viernes, 14 de junio de 2013

“Valerian visto por Manu Larcenet: La armadura del Jakolass”.


Teniendo en cuenta que “Valerian”, la maravillosa serie de Christin y Meziéres es uno de mis cómics favoritos, y lo difícil que es ver últimamente publicadas nuevas obras de ese brillante historietista que es Manu Larcenet en España, estaba claro que más pronto que tarde iba a picar con este álbum editado por Norma Editorial en el que el genial artista francés ofrece su particular visión del universo de ciencia ficción creado por Meziéres y Christin hace tantos años.
La vida de René Pereuillaud, un pequeño obrero de los arrabales de París amigo de empinar el codo y recitar malos poemas sobre el espacio sideral, cambia una noche en la que es objeto de una sorprendente revelación por parte de unos extraterrestres: René no es más ni menos que Valerian, agente espacio-temporal, atrapado amnésico en un cuerpo que no es el suyo por el malvado Jakolass, un despiadado criminal alienígena que cumple condena en un alejado e inhóspito planeta prisión. René/Valerian viajará hasta allí para intentar recuperar su cuerpo y su vida de aventuras aunque para ello deba enfrentarse a más de un peligro. 

Más allá de acudir a la burda formula de alargar el éxito comercial de una serie acabada con un nuevo spin off clónico realizado por otros autores, “La armadura del Jakolass” es un tebeo la mar de divertido gracias al indiscutible talento humorístico de un Larcenet que satiriza sin piedad pero también con ternura y enorme respeto las tramas y personajes ideadas por Christin y Mezieres. Para ello, Larcenet crea un Valerian sui generis a su medida –un obrero borrachín- al que sumerge en una trama que bien podría haber protagonizado el Valerian original y explora sus delirantes consecuencias con un tono ágil y desenfadado.

“La armadura del Jakolass” es un álbum muy divertido que consigue plenamente su doble función de hacer pasar un buen rato  y servir de  excelente homenaje a uno de los universos de Ciencia Ficción más cautivadores de la Historia del Cómic por parte de un Larcenet que, lejos de plegar su estilo a las fórmulas de la serie original, se mantiene fiel a sí mismo para obtener un cómic  fresco y original logrando por tanto una obra con un sello propio que agradará tanto a los completistas de “Valerian” como a sus propios seguidores.  

jueves, 13 de junio de 2013

“Nunca la jodas”, de Jens Lapidus.



Ya comenté por aquí lo bueno que me había parecido Jens Lapidus en “Dinero Fácil”, la  primera novela de su “Trilogía Negra de Estocolmo”, pero es que “Nunca me jodas” , la segunda novela, superó mis expectativas y reticencias iniciales demostrando ser incluso mejor, presentando un nuevo trío de criminales marginados y  desarraigados que echarán por tierra el arquetipo acomplejado que los españolitos tenemos de la civilizada Suecia.

En “No me jodas”, Lapidus nos cuenta las historias de Mahmud un emigrante de segunda generación con problemillas para reinsertarse en la sociedad noruega tras una estancia en prisión y que espera encontrar en sus conexiones con la todopoderosa mafia serbia  la solución a sus problemas;  Nicklas, un antiguo mercenario parado que ha regresado a Suecia tras realizar unos trabajillos en Iraq obsesionado con castigar a los maltratadotes de mujeres; y a Thomas, un duro poli que no hace ascos en completar su salario con algunos trabajillos extras mientras fantasea con adoptar un niño. Los destinos de estos tres dispares personajes empiezan a entrecruzarse cuándo en el sótano de la casa de la madre de Nicklas, Thomas encuentra un cadáver al que le han arrancado los dientes y los dedos.

Cuando empecé a leer “Nunca me jodas”, la evocación de la primera obra de Lapidus, Dinero fácil”, fue casi inmediata y despertó mi desconfianza al mantener la misma estructura narrativa de presentar tres personajes en paralelo cuyos destinos en algún momento se cruzarían  lo que a priori iba a restar sorpresa a esta nueva entrega centrada de nuevo en los criminales de Estocolmo. Sin embargo, Lapidus demuestra que ha perfeccionado su estilo y sus dotes de escritor ganando la atención con un planteamiento que se va tornando cada vez más ambicioso conforme la novela avanza acometiendo nada menos el gran fantasma de los suecos, el magnicidio de Olof Palme, como uno de los macguffins principales de la obra al tiempo que describe con brillantez las pecularidades psicológicas de los tres complejos personajes protagonistas. Para acabar de redondearlo, y aunque se puede leer con total independencia respecto a la primera entrega, Lapidus introduce de forma colateral a personajes ya aparecidos en “Dinero Fácil”  que ayudan a reforzar el carácter unitario de la trilogía y saca el máximo partido a  su estilo directo, lacónico y conciso a base de frases cortas, directamente inspirado en Ellroy, y de su conocimiento directo de la canallada sueca a partir de su experiencia como abogado criminalista para dar la máxima verosimilitud a su historia manteniendo enganchado al lector de principio a fin..

