viernes, 5 de febrero de 2010

“Retrato de un hombre inmaduro”, de Luis Landero.

Luis Landero es uno de esos escritores que sin prodigarse demasiado en los medios ha logrado, gracias a una obra sólida, personal y coherente hacerse con un grupo de rendidos seguidores entre los que me incluyo que esperamos expectantes cada nueva obra. Por ese motivo, la aparición de “Retrato de un hombre inmaduro” era una lectura obligada que paso a comentarles.

Nos encontramos ante una novela en primera persona en la que el anónimo protagonista sobrelleva una noche de insomnio en un diálogo abierto con una compañera desconocida. Nuestro indeterminado protagonista hila un repaso desordenado por distintos acontecimientos de su vida que nos permiten hacernos una composición acerca de su persona, un hombre lúcido y confuso, fantasioso y pragmático, un hombre de su tiempo.

Retrato de un hombre inmaduro” es una novela franca y divertida, ligera en apariencia pero honda en su reflexión, que rememora una vida llena de experiencias al final de la misma, en una narración libre de etiquetas morales en la que el escritor conjuga con acierto socarrón realidad e imaginación mediante una escritura ligera y aparentemente espontánea que no está al alcance de muchos escritores. A través del relato del protagonista, Landero nos presenta una galería de personajes sorprendentes y entrañables en los que no es difícil reconocer rasgos identificables de personas del entorno cotidiano de cualquiera de nosotros exagerados por su fecunda imaginación o pertenecientes al pasado reciente en el que duerme nuestra infancia.

Landero ha escrito una pequeña obra maravillosa, asequible para cualquiera y que se lee en un respiro. Una novela que sería la envidia de los Millás o Saramago pero escrita con sabiduría por un extremeño de Chamberi, Landero, Luis Landero. Léanla y me cuentan.

Otras obras de Luis Landero en El lector impaciente:

Hoy, Júpiter”.

jueves, 4 de febrero de 2010

“Plenilunio”, de Chabouté.


Hay algunos autores que a pesar de su calidad son muy poco conocidos fuera de sus fronteras. Uno de estos, es Christophe Chabouté, multipremiado en Francia pero del que apenas su obra ha empezado a ser publicada en España hace un par de años. Probablemente, de lo publicado hasta ahora, “Plenilunio”, publicada por Ediciones Kraken, sea su obra más interesante y lograda y en la que queden mejor definidas algunos temas recurrentes en su obra, como la soledad y la denuncia social.
Tolweck es un pequeño funcionario, misógino, racista, machista y solterón, encantado de conocerse. Cuando su jefe le pide que entregue una carta fuera del horario de trabajo, el angelito ve una puerta abierta a un ascenso aunque tenga que sacrificar parte del partido que tenía que pensaba ver esa noche por la tele. Sin embargo, lo que parecía ser un encargo fácil pronto se convierte en un cúmulo de desventuras para el alfeñique de Tolweck quién se convierte en el objeto de deseo de una camionera salida y es perseguido por gitanos y ladrones por igual. ¿Sobrevivirá Tolweck a tan nefando encargo?¿Entregará la misteriosa carta?¿Se deberán todas sus desdichas al influjo de la luna llena? Tendrán que leerse el tebeo para saberlo.

Como viene siendo habitual en su obra, Chabouté se inspira en una obra previa –en este caso, la genial película de ScorseseJo, que noche”- para montar una entretenida historia de enredo y misterio hilvanada a ritmo frenético en la que incorpora las dosis justas de critica social sobre la situación de los inmigrantes en su país y la actitud de un determinado tipo de ciudadano radical al que caricaturiza con acierto a través del protagonista de la historia. En el aspecto gráfico, Chabouté demuestra su calidad narrativa haciendo gala de su dominio del claro oscuro y la mancha a través de un estilo influido por grandes del cómic como Alberto Breccia o José Múñoz.

En definitiva, “Plenilunio” es un buen tebeo que ha recibido multitud de premios en su país y que Ediciones Kraken ha publicado en un formato aceptable aunque habría que demandarla un mejor papel en próximas entregas (las hojas se transparentan) y exigirla que traduzca los pie de página que aparecen en el cómic.

Otras obras de Chabouté en El lector impaciente:

miércoles, 3 de febrero de 2010

“Tamara Drewe”, de Posy Simmonds.

No sé ustedes pero yo le tengo cierta aprehensión a las fronteras. Siempre me han parecido terrenos inhóspitos y peligrosos pero que al tiempo pueden dar lugar a aventuras y encuentros inolvidables, descubrimientos y hallazgos sorprendentes. Sin embargo, tras leer “Tamara Drewe”, la aclamada obra de la inglesa Posy Simmonds creo que esta es de los míos y demuestra que se mueve perfectamente por este tipo de terrenos (al menos en su faceta más artística) y demuestra que en la frontera entre el Cómic y la Escritura hay oportunidades para contar historias apasionantes. Les cuento.

