domingo, 28 de julio de 2013

“Monstruos University” de Dan Scanlon.



”Monstruos University”, la precuela de la ingeniosa “Monstruos S.A.”recupera a la pareja de protagonistas narrando el origen de su amistad en sus tiempos universitarios y vuelve a demostrar la solvencia de Disney Pixar para garantizar a los niños, pero sobre todo a los adultos, un rato de evasión aunque haya perdido por el camino buena parte de la frescura que la hizo famosa.
 
Unos jóvenes Mike y Sulley  llegan a la Universidad con el objetivo de licenciarse como asustadores. Mientras el pequeño y simpático Mike se ha preparado desde pequeño para lograr su máxima aspiración a pesar de sus limitaciones, Sulley es un monstruo indolente, perteneciente a una familia con larga tradición como asustadores que aprovecha su talento natural para el susto y al que le espera un futuro espléndido. Sin embargo, los planes de Mike y Sulley se ven en peligro cuando a consecuencia de un accidente son expulsados del programa de asustadores. Mike y Sulley, que se llevan bastante mal, deberán aprender a colaborar para unir su talento con el de otros freaks  del Campus y ganar un Torneo que les permitirá ser readmitidos en su carrera  y culminar la ilusión de su vida.

Vaya por delante que  esta peli va a guardar siempre un lugar en mi corazoncito porque ha sido la primera que hemos ido a ver en sala con la pequeñaja  y ha sido una gozada comprobar como la niña disfrutaba de los dibujos. Sin embargo y dicho esto creo que “Monstruos University”, más allá de sus innegables puntos ingeniosos y la estupenda animación que se le presupone a cualquier producto Pixar, acusa un argumento que adapta con poca originalidad las convenciones de esos subproductos para adolescentes que tan de moda se pusieron en los ochenta con las experiencias iniciáticas universitarias que tanto gustan en Estados Unidos. Sin arriesgar demasiado y aprovechando el tirón comercial de unos personajes ya contrastados, “Monstruos Univerity” es una película entretenida, con algunos momentos muy divertidos – estupenda la secuencia de la carrera de obstáculos- pero con un argumento excesivamente complejo en el que se pierden  los más pequeños y  bastante alejado de sus propias experiencias (y es que con Wert eso de ir a la Universidad cada vez parece una misión más imposible para nuestros hijos).

"Monsters University” es  una correcta y entretenida película familiar que simplemente explota con astucia los hallazgos de su predecesora aunque sin añadir nada que ayude a mejorar la franquicia. A estas alturas, a Disney Pixar  hay que pedirle un poco más de originalidad.

viernes, 26 de julio de 2013

“Antes de Watchmen: Dr. Manhattan”, de John Michael Straczynski y Adam Hughes.




Me da la impresión que el personaje más difícil de retomar de todos los que conforman “Watchmen” es precisamente Dr Manhattan, un ser todopoderoso y carente de humanidad al que Gibbons y Moore retrataron magistralmente tanto en la explicación de su origen como en su personalidad en la obra original dejando poco margen de maniobra a hipotéticas revisiones. Por ese motivo, tenía bastante curiosidad por ver cómo John Michael Straczynski y Adam Hughes se las arreglaban para desarrollar una historia interesante  protagonizada por un personaje tan complejo. El resultado es contradictorio pues si bien creo que el tebeo está por encima de la media y creo que consigue sus objetivos también es verdad que JMS eleva tanto el nivel para intentar convencernos de su talento que acaba apubllando y difícilmente gustará a muchos de sus lectores que acabarán desconectando o tendrán que leer la historia un par de veces para enterarse.

A lo largo de los cuatro números que componen la miniserie editada por ECC, JMS vuelve a hacer hincapié en la omnipotencia del personaje el cuál viaja en el tiempo hasta más allá de su origen para convertirse en el observador cuántico, un explorador temporal de las diversas alternativas paralelas ocasionadas por su nacimiento.

Abandonando la fórmula de precuela seguida por el resto de historias la línea, JMS opta por un planteamiento ingenioso y ambicioso en el que elucubra en torno a los orígenes del personaje a partir de un momento posterior a los hechos explicados en “Watchmen” por Moore y Gibbons  estableciendo al protagonista como la medida absoluta  de una historia que gira completamente en torno a él convertido en observador y observado, narrador, a través del monólogo interior continuo, y narrado merced a la brillantez gráfica de Adam Hughes, jugando con ideas tan abstractas de la Física Cuántica Moderna, como son el Principio de Incertidumbre de Heisemberg y la paradoja de Schrödinger. 

El resultado, como no podía ser de otra forma, es un tebeo tan frío como su protagonista, un personaje con el que el lector difícilmente empatizará. JMS intenta deconstruir el origen del personaje tal y como nos lo contara Moore dando una vuelta de tuerca al planteamiento del magistral número 4 de “Watchmen” aunque, como era previsible, el resultado final resulta excesivamente pretencioso y grandilocuente.

