lunes, 6 de febrero de 2012

“We3”, de Grant Morrison y Frank Quitely.


ECC Ediciones reedita, en una nueva edición con diez páginas extra y abundante material complementario comentado por los autores, esta curiosa miniserie de tres números publicada en el sello Vertigo en 2004 y editada ya por Planeta hace unos cuantos años.

En unos laboratorios ultrasecretos, se dedican a desarrollar a los soldados perfectos a partir de animales parlantes con sus habilidades físicas potenciadas y embutidos en aparatosas armaduras de combate tan capaces de realizar misiones de infiltración como de enfrentarse a un batallón con éxito. Cuando los mandamases militares que lo financian deciden que hay sacrificar a los prototipos del proyecto We3 – un perro, un gato y un conejo- estos escaparán dispuestos a luchar por su supervivencia a toda costa.

Morrison con facilidad construye un pequeño gran tebeo a medio camino entre “Robocop” o “Soldado Universal” y “La Colina de Watership” en el que prima la acción frente a la reflexión aunque esta subyazca bajo la magnífica caracterización y tratamiento de los tres protagonistas. A diferencia de las personificaciones de animales habituales, en las que los animales tienen atributos humanos plenamente desarrollados, en esta ocasión Morrison acierta al describir sus personajes con una inteligencia y capacidad de hablar limitadas que permiten hacer todavía más conmovedoras y entendibles sus reacciones. Y es que los bichillos actúan en todo momento movidos por sus instintos incapaces de enjuiciar moralmente sus acciones, recayendo toda la responsabilidad de sus acciones, cómo no, en los malvados militares de turno y sus pragmáticos colaboradores científicos.

Tras la sencillez de la premisa argumental planteada por Morrison, el tebeo resulta realmente interesante gracias a la magnífica labor de un Frank Quitely que lejos de acomodarse en un desarrollo más convencional de la narración se dedicó a trasladar con éxito las maneras narrativas del manga a la historia, especialmente en lo relativo a las secuencias de batalla. De este modo, el tebeo resulta rico en influencias que van desde la obra de Otomo o Shirow a la de clásicos como Miller, Steranko o Corben. A pesar de esa voluntad de innovar que marca buena parte del desarrollo del tebeo, Quitely se muestra además como un dibujante minucioso y detallista en la precisión con que describe a las localizaciones y los animales sobre todo en los que recae el protagonismo, cuyos movimientos sin duda estudió con minuciosidad para poder trasladarlos al papel con un mínimo de credibilidad a pesar de vestir extrañas armaduras de combate.

We3” es un gran trabajo menor en la obra de sus autores que sorprende por la ambición que muestran para construir la historia de una manera novedosa y original al tiempo que plenamente satisfactoria para el lector que agradecerá el empeño puesto en su desarrollo. Un tebeo muy interesante.

domingo, 5 de febrero de 2012

Jaime Hernández y los Coyote Men.


Seguimos repasando laprolífica labor de portadista de discos de Jaime Hernández con su relación con los Coyote Men, curioso grupo punk surgido en el frio Newcastle londinense que vivió su mejor época en los dorados noventa y que se caracterizan por sus reiterados homenajes a la cultura mexicana popular, caracterizándose por actuar embozados con las populares máscaras de la lucha libre mexicana.

En el año 1998, Jaime lo plasmó estupendamente en las ilustraciones, la portada y la contra del ábum “Call of Coyote Man!” con claras reminiscencias a su trabajo de “Love&Rockets”. En la portada, se ve como un miembro del grupo baila apretado con una hermosa muchacha y en las ilustraciones intereiores de arriba se cuenta, a modo de pequeña tira, como acabó la cita de una manera divertida .

Aquí os dejo una entrevistaa Los Coyote Men y debajo tenéis al grupo versionando la enérgica canción de The Stooges que popularizara Iggy Pop, “I wanna be your dog”.

viernes, 3 de febrero de 2012

Una opinión (más) sobre las precuelas de “Watchmen” y el cabreo de Moore.

