viernes, 14 de diciembre de 2012

“Major League Chew 5”, de Rob Guillory John Layman.


Si hay una serie realmente divertida dentro del mainstream que no deja de sorprenderme entrega a entrega esa no es otra que “Chew” de la que Planeta acaba de publicar el quinto arco argumental que reúne los números 21 a 25 de serie regular norteamericana.

En esta nueva entrega, el agente federal Tony Chu, el cibopata perfecto, y su compañero el cybog John Colby son finalmente defenestrados de su puesto dentro de la FDA  y degradados. Chu es trasladado al Departamento de Tráfico para convertirse en un mero agente de tráfico con faldita escocesa mientras Colby pasa a fomar parte de la USDA. A pesar de ello,  cuando parece que por fin Chu ha encontrado un sitio en el que encaja es secuestrado por el exnovio de su chica para obligarle a usar su cibopatía –Chu es capaz de recibir información de todo lo que come- para descubrir los secretos sexuales de antiguas estrellas del baseball muertas y escribir un best seller con el que forrarse. Mientras Chu se encuentra secuestrado y es torturado, su hija Olive también es secuestrada por el renegado de la FDA Mason Savoy quien quiere aprovechar sus habilidades en su lucha paralela contra el crimen y hacer de ella su pupila.

Guillory y Layman me tienen ganado con la habilidad con que desarrollan unas tramas repletas de originalidad y mala baba, en la que renuevan los tópicos del thriller policial en historias asquerosillas de metaficción alimentaria repletas de personajes sorprendentes con los que construyen una distopía delirante en la que vuelcan sus conocimientos de dos vidas dedicadas a satisfacer su  insaciable hambre de cultura de derribo. 

Lo mejor de todo es que en lugar de ir improvisando los autores parecen tener perfectamente definidio en todo momento hacia donde quiere ir la serie y qué historia están contando dejando muy poco hueco a la improvisación. De este modo, “Major League” es un arco lleno de ideas a desarrollar, vomitadas en viñetas únicas, de las muchas de las que a sus autores parecen sobrarles que en otros mundos y épocas habrían dado lugar a multitud de páginas de cómics repetitivos y formulaicos.

Sin embargo, estos chicos tienen un dominio absoluto de su medio y solo se repiten cuando ellos quieren como, por ejemplo, a la hora de presentar las tramas en paralelo de los dos secuestros desarrollados en este arco que conforme progresan van dando resultados divergentes que seguramente darán mucho juego en el futuro de la serie.

En fin, “Chew” es una gozada, un cómic comercial lleno de talento y gracia. Algo que hoy por hoy no resulta tan fácil de encontrar. Que os aproveche.

jueves, 13 de diciembre de 2012

“Aama 2: La multitud invisible”, de Frederik Peeters.




Astiberri concentra lo más interesante de sus novedades en este final de año y entre las mismas destaca “La multitud invisible”, segunda parte de “Aama”, la trilogía futurista que el suizo Frederik Peeters iniciara con Olor a tierra quemada, confirmando las buenas impresiones que me dejó esa primera entrega.

El desmemoriado Verloc irá descubriendo a través de las anotaciones en su diario como tras su llegada al planeta Ona(ji) y la toma de contacto con la colonia científca que desarrolló la revolucionaria Aama,  partió junto a su hermano Conrad y el simio robótico Winston con algunos miembros de la colonia en busca de la Aama para comprobar como la sustancia está empezando a afectar sorprendentemente al ecosistema de Ona(ji).

Desde las primeras páginas, Peeters nos vuelve a arrastrar a los misterios que se esconden en el mundo de Ona(ji) en una expedición transversal  e iniciática que se desarrolla en varios planos dejando constancia de la madurez de un autor que a pesar de su juventud es capaz de reinventar su obra en cada nueva entrega para presentar de una manera original sus obsesiones.

Como ya hiciera en “Lupus” se vuelve a aprovechar de la versatilidad de la Ciencia Ficción para desarrollar una metáfora hipnótica en torno a los problemas del hombre contemporáneo, sugiriendo las consecuencias de los pliegues más oscuros de las sociedades tecnificadas planteando el éxito de as quimeras futuristas a las que nos enfrentamos al describir una sociedad deshumanizada en la que cuanto más implantes tecnológicos y racionalidad evolutiva más aumenta la sensación de soledad y aislamiento interior de los individuos.