Especialmente destacable es la labor en esta historia de un Adam Hughes que abandona su habitual labor como portadista para embarcarse en el desafío de plasmar en esta historia toda la complejidad del guión ideado por JMS. Hughes confirma ser un artistazo y nos deja con ganas de verle más a menudo dibujando sus propios cómics ya que no solo refleja gráficamente a la perfección la esencia del Dr. Manhattan sino que sale con bien a la hora de trasladar al lenguaje gráfico una historia tan difícil como la propuesta por JMS sin caer en la confusión más absoluta.

En fin, “Antes de Watchmen: Dr. Manhattan” es en cuanto a su planteamiento la historia más ambiciosa de toda la línea, un intento por parte de JMS de ponerse a la altura de la obra original y en cierto modo trascenderla lo que seguramente provocará el rechazo de la mayor parte de los lectores y seguidores de “Watchmen” hacia un tebeo que no dejará a ningún lector indiferente. O se le ama o se le odìa.

jueves, 25 de julio de 2013

“Fin”, de David Monteagudo.



Tenía muchas ganas de leer este libro que hace pocos años causo cierto revuelo en el panorama literario español al conseguir David Monteagudo con su primera obra lo que muchos persiguen durante toda una carrera literaria: el aplauso de la crítica y el público, cierta repercusión mediática y que un director de campanillas como Alejandro Amenábar le compase los derechos para ver en poco tiempo la obra adaptada al cine por Jorge Torregrossa.

Un grupo de amigos que llevan años sin mantener contacto se reúnen de nuevo en un apartado refugio de montaña. Los ya maduritos protagonistas guardan más de un fantasma en el armario pero la tensión de ellos empieza a aflorar cuando descubren que todos los aparatos mecánicos han dejado de funcionar. De camino a los núcleos urbanos y teniendo la sensación de ser los últimos seres humanos vivos en el planeta, los cada vez más atribulados amigos empezarán a desesperar cuando descubren que van desapareciendo uno tras otro sin explicación aparente.

Tras su lectura, creo que ”Fin” es el caso más sorprendente de suerte del principiante del que he tenido noticia, por no ponerme conspiranoico y empezar a elucubrar hasta que punto los medios son capaces de elevar una obra tan primeriza  muy por encima de su calidad real. “Fin” es una obra sencilla y  poco ambiciosa que incorpora con poca originalidad elementos y situaciones  de diversos géneros de ficción – terror, catastrófico, intriga- al servicio de una trama simple y escasamente desarrollada en el que el único interés es comprobar la evolución psicológica de los diversos personajes ante una situación catastrófica que escapa a su comprensión. Tras esa premisa, la obra se salva parcialmente solo gracias a la buena caracterización de los diversos personajes que realiza Monteagudo y la frescura de unos diálogos directos, llanos y creíbles que, sin embargo, no creo que justifiquen en absoluto el eco que recibió esta obra dada la incapacidad de Monteagudo de trasladar al lector  la intención de una novela que no funciona ni como parábola ni como mero divertimento de ficción provocando finalmente con su sosería  la indiferencia de un lector que más pronto que tarde empieza a sospechar que le están dando gato por liebre.

En fin, hay gente que tiene suerte y gente estrellada por mucho que lo intente... Se puede considerar a Monteagudo un afortunado frente a la enorme cantidad de talentos que no reciben tanto respaldo a pesar de contar con obras  mucho más interesantes y mucho menos publicitadas. Espero que, al menos, el éxito inicial le haya servido al autor para  convertir su “Fin” en un principio a partir del que podrá consolidar su oficio de escritor y una obra de mayor calado.  A mí de momento la sobrevalorada  “Fin” me ha dejado bastante frío.

miércoles, 24 de julio de 2013

“Daredevil ¡El hombre sin miedo!: Calor”, de Mark Waid, Chris Samnee, Khoi Pham y Mike Allred.




Retoma Panini la publicación del tercer volumen de “Daredevil” con “Calor”, un nuevo recopilatorio –de las anteriores entregas ya comentamos algo aquí y aquí-, que recoge los números 12 a 21 de la serie norteamericana, contando con la principal novedad de la presencia de Chris Samnee, el dibujante que toma el relevo de los Paolo Rivera –que sigue ocupándose de las portadas de la serie- y Marcos Martín, y que parece se consolida como el dibujante fijo de la serie, formando equipo junto al veterano guionista Mark Waid, que tan buen trabajo venía ya realizando desde su inicio.

En estos números, nos encontramos a un Matt Murdock que intenta profundizar en sus nuevas relaciones como la que mantiene con Kirsten al tiempo que comprueba que su relación profesional con su amigo del alma Foggy Nelson peligra al volver a desconfiar este de su estabilidad mental. Mientras tanto, como Daredevil, Matt Murdock se ve en medio de la pugna de las cinco organizaciones criminales que conforman Megacrimen y que pugnan por arrebatarle  el conflictivo Disco Omega, será hecho prisionero y torturado en Latveria por los esbirros del Dr. Muerte y, tras un nuevo enfrentamiento con el Zancudo, se verá las caras con un nuevo villano dispuesto a hacérselas pasar canutas, el Coyote.

