables” y él, han sacado del paro a todos los tipos duros de celuloide que fueron, son y casi serán este año y se le hace justicia a Danny Trejo –uno de los rostros más reconocibles del cine y la televisión norteamericana aunque muchos no sepan ni su nombre- dándole un protagonista en su vida.

En fin, violencia excesiva, gratuita y divertida para quién sepa apreciar la violencia excesiva, gratuita y divertida. Aquí no engañan a nadie que todos sabemos lo que ahí. Yo no me la pierdo.

“El Planeta de los Monos”, de VVAA.

Trasteando por El desván del abuelito donde se reivindicaba ese cómic tan loco de Fleetway que era “Mytek” a mí se me despertó la nostalgia por mi cómic de monos favorito, una serie que por calidad y tirón comercial no entiendo porque ninguna editorial se ha animado todavía a reeditar tras los más de treinta años de su publicación en España por Vértice….”El Planeta de los Simios”.

(Aquí empieza la batallita)... Debía tener ocho o nueve añitos y ya había visto en la tele la mayor parte de las pelis que componían la serie de “El Planeta de los Simios” gracias a que en la televisión pública por aquel entonces se amaban los géneros y los sábados tras la comida tenían la sana costumbre de echar una buena película en lugar de los telefilmes clónicos que echan ahora. Por eso cuando en uno de nuestros regulares encuentros mis primos me dejaron una purrela caótica de varias bolsas de plástico de tebeos desordenados (entre los que se encontraba la colección completa de “El Guerrero del Antífaz”…) que previamente habían heredado (sí, es una batallita de la Prehistoria de cuando los tebeos se heredaban y se prestaban) de un tío suyo (de la otra rama de la familía), los que primero me llamaron la atención fueron unos cuantos números sueltos de “El Planeta de los Monos", unos tebeos que a pesar de estar en blanco y negro contaban con unas espectaculares portadas y además contaban historias diferentes de las que yo había visto en las películas con lo que el goce era mayor (especialmente, había una de un viejo que vivía en una cueva del Monte Rushmore en donde almacenaba sin orden ni concierto objetos de la antigua civilización terrícola que me encantaba). Al final, tuve que devolverles los tebeos a mis primos y nunca más supe qué fue de esos números de “El Planeta de los Monos” ni como acababa la historia del viejo del Monte Rushmore, pero yo ya había quedado hipnotizado por la fuerza de esos tebeos... (Aquí acaba la batallita).

Pasaron los años y yo ya era un empedernido lector de tebeos especialmente de la Marvel y del género superheroico que no había olvidado ni al “El Guerrero del Antífaz” ni los tebeos de “El Planeta de los Monos” cuando descubrí que esos tebeos de Vértice habían sido publicados por Marvel Cómics en una serie que llegó a los 29 números y que, junto a la adaptación de las películas se habían escrito nuevas historias. Y, no era de extrañar para nada mi fascinación, esos tebeos los habían escrito y dibujado los mismos que los cómics de superhéroes que por entonces devoraba, los Lee, los Moench y Exposito, los Ditko, Sutton, Tuska, Ploog, Severin o Kirby…Canela fina.

Han pasado ya muchos años -¡ Más de treinta!- desde su publicación en España de los dos volúmenes en que Vértice editó todo este material y que las nuevas generaciones que han tenido fácil acceso a las películas clásicas de “El Planeta de los Simios” (e incluso de alguna nueva versión, merced a Tim Burton) desconocen probablemente de la existencia de todos estos clasicazos del cómic norteamericano, que reúne una nómina de dibujantes excepcional. Ante tanta reedición de material sospechoso y la recuperación de adaptaciones al cómic de franquicias cinematográficas como “Star Wars” o “Indiana Jones” bien podría Panini apuntarse un tanto realizando una edición digna (en glorioso blanco y negro, por favor) de todo este material… Por soñar que no quede pero yo les aseguro que no les iban a faltar compradores.

No soy el único que añora a estos monos. Ya Bruce les dedicó en 999 hace tiempo una completa entrada con enlace incluido a las portadas originales de la serie Marvel. Y Nemo Nadir en El Pequeño Misántropo en el País de los Sueños tampoco se quedó corto en su recuerdo.

Y en Tebeosfera se puede disfrutar de las portadas y la relación pormenorizada de las series Vértice.