En medio de la campiña inglesa, la enérgica y vital Beth lleva una residencia para escritores en la que estos puedan retirarse a escribir sin distracciones. Su marido Nicholas es un escritor de éxito de novelas policíacas y cuenta con huéspedes semipermanentes como Glen, un culto e inseguro profesor, incapaz de terminar su gran obra sobre Verlaine. Beth está orgullosa de su residencia y resignada a su tranquilo estilo de vida pero la llegada a la finca de al lado de la atractiva Tamara Drewe se convertirá en un auténtico quebradero de cabeza a lo largo del siguiente año en el que la vida de Beth y todos los habitantes del lugar se verán inexorablemente influidas por la presencia de Tamara. Si quieren saber más tendrán que leer el tebeo..

Posy Simmonds abre en “Tamara Drewe” una ventana al lector a la vida de sus protagonistas mostrándolos tal y como son, con sus cualidades y defectos, en una historia que tiene en el retrato de los personajes su principal acierto. A través del relato cruzado de los diarios y artículos de los cuatro narradores de la historia –Beth, Glen, la joven Casey y la propia Tamara Drewe- hila un relato apasionante en la que bajo la aparente armonía superficial se esconden toda una red de engaños e inseguridades que acaban en tragedia y se convierten en un sólida reflexión acerca de la vacuidad de las vidas contemporáneas. Simmonds construye a unos personajes cargados de humanidad cuyas vivencias el lector hace suyas y con los que no se puede dejar de sentir cierta simpatía.

Posy Simmonds construye la obra a través de una sabia y arriesgada combinación de narración escrita y secuencial en la que demuestra su dominio por igual de ambos medios. Partiendo de la adaptación muy libre de la novela de Thomas Hardy, "Lejos del mundanal ruido", la Simmonds convierte el relato escrito -no olvidemos que las letras no son más que representaciones gráficas- en un recurso más para perfeccionar la narración gráfica, potenciando el retrato introspectivo de los tres personajes narradores –personajes inseguros y asustados por distintos motivos que se reducen al fracaso frente a los demás- contrapuestos a la seguridad que destilan las columnas de Tamara, una periodista joven y atractiva sin prejuicios a la hora de publicar sus devaneos amorosos en un periódico, que complementan el mosaico de los demás narradores y dejan al lector la labor de juntar todas las piezas. Como narradora gráfica, Posy Simmonds se muestra como una narradora brillante y llena de recursos con una especial habilidad para el diseño de página en la que combina con ingenio las detalladas reflexiones escritas de los personajes con el cómic en sí sin que ello merme el desarrollo gráfico de la historia con algunas soluciones que harían las delicias del mismísimo Will Eisner. Sin embargo, la narración no es el único mérito de la autora ya que también se muestra como una excelente colorista que a base de tonos suaves logra potenciar un estilo de dibujo elegante y estilizado en el que los personajes son mostrados con cierta gracia ingenua y los edificios y ambientes recreados al detalle.

En definitiva, “Tamara Drewe” es una obra fronteriza que podría haberse convertido en un auténtico pestiño en otras manos pero que gracias a la habilidad, sensibilidad y talento de su autora se descubre como una rara avis que concilia escritura y cómic abriendo nuevas sendas de exploración a quién quiera seguirlas mediante una obra que fue de las mejores de las publicadas el año pasado. Yo que ustedes no me la perdería pero si necesitan más razones aquí las pueden encontrar.

Brillante Vergara


Brillante se ha mostrado Vergara en la serie de chistes que ha dedicado en "Público" a la medida anunciada por el Gobierno de retrasar la edad de jubilación a los 67 años. El resto de los chistes pueden verlos aquí.
Ríamos para no llorar.

martes, 2 de febrero de 2010

Primer trailer de “The Losers”

<a href="http://video.msn.com/?mkt=en-us&amp;from=sp&amp;fg=MsnEntertainment_MoviesTrailersGP2_a&amp;vid=1b9d070f-aff2-47f6-8a86-9b2b44ec4fc6" target="_new" title="&#39;The Losers&#39; Exclusive Look">Video: 'The Losers' Exclusive Look</a>
Mira tú por donde la primera adaptación de un cómic al cine del año es un honor que recaen en “The Losers”, una miniserie de Vertigo escrita por Andy Diggle bastante entretenida (a ver si les escribo algo más extenso antes del estreno de la peli) que tuvo como principal aliciente el darnos a conocer a muchos a un dibujante tan interesante como Jock.

El trailer pinta bien, con las típicas escenas de acción rodadas como se suelen hacer estas cosas hoy en día. Para primavera veremos en que queda esta película dirigida por Sylvain White y que cuenta con Óscar Jaenada en el reparto

Clarividente Watterson.

