viernes, 13 de enero de 2012

“Habibi”, de Craig Thompson.




Estas fiestas por fin he encontrado unos cuantos momentos de asueto para ponerme con calma a leerla última obra de Craig Thompson, la ciclópea “Habibi” que publicó Astiberri a finales del año pasado en un estreno internacional coordinado con otras editoriales europeas y norteamericanas. “Habibi” es una obra ambiciosa como pocas, que enrocará aun más en sus posiciones a los defensores y detractores del autor, gustando a los ya convencidos por anteriores trabajos de Thompson y aborrecible por aquellos que directamente no les gustaron y que no deberían ni acercarse a la misma dado su elevado precio. Más allá de las posiciones extremas, “Habibi” es la obra más ambiciosa de Thompson, en la que pretende equilibrar el relato de una historia abiertamente de ficción con sus propias obsesiones personales conocidas ya por trabajos anteriores siendo precisamente esas dos pulsiones la que hace de “Habibi” una obra irregular.

La historia se sitúa en un imaginario país islámico donde la pequeña Ooma es casada por su padre con hombre mucho mayor. Raptada y vendida a unos traficantes de esclavos, escapan al desierto junto a un pequeño niño negro llamado Zam con el que se lleva nueve años al que cuidará y educará procurando todo contacto con el resto de la humanidad salvo para conseguir provisiones. Cuando Ooma y Zam se ven obligados a separarse y reintegrase a la “civilización” llevarán vidas completamente diferentes hasta que, ya adultos, se produce el ansiado reencuentro.
Nadie puede negar de la enorme sensibilidad y talento de Craig Thompson al que en “Habibi” une la voluntad del autor de acercar la rica cultura e imaginario musulmán al lector sin abandonar por ello sus propios intereses y obsesiones personales integradas como un elemento más en el discurso narrativo de la historia para construir una parábola moderna con aires dickensianos que aglutina por un lado la denuncia de las desigualdades sociales en las sociedades árabes con el anhelo del amor verdadero de unos protagonistas presos de sus soledades, incomunicaciones y desencuentros.

El problema surge cuando todo ese revoltijo de ideas quedan difuminadas a lo largo del discurso de la novela-río que es la obra debido a las disgresiones continuas y los ensimismamientos de Thompson demorándose en pequeñas historias y detalladas descripciones de elementos cabalísticos y ortográficos que poco o nada aportan a la trama principal restando protagonismo a la obra en pos a su propia condición de autor, imponiendo su propia personalidad sobre la historia y los personajes. Probablemente consciente de esa dispersión de intereses, Thompson ha querido jugar con la estructura de la historia dotando al mismo de una organización a lo Mil y Una Noches para insertar esas historias a lo largo del relato principal estableciendo distintos niveles de lectura pero restando uniformidad y coherencia a una historia que podía haberse resuelto en doscientas páginas menos o extendido a lo largo de otras doscientas más.

Como consecuencia de esa falta de unidad, “Habibi” alterna momentos hermosos en que el autor hipnotiza al lector con la magia de sus imágenes y su enorme sensibilidad mientras que en otros aburrirá incluso al más devoto de sus admiradores.

En el aspecto gráfico, “Habibi” es una obra más que notable en la que Thompson muestra su innegable habilidad como dibujante especialmente dotado para la creación de imágenes y metáforas cargadas de simbolismos. En esta obra, en concreto, se ha documentado especialmente a través de los pintores franceses del movimiento romántico del XIX que hicieron del Orientalismo una de sus temáticas mas habituales incorporando homenajes a pinturas como “El Baño Turco” o “El Pobre Pescador” en sus viñetas. Thompson maneja a la perfección multitud de registros jugando con su estilo para pasar del cartoon y la caricatura al realismo con una facilidad pasmosa solo comparable a un maestro tan lejano como el clásico mangaka Osamu Tezuka para reflejar la comicidad y el drama siendo quizás “Buda” la obra con la que más similitudes pueda guardar “Habibi” en ese aspecto. También se puede encontrar quizás otra fuente de inspiración en los clásicos dibujantes de Disney como Carl Banks o Floyd Gottfredson.

Y es que las referencias manejadas por Thompson no se limiten quizás tan solo a autores clásicos como Tezuka o la escuela Disney sino también a otros más modernos como Burns y los Hernández Bros. cuyos recursos adapta en beneficio propio.