Afianzado el tono menos opresivo y oscuro que quería darle al personaje y la serie, Waid demuestra su habilidad como guionista desarrollando sin excesivas complicaciones tramas superheroicas de toda la vida. De este modo y, sin las urgencias iniciales de tener que demostrar sus méritos, Waid  en estos primeros números se dedica a profundizar en la personalidad y psicología de los personajes aportando su propio matiz de autor tanto al propio DD/Murdock como a los secundarios que le han de dar el contrapie, algunos señeros y clásicos como Foggy Nelson, que sin perder su carácter de amigo del alma de Murdock le aporta una mayor entidad que la que tradicionalmente venía demostrando en otras etapas, y otros nuevos como  que se consolida como nuevo interés sentimental la fiscal Kirsten McDuffie de un Murdock que intenta convencerla que no es Daredevil en la mejor tradición de la relación clásica entre Lois y Clark.

Waid no se olvida de incorporar a estos elementos sencillas y variadas tramas de acción superheroicas que rompen la rutina de héroe urbano al que estamos acostumbrados últimamente con Daredevil. De este modo, en esta entrega Waid aparca por fin el macguffin sobre el Disco Omega que tan buenos réditos le ha dado para sorprender con un epílogo de la saga en la que la acción se traslada a una Latveria sin Muerte en la que Daredevil es raptado por los esbirros del Doctor y tendrá que contar con la ayuda de sus aliados Vengadores para escapar y recuperarse de sus peripecias, con lo que Waid muestra su voluntad de reforzar el papel del personaje dentro del actual universo Marvel oficial tantas veces marginado por otros autores. Es curioso además comprobar como en esta historias  Waid se inspira en otras clásicas adaptadas a la idiosincrasia del personaje como, The Mighty Thor 182 y 183 o The Avengers 93.

 Tras estas aventuras, Waid se embarca en al que puede que sea su aventura más ambiciosa hasta el momento pues se dedica a reinterpretar la tópica idiosincrasia torturada del personaje desde la óptica más optimista que ha venido insuflando al tiempo que le enfrenta al que puede que se consolide como principal amenaza del personaje en esta etapa, el Coyote, un enemigo a la medida de lo que Waid está intentando desarrollar en esta etapa.

En el aspecto gráfico, en la estila del grafismo renovador, arriesgado y fresco incorporado por Marcos Martin y Paolo Rivera en las anteriores entrega, Chris Samnee, se consolida, sin llegar a los niveles de virtuosismo mostrados por los anteriores dibujantes, gracias a un estilo elegante y sobrio identificándose con  la nueva identidad gráfica que se le quiere dar a la serie y poniendo especial hincapié como los anteriores dibujantes en representar el funcionamiento de los sentidos hiperdesarrollados de DD. Samnee, sin ser un dibujante tan  rico en recursos como los anteriores, ofrece una narración sólida que se pone al servicio de las entretenidas tramas ideadas por Waid. Puntualmente, complementan la labor de Samnee dos dibujantes tan dispares como Mike Allred y Khoi Pham en dos episodios puntuales. El primero adapta perfectamente su estilo pop y kirbiano a lo que viene ofreciendo Samnee mientras el segundo tampoco tiene problema, a pesar de su escasa personalidad, de ofrecer un dibujo que pretende mimetizarse con el de Samnee.
En fin, “Daredevil: Calor”  es un estupendo tebeo de superhéroes que auna la modernidad de las nuevas formas gráficas con tramas efectivas y entretenidas convirtiéndose en una de las propuestas más serias y coherentes de la Marvel actual. Esperemos que Panini se ponga las pilas y pronto se acerque a la numeración norteamericana.

martes, 23 de julio de 2013

“Star Trek: En la Oscuridad”, de J.J. Abrams.



Tras la excelente impresión que me produjo la primera revisión de J.J. Abrams en el universo de Star Trek, de la que ya escribí por aquí, tenía muchas esperanzas puestas en esta secuela en la que el director prometía indagar en las relaciones y personalidad de los personajes. Sin embargo, “Star Trek: En la Oscuridad”, a pesar de su buena factura y la espectacularidad de los efectos especiales (que practicamente se le presupone a cualquier película de Ciencia Ficción actual), me ha decepcionado totalmente, pues toda esa imagineria se desilfarra en una historia tópica, aburrida y desnortada  y unos actores que sorprendentemente no están a la altura.

La tripulación del “Enterprise”, que ya acumula la experiencia de diversas misiones a sus espaldas, ha de atrapar  a un implacable terrorista que ha asesinado a un alto mando de la Confederación y huido al planeta natal de los Klingon amenazando con provocar una crisis interplanetaria de impredecibles consecuencias. Sin embargo, nada es lo que parece y el capitán Kirk y Cia descubrirán que tras el ataque del terrorista hay una tupida red de intereses creados y alianzas quebradizas que llevará al límite la amistad y habilidades de los exploradores del espacio.

