miércoles, 4 de noviembre de 2009

“Scalped 4: La grava en tus tripas”, de Jason Aaron, R.M Guéra y otros.

Se me agotan los calificativos a la hora de comentar las distintas entregas de “Scalped”, la serie negra creada por Jason Aaron y R.M. Guéra de la que Planeta acaba de publicar el cuarto recopilatorio que recoge los números 19 a 24 de la colección regular, una serie que mantiene un nivel de calidad altísimo y en la que apenas encontramos altibajos entre un arco argumental y otro.

En este volumen, se recogen dos historias en las que Aaron empieza a sembrar con aparente descuido nuevos elementos para hacer todavía más oscura y difícil la vida de los protagonistas, al tiempo que profundiza en la personalidad de personajes de los que todavía no sabíamos demasiado. Así, en “Historias de alcoba” (números 19 y 20 edición original), descubrimos los motivos que llevaron a Carol, la hija de Cuervo Rojo y femme fatale de la serie, a convertirse en una yonqui capaz de venderse a cualquiera por una dosis a pesar de ser la hija del hombre más poderoso y temido de la reserva y comprobamos lo perniciosa que puede ser su influencia en un Dash acosado por la culpa tras los acontecimientos de los anteriores números, mientras que, en “La grava de tus tripas”( números 21 a 24 edición original ), el jefe Cuervo Rojo debe enfrentarse a su pasado y en lo que se ha convertido cuando la abuela Oso Pobre le convierte en el guardián de las cenizas de Gina, un cargo incompatible con el de capo mafioso teniendo en cuenta que debe pararle los pies –y las manos- al representante de sus socios capitalistas en el negocio del Casino, el sr. Brass, quién está dispuesto a cuidar su versión a costa de los ojos de un cada vez más confuso y desesperado Dino, en una decisión que puede desencadenar una guerra entre los indios y las mafias chinas. Ya les he contado demasiado. Si quieren saber más, tendrán que leer el cómic.

Como bien señala en la introducción a este volumen Ed Brubaker, que de género negro sabe un rato, lo importante dentro de una buena historia negra no es tanto el desarrollo de la trama que se acaba ajustando a unas convenciones más o menos familiares para el lector como el recorrido que los personajes realizan a lo largo de la historia y como se ven abocados a tomar unas decisiones fatales que resultan inevitables para el lector, merced a la habilidad del guionista, añadiría yo.

Un determinismo fatalista, que llamo yo, que se encuentra presente en las mejores obras del género y que Aaron utiliza como un maestro al retratar la psicología de todos los personajes de su historia, atrapados en la red de pobreza y miseria propia de la reserva, de la que no pueden escapar por mucho que lo intenten. En este tomo, Aaron vuelve a demostrar su habilidad a la hora de estructurar el relato a través de varias tramas (en este sentido la labor de la colorista Giulia Brusco es fundamental) que van cobrando sentido pleno conforme las piezas encajan para crear un clímax impactante para el lector y unos cliffhanggers que impiden dejar de leer hasta la terminación del volumen dejando siempre con ganas de más.

En el aspecto gráfico, da igual que el dibujante de la serie no sea en los dos primeros episodios el habitual, y excelente R.M. Guéra, porque el italiano Davide Furnò, demuestra estar a la altura recreando con un estilo sucio toda el fatalismo erótico que un personaje como Carol requiere, en una historia cargada de dramatismo y que provoca la simpatía del lector hacia uno de los personajes del que menos información teníamos hasta ahora.

En cuanto a la edición de Planeta, aparte del comentado artículo de Brubaker, se incorporan las portadas originales, en las que aparte además del portadista habitual de la serie, Jock, Tim Bradstreet hace un estupendo trabajo en los dos primeros números.

En fin, “Scalped”, sigue siendo la mejor serie del sello Vertigo publicada por Planeta y un valor seguro en el aluvión de novedades de este mes con un Jason Aaron en estado de gracia al que no se le ven, de momento, los límites. Imprescindible si son amantes del género negro.

Más “Scalped” en El lector impaciente:

Nación India
Casino Boggie
Madres muertas

Más obras de Jason Aaron en El lector impaciente:

El otro bando”.

Aquí pueden visitar el estupendo blog de Davidè Furno.