Ausente esa capacidad para la empatía que tenían sus otras obras, quizás “Habibi" irritará a los lectores más destemplados así que aviso para que nadie se lleve a engaño si no le gusta. “Habibi” es una obra talentosa y personal enmascarada bajo una parábola moralizante, llena de buenas intenciones pero excesivamente dispersa y confusa en sus objetivos y quizás por ello no conecte tan íntimamente con el lector como la crónica autobiográfica que era “Blankets”, obra con la que comparte parecidos objetivos pero mucho menos redonda, o con el que todavía para mí es su mejor trabajo la maravillosa y sutil “Adiós Chunky Rice”. Con todo uno de los tebeos más interesantes del año pasado.

El cartel de la 30 edición del Salón del Cómic de Barcelona de Paco Roca.

A través de La Canción de Tristán descubro el cartel para la edición del Salón de Barcelona de 2012, firmado por el omnipresente Paco Roca.

El cartel me parece muy bonito y acertado, ya que rompe un poco con la rutina de lo que suelen ser los carteles de los salones de cómic que por lo general muestran personajes icónicos del noveno arte y algún monumento representativo de la ciudad de turno, para dar primacía a lo que debe ser lo más importante en todo buen Salón, en mi opinión (otros pensarán que ha de ser un sitio para hacer negocios, cerrar contratos y demás), un punto de encuentro y convivencia entre los autores y los lectores con el nexo común de las obras compartidas.

Un detalle que el observador Roca haya reivindicado precisamente los que son los dos elementos imprescindibles para que esta historia de los cómics funcione y muchas ocasiones parece olvidarse: autores para crearlos y lectores para disfrutarlos. Hay radica la magia y el resto debería de ser secundario (aunque no lo sea).

jueves, 12 de enero de 2012

Mariano Ayuso (1928-2011).

Parece ser que ha muerto Mariano Ayuso, pionero en la divulgación y estudio del cómic en España con innumerables revistas, escritos teóricos y librerías especializadas.

Sin embargo y a pesar de esa inmensa labor previa, los que nos iniciamos en esto de los cómics de una manera consciente en los ochenta con los famosos Cómics Forum le recordaremos siempre como el Profesor Osuya, encargado de los correos del lector en las series de “Conan” y “Thor” siendo probablemente, junto a BWS, Buscema y Thomas, uno de los principales culpables de mi afición por la creación de Robert E. Howard.

A Ayuso fue el primer "correero" que identifiqué –el juego de palabras del apellido no era muy complicado de resolver y siempre pensé, no sé muy bien con qué razonamiento infantil, que frecuentaba o era copropietario de el “Madrid Comics” del Paseo de Santa Maria de la Cabeza en el que me dejaba buena parte de mis escasos dineros de adolescente. Siempre me quedé con la duda.

En fin, gracias por los buenos momentos, Profesor Osuya.

D.E.P.

miércoles, 11 de enero de 2012

“Astérix: La Gran Colección”, de Goscinny y Uderzo.

La verdad es que yo era uno de los que había perdido la esperanza de ver alguna vez publicadas en condiciones “Las aventuras de Astérix y Obélix en España pero, mira tú por donde, una de las más destacables noticias que nos dejó el pasado2011 a todos los aficionados al buen cómic fue el inicio de la publicación por fin en España de “La Gran Colección” por parte de la editorial Bruño/Salvat que en Francia se inicio hace unos ya unos añitos y está a punto de finalizar. Y es que parecía mentira que año tras año desde hace varias décadas la misma Salvat continuasen sacando una y otra vez la terrible edición que todos conocemos y que, de hecho, están volviendo a distribuir de nuevo en kioscos. Sé que a más de un librero especializado no le ha hecho demasiada gracia de momento esta noticia pero, que queréis que os diga, es comparar cualquiera de los cuatro álbumes publicados hasta ahora con las ediciones anteriores y no hay color.

No sé si será una exageración pero “La Gran Colección” para los aficionados a estos cómics es como cuando se lleva a cabo la restauración de un cuadro y bajo las capas de suciedad se descubren nuevos matices y detalles. La nueva edición en un formato algo más grande del habitual abandona la execrable rotulación mecánica de sus precedentes y la traducción de Víctor Mora uniforma los nombres de los personajes y lugares eliminando las numerosas erratas y el nuevo recoloreado le otorga un nuevo realce eliminando los numerosos errores.