Peeters refuerza esa sensación de desamparo y zozobra en la que se mueven siempre sus personajes otorgándole a su protagonista Verloc la condición de desmemoriado con lo que el propio personaje va descubriendo su historia a través del socorrido recurso de la lectura del diario al mismo tiempo que los lectores del cómic. En ese sentido, Peeters da buena muestra de su condición de exquisito narrador para trasladar al lector con fluidez y claridad a través de los diferentes lapsos temporales en los que se desarrolla la aventura al tiempo que construye un discurso uniforme que otorga solidez y coherencia a la obra.

Por otro lado, “La multitud invisible” es quizás la obra de Peeters en la que la acción y la aventura aun desarrolladas mediante un narrador interpuesto y sin ser el l objetivo último del autor están más presente al centrarse durante buena parte de este álbum en la narración de los azares y peligros a los que se enfrentó la expedición que parte en busca de la Aama por el evolucionado y revolucionado planeta Ona(ji). Sin embargo, este planteamiento aventurero no es más que una excusa para presentar el trasfondo de la obra enfrentando al mermadoy confundido protagonista con la exuberancia de la nueva fauna y la flora del planeta evolucionada a partir de la Aama.

En el fondo, el interés de Peeters es hacer una Ciencia Ficción filosófica partiendo de convenciones y clichés de género con lo que todo tiene un toque personal e intimista aun cuando transite por sendas ya trilladas por grandes del género en referencias que resonarán en la mente de los aficionados a la Ciencia Ficción aunque no acaben de ubicarase del todo.

Así, es fácil rastrear elementos en “Aama”  propios de los Herbert, Lem,  Asimov o Aldiss filtrados y reinterpretados en función de las propias obsesiones de Peeters, lo cuál otorga un mayor atractivo a una obra que además en el apartado gráfico cuenta con un acabado excelente en el que el autor suizo muestra un especial detalle en la descripción del ecosistema de Ona(ji) poniendo un detalle similar al del brasileño Léo en “Aldebarán”, autor y obras con las que guarda ciertas similitudes en cuanto al trasfondo de su obra  aun cuando Peeters se muestre como un autor más sutil y ambicioso en el tratamiento de sus objetivos. Tampoco habría que obviar referencias más peregrinas como un acabado gráfico que, por momentos, parece influido por el estilo elegante y limpio del Guillon de “Los Naufragos del tiempo  e incluso detalles tan extravagantes como esos deambuladores que recuerdan a los tentáculos del Dr. Octopus o el acabado del traje de Conrad que se parecen al diseño del Madrox de “Factor X” que hacen sospechar de la enorme variedad de referencias ocultas en la obra. 

En fin “La multitud invisible” me ha parecido un gran cómic, una aventura transversal que en estos tiempos de tontadas que confunden la Ciencia Ficción con la espectacularidad sin contenido apuesta por una Ciencia Ficción inteligente, honda y conmovedora que replantea las preguntas de siempre - ¿Quiénes somos?¿Adonde vamos?¿De donde venimos? – con sutileza y sensibilidad. Ojalá en la tercera entrega de “Aama”, Peeters nos ofrezca alguna respuesta valida.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

“Grandes Genios del Humor: Sergio Aragonés”.




Si a un joven aficionado español a esto de los cómics le preguntan quién es Sergio Aragonés seguramente contestará que es un colaborador de Stan Sakai en alguna entrega de “UsagiYojimbo y si se lo preguntamos a alguno más talludito enseguida se retrotraerá a la antigua edición de Forum de “Groo, El Errante” que por esas cosas inexplicables ninguna editorial se ha animado todavía a reeditar. Y aunque ambos estarían en lo cierto, es una pena que Aragonés no sea reconocido en la tierra natal de su padre por ser uno de los humoristas gráficos más reconocidos de Estados Unidos donde cuenta con todos los premios habidos y por haber tras más de cincuenta años de trayectoria en la satírica revista “MAD”. Por ese motivo me parece una excelente noticia la publicación por parte de ECC Ediciones de este “Grandes Genios del Humor: Sergio Aragonés” en el que se recopilan algunos de sus trabajos para la revista satírica.

A pesar de su reducido tamaño, en este volumen se puede descubrir la labor de Aragonés como hábil observador de american way of life durante todas estas décadas dejando constancia de distintos aspectos de la vida norteamericana y algunos de sus más icónicos logros y costumbres a través de las secciones de la revista “Una Mirada MAD a…” o los “Marginales de MAD”.