Francisco Ayala (1906-2009).


Se ha muerto Francisco Ayala y, probablemente, con él se ha ido el último gran intelectual que nos quedaba en España. Sí, el concepto actualmente está denostado y mancillado por las gentencillas más o menos inteligentes, más o menos cultas, más o menos mediáticas, que gustan hacer gala de él y lo han convertido para los más casi en un insulto o algo de lo que avergonzarse.
Sin embargo, el centenario Ayala encarnó con humildad durante prácticamente toda su vida las cualidades que debe tener un verdadero intelectual, por lo que no está de más rendirle homenaje: doctor en Derecho, traductor de alemán, francés, italiano y alemán, comprometido ideológicamente, exiliado, profesor, escritor y académico, Ayala recibió en sus últimos años todos los títulos y honores que se le negaron durante décadas, con la corrección y humildad que sólo tienen los auténticamente grandes, convertido en un auténtico fósil viviente de un tiempo en que se creía que con el Conocimiento se podía cambiar el mundo.

D.E.P.

Primer trailer de “Prince of Persia: Las arenas del tiempo” de Mike Newell


Prince of Persia: The Sands of Time

Trailer Park MySpace Video


Tras ver este espectacular video, a uno sólo se le ocurre una pregunta…¿qué pinta Ben Kingsley en esta historia? Muchas pelas le han debido pagar al lord para prestarse a esto. Claro, que si alguien puede son los de Disney que, por otro lado, parece que han echado el resto en esta producción plagada de efectos especiales que adapta un popular videojuego (sí, ya no les basta con los cómics, ahora también los videojuegos…).

El trailer no está mal aunque para mi gusto hay demasiada ralentización de la imagen. Ya veremos en que acaba la cosa a partir del 28 de Mayo de 2010 pero yo, como ya voy para vejete, de momento, me quedo con las pelis clásicas de Simbad y con los efectos de Harryhauser.

Algo se mueve en Galicia.

Reproduzco la nota de prensa que me ha hecho llegar Álvaro Ortiz, para aquellos que os pueda interesar:

En Noviembre del año 2009 se pone en marcha una nueva iniciativa encaminada a la promoción del cómic en Galicia y más concretamente en la provincia de Pontevedra. Los impulsores de la misma, las tiendas especializadas en cómic Librería Paz de Pontevedra y Banda Deseñada de Vigo.
El objetivo es consolidar un circuito permanente de presentaciones de obras y autores de cómic en estas dos ciudades. Con un mínimo de una presentación por mes, desde este momento los aficionados de la provincia tendrán otra vía más para conocer de primera mano a parte de sus autores de referencia.

Las presentaciones comenzarán con la visita del autor zaragozano
Álvaro Ortiz. Este joven autor, ganador de varios premios en el certamen de cómic del INJUVE, y que ha visto su obra expuesta en ciudades como Nueva York y Bruselas, presentará los días 6 y 7 de Noviembre su último trabajo, Julia y la voz de la ballena (De Ponent), una historia para todo tipo de lectores, donde el mundo real se llena de fantasía y la fantasía es más
real que nunca.

En Diciembre será Alfonso Zapico, un autor que con su primer trabajo, La guerra del profesor Bertenev (Dolmen), consiguió ser publicado en el competitivo mercado francés y que con su segunda obra, Café Budapest (Astiberri) recibió el reconocimiento de público y crítica, estando nominado a mejor autor revelación en el salón del cómic de Barcelona o ganando el premio Haxtur al mejor guión.

En Enero, Emma Ríos, una de nuestras autoras más internacionales y que está actualmente trabajando para la editorial americana Marvel, sacará tiempo en su apretada agenda para presentar ante sus incontables fans su último trabajo; Amadis de Gaula (SM)

Y esto es sólo el principio. Muchos más autores pasarán por tierras gallegas gracias a este circuito permanente. Esperemos que el público de las ciudades de Pontevedra y Vigo acoja la propuesta con el mismo entusiasmo y cariño con el que estos libreros la ponen en marcha.

En meses venideros seguiremos informando sobre las nuevas actividades.”

Vigo y Pontevedra me quedan un poco lejos pero está claro que en Galicia saben cómo promocionar el cómic.