La edición sigue un orden cronológico y en esta primera tacada se han publicado los cuatro primeros álbumes –“Astérix, el galo”, “Astérix y la Hoz Mágica”, “Astérix y los godos” y “Astérix gladiador”-, álbumes estupendos realizados por el dúo Goscinny y Uderzo que, sin embargo, no alcanzan la altura todavía de los posteriores. Con todo, sigue siendo un placer comprobar que la gracia e ironía de los guiones de Goscinny se mantiene e incluso se ve incrementada por el ya destacado trabajo de restauración de los dibujos de Uderzo.

Cada álbum incluye, además, como extras reproducciones de los originales y las primeras publicaciones en distintos países.

Ya no hay excusa para hacerse por fin con una edición en condiciones de la que es sin duda una de las series imprescindibles del cómic europeo.

Joe Simon, creador del género romántico.

¿Cómo se te ocurrió la idea de crear los “cómics románticos”?

SIMON: Fue algo obvio. Estaba en el Servicio y se estaban vendiendo muchos “Boy Commandos y “Donald Ducks”, ya sabes, todo ese tipo de material. Y empecé a mirar a mi alrededor, y vi a esas chicas que estaban leyendo ese mismo material, y pensé, “Realmente, en esos cómics no hay nada para ellas”. Recuerdo que mi padre y mi hermano solían leer aquellos libros románticos auténticos, y en un momento dado enviaron una historia a un concurso. [Se ríe] Mis padres, que no tenían ningún tipo de habilidad para la escritura, se sentaron y empezaron a escribir su propia historia romántica. Y pensé: “Bueno, eso también podría convertirse en un comic-book”. Nos habría gustado que sonase un poco pornográfico para la época, o por lo menos que fuera algo que pasase por tal, pero en realidad era algo muy inocente, estaba orientado a las quinceañeras. Así que de ahí me vino la idea.

(Frog2000 sigue con la tercera parte de su traducción de la jugosa entrevista al recientemente fallecido Joe Simon originalmente publicada en “Alter Ego 76”. No tiene desperdicio y se puede leer completa aquí).

martes, 10 de enero de 2012

“Los Vengadores: La Búsqueda de Hulka”, de Geoff Johns, Scott Kollins y VVAA.


Continua la reedición por parte de Panini de la corta etapa de Geoff Johns a cargo de “Los Vengadores” dentro de la económica colección “Marvel Héroes” con el arco conocido como “La Búsqueda de Hulka” que reúne los números 71 a 76 del tercer volumen de la serie norteamericana e incluye, además, el número 4 del segundo volumen de la serie de “Hulka” (una suerte de epílogo complementario a la aventura de “Los Vengadores” y el especial “Thing – She-Hulk: The Long Night”, que no tiene nada que ver pero es lo más salvable de todo el volumen.





Tras los sucesos narrados en “Zona Roja”, una desquiciada Jennifer Walters deambula por los Estados Unidos intentando encontrar al único que cree puede ayudarle a controlar de nuevo su transformación en Hulka sin ser consciente que Los Vengadores andan buscándola para intentar ayudarla. Cuando Los Vengadores finalmente dan con ella y su primo la cosa acaba en el inevitable enfrentamiento mamporrero antes que quién ha provocado toda la situación la solucione.
A estas alturas, Geoff Johns andaba ya estudiando las cláusulas de su contrato en exclusiva con DC porque tras las buenas expectativas generadas con “Zona Roja” en esta nueva aventura nos ofrece su peor imagen en una historia plana llena de tópicos absurdos, escasamente elaborada y peor resuelta a la mayor gloría del grafismo de un Scott Kollins que no es santo de mi devoción. Claro, que la historia principal es salvable si tenemos en cuenta que el tomo incluye como episodio autoconclusivo entre las aventuras principales el número 71 del tercer volumen que quizás sea la peor historia que jamás haya leído nunca de “Los Vengadores” no tanto ya por lo poco interesante que resulta la escapada de Hank Pym y Janet Van Dyne a Las Vegas como por el terrible dibujo de un Steve Sadowski que no tiene el nivel –o interés- para dibujar estos personajes.

Lo más divertido del volumen es el ya mencionado especial protagonizado por Hulka y La Cosa. Una historia tan loca como trivial correctamente desarrollada por Todd Dezago en la que atrapados en el metro de Nueva York los superhéroes se las ven con unos extraños vampiros, unos científicos locos de Roxonn y el Hombre Dragón. Lo mejor es el dibujo de Bryan Hitch quién da el toque espectacular que la historia requiere bien secundado por Ivan Reis.