Aragonés dotado de un primoroso dibujo de líneas finas y elegantes es capaz de introducir en una única viñeta multitud de personajes y gags o de provocar la sonrisa en un único chiste minimalista protagonizado incluso en ocasiones por él mismo, comparándose por su dominio de los recursos del humor gráfico a grandes como Schultz  o, en el ámbito nacional, Mingote.

En fin, esta recopilación es una pequeña muestra del enorme talento del dibujante mexicano que puede servir de puerta a los aficionados españoles para conocer, entender y apreciar mejor su obra.

martes, 11 de diciembre de 2012

“XIII Mystery 4: Coronel Amos”, de François Boucq y Alcante.




Buena prueba de la riqueza del universo desarrollado por Vance y Van Hamme en la serie “XIII” no solo es la continuación de la serie con otros autores sino también  su prolongación en “XIII Mystery”, expansión de aquélla que llega a su cuarto álbum en España publicado por Norma Editorial y de la que en Francia acaba de aparecer ya el quinto. El planteamiento de “XIII Mystery” es tan sencillo como efectivo  y consiste en que  cada nuevo álbum, desarrollado por un equipo creativo distinto del original, ofrece una historia autoconclusiva protagonizada por alguno de los muchos personajes aparecidos en la serie principal y aclara –o no- puntos ambiguos de la trama. En esta cuarta entrega realizada por el guionista Didier Swysen "Alcante" (del que no había ninguna obra anterior publicado en España ) y el dibujante François Boucq, ampliamente conocido por su excelente trabajo en Bouncer, el protagonismo recae en el Coronel Samuel Amos , el agente del FBI primero perseguidor y posteriormente aliado de XIII.
 El director de la CIA Frank Giardino requiere los servicios y la experiencia de Samuel Amos para capturar a Dovev, un agente durmiente del Mossad del que apenas se tienen datos salvo que ha sido activado por la inteligencia israelí para operar en suelo norteamericano. A pesar de sus reticencias iniciales, el viejo y cansado coronel accederá a encabezar la captura de Dovev  cuando el Presidente Sheridan se lo solicita directamente, aun cuando eso suponga enfrentarse a los fantasmas de un pasado que le atormenta. La caza de Dovev deparará a Amos más de una sorpresa.
Ubicada cronológicamente antes de su encuentro inicial con XIII, Alcante desarrolla una efectiva trama de espionaje, que se puede disfrutar aun desconociendo por completo los entresijos de la serie principal,  en la que aprovecha para explicar el origen del veterano coronel Amos al tiempo que utiliza distintos personajes que ya aparecieran en la serie principal e incluso e incluso se permite realizar más de una sorprendente revelación relacionada con aquella. La trama es tan rocambolesca como entretenida y en una única entrega ofrece un retrato en profundidad de Amos así como más de una revelación en torno al Coronel y la serie principal, siendo quizás en ese sentido uno de los álbumes que mejor ha sabido mantener la esencia de la serie original y ofrecer luz en torno a algunos de los acontecimientos narrados en  aquella.
Si la historia está desarrollada cumpliendo sobradamente con los cánones que una buena historia de espionaje en general y una buena historia de “XIII” en particular precisan con altas dosis de acción e intriga e inesperados giros argumentales –algo cogidos por los pelos, eso sí- donde brilla especialmente es en el aspecto gráfico con la espectacular labor de un dibujante de la talla de François Boucq que, en esta ocasión, adapta su estilo para asemejarse en lo posible al realismo de Vance. A pesar de ello, Boucq deja patente su maestría, especialmente en el excelente arranque del álbum en el que hace gala de su sentido narrativo destacando especialmente su calidad a la hora de describir las secuencias de acción.

Coronel  Amos” es un excelente álbum de género, indispensable para todos los seguidores de un universo de ficción infinito en el que cada nueva revelación abre la puerta a nuevos misterios. 

Más "XIII Mystery" en El lector impaciente aquí, aquí y aquí.

lunes, 10 de diciembre de 2012

“Doc Savage: ¡Muerte en el corazón del paraíso!”, de Doug Moench, Tony DeZúñiga y John Buscema.