P: Los lectores se hicieron amigos de sus personajes, de modo que, comprensiblemente, lamentaron (y todavía hoy siguen lamentando) que la serie llegara a su fin. ¿Qué les diría?

R: No es tan difícil de comprender como la gente intenta que parezca. Al cabo de diez años, había contado prácticamente todo lo que me había planteado contar. Siempre es mejor dejar la fiesta en el momento álgido. Si me hubiera dejado llevar por la popularidad de la tira y me hubiera seguido repitiendo durante otros cinco, diez o veinte años, la gente que ahora "lamenta" la desaparición de Calvin y Hobbes estaría exigiendo mi cabeza y maldiciendo a los periódicos por publicar tiras viejas y tediosas como la mía en vez de buscar nuevos talentos. Y yo estaría de acuerdo con ellos. Creo que parte del motivo por el que Calvin y Hobbes sigue encontrando un público hoy en día es porque elegí no apurarlo hasta las heces. Nunca he lamentado dejarlo cuando lo hice.

(En Cultura Impopular, Óscar Palmer ha subido una interesante entrevista del esquivo Bill Watterson, el creador de la genial “Calvin y Hobbes”. Watterson demuestra tener la cabeza muy bien amueblada y ser un tipo sensato y no el tipo raro que en ocasiones se nos ha querido vender. La entrevista completa aquí).

“Invictus”, de Clint Eastwood.

A finales de los años sesenta, surgió el fenómeno del Black Power un movimiento que abogaba por la igualdad de derechos con los blancos y reivindicativo con su propia identidad cultural. Un fenómeno puntual que tuvo sus conatos de radicalización y, culturalmente, dio lugar a fenómenos como la Blaxploitation en cine o la aparición en cómics de un amplio plantel de superhéroes negros como Pantera Negra o El Halcón. Sin embargo, con la paulatina equiparación de derechos, que no de oportunidades, el Black Power fue desapareciendo como tal hasta que la irrupción del primer presidente negro de los Estados Unidos, Barack Obama, ha propiciado que la negritud vuelva a estar de moda (ya en el cómic se le han hecho más de un guiños al presidente). Por todo ello, con buen ojo, Morgan Freeman, productor aparte de protagonista de esta película, ha sabido elegir, tanto el mejor momento (este año es el Mundial de Fútbol en Sudáfrica por lo que el país volverán a estar en el candelero mundial) como al director probablemente más respetado actualmente en el cine norteamericano y que ya ha mostrado anteriormente en su obra su preocupación por los problemas raciales, Clint Eastwood, para estrenar este biopic a la mayor gloria de Nelson Mandela, el primer presidente democrático y de color en la racista Sudáfrica..

La película adapta el libro de John Carlin, “El factor humano”, y se centra en mostrar los esfuerzos de Mandela para utilizar la Copa del Mundo de Rugby de1996 como un acontecimiento que ayudase a cimentar el espíritu nacional y eliminar las tensiones raciales. Para ello, Mandela contacta con el capitán de la selección, François Pienaar (interpretado por un Matt Damon cachas), al que sirve de inspiración para, contra todo pronóstico, lograr que la selección llegue a la Final de la competición contra Nueva Zelanda. Si ganan o no, ya no se lo cuento que tienen que ir a ver la película.

Clint Eastwood realiza en “Invictus” un trabajo correcto y aseado en el que con habilidad sitúa al espectador en el contexto de desigualdades sociales que era la Sudáfrica de los noventa y construye una película interesante que gira sobre dos polos asimétricos representados por el Nelson Mandela interpretado soberbiamente por Freeman, con el que probablemente vaya a ganar un nuevo Óscar, y el François Pienaar, interpretado también con credibilidad por Damon. Pese su buena factura y la calidad interpretativa de casi todo el reparto encabezado por sus protagonistas en mi opinión se la puede poner ciertos peros a la película: por un lado, una excesiva fascinación por la figura de Mandela, dando una visión de figura venerable y semidivina que pasa de puntillas sobre las sombras de su vida (a pesar de aparecer la hija de Mandela prácticamente no se sabe nada de su mujer Winnie y las rencillas y tensiones aparecen muy suavizadas); por otro, la gesta deportiva (la victoria de Sudáfrica sobre los All Blacks de Lomu es uno de los grandes partidos de la historia del rugby) queda bastante desdibujada desperdiciando en buena medida a un Matt Damon cuyo papel pedía a gritos un mayor protagonismo. Eastwood no es capaz de reflejar la épica de la gesta protagonizada por los sudafricanos ni la intensidad del partido ni del deporte (para mí, esta película le hubiera venido como anillo al dedo a Oliver Stone) y se muestra bastante torpe en la narración misma del partido, centrándose más en sus efectos en la grada y la población sudafricanas.

