Planeta acaba de publicar “1969”, segunda parte de “Century”, la trilogía inacabada que conformará el tercer volumen de ese delicioso pastiche que es “La Liga de los Caballeros Extraordinarios” - si no tenemos en cuenta, claro, el “Black Dossier” todavía lamentablemente inédito en nuestro país por problemas de derechos – que iniciase con “1910” del que ya hablamos por aquí y finalizará con el anunciado "2008" (aunque ahora parece ser que va a ser "2009"), que aparecerá a mediados de 2012 en los países anglosajones.
En esta nueva entrega, una mermada alineación de la Liga formada por Alan Quatermainn, Orlando y Mina Harker regresan a Inglaterra para investigar el regreso del satanista Oliver Haddo y sus seguidores quienes prosiguen con sus planes para el advenimiento del llamado Hijo de la Luna y el Anticristo. En el efervescente Londres de 1969 invadido de hippies y hampones cockneys, los miembros de la Liga deberán afinar al máximo sus embotados e inmortales sentidos para vencer a Haddo y no dejarse distraer por las tentaciones de un mundo en pleno proceso de cambio.

Sin ser evidentemente esta la mejor entrega para iniciarse en la serie al ser el segundo acto de una aventura ya iniciada en 1910 con el primer encuentro de la Liga con Haddo, Moore y O’Neill nos ofrecen un magnífico fresco, cargado de ironía, humor y amor al Londres pop, ocultista y psicodélico de finales de los sesenta en el que se devoraban a bocados todos los placeres mundanos. Si uno de los grandes alicientes de toda la serie es investigar las múltiples referencias que Moore maneja en esta nueva entrega estas se multiplican al abrirse el abanico cultural más allá del ámbito literario para referenciarlo a la música y el cine que durante estos años se potenciaron e industrializaron. Los héroes de Moore deambulan perdidos por esa ciudad libre y fantástica intentando adaptarse a esos nuevos tiempos de libertad y nuevas costumbres que acabarán pasándoles factura, quedando el cliffhanger preparado para la conclusión final de la historia.

Kevin O’Neill en “1969” realiza uno de sus trabajos más completos y exigentes dentro de la serie. El primoroso y detallista dibujante por el que tengo debilidad llena los fondos de la historia con múltiples intrahistorias y variopintos personajes que deambulan por el marco urbano de ese Londres fantástico y esperpéntico captando así su frescura y dinamismo, pequeñas anécdotas mezcladas pero no revueltas con los personajes y la trama principal que sirven de vehículo para mostrarnos la ciudad en todo su apogeo, realizando un magnífico trabajo en la línea de los José Múñoz o Eduardo Risso.

“Century 1969” es un pequeño gran tebeo dentro de la amplia producción de Moore y probablemente una de las mejores entregas de la serie quedando pendiente el enfrentamiento final entre Haddo y la Liga de la próxima entrega. Esperaré impaciente el rencuentro en 2008 (o 2009).






Parece que las malas noticias nunca vienen solas y me entero por los chicos de 



















De este modo, los seguidores habituales del francés encontrarán ecos en esta obra de buena parte de su producción previa desde las contradicciones en torno al amor y el Judaísmo, que tan bien reflejara en 






