El casi siempre solvente J.J. Abrams en esta ocasión no ha hecho los deberes y tras el esmerado cuidado puesto en la anterior película para encontrar un acercamiento propio a los personajes creados por Gene Roddenberry contándonos el origen de su amistad , en esta segunda parece haberse quedado sin ideas, construyendo -a partir de un discreto guión  ¿pero de verdad son estos Alex Kurtzman y Roberto Orci los mismos guionistas que la primera?- que a costurones adapta historias y momentos memorables de la serie y las películas clásicas como si de un suelo de baldosas desparejadas se tratase.

Tomando sin rubor como guía la estupenda “La ira de Khan”, Abrams va dando bandazos en el desarrollo de una historia que poco a poco solo sirve para concatenar una secuencia de acción tras otra, a cuál más espectacular eso sí, y mostrar efectos especiales y localizaciones más grandiosas merced a la tecnología MAXr y 3D, pero dejando al espectador con la irritante sensación que tras tanta parafernalia hay muy poca chicha que cortar.

Precisamente la mayor decepción y que acaba de sentenciar la película en mi opinión es la actuación de un reparto que repetía de la primera entrega y por tanto se presupoonía más experto pero que parece haber dado un paso atrás respecto a la primera entrega. Especialmente se nota en la falta de química en el dúo protagonista formado por Chris Pine (Krik) y Zachary Quinto (Spock) quienes en ningún momento parecen sentirse cómodos en unos papeles que esta vez les quedan demasiado grandes, saliendo bastante mal parados en la comparación con el clásico referente de la pareja formada por William Shatner y Leonard Nimoy. Solo la presencia testimonial de  secundarios solventes como Carl Urban o Simon Pegg con sus contrapuntos cómicos y  las espectaculares bellezas de Zoe Saldana y, sobre todo, la despampanante Alice Eve que alegran la vista nos salvan un poco del bochorno. Para ser justo también me gustaría destacar a un notable Benedict Cunnenbach, que lejos de intentar imitar al inolvidable Ricardo Montalban y su Khan original, logra construir un villano con una personalidad propia que acaba comiéndose en pantalla a los discretos protagonistas.

En fin, “Star Trek: En la Oscuridad” es capaz de provocar un verdadero apagón en las mentes de todos aquellos que amamos la serie original. Vaya fiasco de peli.

lunes, 22 de julio de 2013

“Antes de Watchmen: Ozymandias”, de Len Wein y Jae Lee.




Continuo el análisis de las diversas miniseries englobadas en la línea “Antes de Watchmen”, publicada en España por ECC Ediciones, por la protagonizada por uno de los personajes más importantes y complejos de “Watchmen”,  Ozymandias, a cargo del que fuera el editor de la obra de Moore y Gibbons el incombustible guionista Len Wein junto a un dibujante de esos que no deja a nadie indiferente como Jae Lee.
A lo largo de los seis números que conforman la miniserie, Wein nos descubre, en un relato en primera persona, la biografía de Adrian Veidt/Ozymandias desde su oscura infancia como hijo de  unos emigrantes alemanes relegado por su oscura inteligencia hasta enlazar con los acontecimientos narrados en “Watchmen” con lo que Wein hace especial hincapié en su carrera como superhéroe y la planificación de su plan maestro para salvar a la Tierra de la autodestrucción.
“Antes de Watchmen: Ozymandias” es seguramente de todas las miniseries que forman parte de esta línea la más profundamente interrelacionada con la obra original, pues Wein realiza a partir de los datos aportados por Moore y Gibbons un soberbio retrato y estudio del personaje  principal en una historia enfocada a la medida del estilo eminentemente narrativo de Wein, que va ganando en interés conforme lse va acercando a los hechos narrados por Moore y Gibbons en “Watchmen”. En ese sentido, Wein aporta muy pocas novedades dignas de mención y se ciñe en desarrollar  lo que ya conocíamos del personaje acentuando los rasgos que le llevarían a convertirse de un genio idealista en un  mesias paranóico.

En el aspecto gráfico, se puede decir que Wein ha encontrado en Jae Lee el dibujante ideal para su estilo. Un dibujante fotorrealista y perfeccionista, de enervante lentitud y gusto por las figuras hieráticas y los escorzos imposibles, al que un estilo tan literario como el de Wein le viene como anillo al dedo.
 De este modo, un equipo tan conjuntado, logra como resultado una obra solvente que cumple su objetivo de aclarar las posibles sombras en torno a la personalidad del protagonista y las motivaciones que le llevan a actuar como lo hace sin caer en el error de intentar enmendar la plana a Gibbons y Moore introduciendo nuevos elementos contradictorios pero sin deja tampoco ningún cabo suelto en torno a la figura de Adrian Veidt.  

