viernes, 17 de febrero de 2012

“The Umbrella Academy: Suite Apocalíptica”, de Gerard Way y Gabriel Bá.




A mí lo que más me gustaba del Monstruo de Frankenstein cuando era pequeño era el concepto que manejaba el buen doctor de a partir de trozos muertos hábilmente zurcidos insuflar nueva vida a un nuevo ser completamente remozado – bueno, no le salió guapo, pero es que la cirugía estética no se había inventado y, además, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra…- con personalidad propia.




Esto viene porque tras leer el cuidado tomo en que Norma Editorial ha reeditado el primer arco de “The Umbrela Academy” – con el que enmienda su malísima y cara primera edición, por cierto- el guionista y cantante Gerard Way debía pasarle lo mismo ya que “The Umbrella Academy” es un cómic ecléctico y referencial en el que sinteitiza buena parte de las más altas cotas del género superheróico en las últimas décadas y las remoza – a esto ayuda muchísimo el consistente estilo cartoon del brasileño Gabriél Bá ("Daytripper")- en una historia de apariencia novedosa ideal para el disfrute de lectores noveles y veteranos.

En este primer arco de la serie, asistimos al reencuentro de los miembros supervivientes del supergrupo conocido como The Umbrella Academy cuando se reúnen en el funeral de su antiguo mentor el profesor Hargreeves quién los reclutó, adoptó y educó desde niños para convertirlos en superhéroes. A raíz de la muerte de uno de sus miembros y debido a sus disensiones internas el grupo se disolvió pero cuando uno de los hermanos manifiesta un poder que puede provocar el Apocalipsis The Umbrella Academy se volverá a reunir para neutralizar su amenaza.

Como decía, Gerard Way orquesta un tebeo eminentemente referencial y toma como modelo a los mejores. Es difícil no identificar en las características de algunos personajes y las características del grupo original referencias a los mejores tiempos de las series mutantes guionizadas por Chris Claremont o de esa rompedora obra que fue “Doom Patrol” de Morrison -no en vano este firma el artículo introductorio- e incluso no se corte en incorporar guiños y homenajes al “Watchmen” de Moore. El tratamiento de Way es quizás más oscuro e irónico aprovechándose del tiempo transcurrido y adapta esos conceptos al nuevo milenio con un desarrollo de la trama trepidante en el que no deja lugar a la reflexión y deja la puerta abierta a desarrollar distintas tramas futuras.

En el aspecto gráfico, Way se aprovecha de la excelente labor del brasileño Gabriel Bá en solitario quien sin el apoyo de su gemelo se muestra como un excelente dibujante de estilo cartoon capaz de plasmar toda la imaginería ideada por Way con elegancia y claridad expositiva a pesar de los continuos flashbacks en que se desarrolla la historia. El trabajo de Bá, a la estela de los Allred, Breygfole, Mignola o Cooke y beneficiado por el coloreado de Dave Stewart, es una buena noticia y espero que continúe mucho tiempo.

The Umbrella Academy” no es una obra innovadora, no aporta ningún concepto nuevo ni rebosa una originalidad que vaya a revolucionar el género superheróico pero si renueva de forma fresca y original el modo en que presenta una historia que a los más veteranos evocará otros tebeos y otros tiempos. Un tebeo comercial, digno y entretenido que si ha sido tan ensalzado ha sido por lo poco que tiene que ofrecer el anquilosado género superheroico en los últimos tiempos. La nueva edición está bastante bien ya que aparte de incorporar las fantásticas portadas de James Jean incorpora un par de pequeñas historias promocionales y abundante material complementario.

jueves, 16 de febrero de 2012

Traducción de una entrevista realizada a Gary Friedrich en 2009 en la que explica el origen del Motorista Fantasma (y otros).



HH: Apareciste con la nueva ola de escritores Marvel tras que Stan Lee contratara a Roy Thomas en torno a 1965, ¿Correcto?

GF: Roy y yo somos de Jackson, Misuri, unas cientos de millas al sur de San Luis. Roy fue a Nueva York primero y me recomendó poco después.