Es una lástima que en Madrid, con la profusión de librerías que hay, no exista un circuito similar ya que este tipo de encuentros entre autores y lectores siempre acaba partiendo de la iniciativa individual de uno u otro librero. Una idea a imitar en otros lugares.

martes, 3 de noviembre de 2009

“Las partículas elementales” de Michel Houellebecq

Hace unos años Michel Houellebecq se convirtió en la “gran esperanza blanca” de las letras francesas, el hombre y el nombre destinado a tomar el relevo a los Camus, Céline y demás, el nombre al que recurrir para demostrar que se estaba a la última gracias a la novela que hoy les voy a comentar, “Las particulas elementales”, una novela triste y hermosa, por momentos, engorrosa y pesada, en ocasiones, desgrana los problemas de las sociedades contemporáneas a través de las experiencias de dos hermanastros en la Francia del fin del milenio y critica, con bastante tino, la mayor parte de las líneas de pensamiento, o de falta del mismo, que conforman ese cajón desastre llamado Modernidad.

Dotado de un estilo ágil y directo, Houellebecq presenta las vivencias de dos hermanastros contrapuestos en carácter y complementarios en inquietudes, Michel y Bruno, como el germen que permitió al primero de ellos, un biólogo de éxito completar en un futuro cercano (que ya es nuestro pasado) una construcción teórica que permitirá a la Humanidad evolucionar hacia una nueva especie perfeccionada. Michel y Bruno, hijos de la misma madre que les fue abandonando en pos a los ideales del 68, son personajes que se definen por la búsqueda de respuestas al vacío existencial que marca sus vidas. Michel, frío y analítico, mantiene la actitud perpleja propia del investigador alejado del mundo y busca en la investigación la respuesta para entender lo que la rodea, mientras Bruno, hedonista y apasionado, busca en la inmersión en el placer sexual el único camino para hacer más soportable la existencia. Finalmente, ambos encontrarán la solución a los problemas que les atenazan aunque ninguno de ellos logre la felicidad plena. Si quieren saber más, tendrán que leer la novela.

Salvo en los contados momentos en que Houellebecq se recrea en la descripción de procesos biológicos que se me escapan, “Las partículas elementales” me ha parecido una estupenda novela merecedora de la fama que acarrea, aunque no enganche tanto por la forma sino por el interés de su contenido y la habilidad con que el autor expresa su crítica y su posicionamiento. A pesar de que Houellebecq, a través de sus protagonistas está novelando buena parte de su propia experiencia personal, consigue el adecuado distanciamiento con los mismos para describir las experiencias de unos personajes demasiado humanos que acaban por conmover al lector.

Mal que le pese a algunos, estamos ante una novela perfectamente englobable dentro de la Ciencia Ficción Social en la línea de grandes clásicos del género como “Un mundo feliz” (no en vano hay una parte del libro en el que Houellebecq desgrana a la perfección la obra de Huxley) aunque a más de uno pueda confundir con un posicionamiento realista por lo cercano de muchas de las problemáticas planteadas y que, en muchas ocasiones, me ha recordado a la hora de retratar la angustia de los personajes a esa obra maestra que es “El árbol de la ciencia” de Pío Baroja. La visión del mundo de Houellebecq no deja de ser triste y pesimista, mostrando al hombre contemporáneo imbuido de un materialismo insatisfactorio y narcisista del que no puede zafarse merced al pensamiento actual, aprovechando la libertad de la novela para atacar con agudeza buena parte de sus planteamientos. Sin embargo, la novela de Houellebecq se pierde en la resolución buscando en el Cientifismo de Michel y los avances en Biología una solución que peca un tanto de inocente y facilona.

En fin, estamos ante una novela altamente recomendable que reúne las inquietudes de un autor que no ha evolucionado como sería de desear en posteriores obras, siendo las mismas variaciones más o menos logradas de la misma melodía. Con todo, su obra es recomendable para entender el dónde estamos, otra cosa es la respuesta hacia el dónde vamos. Pero esa no la sabe ni Houellebecq ni nadie. Ustedes mismos.

Otras obras de Michel Houellebecq en El lector impaciente:

Plataforma”.
La posibilidad de una isla”.