Ya imagino que andará todo el mundo al tanto de la polémica que se ha suscitado de nuevo en torno a la nueva línea de miniseries que desde DC han anunciado sobre el universo y personajes relacionados con el "Watchmen", de Alan Moore y David Gibbons, realizadas por lo más granado de los autores que tiene la editorial actualmente en nómina.
Moore, como era previsible, se ha cabreado, como ya le pasó cuando anunciaron el estreno de la adaptación cinematográfica de Snyder, y buena parte de los aficionados y blogueros se han puesto en seguida de su parte, declarando la maniobra de DC malvada, ladina y pérfida, la obra de Moore sagrada y ellos fieles que no van a pecar y se mantendrán puros e incólumes sin leer ni comprar los tebeos de marras.
Vaya por delante que yo entiendo la pataleta de Moore y simpatizo con la causa, pero me temo que esta vez se equivoca y poco puede hacer teniendo en cuenta que los derechos de los personajes pertenecen a DC, que los adquirió de la antigua Charlton y pueden hacer con ellos lo que quieran. De hecho, lo raro es que durante 25 años hayan respetado sus deseos y no haya sido hasta ahora, un cuarto de siglo después de la aparición de la obra -¡¡ pero solo un par de la peli de Snyder, eh!! – hayan decidido explotarla (y es que “Watchmen” de Moore y Gibbons es la releche, pero se necesitan argumentos para la segunda peli y tienen que otear el mercado para ver qué gusta y qué no entre la muchachada…) poniendo toda su maquinaria en marcha.

Cada vez estoy más convencido que las grandes obras –e incluso las pequeñas- desde que se hacen públicas y pasan al acceso de cualquiera están expuestas no solo al disfrute de los lectores y el elogio de los autores sino también a su reinterpretación, adaptación a otros medios y exploración de los mundos que crean por otros (Pasó hasta con el Quijote o la Biblia que tuvieron y tienen unas cuantas versiones apócrifas…). La mayor parte de las veces estos trabajos serán mediocres, sobre todo en un medio tan enfocado al negocio como es el cómic industrial actual en el que la calidad artística y la originalidad son valores secundarios. Pero, sin embargo, también en ocasiones estas obras de aluvión han proporcionado - y lo seguirán haciendo- historias interesantes e incluso superiores a los originales de los que partieron como el mismo “Watchmen”, de Moore y Gibbons prueba. Por todo esto, yo no voy a hacerle ascos a esta nueva línea de cómics sin haberla catado, aun sabiendo que tendrán el listón muy alto, ni demonizaré a sus autores simplemente por haber decidido aceptar el encargo, tal y como hizo el ahora divino y picajoso Moore hace tantos años. Y es que hay que tener claro que los manzanos no pueden dar peras ni los cerdos volar.Watchmen” de Moore y Gibbons es una obra maestra del cómic y del género supeheroico y seguirá siéndolo dentro de veinticinco años entre los aficionados al cómic -me temo que al resto del mundo está polémica y el pataleo de Moore no le importará un pimiento, mientras que a DC le encantará porque no deja de ser publicidad gratuita- y el que los tebeos estos de “Before Watchmen” no le lleguen a la altura del betún o se conviertan en la nueva revolución del género de la que se nutrirá otros 25 años no afectará ni un ápice a esa consideración entre los aficionados que la hayan leído. Moore, como artista, debería estar tranquilo. Lo demás, es solo dinero y eso poco importa.

“La Liga de los Caballeros Extraordinarios: Century 1969”, de Alan Moore y Kevin O’Neill.

Planeta acaba de publicar “1969”, segunda parte de “Century”, la trilogía inacabada que conformará el tercer volumen de ese delicioso pastiche que es “La Liga de los Caballeros Extraordinarios” - si no tenemos en cuenta, claro, el “Black Dossier” todavía lamentablemente inédito en nuestro país por problemas de derechos – que iniciase con “1910” del que ya hablamos por aquí y finalizará con el anunciado "2008" (aunque ahora parece ser que va a ser "2009"), que aparecerá a mediados de 2012 en los países anglosajones.

En esta nueva entrega, una mermada alineación de la Liga formada por Alan Quatermainn, Orlando y Mina Harker regresan a Inglaterra para investigar el regreso del satanista Oliver Haddo y sus seguidores quienes prosiguen con sus planes para el advenimiento del llamado Hijo de la Luna y el Anticristo. En el efervescente Londres de 1969 invadido de hippies y hampones cockneys, los miembros de la Liga deberán afinar al máximo sus embotados e inmortales sentidos para vencer a Haddo y no dejarse distraer por las tentaciones de un mundo en pleno proceso de cambio.