En definitiva, “Invictus” es una película más que correcta que tiene su principal aval en un inmenso Morgan Freeman pero que dados los vientos que corren recibirá más elogios de los que cinematográficamente le corresponden. Con todo, merece la pena para acercarse a una de las figuras claves de la segunda mitad del siglo XX. Ustedes mismos.

Otras películas de Clint Eastwood en El lector impaciente:

"Gran Torino"

lunes, 1 de febrero de 2010

¿Alguien entiende a Norma?


Yo, como aficionado, no. Imagino que sus decisiones se deberán a estrictos criterios económicos confidenciales que, a la larga y por mucho que nos fastidien a los lectores, son los que permiten mantener un negocio (y una editorial de tebeos no deja de serlo) pero que a la larga no ayudan a crear nuevos lectores. Van unos cuantos ejemplos:

Hace como cosa de dos años, sin mediar explicaciones, la editorial decidió retirar de las librerías la serie de Hermann, “Las Torres de Bois-Maury”, una serie histórica de calidad incontestable que ya es un clásico para muchos de nosotros. Se rumoreaba que la razón era el comienzo inminente de la publicación de la serie en integrales. Sin embargo, de eso nada más se ha sabido y, con el mismo formato de siempre la editorial acaba de publicar el último episodio de la serie aparecido en Francia, “Vassya”.

Y no es el único caso ni el más sangrante ya que en el .pdf facilitado con las novedades de Marzo la editorial anuncia la publicación del sexto álbum de “La Búsqueda del Pájaro del Tiempo”, la excelente obra de fantasía que dio a conocer a Loisel en España, lo cual no está nada mal… para los que conocemos la colección porque los cinco álbumes anteriores llevan años descatalogados sin que haya noticias por parte de la editorial sobre su reedición.

Son dos casos pero se me ocurre algún otro de obras de calidad contrastada que llevan tiempo sin reeditarse. Norma mima a los aficionados que llevamos años en esto pero olvida a los jóvenes lectores a los que priva de un acceso sencillo a obras que son clásicas y que deberían estar siempre en catálogo.

Premiados Angôuleme 2010.

Ahí va la lista de los premiados:

- Premio al mejor álbum del año: Pascal Brutal, de Riad Satouff.
- Premio del público FNAC/SNCF: Paul à Quebec, de Michel Rabagliati
- Premio especial del jurado: Dungeon Quest 1, de Joe Daly
- Premio Juventud: Lou!, de Julien Neel.
- Premio Intergeneraciones: L’esprit perdu, de Mathieu Bonhomme y Gwen de Bonneval.
- Premio Una mirada al mundo: Rebetiko, de Prudhomme
- Premio a la audacia: Alpha…directions, de Jens Harder
- Premio revelación: Rosalie Blum, de Camile Jourdy
- Premio del cómic alternativo: Special Comics 3
- Premio a la mejor serie: Jérome K. Jérome Bloche 21, de Dodier
- Gran Premio de Angouleme: Baru
- Premio del patrimonio a Paracuellos, de Carlos Giménez.

Ahí tienen los premios. Sinceramente, no me pidan que comente la mayoría de estas obra porque no las conozco aunque imagino que irán siendo publicadas próximamente en España (los tomos de "Rosalie Blum", los tengo pendientes para cuándo tenga un hueco…). Sí me parecen acertados los reconocimiento a Giménez (“Paracuellos” es una obra maestra y los franceses deben enterarse de ello si todavía no lo saben) y a Baru, un autor que me gusta especialmente con una trayectoria coherente y sólida.

sábado, 30 de enero de 2010

Moderando comentarios

Ante la continuada invasión en los últimos meses de comentarios virales en chino, sin que la gente de Blogger haga aparentemente nada para solucionarlo y, aunque he intentado evitarlo, he habilitado la moderación de comentarios para facilitar su eliminación. Los demás espero que continuéis comentando con la regularidad habitual porque lo más interesante de mantener un blog precisamente es el intercambio de opiniones que permite y El lector impaciente lo hacemos entre todos..

Si, pasado el tiempo, veo que este problema desaparece, volvería a deshabilitar la moderación.

Mis disculpas y espero que los habituales comprendáis que esta medida la tomo muy a mi pesar.

Impacientes Saludos.

viernes, 29 de enero de 2010

Trailer de “Wall Street 2: money never sleeps”, de Oliver Stone.


Ya se le puede echar un ojo a lo nuevo de Oliver Stone, un director que no suele decepcionar, que en esta ocasión retoma uno de sus grandes éxitos “Wall Street”, recuperando la historia de uno de sus protagonistas, Gordon Gekko, 23 años después de haber cumplido la condena con que terminó aquella.

El trailer, el reparto (en el que recupera a Michael Douglas y Charlie Sheen, cuenta con Susan Sarandon, Josh Brolin y Shia Labeouf) y el director prometen, aunque habrá que ver cómo funciona una historia ambientada entre los hampones de Wall Street en los tiempos que corren. Yo no me la pierdo.