José Luis López Vázquez (1922-2009)


Ayer por la noche me tumbé tan tranquilo a ver las noticias y, de sopetón, me dieron el disgusto del día con la muerte de José Luis López Vázquez, un actor mayúsculo y que ha ayudado como pocos a construir la memoria audiovisual de este nuestro país. Una noticia que, a pesar de su edad, no te esperas porque parecía una de esas presencias inmutables.

López Vázquez era un animal de la cámara y de las tablas, capaz de interpretar con igual naturalidad a un hombre que creció pensando que era una mujer que al españolito más salido que puedan echarse a la cara. Fue un verosímil hombre lobo y el padrino divertido que a todos nos hubiera gustado tener, poniéndole rostro y humanidad a los problemas cotidianos de los españoles que intentaban salir del oscurantismo de una Guerra Civil hacia un ilusionante Progreso que luego no fue para tanto. Una de las cosas que más me gustaba de López Vázquez es que, más allá de su extraordinario talento, era capaz de mejorar el trabajo de los actores con los que colaboraba, dejándoles su propio espacio o tapando sus carencias. Podía interpretar cualquier papel y siempre lo hacía como nadie dejando su actuación grabada en la memoria.

Como decía el periodista del Telediario, se están yendo todos los grandes nombres que construyeron nuestro cine (Azcona, Fernán Gómez) y de los que aprendieron los que vinieron después. El problema para las nuevas generaciones de actores y actrices españoles es que carecen de modelos de su calidad y así nos va. Menos mal que siempre nos quedarán sus películas, geniales muchas, entretenidas como mínimo la mayoría (y mala alguna, no se crean).

D.E.P.

Operación Cabaretera” (1967), de Mariano Ozores.



Mi querida señorita” (1971), de Jaime de Armiñán.



El bosque del lobo” (1971), de Pedro Olea.



La Cabina” (1972), de Antonio Mercero.

lunes, 2 de noviembre de 2009

“El último mosquetero” de Jason.

Seguimos con el repaso desordenado a la obra del noruego Jason, que en España ha publicado casi en su totalidad la editorial Astiberri, con “El último mosquetero”, una nueva obra en la que la mezcla sin complejos de géneros, la contención emocional y el absurdo humor inteligente, se aúnan para mantener atrapado al lector durante cuarenta y ocho páginas.

Athos, el antaño famoso mosquetero, enfrenta el hastío de la inmortalidad mendigando copas de bar en bar, ajeno a un mundo que ha cambiado mucho en los últimos cuatrocientos años y en el que sus ideales románticos parecen no tener cabida. Cuando Francia –y por extensión el mundo- es amenazada por una inminente invasión marciana, Athos emprenderá una última aventura para salvar el planeta con la única ayuda de su imbatible estoque y su indomable valor. ¿Logrará Athos salvar al mundo? ¿Recuperará la amistad de sus antiguos compañeros de armas?¿Descubrirá el misterio oculto tras la invasión alienígena? Tendrán que leerse el tebeo para enterarse.
Jason vuelve a ofrecer a sus seguidores una receta de buen cómic que a pesar de no resultar novedosa para los conocedores de su obra resulta igualmente efectiva que en otras entrega, haciendo gala de los mismos recursos para mantener el interés del lector y sintetizar narrativamente en apenas cuarenta y ocho páginas historias sólo aparentemente simples y en las que la amistad y el amor siempre subyacen bajo la aventura de turno que sirve de excusa al autor para mostrar al mundo sus particulares obsesiones. En esta ocasión, Jason hace un recorrido por el folletín y el pulp dejando patente su conocimiento y cariño por los mismo y sus autores, especialmente por la obra de Alejandro Dumas, de la que toma al personaje protagonista, el mosquetero Athos, al que reinventa sin complejos para convertirlo en un remedo del John Carter burroughsiano o el Flash Gordon raymondiano (me encanta inventarme palabros) de los que toma características y estéticas, en una historia llena de peripecias en y que se resuelve brillantemente en un final anticlímax que redondea con el moralizante cierre con el que el autor busca más que adoctrinar a sus lectores dejar quizás claro su posicionamiento vital y cerrar una historia que no cobra pleno sentido hasta la última viñeta y el último bocadillo.