Sin ser evidentemente esta la mejor entrega para iniciarse en la serie al ser el segundo acto de una aventura ya iniciada en 1910 con el primer encuentro de la Liga con Haddo, Moore y O’Neill nos ofrecen un magnífico fresco, cargado de ironía, humor y amor al Londres pop, ocultista y psicodélico de finales de los sesenta en el que se devoraban a bocados todos los placeres mundanos. Si uno de los grandes alicientes de toda la serie es investigar las múltiples referencias que Moore maneja en esta nueva entrega estas se multiplican al abrirse el abanico cultural más allá del ámbito literario para referenciarlo a la música y el cine que durante estos años se potenciaron e industrializaron. Los héroes de Moore deambulan perdidos por esa ciudad libre y fantástica intentando adaptarse a esos nuevos tiempos de libertad y nuevas costumbres que acabarán pasándoles factura, quedando el cliffhanger preparado para la conclusión final de la historia.

Kevin O’Neill en “1969” realiza uno de sus trabajos más completos y exigentes dentro de la serie. El primoroso y detallista dibujante por el que tengo debilidad llena los fondos de la historia con múltiples intrahistorias y variopintos personajes que deambulan por el marco urbano de ese Londres fantástico y esperpéntico captando así su frescura y dinamismo, pequeñas anécdotas mezcladas pero no revueltas con los personajes y la trama principal que sirven de vehículo para mostrarnos la ciudad en todo su apogeo, realizando un magnífico trabajo en la línea de los José Múñoz o Eduardo Risso.

Century 1969” es un pequeño gran tebeo dentro de la amplia producción de Moore y probablemente una de las mejores entregas de la serie quedando pendiente el enfrentamiento final entre Haddo y la Liga de la próxima entrega. Esperaré impaciente el rencuentro en 2008 (o 2009).

jueves, 2 de febrero de 2012

¿El fin de la Cárcel de Papel?

Comunica Álvaro Pons en una escueta entrada el cierre definitivo de La Cárcel de Papel y su completa desvinculación de la divulgación de los tebeos….Y me deja de piedra.

Espero que finalmente la decisión se atempere y siga de algún modo conectado al mundillo de los tebeos, porque sin duda sus conocimientos y ganas son necesarios, aparte que su labor pionera en La Cárcel de Papel ha servido de inspiración a muchos entre los que me incluyo.

Como la entrada de La Cárcel no permite comentarios, desde aquí, simplemente quiero desearte mucha suerte, Álvaro: ha sido un placer compartir cárcel contigo todos estos años. Hasta cuando tú quieras.

Impacientes Abrazos.

“Nuevos Titanes: Juegos”, de Marv Wolfman y George Pérez.


ECC Ediciones ha inaugurado a lo grande su andadura como editorial encargada de publicar el material DC en España con la publicación de “Juegos”, el tebeo que suponía el reencuentro del guionista Marv Wolfman y el dibujante George Pérez con los personajes que convirtieron en objeto de culto allá por finales de los ochenta.

Los Nuevos Titanes” de Pérez y Wolfman fue una serie muy especial y la única DC capaz de hacer en aquella época algo de sombra a una de las épocas más fructíferas de la competencia. Y es que Wolfman y Perez crearon, a contracorriente con lo que era la DC de entonces, unos personajes perfectamente definidos, jóvenes que más allá de superhéroes tenían problemas personales con los que los lectores de la época podían empatizar con facilidad al tiempo que disfrutaban con sus trepidantes aventuras. Señal de la magia especial que tenía la serie, es que cuando el equipo original la abandonó esta derivó hacia una lenta decadencia de la que poco se puede salvar. Por ese motivo, la noticia cíclica de la aparición de “Juegos”, una última aventura de los Titanes realizada por la pareja Wolfman-Pérez se convirtió en el oscuro anhelo de todos los antiguos seguidores de la serie aunque las constantes paralizaciones del proyecto lo acabaron convirtiendo en una especie de quimera. Finalmente, tras casi treinta años, Wolfman y Pérez tuvieron luz verde el año pasado y por fin se publicó “Juegos”, completando la mitad de la historia que ya tenía dibujada Pérez y adaptando el guión mínimamente a los nuevos tiempos.