HH: Pero no empezaste a trabajar para Marvel directamente, ¿hiciste algún trabajo para Charlton Comics primero?

GF: Realicé algún trabajo de freelance para el editor de Charlton Dick Giordano y también escribí para una compañía de chicles el texto de su colección de cromos de Tarzan.

HH: ¿Cromos de Tarzan? Tremendo! No lo sabía.

GF: Finalmente, empecé a trabajar para Marvel en Septiembre de 1966.

HH: Cuando estabas en Charlton hiciste algo para The Ghostly Tale pero también trabajaste en alguno de los cómics de superhéroes de Steve Ditko.

GF: Blue Beetle. Realicé los diálogos para los cómics originales de Blue Beetle.

HH: ¿Cómo era por entonces trabajar con Ditko?

GF: La mayoría de las veces escribía directamente los guiones para Ditko, pero en Blue Beetle, tenía reuniones con Steve donde él me detallaba la trama y me daba unas indicaciones generales. Luego se cargaba las tramas con sus dibujos y yo seguía adelante y escribía el diálogo.

HH: La reclusión de Ditko es legendaria y tú eres una de las pocas personas que actualmente le ha visto en carne y hueso

GF: :RISAS:

HH: Cuándo fichaste por Marvel, empezaste en los títulos del Oeste, ¿verdad?

GF: Hice los títulos del Oeste, pero realmente empecé en Millie the Model primero. Stan (Lee) nos hacía a todos empezar en Millie. Luego pasé a los cómics del Oeste, Sgt Fury , despues The X-Men. Escribí todos los personajes Marvel de aquel período en un momento u otro.

HH: Al buscar tu nombre en una base de datos de cómics para preparar esta entrevista, noté que prácticamente todo título Marvel de la Silver Age tenía una entrada realizada por ti. De hecho, recuerdo como una de mis primeras experiencias como comprador de comics esos packs con tres cómics Marvel que incluía Hulk #153, el número donde capturan a Hulk y le someten a juicio. Matt Murdock es su abogado. Me encantaba ese cómic cuando era crío y estaba fascinado con descubrir quiénes eran todos esos héroes que testificaban a favor y en contra.

GF: Escribí muchos episodios de Hulk. Fui el primer tipo en escribir Hulk después de Stan. Cuando Hulk acabó teniendo su propio título otra vez (Incredible Hulk #102) le sustituí.

HH: Creaste al Motorista Fantasma y al Hijo de Satan, ¿verdad?

GF: …Y también a Phantom Eagle.

HH: ¡ No me había dado cuenta de eso!

GF: Lo creé con Herb Trimpe. Hicimos un episodio (Marvel Superheroes #16), y, luego por supuesto Herb y yo creamos a Hijo de Satán también.

HH: ¿A qué título le tienes un cariño especial?

GF: Hice tanto Sgt. Fury que era casi como mi compañero de habitación. Nick (Fury) y yo hemos mantenido una estrecha relación a través de los años. Tengo un cariño especial por Sgt. Fury.

HH: ¿También hiciste algún trabajo con los personajes de Jack Kirby creó para Topps?

GF: Bombast. ¡Un episodio!. Creía que les esperaban cosas mejores, pero nunca pasaron.

HH: He visto referencias en Internet a algunas novelas que has escrito.¿Qué puedes contarnos sobre eso?

GF: Escribí una novela del Oeste sobre un cantante country para una pequeña editorial de libros de bolsillo. Hice una enciclopedia sobre Country y Western con Len Brown y otra sobre rock and roll y también un libro de preguntas sobre rock and roll

HH: Parece existir cierta confusión sobre los orígenes del Motorista Fantasma. Existe un precedente de Motorista Fantasma que hiciste para Skywald llamado Hell Rider, y luego había un villano llamado Stunt Rider que tú y Roy introdujisteis en Daredevil. ¿Puedes aportar alguna luz sobre qué personaje apareció primero y cómo apareció el Motorista Fantasma?

GF: Personalmente no recuerdo ese villano, “Stunt Master” creo que se llamaba. Roy parece ser que lo creó para un episodio de Daredevil que yo guionicé pero él no tuvo nada que hacer con el Motorista Fantasma. Había estado pensando en la idea del Motorista Fantasma desde hacía tiempo.