ECC Ediciones publica en un primer volumen los cuatro primeros números del magazine protagonizado por Doc Savage que la Marvel lanzase en 1975 aprovechando el tirón mediático de la película de Michael Anderson. Aunque ya el primer intento con la serie de comics books de 1972,  que ya comentamos por aquí, , en 1975 insistió con una publicación en formato magazine guionizado por Doug Moench y dibujada principalmente por Tony DeZúñiga  dirigida a captar a los potenciales seguidores de los pulps del personaje con historias de mayor extensión que un comic book normal, en glorioso blanco y negro y con portadas de ilustradores como Roger Kastel y Ken Barr que emulaban a los portadistas clásicos de sus pulps.

En estas entregas, Moench da rienda suelta a toda su grandilocuencia recargada para montar historias en las que  Doc  y sus 5 ayudantes en los locos años treinta se dedican a recorrer el mundo enfrentándose a los más variopintos y estrambóticos chalados a instancias generalmente de alguna beldad cariacontecida aprovechando su superioridad tecnológica, repitiendo fórmulas y convenciones propias de los pulps de Dent que ya eran viejas en los setenta.

Si algo destaca sobremanera en este volumen y que ha permitido que estas historias merezcan ser recuperadas es el excelente acabado gráfico que tanto el filipino Tony DeZúñiga como el por aquella época omnipresente John Buscema les proporcionan. Tony DeZúñiga realiza uno de sus mejores trabajos como autor completo demostrando que no fue solo un excelente entintador sino que además se defendía notablemente con los lápices mostrando un gran talento para  la descripción anatómica de los personajes como de sus expresiones y dotando a sus composiciones de gran energía, aunque su estilo estuviese marcadamente influido por el de Buscema, Sin duda, “Big” John influyó notablemente en el estilo como dibujante de DeZúñiga como se comprueba especialmente si se comparan sus historias en solitario con la que Buscema dibuja –o boceta- y DeZúñiga entinta.

En fin, “Doc Savage: ¡Muerte en el corazón del paraíso!” es una obra perfectamente encuadrable en su época y que gustará especialmente a los seguidores de Buscema y los completistas de “Doc Savage”. Y es que por los clásicos nunca pasa el tiempo.

domingo, 9 de diciembre de 2012

“Capitán América: Ataque al Sistema”, de Ed Brubaker, Patrick Zircher y Mike Deodato.




Que poquito queda ya para que Brubaker abandone “Capitán América” y lo que le echarán de menos sus admiradores pues lo que no hay duda es que ha dejado su impronta en la serie. Sin embargo, en arcos argumentales como este “Ataque el Sistema”, publicado en los números 21 a 23 de la edición española de Panini y los números 11 a 14 del sexto volumen yanqui, se pone en evidencia el desgaste que ha sufrido el guionista tras siete años al pie del cañón.

Los supervillanos reinsertados que han adoptado una nueva identidad protegidos por Shield y el Gobierno yanqui en su programa de protección de testigos están siendo asesinados uno a uno por un nuevo Azote. El Capi y sus aliados tratarán de encontrar el origen de la filtración e impedir las ejecuciones del nuevo Azote sin sospechar que bajo la máscara se esconde uno de los viejos amigos del Capi ayudado por un viejo conocido, manipulados ambos por Bravo y la nueva Reina Hydra.

Ataque al Sistema” es un entretenido arco argumental resuelto con oficio por Brubaker en el ajusta una manida trama de thriller – la de la protección a los testigos protegidos- al género superheroico al tiempo que recupera conceptos  y personajes desarrollados por Mark Gruenwald en una de las etapas clásicas más divertidas del personaje. 

De este modo, si en los números inmediatamente anteriores ya habían reaparecido dibujados por Alan Davis algunos supervillanos serpentinos de los que tanto juego dieron a Gruenwald en su Sociedad Serpiente en este nuevo arco argumental ya reaparece el elenco completo que hizo grande esa etapa con personajes como el Hombre-D, la rehabilitada Iguana o la gran aportación de Gruenwald, el ejecutor de supervillanos Azote.

Brubaker juega con los conceptos de Gruenwald con eficacia en una entretenida trama de acción en la que el héroe siempre va un paso por detrás de los malos con fatales consecuencias. Sin embargo, no puede  dejarse de hacer notar el desgaste de Brubaker al frente de la serie ya que la resolución de la identidad del nuevo Azote calca con pequeñas diferencias su gran aportación de Brubaker, la recuperación de Bucky como Soldado de Invierno.