En “Juegos”, los Titanes han de hacer frente a instancias del enlace del CBI, King Faraday, a los planes de un misterioso terrorista que atiende al nombre de Director del Juego dispuesto a sembrar el terror en Nueva York mediante una cadena de atentados para demostrar la vulnerabilidad de Estados Unidos a un ataque terrorista. Faraday, que ha visto su puesto en el CBI cuestionado por culpa del Amo del Juego, está obsesionado con que los Titanes maten al villano para acabar con la amenaza y, aunque estos se niegan en principio a pesar de las presiones, intentarán frenar los planes del terrorista y sus secuaces en una frenética lucha contra el reloj de la que no saldrán indemnes.

Yo no sé demasiado de patinar ni de baile pero dicen los que saben de esas cosas, que cuando vuelven a reencontrarse las antiguas parejas después de años de alejamiento la vieja magia permanece y continúan bailando y patinando igual o mejor que antes. Algo de eso es aplicable al reencuentro de dos grandes como Wolfman y Perez quienes tras tantos años son capaces de reencontrarse y con unos mínimos retoques proponer una dignísima historia autoconclusiva de los Titanes de siempre. Más allá de la evidente carga nostálgica que supone para el fan el reencuentro con los autores y los personajes, se trata de una historia perfectamente asumible por cualquiera que no tenga conocimientos previos de la serie y los personajes ya que Wolfman y Perez dan escasa importancia al tratamiento de estos para centrarse en la aventura pura y dura, ajenos a continuidades y con lo que con un lapso de veinte años “Juegos” es como si fuese una saga más dentro de la serie regular solo que diferida en el tiempo. Es una pena eso sí que la historia no hubiera aparecido en su momento porque en ese caso seguramente estaríamos hablando de nuevo de la capacidad de los comics de superhéroes de adelantarse a su tiempo y adelantar posibilidades que luego se hacen realidad. A pesar de ello, la historia se lee con muchísimo interés y no obvia las conclusiones que el lector puede sacar en torno a lo peligroso del mundo que vivimos en el que las barreras entre los buenos y malos de verdad cada vez están poco definidas, ofreciendo así a mí entender con todo lo que un buen tebeo de superhéroes ha de ofrecer.

En el aspecto gráfico, Pérez realiza un magnífico trabajo tal y como nos tiene acostumbrados, mostrando su facilidad para reflejar con su estilo clásico y preciosista todo tipo de situaciones sin perder eficacia ni espectacularidad, no notándose las diferencias entre las páginas dibujadas hace veinte años con las nuevas con las que ha completado la historia y ofreciendo algunas páginas realmente espléndidas. El veterano dibujante es uno de los grandes talentos de los que puede presumir el género de superhéroes y tebeos como este no hacen más que refrendarlo.

La edición de ECC es muy buena, incorporando interesante material complementario del que destacó la reproducción del guión original de 1988 en el que Wolfman anota los cambios producidos para su adaptación a los nuevos tiempos.

Juegos” es un tebeo con un regusto clásico que nos hace preguntarnos una vez más si tan difícil es en la actualidad hacer tebeos de superhéroes inteligentes. Está claro que han de regresar los maestros para demostrar que no.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Al Río (1962-2012).



Parece que las malas noticias nunca vienen solas y me entero por los chicos de ADLO del fallecimiento a los cincuenta años del dibujante brasileño Al Río, el dibujantes brasileño que junto a Deodato abrió el camino de la industria superheroica estadounidense a los Iván Reis, Gabriel Bá y Fabio Moon posteriores.

Entre sus trabajos más destacados destacan “Grimm Fairy Tales”, “Capitán América”, “WildCats” o las series de “Spiderman”.

Si en algo destacó Río fue en su espectacular dominio de las pin ups, dibujando espectaculares y sensuales versiones de todo tipo de superheroinas y personajes de cuento.

D.E.P.

Sobre el nuevo coleccionable de Panini y como hacer frente a la crisis.