El ritmo narrativo de Jason es personalísimo y le identifica respecto a cualquier otro autor. Probablemente, con la excepción de Seth o Chris Ware, pocos autores contemporáneos son capaces de sacar tanto partido a los silencios y al esquematismo de su planteamiento en el que nada queda al azar para guiar al lector sutilmente a través de la historia para que sea el propio lector el que rellene los huecos con lo que su lectura resulta especialmente satisfactoria, evitando caer en todo momento en tópicos o convencionalismos de género. Jason ha sido comparado con grandes directores de cine suecos como Dreyer o Bergman en el distanciamiento y economía con la que construyeron sus grandes películas y, probablemente, algo de eso haya sobre todo en la manera de construir la historia con un planteamiento casi teatral del desarrollo de la trama y en la concisión de los diálogos, pero creo que si hay que buscar alguna referencia cinematográfica al autor noruego está se encuentra más en los grandes clásicos del cine mudo en la manera de desarrollar los gags e ir encadenando la sucesión de viñetas y, sobre todo, en la obra de Herriman.
Su opción por esa simplicidad expositiva se manifiesta también en su estilo de dibujo, de trazo limpio e infantil, convirtiéndose en una trampa más en la construcción de la historia por parte del noruego con la que mantener el interés del lector y ofrecer una riqueza de interpretaciones que la hacen atractiva a los lectores de cualquier edad. En ese sentido, Jason ha encontrado en Hubert un aliado perfecto con el que se entiende a las mil maravillas a la hora de dotar de color a sus historias, optando por colores planos que refuerzan la buscada pobreza visual de la obra.

En definitiva, “El último mosquetero” es una muestra más del inmenso talento para la narración gráfica de Jason, un autor que sin hacer demasiado ruido se ha hecho un nombre dentro del cómic europeo. Si tienen oportunidad, échenle un ojo y luego me cuentan.

Otras obras de Jason en El lector impaciente:

Yo maté a Adolf Hitler”.
No me dejes nunca”.

Trailer de “Amazing Tales: Three Guns” de Zhang Yimou


Otra de fantasía oriental, pero esta vez del que las hace mejor que nadie (con el persmiso de Ang Lee), Zhang Yimou que nos sorprende con un trailer lleno de ritmo y bastante divertido. De la película, no sé que esperar ya que parece que se trata de un remake ambientado en la China medieval de….¡¡¡”Sangre Fácil”!!!. Dudo que vaya a verla en el cine pero tengo hasta un momento indeterminado del año que viene para decidirme así que habrá que estar atento para ver si averiguo algo más. Cuando lo sepa, se lo cuento.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Azpiri, las mujeres y el hastío.

Pregunta: Tú usas el erotismo como recurso para contar las historias que quieres contar, como en Reflejos u otras obras tuyas… ¿Es el erotismo un medio antes que un fin?

Azpiri: Ciencia ficción, erotismo, los géneros son medios para contar lo que quieres contar. Yo he utilizado mucho el erotismo pero en ocasiones he tenido que cambiar, porque acabas harto de utilizar el mismo tema o los mismos recursos. Eso es lo que me ocurrió cuando hice Despertares, que yo quería hacer otra cosa. Pero lo cierto es que lo que mejor funciona en el mercado es el erotismo, esta es la realidad. Cuando vendo un original vale más dinero cuantas más tías desnudas haya en una página. Y, claro, según va pasando el tiempo, por fuera te vas encasillando en un terreno, que a mí no me agrada porque yo quisiera cambiar. Me tienen encasillado. Pero eso sí: el erotismo yo lo trato de una manera diferente, siempre en un terreno puramente erótico, porque no he tocado el porno nunca; la pornografía no me interesa para nada. Trato el erotismo como un juego, usándolo como una forma de contar cosas, de contar historias, pero es verdad que llega un momento en que te cansas. Hace cuatro o cinco años que hice Despertares, me concedí un año de descanso porque acabé saturado. Ya no sabía como dibujar a las mujeres, las había dibujado de todas las posturas posibles que se pueden dibujar. Por un lado es bueno, porque aunque estoy encasillado ahí tienes que tener en cuenta que dibujantes de historieta hay muchos, pero dibujantes eróticos, reconocidos, en el mundo, realmente hay pocos. Hay muy pocos dibujantes que dibujen realmente bien a las tías: Manara, Serpieri, Bernet. No hay demasiada gente que trabaje el erotismo y las mujeres, y se supone que por eso te piden más de ese género. Lo que es innegable es que tienes un público muy fiel: siempre que llevo originales a los salones o para mostrar a los editores llevo eróticos, porque sé que los voy a vender muy bien.