En fin, un tomo recomendable exclusivamente para los completistas de “Los Vengadores” o los muy admiradores de alguno de estos artistas. Para los demás, completamente prescindible.

Sorteo de un original de Badía Romero en El Rincón del Taradete.

El compañero Taradete me informa que en su rincón está sorteando, coincidiendo con la nueva aventura que el autor ha publicado de su personaje fetiche “Axa”, un dibujo original de Enric Badía Romero entre quiénes respondan correctamente un pequeño cuestionario.

Aquí podéis participar y leer una reseña de la obra.

lunes, 9 de enero de 2012

Reabriendo la Caja de Pandora.

Me comunica José Ángel de Dios (Crowley) que no ha podido evitar abrir un poquito de nuevo la Caja de Pandora para liberar el tercer número de la revista online gratuita que dirige y maqueta.

El nuevo número está dedicado a los “Asesinos” y reúne un buen puñado de artículos truculentos y sangrientos sobre tan desagradables y apasionantes sujetos y su paso al cine y alrededores. Yo he contribuido una pizquita con un escrito sobre el “From Hell” de Moore y Campbell que espero que os guste.

La revista la podéis descargar gratuitamente desde el siguiente enlaceí:

http://www.mediafire.com/?sv63bly1tj9icy1

Ya nos contáis si acaso que os ha parecido.

Clowes, liberado de estilos.

Desde Ice Haven, has estado utilizando un estilo donde cambias tu enfoque en cada páginas o cada pocas páginas. ¿Qué es lo que te movió a ello?

DC: Mi impresión es que ésa es una de las pocas cosas que puedes hacer en el cómic y no puedes hacer en ningún otro medio. Creo que el lector acepta todos estos estilos, y después de cierto punto puedes hojear el libro y ver al personaje dibujado de manera muy diferente a como lo viste en una página anterior, y no es extraño. Sugiere cosas que no puedes sugerir simplemente con la escritura o en el guión. Pero también pienso que es algo que sólo puede hacerlo un único artista. Creo que si tuvieras diferentes artistas acercándose al material con diferentes estilos, sería muy diferente. Creo que es algo interesante a descubrir, qué está presente en el trabajo incluso cuando están variando los estilos. Simplemente he encontrado un modo mucho más fuerte de trabajar. Es mucho más liberador para un artista sentir que puedes hacer cada página y cada viñeta del modo que te inspire más. Creo que lo que atasca a muchos artistas es que te ves atrapado dibujando en el estilo que has desarrollado. Me sentía así en el pasado, pensaba que tenía que seguir dibujando de la misma forma para mantener esta homogeneidad y el ritmo a través de un libro completo, y en realidad no hace falta.

(Interesantísima entrevista a Daniel Clowes que Gerardo Vilches ha traducido aquí).

domingo, 8 de enero de 2012

Scott Joplin, Chris Ware y Treemonisha.

Chris Ware es todo un personaje y nunca se sabe por donde puede salir. Su penúltimo proyecto ha sido el diseño gráfico de la portada y el libreto de un CD en el que se recoge la opera “Treemonisha”, obra de uno de los padres del Ragtime –género al que parece Ware es muy aficionado- y la música negra norteamericana, en general, como fue Scott Joplin.

La historia de "Treemonisha" y Joplin son de las que le gustan al autor de “Jimmy Corrigan”. A raíz del fracaso que su momento fue “Treemonisha”, Joplin sufrió una depresión por la que tuvo que ser ingresado, contrajo la sífilis en el hospital y falleció en 1917.De lo más deprimente...

Os dejo una pieza de “Treemonisha

sábado, 7 de enero de 2012

Los Ramones y Daniel Clowes no quieren crecer.

En 1995 se publicó “¡Adiós amigos!” el que fuese último álbum de la mítica banda de punk conocida como Los Ramones y, en consecuencia, su último gran éxito.

La portada del disco estaba inspirada en una pintura de Mark Kostabi llamada “Enasaurs 1984 pero lo que realmente nos interesa es la contribución de Daniel Clowes en la realización del video animado de “I don’t want to grow up” una de las mejores canciones de un disco de por sí excelente. Clowes demostró ser el artista idóneo para animar una canción que habla sobre el paso a la vida adulta y las consecuencias que conlleva, una preocupación rastreable a lo largo de toda su obra en cómics posterior y que llegaría a su máxima expresión con “Ghost World

Os dejo la canción de The Ramones y el fantástico vídeo de Clowes:

viernes, 6 de enero de 2012

jueves, 5 de enero de 2012

Carta a los editores magos 2012.