Ha anunciado Panini para Abril un nuevo coleccionable a poco menos de diez eurillos el ejemplar en el que va a publicar lo más destacado del Universo Ultimate, que se lanzara a bombo y platillo allá por el año 2000 para actualizar y adaptar a los gustos de los nuevos lectores los orígenes y maneras de los personajes de siempre de la Editorial. Una línea a la que contribuyeron algunos de los pesos pesados de la Casa de las Ideas organizado por cabezas pensantes de la talla de Bendis y Millar -también se dio cancha a firmas de prestigio de otros ámbitos como la Literatura de Ciencia Ficción, con Scott Card como estandarte- que se sintieron a sus anchas para poder sin cortapisas como la continuidad jugar con los juguetes nuevos junto a los más molones de los dibujantes de la Editorial, (los Bagley, Andy Kubert, Hitch y demás…). La verdad es que vista la cantidad de experimentos fallidos realizados durante la década anterior que buscaban más o menos lo mismo pocos apostaron porque que este nuevo universo paralelo fuese a cuajar pero, sin embargo, lo hizo, gracias también en parte a que sirvió de base para las adaptaciones cinematográficas que han ido surgiendo en los últimos años.

Dicho esto, creo que Panini ha vuelto a acertar y el nuevo coleccionable será un éxito, más allá de la calidad del material que incorpora en el que hay de todo. Olvidándose ya de BoMes y Absolutes, que no dejan de ser formatos para épocas de vacas gordas y han acabado en su mayor parte saldados, los coleccionables que la misma Panini ha venido promoviendo con las colecciones Líneas Marvel Héroes y Extra Superhéroes han venido a demostrar que para épocas de crisis en las que todos miramos el bolsillo más que nunca apostar por formatos manejables a un precio ajustado con material seleccionado es una baza exitosa. Es cierto que probablemente el marvelita completista ya tenga buena parte de todo ese material ya que prácticamente todo ha aparecido en grapa o cartoné pero este, más incluso que los otros coleccionables de la compañía, está enfocado a captar una nueva generación de lectores que se enganchen a los superhéroes marvel a los que han conocido a través de las adaptaciones cinematográficas y no inicialmente por los tebeos, nuevos lectores que buscan en estos tebeos baratos versiones comíqueras y nuevas aventuras de los héroes de la gran pantalla, con lo que se invertiría definitivamente el hasta ahora orden natural de las cosas y se pondrá otro clavo en el ataúd del formato grapa, que ha quedado reducido al nicho de los gruñones aficionados veteranos. De que el horno no está para muchos bollos y no hay que saturar el mercado con coleccionables, los primeros en darse cuenta son los de la misma editorial que han decidido paralizar Marvel Héroes.

Vaya por delante que yo no he sido nunca muy amigo de la Línea Ultimate pero a esos precios sí que le daré la oportunidad para completar algunas lagunas que tengo en mi colección. Ya os iré contando pero me parece una buena jugada de Julián Clemente y sus muchachos.

martes, 31 de enero de 2012

Antonio Segura (1947-2012).


Me entero por Neuras y Paranoias del fallecimiento de Antonio Segura el que sin duda ha sido el guionista español que mejor plasmó historias de Ciencia Ficción en el revival del cómic español de finales de los setenta y principios de los ochenta. Si Abulí era un maestro del negro y Trillo llegó para hacer bien todo tipo de historias que le propusieran, Segura se identificaba como nadie con las historias de género de Ciencia Ficción, tan en boga en aquella época gracias al repunte que el género tuvo en España gracias al cine que nos venía de fuera.

A él se deben títulos tan importantes como “Kraken”, “Hombre” (¡¡ se ha muerto Segura sin ver reeditada esta obra!!…), “Sarvan” u “Orka”. Historias en las que bajo la parafernalia del sexo y la aventura nos mostró el lado más oscuro de la condición humana.

Aunque podría pensarse que Segura se especializó exclusivamente en la Ciencia Ficción, también supo regalarnos un thriller tan atractivo como “Bogey”. Segura, junto a Luis Bermejo, José Ortiz y Jordi Bérnet, hizo historia con unas series que conjugaban excelentes guiones y espectaculares acabados gráficos que las hicieron exportables más allá de nuestras fronteras y permitió a sus autores una cierta proyección internacional.

Tras bajarse de la ola del boyante cómic español con el cierre de esa loable revista que fue “Metropol”, Segura realizó la estupenda serie “Eva Medusa” junto a Ana Miralles, antes de tener que refugiarse en Italia ante la ausencia de trabajo en España, realizando una más que interesante labor como guionista de “Tex”, el clásico western de Bonelli y demostrando de nuevo su talento para afrontar con garantías todo tipo de género.
Aquí una completa entrevista a Antonio Segura.

Antonio Segura hizo del género un arte. D.E.P.

“Los Casacas Azules”, de Cauvin, Salvérius y Lambill.