J.D. Salinger (1919-2010)

Ayer nos anunciaron la muerte de J.D. Salinger, probablemente el escritor que más ha influido en la literatura norteamericana con la obra más corta. Y es que sorprende que un hombre que consagró su vida a escribir publicara tan poco.

Una única novela escrita en la veintena, “El Guardián en el Centeno”, que se convirtió en un hito generacional, y series de cuentos y novelas recopilados en varios libros, protagonizados por la atípica familia Glass.

Saliger se esforzó en cultivar en vida la imagen de autor consagrado a su obra, ajeno a los vaivenes de la modernidad y las servidumbres de las modas y el público. El viejo en su montaña de la que sólo descendía para defender su obra a golpe de demanda y cuya intervenciones eran la comidilla de los cenáculos literarios.

Sin embargo, el Salinger que imaginábamos poco tenía que ver con la realidad. En biografías no autorizadas y a través de las declaraciones de su hija fuimos descubriendo una imagen bien distinta que desmontaba el mito. La de un hombre huraño y maniático con una especial atracción por las jovencitas atraidas por su aureola de "gran escritor".

Más allá de sus rarezas, Salinger fue un escritor genial que nos ha dejado el patrimonio de una obra por la que ha de ser recordado. Imagino que en los próximos años, sus herederos irán publicando material inédito y estudios que completen el puzzle de una personalidad tan esquiva y compleja.

D.E.P.

jueves, 28 de enero de 2010

“Bois-Maury 14: Vassya”, de Hermann e Yves Hermann.

Nueva entrega de la mano de Norma Editorial de una de las mejores series históricas que ha dado el cómic europeo que nos reencuentra con ese fantástico autor que es Hermann, acompañado una vez más en los guiones por su hijo Yves, en una colaboración que, por lo general, suele ofrecer más sombras que luces. En esta ocasión, disfrutamos de la de cal y “Vassya” es un tebeo que no desmerece dada la sabiduría y talento que Hermann demuestra en cada página aun cuando deje cierto regusto amargo la endeblez argumental de un cómic que contaba con alicientes como para haber producido un mejor resultado. Les cuento.

Nos situamos en las estepas rusas en el año del señor de 1604 y un joven Aymar de Bois-Maury acompaña a su tío Waldemar Lewandoski, en una incursión que tiene como objetivo destronar al zar Godunov y colocar en su lugar al zarevich Dimitri. Los polacos cuentan con hacer a lo largo del camino aliados entre los fieros cosacos que han sido acosados y perseguidos por Godunov antes de enfrentarse abiertamente a sus ejércitos para lo cuál, cuentan con establecer contacto con uno de sus jefes, el fiero y carismático Korkhine. Las huestes polacas encuentran en una aldea arrasada a una atractiva cosaca que se ofrece a acompañar a Lewandoski y sus hombres al campamento de Korkhine y por la que Aymar se siente inmediatamente atraído. Sin embargo, la cosa se complica cuando Aymar descubre que la atractiva joven es la mujer de Korkhine y su relación puede poner en peligro la ya de por sí inestable alianza con los cosacos. Si quieren saber más, tendrán que leer la historia.

Los Hermann nos dan a conocer un episodio de la Historia desconocido para muchos y nos ofrecen un apasionante retrato del modo de vida de los cosacos rusos en un álbum que demuestra un cuidadoso estudio de documentación para reflejar cada detalle y ofrecer con realismo una aproximación de lo que debió ser la vida en las estepas rusas a principios del siglo XVII. Hasta aquí, “Vassya”, cumple sobradamente merced a la capacidad de un Hermann, que demuestra encontrarse lejos de la decadencia que algunos señalan y saca enorme partido de su talento para el dibujo y coloreado de los enormes paisajes abiertos, las construcciones de época y la minuciosa caracterización de los distintos tipos de cosacos. Sin embargo, el talento visual y narrativo de Hermann no puede disimular del todo la debilidad del argumento que sirve como motor de la historia – la relación entre Aymar y Vassya- y la pobreza de recursos con que Yves la desarrolla. Y es que llevado quizás por una obsesiva búsqueda de la autenticidad obvia la carga dramática de una historia de amor y venganzas que deja al lector bastante frío y es resuelta de cualquier manera.

A pesar de ello, el tebeo tiene momentos memorables, que suelen coincidir en los que es más palpable la presencia de Hermann. Como la magnífica secuencia inicial en la que a través de un insecto introduce a los polacos o los momentos en que la fuerza visual de su estilo y su talento para la caracterización psicológica de los personajes permiten prescindir de cualquier tipo de diálogo, elementos que convierten la lectura de las 48 páginas del álbum en un placer en el que merece la pena demorarse y disfrutar.