En el aspecto gráfico, sigue el baile de dibujantes en la serie y tras Alan Davis le toca el turno a un efectivo Patrick Zircher con el que ya colaborara Brubaker hace años en “Batman: El Hombre que ríe”. Zircher hace un trabajo apañado y solvente cumpliendo sobradamente con lo que Brubaker le requiere aunque en la útlima entrega tenga que ser ayudado en las últimas páginas por Mike Deodato.

En fin, se nos está acabando la etapa Brubaker  y se inicia su último arco argumental al frente de la colección este mes. A su conclusión, lo comentamos.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Guido Crepax, Garybaldi y Nuda


Ya hemos comentado en muchas ocasiones que en los setenta el cómic y el rock iban de la mano en Europa, especialmente, en países como Francia e Italia (en España, como siempre con retraso esa interrelación llegaría en los ochenta). Si ya hemos comentado en otras entrasdas el papel de Liberattore o Manara como portadistas musicaesl el gran Guido Crépax no se quedó atrás y regaló para la historia de la música italiana la portada de “Nuda”, el primer disco de la banda de rock progresivo italiano Garybaldi.

Crépax, el creador de la icónica "Valentina", ilustró esta maravillosa portada doble con lo que siempre se le ha dado mejo,r una maravillosa beldad desnuda, como ya anuncia el título de un álbum, para un disco inspirado por los sonidos de Jimmi Hendrix pero también por la presencia omnipresente  en este tipo de música de grupos anglosajones como Pynk Floid o Yes.

Aquí os dejo una de las mejores composiciones del disco “Moretto da Brescia”. Que lo disfrutéis.


viernes, 7 de diciembre de 2012

“Invencible 2”, de Robert Kirkman y Ryan Ottley.



 Aunque lleven un considerable retraso en la publicación de nuevo material de la serie, con buen ojo comercial desde Aleta/Dolmen han corrido para sacar en estas fechas prenavideñas el segundo integral de “Invencible”, una entretenidísima serie de superhéroes en la que Robert Kirkman está dando brillo y solera a las convenciones que han sustentado el género desde sus inicios, readaptándolas a los tiempos y gustos modernos. En esta nueva entrega se recoge el material publicado previamente en los tomos prestigio 6 y 7 de la edición española, que a su vez recogían los números 14 a 24 de la serie regular, el número 0 y el especial del Día del Cómic Gratis 2004 de las ediciones yanquis.



Tras el shock que supuso descubrir que su padre no era el superhéroe que pensaba, sino un extraterrestre dispuesto a conquistar la Tierra, el joven Mark Grayson inicia una nueva etapa en su vida finalizando el instituto y comenzando las clases en la Universidad al tiempo que como Invencible empieza a colaborar con el Gobierno en múltiples misiones que le impiden normalizar su vida. Las crisis con su novia Amber y el incipiente alcoholismo de su madre le obsesionan, sin embargo, estos no son los únicos problemas de Mark pues antiguas y nuevas amenazas se preparan para comprobar si realmente es tan Invencible como presume.

 Tras el nivel de intensidad y las revelaciones de las anteriores entregas, la serie entra en un período de calma aparente en la que Kirkman con mimo va desarrollando y continuando las numerosas subtramas que ha ido abriendo al tiempo que se centra en dotar de profundidad la vida civil de Invencible otorgando algo más de protagonismo a personajes como Amber,  William o la madre de Mark. Ello no quiere decir que la serie pierda interés en el plano netamente superheroico pues Kirkman plantea a su ritmo tramas que eclosionarán en futuras entregas. 

 Kirkman da soluciones coherentes a los problemas que se enfrentaría un joven superhéroe sin forzar las situaciones como hemos visto en tantas ocasiones. Esa ausencia de  artificiosidad a la hora de reflejar las reacciones del personaje ante sus problemas es lo que hace grande la serie y humaniza al personaje principal. ¿Es lógico que un chaval joven huya del alcoholismo de su madre y le cuente a su novia o a su mejor amigo que es un superhéroe? Por supuesto que sí.  

Kirkman juega con las convenciones del género y les saca su máximo partido no solo se limita a usarlas con sabiduría en el curso de la historia que está desarrollando en la serie sino que además reflexiona desde el humor como se han sobredimensionado y forzado en otras épocas esas mismas fórmulas. Por otro lado, en el aspecto superheroico las historias y los personajes son prototípicos, pero el guionista da rienda suelta a su imaginación para dar cabida en la serie a todo tipo de amenazas y personajes abarcando toda la amplitud de posibilidades que el género permite – villanos urbanos, genios locos, zombis, genios interdimensionales o amenazas extraterrestres- con lo que el elenco de supervillanos de Invencible en apenas 24 números nada tiene que envidiar al de creaciones mucho más longevas.