Queridos editores magos:


El año pasado debimos ser unos aficionados muy buenos porque nos trajisteis algunos tebeos olvidados que llevábamos algunas décadas reclamando. Sin embargo, no os durmáis en los laúreles hay muchos tebeos imprescindibles que llevan años sin ser reeditados o algunos que directamente nunca han sido publicados.


Como durante el año 2011 me he seguido portando muy bien y he comprado y leído muchos tebeos, os adjunto una lista de los que no estaría de más traer a nuestras estanterías a lo largo de este año 2012 para hacernos menos duro a los aficionados un año que se prevé complicado:


Los Micronautas”, de Bill Mantlo y Michael Golden.


Drácula”, de Alberto Salinas y Robin Wood.


Evaristo, de Carlos Sampayo y Francisco Solano López.


Fulú”, de Carlos Trillo y Eduardo Risso.



El mundo de Arkadi”, de Caza.



It Rhymes with Lust”, de Leslie Waller, Arnold Drake y Matt Baker (o directamente un libro recopilatorio del arte de Matt Baker).



“Atmósfera Cero”, de Jim Steranko.
Manos Kelly”, de Antonio Hernández Palacios.


Howard, El Pato”, de Gene Colan y Steve Gerber.



Starlord”, de VVAA.



Casacas Azules de Cauvin y Salverius

Podría añadir unos cuantos títulos más, pero mejor los dejamos para el año que viene ya que seguramente seguiremos hablando de tantos y tantos tebeos olvidados…

miércoles, 4 de enero de 2012

“Juego de Tronos: Primera Temporada”, de David Benioff, D.B. Weiss y George R.R. Martin.

Debía un comentario desde hace tiempo a la adaptación televisiva de “Canción de Hielo y Fuego”, la famosa serie de novelas de fantasía de George R.R. Martin. La verdad es que al ser seguidor de la serie de antiguo no he tenido demasiada prisa en ver la serie, pero una vez visionados los diez capítulos que componen la primera temporada y que corresponderían con el primer volumen de la serie , “Juego de Tronos”, no puedo más que quitarme el sombrero ante el respeto con que David Benioff y D.B. Weiss han tratado la obra de Martin. Evidentemente, cada lector se habrá imaginado las cosas de un modo diferente pero ninguno negará la fidelidad al original de los adaptadores.

Y es que muchas veces las cosas son más sencillas de lo que parece si se evitan protagonismos gratuitos y, sobre todo, si se cuenta con un material de principio que por su propia estructura facilita la labor de adaptación al estar organizada la novela en capítulos protagonizados por distintos personajes que se pueden ajustar casi como un guante a la organización de los distintos capítulos televisivos a lo que hay que añadir, además, la propia experiencia del propio Martin perfecto conocedor de ambos medios al haber guionizado él mismo series de éxito como “La Bella y La Bestia” y se le dan galones en el proyecto (Martin de hecho es productor ejecutivo y ha supervisado los guiones).

La elección del reparto, la caracterización de los personajes y las distintas localizaciones de los Reinos de Poniente es excelente resolviendo con inteligencia las inevitables carencias y los elementos más peliagudos como la representación de El Muro o Nido de Águilas. Especialmente, han destacado la labor de actores como Mark Addy, Sean Bean, Emilia Clarke o Peter Dinklage quienes bordan sus personajes en un reparto que brilla a gran altura.

Entre novela y novela de Martin, la serie de la HBO se erige como un magnífico remedio para sobrellevar la lentitud del escritor a la hora de acometer la continuación de la saga. Confirmada ya una segunda temporada para 2012 espero que tengamos “Canción de Hielo y Fuego” para rato porque así sí se hacen las cosas.

martes, 3 de enero de 2012

“Chew: Flambeado”, de Rob Guillory y John Layman.


Cuarta entrega de “Chew” y nueva compra obligada de la que probablemente sea la serie más gamberra, entretenida y original que hay actualmente en el mainstream norteamericano. Ojo, no es la mejor pero sí la que aporta desde su atrevimiento y falta de prejuicios una visión renovada e ironica de las fórmulas más trilladas de la cultura popular.