HH: ¿Hell Rider apareció primero?

GF: Hell Rider apareció primero. Sol Brodsky (editor de Skywald) me llamó y quería que hiciese algo para él. Le dije que no me importaba hace un motociclista para él. No quería ofrecerle mi idea del Motorista Fantasma sobre como Skywald estaba yendo y no quería desperdiciar mi gran idea con ellos si las cosas no salían bien. Reservé el Motorista Fantasma y surgió esa cosa disparatada cosa llamada Hell Rider.
HH: ¿Y el debut de Hijo de Satán fue por entonces también?

GF: Stan tenía la idea de que quería un personaje llamdo Hijo de Satán. No tenía idea de por qué ni donde aparecería. Realmente tenía el nombre y quería que creásemos un personaje basado en eso. Adivino lo que bullía en su mente. Dijo “Quiero un titulo llamado Hijo de Santán. ¡Hazlo!”.

HH: “El Exorcista” y “La semilla del diablo” estaban de moda entonces, e imagino que algo tendrían que ver con ello.

GF: Así que nosotros introdujimos el personaje de Damien Hellstrom en la series del Motorista Fantasma para comenzar.

HH: Muchas gracias por tu tiempo, Gary. Fue un placer reunirme con una de las superestrellas del viejo bullpen de Marvel.

GF: De nada.

(Desgraciadamente, el veterano Gary Friedrich vuelve a estar de moda como consecuencia del juicio que entabló con Marvel por la autoría del personaje del Motorista Fantasma y la consiguiente participación en los beneficios de las películas sobre el personaje. Friedrich ha perdido ese juicio y Marvel le demandó por el beneficio obtenido por Friedrich dibujando comissions en los salones de los personajes que “no” creó para la Casa de las Ideas. Friedrich está en la ruina y Neal Adams y otros se están movilizando para intentar echarle una mano y que no pierda su casa. He traducido esta entrevista que Wayne Bertsch le realizó en el 2009 y en la que Friedrich aporta bastante información sobre la creación del Motorista Fantasma y otros personajes que ahora parece ser “no” creó. Me parece un final muy triste para todo un artesano de la vieja Marvel pero los tiempos han cambiado y ahora en Marvel precisamente no impera el romanticismo… Suerte, Gary).

miércoles, 15 de febrero de 2012

Big Culo Day 2012: Horacio Altuna.


Quizás será porque todo el mundo tiene uno, pero ajeno a las crisis y depresiones como cada 15 de Febrero Jotace ha dado el culatazo de salida al evento blogosferico más consolidado: el Big Culo Day. Un año más me sumo a la fiesta dedicado a un único artista. El autor que he elegido este año es el gran maestro hispanoargentino Horacio Altuna. Que lo disfrutéis.

John Severin (1921-2012).


Hace unos días nos ha dejado a la edad de noventa años John Severin, firma legendaria del cómic norteamericano.
Los que son más o menos de mi generación nos enteramos de la existencia de John Severin porque era el hermano de Marie, una de las primeras mujeres dibujantes pionera del género superheroico. Pero, poco a poco, e indagando más allá de nuestras primeras filias marvelitas fuimos descubriendo que John era mucho más que el hermano de Marie cuando descubrimos sus publicaciones en las revistas Warren publicadas por Toutain.
John Severin desarrolló una larga y fructífera carrera (¡¡ empezó a publicar a los diez años!!) pasando prácticamente por las mejores editoriales norteamericanas en sus mejores momentos, manteniéndose en la brecha hasta hace relativamente pocos años siendo especialmente popular por sus trabajos en las revistas “Cracked” y “MAD” de las que fue miembro fundador.
Severin trabajó para E.C., Warren, Marvel o DC realizando tareas tanto de dibujante titular como entintador. John fue un dibujante elegante y versátil capaz de desenvolverse en todo tipo de género, destacando especialmente en el bélico del que fue un maestro (“Frontline Combat”, “Blazing Combat”), la Fantasía Heroica (“Kull”, “Conan”), Western (“Kid Colt”, “Rawhide Kid”) superheroico (“Hulk”) o Terror ("Eerie", "Creepy").
Por suerte, buena parte del trabajo de John Severin está publicado en España –menos sus trabajos para las revistas humorísticas, claro-recuperado en nuevas ediciones. Y es que John fue mucho, mucho más que el hermano de Marie.
D.E.P.

martes, 14 de febrero de 2012

“¡Pussey!”, de Dan Clowes.