(Azpiri comenta su saturación del género erótico en esta interesante entrevista que le realizaron Manuel Barrero y Javier Mora Borrell en el Expocomic 2008 y que pueden leer completa en Tebeosfera).

Obras de Azpiri en El lector impaciente:

El cementerio estelar”.
(Yo creo que a pesar de la saturación, no se le da del todo mal. Y para muestra, un botón:)




sábado, 31 de octubre de 2009

Nuevo Trailer de “The Road”.



Bueno, pues ya falta menos para ver por fin esta adaptación de la fantástica novela de McCarthy. Tengo que reconocer que tengo curiosidad. Ya veremos.

(No se hinchen a buñuelos y cuidadito con los espíritus de la noche si salen de fiesta, que en Halloween como cualquier otra noche hay mucho vampiro y mucha loba sueltos).

viernes, 30 de octubre de 2009

“Encender una hoguera” de Christophe Chabouté.

Jack London aparte de haber sido un magnífico novelista con el que no suele fallar si alguna vez les piden una recomendación, es también uno de los autores más adaptados en cómic por autores con distintos estilos e inquietudes pero que encontraron inspiración en la obra del autor de “Colmillo Blanco”. El penúltimo en incorporarse a esta larga lista ha sido el francés Christophe Chabouté con “Encender una hoguera”, obra que Norma Editorial publicó hace pocos meses en una cuidada edición, y en la que adapta el relato del mismo título.

La Fiebre del Oro causó miles de muertos a finales del XIX entre los miles de americanos que invadieron sin preparación ni medios las soledades del Gran Norte canadiense, despreciando sus peligros, motivados únicamente por la ambición y la ilusión de obtener una riqueza rápida y fácil. “Encender una hoguera” es la historia de uno estos anónimos buscadores quién de regreso de una expedición con la única compañía de su perro a su campamento por las inmensas, solitarias y heladas llanuras del Yukon se enfrenta a un descenso repentino de las temperaturas hasta los setenta grados bajo cero, unas condiciones en las que ningún viajero solitario ha logrado resistir y en las que lograr encender un fuego se convierte en la única esperanza de supervivencia. ¿Logrará encender una hoguera el protagonista que le salve o morirá congelado?¿Se comerá al perro? Tendrán que leerse el tebeo (o el cuento) para enterarse.

Chabouté encuentra en la obra de London un material excelente que se adapta a la perfección a su propio estilo esquemático y parco en diálogo, pero no acierta en la planificación de una historia que hubiera ganado si hubiera prescindido de cualquier texto escrito y a la que en ocasiones, se echa a faltar una mayor carga dramática.

London fue uno de los autores que mejor supo reflejar la fascinación y la insignificancia del hombre solitario ante la Naturaleza salvaje y Chabouté realiza un loable esfuerzo a la hora de trasladar al lenguaje del cómic las sensaciones y experiencias descritas por London mediante la palabra escrita, utilizando textos de apoyo y prescindiendo totalmente del diálogo en una historia que, por otro lado, no los necesita. Sin embargo, me queda la sensación de que Chabouté desconfía de su capacidad narrativa e intenta dotar mediante los cuadros de texto al Frío mortal al que se enfrenta el protagonista en testigo y narrador de sus desventuras, equivocándose. En la realidad, los textos acaban resultando redundantes y no aportan nada a una historia con suficiente empaque para su narración exclusivamente en imágenes, opción por la que el autor sólo opta en momentos concretos de la historia, quedando el conjunto un tanto descompensado. Y es una lástima, porque Chabouté sí parece poseer la suficiente entidad como narrador visual como para haber prescindido totalmente de todo texto –quizás con un prólogo y un epílogo hubiera bastado- y la lucha por la supervivencia del protagonista se desarrollara exclusivamente ante los ojos del lector.