En el cuarto tomo publicado por Planeta que reúne los números 16 a 20 de la serie original retomamos las andanzas del detective cibópata Tony Chu, su compañero ciborg Colby y la dispar fauna que les rodea. De repente, en el cielo han aparecido unas extrañas letras indescifrables sin que nadie aparentemente conozca su origen lo que conlleva que la gente lo considere una señal apocalíptica y empiecen a comer el prohibido pollo como desesperados. Pero los problemas se le acumulan a Chu cuando se produce una matanza en el instituto de su hija y su jefe en la FDA Applebee le asigna las más peligrosas e imposibles misiones que le llevarán a entrar en el Área 5, invadir la soberanía de países extranjeros o infiltrase en una peligrosa secta de adoradores de huevos.

John Layman construye una trama irreverente, original y adictiva equilibrando las dosis justas de humor, escatología y acción como para mantener atrapado al lector en el deformado mundo distópico por el que se mueven sus extraños y atrayentes personajes a cuál más freak sin empachar.

Con una trama conspiranoica en la que de momento pocas piezas encajan y un montón de subtramas curiosas que no paran de sorprender a quién esté dispuesto a darle una oportunidad a la serie, Layman mantiene el interés de la historia jugando con los tempos narrativos, flashbacks y las distintas posibilidades que un lenguaje tan abierto como el cómic le concede. En este sentido, hay que destacar la labor de Rob Guillory, quién bajo la aparente sencillez de un estilo cartoon, fresco y caricaturesco, se atreve con todo con excelentes resultados.

En definitiva, “Chew” es una de las series más interesantes del momento y una de las pocas que nada más terminar un tomo te deja con ganas de empezar con el siguiente inmediatamente. Esperemos que no se demore en exceso la continuación.

lunes, 2 de enero de 2012

“Fábulas: El Supergrupo”, de Bill Willingham, Mark Buckingham, Eric Shanower y Terry Moore.

Llega una nueva –y última de las publicadas por Planeta- entrega de “Fábulas” que recoge los números 101 a 107 de la serie regular, tomo que uno se lee con toda la precaución del mundo porque últimamente Buckingham y Willingham van alternando arcos excelentes con otros de lo más mediocres que incluso me han llevado a plantearme si dejar la serie. Sin embargo, “El Supergrupo” es un arco que rompe a bueno y es una entretenida entrega que nos devuelve a los mejores momentos de la serie más allá del inevitable agotamiento que acusa una fórmula con más de 100 números.

En este arco de “El Supergrupo” los autores realizan un guiño al género superheroico y nos cuentan como Ozma y Pinocho reclutan a la desesperada entre las fábulas supervivientes un grupo para el enfrentamiento final contra el Oscuro. Tras múltiples preparativos, aparecerá un aliado inesperado que se enfrentará a su enemigo en el enésimo enfrentamiento final.

Como viene siendo habitual, Willingham resuelve de la manera menos épica posible la trama contra el adversario de turno (es decir, el Oscuro) que venía preparando con mimo en arcos precedentes, centrándose en los previos protagonizados por los personajes principales con ocurrentes guiños a los tópicos del género superheroico, hasta el momento completamente ajeno a la serie, antes que en la acción que se supone que es el desencadenante de toda la pesca. Buena parte de culpa de esta aproximación al género de los chicos con mallas seguramente se deba a la influencia kirbiana del dibujante titular, Mark Buckingham, quién en los números que dibuja da lo mejor de sí y realiza en cada una de las numerosas splash pages que aparecen en este arco un homenaje al maestro.

La historia viene cargada con ese punto naif tan característico de la serie y está resuelta con la sobriedad anodina habitual en Willingham, siendo con todo una lectura tan agradable como intrascendente porque a estas alturas ya sabemos que estas fábula son indestructibles y nada malo les pasa con lo que cualquier posibilidad de evolución de los personajes interesantes y apunte dramático de la historia brilla por su ausencia, por lo que la serie queda al golpe de inspiración que en cada momento tengan sus autores para volver sobre lo mismo. En este arco lo están y eso salva su lectura pero supergrupo solo hay uno y se lo inventó Jan hace ya unas décadas.