Lee, que para mí gusto en viñetas puntuales fuerza en exceso la anatomía de algunos de los personajes, ofrece una elegante y sobria composición de página centrada en los detalles complementaria al estilo literario de Wein al tiempo que ocasionalmente nos sorprende con páginas más elaboradas en las que experimenta con la figura y el color. En muchas de sus composiciones, Lee referencia directamente el trabajo de Gibbons y al mismo tiempo lo reinterpreta para caracterizar perfectamente los diversos aspectos del personaje, especialmente su aura mesiánica, con algunas viñetas que parecen emparentadas con las estampillas de santos.

En fin, Antes de Watchmen: Ozymandias” es un tebeo entretenido y correcto que mejor que ninguno otro dentro de la línea casa con el concepto de precuela sirviendo de estupendo prólogo a la obra maestra de Moore y Gibbons.

domingo, 21 de julio de 2013

Cartel de Viñetas Desde O Atlántico 2013.



Del 6 al 12 de Agosto se celebrará una nueva edición del veterano Salón de Cómic de La Coruña, del que ya se ha difundido el cartel realizado por Bartolomé Seguí.

Un cartel realmente bonito, poético y metahistorietístico con icónicos personajes dirigiéndose de espaldas al espectador hacia la Torre de Hércules sobre las páginas de sus cómics o pilotando onomatopeyas,  aunque el motivo todo hay que decirlo sea algo tópico.

Todo lo relacionado con el Salón, aquí.

sábado, 20 de julio de 2013

Ganadores de Premio Eisner 2012.


Ya se conocen los ganadores de los Eisner, los premios más importantes de la industria del cómic norteamericano,  de este año marcados por la presencia de tres estupendos artistas nacionales – David Aja,  Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales- que han de triunfar fuera antes de convertirse en profetas en su tierra con obras que han sabido aglutinar la impronta personal del artista (calidad, estilo, como se quiera llamar…) con la comercialidad del género reinterpretado sin perder su esencia.

Felicidades a los tres…Y una última reflexión ¿En cuántos medios de comunicación masivos se ha hecho gala de este éxito sin parangón de los artistas españoles en la industria del Cómic norteamericano, donde cada vez están más valorados y reconocidos?¿Han sido noticia en algún Telediario en un caluroso día de Agosto de esos en los que no suele haber noticias? Que nadie se llame a engaño, los dibujantes españoles están cada vez más reconocidos fuera de España, tanto en Estados Unidos como en Europa y precisamente donde menos se les reconoce es en su propio país....Mientras eso no cambie el Cómic, NG o TBO no saldrá de la mera anécdota friqui. Y ni se hace la marca España ni se premia a los emprendedores.

El palmarés completo, en el que además destacan como grandes vencedores Brian K. Vaughan con su excelente "Saga" y Chris Ware con su no menos excelente “Bulding Stories”, a continuación:

Mejor historia corta: “Moon 1969: The True Story of the 1969 Moon Launch,” por Michael Kupperman, publicada en Tales Designed to Thrizzle #8 (Fantagraphics)

Mejor número o especial: The Mire, por Becky Cloonan (autopublicado)

Mejor serie regular: Saga, por Brian K. Vaughan y Fiona Staples (Image, en España Planeta)

Mejor serie nueva: Saga, por Brian K. Vaughan y Fiona Staples (Image, en España Planeta)

Mejor publicación para lectores principiantes (hasta 7 años): Babymouse for President, por Jennifer L. Holm y Matthew Holm (Random House)

Mejor publicación para niños (de 8 a 12 años): Hora de aventuras, por Ryan North, Shelli Paroline, y Braden Lamb (Kaboom!, en España Norma Editorial)

Mejor publicación para jóvenes (de 13 a 17 años): A Wrinkle in Time, por Madeleine L’Engle, adaptada por Hope Larson (FSG)

Mejor publicación de humor: Darth Vader e Hijo, por Jeffrey Brown (Chronicle, en España Planeta)

Mejor cómic digital: Bandette, por Paul Tobin y Colleen Coover (Monkeybrain)

Mejor antología: Dark Horse Presents, editada por Mike Richardson (Dark Horse)

Mejor obra basada en hechos reales: Annie Sullivan and the Trials of Helen Keller, por Joseph Lambert (Center for Cartoon Studies/Disney Hyperion); The Carter Family: Don’t Forget This Song, por Frank M. Young and David Lasky (Abrams ComicArts)

Mejor álbum gráfico (nuevo): Building Stories, por Chris Ware (Pantheon, en España Reservoir Books en 2014)

Mejor adaptación de otro medio: Parker: El Golpe de Richard Stark, adaptado por Darwyn Cooke (IDW, en España Astiberri)

Mejor álbum gráfico (reedición): King City, de Brandon Graham (TokyoPop/Image, en España DeBolsillo)

Mejor colección de archivo (tiras): Pogo, vol. 2: Bona Fide Balderdash, por Walt Kelly, editado por Carolyn Kelly y Kim Thompson (Fantagraphics)