En el aspecto gráfico, tras la marcha del padre gráfico de la serie Cory Walker, su sustituto Ryan Ottley demuestra ser un relevo de garantías capaz de mimetizar el estilo elegante de líneas alargadas y finas de Walker al tiempo que le dota de una mayor fuerza y espectacularidad a sus composiciones (y lo que es importantísimo en la industría de los cómics, cumple con las entregas). Creo que la serie sale ganando con el cambio.

En fin, lo mejor de “Invencible” está aun por llegar pero para ello hay que pasar –y disfrutar- de estos números. Ojalá en 2013 desde Aleta/Dolmen le metan caña a la serie y aparte de seguir publicando integrales hagan algo para recuperar el considerable retraso que han acumulado respecto a la serie norteamericana.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

“The Pro: La Profesional”, de Garth Ennis, Amanda Conner y Jimmy Palmiotti




Esta tarde repasando viejos cómics –bueno, no tan viejos- ha vuelto a caer en mis manos “The Pro: La Profesional” esta curiosa sátira publicada hace años por Aleta/Recerca y que Ennis y Conner, publicaron dando su contenido difícilmente encajable dentro del mainstream más formulaico en la independiente Image. Una obra en la que tras la satira esperpéntica y cafre que tanto gusta a Ennis hace una interesante reflexión en torno al género y su propio posicionamiento respecto al mismo.

La historia nos cuenta cómo una chica de la calle que se dedica a hacer mamadas para sacar adelante a su bebé es convertida por los azares de unos alienígenas curiosos en una superheroina. La tipa, que es vulgar y chabacana como ella sola, acaba enrolada en un supergrupo la Liga del Honor por la pasta, pero no acabará de encajar ya que sus modales y terrenales inquietudes chocarán con los altos ideales y las formas estiradas de los miembros del grupo. Sin embargo, en el momento clave, La Profesional acabará comportándose como toda una superheroina.

En una lectura rápida “The Pro” no va más allá de la mera sátira superficial y salvaje al género superheroico que tanto disgusta a Ennis. Sin embargo, bajo esa patina de humor facilón y machista que tanto mola a sus seguidores, el guionista deja entrever más de una interesante reflexión en torno al género superheroico exponiendo los motivos de su disgusto.

En el fondo, “The Pro” es la enésima vuelta de tuerca en torno al mito de Pigmalión en el que unos moralistas superhéroes émulos de los más icónicos miembros de la Liga de la Justicia de América de DC intentan llevar por el camino recto a la descarriada prostituta lo que da lugar a situaciones de lo más cafre y excesivas propias del humor grueso que tan bien practica Ennis.

A pesar de ello y más allá de su superficie chabacana, infantil y excesiva que puede provocar el rechazo inicial, “The Pro” es uno de los mejores trabajos de Ennis  Un tebeo en el que sin ser Bernard Shaw ni George Cukor, plantea con lucidez los contrastes entre los problemas “reales” de la protagonista frente a la fantasía ideal y edulcorada de los icónicos superhéroes, poniendo incluso en  boca de aquella buena parte de las razones por las que el autor desprecia el género. Este planteamiento antitético entre realidad y fantasía como fuente de situaciones cómicas, violentas y extremas sería la base que años más tarde Millar explotaría en su aclamada “Kick-Ass”.

También resulta curioso comprobar como, a pesar de ese desprecio continuo y el humor gamberro e infantil general de la obra, Ennis conoce perfectamente los engranajes del género superheroico y sus personajes más icónicos a los que satiriza plasmando con acierto versiones chuscas de algunos de los más reconocibles a los que hace objeto de su escarnio descarnado. Sin embargo, y a pesar de toda su pretendida radicalidad, en el fondo Ennis no se atreve en el desenlace de la obra de transgredir las convenciones que crítica,  convirtiendo finalmente a la antiheroina protagonista en una auténtica heroína, lo que en buena medida pone en enteredicho toda su crítica anterior.

En el aspecto gráfico, Amanda Conner realiza un gran trabajo imprimiendo el toque caricaturesco que la obra precisa y reflejando con acierto los gags chuscos y suavizando la violencia extrema que Ennis prodiga y reflejando con acierto  las esperpénticas versiones de los héroes DC que satiriza.