Como es habitual dada la lentitud de Buckingham completan el tomo dos spin off autoconclusivos realizados por dibujantes invitados, episodios de los que se sirve Willingham para ir adelantando nuevas tramas. Así, descubriremos como Bufkin tras la liberación de la Biblioteca continua con su carrera como héroe en el Reino de Oz (o alrededores) y nos descubrirá cuál fue el destino de la capital durmiente del Adversario. Más allá de en lo que acaben estas tramas hay que destacar por distintos motivos la labor gráfica de sus respectivos dibujantes, Eric Shanower ("Edad de Bronce") y Terry Moore, realizando el primero un trabajo espectacular que ha logrado que su versión de “El mago de Oz” vaya a subir muchos puestos en mi pila de lecturas pendientes, mientras que Terry Moore se limita a cumplir con oficio en una historia poco adecuada a sus características, mejor en “Strangers in Paradise” o “Echo”.
Veremos como siguen desarrollándose las nuevas entregas de “Fábulas” ya que parece que tenemos serie para rato. Si eso ya os cuento.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Cerrando el 2011 con unas impacientes reflexiones.


Dada la enorme pila acumulada de lecturas y entradas pendientes este año más que destacar un único cómic, libro y película como venía haciendo otras veces, me apetece dejar mi percepción, que no análisis, sobre lo que ha sido el 2011 en torno al Cómic y alrededores.
Ha sido este un año como no podía ser de otro modo marcado por la crisis a todos los niveles en el que paradójicamente las ventas de cómics han aumentado, aunque ese aumento no ha beneficiado a todos por igual y las pequeñas editoriales, la mayor parte de los autores patrios y las librerías se las han visto y deseado para mantenerse. En ese sentido, no todas lo han conseguido y librerías emblemáticas y veteranas como Enigma Cómics o El Aventurero, en Madrid, y hermosos proyectos como Pictografics, en Barcelona, han visto como tenían que cerrar sus puertas.
A nivel editorial, la gran noticia ha sido la perdida /renuncia de los derechos de los cómics DC por parte de Planeta a favor de la desconocida ECC, empresa tras la que se encuentra el antiguo packager de Planeta, El Catálogo, S.L. A priori, ECC anuncia nuevas ideas a la hora de editar los tebeos DC y una apuesta por las ediciones económicas. De momento, habrá que darles el beneficio de la duda y confirmar que las ilusionantes expectativas que supone un nuevo proyecto se cumplan.
Tras el gran bombazo, la otra gran noticia destacable a nivel editorial ha sido la desvinculación de Glénat España de la empresa madre francesa. Joan Navarro explicó casi el día a día a través de su blog los pasos que iba dando para salvar su editorial mostrando que no es oro todo lo que reluce tras los grandes titulares de prensa.
Acuciadas por la crisis, parece que desde las editoriales más grandes empieza a hacerse caso a las demandas de los aficionados con lo que las publicaciones estrella de este año han sido las reediciones en formato económico o la publicación de material clásico en formato de lujo.
Así, por un lado, hemos visto como Panini consolidaba sus dos grandes líneas “Marvel Heroes” y “Extra Superhéroes” al tiempo que saldaba los criticados BoME, mientras, por otro, Norma ha publicado la imposible “American Flagg” y reeditado otros como “The Black Kiss” o “The Rocketeer” y apostaba paradójicamente por ediciones “lujosas” y para regalar de éxitos como “Planetary”. Y, también hay que alegrarse que una pequeña editorial como Ponent Mon continue adelante con la publicación de "Cerebus" en castellano. Sin embargo, la noticia del año ha sido la aparición de “La Gran Colección de Astérix”, una edición que por fin hace justicia al talento de Uderzo y Goscinny.
Las editoriales más pequeñas han reducido el número de novedades y han apostado, en ocasiones, por las reediciones de valores seguros, y han surgido proyectos innovadores como Caramba a los que habrá que seguir de cerca. Y es que la impresión general es que el cómic en papel tiene los años contados y el digital es imparable con lo que editoriales como Norma o la librería Koomic empiezan a posicionarse.
A nivel autoral, no ha sido un gran año. No se puede considerar que haya habido una gran obra que haya destacado por encima del resto. El nivel medio ha sido bastante alto, eso sí, pero no ha habido ningún autor que me haya deslumbrado aunque gente como Valenzuela, Rubín, Roca, Blain o Craig Thompson han dejado tebeos más que interesantes. Sin embargo, si hay un autor que se ha prodigado en cantidad y calidad ha sido Bastièn Vivès, el futuro es suyo.
Finalmente, la blogosfera comiqueril resiste. Y eso por sí solo, comprobando el auge de las redes sociales y la inmediatez que proporcionan, ya es una noticia… Algunos pesos pesados no se han prodigado tanto como nos tenían acostumbrados pero hay nuevas páginas y blogs dispuestas a sumarse a la fiesta lo cuál siempre resulta enriquecedor y ayuda a la divulgación. Lamentablemente, lo más triste han sido algunos rifirafes en torno al cansino y poco constructivo debate novela gráfica sí, novela gráfica no en el que no ha ganado nadie y hemos salido perdiendo todos.
A nivel particular, El lector impaciente ha resistido otro año, centrándose el blog prácticamente en el cómic y en la literatura, en menor medida. El cine, un poco por falta de tiempo y otro por falta de enamoramiento con un año que ha dejado poco de rascar ha visto su cuota sensiblemente reducida. Volverá, seguramente, porque la mía con este medio es una relación de amor-odio pero de momento me resisto. Por otro lado, me he atrevido incluso con alguna traducción lo cuál me ha resultado gratificante y he abierto la puerta a comentar series, pero este tipo de entradas seguirán teniendo una importancia marginal porque El lector impaciente es un blog esencialmente dedicado al Cómic y la lectura. También he colaborado con otros medios lo que no ha dejado de ser una experiencia tan estresante, en ocasiones, como bonita. Desde aquí agradecer a todos los que me propusieron participar en maravillosas y locas aventuras –aceptase o no- el haberse acordado de mí.
¿Seguiré en 2012? Hoy por hoy, sí, mientras la salud y mis prioridades afectivas y laborales lo permitan. Y es que El lector impaciente solo trata de mis aficiones que no importan, amigos, pero buena parte de lo importante en la vida es precisamente lo que no importa.
¡ Feliz e Impaciente 2012!