Mejor colección de archivo (cómics): David Mazzucchelli’s Daredevil Born Again: Artist’s Edition, editado por Scott Dunbier (IDW)

Mejor edición estadounidense de material internacional: Blacksad: El infierno, el silencio, por Juan Diaz Canales y Juanjo Guarnido (Dark Horse, en España norma Editorial)

 Mejor edición estadounidense de material internacional (asiático): 20th Century Boys, por Naoki Urasawa (VIZ Media, en España Planeta)

Mejor guionista: Brian K. Vaughan, Saga (Image, en España Planeta)

Mejor autor completo: Chris Ware, Building Stories (Pantheon, en España Reservoir Books en 2014)

Mejor dibujante/entintador (empate): David Aja, Ojo de Halcón (Marvel, en España Panini), Chris Samnee, Daredevil (Marvel, en España Panini); Rocketeer: Cargo of Doom (IDW)

Mejor pintor o artista multimedia (interior): Juanjo Guarnido, Blacksad (Dark Horse, en España Norma Editorial)

Mejor artista de portada: David Aja, Ojo de Halcón (Marvel, en España Panini)

Mejor colorista: Dave Stewart, Batwoman (DC, en España ECC); Fatale (Image, en España Panini); BPRD (Dark Horse, en España Norma), Conan el Bárbaro (Dark Horse, en España Planeta), Hellboy in Hell, Lobster Johnson, The Massive (Dark Horse)

Mejor rotulista: Chris Ware, Building Stories (Pantheon, en España Reservoir Books en 2014)

Mejor medio periodístico relacionado con los cómics: The Comics Reporter, editado por Tom Spurgeon, www.comicsreporter.com

Mejor libro relacionado con los cómics: Marvel Comics: La historia no contada, por Sean Howe (HarperCollins, en España Panini)

Mejor trabajo educativo o académico: Lynda Barry: Girlhood Through the Looking Glass, por Susan E. Kirtley (University Press of Mississippi)

Mejor diseño de publicación: Building Stories, designed by Chris Ware (Pantheon, en España Reservoir Books en 2014)

Salón de la fama: Lee Falk, Al Jaffee, Mort Meskin, Trina Robbins, Spain Rodriguez, Joe Sinnott

Premio Russ Manning al debutante más prometedor: Russel Roehling

Premio humanitario Bob Clampett: Chris Sparks y Team Cul deSac

Premio Bill Finger a la excelencia en la escritura de cómics: Steve Gerber, Don Rosa

Premio Will Eisner Spirit al mejor librero: Challengers Comics + Conversation, Chicago, IL

viernes, 19 de julio de 2013

“Antes de Watchmen: Espectro de Seda”, de Darwyn Cooke y Amanda Conner.



Siguiendo con el análisis de las distintas obras que ha dejado la línea “Antes de Watchmen”, editada en España por ECC, le toca el turno a la miniserie de cuatro números protagonizada por Espectro de Seda, guionizada por el canadiense Darwyn Cooke y dibujada por Amanda Conner quienes logran la obra más fresca y original de toda la línea sin necesidad de subvertir las premisas ni las ideas sobre el personaje ideadas por Moore y Gibbons en la obra original.

Estamos en la década de los sesenta y la joven Laurie Júpiter vive aislada bajo la férrea vigilancia de su madre, la Espectro de Seda original que la prepara para tomar su relevo superheroico. Cuando la ingenua conoce al joven Greg surge el amor y juntos escaparán a la efervescente San Francisco que el movimiento Hippy ha convertido en su capital.  En Frisco, Sally conocerá el amor libre, la psicodelia y las drogas al tiempo que madurará como persona e iniciará su carrera como superheroina enfrentada con los poderes fácticos que pretenden subvertir y aprovecharse de la Revolución Contracultural.

Muchas veces se ha puesto en duda la habilidad como guionista de Cooke destacando su brillantez gráfica de su obra y lmitándolo como escritor a considerarlo un excelente revisionista aunque escaso de originalidad. Sin embargo, en esta miniserie Cooke opta por el riesgo de alejarse del guión prestablecido y los canones fijados por Moore  para rellenar al origen de Espectro de Seda y construir una historia muy diferente en tono y estilo a "Watchmen" centrada en los inicios de la carrera superheroica de la protagonista que acaba convirtiéndose en un homenaje a la revolucionaria década de los sesenta.

 Alejándose del tono sombrío, pesimista  y crepuscular de “Watchmen”, Cooke ofrece una obra optimista en la que el power pop, la luz y el optimismo se muestran usando como vehículo a una Espectro de Seda encantadoramente joven y  rebelde alejada del personaje secundario, amargado y marginal expuesto por Moore y Gibbons

A pesar de ello, Cooke se cuida muy mucho de contradecir en su descripción de los personajes a las ideas plasmadas en “Watchmen” al tiempo que construye una entretenida y delirante trama pop plagada de homenajes y referencias a la década que van desde los Beatles, Sinatra o Jim Morrison a la generación Beat.