En fin, “No me jodas”, publicada por Suma de Letras hace unos añitos, refrenda a Lapidus como uno de los grandes de la novela criminal en la estela de Bunker o el mismo Ellroy y un nombre a destacar del aluvión de autores nórdico de novela negra con el que las distintas editoriales nos han invadido. Muy recomendable.

miércoles, 12 de junio de 2013

“La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte”, de Seth.


Ediciones Sins Entido publicó hace pocos meses en un cuidado volumen la última obra del artista canadiense Seth, La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte”, una obra que viene a completar el díptico que formaría con su anterior obra “Wimbledon Green” y en la que el autor nos sumerge en su particular universo de ensueño y cómics.
En este cómic, Seth nos propone que le acompañemos en su recorrido por el Edificio de la sede de Milverton Street de la G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte, el club que desde 1935 se afilian los historietistas canadienses. El autor nos propone guiarnos por sus viejos pasillos y disfrutad de las anécdotas e historias que se guardan entre sus muros de la historia de los principales miembros de club y sus creaciones junto a la evocación nostálgica de un tiempo pasado que para los autores de cómics canadienses a base de idealización siempre fue mejor.

Si algo ha mostrado Seth a lo largo de su brillante carrera es ser un autor coherente y sin fisuras en la construcción de una obra evocadora de unos tiempos pasados idealizados hasta el onanismo e impregnados de melancolía irreal pues el autor ni los conoció ni los experimentó. En sus dos últimas obras, “Wimblendon Green  y esta “La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran NorteSeth se ha centrado además en focalizar ese discurso machaconamente poético y melancólico en el universo del cómic evocando una realidad irreal y fictica tal y como al autor le hubiera gustado que hubiera sido. Si en “Wimbledon Green” fabulaba con fina ironía en torno a las obsesiones de los coleccionistas, “La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Historietistas del Gran Norte” viene a completar ese panorama al construir el paraiso artificial de los autores de cómics a través de la construcción ficticia de una historia del Cómic canadiense imaginada del que sería garante y cronista. De este modo, Seth nos sumerge en una hermosa y detallada fantasía en la que conviven autores, premios y  creaciones irreales junto a otros autores reales como Doug Wrigh, su amigo Chester Brown (al que considera nada menos que el mejor dibujante canadiense) y el propio Seth que se convierte en el nexo, en la doble vertiente de autor y personaje,entre la Realidad y la Ficción.

Este planteamiento tan enfermizamente obsesivo y onanista en principio no debería despertar el interés de ningún lector medianamente sano si no fuese por el enorme talento narrativo del autor canadiense que maneja con inusitada habilidad una exigente y minimalista composición de nueve viñetas por páginas de la que se sirve para mantenernos atentos a su disertación alternando la narración del recorrido físico por las diversas salas vacías del edificio antiguo que sirve de sede a la imaginaria hermandad de historietistas con las elipsis en las que evoca las historias de los antiguos miembros de la Hermandad y sus creaciones.  Pocos autores logran actualmente una comunión mayor en la complementariedad entre el texto y el dibujo como Seth para conseguir un todo coherente en el que el autor saca el máximo partido a su minucioso, caricaturista y naif dibujo, reflejando su gusto obsesivo por el diseño de  los objetos y la arquitectura antigua que tan bien describe, su habilidad como retratista para presentar una amplia galería de personajes o su talento para construir a partir de la mencionada composición de nueve viñetas hermosos mosaicos en los que representar  composiciones más complejas y detalladas. 