Chabouté, a nivel técnico, es un excelente dibujante que sabe captar la belleza de la inmensidad nevada de las tierras de Klondike y nos sorprende a los que sólo habíamos leído hasta ahora sus obras en blanco y negro con un cuidado tratamiento del color logrando recrear la luminosidad nublada y fría de esas tierras haciendo uso para ello de unos tonos apagados que ayudan a reforzar, además, la soledad del protagonista.

En definitiva, “Encender una hoguera” es una obra que se queda a medio camino de lo podría haber llegado a ser y se convierte en la mejor muestra de las inseguridades de un autor joven que no confía del todo en sus propias posibilidades. No me extrañaría que en un futuro Chabouté retomara la obra y eliminara la mayor parte de los cuadros de texto. Con todo, gracias al atractivo y la fuerza de London y a la propia habilidad gráfica del francés, resulta una obra bastante entretenida e interesante, que atrapará a todo lector que se atreva a adentrarse desde el calor de su hogar en esas tierras salvajes.

Otras obras de Christophe Chabouté en El lector impaciente:

La Bestia”.

Otras obras de Jack London en El lector impaciente y otras adaptaciones de su obra al cómic:

Asesinatos, S.L.”
“El Cementerio Estelar” de Azpiri y Carlos Giménez.

¡Felicidades Asterix!

Pues eso, ayer hizo cincuenta añetes el galo más majete. Espéremos que los próximos cincuenta años den obras mejores que los últimos álbumes que no han tenido la calidad esperada. Hablando de esto...¿No iban a sacar por fin una edición completa digna del galo y sus amigos o me estoy equivocando?...

Nuevo trailer de “Avatar”, de James Cameron.



Bueno, no las tengo yo todas conmigo respecto a esta película…Muy espectacular, mucha nueva tecnología y mucho James Cameron, sí, y todo lo que quieran, pero tengo muchas dudas sobre el resultado final. Eso sí, el trailer está chulo.

Ya veremos en Diciembre si es la película de las Navidades o no…

jueves, 29 de octubre de 2009

Horacio Altuna, las mujeres y la mirada del autor.

Pregunta: Y dejando lo analítico un momento... ¿de dónde saca las modelos?


H.A: (Se ríe.) Desde siempre me gusta mucho dibujar la figura humana. Pero completa, todo lo gestual inclusive. Mis personajes se mueven mucho (se mueve imitándolos). Me parece que tengo que transmitir una naturalidad que acompañe lo que quiero decir. Todo eso requiere cierta habilidad y búsqueda de perfeccionamiento. Puedo hacer hombres muy lindos, viejos decrépitos y chicas lindas o mujeres espantosas. Por eso mi mirada no es inocente. Yo miro a alguien y voy a la ropa, los huesos, cómo se mueve, cómo se sienta, cómo acomoda el esqueleto. O sea, me salen chicas lindas porque las sé dibujar, el resto es que me piden chicas lindas y es una habilidad que aprovecho.




H.A: Una vez un amigo mío me dijo la diferencia entre dibujante y dibujador. El dibujante es un autor. El “dibujador” es un tipo que hace cosas por encargo, no cuestiona lo que hace ni lo que crea.


Pregunta:¿Un mercenario?


H.A: Pero sin la ética. Porque un mercenario tiene una ética de mierda, pero ética al fin. Yo nunca trabajé con guiones que no me gustaran. Si a mí viene alguien, aunque sea alguien importante que vende muchísimo, con un guión que no me gusta, no lo dibujo. Por ejemplo, los guiones de Alejandro Jodorowsky para mi gusto son malos, pero el dibujo de Juan Giménez es fantástico. Jodorowsky nunca podría haber hecho un producto como La Casta de los Metabarones sin el formidable dibujo de Giménez. Ahí está el peso de un autor.

(El gran Horacio Altuna en una interesante entrevista de 2008 concedida a Andrés Valenzuela en la que demuestra tener las ideas muy claras y pocos pelos en la lengua, y que pueden leer completa aquí.

Si alguien se pregunta si realmente le salen tan lindas las chicas, ahí abajo les dejo unas cuantas para que juzguen).




Nuevo montaje del trailer de “Alicia en el País de las Maravillas” de Tim Burton.