Tras leer el otro día “Wimbledon Green” me quedó el runrún del recuerdo de la ácida obra de Clowes. Y, efectivamente tras su relectura, es inevitable encontrar puntos en común entre la nostálgica visión de Seth y la ácida sátira que Clowes desarrolló en “Eightball” en torno a la industria y los aficionados del cómic unos cuantos años antes.

Dan Pussey es un freak decidido a convertirse en un gran dibujante de cómics. Lo mismo da que sea un inadaptado social alejado de la realidad o que nunca haya sido capaz de salir con una chica. Su única ilusión en la vida es publicar sus dibujos y ser un respetado profesional del mundillo para fardar delante de fans capullos en los salones y convenciones. Para ello, el infeliz Pussey entrará en contacto con Doc Infinity, reputado y astuto editor que lleva en el negocio de los comics, que le guiará en su objetivo aunque ello suponga explotar su talento.

Es curioso realizar la comparación de cómo “Wimbledon Green” y “¡Pussey!” abordan la (auto)crítica humorística al mundillo del cómic desde enfoques diferentes. Existe una misma preocupación de contenido para mostrar lo obsesivo de los aficionados y coleccionistas, los desmanes históricos de la industria frente a los artistas o el posicionamiento personal de ellos mismos pero mientras que el estilo de Seth es fantasioso y amable, casi naif y cercano a las fábulas de Tim Truman o Roald Dahl, el de Clowes es una sátira descarnada y salvaje aferrada a la realidad mostrando, mediante su estilo deforme y feista, las miserias del medio. Mientras Seth se mimetiza y se introduce en la historia a través del personaje de Joseph, uno de los coleccionistas con los que rivaliza Wimbledon y en el que resulta sencillo reconocerle y reconociéndose como parte de ese mundo, Clowes desde las primeras páginas asume el distanciamiento de su alter ego Pussey con el que se cruza el joven Clowes en la calle al inicio de la historia decidido a realizar un tipo de cómic alejado de las cloacas del medio a las que acabará destinado al pobre Pussey.

En “¡Pussey!”, editado por La Cúpula hace ya unos años como obra unitaria, Clowes denuncia todas sus frustraciones en torno a la industria del cómic de las que es víctima el inocentón de su protagonista frente a las maquinaciones cínicas de Doc Infinity, villano de la historia que con su astucia y cinismo lleva desde los inicios de la industria del cómic book enriqueciéndose del esfuerzo del trabajo de los artistas de cómic, un personaje que acaba robando buena parte del protagonismo al personaje principal.

Si podéis, tras leer “Winbledon Green” creo que no está de más volver a “¡Pussey!", ya que son dos obras que se complementan a la perfección. Dos obras que desde la independencia y la diversidad de estilo de sus autores tratan temáticas similares llegando a parecidas conclusiones por caminos diferentes. Otra cosa es que esas temáticas interesen a alguien más allá de los aficionados y artistas de cómics pero eso será materia para otra entrada.

lunes, 13 de febrero de 2012

Imperó la cordura en el juicio a Tintin.

Manda huevos que aquí el amigo de la foto no tuviera mejor cosa que hacer en 2007 que darse bombo presentando una demanda denunciando el racismo de “Tintin en el Congo”, el segundo álbum de las aventuras protagonizadas por el reportero del tupé aparecido en 1946, aunque las primeras versiones sean de los años treinta y que se desarrollaba en la por entonces colonia belga.

Una cosa como de cajón pero que si la Corte Belga hubiese estimado la demanda podría haber abierto la veda a juzgar con retroactividad la mayor parte de la literatura –por no hablar del cómic o el cine- anteriores para amoldarlos a unos mal entendidos principios contemporáneos de corrección política y reinterpretación de la historia.