En esta obra, Seth construye al Cómic la Biblioteca de Babel que Borges creó en la Literatura, un lugar físico y cerrado en el que se encuentran encerrados todos los cómics del mundo reales e imaginados, más cercano en espíritu y poética al cuento del escritor argentino que al “Hicksville”, de Dylan Horrocks, el cómic que inconscientemente el mismo Seth reconoce en el prólogo le influyó a la hora de acometer la obra.
En definitiva, La G.N.B. Doble C: La Hermandad de Histortietistas del Gran Norte”  es un cómic poético, hermoso y divertido, en el que forma y fondo van de la mano, minuciosamente ideado por un autor maduro que ha hecho de sus obsesiones e identidad la inspiración para desarrollar una obra reivindicativa, original y coherente como pocas a la que se entrega en cuerpo y alma. Y que espero sigamos disfrutando durante muchos años.

martes, 11 de junio de 2013

“El Ángel”, de Robin Wood y Eduardo Risso.

 


Uno de los grandes hitos que dejará el  paso de ECC por los tebeos hispanos es haberle otorgado el puesto que le corresponde a la obra de Robin Wood, publicando dentro de la Biblioteca que ha dedicado al guionista paraguayo buena parte de sus series más destacadas, dando cancha no solo en los títulos más conocidos como  Nippur” oDago sino apostando además por otros menos familiares al lector español como puede ser el caso del que hoy nos ocupa, “El Ángel”, un efectivo folletín de capa y espada ambientando en la España de los Reyes Católicos que el guionista realizó a mediados de los ochenta con un joven dibujante argentino llamado Eduardo Risso para la otrora todopoderosa editorial argentina Columba.

En la ciudad de Toledo, unos hidalgos pretenden asesinar a un bebé al que han marcado a fuego con un sello. El infanticidio es evitado por los mendigos y canallas de la ciudad quienes adoptarán al bebé y lo protegerán de los que conspiran contra su vida. El niño, al que por su hermosura bautizarán como El Ángel, con los años irá aprendiendo nuevas y dolorosas lecciones que le harán madurar al tiempo que demostrará  una determinación y sentido de la justicia extraordinarios que forjarán un gallardo aventurero dispuesto a acompañar a Colón a la conquista del Nuevo Mundo.

A veces a los guionistas de larga trayectoria se les pueden aplicar buena parte de los tópicos que se emplean para los campeones de boxeo. De este modo, Wood en “El Ángel” vuelve a demostrar  ser un bregador incansable que lejos de estar sonado es capaz de articular merced a su conocimiento de la historia y los padres del folletín como Alexandre Dumas o Víctor Hugo un universo coherente y atractivo haciendo de gala de oficio en la manipulación justa del contexto  y los personajes históricos para beneficio de la historieta; un púgil de la historieta con una pegada demoledora tanto en la corta distancia de la historia independiente ideada para su publicación en revista como en la larga, de un proyecto coherente de novela río a partir de la crónica biográfica de las hazañas de un héroe con un punto cínico que va evolucionando según avanza la serie como El Ángel. Wood hace de su héroe el vehículo para desplegar toda la riqueza de su imaginación a partir de los excelentes secundarios que presenta que se contraponen a la rigidez moral del protagonista. Personajes ya sea de creación propia como el jorobado Encorvado, el iluminado Templario o el Justicia Bernáldez, ya sea tomados de la Historia a los que hace suyos e incorpora sin miramientos a sus aventuras para establecer la medida del héroe predestinado como César Borgia, Juan España  o Juan de la Cosa.

En el aspecto gráfico, un joven Eduardo Risso ya empezaba a mostrar plenamente todas las características que posteriormente han definido su estilo y lo han convertido en un dibujante de éxito. Su acusado gusto por los claroscuros y los escorzos, influencia directa de Alberto Breccia, y la incorporación de historias secundarias que corren paralelas a la trama principal, a la manera de José Muñoz, son ya claramente apreciables en “El Ángel”, una serie en la que el dibujante va creciendo episodio a episodio hasta su abrupto abandono para pasar a desarrollar proyecto más personales y ambiciosos, como “Parque Chas”,  antes de su salto al cómic internacional.

“El Ángel” es una excelente muestra de cómic de género hecho con oficio y conocimiento y estoy seguro que de haber podido continuar la serie con Risso sería tan reconocida como las series más largas y reconocidas internacionalmente de Wood. Solo el abandono del dibujante pudo hacer besar la lona a un guionista incansable dejando en el alero el desarrollo de las aventuras de El Ángel en el Nuevo Mundo. No puedo dejar de preguntarme si habríamos estado ante otro “Alvar Mayor” o Wood nos habría sorprendido con un nuevo giro en la vida del personaje... De momento, quizás ni él lo sabe pero sería bonito que el mismo equipo creativo se uniera en el futuro para retomar y concluir las aventuras del Ángel. Por soñar que no quede.

lunes, 10 de junio de 2013

“Hellblazer 9: La maldición de los Constantine” de Peter Milligan, Giuseppe Camuncoli y Simon Bisley.