En definitiva, “Vassya” es un tebeo con muchas más luces que sombras que no va a suponer un borrón en la calidad media de la serie de la que forma parte, pero que, a poco que Yves hubiera aportado algo más podría haber cuajado en uno de los mejores álbumes de la serie. Con todo para los seguidores de Hermann, una compra obligada.

Por otro lado, la edición de Norma resulta correcta y tiene un precio asequible. Sin embargo, como aficionado, estoy bastante descontento del tratamiento que está dando la editorial a esta y otras series. Pero, de esto escribiré, a lo largo del fin de semana para no mezclar lo que es el análisis de una obra con el de una línea editorial. Ya les contaré.

Más sobre “Las torres de Bois-Maury” en El lector impaciente:

Las Torres de Bois-Maury”.

Hojeando lo nuevo de Angux.


El amigo Angux, bloguero militante, nos sorprendió y dejó tristes a todos a finales del año pasado con el anuncio del cierre de La Caraviñeta, un blog en el que, a través del cariño que le ponía su autor, se creó un rincón agradable en el que debatir y disfrutar de los tebeos sin estrés y en el que, entrada a entrada, Angux dejó constancia por su amor al noveno arte con una de las propuestas más trabajadas, originales y personales que se podían encontrar en la blogosfera comiqueril.

Sus razones tenía pero, como la cabra tira al monte y el bloguear (¿existirá este palabro?) crea adicción en los que lo hemos probado, Angux nos hace más amable el fin de la cuesta de Enero con el anuncio de un nuevo blog en el que dar rienda suelta a su pasión por los cómics en general y el cómic europeo y nacional en particular. Se trata de El Hojeador y promete ser un blog de reseñas tranquilo. Yo que ustedes lo incluía en Favoritos desde ya.

Y no sólo eso sino que, además, Angux promete más, mucho más. Pero, para averiguarlo, pinchen aquí.

miércoles, 27 de enero de 2010

“Un zoo en invierno” de Jiro Taniguchi.


Pocos autores hay en estos momentos en el cómic internacional que estén desarrollando una obra tan personal, coherente e interesante como la del japonés Jiro Taniguchi, quién, se ha convertido en una referencia ineludible para todos aquellos que les interese el manga más reflexivo e introspectivo. En su última obra, “Un zoo en invierno” recientemente publicado por Ponent Mon en una correcta edición, nos vuelve a embelesar con la aparente simplicidad formal con la que expresa y comunica el complejo mundo de los sentimientos y emociones. Les cuento.

En 1966, un frustrado Hamaguchi trabaja en una fábrica de textiles en Kyoto donde no le dejan dar rienda suelta a su pasión por el dibujo. A raíz de su complicidad involuntaria en la fuga del dueño de la fábrica, Hamaguchi abandona su trabajo y se traslada a Tokio donde de manera casi involuntaria entra a trabajar como aprendiz en el taller del maestro mangaka, Shiro Kondo. Ante Hamaguchi se abre una nueva vida completamente diferente a la que estaba acostumbrado en el ambiente bohemio y cosmopolita de un Tokio lleno de oportunidades en el que el joven Hamaguchi sueña en publicar algún día su primera obra. Para saber si lo consigue, tendrán que leerse el tebeo.

En un “Zoo en invierno”, Taniguchi, al hilo del relato autobiográfico de las anécdotas que le llevaron a convertirse en un autor de manga, desarrolla un elaborado estudio del paso de la adolescencia a la madurez y de cómo las decisiones que se toman van conformando nuestro destino en el que el descubrimiento se convierte en el motor central de la obra. Hamaguchi describe episodios y experiencias vitales ante los que es difícil no verse de un modo u otro reflejados (la asunción de las consecuencias de nuestras decisiones, el primer amor, el conflicto familiar...) que a través de la sabia narración de Taniguchi adquieren el carácter de confidencia intima en el marco de un diálogo fluido entre autor y lector. Taniguchi muestra el progresivo cambio de su “alter ego” Hamaguchi sin prisa dejando que poco a poco el trasfondo velado de la historia vaya calando en el lector a mediante la concatenación de los rutinarios episodios banales ordenados aparentemente cronológicamente, prescindiendo de diálogos y cuadros de textos superfluos hasta llegar el episodio final –el reencuentro entre Taniguchi y la hija del dueño de la fábrica de tejidos- que marca el punto de inflexión de los cambios que han ido conformando el carácter del protagonista y demuestra la sabiduría de un autor inteligente y sensible que no precisa apabullar al lector con su talento sino que se limita a sugerir lecciones de vida para aquellos que quieran pararse a meditar sobre ellas. Todo ello, además, estos hechos tienen lugar con el trasfondo de la floreciente industria del manga en el bullicioso Tokyo de finales de los sesenta y el barrio de Shinjuku que también aparece en las novelas de Murakami, autor coetáneo con el que Taniguchi me parece comparte una especial sensibilidad. Pero, sin embargo, a diferencia del pesimismo existencial que impregna la obra de Murakami, Taniguchi muestra un moderado optimismo y fe en la naturaleza humana que se refleja en el tratamiento bondadoso que da a sus personajes, evitando cualquier tipo de doblez.