El tribunal ha estimado en su sentencia que el álbum obedece a las circunstancias de la época colonial en que se creó y que no había pruebas que Hergé pretendiese incitar al racismo.

“Es claro que ni la historia ni el hecho que se ha puesto en tela de juicio tiene como objetivo crear un ambiente intimidante, degradante, hostil o humillante”, dice la sentencia.

Eso sí, el menda –no pienso dar su nombre- piensa seguir recurriendo…y haciéndose fotos con el álbum en las manos, imagino.

(Fuente: 999).

“Wimbledon Green”, de Seth.


Acaba de publicar Sins Entido en una bonita edición “Wimbledon Green”, obra que había quedado descolgada en la producción de ese interesante autor que es el canadiense Seth. Un tebeo divertido e irónico, que hará las delicias de todos los buenos aficionados al cómic aunque dudo acerca del interés que pueda suscitar más allá de los estrechos límites del mundillo. Pero, bueno, esa reflexión quizás sea materia para desarrollar en la entrada de mañana o pasado.

En “Wimbledon Green”, Seth recrea a través de los testimonios y reacciones de terceras personas un retrato del personaje homónimo, un orondo y relamido coleccionista de cómics antiguos que se jacta de ser el mayor coleccionista de todos los tiempos y del que pocos datos se saben. Wimbledon saltó a la fama entre los coleccionistas y libreros al hacerse con una excelente colección de tebeos antiguos de la Golden Age, y despierta la admiración y envidia de los aficionados tanto por sus conocimientos enciclopédicos como por su tenacidad para hacerse con gangas en los lugares más insospechados.

Los detractores de Seth podrán considerar “Wimbledon Green” como una obra menor de cabezones parlantes y, en cierto modo, probablemente lo sea, pero creo que sería injusto restar mérito a la habilidad como narrador de Seth para engarzar con aparente sencillez el complejo y sutil puzzle de testimonios y anécdotas que conforman el retrato del protagonista de esta historia y, aunque abuse de la concatenación de pequeñas viñetas durante buena parte del tebeo en las que apenas cambia la expresión de los personajes como también hiciera en la posterior "George Sprott 1894-1975", a la manera aprendida de un Chris Ware al que por cierto dedica la obra, también es verdad que Seth logra divertir al lector con las peripecias del protagonista, sus problemas de identidad, el extraño universo de personajes tan estrafalarios como él mismo que le rodean y el catálogo de cómics nunca escritos que, como un Borges viñetero, presenta, sin renunciar por ello a sus características obsesiones sobre la nostalgia de una época pasada mejor no vivida pero idealizada y el transcurso del tiempo tan características a su producción.

El gran mérito de “Wimbledon Green” es precisamente esa cualidad de Seth para hacer parecer sencilla y casi intrascendente una historia de elaboración compleja en la que se engarzan historias y testimonios dentro del discurso principal para acabar construyendo una obra uniforme que no deja de ser una crítica ácida al mundillo que rodea a los Cómics y a sí mismo, al poder rastrear en algún personaje un émulo del propio autor, enmascarando la deprimente temática que le obsesiona dentro de un interesante ejercicio de catarsis personal.
En definitiva, superficialmente, “Wimbledon Green” no deja de ser un tirón de orejas cariñoso al endogámico mundillo del cómic, los fans, los autores, las convenciones y los coleccionistas que lo conforman por uno que se sabe un elemento más de ese negocio, y, en el fondo, una reflexión lograda sobre el transcurso del tiempo y lo superfluo de cómo lo malgastamos ideada por un observador tan sutil como exquisito como para mostrar sus flaquezas y demonios personales. Un pequeño gran tebeo.

domingo, 12 de febrero de 2012

Gil Kane, un visionario.

No veo por qué necesariamente los cómics tienen que estar limitados. Tampoco creo que debamos eliminar los cómics de super-héroes, o eliminar algo que ya tenga un público, o algo que tenga interés. Otra cosa, y esta es bastante peor, es que todo el mundo que contratamos para el medio son seguidores del mismo. Reclutamos a todo el mundo entre las bases de fans. Los fans crecen sin hacer otra cosa que leer cómics, leer material que se parece a los cómics, ven películas que parecen cómics, y todo lo que quieren hacer a la primera oportunidad que tienen es dibujar cómics como siempre se han estado haciendo. Y ese es el tipo de personas que se contratan en este negocio.