Poco nos va quedando por disfrutar de la estupenda etapa de Peter Milligan en  “Hellblazer” con la publicación por ECC Ediciones de un nuevo TPB en la que se recogen los números 293 a  297 de la serie regular enfilando  la que será la cancelación de la serie en su número 300. Y es una pena porque Peter Milligan demuestra una vez más en este arco argumental, “La maldición de los Constantine”, que le tenía tomada completamente la medida al personaje ofreciéndonos una entretenidísima aventura.

John Constantine se ha convertido en un marido celoso,  preocupado últimamente solo en parar los pies a los pretendientes que su jovencita esposa Epiphany va cosechando por los pbus de Liverpool. Sin embargo, todo cambia cuando un inspector de policía reclama su colaboración para investigar una serie de crímenes macabros con elementos sobrenaturales. La investigación llevará a Constantine y Epiphany  hasta Irlanda  tras la pista del hijo de Cheryl, el sobrino perdido que juró encontrar, una víctima más de la sangre maldita de los Constantine o un asesino en serie sobrenatural dispuesto a tender una trampa mortal a su díscolo tío

Milligan construye una entretenida aventura que adapta una clásica trama de serial killer  con elementos sobrenaturales al rico y variado universo de “Hellblazer” que Peter Milligan desde que se hizo cargo de la serie no se ha cansado de expansionar. Milligan desarrolla una historia efectiva de suspense a la que incorpora hábiles macguffins en la que el protagonismo se reparte entre el cínico John Constantine y la deslenguada Epiphany, quién a modo de sidekick da el contrapunto al mago de Liverpool robándole en más de una ocasión su protagonismo.

En el aspecto gráfico. Giuseppe Camuncoli firma los que para mí son sus mejores números en la serie con un trazo mucho más seguro y definido en una historia que en sus titubeantes primeras entregas al que incorpora fuertes contrastes  potenciados por la labor del colorista Brian Bucellato y del entintador Stefano Landini, un trío que ha italianizado al personaje convirtiéndolo en un émulo de "Martyn Mystere". Camuncoli  juega en los flashbacks suavizando su trazo para diferenciar el lapso temporal e introduciendo tonos y colores más cálidos. En esta ocasión, Simon Bisley no dibuja ningún número y se centra exclusivamente en su labor como portadista, realizando como es habitual un excelente trabajo.

En fin, “Hellblazer” se está acabando con un estupendo canto de cisne protagonizado por un implicado equipo creativo y aunque todavía nos quede por leer la conclusión de la serie, a uno le queda la sensación que el guionista británico tenía muchas más ideas por desarrollar que lamentablemente por los caprichos editoriales se van a quedar en el tintero y los lectores no vamos a poder disfrutar. Una lástima.

miércoles, 5 de junio de 2013

“El silencio de nuestros amigos”, de Mark Long, Jim Demonakos y Nate Powell.




Planeta acaba de publicar este mes “El silencio de nuestros amigos”, un interesante cómic en torno a la segregación en Texas a finales de los años sesenta a través de los recuerdos infantiles de uno de los guionistas de la obra, Mark Long.

En 1968, en el racista estado de Texas, los blancos y los negros viven completamente separados en un ambiente de tensión explosiva mientras los niños se dedican a jugar. El padre de Mark, Jack es un periodista de un canal de televisión local que cubre las manifestaciones en torno a la Avenida Wheeler y la Universidad donde conocerá a Larry Thomas, uno de los principales activistas por los derechos civiles de la ciudad. Luchando contra las desconfianzas y prejuicios, Jack y Larry iniciarán una amistad en la que involucrarán a sus respectivas familias.
Mark Long, Jim Demonakos y Nate Powell proponen un voluntarioso cómic en el que , abordan el siempre interesante tema de la segregación racial en los Estados Unidos a través de la propia experiencia familiar del guionista, con lo que el cómic incorpora la crónica social e histórica y el género autobiográfico sin llegar a decantarse abiertamente por ninguno.
Es la trama autobiográfica, la intrahistoria del pequeño Mark Long con sus padres y hermanos y su percepción infantil de la tensión larvada lo que me parece mejor se ha plasmado en este correcto cómic que, sin embargo, no logra despertar demasiado entusiasmo,  quizás porque Long no consigue decantarse en dar primacía a una trama sobre la otra y opta por una narración muy lineal y un final abierto y abrupto en función al conocimiento implícito del lector de cómo se desarrollaron a grandes rasgos los hechos históricos y olvidándose de cerrar la trama familiar.
Gráficamente, Nate Powell realiza un trabajo sobrio y ajustado de la historia planteada por Long y Demonakos, reflejando con verismo el contexto de la historia y no exento de algunas soluciones gráficas interesantes a la hora de incorporar la banda sonora de la época, jugar con el diseño de página y las transiciones o la implementación de las imágenes televisivas.