Si la trama ideada por Cooke resulta fresca e inteligente, su efectividad se multiplica gracias al magnífico trabajo gráfico realizado por una Amanda Conner con la que logra una magnífica compenetración. Conner, con un estilo gráfico alegre, colorido y ecléctico  que se referencia en autores tan variados que van de Bob Montana hasta Joe Kubert, ha consolidado un estilo propio al que además incorpora en esta obra detalles de otros dibujantes que han tratado el tema de psicodelia y la cultura pop en su obra como Michael Allred en su rompedor “Red Rocket 7 o el mismo Kevin O’Neill quién ya se acercó a este período en “La Liga de los Caballeros Extraordinarios 1969” (con lo que la referencia a la obra de Moore sería por partida doble).
 Conner incorpora con bastante arte toda esta imaginería a la exigente composición de nueve viñetas de páginas que es uno de los santos y seña de la serie original al tiempo que da una vuelta de tuerca a la obra plagándola de referencias culturales – de la Furgoneta Misteriosa de Scooby Doo al "Grito" de Munch- más o menos evidentes y usando de la versatilidad y plasticidad de su estilo y la variedad de sus recursos gráficos para reflejar con habilidad los cambios de ánimo y sentimientos de su protagonista localizada en una alocada e ingenua pero fascinante interpretación de la efervescencia cultural de la San Francisco de los sesenta junto a  las pelís clásicas de 007, la Blaxploitation y la serie telefvisiva de Batman de Adam West .
En fin, “Antes de Watchmen: Espectro de Seda” seguramente ha sido la gran tapada de la línea. La obra qué mejor ha sabido interpretar la originalidad y el riesgo intrínseco a  “Watchmen”en los ochenta  para a partir de su materia prima ofrecer una obra ambiciosa, inteligente y deliciosamente entretenida gracias a una sencilla pero eficaz trama ideada por Cooke y el desparpajo y virtuosismo gráfico demostrado por Conner. Si tuviese que destacar una obra sobre el resto de todas las que conforman la línea elegiría esta.

jueves, 18 de julio de 2013

“Ladrón de ladrones”, de Robert Kirkman, James Asmas, Shawn Martinbrough y Felix Serrano.




Planeta nos ofrece el segundo recopilatorio, que recoge los números 8 a 13 de la serie regular, de “Ladrón de ladrones”, el buque insignia del afamado guionista Robert Kirkman desarrolla paraSkybound, su sello propio dentro de  Image. Un sello en el que un Kirkman que tras el éxito de la serie televisiva sobre sus “Muertos Vivientes” le ha cogido gusto a  la pasta que mueven las series de televisión en estos momentos y pretende desarrollar historias con el objetivo de vendérselos a alguna productora repitiendo la jugada de su serie más popular.

Retomando el hilo de la historia de la anterior entrega de la que ya escribí algo por aquí, el sanguinario Cartel de Lola ha secuestrado a Emma, la novia de Augustus - el conflictivo hijo del legendario ladrón de ladrones conocido como Redmond-  para conseguir que este convenza a su padre para que retome su carrera delictiva y trabaje para el Cartel a cambio de la vida de la chica. El genial Redmond, que intenta recuperar a su mujer y reconducir su vida, ideará un arriesgado plan para robasrle la chica a los malos a pesar que los policías y los mafiosos intentarán no ponérselo fácil.

Partiendo del argumento ideado por Robert Kirkman, el guionista James Asmus construye un entretenido thriller de acción en el que los giros del guión y los personajes arquetípicos están ideados para lustrar una historia tan convencional como efectiva. Tanto Kirkman como Asmus conocen su oficio y las reglas del género para construir una trama inteligente y divertida que intenta mantenerse siempre un paso por delante del lector manejando con astucia recursos como la retrocontinuidad, los flashbacks y las elipsis para ir desarrollando en paralelo la evolución de los diversos personajes.

En el aspecto gráfico quizás es donde “Ladrón de ladrones” se resienta más pues el dibujante Shawn Martinbrough no cuenta con un estilo demasiado sútil teniendo su dibujo grueso y poco definido excesivas reminiscencias de otros maestros actuales del género negro como Eduardo Risso. Sin embargo, Martinbrough sin ser un refinado estilista sí que se muestra como un efectivo narrador que se adapta perfectamente a la esquemática composición cinematográfica de tres o cuatro viñetas panorámicas por página para mantener el ritmo rápido, intenso y nervioso que los guionistas quieren imprimir a la historia.

Lo mejor que se puede decir de esta segunda entrega de “Ladrón de ladrones” es que mantiene el nivel de la primera moviéndose con naturalidad aunque con escasa originalidad dentro de las convenciones y tópicos del  agradecido subgénero negro en el que se engloba. O mucho me equivoco o dentro de poquito tendremos la anhelada serie televisiva que espera lograr  Kirkman porque materia prima hay para conseguirlo.

miércoles, 17 de julio de 2013

“El vano ayer”, de Isaac Rosa.