En definitiva, “Un Zoo en invierno” es una magnífica lectura para comenzar el año y deja, como suele ser habitual, con ganas de más Taniguchi. Esperemos que Ponent Mon no nos haga esperar demasiado.

Otras obras de Jiro Taniguchi en El lector impaciente:

El almanaque de mi padre”.

Obras de Haruki Murakami en El lector impaciente:

Tokyo Blues”.

martes, 26 de enero de 2010

Jean Simmons (1929-2010)

Se murió Jean Simmons, la novia de Espartaco, y uno de los rostros más dulces que ha dado el cine.

D.E.P.

Hamlet” (!948)



Angel Face” (1953)



Ellos y Ellas” (1955)



Espartaco” (1960)



D.E.P.

“La herencia Valdemar”, de José Luis Alemán.

Vaya por delante que hasta la semana pasada no tenía ni idea de la existencia de esta película. Pero, a raíz de un artículo en “Cine Rama”, descubrí una película con suficientes alicientes como para pagar una entrada por verla. Alicientes que, en otros tiempos no muy lejanos, podrían parecernos ciencia ficción (sí, ya sé que es una película de terror). Que José Luis Alemán haya logrado conseguido sacar adelante una película de terror de generoso presupuesto no subvencionada, dividida en dos partes y con un reparto que involucra a actores importantes dentro del panorama nacional merece mis simpatías y apoyo y espero sinceramente que, más allá de quedarse en la anécdota de un valiente francotirador cinematográfico encuentre el respaldo suficiente en taquilla para que sirva a otros, que tienden más al lloro por la falta de subvenciones -subvenciones que muchas veces dilapidan en bodrios infumables que luego pretenden hacernos pasar por sesudos ejercicios de intelectualidad- que al trabajo ingrato de buscar financiación privada, les sirva de estímulo. Dicho esto, les cuento sobre la película.

A un caserón abandonado en medio del campo, llega una joven y atractiva tasadora. Cuando la empresa para la que trabaja pierde el contacto con la chica, contratan a un detective para que se encargue de su búsqueda acompañado de una misteriosa vampiresa que preside la fundación Valdemar que se encarga de la casa. En el trayecto en tren hacia la casa, la vamp le relata al detective los macabros hechos ocurrido en la casa en el siglo XIX y que podrían explicar la desaparición. ¿Quieren saber más? Yo también pero habrá que esperar a la segunda parte.

Lo malo de las películas que se ruedan de un tirón y luego se estrenan por partes es que pueden generar una expectación que luego no satisfaga el resultado final. No sé si será el caso del ambicioso José Luis Alemán y “La herencia Valdemar” pero lo cierto es que la historia queda en suspenso en un punto en el que todo el artificio construido queda pendiente de una segunda parte que debería apuntillar lo ya visto.

De esta primera parte, destacaría la voluntad del director y guionista de contar una historia de género tal y como le ha dado la gana, más allá de las modas imperantes, haciendo una honrada apologia al cine de terror clásico. Así, Alemán apuesta todo el peso de la película en una historia de “casa encantada” con monstruo incluido (a medio camino el monstruo entre el "Nosferatu" de Murnau y el vampiro de "Salem's Lot") que recuerda y emula en su factura al cine de terror sesentero y setentero, Hammer mediante, un cine que encontraba más allá del efectismo facilón o la calidad de los efectos especiales, en el trabajo y carisma de los actores y la calidad de las historias de las que se partía, sus señas de identidad y han contribuido en convertirlo en objeto de culto. En el caso de la película de Alemán, lo fía todo a este último punto ya que los mejores actores con los que cuenta (Óscar Jaenada, Silvia Abascal, Eusebio Poncela) no tienen demasiado peso específico en esta primera parte centrada en un largo flashback en el que Alemán tira de imaginación para construir una atractiva historia gótica con aires lovecraftianos en la que no tiene prejuicios para mezclar a activistas sufragistas con espritistas, o a Alistair Crowley con Stoker o Lizzi Borden, en lo que es una demostración palpable de amor y conocimiento del género. Sin embargo, a diferencia de las películas de la Hammer y a falta de esa segunda parte en la que confío, la película falla en la labor interpretativa de la pareja protagonista que resultan poco creíbles a pesar de su buena voluntad (sobre todo el italiano Daniele Liotti que no supera su actuación de Felipe “El Hermoso” en la película de Vicente Aranda y tengan en cuenta que en aquella se pasa la mayor parte de la película muerto) aun cuando maravillosos secundarios como Francisco Maestre o el desaparecido Paul Naschy demuestren encontrarse a sus anchas y disfruten como enanos en sus personajes de Crowley y mayordomo.