En fin, “El silencio de nuestros amigos” es un cómic correcto y voluntarioso aunque no acabe de plasmar adecuadamente todo el potencial que el interesante arranque de la historia apunta. Una lástima porque creo que podía haber dado  más de sí.

martes, 4 de junio de 2013

“Tierra 2”, de James Robinson y Nicola Scott.




ECC Ediciones inicia la publicación de la controvertida “Tierra 2 del NUDC con James Robinson haciéndose cargo de los guiones en un primer prestigio con  los cuatro primeros números de la serie regular. Una serie que en su momento acumuló furibundas críticas aquí y en Estados Unidos al cambiar Robinson la orientación sexual de uno de los personajes clásicos de la serie (a mí tampoco me parece que sea para tanto la verdad), pero que  a mí de momento me está pareciendo una lectura entretenida en la que Robinson – seguramente, el guionista que mejor conoce a las versiones clásicas de los superhéroes de la JSA de Tierra 2- asume el reto de ofrecer una versión renovada del concepto original que pueda atraer a nuevos lectores.

Tierra 2 ha logrado lo que parecía imposible, rechazar la invasión de los parademonios de Darkseid comandados por Steppenwolf, aunque ello haya supuesto un alto precio al perder a Batman, Superman y Wonder Woman, los únicos superhéroes de este mundo paralelo. Sin embargo, y tras un año de aparente calma, las fuerzas del mal vuelven a aparecer en Tierra 2 y una nueva hornada de superhéroes ha de tomar el relevo.

James Robinson es seguramente el autor que mejor ha sabido entender la esencia de los héroes de la Golden Age de DC en general y de la JSA en particular actualizando esos personajes de una manera atractiva para el lector moderno centrada especialmente en dotar a los personajes de personalidades complejas y profundas Sin embargo, en el NUDC el reto es mayor ya que  en “Tierra 2” presenta una versión de los superhéroes clásicos de la “JSA” rejuvenecida con unos personajes al inicio de sus carreras superheroicas en las antipodas de la clásica imagen madura a la que estamos acostumbrados.

 De momento, Robinson opta por darle a la serie un tratamiento netamente superheroico y poco arriesgado, partiendo de un planteamiento de inicio convencional en la presentación de los nuevos supergrupos – una amenaza común que sirve de aglutinante para la presentación de los diversos miembros del grupo-  anteponiendo la acción y la espectacularidad a la reflexión sobre los personajes, poniéndonos en contexto respecto a la desaparición de la Supertriada clásica antes de embarcarse en la presentación de los nuevos Flash, Green Lantern, Hawkgirl o Atom,  que en sus nuevas encarnaciones tienen tantas similitudes como diferencias con la versión de los personajes clásica.

En el aspecto gráfico, Nicola Scott realiza un estupendo trabajo que se encuentra entre lo mejorcito de esta dibujante australiana enmascarando pequeños defectos en la anatomía de los personajes bajo el efectista tratamiento que da a la serie basado en la espectacularidad en la estela de los Jim Lee o Ivan Reis.

Esta primera entrega de ECC de “Tierra 2 resulta una lectura entretenida cumpliendo su objetivo principal de hacer pasar un buen rato al lector y seguramente logrará atraer nuevos lectores a la cabecera aunque quizás lo planteado hasta ahora provoque el rechazo de los aficionados más fieles a los héroes de “Tierra 2”. Habrá que ver de lo que es capaz Robinson de prepararnos Robinson antes de su abandono del título en el número 16. Todavía queda.

lunes, 3 de junio de 2013

El fin de “Vengadores Secretos”, de Matteo Scalera, Andy Kuhn y Rick Remender.