Se trata del montaje final y oficial del trailer que vimos hace unos meses y nos dejó con la miel en los labios. No importa que no incluya escenas nuevas (mejor), no me canso de verlo y la Alice de Burton es una de las pocas películas indispensables que tengo apuntadas para el año que viene. Otra que no se estrena hasta Marzo de 2010. Habrá que esperar.

Trailer de “Green Zone” de Paul Greengrass



Hablábamos ayer de la incorporación al último proyecto de Clint Eastwood de Matt Damon y hoy le volvemos a encontrar dando guerra en un nuevo trailer de otra película a estrenar el año que viene. Se trata de “La Zona Verde”, de Paul Greengraass, una película de acción con pinta de entretenida y ambientada en la Guerra de Irak, en la que Damon interpreta a un oficial del ejército que debe encontrar en el desierto arsenales ocultos de armas de destrucción masiva.

Damon y Greengrass ya han trabajado juntos varias veces en la saga Bourne y se entienden bastante bien así que no me extrañaría que estuviéramos ante una película de acción sólida y bien construida en la línea de esas películas. En EEUU se estrena en Marzo del año que viene.

miércoles, 28 de octubre de 2009

“Exterminador 17” de Dionnet y Enkil Bilal.


Hoy vamos con todo un clásico del cómic europeo de Ciencia Ficción. Una de esas historias plagada de ideas que luego han sido mejor o peor aprovechadas en otros medios y que rebosaban de ese crisol creativo que fue “Metal Hurlant” en los años setenta. Me estoy refiriendo a “Exterminador 17”, del humanista asociado Jean Pierre Dionnet y un joven Enkil Bilal, que Norma recuperó hace unos años en una cuidada edición recoloreada.

En un futuro lejano, la Humanidad se ha extendido por la Galaxia, y utiliza para dirimir sus conflictos a ejércitos de androides conocidos como Los Exterminadores. Cuando el moribundo inventor de Los Exterminadores, el Maestro, supervisa una de esas campañas en un lejano planeta le sorprende encontrar entre las tropas de asalto a un exterminador 17, la primera versión de los exterminadores de la que evolucionarían posteriormente todas las demás. Al finalizar el conflicto interplanetario, los exterminadores que han descendido al planeta son automáticamente desconectados y abandonados en su superficie. Sin embargo, sorprendentemente, coincidiendo con la muerte del Maestro, el Exterminador 17 se yergue entre sus compañeros caído, revivido por aquél que, arrepentido del destino de sus creaciones, ha transferido su psique al androide para convertirlo en un mesias que libere al resto de androides del yugo humano. Sin embargo, los gobernantes terrestres no están dispuestos a permitirlo y han encargado a los misteriosos Neomaniqueos su eliminación. ¿Llegará el Exterminador 17 a la Tierra?¿Logrará su objetivo de liberar a los androides? ¿Quién es realmente Cleton, el misterioso amigo del Exterminador 17? Tendrán que leer el tebeo para enterarse.

Exterminador 17” es una obra que, a pesar del tiempo transcurrido, conserva buena parte de su brillantez, en una tormenta de ideas por parte de un inspirado Dionnet que hoy en día darían para varios álbumes y, de hecho, tras muchos años, Dionnet, retomó la aventuras del Exterminador 17, junto al dibujante Igor Baranko, en la llamada “Trilogía de Ellis”, que lamentablemente continua inédita en nuestro país. Sin obviar referentes clásicos que van desde el “Frankenstein” de Mary Shelley al homenaje a la “Casablanca” de Michael Curtiz, un inspirado Dionnet idea una parábola mesiánica y pacifista en la que no resulta ajena la noción contestaría hacia el poder establecido en una versión cyberpunk y decadentista de una agotada raza humana que ha conquistado las estrellas a la que un joven Enkil Bilal, influido claramente por Moebius, en su concepción del espacio y sus habitantes, logra dar forma de una manera espectacular e imaginativa, que influiría en autores posteriores tan notorios como el argentino Juan Giménez en su aclamada “La Casta de los Metabarones”.

Exterminador 17” no desdeña ninguno de los grandes temas de la ciencia ficción y los reúne en apenas 56 páginas, manteniendo al lector atrapado hasta su sorprendente e inesperado final. Si todavía no la han leído, ya están tardando.

Otras obras de Enkil Bilal en El lector impaciente:

Las falanges del orden negro”.