Isaac Rosa es uno de los columnistas de opinión que sigo con regularidad desde que lo descubriera en “Público” y, actualmente, en “El Diario” y “El Jueves”. No solo porque ideológicamente comulgue con sus planteamientos sino porque además su estilo conciso, directo y llano aunque no exento de ironía y mordacidad me gusta frente al empacho de otras firmas con más nombre y barroquismos en los que camuflar quizás deudas vergonzosas. Por ese motivo tenía ganas de leer algo de su todavía escasa producción literaria entre la que destaca este “El vano ayer”, con la que ganó varios premios literarios en su momento.

La novela gira en torno a la reconstrucción del paradero de un viejo profesor universitario y un joven alumno desaparecidos en la represión a los movimientos estudiantiles universitarios en los últimos años de la Dictadura franquista. Dos personalidades contrapuestas pues Julio Denis, el profesor, era un tipo apocado y sin compromiso político mientras el estudiante Andrés era un activo miembro del partido comunista, André Sánchez.

A partir de esa premisa argumental, Rosa construye una novela que se aleja de una estructura clásica para convertirse en una digresión en torno a ese subgénero de la literatura española que ha tratado la posguerra española. Rosa, con inteligencia y conocimiento del medio hace gala de ese estilo periodístico, claro y llano tan característico  a medio camino en lo literario de Umbral y Saramago, para entablar un diálogo abierto con el lector no solo sobre ese oscuro periodo de la historia española sino de la realidad imaginada literariamente que en cierta medida lo ha ido magreando y maleando y las opciones que ha manejado a la hora de construir los diversos vericuetos por los que transitan lso personajes, aun cuando en ciertos momentos se guste en exceso para mi gusto y se permita alguna frivolidad -genial, eso sí- como explicar la posguerra cuan si un romance en castellano antiguo se tratase y Franco un émulo del Cid Campeador. Precisamente, por ese carácter experimental y abierto de la obra finalmente lo que acaba convirtiéndose en una mera excusa sin demasiado interés, es la trama inicial y el destino de los personajes lo que puede llevar a algunos lectores más convencionales a sentirse decepcionados ante el camino tomado por Rosa.

El vano ayer” no deja de ser una novela interesante que deja con ganas de conocer algo más de la producción literaria del autor que en esta novela crea un uróboros que engloba en sus pocas más de doscientas páginas toda la grandeza y miseria literaria que ha generado la posguerra y dictadura franquista.

martes, 16 de julio de 2013

“Érase una vez en Francia: Volumen 2:“ de Sylvain Valleé y Fabien Nury.



Parece que a Norma Editorial le han debido cuadrar sus cálculos y no ha tardado mucho en publicar el segundo integral de esta estupenda serie de cuyo primer volumen ya escribí por aquí. Partiendo de personajes reales, en “Érase una vez en Francia”,  Sylvain Valleé y Fabien Nury reconstruyen la biografía de Josef Joanovici, un emigrante rumano que a pesar de ser analfabeto fue capaz de construir un imperio criminal en el París ocupado durante  la II Guerra Mundial.
En este segundo tomo se recogen los álbumes tres y cuatro de la serie –“Honor y Policía” y “¡ A las armas, ciudadanos!” - y descubriremos a un Joanovici inmerso en un complejo doble juego apoyando abiertamente a los nazis que ocupaban Francia y haciéndose con una fortuna en el mercado negro mientras, secretamente, aprovechaba sus contactos para liberar a numerosos agentes detenidos del grupo de la resistencia Honor y Policia. En medio de ese precario equilibrio de poderes cualquier error puede ser fatal pero a un buscavidas como Joanovici no le faltan recursos ni soluciones inesperadas para sobrevivir.

La fórmula ideada por Vallée y Nury es infalible ya que adapta con oficio y gusto una característica trama negra a una localización tan atractiva como la Francia ocupada durante la II Guerra Mundial para alimentar la complejidad de su protagonista, un inteligente y ambiguo personaje capaz de salir delante de las más peliagudas circunstancia, aunque ello le suponga traicionar y eliminar a sus aliados y sacrificar su vida familiar. Más de presentar a Joanovici como un personaje acartonado y estereotipado resulta especialmente atractivo ver cómo se traslada a la historia su compleja personalidad y sus remordimientos siguiendo el modelo del los padrinos de Puzo y Coppola  creciendo a lo largo de estos dos álbumes la historia en la medida en que el protagonista va sorteando pruebas cada vez más complejas.

En fin, “Érase una vez en Francia” sigue en estos álbumes intermedios manteniendo el nivel a pesar de haberse difuminado el factor sorpresa de la primera entrega gracias  al buen hacer de sus autores y queda todo pendiente de un último volumen que promete ser todavía mejor. Esperemos que la conclusión de la serie no decepcione ni se demore demasiado.