Rick Remender afronta la conclusión al frente de “Los Vengadores Secretos”, con sus últimos ocho números (31 a 37) reunidos en los números 24 a 27 de la serie de Panini. Un batiburrillo frenético  con el que el guionista clausuró de forma decepcionante las tramas y argumentos que había venido desarrollando en números anteriores.
En  estos números, Veneno y Ojo de Halcón tratan de impedir que Max Furia se haga con el control de la triple Corona mística que instaurará el imperio del Vacío, aun cuando toda una legión de nuevos Amos del Mal intentan impedírselo. Sin solución de continuidad mientras parte del grupo se adentra en la Tierra 666 para enfrentrarse  unos Vengadores zombis para tratar de hacerse con el Crisol de la Nigromancia, el artefacto místico capaz de parar a Padre y sus Descendientes, el resto del equipo han de hacer frente a la traición de uno de sus miembros.
Remender que, como consecuencia del baile de guionistas provocado por  "Marvel Now!" emigró a prados más verdes, termina de manera brusca y apresurada una serie de tramas ideada  para dar mucho más de sí reducidos los personajes protagonistas a meros estereotipos. Una pena porque en entregas anteriores Remender sí que parecía tener claro el concepto de esta serie e ideas suficientes como para desarrollarlo y visto el esbozo de desarrollo que el guionista realiza podría haber dado mucho más de sí.

En el aspecto gráfico, Matteo Scalera muestra ser un dibujante a seguir con un estilo sombrío y expresivo inspirado en el “Spawn” de McFarlane y el “Hellboy” de Mignola con guiños al “Marshall Law” de O’Neill, que se me antoja mucho más adecuado  para  cómics de terror que superheroicos, sobre todo porque su narrativa confusa en ocasiones deje bastante que desear, aunque en su descargo uno se hace a la idea que los guiones de Remender no debían de haber sido excesivamente clarificadores. Uno de los números es dibujado por Andy Kuhn cuyo estilo tampoco me parece excesivamente adecuado para el concepto de la serie. Lo mejor sin duda las espectaculares de Arthur Adams.
En fin, tras Rick Remender se hace cargo de esta cabecera Nick Spencer con la enésima alineación y planificación, por lo que de momento yo aquí me planto vistos los continuos vaivenes y maltrato que ha sufrido esta serie.

viernes, 31 de mayo de 2013

“La Calambre”, de Ángel Mosquito.





Visto lo tempestuosos tiempos que nos está tocando vivir, no deja de ser una suerte que La Cúpula siga apostando por dar a conocer en España las obras de los nuevos talentos del siempre inquieto cómic argentino. Su último acierto ha sido la publicación de “La Calambre”, de Ángel Mosquito, un inclasificable thriller social protagonizado por dos vampiros sin hogar.

Larry es un viejo vampiro que ha visto tiempos mejores y sale adelante como puede recogiendo cartones en los suburbios de Buenos Aires junto a Mogul, otro vampiro al que convirtió en chupasangre cuando se lo encontró abandonado de bebé. Larry y Mogul tiran adelante trapicheando como pueden y sufren la calambre – el hambre que afecta a los vampiros- todos los días pero cuando raptan una bebita creen que por fin su suerte de perdedores va a cambiar aun cuando sigan su pista Cordoba y Texas, los dos polis más corruptos de la zona, y el frustrado Gran Maestro Albino de los vampiros ande con sus propios líos como para serles de ayuda.

Mosquito construye un desconcertante y divertido thriller social en el que aborda bajo una óptica irónica y divertida la precariedad de la crisis de la Argentina deprimida del Corralito. En un país en el que hasta los vampiros lo tienen crudo para salir adelante, los personajes corruptos de Mosquito transitan intentando solucionar problemas muy humanos. Con un dibujo feista, abigarrado y de trazos nerviosos y sucios, de clara vocación underground, Mosquito da forma a una historia en la que la forma cuenta menos que la intensidad de una narración repleta de entrañables personajes cuyas vidas se entrecruzan para conformar un fresco de la deprimida Argentina de principios del siglo XXI.

“La Calambre” es un tebeo realmente interesante que gustará a un público muy amplio y descubre al aficionado español a un autor original que subvierte los iconos del terror y las fórmulas del thriller para hacer crítica social. Espero que las editoriales patrias sigan apostando por él y  pronto veamos más obras suyas publicadas por aquí.

jueves, 30 de mayo de 2013

“Conan El Bárbaro 2” de Brian Wood, Becky Cloonan, Vasilis Lolos, Declan Shalvey y Dave Stewart.