Los más viejos del lugar guardarán un buen recuerdo de esta veterana serie ambientada en La Guerra de Secesión Estadounidense de la que en España llegaron a aparecer once álbumes editados por Novaro y Grijalbo a lo largo de los setenta y muchos conocimos posteriormente por su fugaz aparición en la revista “Guai!” en la segunda mitad de los ochenta, para caer en el cajón sin fondo de los tebeos olvidados por los editores españoles. La cosa se quedaría así, si no fuese porque esta serie desconocida actualmente para los jóvenes aficionados en nuestro país, en Francia cumple este año su cuarenta aniversario con una excelente salud, habiendo alcanzado la impensable cifra por estos lares de 55 álbumes publicados.
Creada en 1972 por los belgas Raoul Cauvin, prolífico y popular guionista allende los Pirineos pero semidesconocido en España, que ha escrito y desarrollado todas las entregas publicadas de la serie desde sus inicios, y el dibujante Louis Salvérius, quién realizaría solo seis álbumes del total de la serie -los cuatro primeros más el nueve y el diez- para ser relevado por el también belga Willy Lambil, la serie narra las aventuras y desventuras durante la Guerra Civil Norteamericana de dos soldados de la Unión, el sargento Chesterfield, un soldado tan valiente como bobalicón apegado, y el pragmático y astuto cabo Blutch, dispuesto siempre a solucionar los berenjenales en los que se mete junto a su superior. Enrolados en un regimiento de caballería, Chesterfield y Blutch llevarán a cabo todo tipo de misiones durante la Guerra.

Nacida a la estela del western humorístico del que "Lucky Luke" de Morris es máximo exponente, “Los Casacas Azules” es una más que correcta serie de entretenimiento en la que los guiones van evolucionando de un tratamiento más simple y lineal a tramas más complejas en las que la aventura y la acción se convierten en el motor principal de la serie relegando el gag humorístico a un segundo plano. Cauvin es un guionista que sin grandes innovaciones desarrolla tramas correctas en las que cuida especialmente la documentación histórica y el mantener entretenido el lector dejando el lucimiento para sus dibujantes. En este sentido, la serie salió beneficiada con el cambio de Salvérius por Lambil. Perteneciendo ambos a la escuela belga y fuertemente influidos por Franquin, Salvérius es un dibujante mucho más esquemático frente al más detallista y cuidadoso Lambil que es capaz de dotar de mayor dinamismo y expresividad a los personajes.

Los Casacas Azules” es una excelente serie de género, ideal para iniciar en el cómic europeo a un lector juvenil pero ameno para aficionados de cualquier edad, a la que en su cuarenta aniversario podría resultar interesante recuperar del ostracismo a alguna editorial española, siendo quizás la opción más interesante editarla en álbumes individuales a un precio ajustado –como hiciera hace años Planeta con otros clásicos francobelgas como “Iznogud” o “Lucky Luke”- o directamente en integrales que recopilasen tres o cuatro álbumes, opción está más complicada al no existir en Francia ninguna reedición todavía de estas características.

Esperemos que alguna editorial patria se anime en esta época tan deprimente y podamos volver, tras casi treinta años, a Chesterfield y Blutch de nuevo cabalgando por nuestras librerías.


lunes, 30 de enero de 2012

“Chagall en Rusia”, de Joann Sfar.



Uno de los tebeos más fascinantes publicados el año pasado fue “Chagall en Rusia” que 451 Ediciones publicó en un ajustado volumen que reúne los dos álbumes que componen la obra original con una ligera reducción que no afecta demasiado a la reproducción. Se trata de un pintoresco acercamiento realizado por Joann Sfar a la figura de uno de los pintores más influyentes del siglo pasado, el ruso francés Marc Chagall, de la que Joann Sfar se ha valido para volver sobre sus obsesiones de siempre al tiempo que narra, como si de un cuento a lo "Big Fish" se tratase, la primera etapa de la vida del pintor en su Rusia natal antes de su marcha definitiva a Francia.