Sin ser tan salvajemente demolera y desprejuiciada como “Marshall Law” ni tan reiterativa como la versión extendida que el mismo Ennis ha realizado años después en “The Boys”, “The Pro” es una obra original que de un modo ingenioso e inteligente introduce una crítica perspicaz a algunas de las principales convenciones del género superheroico desde un saludable planteamiento cómico aunque, en mi opinión, parte de su brillantez se difumina en los tics y tópicos de los que tanto abusa Ennis cuando se desata. A pesar de todo, “The Pro” es un cómic lo suficientemente interesante como para merecer una segunda relectura. 

martes, 4 de diciembre de 2012

“Hágase el caos: Umbra”, de Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí.




Tras hacerse demasiado de rogar, por fin nos llega la conclusión de “Hágase el caos”, el cómic de espías que los premiados  Felipe Hernández Cava (guionista) y Bartolomé Seguí (dibujante) acaban de publicar a través de Norma Editorial (en España) y Dargaud (en Francia), tras la excelente “Las Serpientes Ciegas” y, de cuya primera parte, “Lux” ya escribí algo por aquí.
Retomando la historia allí donde se interrumpiera en “Lux”, Alex y Vanesa se trasladan a Mallorca haciéndose pasar por un matrimonio para investigar la identidad de la persona que le mandaba las misteriosas postales a la fallecida madre de Alex. Sin embargo, en Mallorca cada nuevo descubrimiento les conducirá a un nuevo misterio en torno a la muerte de la madre de Alex y las distintas facciones enfrentadas en torno a la creación del nuevo estado de Yugoslavia.
Tras leer “Umbra” –recomiendo releer de nuevo la primera parte del díptico “Lux” antes de afrontar su lectura- uno no puede dejar de rendirse ante la elaborada trama de espionaje que el estupendamente avenido dúo de creadores ha pergeñado y que nada tiene que envidiar a los clásicos de Simenon o Greene que toman como referentes. Como si de una matrioska rusa se tratase, la trama enlaza a la perfección el oscuro pasado del protagonista Alex con la descripción del complejo juego de fuerzas e intereses contrapuestos que desembocaron en la creación de Yugoslavia, un estado artificial en un territorio conflictivo que siempre ha sido objeto de luchas externas e internas.
El trabajo de documentación se me antoja enorme no solo para entender y sintetizar todo el contexto histórico al que se refiere la obra sino además para hilvanarlo hábilmente en la trama sin caer en el excesivo didactismo sino poniéndolo al servicio de la historia hasta concluir dando sentido a la larga elipsis con la que se inicia “Lux”. Como ya ocurriera en “Las Serpientes Ciegas”, la historia se centra en mostrar a unos personajes derrotados y atormentados víctimas de un juego de poder en el que no han elegido participar y que acaba separándolos sin que en ningún caso los avances que el protagonista Alex realiza aclaren las cosas sino que aportan nuevas sombras respecto a los ambiguos bandos que se enfrentan y su dudosa moralidad. Sin embargo, en esta ocasión, a modo de epílogo, los autores añaden una tregua a los personajes ofreciéndoles una salida airosa al cabo de los años en un final abierto evocador del “Bel Morir” de Álvaro Mutis.
 
A pesar de las influencias literarias que sobrevuelan la obra, estamos ante un cómic perfectamente engarzado y en el que se ha documentado al máximo la descripción de los lugares –impresionante su retrato de la lluviosa Mallorca invernal de posguerra refugio de espías y exiliados - y los personajes retratados con maestría por un Bartolomé Seguí a los que ha caracterizado con un ligero toque de familiaridad cercano a modelos cinematográficos imperecederos como Spencer Tracy, Lauren Bacall o Edward G. Robinson. Seguí cuida hasta el último detalle la presentación de cada detalle y es único en  la creación de atmósferas hitchcockianas absorbentes, contenidas e íntimas que atrapan al lector y le impiden abandonar la lectura hasta la última página.
En fin, “Umbra” es un colofón redondo, triste y hermoso a este estupendo díptico que es “Hágase el caos”, un gran cómic que me da la sensación que por el clasicismo de su propuesta está pasando excesivamente desapercibido. No importa, lo clásico está llamado a perdurar y resistir las modas. Un tebeo excelente.