Tras haber leído la primera entrega del “Conan, El Bárbaro” de Brian Wood, publicado por Planeta y de la que ya comenté algo por aquí, esperaba con cierta expectación esta segunda, pero tras la lectura de este  volumen, que incorpora dos historias de producción propia, “Border Fury” y “The Death” desarrolladas a lo largo de  los números siete a doce de la serie regular de Dark Horse he de decir que me he llevado una decepción bastante grande pues a Wood parece haberle dado un ataque de divismo y cae en el que para mí es el peor de los errores posibles - y en el que no cayeron sus predecesores, Busiek ni Truman- al  querer enmendarle la plana al mismísimo Robert E. Howard con una versión de Conan excesivamente contemporánea y excesivamente alejada de la esencia icónica del personaje.
En la primera de estas historias, “Border Fury” Bélit y Conan dejan el Tigresa y la placentera vida como piratas que llevan en los mares de la Costa Negra para presentarse en la alejada y agreste Cimmeria natal de Conan donde este ha de vérselas con un suplantador de su identidad que está sembrando el terror en los poblados cimmerios. En la segunda historia, “The Death”, al hacerse con un barco a la deriva, una enfermedad mortal se propaga por el Tigresa afectando a todos los piratas menos a Conan incluida Belit  Un desesperado Conan desembarca en Bahal, una ciudad de Shem, para intentar encontrar una cura aun cuando ello suponga tener que enfrentarse a todos sus habitantes.

Wood siempre se ha mostrado como un autor arriesgado y si ya en las primeras aventuras que ideó del personaje su visión moderna de Conan y Bélit podía levantar las críticas de los más furibundos defensores de la herencia de Howard y Thomas, mucho me temo que en esta segunda  entrega las críticas van a ser unánimes al subvertir completamente a los personajes originales para ofrecer una serie de historias que partiendo de tramas simples con cierto componente de acción suponen nuevas pruebas para su historia de amor y en cierta forma le permiten ahondar y explorar esa relación.

 De este modo, contra todo el canon  howardiano, Wood monta una poco convincente incursión de los personajes en Cimmeria para mostrar la capacidad de sacrificio de la pirata a la hora de seguir a su hombre en un terreno terriblemente hostil para ella mientras que la segunda historia más cercana a los referentes habituales de la relación Conan/Belit es a Conan a quién tiene a prueba al tener que decidir si abandona a Belit y sus compañeros a una muerte segura por la enfermedad o se mantiene fiel a ellos.
El defecto que yo veo que hace rechinar ambas historias es que para presentar esos problemas complejos Wood no tiene en cuenta para nada ni la esencia de los personajes ni su contextualización dentro del universo de espada y fantasia howardiano con lo que la decisión de sus reacciones y su presentación resulta poco creíble e ilógica. A ello poco ayuda, en esta ocasión, el redundante sobretexto con el que Wood pretende aclarar esas reacciones de los personajes – a mí me da la sensación que quiere imitar malamente a Roy Thomas- lastrando en parte la efectividad minimalista del buen hacer gráfico de Becky Cloonan,  Vasilis Lolos y Declan Shalvey, soberbiamente coloreados por Dave Stewart. También resultan especialmente destacables las bellas portadas de Massimo Carnevale.
 La versión deconstruida, excesivamente realista y antiépica, del Conan de Wood en esta ocasión nos ha dado la de arena centrada en desarrollar de una manera obsesiva la historia de amor de los protagonistas aunque ello suponga ir contra las mismas personalidades de los personajes. Una visión a ras y contracorriente, que rechaza las convenciones propias del género en que se han desarrollado estos personajes desde su gestación y que precisamente por ello fracasará ante los aficionados a ultranza de las aventuras del bárbaro que encontrarán algo muy alejado de lo que esperaban o están acostumbrados. Esperemos que en las próximas entregas, Wood vuelva a cogerle el aire al personaje y lo reconduzca a unos parámetros más reconocibles.

miércoles, 29 de mayo de 2013

“Mundo putrefacto 1: El reino verde”, de Scott Snyder, Jeff Lemire, Yanick Paquette, Steve Pugh, Marco Rudy y Becky Cloonan.