viernes, 30 de diciembre de 2011

“The Rocketeer”, de Dave Stevens.

Norma ha reditado en una cuidada edición la obra magna de Dave Stevens, “The Rocketeer” que ya fuese publicada en su momento por la añorada Ediciones Zinco. Stevens fue un primoroso dibujante legendario por una lentitud que garantizaba espectaculares resultados convirtiendo las escasas dos historias que realizó sobre “The Rocketeer” en una obra de culto que incluso contó con una temprana y correcta adaptación cinematográfica a cargo de Joe Johnston.

The Rocketeer” está ambientada en 1938 y cuenta las peripecias de Cliff Secord, un joven piloto de un circo aéreo que se hace por casualidad con un cohete aéreo autopropulsado. A Cliff no se le ocurre mejor idea que sacar partido al cohete en su espectáculo para conseguir dinerillos con los que engatusar a su escultural novia Betty a la que ronda un taimado fotógrafo que intenta convencerla sobre su potencial como estrella holliwoodiense. Sin embargo, todo se complicará cuando un atribulado Cliff se vea constantemente perseguido por los dueños del cohete y unos espías nazis que pretenden robarlo.

The Rocketeer” sigue siendo una lectura tremendamente agradable por su carácter naif y retro que nos sumerge de lleno en la ingenuidad de una época en la que todo era bastante sencillo. Stevens caracteriza perfectamente a los personajes para desarrollar divertidas historias inspirándose en los seriales e historias pulp que devoró en su niñez plasmando su esencia en su obra, llena de referentes y melancolía. Con ser una lectura agradable, realmente lo más atrayente de "The Rocketeer” es disfrutar del enorme talento gráfico de Dave Stevens, que nos sumerge directamente en la idealización de los años treinta siendo probablemente junto a otro gran autor retro como Mark Schultz los grandes herederos de los grandes dibujantes de aquella época. Stevens, claramente influido por su maestro Russ Manning, fue un magnífico narrador gráfico y dominó como pocos la figura y expresión humana, especialmente la femenina, siendo uno de los grandes culpables que las pin ups de los cincuenta y su principal exponente Bettie Page volviesen a ponerse de moda. Sin embargo, Betty Page no fue la única actriz en la que se inspiró Stevens estando su obra llena de referencias y homenajes escondidos al viejo Hollywood en particular y a la cultura popular de la época -las ferias, los pulps y los circos aéreos- desgraciadamente todo eso ha pasado ya a la historia.

La edición de Norma Editorial es muy buena a pesar del recoloreado de Laura Martin, quién aun mostrándose muy respetuosa con los lápices de Stevens le da inevitablemente un estilo más moderno que no acaba de cuadrar del todo. Completa la edición una exhaustiva selección de material complementario de todo tipo (hay casi más material complementario que cómic en sí) que los admiradores de Stevens sabrán agradece.