(Este párrafo pertenece a una charla en la que participó Gil Kane a principios de los ochenta publicada en “Comic Journal” y traducida por Frog2000 aquí. Más allá de los interesantes comentarios de Kane sobre distintos autores, todo lo que comenta sobre el medio y todo lo que le rodea es básicamente aplicable al momento actual. ¿Tan lentamente evoluciona el cómic?).

sábado, 11 de febrero de 2012

A Bill Sienkiewicz le gusta Dio.

Entre las portadas que Sienkiewicz ha realizado para distintos grupos musicales me gusta especialmente este bestial lobo que realizó para el álbum recopilatorio “The very beast of Dio” en el año 2000.

Conocida es la larga y fructífera carrera del difunto Ronnie Johnny Dio, quién antes de fundar la banda que llevó su nombre en 1983 ya había pasado por otras tan emblemáticas y señeras del Heavy como Elf, Black Sabbath o Rainbow.

No sé puede decir tampoco que para el bueno de Sienki dibujar lobos resultase algo complicado teniendo en cuenta la licantropía de uno de los personajes que contribuyó a labrar su fama dentro de la industria de los cómics. Me estoy refiriendo, claro, está, a la lobuna Rahne Sinclair, la Loba Venenosa, de “Los Nuevos Mutantes”.

Para acabar, os dejo uno de los grandes temas de Dio incluidos en el recopilatorio, el ya clásico “Holy Diver”:

viernes, 10 de febrero de 2012

“Contraluz”, de Thomas Pynchon.

Sin prisa y sin pausa me he leído la penúltima novela de Thomas Pynchon, “Contraluz”. Novela monstruosa en su acepción más freak que hará desarrollar los bíceps a aquellos que se animen con ella en su soporte de papel y en algún momento seguro que provocará el consumo masivo de aspirinas a todos los que acepten el reto que el esquivo escritor plantea entre sus páginas.

Y es que en este monumental ejercicio de literatura farragosa que es “Contraluz”, Pynchon plantea una enorme diversidad de temáticas y personajes que se entrecruzan e interactúan en la convergencia difusa entre el steampunk y el realismo mágico a la (norte)americana para a modo de alucinada corte de los milagros ofrecer un esperpéntico paseo por la Historia mundial desde finales del XIX al período de Entreguerras en clave de desquiciante pulp conspiranoico. Una novela impresionante en la que convergen apretados todos los personajes arquetípicos de cultura popular que a servidor le fascinan más alguno de propina –sabios locos, anarquistas, vaqueros, coquettes, magos, pilinguis, traficantes de armas, espías, detectives, terroristas, mineros y monjes ermitaños son solo unos cuantos ejemplos- que por las más variadas localizaciones del mundo se pasean en un constante trajinar de encuentros y desencuentros.

Esta, como todas las novelas de Pynchon, no es para los regurgitadores de bestsellers tópicos ni los admiradores de la sencillez expositiva. La ausencia de una trama central que sirva de hilazón a la historia obliga al lector a un constante esfuerzo de memoria para retener el enorme caudal de personajes, datos y referencias imaginadas con que bombardea el autor en un ejercicio único de literatura por literatura exclusivamente disfrutable para los pocos que realmente valoren todavía el placer de la lectura y su fuerza evasiva, perdiéndose en los mil y un recovecos de sus delirantes tramas.

El verdadero poso de “Contraluz” es disfrutar del enorme caudal de erudición que atesora Pynchon, en buena parte cultura de derribo que empaqueta con originalidad para reivindicar las mil y unas maneras que la baja literatura de género marginada por los académicos y críticos que todo lo saben y, como si fuese uno más de sus héroes libertarios enfrentado a los malvados villanos capitalistas que en poco se diferencian de los reales, lanzarles un misil a la línea de flotación. Pynchon toma toda esa materia prima salvaje y caótica valorada solo por unos pocos freaks para crear un producto manufacturado a la altura del aplauso de las doctas mentes preclaras de la inteligentsia de la que lleva huyendo medio siglo y que seguramente no habrá pasado de sus primeras páginas pero no le escatimarán premios y lisonjas.