ECC Ediciones inicia la publicación de “Mundo Putrefacto”, el  primer megaevento del NUDC que aparentemente introduce un nuevo modelo en este tipo de acometer este tipo de historias que involucran varias colecciones al prescindir de la miniserie troncal con la que se cruzaban con más o menos relación las diversas cabeceras regulares por un modelo transversal en el que la historia se desarrolla en paralelo en dos o tres series más o menos en paralelo pudiéndose seguir de manera independiente. ECC parece que ha optado por publicar el megaevento en una cabecera propia e independiente en la que irán apareciendo los distintos episodios relacionados con la serie estando este primer tomo subtitulado “El reino verde” dedicado prácticamente aLa Cosadel Pantano al incluir los números 12 a 16 de la serie regular más su primer anual  y el número  12 de “Animal Man” que es una especie de prólogo de la saga putrefacta.

En esta primera entrega, se narra cómo La Cosa del Pantano y Animal Man, los adalides del Verde y el Rojo, se internan en la dimensión de la Putrefacción para enfrentarse a Antón Arcane, el campeón de la Putrefacción, en lo que se antoja el enfrentamiento final entre estos poderes. Sin embargo, los héroes caen en la trampa urdida por Arcane y cuando son expulsados de sus dominios en la Tierra ha pasado un año y se ha convertido en un Mundo Putrefacto en el que la mayoría de los héroes y villanos han muerto o han sido convertidos en esclavos de la Putrefacción y los núcleos de resistencia del Rojo y el Verde casi han desaparecido. Sin embargo, el regreso de La Cosa del Pantano puede suponer un giro y una nueva esperanza para los escasos resistentes siempre y cuando a través de la búsqueda que inicia de una supuestamente muerta Abigail logre vencer a Arcane y las hordas de la Putrefacción.
Jeff Lemire y Scott Snyder inician por fin la historia que llevan un año urdiendo en las cabeceras de “Animal Man” y “La Cosa del Pantano”, respectivamente. En esta primera entrega, comprobamos lo que Snyder ha urdido para el bueno de Swampy quién una vez más a lo largo de su carrera se verá separado de su amada Abigail e intentará contra todo y todos reencontrarse con su amor perdido. Sin embargo, si en otras etapas esta separación no era más que una actualización oscura del clásico de “La Bella y la Bestia”  en la que la separación de los amantes se debía más a factores intrínsecos y se convertía en una exaltación romántica del amor imposible en esta saga la separación es fundamentalmente física convirtiéndose en la excusa para que Snyder convierta a Swampy en una especie de Ulises del Mundo Putrefacto, un héroe de blockbuster superheroico, cuyos peligros en forma de espantajos y superhéroes corruptos ha de acometer para lograr su meta.

Bajo este planteamiento, Snyder monta sin demasiado esfuerzo una efectiva “road movie”, en la que Swampy avanza por unos Estados Unidos tomado por los putrefactos desplegando sus poderes ayudado por contados aliados,  cuyo máximo aliciente es comprobar los estragos que los monstruos han provocado en su ausencia. Un planteamiento más propio de un videojuego lineal en el que el héroe va pasando fases para encontrar en cada nueva misión (en este caso nuevo número) un enemigo peor que el anterior y que mantiene la atención mientras se desarrolla la lectura  gracias al talento desplegado por los dibujantes Yannick Paquette y Marco Rudy para hacer atractiva tan sencillo planteamiento.

Por otro lado, me ha hecho gracia como en el Anual, Snyder referencia la historia a los primeros episodios del “Drácula” de Stoker al convertir a un joven Alec Holland, todavía humano antes de transformarse en la Cosa del Pantano, en un trasunto de Jonathan Haker al que un Arcane/Drácula atrae bajo engaño a sus dominios. Allí, Alec y Abigail tendrán un primer encuentro que Snyder incorpora con oficio a la biografía de los personajes en una historia que se lee con agrado en buena medida gracias también al vistoso trabajo de una Becky Cloonan que en el maisntream sirve para un roto y un descosido dando con su estilo indie un tratamiento fresco a las versiones juveniles de los personajes  que salva correctamente la historia.
En fin, el “Mundo Putrefacto” de La Cosa del Pantanode Snyder se desarrolla con oficio pero sin excesiva originalidad en sus propuestas e interesará especialmente a aquellos que sean ya seguidores de la serie siendo bastante complicado que los que quieran seguir exclusivamente  esta saga aprovechando su publicación independiente logren enterarse de algo sin un conocimiento de lo anteriormente publicado. Veremos en las próximas entregas como va desplegándose la historia en el resto de las series involucradas en "Mundo Putrefacto".