Alemán tira de recursos desfasados en el actual cine de suspense con eficacia, como una cuidada banda sonora y voces en off para introducir y acompañar el relato de la acción que añadido a la soberbia ambientación y caracterización y unos efectos digitales justificados, hacen de la película un producto entretenido y sorprendente en el panorama cinematográfico español.

En definitiva, creo que “La Herencia Valdemar” es una película entretenida e interesante que encandilará a los aficionados al género fantástico de toda la vida y que a nada que la segunda parte complete y concrete lo visto hasta ahora, está llamada, con los años, a convertirse en una referencia dentro del género en España. Tiempo al tiempo.

lunes, 25 de enero de 2010

Trailer de “Mother”, de Bong Jong-Hoo.


No soy yo muy entusiasta del cine coreano, salvo contadas excepciones, como la de Bong Jong- Hoo (“The Host”, “Memorias de un Asesino”), recientemente premiado en Cannes por su última película “Mother”, en la que parece mantener el buen pulso narrativo que le caracteriza, en una historia de intriga en la que una madre se encuentra en la disyuntiva, cuando su hijo retrasado es acusarlo de un crimen, de crearle una coartada o dejarlo a su suerte. ¿La veremos pronto por aquí? Espero que sí.

viernes, 22 de enero de 2010

“Amadís de Gaula” de Enma Ríos y Ricardo Gómez.

Hay tareas imposibles por muy buena voluntad que se tenga y encargos envenenados que uno es incapaz de rechazar ,aun cuando se sea consciente de los quebraderos de cabeza que le van a ocasionar. Un tebeo que reúne estas características es el que hoy nos ocupa, la adaptación al cómic en un único álbum de apenas 32 páginas de “Amadís de Gaula”, la novela de caballería por excelencia imitada hasta la saciedad dentro del género e inspiración, entre otros, de Cervantes a la hora de escribir “Don Quijote de la Mancha”. Y es que “Amadís de Gaula” más que una única obra tal y como la entendemos hoy en día, es un conjunto de novelas (si la consideramos la primera franquicia de fantasía heroica tampoco iríamos demasiado descaminados, con el permiso de la obra de Homero, claro), la saga que recoge las hazañas del rey Perion de Gaula y su linaje siendo las aventuras más importantes las protagonizadas por Amadís, el hijo perdido del rey.

Ante la dificultad de adaptar fielmente la obra, Ricardo Gómez opta por dividir la historia en dos partes, centrándose primeramente en contar el origen del personaje, narrando los hechos que ocasionaron el azaroso nacimiento de Amadis y su juventud hasta convertirse en el modelo de caballero por excelencia para, en la segunda mitad del álbum, hacer una resumen de las principales aventuras protagonizadas por el héroe y presentar a los principales caballeros y personajes que conforman su universo en lo que es más una guía que un relato elaborado, cumpliendo de este modo en buena medida con el objetivo principal buscado por la editorial SM, dar a conocer la obra en un formato moderno atractivo a un público joven.

Otro acierto de la editorial es optar en el apartado gráfico por Enma Ríos, una dibujante detallista y elegante, de estética inspirada claramente en el manga y el anime, sobre todo en autores como Miyazaki o Kurumeda. Enma Ríos se esfuerza por reforzar el elemento mágico e irreal de una historia plagada de encantadores, brujas, gigantes y caballeros, obviando los elemento sangrientos, medievales y dramáticos de la historia, con lo que su "Amadís de Gaula" está más cercano al cuento de hadas que a las sagas históricas.

En definitiva, “Amadís de Gaula” es un tebeo entretenido que actualiza y adapta la obra clásica, despertando el interés por conocerla en mayor profundidad. De ustedes, depende.

Jacques Martin (1921-2010)

Ha muerto a los 88 años Jacques Martin, el creador de “Alix”.

Este dato que a los aficionados al cómic en España les dirá poco dada la poca fortuna comercial que tuvieron sus series, supone la muerte del último autor clásico de la línea clara de la conocida como “Escuela de Bruselas”. El último que se mantenía con vida de los que trabajaron en “Tintin” en el período inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial y se codeócon los Hergé, Jacobs , Cuvelier o Laudy.

Martin fue un magnífico dibujante que dominaba con maestría tanto caricatura como el dibujo realista y fueron precisamente esa habilidad y su amor por la Historia Antigua las que propiciaron la creación de su serie más conocida, “Alix”, de la que ya les comenté aquí.

Aparte de la lóngeva “Alix” y su “spin-off”, “Les voyages d’ Alix”, habría que destacar en su producción series como “Arno”, “Jhen”, “Orion” o “Lefranc”.

Con Martin se va un poquito de la historia del cómic europeo.

D.E.P.