Misión cumplida, señor Pynchon. Gracias por reírse de todos y con todos regalándonos un nuevo ejercicio de posmodernidad evasiva que trasciende las novelas de usar y tirar en las que se inspiró para que todos los que valoramos toda esa literatura de segunda y el friquismo bien entendido disfrutemos con el guiño de más de mil trescientas páginas que es esta novela de primera. Ahora, ¿Quién es el guapo que se atreve con una adaptación al cómic?...

jueves, 9 de febrero de 2012

“Revolver”, de Matt Kindt.





Estoy seguro que uno de los mejores tebeos publicados en este 2012 va a ser la última obra de Matt Kindt que acaba de publicar Norma Editorial,Revolver”, una claustrofóbica obra de misterio y ficción en la que Kindt explora los límites de la cordura y la locura.

Sam es un mediocre reportero, despreciado por su jefa y aislado de sus compañeros, en un periódico de St Louise en el que ha conseguido su puesto de trabajo gracias a la recomendación de su novia y compañera Mónica. Un día, inexplicablemente, Sam despierta en una realidad diferente en la que ha de luchar por sobrevivir en unos Estados Unidos en desintegración como consecuencia de una serie de catástrofes naturales, la gripe aviar y una serie de atentados terroristas. Saltando a su pesar de una realidad a otra, Sam intentará entender si está loco o es víctima de un fenómeno inexplicable buscando a Verve, el misterioso sujeto que parece poseer todas las claves del misterio, al tiempo que intenta decidir en cuál de los dos mundos es más feliz.
Si en la recomendable “Superspy”, Kindt daba casi más importancia a la forma que el fondo en una original historia de espías, en “Revolver” pone todos los hallazgos estilísticos aprendidos en sus anteriores trabajos en el desarrollo de una absorbente historia de misterio con ribetes kafkianos en los que se pregunta en torno a la trascendencia del hombre contemporáneo, alienado en trabajos y relaciones en ocasiones carentes de sentido. De este modo, “Revolver” se puede relacionar con facilidad con la biografía de Phillip K. Dick (no en vano el autor hace un guiño al escritor en la obra cuyo protagonista tiene un problema parecido a las visiones que sufría Dyck), el cine de Nolan en los últimos tiempos y se encontraría en la tradición de una temática que nunca ha sido ajena a la Literatura clásica (“Alicia en el país de las maravillas” o “Un yankee en la corte del Rey Arturo”) ni a la Ciencia Ficción (“Una mirada en la oscuridad” del mismo Dick) o la Fantasía (la serie de novelas de “Crónicas de Thomas Covenant El incrédulo” de Donaldson). Kindt incorpora a la trama elementos de misterio y crítica social con lo que acaba desarrollando un interesante thriller psicológico en el que la realidad y la fantasía se entremezclan.

El gran mérito de Kindt está en el desarrollo de la historia demostrando una interesante variedad de recursos como narrador y aprovechando las posibilidades únicas del cómic frente a otros medios. Con un estilo muy esquemático, Kindt diferencia entre las dos realidades alternando entre el rojo y el azul las dos realidades de la historia, desarrollando las diferentes tramas en paralelo para conformar una historia única y pasando de una a otra a través de sutiles y elegantes transiciones mientras juega constantemente con las perspectivas. Especialmente original resulta como Kindt ha convertido la anódina numeración de página en un elemento caracterizador más de la historia incorporándolo a modo de teletipos de fondo que añaden un punto de más de confusión a la realidad(es) en las que vive el protagonista.

En definitiva, “Revolver” es un tebeo realizado por un autor en plena madurez que maneja con habilidad las herramientas del medio para construir a partir de una historia de género una aguda reflexión crítica acerca del hombre contemporáneo sin tener que aburrir por ello al lector. De lo mejorcito que he leído últimamente.