El joven Chagall es un joven pintor que vive en una pequeña aldea judía en la Rusia revolucionaria. Ajeno a la guerra civil entre comunistas y zaristas, Chagall vive abstraído por su pintura y su amor hacia la hija del rabino con la que planea casarse. Sin embargo, el padre de esta solo permitirá el matrimonio cuando Chagall le demuestre que es capaz de desempeñar un oficio que asegure el futuro de su hija. El pintor, junto a una serie de pintorescos personajes que irá encontrando, se embarcará en la consecución de su objetivo montando una compañía de teatro mientras intenta resolver las tensiones internas entre su pasión por la pintura y el amor a la amada en el marco de una Rusia en guerra que desprecia a los judíos.



Sfar deja volar su portentosa imaginación para construir en torno a la figura de Chagall un cuento simbolista rico en lecturas y humor partiendo de la obra y biografía del pintor ruso, un personaje cuyo origen e inquietudes reflejan importantes puntos en común con los del dibujante francés. Y es que Chagall como Sfar reflejó y exploró en su obra su ascendencia hebraica y, al igual que el francés se ha dedicado además al cine, fue un artista polifacético e inquieto que no solo se dedicó a la pintura sino que probó fortuna en otras artes como el teatro. De este modo, en “Chagall en Rusia Sfar se siente identificado con el protagonista convirtiendo al pintor en vehículo para reflejar sus propias dilemas vitales. De este modo, los seguidores habituales del francés encontrarán ecos en esta obra de buena parte de su producción previa desde las contradicciones en torno al amor y el Judaísmo, que tan bien reflejara en “El gato del rabino” o “Klezmer”, como la fusión de estilo pictórico y vida para reflejar la biografía de un pintor que ya experimentara con éxito en “Pasquin”. En ese sentido, “Chagall en Rusia” es quizás una obra más lograda que esta última, reflejando mediante ese discurso entre lo onírico y la realidad mejor las complejidades de la personalidad de Chagall que si se hubiera ceñido a un tratamiento más realista de la historia.


Además, esa opción le permite a Sfar desarrollar su propia creatividad, integrando con éxito influencias cubistas y fauvistas junto a referencias directas a la obra de Chagall convertido en sujeto y objeto de su propia obra pictórica, haciendo que los distintos planos de realidad y ficción confluyan en un único discurso narrativo. De este modo, Chagall interactúa con personajes como El violista o el Cristo a los que Sfar caracteriza para acentuar diversos aspectos de la personalidad del pintor, o el personaje de Tam El Carnicero, un golem en el más amplio sentido de la palabra, que se convierte en el opuesto al pintor y que representaría la ortodoxia hebraica de su personalidad.



Sfar utiliza una composición de seis viñetas por página a las que saca el máximo partido, recargado cada viñeta para trasladar en lo posible el universo pictórico de Chagall jugando con la composición y las perspectivas, y aprovechando al máximo el admirable tratamiento del color de Brigitte Findalky quién caracteriza perfectamente con colores más oscuros o claros según requiera la historia los sentimientos del protagonista y su especial visión del mundo.


En definitiva, “Chagall en Rusia” devuelve al cómic a un Sfar en magnífica forma tras sus devaneos cinematográficos. Sin duda, uno de los tebeos más destacables del año pasado.

domingo, 29 de enero de 2012

“Amaníaco: Especial Fin del Mundo” de VVAA.


La veterana revista humorística de periodicidad trimestral “Amaníaco” llega al número diecinueve de su tercera época con un especial muy oportuno dados los tiempos que corren dedicado al Fin del Mundo.

A partir de ese punto de partida, los distintos autores con los afamados Jan y Kim a la cabeza aportan sonrisas tanto en las distintas series fijas -en la que destacan la surrealista “Doble Cero”, de Vicente Montalbá, autor además de la portada de esta entrega; los “Drift Boys” de Escoda; la parodia superheroica que no deja de ser “La Amparo contratada”, de Kalytos; y los delirantes “Picapolla y Chocholoco” de C.C. Baxter- junto a otras novedosas como “Los Peketrefes”, de Maribel Carod. El conjunto reúne un plantel variopinto que responde a diversas influencias pero con el denominador común de intentar hacer reír con un humor bastante blanco.

Dentro del buen nivel general que muestra la revista y que poco tiene que envidiar a otras publicaciones más veteranas me ha gustado especialmente por su originalidad gráfica la entrega de “Le pasó a un amigo” de Guimo y Andy, y los excelentes chistes de Kap.
En definitiva, “Amaníaco” sigue con su planteamiento de poner al mal tiempo ponerle buena cara y será difícil no pasar entre sus páginas un buen rato. Echadle un ojo o dos.